Aborto, conceptos y dolor

El PP ha impugnado ante el TC tanto la Ley del matrimonio homosexual como la del aborto. Sin embargo, en punto al primer asunto, respecto del cual el electorado popular está más dividido, el Ejecutivo ha confiado la solución a las doctas cabezas de los magistrados constitucionales, mientras que en lo toca al segundo, quizá porque a este respecto la presión de sus votantes es más fuerte, ha preferido promover una reforma legislativa, haciendo de este modo innecesaria la Sentencia del Alto Tribunal.

 

En efecto, recientemente el Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón anunciaba un futuro proyecto de ley con el que –según dice- pretende dos cosas: (i) derogar el que tacha como sistema de “plazos”, implantado por la LO 2/2010, volviendo así al de “supuestos” de la LO 9/1985, el cual, a su juicio, sería el único compatible con la doctrina de nuestro TC (Sentencia nº 53/1985) y (ii) prohibir el aborto “eugenésico” (por malformaciones físicas o psíquicas del feto), el cual aceptó expresamente el TC, pero sería contrario a los Tratados Internacionales suscritos por España, siempre según el Ministro. (También quiere eliminar la posibilidad de que las mujeres de 16 y 17 años aborten sin consentimiento de sus progenitores, pero no trataré aquí ese tema.)

 

En definitiva, para el Ministro su reforma no sería fruto de una decisión política, sino un acto de obediencia debida a Normas superiores. Mas no comparto esta tesis. Lo suyo puede ser una alternativa legítima, pero también lo es la Ley vigente. Creo que el Ministro hace una lectura dogmática de la Sentencia 53/1985, a espaldas de la realidad práctica. Y quisiera resaltar, en la línea de posts anteriores, que mirar de frente a la realidad no es una forma de saltarse los conceptos, sino antes bien el modo correcto de construirlos.

 

Comencemos con el aborto “eugenésico”. La Ley de 1985 lo admitía si se verificaba en el plazo de 22 semanas. La de 2010 mantiene esta solución aunque introduce una nueva modalidad, para la cual no establece límite temporal: anomalías incompatibles con la vida o enfermedad grave o incurable del feto (lo que podríamos denominar aborto “eutanásico”). Al Ministro le repugnan ambas modalidades. Su argumento es que se discrimina al discapacitado. En sus palabras, «el mismo nivel de protección que se da a un concebido sin ningún tipo de minusvalía o malformación debe darse a aquel … que carece de algunas de las capacidades que tienen el resto de los concebidos».

 

Pero la apelación desnuda al principio de igualdad es siempre un recurso peligroso. Por las mismas, podríamos también cargarnos otro de los supuestos que contemplaba la Leyde 1985, el llamado aborto “ético”: ¿acaso es legítimo discriminar al concebido a raíz de una violación versus el que es fruto de una relación consentida? Por otra parte, este argumento solo ataca la diversidad de trato, pero decae cuando no hay tal. Verbigracia, bajo esta óptica, una ley sería intachable si admitiera el aborto libre, sin distinción de supuestos, en el plazo más largo (22 semanas) ¡o incluso sin plazo!

 

Y es que al argumento en cuestión le falta un hervor, el que precisamente le habría dado atender a la doctrina del TC sobre el principio de igualdad. No toda diferencia de trato es inconstitucional. Solo lo es la que persigue un fin (un objetivo práctico) irrazonable o lo hace con medios desproporcionados. ¿Cuál es en este caso el fin? ¿Acaso la mejora de la especie, la depuración genética u otro más atendible?

 

Ya lo contestaremos, pero por ahora señalemos que la misma crítica merece la otra pretensión del Ministro, el ataque al llamado sistema de plazos.

 

Ciertamente, nuestro TC ha declarado que la vida del nasciturus es un bien jurídico protegido por la Constitución (art. 15), que solo decae cuando colisiona con un bien o derecho prevalente. Y es de destacar que el Alto Tribunal concedió tal rango a los tres supuestos de la Ley de 1985 (terapéutico, ético y eugenésico), pero exigió que se acreditara su verificación, mediante la evidencia adecuada en cada caso.

 

Ahora bien, mientras no se vista esta objeción con algún ropaje adicional, pienso quela Leyde 2010 la salva limpiamente. Esta también es una ley de supuestos, solo sucede que los contempla de distintas calidades. Hay uno general o básico y otros cualificados. Para estos últimos, el requisito temporal es más laxo (plazo más largo) o incluso (en el caso super-cualificado del aborto eutanásico) inexistente y por eso se exige una justificación más intensa. En el supuesto general, en cambio, el plazo es más estricto (se recorta a 14 semanas) y por eso se admite una justificación menor, pero esta también existe. Estamos ante la indicación de “decisión consciente”: la Ley exige información a la mujer sobre las consecuencias del embarazo o su interrupción y que la intervención solo se practique tras el transcurso de un período de reflexión de 3 días.

 

Obviamente, la pregunta es: la nueva indicación, que parece mucho más liviana, ¿tiene “peso” suficiente como para inclinar a su favor la balanza, en detrimento de la vida del nasciturus, por mucho que este sea más joven? En física, a la hora de decidir qué platillo se hunde, el criterio rector es la fuerza de la gravedad: vence el que es atraído por la tierra con más intensidad y lo es que el que sustenta un objeto con más masa. ¿Cuál es el equivalente ético de la gravitación y la masa?

 

Desde una perspectiva religiosa, ambas preguntas se responden fácilmente: el concebido tiene un alma, puesta por Dios y cuyo peso, por ende, es infinito, de modo que vence en la contienda con cualquier valor. No en vano para la Iglesia ningún supuesto o indicación es legítimo. Respeto esta postura, pero un Estado laico debe atenerse a otro tipo de criterio, no basado en la fe sino en una discusión racional. ¿Cuál? Para mí es claro: el objetivo es hacer un mundo más amable y habitable y, por tanto, pesa más la solución que causa menor sufrimiento.

 

No puedo evitar buscar refrendo, como en posts anteriores, en el cuento de Cenicienta. Los conceptos de “vida independiente o dependiente”, “discapacitado”… son como la zapatilla de Cenicienta. En puridad, su valor viene acotado por el procedimiento empírico con el que se han formado. Tiene “zapateidad del 9”, digamos, el conjunto de mujeres a las que les vale un determinado calzado. Mas esto no resuelve per se el problema del Príncipe; la zapatilla también le vale a las hermanastras, que se han recortado los pies al efecto… El objetivo del Príncipe, que es un remedo de todo estudioso, va más allá y, curiosamente, está también ligado al sufrimiento. El chico quiere una esposa buena y compasiva, como la damita con la que danza en la fiesta, alguien que sepa bailar en sintonía con sus cuitas de hombre y con las del pueblo que habrá de gobernar. Las hermanastras, sin embargo, con sus pies mutilados, solo podrían viajar en carroza, como por cierto les aconseja su madre, experta en el fraude de Ley. El Príncipe advierte esta treta y se lanza las calles a probar él mismo las zapatillas a todas las chicas del reino, en un duro peregrinaje, en el que se mancha con la sangre de las hermanastras, el polvo del camino y, en último término, la ceniza de los pies de Cenicienta. Gracias a estas penurias, él mismo se ha hecho algo “Ceniciento”: la reconoce porque, por la vía del sufrimiento propio, se ha convertido en espejo de su objetivo. Junto a la zapatilla, ha utilizado un instrumento de medida complementario, su propio cuerpo y sensibilidad, que resuenan al contacto con la joven, porque funcionan en su misma frecuencia.

 

Lo mismo pasa con el aborto: es un drama, en el que sufren todos los actores. Ante ello, procede sacar a relucir nuestra compasión, sentir y medir el dolor de cada parte y averiguar de qué modo, en cómputo global, se causa menos daño. Sin ánimo de exhaustividad, repasemos algunas de las variables relevantes.

 

Cuando se lleva a cabo el que he denominado aborto “eutanásico”, se ahorra al nacido una vida claudicante y atravesada por el dolor. Y en los demás casos, aunque suene triste decirlo, quien menos sufre es el concebido. No tanto porque no se le haga daño durante la intervención, sino porque no tiene capacidad para anticipar y temer lo que va a suceder… Padece más la sociedad. Repugna a nuestras emociones pensar que una forma humana pueda acabar como desecho clínico en un contenedor, tanto más cuanto más avanzada se encuentra la gestación. Cuando se extirpa una vida humana, aunque sea en ciernes, parece que se socave filosóficamente el valor de todas, también de la independiente. Esto es particularmente cierto si pensamos en los grupos afectados por las indicaciones cualificadas. Comprendo que las Asociaciones de Discapacitados reaccionen contra la eugenésica, porque defenderla suena como decir que los discapacitados ya nacidos son “menos válidos”, lo cual obviamente es falso. Comprendo que se pretenda apretar las clavijas éticas a las mujeres para que no aborten y no solo en el caso de malformaciones, también en el de violación.

