Una propuesta sencilla contra los productos financieros tóxicos: un registro de autolimitación de riesgo

Cuando hablo de productos tóxicos me refiero a algunos como participaciones preferentes, bonos estructurados o convertibles, swaps, pagarés, etc., instrumentos financieros muchos de gran complejidad, muchos de los cuales han sido comercializados de modo masivo en España. Han sido contratados en multitud de ocasiones por personas que no los comprendían bien, o incluso ni bien ni mal, porque creían que lo que estaban formalizando era un simple depósito remunerado o una inversión segura.  Como es de conocimiento público, estas comercializaciones “sin complejos” de las entidades financieras han provocado una enorme conflictividad judicial, aparte de un gran daño material y moral a un número enorme de ciudadanos.

 

Pues bien, no es descartable sino todo lo contrario que, a pesar de todos los problemas ciudadanos que han generado este tipo de productos, los bancos vayan a continuar ofreciéndolos y buscando el mayor número posible de contratantes, por medio de negocios muchas veces no cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos.  Mi propuesta para que los consumidores tengan más defensa frente a este tipo de productos tóxicos se basa en estas ideas preliminares:

 

–         Estos productos tienen una gran complejidad técnica y además son muy mal explicados al consumidor, en mi opinión por una mezcla explosiva de traslados literales de conceptos desde otros idiomas, sujeción a las necesidades del programa informático que los genera, falta de ganas o de capacidad para ello, y/o una voluntad consciente de hacerlos incomprensibles para poder encajar productos infumables a clientes desprevenidos.

 

–          En muchas ocasiones consisten básicamente en una especie de apuesta complicadísima por medio de la cual si se dan una serie de circunstancias previstas en el contrato , el cliente recibe dinero del banco, pero si se dan otras, ha de pagar al banco (swap, por ejemplo), con una enorme asimetría informativa: el banco sabe mucho mejor que el cliente lo que va a pasar.

 

–        Relacionado con el punto anterior: el consumidor medio español no es nada sofisticado en sus inversiones. Quiere cierta rentabilidad, que si lo necesita su dinero esté disponible en el plazo más breve posible, y el menor riesgo de perder lo invertido, o al menos una cantidad elevada. Pero nada de aventuras exóticas.

 

–       La normativa de protección al consumidor en esta materia (Directiva MiFID, vigente como derecho español desde 2007) se basa en que la entidad analice y califique el tipo de cliente (básico, avanzado, incluso realizando una serie de tests al efecto) así como el producto que le encaja bien en su perfil, y le aconseje y advierta en todo el proceso de contratación. Sin embargo, y como también hemos dicho en otro momento, esto es poner al lobo a cuidar de las ovejas. No funciona y quizá es que no pueda funcionar bien nunca. Lo que se les pide a los bancos es algo que no quieren, y posiblemente no pueden hacer: que proteja a sus clientes del propio banco y de sus instintos naturales: ganar dinero. Con esta normativa en vigor, desde 2007, se han vendido sistemáticamente productos que es imposible que hubieran encajado en el perfil del contratante (¿cómo es posible que a personas de más de 80 años les pudiera interesar una inversión perpetua como las preferentes, por ejemplo?).

 

–         El sistema legal de protección al consumidor basado en la vigilancia de los reguladores (CNMV, Banco de España), es insuficiente a todas luces, actúa con carácter previo, exigiendo que los bancos proporcionen información, y a posteriori, cuando el mal está hecho, pero no en el momento de la verdad; y lo hace con muy poca capacidad intimidatoria. La banca no teme a los reguladores cuando se trata de cuestiones de consumidores.

 

–         El recurso a la justicia cuando hay una actuación  punible de los bancos no deja de ser casi una coartada de estos, un “si he hecho algo mal demándeme”, a sabiendas de que la falta de recursos de la justicia española y el volumen enorme que se maneja cuando se trata de estos productos financieros hace imposible que todos los perjudicados obtengan reparación (y menos aún con la prevista ley de tasas judiciales, si no cambia en proyecto).

 

–         El sistema legal de protección contra las cláusulas abusivas, que podría dar juego respecto de este tipo de productos, es sin embargo un ejemplo perfecto de lo que acabo de decir, un mecanismo altamente judicializado  y muy ineficaz (parece que protege pero no lo hace). Aunque podría mejorarse, como propuse en este post.

 

Con estas premisas, la propuesta que hago supone un cambio legal para que el consumidor tome la iniciativa y no esté a remolque de lo que le haga, informe o advierta la entidad financiera, los reguladores o la administración. Se trataría de crear un registro público de autolimitación de riesgo en la contratación financiera.  En él cada consumidor puede definir por sí mismo su propio perfil inversor, y autoexcluirse en bloque, y para todo el sistema financiero, de contratar productos que sobrepasen ciertas líneas rojas que él mismo define.