 

Ahora bien, ¿quid si esta persuasión no tiene éxito y la mujer aborta, a pesar de todo? La tesis ultrafeminista sería que ella, con su cuerpo, en el santuario de su intimidad (la privacy a que aludió alguna sentencia americana), puede hacer lo que quiera. En cambio, el Dictamen de nuestro Consejo de Estado utilizó, al informar favorablemente la Ley de 2010, el argumento contrario: la mujer cuando aborta no hace lo que quiere, sino lo que no quiere. No hay que presumir que obra con irreflexión o malevolencia; podemos suponer que actúa de buena fe, impulsada por el dolor. Diría más: esta conclusión es casi obligada. Ella está programada por la evolución para nutrir y llevar a buen puerto a su hijo y si a pesar de esta carga biológica y a pesar del discurso ético que se derrame sobre su conciencia, prefiere el aborto… es porque el dolor que le causa la perspectiva de tener ese hijo es superior. Opera aquí una matemática paradójica. Cuanto más feo se pinta el aborto, más se demuestra la angustia de la mujer que, pese a todo, lo practica. Si esto no es verdad en todo caso, por lo menos lo será en la mayoría y, por cierto, no hay concepto que no se construya así, con apoyo en la estadística.

 

El grado de desarrollo del feto es también un elemento de peso. Evidentemente, no nos alarma igual la “píldora del día después” que la muerte de un concebido ya viable. En atención a ello, la Ley de 2010 no solo no rebajó sino que incrementó la protección, pues puso límite temporal (22 semanas) también a la indicación terapéutica, estimando que a partir de esa fecha el feto ya es viable y por ende cabe cumplir el objetivo (preservar a vida o salud de la madre) por un método menos gravoso (el parto inducido).

 

Otro factor es la proporcionalidad del castigo penal. Los defensores de la reforma se han apresurado a alegar que “el Ministro no quiere meter en la cárcel a las mujeres”, pues en efecto desde la reforma de 2010 a la mujer que comete un aborto ilegal sólo se le multa. No obstante, se sigue castigando con prisión e inhabilitación a los médicos que operan y ese barro trae estos lodos: la mujer que decida abortar sin cobertura legal se verá en la tesitura de viajar a cualquiera de los países de nuestro entorno que tienen la ley adecuada (si dispone de medios para ello) o (en su defecto) ponerse en manos de un héroe que se la juega por ella o de un desaprensivo que le pueda causar un estropicio.

 

Seguro que me dejo mucho en el tintero y precisamente olvido los argumentos anti-abortistas. ¿Pero al menos no están de acuerdo ustedes con que este es el campo de juego que debe acotar el debate? No se puede querer ganar sin bajar del autobús de las grandes palabras; hay que tirarse al ruedo y mezclarse con todos los dolores que causa el problema, a unos y otros; esto es simplemente una batalla entre sufrimientos, incluidos los que inflige o deja de infligir el propio Estado.

 

45 comentarios
  1. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Al frinal se reduce al fuertes y débiles, a quién tiene votos y quién no.
    Ahora, eso de que el abortado “no sufre”… ¿es un hecho científicamente comprobado, o como tantísimas otras cosas? ¿Es verdad simplemente porque se dice, así de pasada, como inobjetable?
    Quizá convendría ampliar la Ley del aborto, para dar entrada al retroactivo.

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      La verdad que no lo sé. Supongo que le problema se puede plantear en el caso de estados más avanzados de gestación y no sé si las anestesias lo eliminan… En todo caso, eso sería un argumento “grave”, con peso para influir en la balanza.

  2. José María de Pablo
    José María de Pablo Dice:

    “He notado que todos los que están a favor del aborto, ya habían nacido” (Ronald Reagan).
    A mí, la verdad, defender acabar con la vida de una persona “para evitar el dolor de los demás” me parece un argumento muy peligroso.
    La vida es un bien jurídico que debe estar por encima de cualquier otro. Sobre todo, si se trata de la vida de inocentes e indefensos.
    Conozco un par de críos con síndrome de Down, que son un cielo, a los que con los argumentos de este artículo estaría justificado matar.
    Además, existe la adopción. Entre matar a un crío y entregarlo en adopción, yo lo tengo muy claro. 

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      José María, por razones de espacio, he quitado del texto expresiones similares a las tuyas sobre las personas con Síndrome de Down. Todavía lo digo, que no son peores que nosotros, pero bien podría haber dicho que en muchos aspectos son mejores. Dentro de sus capacidades, son mejores trabajadores, porque hacen su tarea con alegría y centrados en el resultado. En general son hijos cariñosos y amigos entrañables. Lo de anomalía es también relativo: a ciertos efectos, ellos son más funcionales. Te puedes imaginar que no defiendo matarlos. No creo que sea eso lo que se deriva de los argumentos que utilizo. Solo digo que si, a pesar de todo, una madre decide interrumpir su embarazo, por el motivo de malformaciones del feto o cualquier otro, a mí me sigue dando pena la vida que no ha llegado a nacer, pero me daría más lástima el castigo penal a la mujer (o a su médico). Es cuestión de sensibilidades. Es claro que no todos las tenemos calibradas igual. Pero se pueden acercar posiciones discutiendo sobre los fundamentos y mecanismos del calibrado.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Ambas derivas, las parejas homosexuales y la conversión del aborto en una decisión privada, creo que son dos ejemplos graves del decaimiento de una sociedad en aras a los intereses inmediatos de políticos y votantes.
    Sus externalidades y consecuencias son evidentes y graves en ambos casos.

    Además configuran un ejercicio de deificación del estado como emisor de leyes morales. Tanto en su formalidad (el proceso formal electoral como fuente legitimadora de norma moral) como en su intencionalidad política por parte del poder (caso Peces Barba, qepd, y su Fundación para la Ciudadanía).

    Añado que la gratuidad obliga a todos a contribuir a lo que para mucha gente –salvo si hay riesgo para la vida de la madre– es un homicidio culposo por parte de la madre y del padre y un crimen organizado por los que hacen de matar un negocio.

    Supongo que todos sabemos que en Roma el infanticidio fue derecho inalienable de los padres hasta mediados del siglo IV. Se debatió durante 200 años y los progres defendían el infanticidio.

    Un familiar, magistrado del TS y ya fallecido, fue uno de los asesores de FG con la otra ley y he de decir que se sintió estafado cuando el daño psíquico apareció milagrosamente en su redacción.

    Por aquel entonces el asunto fue objeto de conversación frecuente entre nosotros. Mi tía, su madre, falleció a consecuencia de parto del hermano menor de mi querido allegado. Un hombre bueno y entrañable.

    Este asunto es susceptible de tratamiento no religioso como una suerte de imperativo categórico universal (ambas proscripciones lo son excepto para el aborto con riesgo mortal para la madre) pero voy a tratar de hacerlo desde la perspectiva social, sus externalidades, para el Aborto. Se puede hacer para la homosexualidad perfectamente pero mejor en otro momento.

    Hoy padecemos un grave problema de pirámide poblacional (creada artificialmente por leyes fiscales y sociales que desincentivan una natalidad suficiente) y comenzamos a vivir otro problema  gravísimo de solidaridad intergeneracional que ya es objeto de discusión juvenil. Algo que, por otra parte, era perfectamente previsible.

    Es decir, “nos falta” –hablando crudamente los hemos tirado por el desagüe– un 22% de cada generación de nacidos.

    ¿Cómo les podremos pedir o exigir  solidaridad cuando seamos viejos (perdón, yo ya lo soy) si nos están diciendo con los ojos y ya con algunas voces que faltan la cuarta parte de de ellos?. En muchos casos sus hermanos.

    Pongámonos en su lugar.
    Imaginemos que fuimos hijos de una generación que por comodidad –sin la menor duda esta es la razón en el 99% de los casos– eliminó al 25% de sus hijos. ¿Con qué cara miraríamos a nuestros padres?

    No pensemos que nuestros hijos y nietos son muy distintos de nosotros.
    Hemos transitado de poder tener fe ciega en nuestras madres y padres a un escenario triste y patético que ni respeto merece a los chicos en muchos casos.

    Por cierto que el feto siente. Vaya si siente.

    El colmo de los colmos es que ahora algunos juristas tratan  de complacer a los políticos y alterar la definición biológica de vida.

    Así nuestra especie pasaría a ser la única en la que la vida diferenciada no empieza con la fecundación. Empieza cuando conviene al votante.

    Estos legisladores se traicionan a sí mismos. Saben perfectamente lo que están haciendo y se buscan cobertura moral alterando diccionarios y definiciones científicas.

    ¿A dónde podemos ir de su mano?…. A no tener crédito, lógico.

    Saludos

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      Siempre leo con gusto lo que dices y siempre aprendo algo con ello. Pero en este tema, como en lo del matrimonio homosexual, disiento radicalmente. Sobre todo me llama la atención que no hace ninguna mella lo que digo. Cuando te encastillas en el concepto científico de “vida”, haces lo mismo que las ultrafeministas con el concepto científico de “cuerpo”. El feto es tanto vida como cuerpo de la mujer: por eso, lo llamamos vida dependiente. ¿Qué significa esto? Pues como digo en el post, solo significa que responde al método empírico (el que sea) que se ha utilizado para delimitar el concepto en cuestión. Es tiempo lo que mide un reloj. Son vida los átomos organizados de forma que tienen capacidad de autorreplicarse. Es vida humana la que tiene una cierta inteligencia y autoconciencia. Es cuerpo humano todo lo que, teniendo vida, no es viable fuera de él… ¿Y si ahora quieres meter en la cárcel o sacarla de ella a un señor o un señor? ¿Te bastan los conceptos? No, tienes que razonar algo más, tienes que demostrar que entre tu concepto y la consecuencia práctica  (cárcel) hay una conexión lógica. No vale la apelación desnuda a la palabra, por alta que se pronuncie, sino que hay que explicitar el (a veces complejo) razonamiento que conduce desde la medición (esto es vida) al resultado (cárcel). ¿Cuál es tu criterio y tu razonamiento? Si no es la batalla entre sufrimientos, ¿cuál es? Lo que suele suceder en muchos casos es que el criterio que no se explicita y que actúa en la sombra es una determinada concepción religiosa o ideológica, que se quiere imponer sin margen para la discusión racional. ¡Eso sería la verdadera “deificación del estado como emisor de leyes morales”!

    • Luisa
      Luisa Dice:

      Manu: Ese argumento de que “nos falta” un 22% de cada generación de nacidos”, o sea, niños que podrían haber nacido si no hubiera existido anticoncepción y políticas o prácticas de restricción de la natalidad (no hablo ya de aborto: por supuesto el aborto no vale como medio anticonceptivo),  ese argumento tuyo -digo- no me parece aceptable.

      Sin duda sabes que el mundo (el planeta y la humanidad que lo habita) tiene un problema de superpoblación. Vamos camino de los 8.000 millones de habitantes en la Tierra. (Y todavía no parece que podamos colonizar Marte, Júpiter, Saturno…, ¿verdad?) La expansión de la vida no tiene límites si no se ponen barreras a la natalidad. Y sólo tenemos este planeta.

      Al final, antes o después toda la humanidad tendrá que aplicar la “política” del hijo único (como en China, donde por esta vía se ha evitado el nacimiento de 800 millones de personas desde su implantación). Será eso o la extinción de la humanidad (vía guerras por el alimento y los recursos).

      Así que tu argumento no creo que sea aceptable. Otra cosa es que el control de la natalidad debe ser siempre por medio de la autorresponsabilidad y la anticoncepción. Nunca, desde luego -y en ningún caso-, por medio del aborto.

    • Luisa
      Luisa Dice:

      Perdón, me doy cuenta de que el dato no es correcto:

      Las políticas demográficas (política del hijo único) implantadas en China desde 1979 han evitado entre 350 y 400 millones de nacimientos
      Hoy en día, la población de China supera los 1.300 millones de personas. Si no se hubiera actuado así, la población china sería ahora de unos 1.700 millones de habitantes.

      (Fuente: wikipedia)

      Creo, Manu, que esa población sería insostenible. Como de hecho empieza a serlo la población mundial.

      POR FAVOR, POR FAVOR: Que nadie me malinterprete. EN ABSOLUTO y BAJO NINGÚN CONCEPTO propongo el aborto como medio de control de la natalidad. Sí al control de la natalidad, pero nunca jamás a través del aborto.

  4. robespierre
    robespierre Dice:

    A mí me parece que Gallardón está usando este tema -como de costumbre hace él y la mayoría de sus compañeros del PPSOE- con fines electoralistas, al fín y al cabo, esta es una de las últimas “trincheras” seguras del PP, después de haberse llevado por delante aquello de las víctimas de ETA, las políticas antiterroristas, las clases medias, la bajada los impuestos, el premio del esfuerzo, la unidad nacional, la lengua común, etc, etc, etc. Muy cierto es que también ZP y los suyos recurrían a estos temas (al revés, claro) cuando la cosa se ponía fea electoralmente. Una pena que debates como éste no merezcan de nuestros políticos más que argumentos de quinta y por supuesto condicionados a objetivos electorales.

  5. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    El problema está mal planteado. Desde luego el aborto es algo en sí mismo indeseable. No es un bien jurídico a proteger, no debe ser un derecho (como el derecho a la educación o a la sanidad, etc). Eso sería un disparate.

    El problema debe residenciarse en si la ley penal, o sea, el “ius puniendi” del Estado debe utilizarse en relación con el aborto. Se supone que la ley penal es la “última ratio”. Y en el caso del aborto, la mujer sufre tantas presiones al decidir si aborta, que la amenaza del castigo penal es generalmente menos intensa que los temores que la prosecución del embarazo le causa (fundamentalmente socioeconómicos -madres solteras, inmigrantes, en paro…- o, en los casos de madres adolescentes, truncar su desarrollo vital y educacional).

    Por eso, para defender la vida en gestación hasta un determinado momento parece razonable acudir a otros instumentos del ordenamiento jurídico ajenos al Derecho Penal (protección socioeconómica de las mujeres embarazadas, ayuda familiar, información sobre posibilidad de dar al bebé en adopción, etc).

    Pero la decisión final debe ser de la mujer y, desde luego, extramuros del Derecho Penal.

  6. José Jarauta
    José Jarauta Dice:

      Siempre me ha parecido un tema fundamental cómo las sociedades tratan a su capital humano ex-ante de que comiencen su vida “útil” para la sociedad y ex-post cuando pasan a ser una “carga”. Dice mucho acerca de dichas sociedades. Valgan los ejemplos de Esparta o los esquimales. 

     Es obvio que una flor ha sido antes un capullo y que en su momento se pondrá mustia y perderá sus hojas. En un jardín uno puede decidir podar, cortar capullos o flores para conseguir el resultado deseado. Las sociedades humanas históricas han hecho “de todo” con su capital humano ex-ante, durante y ex-post y siempre han encontrado justificaciones plasmadas en preceptos legales, si procedía, para reglamentar los hechos. 

      En el caso de los fetos es interesante el estudio de las distintas justificaciones científicas para encontrar cuando una vida humana comienza “como tal” o es “válida”.  

    http://www.bbc.co.uk/health/gallery/week.shtml   

     En Suecia por ejemplo el aborto es libre hasta las 18 semanas. Posteriormente se puede solicitar bajo circunstancias especiales. De las solicitudes realizadas en 2010 el 44’6% fueron por “problemas sociales”, el 0,8% por enfermedad mental, el 1,4 por enfermedad física y el 53,2 por malformaciones.p 14. 

     http://www.socialstyrelsen.se/Lists/Artikelkatalog/Attachments/18695/2012-5-7.pdf  

     Desde un punto de vista del coste puede ser una medida adecuada, ya que incluso en la socialdemócrata Suecia sale mucho más barato abortar que solucionar los “problemas sociales”. 

     No estamos tan lejos de espartanos y esquimales, aunque formalmente hemos mejorado mucho. Los criterios acaban siendo de “valor”, individual o estatal, pero es lo esperable dado el utilitarismo creciente de la sociedad. La vida es un valor más en el mercado, y algunas parece que no tienen ninguno, bien sea por decisión propia o ajena.

     “A favor del infanticidio: argumentos de Peter Singer”. 

    http://chileliberal.blogspot.com.es/2008/05/favor-del-infanticidio-argumentos-de.html   
     
     Un ejemplo es la actual crisis, el fenómeno más importante para mí es la destrucción de capital humano, en este caso no en un sentido físico, sino de proyectos vitales y generaciones perdidas. Sin embargo lo importante es restaurar las cuentas y proteger acreedores y ahorradores, sean estos buscadores de rentas o no (p. ej NGDP targeting). 

      Tengo una palabra para todo esto: aberrante; aunque me quieran hacer creer que tengo un problema cultural, educativo y de percepción.  