 

En vez de que el banco, cada banco, defina el perfil inversor de cada consumidor, que sea éste el que con carácter general y para todos los bancos diga lo que quiere, y lo que no quiere en ningún caso contratar, eligiendo entre una serie de opciones previamente parametrizadas.  De ese modo, cuando un cliente acudiera a una entidad, ésta deberá consultar ese registro y en la oferta que le haga no podrá sobrepasar los límites que con carácter general se ha dado a sí mismo el propio cliente. Pongamos unos ejemplos:

 

Un parámetro podría ser el de la disponibilidad de la inversión: el consumidor podría autolimitarse para no contratar productos en los que no se pudiera nunca recuperar el capital, o en los que dicha recuperación no estuviera a cargo de la propia entidad, sino que fuera el resultado de venderlo en algún tipo de mercado, o en el que el plazo de recuperación fuera mayor de un número concreto de meses.

 

Otro sería el de la posibilidad de pérdidas: prohibirse contratar productos en los que se pueda perder algo lo invertido, o más de una cifra concreta (10%, etc.)

 

Otro quizá el excluir de plano aquellos productos financieros en los que exista la posibilidad de que el banco, en vez de pagarte intereses o cantidades, te las cobre porque así se haya pactado. Y pueden pensarse muchos más.

 

En definitiva, dado que los llamados instrumentos híbridos son productos muy complejos, se trataría de hacer con ellos una labor de deconstrucción, traduciendo sus complicados lenguajes y conceptos a los que el consumidor medio puede entender y que casan con sus necesidades, eliminando el espejismo que a veces son los nombres que les ponen a estos productos: les llaman, pongamos por caso, Depósito Jubilación, o Inversión Mi Seguridad, y resulta que no es lo que se entiende por un depósito, o son inversiones de altísimo riesgo en las que puedes perder hasta la camisa.

 

Ya hay ejemplos de autolimitación y autorregulación en España, por ejemplo con la posibilidad de prohibirse la entrada en casinos o bingos, con un documento administrativo, o las denominadas Listas Robinson, por la que el que se apunta rechaza recibir cierto tipo de publicidad. Mi propuesta tiene algo de las dos.

 

Este registro debería ser de tipo público, radicado en un organismo regulador, al que pudiera accederse por medio de internet, debidamente identificado, aparte de a través de organismos públicos como ayuntamientos o departamentos de consumo, oficinas públicas, y también desde luego a través de las propias entidades financieras (hasta por medio del cajero). Las opciones habrían de ser claras y sin posibilidad de dudas interpretativas. Los bancos deberán estar obligados por ley a consultarlo con carácter previo a una oferta financiera, y por tanto no podrían ofrecer productos más allá de esas condiciones previamente marcadas no por él, sino por el consumidor. Obviamente, estos límites autoimpuestos por el cliente tendrían que ser legalmente de obligado cumplimiento para los bancos, incluso podrían incorporarse como documento unido al contrato de inversión.

 

Un registro así ayudaría a atajar las disfunciones en la protección al consumidor que hemos indicado en las ideas preliminares:

 

–     Es una disposición de Derecho de Consumo verdaderamente eficaz, que actúa en el momento que importa, que es cuando se produce la firma del contrato, no antes ni después, y se basa en la iniciativa del propio consumidor, que deja de ser alguien pasivo.

 

–     Obliga a las entidades financieras a una labor real, no meramente formal, de protección, al impedirles ofrecer y firmar contratos que excedan de los parámetros establecidos por el consumidor, y protegería a éste incluso en caso de haber firmado, con la nulidad parcial o total. Porque frente al consumidor, parte débil, la parte fuerte es la que ha de realizar la labor de ajuste de su oferta a las condiciones previas marcadas.


–    Se basa en ir a lo que al consumidor medio le interesa de verdad, con claridad y sencillez, y el mismo concepto de registro es fácilmente comprensible y explicable (y por tanto utilizable) por cualquiera.

 

–    Podría simplificar y reforzar las actividades de control de los reguladores, dado que en muchas ocasiones será muy sencillo comprobar si la entidad ha sobrepasado los límites establecidos por el consumidor e imponer la nulidad total de la inversión, o en lo que exceda, con las sanciones correspondientes.

 

–  Contribuiría a desjudicializar esta materia, al establecer límites claros. La oscuridad contractual nunca beneficia al consumidor. No es lo mismo pleitear acerca de si se informó y calificó al consumidor, cuestiones llenas de matices, que sobre si el banco se ha saltado un límite clarísimo.

 

–   El coste de implantación no sería relevante, y los parámetros elegibles por el consumidor podrían ser actualizados por la administración, adaptándolos a las circunstancias de cada momento.

 

Si ese registro hubiera existido hace años y las personas hubieran marcado la casilla de no aceptar productos en los que no se pudiera siempre y sin condicionantes recuperar la inversión, por ejemplo, la venta masiva de preferentes a personas que lo que creían que contrataban era un plazo fijo o un depósito, o no habría sido posible o se habrían vendido mucho menos.

 

Obviamente es una propuesta para el análisis, y requeriría un desarrollo legal y unos matices que sobrepasan las posibilidades de este post.

 

 

26 comentarios
  1. Sitogr
    Sitogr Dice:

    Me parece una propuesta interesante Fernando, el único problema que veo es su su publicidad y acceso, y el paso de la teoría y la intención a la práctica, me explico. Sabemos que la gente en nuestro país ha de ser más formada, informada y responsable, y no sé hasta qué punto se preocuparían de ingresarse en ese Registro. Además por el contrario, sí veo que supondría un beneficio para las entidades financieras que podrían alegar “quien no esté en el Registro consiente el riesgo”, o no hay error o dolo “porque no se inscribieron en el Registro”. Un posible obstáculo más para la carga de la prueba de la nulidad del contrato. También podrían hacer el registro, no le dan publicidad, ni lo facilitan, ni se hacen claras ni sencillas las opciones en el mismo, etc. y al final tienen la excusa perfecta. Una especie de “Código de Buenas Prácticas” como el de la dación en pago, pero que de práctica no tiene nada y sí mucho de maquillaje y marketing y una “patente de corso” perfecta.

    Quizás lo adecuado sería combinarlo con la medida propuesta por la Defensora del Pueblo, un semáforo de riesgo en el contrato.  

    De todas formas, quiero avisar, porque las preferentes pueden repetirse en otros productos que tradicionalmente vienen considerándose como seguros o garantizados. No es normal la burbuja de depósitos que se está ofreciendo al 4-6%. Esas rentabilidades no se corresponden con lo que debería ser un producto seguro. Y el Gobierno ha abierto la veda de algo que no se permitía. Y se están lazando como lobos hambrientos a por pasivo y a lo mejor no todos consiguen el suficiente. Y las quiebras o liquidaciones ordenadas de bancocajas antes o después tendrán que darse. Y el FGD está seco. Se está avisando con tiempo y puede que vuelva a haber víctimas. 

    O a lo mejor me equivoco…y no ocurre nada de eso. 

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Gracias, Sitogr. Desde luego que la creación de ese registro requiere de una publicidad adecuada, tarea en la que deberían implicarse la asociaciones de consumidores. Pero en mi opinión, para el consumidor que lo utilice, el beneficio está muy alejado del código de buenas prácticas, precisamente porque el que tiene la decisión y la iniciativa  es él, y no depende del buen comportamiento de las entidades.

       

      En cuanto a su necesidad, como dices al final, en estos mismos momentos hay nuevos productos potencialmente tóxicos que están siendo ofrecidos, aparte de los que mencionas, por ejemplo los Contratos por Diferencias o CFD´s http://www.cotizalia.com/opinion/opinion-contraria/2012/10/25/cuidado-con-los-cfds-7598/

       

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Lo que propone Fernando Gomá puede ser una forma práctica de eludir el riesgo intrínseco e implícito de estos productos documentales en un sistema monetario y financiero que los requiere para su propia existencia. 

    Estos productos son Derivados de Créditos de cualquier tipo que los Bancos eligen quitar de sus Balances para poder seguir dando crédito al mercado sin aumentar el Capital Propio. Es decir, a Solvencia y Apalancamiento Constante traspasan el Riesgo a los Clientes cautivos que el propio sistema Fiscal les proporciona.

    Lógicamente estas personas verían sus posibilidades de inversión muy limitadas lo cual, como estamos viviendo, no es en absoluto la peor de las situaciones.

    Acciones y obligaciones de unas pocas compañías, algunas materias primas, algún que otro activo material cada vez más raro o dinero en el colchón.

    Incluso este dinero actual de naturaleza tan endeble, se ha demostrado empiricamente mejor inversión a largo que lo que el sistema nos ofrece con los Derivados. 

    El sistema lleva en su torrente circulatorio (se conoce en los textos, como “The Circular Flow“) un alto grado de toxicidad y ésta, cada vez con más frecuencia, termina por salir a la luz concentrada. Inevitable.

    Una vez penetramos en la naturaleza profunda de los sistemas monetarios y financieros actuales adquirimos un renovado respeto por el mundo de los Casinos de Juego. Gente profesional y seria con sus clientes. 

    La propuesta nos envía otra señal del grado de confianza que tenemos en los supervisores y en el propio estado. Asintótica con el cero.

    Un saludo y buenos días. 

  3. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Hay que distinguir entre las ideas preliminares y la propuesta concreta de Fernando. Las ideas preliminares son las que se usan muchas veces para justificar el paternalismo del Estado y Fernando argumenta que este paternalismo ha fracasado. En este punto sólo me cabe agregar que la razón última del fracaso del paternalismo es que nunca responde a la pregunta crítica de quién educa a papá Estado –en inglés es más fácil, de igual manera que se pregunta “who guards the guardians“ uno debe preguntarse “who parents the parents“ donde el verbo parent se traduce como criar y educar bien.