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Gracias por el link a Singer.
      Hay ilustrísimos predecesores de estos carniceros:
      Mira Jeremías Bentham, que sostenía (ante la superpoblación) la conveniencia de comerse a los bebés de las clases proletarias, argumentando además que “estarían muy tiernos”.
      Vamos caminando hacia eso… si se puede “construir” un niño en un vientra de alquiler para darlo en adopción a una paraje por naturaleza estéril.. ¿por qué no para trasplantar todos su órganos? ¿O, sencillamente, hacerlo para comérselo?
      La cocina de autor estaría encantada de “investigar” nuevas experiencias místicas por ese terreno… y la beautiful people, de probarlas.
      Todo se andará.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Ya, ya… resulta que lo escribió “irónicamente”…
      Mira, del Bentham, que ordenó disecar su cadaver y colocarlo en una vitrina de cristal, en una sala para estar cerca de sus seguidores post mortem, cabe esperarlo todo.
      Sus seguidores, por cierto, le cambian la ropa interior dos veces al año a la momia. Creo que es en Oxford o por áhí.
      ¿Y ahora nos tenemos que creer que era “irónico” porque lo ponga Wikipedia?
      Sigo sospechando que hablaba muy en serio el tío, y que lo más probable es que se comiera algun bebé a escondidas.
      Los utilitaristas son capaces de cualquier cosa. Igual que los esperantistas.
      EEn serio: el mundo puede dar de comer, no a siete mil, a setenta mil millones de habitantes sin problemas; es solo cuestión de compartir más y ser menos egoístas.
      Y, por supuestísimo, de dejar nacer a los bebés.

    • José Jarauta
      José Jarauta Dice:

        Estimado Curro: 

       En este caso Jaime tiene razón:

       ” los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino, aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño hará dos fuentes en una comida para los amigos, y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable. Y hervido y sazonado con un poco de pimienta o de sal, resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno. 
      He calculado que, como término medio, un recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es razonablemente criado, alcanzará las veintiocho. Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será, por lo tanto, muy adecuado para terratenientes, que como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores títulos sobre los hijos.”

       http://www.congresodemocracia.com.ar/wp-content/uploads/2012/08/Una_mdesta_proposicion.pdf 

       Las ideas de Bentham sobre el infanticidio se pueden leer aquí en el capítulo XII. 

       http://www.centrebentham.fr/Dumont/Bentham_Tome2.pdf  

       Para ver la influencia de Bentham en Singer:

       http://etudes-benthamiennes.revues.org/204

  7. Josef K.
    Josef K. Dice:

    Enhorabuena por el post. Soy contrario al aborto (no conozco a nadie que esté a favor del aborto). Estoy en contra de la penalización del aborto, añadir más dolor a la mujer. Hay mucha hipocresía en este tema. Los que iban a abortar al extranjero (cuando no existía Ryanair), cuando aquí estaba penalizado, no eran precisamente las capas más bajas de la sociedad eran las medias y las altas, las mismas que llenaba las iglesias los domingos.
     
    Este gobierno que, para captar votos, quiere cambiar la ley del aborto para proteger a los más débiles es el mismo que recorta en sanidad, educación y dependencia, en fin.
     
    Buenas tardes.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Josef, vete un día a Misa y verás:
      a) Que si alguna clase social “no abunda” es la alta, precisamente.
      b) Que están abarrotadas de críos.
      Ahora va a resultar que los abortistas (de facto) somos los católicos…
       Pues mira: es, sencillamente, mentira.

    • Josef K.
      Josef K. Dice:

      Curro, si de mi escrito se desprende que sois los católicos los que abortáis, lo rectifico no he querido decir eso.
       
      Es evidente, que si la Iglesia prohíbe los anticonceptivos y sólo admite las relaciones sexuales con el único objetivo de la procreación, más niños deberían de ir a Misa.
       
      Estoy de acuerdo con Manu, el único pecado es no querer. Porque hay muchas formas de abortar sin tener que interrumpir el embarazo.
       
      Buenos días.

    • Lucía de las Heras
      Lucía de las Heras Dice:

      También los católicos que siguen la doctrina oficial de la Iglesia (creo que la mayoría no lo hace en este punto, sin que eso les impida considerarse católicos) deberían cuestionarse si esa decisión de “traer al mundo todos los hijos que Dios les mande” (o sea, no usar métodos anticonceptivos) es razonable, habida cuenta de que el planeta está superpoblado y el aumento de la población no tiene fin natural (si no se adoptan medidas). Antes o después los recursos naturales no darán abasto (tal vez ese día ya ha llegado) y -como alguien decía- de momento no estamos en condiciones de colonizar la Luna, Marte u otro planeta. 

      Me parece una exigencia de responsabilidad. La falta de recursos ha sido siempre semilla de guerras, incluso entre Estados considerados “católicos”. 

  8. Arturo
    Arturo Dice:

    Este es un debate totalmente artificial mientras no se determine con rigor y precisión donde comienza y termina la vida desde el punto de científico y por extensión, desde el punto de vista jurídico.
    Un debate en el que en la mayoría de los casos las posiciones están prefijadas de antemano en función de si uno se considera “progresista” o “conservador”. Por que la posición respecto del aborto, como muchos otros temas, quedo fijada en el saco de los “progresistas” y de los “conservadores” en el momento en que la iglesia tomó una posición al respecto y por reacción los “progresistas” la contraria. A partir de ahí cada uno pone su inteligencia y sus conocimientos a trabajar para demostrar que la postura apriorística es la correcta.
    No deja de ser curioso que una gran parte de los que están en contra del aborto son partidarios de la pena de muerte y la gran mayoría de los que son partidarios del derecho al aborto son contrarios a la pena de muerte. En ambos casos se utilizan argumentos que no son compatibles sin analizamos las dos cosas simultáneamente. No al menos hasta que se delimite con precisión lo que indico al comienzo.

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No estoy de acuerdo, Lucía. Si la decisión final debe ser de la mujer, eso significa que la mujer tiene derecho a abortar y ese derecho es un bien jurídico prevalente frente al derecho a la vida del nasciturus cuando no ha alcanzado la condición de desarrollo que discrecionalmente fije el estado.

    Si una conducta tan grave como matar a un ser humano no requiere un tratamiento penal, entonces sobra el derecho penal. Otra cosa es cómo se legisla el aspecto penal del aborto, para lo cual, si se parte de la base de que el aborto es un mal, la legislación penal adecuada será la que consiga el óptimo de minimizar el número de abortos.

    Por el contrario, si se considera que el aborto es un derecho de la mujer, no está justificado en ningún caso que le pueda ser impuesta pena alguna.

    Aparte de las clarísimas externalidades negativas de que habla Manu, hay otras, incluso positivas, del aborto. Por supuesto ninguna de ellas es que las mujeres que han abortado tengan un perpetuo estado de felicidad interior por haberse desembarazado de una grave responsabilidad imputable exclusivamente a ella. 

    Una externalidad positiva es un descenso en el largo plazo de la delincuencia, derivada de que hay un 22% menos de personas que alcanzan la edad de poder delinquir y por tanto, de potenciales delincuentes. Porcentaje que aumenta si consideramos que el porcentaje de abortos es mayor en las personas con un bajo nivel socioeconómico y en las personas que no creen en el valor de la familia tradicional, frente a las monoparentales, uniones homosexuales, etc.lo que de paso explicaría la fijación de la izquierda en favor de las políticas abortistas.  Hago un inciso para sumarme al argumento socioeconómico de Manu: Si por razones socioeconómicas se puede abortar, ¿qué razones socioeconómicas existen para que tenga yo que pagar las pensiones de los jubilados? Si ellos cotizaron que se paguen las pensiones con esas cotizaciones. Si el Estado se lo gastó y montó una estafa piramidal, no es mi problema.

    Una externalidad negativa es el impresionante golpe devastador que se da a uno de valores que queremos recuperar: la responsabilidad individual. Acuéstate con quien quieras, te subvencionamos los preservativos para controlar las epidemias de enfermedades de transmisión sexual y evitar embarazos no deseados; si fallan, aborta y además, gratis, lo paga la Seguridad Social. El mensaje es claro: Disfruta y no te preocupes de nada, si algo sale mal, la culpa no es tuya, no tienes por qué responsabilizarte de tus actos. 

    Luego nos extrañará que los adultos se comporten como perpetuos adolescentes incapaces de afrontar sus vidas con un mínimo de responsabilidad y compromiso por los demás. Bueno a muchos no les extraña, dicen que la culpa de todo la tiene la codicia de los poderosos que protegidos por el neoliberalismo y una democracia de pacotilla exprimen a los honrados y sufridos trabajadores que subsisten con sueldos de miseria gracias a la acción benéfica de papá estado.