    La propuesta de Fernando no necesita una base anti-paternalista. Más bien necesita una base en la virtud de la prudencia y más precisamente en la capacidad de los humanos de hacer como Ulises y atarse al mástil para resistir las tentaciones. En un mundo donde las sirenas abundan, no parece que este camino lleve a buenos resultados. Dejo de lado todos los problemas prácticos de cómo atarse al mástil porque no se puede ignorar que las sirenas perfeccionaran sus encantos para desafiar a los nuevos Ulises. Peor todavía cuando estas sirenas tienen privilegios, en particular la inmunidad y la consiguiente impunidad, para jugar con los Ulises.   

  4. Javier Aparicio
    Javier Aparicio Dice:

    La propuesta es realmente constructiva, Fernando, y si se materializara permitiría calmar la tensión que existe en el mercado de inversión, trasladando a los ahorradores la responsabilidad respecto de sus decisiones, no solo respecto de cómo disponen de su dinero, sino también de cómo confían en los lobos-pastores (o abuelitas).
     
    Mediante este registro tendrán a su disposición la capacidad de definir qué riesgos son los que quieren asumir, como describes, pero deberían hacerlo en frío y sin presiones, fuera del ámbito de la entidad financiera, para garantizar la ausencia de engaños que pone de relieve Sitorg. Quizá directamente frente al regulador o un tercero de confianza.
     
    De este modo, si deciden evitar la protección que se les ofrece, ya sea no registrando su perfil de riesgo o saltándoselo mediante una declaración responsable de derogación del límite establecido, tendrán que asumir las consecuencias el riesgo asumido (la necesidad de acudir al complicado y kafkiano proceso de convencer al juez de que le han engañado).
     
    Coincido con Sitorg en que la eficacia de esta propuesta depende de la información que se facilite a los inversores, aunque, quizá esa publicidad sí sean capaces de darla los reguladores. Esta publicidad tendría que ser comercial, comprensible y bien difundida. Debería reforzarse mediante su refresco en cada contrato de producto sofisticado en que se compruebe que no se ha inscrito el perfil de riesgo. Incluso, respecto de quienes se considere que puedan ser más débiles frente a los posibles intentos de fraude, que, en el caso de que no hayan registrado su perfil o lo deroguen, tengan que replantearse el riesgo que quieren asumir recibiendo para ello la información detallada sobre los peligros que pueda encerrar la operación mediante un folleto informativo revisado por los reguladores. También es cierto que no faltan ejemplos de alarmas oficiales incendiarias contra campañas de captación de capital que no impidieron que después hubiera un gran número de afectados con un gran importe de deuda incobrable.
     
    Desde luego, lo que a todas luces resulta necesario es que se establezca algún mecanismo de confianza de esta actividad, que en abstracto es lícita (todos (o casi todos) estos productos tan complicados y creativos cumplen las leyes y, de hecho, se rigen por las clausulas contractuales que asumen las partes o que aplica el juez en caso de disputa), pero que las denuncias sobre el posible abuso de la confianza del inversor (un par de ejemplos aquí y aquí) ponen en entredicho la actividad financiera que, por definición, sólo puede ejercerse por personas de moralidad intachable.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Javier, usted termina diciendo que las personas dedicadas a la actividad financiera deben ser de moralidad intachable. Por años he escuchado lo mismo (en la reforma a la ley chilena de bancos en los años 80 se incluyó el requisito de integridad para que los solicitantes obtuvieran una licencia bancaria), pero nunca he escuchado que se propongan mecanismos para asegurar que las personas dedicadas a la política sean de moralidad intachable. Acabo de terminar mi ronda diaria de revisión de información y opiniones y como de costumbre encuentro muchos ejemplos de políticos ineptos y corruptos y ningún indicio de que vayan a ser castigados.

      Agrego a la política, el periodismo. Ojalá se exija a los periodistas un mínimo de decencia y se les quite el privilegio disfrazado de libertad de prensa que es sólo una licencia de inmunidad para mentir y difamar. Que gocen de la misma libertad de expresión que gozamos todos, pero no ese privilegio. 

      Otro punto. Además de lo anterior, se ha estado alegando que la gente no sabe de finanzas y entonces hay que educarlos (en realidad, adoctrinarlos). Los mismos que alegan eso jamás han dicho algo sobre la ignorancia de la gente respecto a la política y la necesidad de educarlos para que los políticos no los engañen.  

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Gracias Javier, en todo caso mi propuesta no es que el registro sustituya los actuales sistemas y mecanismos de información al consumidor, como los de la LMValores, recientemente modificada para añadir alguno por el RDL 24/2012, sino que los complemente y refuerce, por ser perfectamente compatibles. El semáforo de riesgo que cita Sitogr también podría implantarse sin problemas, aunque yo estimo que el registro es algo mucho más efectivo y radical.