    Y no nos olvidemos de la “internalidad”: La muerte de un ser humano. Si hubiera sido la del embrión de una especie protegida, la aplicación de la ley penal no generaría debate alguno.  

  10. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Reagan tenía toda la razón. Todos los que defienden el aborto están vivos.

     Yo soy contrario al aborto y soy partidario de la mujer. Quienes defienden el derecho de la mujer a abortar son muy hipócritas porque en el fondo lo único que quieren es evitar que al dolor de un embarazo no deseado (o quizás sí pero ahora no me apetece) se le añada el riesgo y la molestia de tener que viajar a un país lejano en una compañía aérez que te ofrece pocas comodidades.

    Quienes defienden el aborto lo hacen por razones electoralistas para ganar votos entre la gente con menos tendencia a responsabilizarse de sus asuntos y abdicar de sus responsabilidades en favor del estado que, por desgracia, es mayoría constantemente en aumento.

    ¿Podría explicarme alguien qué interés tendrían los ricos en que sólo sus hijas por naturaleza o afinidad puedan abortar y no las de clase baja? Sólo se me ocurre pensar que así de esa manera se aseguran para el futuro una mano de obra barata a la que poder explotar con más facilidad pero esto en un régimen democrático donde el voto del obrero vale igual que el de Botín, no parece un argumento muy consistente.

    Deliberadamente no he querido utilizar un sólo argumento moral en ninguno de mis dos mensajes. 

    Se me olvidó mencionar otra externalidad negativa gravísima del aborto: Los abortos selectivos por razón del sexo del feto. ¿Aplicaremos la ley de paridad para que si se aborta a un feto femenino el siguiente tenga que ser forzosamente de un feto masculino o viceversa? ¿Sancionaremos jurídicamente la repetición de abortos en fetos del mismo sexo? ¿Aplicaremos la ley de violencia de género a una clínica que venda sus servicios o se constate que sistemáticamente sólo realiza abortos cuando el feto es femenino?

    Si la mujer tiene derecho a abortar porque se trata de su propio cuerpo, ¿por qué no puede vender el feto abortado del cual se pueden extraer valiosas células madre?  Quien puede lo más debe poder lo menos.     

         

  11. Fran Saurí
    Fran Saurí Dice:

    Javier:

    No dice mucho en mi favor el hecho de que he captado la clave de tu planteamiento en tu comentario a Manu: “hay que explicitar el (a veces complejo) razonamiento que conduce desde la medición (esto es vida) al resultado (cárcel). ¿Cuál es tu criterio y tu razonamiento? Si no es la batalla entre sufrimientos, ¿cuál es? Lo que suele suceder en muchos casos es que el criterio que no se explicita y que actúa en la sombra es una determinada concepción religiosa o ideológica, que se quiere imponer sin margen para la discusión racional”

    Y eso me lleva, a ver que te parece, y aunque sea un digresión dentro de tu planteamiento, a pensar que la prohibición de TODO tipo de aborto va contra la libertad de pensamiento, conciencia y religión.

    Por encima de afirmaciones más o menos en el aire, la Iglesia Católica pone las cosas en su sitio: No hay que abortar porque no sabemos cuándo el alma humana se une al cuerpo para dar lugar a una persona. Una persona lo es cuando Dios quiere.

    Los designios de Dios son inescrutables. Pero creo lo único en lo que deberíamos estar de acuerdo todos es en el hecho de que no hay sistema nervioso en funcionamiento hasta determinado momento de la gestación.  Y de ahí pasamos a la cuestión valorativa ¿Por qué debemos estar todosobligados a creer que ese/esa/eso que podría llegar a dar lugar a un ser humano pero no tiene sistema nervioso en funcionamiento es tan valioso como un oso panda o un niño?

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      Bueno, en el planteamiento que hago en el post tampoco la inexistencia de un sistema nervioso en funcionamiento sería un argumento definitivo a favor de la despenalización, de la misma forma que su presencia tampoco obliga a la penalización. Como decía, esos conceptos significan que se verifica la condición empírica elegida para definirlos. Por ejemplo,  si le pinchas a alguien que tiene esa característica, le duele. Pero para justificar la intervención o no del Derecho Penal ante un ataque al nasciturus hay que razonar más. Aquello es solo un indicio, un factor (lo llamo la zapatilla), pero puede haber otros. Por ejemplo, con anestesia, ya nada duele. Y a la inversa, aunque no haya dolor para el feto porque no tiene sistema nervioso, quizá le duela tanto a otros y a la sociedad que decidamos presionar a la mujer ¿incluso con castigo penal…? A mí eso me parece excesivo, a otros les resulta razonable. Creo que dentro de la Constitución hay margen para muchas opciones. Pero en cuanto a la extrema, la de prohibir todo aborto, incluso el terapéutico, sí creo que se podría defender que es inconstitucional, como apuntas. La STC 53/1985 así lo sugiere. La prohibición absoluta solo se concibe como fruto de una determinada concepción religiosa. Mas tu y yo también tenemos conciencia, hemos leído el Evangelio y no deducimos de él ni del concepto de Dios (¡otro interesante concepto!) tal consecuencia. Esas posiciones extremas suponen en efecto el secuestro del Estado por una determinada confesión y eso atentaría contra la libertad de conciencia. Pero aquí ya nos hemos alejado mucho del tema de actualidad porque el bueno de Gallardón (quien por cierto siempre me ha caído simpático) no defiende eso ni mucho menos…

  12. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No sólo la Iglesia católica se opone al aborto. Se oponen muchas confesiones religiosas, incluso no cristianas y muchas personas no creyentes. Del mismo mosdo que determinados presbíteros se jactaron de haber pagado abortos.

    La demagogia de la mujer a la cárcel requeriría acompañar el dato de cuántas mujeres fueron a la cárcel estando penado el aborto, cuando la Fiscalía General del Estado recomendaba no acusar y apreciar una excusa absolutaria cuando no una eximente completa.

    La cuestión es determinar qué es un embrión y qué es un feto. Jurídicamente sólo puede ser persona o cosa. Si es cosa, carece de derechos, si es persona, deberían reconocérsele derechos y el más importante de ellos es el de vivir. ¿Cómo se puede decir que alguien tiene derecho a acabar con la vida de quien depende de él físicamente? ¿Os habéis parado a pensar en las consecuencias de semejante argumento? Si el cigoto carece de sistema nervioso, ¿podemos eliminar a quienes padecen Alzheimer en estado avanzado?

    A los maltusianos preocupados por la superpoblación mundial. De ser cierto lo que dicen, la calidad de vida actual, en un mundo poblado por 7.000 millones de seres humanos debería ser mucho peor que en cualquier otra ápoca de la humanidad, lo que no resiste el más mínimo análisis.

    China no parece un ejemplo a seguir. Su población está estancada por la política de abortos obligatorios y la prohibición de tener más de un hijo. Los abortos son selectivos, cuando las mujeres quedan embarazadas de una niña abortan hasta que lo están de un niño. El mejor medio de control de la natalidad es el progreso económico, pues está demostrado que a partir de un cierto nivel de desarrollo, la fecundidad disminuye.

    Pregunta, ¿quién pagará las pensiones cuando seamos mayores? Respuesta, nosotros con los ahorros que hayamos podido poner a salvo del estado esquilmador. Los cotizants serán muy pocos salvo que superpoblemos Europa de emigrantes de otros países dispuestos a pagarlas, cosa harto improbable.     

    ¿Qué problema habría en que antes de abortar la mujer tuviera que ver una ecografía y se le explicara claramente qué es un aborto, sus graves implicaciones éticas y se le impusiera un período de reflexión de dos o tres días?  

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      El artículo 17.4 de la LO de 2010 ya dispone un deber de “informar a la mujer … sobre las consecuencias médicas, psicológicas y sociales de la prosecución del embarazo o de la interrupción del mismo” y el 14 b) “Que haya transcurrido un plazo de al menos tres días, desde la información … y la realización de la intervención”. Para lo que pides, bastaría reglamentar que esa información se haga de determinada manera, que constituya una invitación a no abortar, o incluso mejorar la redacción del precepto en tal línea. En cuanto a la diferencia entre persona (con un derecho a la vida ¿absoluto, también en el caso de indicación terapéutica = colisión con la vida de la madre?) y cosa (parte del cuerpo, de libre disposición para la madre), el argumento del comentario es que no se puede hacer la distinción en abstracto, sobre la base de cualquier característica biológica y luego deducir automáticamente las consecuencias, caiga quien caiga, duela a quien duela, aunque el Príncipe acabe casado con el padrastro de Cenicienta, solo porque encaja en esa zapatilla mental construida a priori. Hay que bajar al terreno, sentir las punzantes consecuencias prácticas de cada postura y luego volver a decir qué es bien protegido y qué no lo es, o en qué medida a de serlo, porque de esa manera se mitiga, por ejemplo, el sufrimiento. Al final de alguna manera es lo que creo que haces cuando hablas por ejemplo del efecto negativo del aborto sobre la población o la economía. Lo que pasa es que no era ese el argumento a favor de la despenalización. Como dice Luisa, nadie defiende el aborto como método de control de natalidad. El tema es solo si hay que llevar a alguien a la cárcel (eso es la penalización, ahí no hay ambigüedad alguna) porque la mujer, pese a toda la presión ética que recibe, a la postre decide que prefiere abortar, normalmente con notable miedo, angustia y frustracion. 

  13. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    En referencia a comentarios de Javier y Luisa.

    En este asunto y en el de las parejas homosexuales homologadas a los matrimonios normales mis posiciones son pro vida (excepto si hay riesgo de vida para la madre) y pro matrimonio hombre mujer.

    Un matrimonio normal hace un sacrificio enorme por la sociedad y no recibe ningún reconocimiento excepto el mínimo prestigio que le daba ser eso, “matrimonio”.

    El gesto de Zapatero, (sectario, mezquino e innecesario porque podía haber legislado parejas civiles) ha ido dirigido a destruir ese pequeño mérito.

    Recuerda Michael Sandel en alguna de sus conferencias, que las sociedades deben tener pequeños incentivos y reconocimientos para promocionar determinadas conductas que son positivas para la sociedad.

    Al privar a un matrimonio –que cría a los niños con un coste brutal al tiempo que deliberadamente el estado los penaliza fiscalmente (demostrable con lápiz y papel)– de dicho reconocimiento se da un paso más para aniquilar la capacidad y el estímulo reproductivo de esta sociedad.

    Y no por razones religiosas ni morales. Creo que ambas avalan las posturas que sostengo pero para defender lo que digo pienso solamente en una visión utilitaria social. Modos de conducta enriquecedores y valiosos para la sociedad que los practica y promueve.

    La conducta que el PSOE ha ido fomentando (y el PP incapaz de defender) lleva directamente a lo que estamos viendo: El destrozo de nuestra sociedad en todos los ámbitos. Todos, y tambien en el social.

    En esto creo que si somos sinceros debemos estar  de acuerdo porque los hechos están ahí.

    La humanidad progresa como sociedad valiosa cada vez que da un paso de respeto a la vida.
    No hace tanto teníamos sacrificios humanos, o de niños ofrecidos a los dioses o infanticidios legales en la Roma cuna de nuestro derecho, o la tortura de la inquisición inglesa y de la calvinista (la nuestra fue de las de segunda fila) o la pena de muerte o la falta de protección a los animales.

    Una sociedad es valiosa cuando sus miembros encuentran en ella valores que les llenan de orgullo y refuerzan el sentido de pertenencia.
    Yo no consigo encontrar valor alguno en una sociedad que penaliza el daño al embrión de buitre y fomenta la muerte de niños nonatos, lo despenaliza y proporciona los medios para la ejecución. En esto la postura del frente abortista es de una gran incoherencia. 

    Al contrario, las sociedades que se revuelcan en sus miserias y hacen de ellas ostentación convirtiéndolas en “derecho” cavan su tumba a plazo fijo, provocan la fuga, el desinterés y el desprecio de sus propios miembros. Son despreciadas hasta por los beneficiarios aparentes. 

    Son las sociedades que primero colapsan porque pertenecer a ellas degrada instintivamente queramos o no seampos conscientes o no (Adler sobre el origen de las Neurosis).

    Pocas frases más tremendas para defender el aborto en USA que la tan socorrida de que “gracias al aborto ha bajado la criminalidad”. 

    Llegamos al punto en que los jóvenes que nos quedan tras tirar por el desagüe el 22% de cada generación es insuficiente. 

    Os invito a hablar con un joven universitario sin trabajo o con trabajo de mileurista contemplando pasar su vida para pagar la pensión y la sanidad (y las deudas) de unos padres que puestos a elegir entre su comodidad y la vida de un hijo eligieron la primera opción.

    Lo digo porque esta conversación la he tenido y lo que pasa por sus cabezas es para echarse a temblar.

    La vida es algo muy especial. Es un milagro. Lo único capaz de anular la entropía. Cuando la destruimos nos hacemos una foto tremenda que se queda en el alma y lleva a la autodestrucción.

    Por último sobre lo de China y el mundo finito del Club De Roma y Malthus.

    Cuando yo era niño China tenía 600 millones de habitantes y España 32. De esto hace muuuucho tiempo. Un tiempo que ha permitido a los Chinos llegar a 1300 millones y España a 39 (No cuento los ocho traídos la lazo desde el 2002 para alimentar la burbuja).

    Alguien debiera preguntarse cómo es posible que China con su política de “One Child” haya más que duplicado y nosotros sólo hayamos crecido un 23%.

    Por otra parte a los que piensan en que el mundo es limitado les sugiero que recuerden cuando no había electricidad, ni gasolina ni energía atómica, ni operaciones de próstata o de cáncer de mama. Todo esto es muy reciente. Habrá mucho más.

    Estamos agazapados en un rincón del universo y rodeados de Fractales infinitos.
    Un poco de ánimo, por favor, que apenas hemos empezado y la vida es eterna.

    Saludos cordiales y viva la vida. Los niños abortados nos miran desde las estrellas con sus ojos azules inmensos y sorprendidos por no haber sido queridos. No querer es pecado. El único pecado.

    Vamos a ser positiffos.

      

  14. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Sigo albergando serias dudas sobra la dieta de Bentham. ¡Si hasta da la receta!
    En cualquier caso, pensémoslo bien: ¿NO es terrible abortar un bebé, y SI es terrible comerse su cadaver? Me parecería coherente legalizar la antropofagia, en estos casos; ayudaría a equilibrar el déficit, y sería del agrado de los dioses: Los Mercados. Un aliciente más para “Las Vegas”: ¡venga y disfrute del incomparable sabor del bebé español!
    ¿Qué le hace más daño a álguien, que le maten, o que luego se lo coman? Evidentemente lo primero.
    No entiendo, entonces, que esta Sociedad se rasge las vestiduras ante el Baby-Burguer, y en cambio le parezca muy requetebien el aborto.
    Sobre el sufrimiento de los bebés abortados. el método que se usa cuando ya tienen algo de peso (un quilillo o mas) es muy elocuente:
    El ¿médico? va arrancándole, dentro del vientre materno, cachitos de su cuerpo; una pierna, un brazo… los va sacando. No los corta; el bisturí ahí dentro podría liarla parda. Los arranca: son muy débiles, no cuesta casi nada.
    Con el bebé vivito y sin anestesia.
    Se toma su tiempo, total el bebé no puede escapar, ni siqyuiera puede llorar porque aún no ha respirado jamás. “Trabaja” tranquilo, oyendo música relajante.
    Y apenas hay sangre: el bebé tiene muy muy poquita, usa la de la madre para vivir. Pero alguna hay. La enfermera, monísima y solícita, va limpiándola, qué asco. 
    Cuando ha acabado de sacar las extremidades, procede a decapitarlo; entonces es cuando el bebé deja de sufrir, porque muere. Tiene la ventaja de que a partir de ahí no sale ni una gota de sangre, menos mal, que asco el muy guarro, venga a sangrar…
    Mientras, imaginaros los retorcimientos, los dolores, los gestos automáticos instintivos, de defensa que hace el pobrecillo. El ¿médico? saca el tronco. Lo pone con las estremidades. “Parece un puzzle” “Qué gracioso es Ud. doctor” la enfermera le hace la pelota, menuda pasta gana el doctor…
    Aún queda la cabeza. La cabeza es gorda, parece mentira lo cabezones que son los fetos, y hay que aplastarla primero o no sale. El ¿médico? sabe cuándo se aplasta la cabeza, porque por la vagina asoman los sesos, hechos una especie de pasta, como mayonesa blanquecina. ¡Ya está hecho! Tras lo cual, el ¿médico? extrae la cabeza, ya plana, que sale fácilmente.
    Y hala, a las fábricas de cosméticos, que el bebé es como el cerdo: de él todo se aprovecha. Sus tejidos rejuvenen a la arpías. Y hay que rejuvenecer como sea, al precio que sea, porque ¿qué será de nosotros si no damos la imagen adecuada? Igual acaba pasándonos como al bebé, que la eutanasia va teniendo muchos partidarios…
    El bebé ¿sufre? ¡Qué va, hombre, si ni siquiera es humano (Bibiana Aído) El ¿médico? seguro que no sufre nada, porque estará pensando en el Porsche Panamierda que se acaba de comprar.
    Sigamos hablando del aborto…
    De pasada se habla de la Iglesia Católica. No saben, ni idea tienen los médicos abortistas, de que deben sus vidas a la Iglesia. No saben que la Iglesia prohíbe terminantemente matarlos. Por eso están vivos.
     