  5. JAVIER TRILLO GARRIGUES
    JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

    Interesante propuesta Fernando. Pero vayamos a la “raíz del mal”: se llama conflicto o contraposición de intereses y es una vieja conocida del derecho, aunque últimamente ha caido en el olvido más absoluto. Debería estar prohibido (de hecho, lo está en el ámbito civil, cfr. art. 1459 Cc) que las propias entidades financieras -bancos y cajas- “colocaran” a sus clientes sus propias acciones o participaciones -preferentes o no-, así como otros productos de inversión -pagarés, obligaciones, etc- de cuya colocación depende su propia viabilidad, permitiéndose aconsejarlos como una inversión rentable y segura.
    Yo personalmente contrato mis seguros con un corredor o agente no exclusivo, que me informa de todos los que hay en el mercado y de cual me puede interesar. Pues lo mismo debería ocurrir con las inversiones: agencias independientes que informen y expliquen los productos financieros complejos sin complejos -valga la redundancia- y sin interés personal en ellos.

    • sitogr
      sitogr Dice:

      O simplemente la clásica solución tan demandada: banca de inversión por un lado y tradicional por otro. 

  6. Penny
    Penny Dice:

    Una entrada muy interesante, Fernando
     
    Creo que la propuesta de atarse al mástil para resistir los cantos de sirena -como acertádamente la define Quasimontoro- sería todavía más eficaz si, por defecto, todos los ciudadanos tuviésemos limitadas las operaciones financieras en el registro de autolimitación de riesgos que propones, (salvo las operaciones de depósito que estén cubiertas por el Fondo de Garantía). Salvo gestión en contrario, no se podría hacer ninguna otra operación financiera
     
    La economía del comportamiento hace hincapié en el sesgo del status quo (http://en.wikipedia.org/wiki/Status_quo_bias). (Menos finamente, también conocido como pereza). Normalmente somos reacios al opt-out
     
    Si nos ofrecen un producto financiero exótico y tenemos que hacer gestiones incómodas sólo lo suscribiremos cuando realmente pensemos que nos trae a cuenta

    ¿No te parece?
     
    PD ¿Habéis leido alguno el documento de trabajo del Fondo Monetario Internacional sobre el Chicago plan 
    http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2012/wp12202.pdf ?
     
    Esto he visto en la prensa http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/9623863/IMFs-epic-plan-to-conjure-away-debt-and-dethrone-bankers.html

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Penny,

      Muchas gracias por las referencias al paper del IMF y el comentario de AE-P sobre una nueva versión moderna de la vieja propuesta de Chicago. Por supuesto, tomaría mucho espacio comentar en detalle esta nueva versión. Ya otras han sido presentadas y yo mismo llevo tiempo trabajando en una propuesta que se puede considerar en otra versión mucho más moderna. 

      Como usted lee NeG habrá quizás leído tiempo atrás mis comentarios allí (ya no comento porque considero grotesca la política de comentarios) y en particular mis comentarios sobre ideas de Tano Santos respecto a la solución de la crisis bancaria y de varios editores en relación al sistema del euro. En esos comentarios siempre dije que esa solución requería una separación del sistema de pagos internos e internacionales del conjunto de funciones que hoy cumplen los bancos y otros intermediarios financieros. Asimismo, en esos comentarios destaqué que el sistema del euro debía volver a ser sólo un sistema de pagos internos e internacionales y que era un tremendo error pretender que fuera algo más que eso. Yo he abandonado el concepto de dinero para centrarme en sistemas de pagos (recomiendo leer los muchos documentos sobre sistemas de pagos en las páginas web del sistema del Fed y del BCE).  En cuanto al crédito los dos problemas principales son la ignorancia de los costos de la ambición codiciosa como factor determinante de la escala y el ámbito de las operaciones de los intermediarios financieros (too big to succeed) y la corrupción de la intervención estatal que se manifiesta en privilegios para los propietarios controladores de bancos (too big to fail).  

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Penny, la limitación ab initio o previa, tendría creo más inconvenientes que ventajas. En primer lugar es muy dudoso que respetara el principio de la autonomía de la voluntad del art 1255 CC. Pero el que, en vez de ser nosotros los que nos atemos al mástil, en expresión afortunada de Quasimontoro, sean los poderes públicos, no me convence por una parte por lo que significa de no tener el control yo mismo sobre lo que quiero (que me parece lo fundamental, el poner yo mismo mis reglas de juego particulares) y no quiero, y porque se pierde la posibilidad de elegir entre varias opciones, de que puedas matizar, seguramente sería menos ágil para adaptarse a las nuevas circunstancias.