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      El mero hecho que pienses que los que apoyan el aborto les parece algo “requetebien” es que no lo llegas a entender. Sólo hace falta leer el artículo para darte cuenta de ello.

  15. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Sobre el sufrimiento del bebé, he investigado un poco en Google. Aquí hay dos sitios que dicen que existe:
    http://www.abortionfacts.com/online_books/love_them_both/why_cant_we_love_them_both_14.asp#No%20Cerebral%20Cortex%20for%20Pain
    http://www.friendsoftheunborn.org/html/abortion_facts.html
    En cambio este otro sitio (que no es abortista)
    http://creation.com/unborn-baby-fetal-pain-abortion
    cita un reciente estudio británico y otro americano que afirman que no hay dolor antes de las 24 semanas.
    Pero, como bien dice el autor del sitio web, para el “verdadero anti-abortista” eso, aunque fuera cierto, no justificaría el aborto, pues este sigue siendo -a su juicio- un atentado contra el valor vida o, en último término, contra la voluntad de Dios.
    Bueno, pues esa es la decisión que hay que tomar. ¿Soy de los que se quitan la coraza dogmática y entran al trapo de debatir cuánto sufre cada uno de los implicados en el drama? Si es así, el tema puede tener al final (no sin un parto largo y doloroso) una solución o al menos se puede acotar un abanico de soluciones admisibles. Habrá cierto grado de subjetivismo (no todos tenemos la misma sensibilidad ante cada hecho), pero al final debería ser posible una respuesta de consenso: en la sociedad que –como dice Manu- queremos construir, queremos incentivar, ¿qué es menos triste y menos doloroso? Ahora bien, lo que no es fair play es jugar con el criterio que llamáis utilitario (que en este caso no consiste en asegurar el placer propio sino en evitar el sufrimiento ajeno) para picar un poco, exaltar las sensibilidades de los oyentes y luego abandonarlo, al menor contratiempo, en cuanto se ve que por ese camino se pueda perder la partida.
    También creo que es una falacia, la llamada “falacia del hombre de paja”, pintar un muñeco horrendo al que se le sacude con facilidad cuando en realidad el oponente es otro. Habrá alguna niña mimada y sin valores que se queda embarazada a tontas y a locas, para que luego papá le pague un aborto en clínica de lujo y seguir a la vuelta de fiesta. Pero eso no es la norma. La mayoría de las mujeres que abortan tienen otro perfil más dramático: ¡a menudo lo que las agobia es un exceso de responsabilidad! Y, como decía, en los conceptos y en las decisiones lo que cuenta a la postre es la estadística. Así es en todo. Yo personalmente, dentro del concepto “cura católico”, sigo albergando la imagen de mi infancia, que es la de gente afable y trabajadora, no la de pederastas, por mucho que se hayan descubierto muchos ejemplos de eso, que siguen siendo clara minoría.
    Un saludo y muchas gracias por los comentarios. (Soy un polemista nato 😉 

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      No, Javier, polemista no eres, gracias a Dios; polemista viene de “polemos”, guerra; y tú bien al contrario, se te ve dialogante y pacífico. Así da gusto. A ver si se me pega algo. Yo sí que soy polemista (y así me va…) 🙁
      Los estudios “científicos” en materias (ahora sí) polémicas hay que tener cuidado con ellos; algunos son de no tocarlos ni con un palo. Interesados. De un lado o de otro.
      Un feto de cinco meses… ¿lo has visto, tocado alguna vez? Yo he tenido ocasiòn de ver un aborto espontáneo de una tía mía, nació viva y con esa edad. ¡Y vaya si sentía, la pobre niña! Duró minutos viva, pero vaya si sentía. Digan lo que digan los estudios.
      En todo caso el dolor del feto no es un argumento decisivo contra el aborto, pues si así fuera bastaría anestesiarlo y sería lícito. Se ha aludido a eso. El argumento definitivo contra el aborto, según yo lo veo, es que es un ser “humano” e “inocente”.
       
       

  16. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    Siempre me ha hecho gracia en el tema del aborto la diferenciación entre pro vida y pro elección. Parece que los de pro vida no eligen, cuando realmente sí lo hacen. Eligen obligar vivir a alguien. Yo podría estar tranquilamente en ese grupo, obligar a vivir a alguien es lo mejor que le podemos hacer, ¿o no?

    ¿Alguien se acuerda la de película Johnny cogió su fusil? Para quien no la haya visto relata como un soldado de la Primera Guerra Mundial, tras una explosión pierde sus extremidades, los sentidos de la vista, oído y olfato, quedando postrado en una cama para siempre en un hospital aislado absolutamente del mundo. Cierto que es un caso ficticio (por lo menos hasta donde yo sé), pero, si ocurriese un caso semejante ¿obligar a vivir a esa persona es lo mejor que podemos hacer? Yo no lo sé y creo que nadie puede responder a esa pregunta, excepto una persona, el que está en esa situación.

    Con el aborto pasa igual. La diferencia, el feto no tiene capacidad de decisión. Imaginémonos ahora alguna enfermedad (seguro que la hay) que, en caso de nacer, el bebé pasará minutos, horas, días, meses o años, bajo tormentosos sufrimientos y que su vida fuese un tortura. ¿Es ético obligarle a vivir? Yo tampoco lo sé, y como en el caso anterior debería ser la persona que está en esa circunstancia la que decidiese, pero como digo un bebé no tiene esa capacidad, alguien debe elegir, queramos a no, si ese bebé debe pasar por ese tormento. Quien está en contra del aborto ya elige y dice sí. Yo no puedo hacerlo y en este caso creo que la única persona que podría llegar a hacerlo, o siquiera intentarlo, es su madre.

    Porque eso es el aborto, elección, no es querer acabar con todos lo bebés o que aquellos fetos que encajen dentro de una calificación legal deban ser todos eliminados, como parece que piensan la mayoría de personas contrarias al aborto. Dudo que haya una sola mujer que después de abortar esté contenta o de saltos de alegría

  17. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    http://www.silentscream.org/

    No hemos mejorado el mundo. Al contrario.

    Estas generaciones forman parte de un ciclo histórico recesivo. Una de las causas es el grito postrimero de Freddie Mercury….I want it all. …..and I want it now!

    Buenas noches.

  18. Luisa
    Luisa Dice:

    Visto que no nos ponemos de acuerdo y que esto es un mar de dudas, discrepancias y polémicas, lo que está claro es que el Derecho Penal no debe intervenir aquí. Por el principio de “intervención mínima” y de “última ratio”, el Derecho Penal no debe ser quien dirima este asunto. Sí otros ámbitos del Derecho: el Derecho Administrativo (para conceder ayudas a madres solteras y en situación de exclusión social), el Derecho Civil (para propiciar la adopción de los niños no deseados), etc. Esas otras ramas del Derecho sí, pero el Derecho Penal no.   

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Luisa.

      Eso de que el derecho penal no debe estar presente me gustaría entenderlo más.

      De momento hay mucha gente cuya participación es esencial en  un aborto y que cumple todas y cada una de las condiciones del artículo 139, desde la 1ª a la 3ª.
      Es decir, lo normal por parte de quien lleva a cabo el procedimiento más usual de un aborto es el homicidio con alevosía, precio y ensañamiento.

      Los abortistas no son muy dados a analizar detalles pero a veces hay que hacerlo.

      Para quienes no lo sepan el feto al ser atenazado por el forceps hace los mismos gestos de dolor y sorpresa de un adulto cuando de un tirón se le arranca el brazo y el hombro. Máxime cuando sus neuronas vienen de miles de millones de años de confiar en la madre. Lo normal es que el procedimiento tarde unos minutos hasta que se produce la muerte y se podría haber anestesiado al nonato.

      Pero, claro, si se dice esto a la madre que va a abortar resulta que un alto porcentaje dejaría de ser cliente y “business is business“. Esto resulta en ensañamiento innecesario, nos guste o no.
      Lo miremos como lo miremos tiene todos los componentes de un asesinato al menos por parte del brazo ejecutor.

      Y la realidad es que hoy se aborta por comodidad lo cual quiere decir, lisa y llanamente, que en esta sociedad la vida ajena depende del voto.

      Una vez establecido este principio no hay fronteras infranqueables.
      Para nadie.