  7. robespierre
    robespierre Dice:

    A mí también me parece una propuesta sensata, razonable y factible, y por eso me temo que nuestros políticos no la pondrán jamás en marcha. Ah, y encima es barata, lo que es definitivo. Pero bromas aparte, lo cierto es que parte del fracaso total de los reguladores, de la Administración de Justicia, de las asociaciones de consumidores…de vigilar al lobo, que se ha comido a las ovejas tan ricamente. En cuanto a que los bancos no le tienen miedo a los reguladores, esto ya nos ha quedado claro estos últimos años en España con la historia de las cajas, los banqueros condenados e indultados, y en fín las innumerables tomaduras de pelo a la CNMV o al Banco de España, por no llamarlas de otra forma. Supongo que algún día alguien escribiera una bonita historia de esta época donde como bien se dijo en el blog, se puso al lobo a cuidar a las ovejas.

  8. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Desde mi desconocimiento del tema, me parece interesante y práctico lo que propone Fernando, sería interesante que lo propusiera algún partido político ¿no?  Lo que está claro es que el actual sistema de hacerle firmar al cliente muchas cosas que ni lee ni entiende no ha funcionado. Ni por supuesto los mecanismos de control y supervisión. 

  9. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Hoy, el llamado McCoy publica esta columna

    http://www.cotizalia.com/opinion/valor%2Danadido/2012/10/31/lsquostop%2Dbanca%2Dcriminal%2Dse%2Dprohibe%2Dcomercializar%2Destafasrsquo%2D7638/

    donde celebra que, por fin, se estaría persiguiendo la comercialización de la estafa en la industria financiera. Termina preguntándose si estamos frente a un milagro. 

    McCoy no hace ninguna referencia a la estafa en la política y el periodismo, las dos actividades donde la estafa es la norma. En ningún momento este cruzado de la moralidad hipócrita se pregunta cómo es que los banqueros y otros financistas han conseguido tantos privilegios y la naturaleza de estos privilegios que solo el gobierno puede conceder y con la complicidad del periodismo, ese que se vende como el cuarto poder pero siempre al servicio de algún grupo político. Una vez que se conoce el origen de los privilegios en la economía y en particular en las finanzas no debe sorprender que, de tanto en tanto y especialmente cuando algo sale mal, que los mismos políticos quieran depurar sus círculos de socios, eliminando a algunos y por supuesto con mucha arbitrariedad. Cualquiera con experiencia en crisis fiscales y financieras en dictaduras sabe de la conveniencia de estas purgas, tan soviéticas pero tan necesarias para que el resto de los políticos y sus periodistas cómplices puedan seguir gozando de sus privilegios.   

    • Sitogr
      Sitogr Dice:

      Hoy en la edición impresa del diario IDEAL y en suscripción, aparece que la AP condena a a un banco por colocar productos tóxicos. Ha declarado nulo un contrato de “swaps” por un valor de más de 292.000 €. Se une este fallo a los más de 400 favorables obtenidos por Ausbanc sobre clientes “que confiados en contratar un seguro contra la subida de tipos de interés se vieron atrapados en swaps, clips, permutas, stockpymes y productos financieros con alta toxicidad”. Ausbanc ya ha recuperado más de 10 millones para sus asociados y sólo en Granada hay más de 3000 casos con un importe medio de 30.000€ lo que supondría unos 90 mill de €. Es lo que tiene el retraso judicial.

      Esta resolución se une a la línea de la AP de Málaga y asturiana.  

      En cuanto a la estafa política que habla Quasimontoro, creo que se denuncia bastante y se ha hablado mucho por este blog. La solución a mi parecer es lo que tantas veces hemos mencionado: vigilancia, presión, otras opciones políticas, sociedad civil…

      Y respecto a la estafa periodística, creo que la solucionará el mercado, Quasimontoro. Al final las crisis también sirven para purgar, y esta crisis eterna del periodismo (que conozco muy bien y de forma muy cercana) creo que servirá para que al final quede un periodismo honesto, íntegro y responsable con sus lectores y que vuelva a ser ese cuarto poder del que habla.  Y esto es el futuro y lo que estamos viendo en España. Los lectores elegirán los medios y periodistas mejores e independientes aunque sean blogueros, confidenciales o medios regionales. Mientras otras “poderosas e históricas” cabeceras irán irremediablemente a la quiebra por muy grandes que sean y por muchos que los bancos intenten sostenerlas, por haber traicionado sus principios, a sus lectores a costa del poder político o financiero y por unas gestiones únicamente preocupadas en el afán de lucro de sus directivos.

      Sobre esta cuestión es muy interesante este post de Jordi Pérez Colomé de Obamaworld. 

      http://www.obamaworld.es/2012/10/14/el-periodismo-esta-mas-vivo-que-nunca/

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Sitogr,

      Gracias por la referencia a Obamaworld. Sin duda, un buen ejemplo de la corrupción de un periodista, en este caso el Sr. Jordi Perez Colomé.  Este señor es, en el mejor de los casos, un propagandista amateur que se esconde detrás de un diploma de periodista. Aunque aprecio mucho su punto sobre cómo la competencia está destruyendo el monopolio que por mucho tiempo han tenido los medios masivos privilegiados por los políticos, rechazo totalmente su lamento por algo tan feo como el Drudge Report. Con un simple collage de noticias tomadas de otros medios, Drudge ha sido el símbolo de la lucha contra los privilegios del NYT y demás medios tradicionales (y puedo decir con orgullo que reviso Drudge todos los días desde su inicio). 