      No pretendo juzgar a la madre o al padre (del que poco se habla) por aquello de condenar al pecado y no al pecador pero, al  mirar hacia otro lado  y cerrar los ojos,  nosotros somos parte de lo que se conoce en economía como moral hazard, es decir, del contagio de la maldad moral, de lo inmoral, de lo que causa daño personal y social.

      Saludos

  19. Luisa
    Luisa Dice:

    Termino mi argumentación con una pregunta: ¿Por qué no se aprueba una Ley de protección EXTRAPENAL de la vida en formación en la que se establezcan todas las medidas (civiles, administrativas, preventivas, de ayudas y subvenciones) para la protección de la vida en gestación?

  20. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Dices, Lucía, que como no estamos de acuerdo no hay que penalizar el aborto. Si examino el Código penal no estoy de acuerdo con más de las 3/4 partes del mismo, por tanto exijo que sea derogado, porque yo y quienes piensan como yo, no estamos de acuerdo.

    Sigo sin conocer el dato de cuántas mujeres han ido a la cárcel en España por abortar, en el franquismo y en democracia. Probablemente porque no haya ido ninguna. Otra cosa es el caso de los médicos responsables de masacres incalificables que han sido elevados a la categoría de mitos por la izquierda abortista. La derecha abortista, al menos no crea mitos con los infanticidas (en sentido no penal).

    La nueva Ley del aborto no venía en el programa electoral del PSOE. Se impuso a toda urgencia cuando las organizaciones provida denunciaron públicamente el coladero absoluto de la ley del aborto del 85 y el nulo interés social y político en denunciar tales prácticas abyectas. Entonces rápidamente sacaron la actual ley, que es un coladero al cuadrado, cosa lógica porque parte de que la mujer tiene derecho a matar al ser humano que lleva dentro. Lo que eufemísticamente se llamó abortar el embarazo, luego, interrumpirlo y ahora, “derecho a elegir”, que queda muy guay, progre, moderno, americano, etc.

    Dicen los proabortistas que el aborto es un drama. También lo es el asesinato, el robo, el no llegar a fin de mes, tener en casa a un enfermo de Alzheimer y tantas y tantas cosas en la vida. Bienvenidos al mundo real: La vida no es fácil, cómoda ni placentera para nadie y todo lo que hagamos para acercarnos a ese ideal tiene sus contrapuntos y connotaciones negativas. No se puede estar siempre de fiesta, así que disfrutemos de lo bueno pero no descuidemos prepararnos para afrontar nuestros problemas.

    Tratamiento extrapenal: De acuerdo. Para empezar, habrá que replantearse la educación sexual en los colegios, que es totalmente contraproducente. Estas cosas antes las aprendíamos en la calle y si acaso, preguntábamos en casa con mucho cuidado y respeto, por si acaso.

    Ahora la educación sexual se resuelve en 30 segundos: “Ya sabes cómo se produce un embarazo, así que tú sabrás lo que haces. Tómate estas pastillas y usa preservativos y no quiero volver a saber nada de este tema.”   
       
          

  21. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Yo estoy con Luisa: hay un consenso generalizado (práctica unanimidad) en que el asesinato, la violación, el robo, la detención ilegal… deben estar penalizados. Con el tema del aborto ese consenso generalizado no se da.

  22. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Lucía.

    Precisamente.
    Durante siglos en Roma (hasta la segunda mitad del siglo IV) hubo unanimidad social acerca del inalienable derecho del paterfamilias al infanticidio. La lógica era idéntica a la de los abortistas.
    Es su casa, su familia, su oikonomos, y es su derecho matarlo o dejarlo morir si no quiere o no puede mantenerlo“.
    Exactamernte lo mismo o con más razón porque a fin de cuentas un embarazo son menos de 9 meses y un hijo decenas de años. 

    Es decir si haces las normas morales depender del voto o de la opinión no hay límite hasta dónde se puede llegar.

    Hay que pensar en el sentido profundo de las cosas.

    En qué sucede si una práctica se generaliza y qué efectos produce en el tiempo. Esto es lo que determina el nacimiento de normas morales universales: su entronque con la naturaleza profunda del ser humano.

    Hay muchísimas cosas peores que tener un hijo (a fin de cuentas una bendición) que nos resultan muy incómodas a lo largo de la vida y por supuesto vivir sería menos costoso si alguien nos las evitase.
    Pero eso  no nos da derecho a matar ni nos hacemos más humanos al hacerlo.
    Un poco de sensibilidad, de capacidad de sentir con es necesaria.

    Por Dios, si esa misma ideología ha metido en el código penal el daño al huevo de buitre extremeño y liberaliza despedazar sin anestesia un Bernabeu lleno de niños cada año.

    ¿Qué nos están diciendo los que así actúan?

    Muy sencillo: “Yo tengo el control del estado, dicto las normas morales y tú te las tragas y te hago pagarlas” Esto nos dicen

    Saludos

  23. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

     
    Manu, lo que dices y dicen otros comentaristas sobre el dolor del feto, evidentemente hace mella. Aquí hay en juego dos dolores emocionales, el de la madre (que juega a favor de la despenalización) y el de la sociedad (que desde luego juega en contra de la práctica del aborto); si además se demuestra científicamente que hay un dolor físico, el del feto, eso sería un argumento gravísimo en contra del aborto. Los dolores emocionales, al fin y al cabo, son subjetivos. Como bien dices, se puede educar a la mujer que quiera abortar  para que deje de quererlo, relativizando las cuitas que le impulsan a ello. También se puede considerar lo contrario: educar a la sociedad para que sea compasiva con esa mujer. Pero contra el dolor físico, no hay más que la anestesia y si esta no es aplicable a tiempo, ahí quedaría el daño, algo que espanta. Esto sí es una cuestión que debe dilucidar la ciencia. Pero, insisto, lo que no resuelve la ciencia es si hay vida como valor absoluto. Tampoco lo solventa ningún libro sagrado. Y tampoco creo que tú lo creas resuelto. La prueba es que cuando tienes que argumentar y persuadir, no te limitas a repetir una y otra vez, cada vez más alto, que el concebido es un ser humano. Al final argumentáis sobre la base del dolor, el del feto (físico, si existe) y el de la sociedad (emocional) y lo hacéis muy bien. Pero si se toma esa deriva, hay que ser riguroso y seguirla, al menos hasta donde resulta razonable. Hay que prestar una atención seria al dolor de unos padres que, por las circunstancias de su vida, no se ven capaces de serlo. No se puede banalizar y ridiculizar al “muñeco de paja”, olvidando a la madre real, de carne y hueso, que se debate por ejemplo entre su instinto como tal y el odio al hombre que la forzó o, me da lo mismo, la maltrataba a diario y, lo que también espanta, el miedo a odiar a su hijo. Es verdad que esos sentimientos son subjetivos, se pueden alterar con tratamiento psicológico y amor, pero la cuestión es si es “razonablemente exigible” (como dijo la STC 53/1985) que la mujer se rinda siempre y en todo caso a esa persuasión y, para ser más precisos, si ello es “exigible con la amenaza del castigo penal”. Salvando las distancias, vale como ejemplo otra situación límite: al piloto del reactor que no dio volantazo cuando se le cruzó una avioneta y salvó así a las 200 personas del pasaje, a costa  de matar a la familia  que viajaba en la avioneta,  ¿se le podría haber convencido de que sacrificara su propia vida para no arrebatar otras? Supongo que sí, pero tampoco le podemos condenar por que no lo hiciera, no era exigible llegar a tanto. Pues cuando la Ley despenaliza el aborto, aplica el mismo razonamiento: no es que la vida del concebido no valga, se reconoce que vale mucho y se protege, pero se presupone que a quienes la cercenan en determinadas circunstancias no se les podía pedir más. Se supone, sobre la base de la ley de los grandes números, que opera un estado de necesidad, que excluye el castigo penal. Evidentemente, otros como tú piensan que sí puede y debe exigirse un mejor comportamiento. Esto no solo es respetable, sino admirable, porque sé que lo que proclamas, lo aplicarías en tu propia vida, llegado el caso. Pero si la Ley no te sigue, tampoco puedes decir que esté despreciando la ética. Solo aplica otra moral, que puedes adjetivar como menos sublime, si quieres, pero también es una moral, también es compasiva. Es más: Ius summum saepe summa est malitia, la extrema justicia a menudo es una iniquidad: para obligar a la gente a ser excelsos, no podemos aplicarles castigos desproporcionados; el fin no justifica los medios. Dicho lo cual, el link que puso arriba José es estremecedor: quien aborta por razón del género de su bebé, no sé si merece sanción penal, pero sí desde luego el calificativo de imbécil…

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