      El Sr. Perez Colomé haría muy bien en informar sobre la corrupción del NYT. Por ejemplo, en estos días se confirmó que finalmente el inglés Mark Thompson asumirá como CEO del NYT a pesar de su papel en el escándalo de Jimmy Savile, el pedófilo de la BBC (otro centro de corrupción donde el sindicato de periodistas tomó el control de un medio financiado con impuestos). Otro ejemplo, ayer el NYT mintió en su editorial para atacar a Romney y tuvo que sacarlo pronto de circulación online. El NYT ha sobrevivido gracias al privilegio de la libertad de prensa que gozan los medios tradicionales en EEUU y que  protege sus mentira y sus calumnias. Drudge no necesita de ese privilegio y ha podido sobrevivir y expandirse hasta convertirse en un gran éxito. Y vaya que les duele a los políticos y los pseudo-periodistas privilegiados.

      Por lo grotesco me causa gracia que políticos y periodistas que tanto hablan contra empresas privadas sin privilegios celebren al NYT como símbolo de algo que seguramente nadie entiende bien qué es (sí sabemos que no es informar correctamente y ni siquiera un intento serio de hacerlo). La diferencia entre el NYT y por ejemplo El Mundo (o cualquier otro medio español) es que en el primero la corrupción no llega a la sección deportiva, algo que no se puede decir de El Mundo.      

    • Sitogr
      Sitogr Dice:

      Esta discusión “offtopic” daría para mucho aunque quizás nos estemos alejando demasiado del objeto del post que son los productos financieros tóxicos. Podremos discrepar, pero creo que los dos echamos de menos un periodismo independiente, que se ejerza con responsabilidad, profesionalidad, … ese antiguo cuarto poder que creo que conjuntamente con el poder judicial son los únicos que pueden sacarnos de esta situación actual que vivimos debido a la “convenida decadencia de la clase política” y a la culpa del sector financiero en esta crisis. 

      Pero esa falta de independencia informativa que ud. acusa a ciertos medios (que por otra parte se debe a una legítima línea editorial que puede tener todo medio, no podemos olvidarnos de las cláusulas de conciencia periodísticas ya que estamos en un blog jurídico) creo se compensa con la pluralidad informativa y la apertura a la competencia que facilita Internet y los medios digitales. No le voy a decir que yo no echo de menos medios independientes que “den caña” a diestro y siniestro. No me gusta tener que elegir entre medios de derechas y de izquierdas para informarme. Me gustaría volver a leer un periódico que su primera editorial diga que su misión será “vigilar muy de cerca la marcha del Estado para impedir que esa enorme concentración de poder en manos de unos pocos arrase la libertad de los muchos y arrastre el país”. Pero, ¿sabe qué ocurre cuándo un periódico es independiente y va a por todos? Que todos van a por él. 

      Como le decía, ese vacío sólo puede llenarse con diferentes medios y con un lector responsable e informado verdaderamente que lea varias cabeceras o fuentes. Con lo cual sólo me queda una opción, leerme diferentes diarios y visitar varios medios. Es más incómodo, pero no olvidemos que la información, la lectura, es algo cada vez más prestigioso, menos común, un signo de distinción del que la masa que cada vez se aleja más, y al que sólo acudimos los que sabemos de su poder y lo valoramos. Yo por el contrario sí aprecio el trabajo de Jordi Pérez Colomé y no creo que su blog tenga que dedicarlo a denunciar la corrupción del NYT porque habla de otros temas que nos interesan a sus lectores y que es lo que buscamos en ese blog. Si por ejemplo uno quiere saber entresijos de los medios pues acude a digitales, Prnoticias, Periodismo21, o por ejemplo ahora al blog de la redacción del País donde ponen a Cebrían muy guapo… Porque esos casos que usted cuenta, los habrá leído en otros medios que cubren ese espacio, empezando por The Telegraph pero acabando por el propio NYT (cosa que dice bastante). Como le decía no creo que la hipoteca de su sede o la caída de ingresos se deba sólo a “la crisis de los medios” (aquí o aquí), sino también a ciertas “campañas”, difamaciones, o “esclavitudes” que hoy por hoy tienen casi todos. Como le decía, eso le puede pasar factura a El País, el Mundo o el NYTimes por muy grandes que sean, mientras que quizás cada vez más surgen digitales, regionales, blogs o confidenciales segmentados que a lo mejor con pocos medios, poco personal, pero profesionales cualificados, independientes y con talento (ya no cabe copiar teletipos) pueden llegar a ser viables algún día por ese espacio vacío que no cubren los generalistas. Pero eso es algo que nadie sabemos, el futuro del periodismo y la rentabilidad de la red es absoluta incertidumbre. Lo que está claro es que no dejará de existir mientras alguien quiera estar informado. Aún así el NYT considero que es un jugador todavía muy a tener en cuenta, sólo hay que ver su aumento en suscriptores. 

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Le insisto en que celebro y mucho la competencia que está destruyendo los privilegios del NYT y demás medios masivos. Ojalá que se compete pronto.

      Discrepo con usted sobre lo que debe ser un periódico por la simple razón de que nunca he conocido un periodista capacitado para lo que usted quiere. He conocido bien algunas escuelas de periodismo y francamente me parecen deplorables. El mejor ejemplo es la escuela de Columbia University como queda demostrado en su Columbia Journalism Review. Los periodistas se han querido arrogar un cuarto poder para reclamar privilegios y ser admitidos en los círculos controlados por los políticos. Si fuera por el NYT, internet estaría totalmente regulada para que los Drudge no pudieran entrar en su negocio. Y no es que no lo hayan intentado –pero contra las nuevas tecnologías no pueden y el fin de sus privilegios está próximo. Hoy un Walter Cronkite jamás podría decir las mentiras que le dieron fama, ni los Walter Duranty podrían ganar premios Pulitzer promoviendo genocidas. 

       

  10. sitogr
    sitogr Dice:

    Es que eso es lo bueno de la competencia. Que si un periodista miente quedará al descubierto por twitter o por otro medio. Pero le digo, twitter también falla. También hay muchos tuiteros haciendo “fakes” con imágenes atribuidas al Sandy, como habrá visto. Que ultimamente parece que todo lo que se lea en Internet o en FB o twitter es verdad, y a veces también hay mucha mentira. Cualquiera puede inventarse cualquier barbaridad sin ser periodista y hacerla correr. 
     
     http://m.genbetasocialmedia.com/facebook/la-mitad-de-las-noticias-que-leemos-en-los-medios-sociales-son-falsas-la-infografia-de-la-semana
     
    http://blogs.antena3.com/socializados/falsas-muertes-que-sacudieron-twitter_2011112400737.html
     
    De ahí lo que le comento de la necesidad de espíritu critico, comparar, capacidad de discernir del lector, información variada, y la purga natural que se producirá hacia las fuentes más fiables y profesionales. 
     
    Yo no he estado en Columbia (aunque he estado en otras de la Ivy League pero no en materia periodística, no es lo mío), pero sí creo que conozco muchos periodistas. Y ese tipo de profesional al que me referí existe. No creo que se pueda generalizar como ud piensa en que no hay ninguno. Como no se puede generalizar en otras profesiones. Le aseguro que conozco a unos cuantos, 
     
    Un saludo. 
     

  11. carlos hernandez guarch
    carlos hernandez guarch Dice:

    Una interesante idea, que sería de tan fácil implantación como la CIRBE rellenando unos formularios tipos diseñados no por los bancos sino por otros de tal manera que la gente sepa lo que está poniendo ( un ejejmplo podia ser los contratos de gestion discrecional de carteras) . Una vez determinado se remite al BDE quien elabora un registro al que deberian acceder todas las entidades que propusieran un producto con el fin de determinar si ese producto se acomoda a la CIRBE. 

  12. Jesus Alfaro
    Jesus Alfaro Dice:

    Idea que merece exploración (en la línea de las tendencias más modernas) 2 problemas: cuando vas a contratar, “te meten” en el registro (con un perfil q permite al banco “venderte” el producto) o “te sacan” antes de que adquieras el producto (para adecuar tu perfil de riesgo en el registro al producto que te han vendido. Resultado posible: encarecemos la contratación sin mejorar mucho la protección. 

  13. Juan Sebastian
    Juan Sebastian Dice:

    Es bastante interesante, no obstante toca seguir detalladamente el proceso, y también verificar las demás leyes de protección al consumidor financiero que hay en el tintero.

  14. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    El PSOE, en la subcomisión parlamentaria sobre transparencia de productos financieros, ha acogido esta construcción que hago en el post, al proponer esto:

    – Creación de un Registro, Archivo o Listado de Auto limitación Voluntaria del riesgo en la contratación financiera. Se trata de autoconstruir, cadacliente, un perfil con carácter vinculante, mediante un Registro, para que no le ofrezcan determinados tipos de productos financieros. Este perfil se unirá a los contratos que firme con el Banco.

    Parece que al final no saldrá porque se van a aprobar nada más que las propuestas del PP. El texto de unas y otras, y un comentario, pueden verse en http://rdmf.wordpress.com/2013/10/21/propuestas-de-reforma-de-la-transparencia-financiera/

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