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Indulta, que nada queda (TeG)

3 diciembre, 2012 | Por Autor: Rodrigo Tena Arregui en Crisis política e institucional | Penal

Uno de los ejemplos más chocantes del deterioro institucional que padecemos es, sin duda, el de la actual práctica del indulto. Recientemente, doscientos jueces de toda España han firmado un manifiesto con el expresivo título “El indulto como fraude. En defensa de la independencia judicial y de la dignidad”. Denuncian especialmente el caso del indulto de cuatro mossos d´esquadra indultados (dos veces) por un delito de torturas. Afirman que “al instrumentalizar el indulto para la consecución de fines ajenos a los que lo justifican, el Gobierno dinamita la división de Poderes y usurpa el papel del Poder Judicial”, lo que es especialmente criticable en el caso de la tortura, “uno de los peores actos realizables contra la dignidad de la persona”.

 

Sin duda es muy frecuente la utilización torticera de la institución. Recordemos simplemente algunos de los casos más sonados en los últimos tiempos: el de Alfredo Sáenz, el de los militares del Yak 42, el de los alcaldes y concejales condenados por prevaricación urbanística, o el caso de Josep María Servitje, que lideraba la trama vinculada a Unió Democratica de Catalunya dedicada a desvalijar las arcas de la Consejería de Trabajo de la Generalitat, entre otros variados casos de la misma índole. Como comprobamos con estos ejemplos, no se trata de drogadictos rehabilitados a los que el ingreso en prisión perjudica más que beneficia, tampoco de pequeños delincuentes reincidentes (bueno, algunos sí) que acumulan penas desproporcionadas, o de condenados por aplicación estricta de una ley que los Tribunales no han tenido más remedio que aplicar pero que en ese caso concreto resulta demasiado severa y que la equidad exige moderar (summun ius summa injuria).

 

En estos últimos supuestos, para los que realmente está previsto, el indulto no excepciona realmente la ley y las decisiones de los tribunales, sino que, saltando simplemente sobre su letra, coadyuva a cumplir su espíritu, ratificando de esta manera su legitimidad y autoridad y, en consecuencia, la del propio Estado de Derecho. Sin embargo, al conceder el indulto en esos otros casos escandalosos citados en primer lugar, lo que Gobierno realiza es una deslegitimación radical del principio del rule of law, básico para cualquier Estado que aspire a llamarse democrático. No se busca hacer justicia en el caso concreto, solventando el problema derivado de la necesaria sujeción de los Tribunales a la Ley, sino consagrar la injusticia y las inmunidades de poder en determinados ámbitos políticamente sensibles.

 

Por eso el problema no es sólo que el Gobierno “usurpe” el papel del Poder Judicial, como dice el manifiesto (lo hace desde luego cuando afirma que se indultó a los policías porque “había dudas razonables sobre la condena”, como si a él le correspondiese valorar la prueba). Pero es mucho más, es que pervierte ese papel radicalmente. Como si controlar el Consejo general del Poder Judicial y su política de nombramientos en las salas penales de los Tribunales superiores no fuese suficiente, a través de este uso del indulto el establishment aspira a quedarse fuera del control del Derecho en aquellos temas sensibles (financiación de los partidos, manejo de las clientelas, favores a los poderosos) en los que los políticos se sienten muy unidos como casta. No, si robas para ti no te indultaremos (salvo que seas el yerno de alguien importante, claro) pero si robas para nosotros –o realizas mal tu trabajo por obedecernos, como en el caso del Yak- es otra cosa, ahí puedes contar con nuestro apoyo incondicional, no importa lo infame que sea el delito.

 

Esto es lo que verdaderamente hace insoportable el indulto en estos caso, más allá de la propia naturaleza del delito indultado. Desde luego el caso de las torturas es intolerable, sin duda alguna, pero no lo es menos el caso de Alfredo Sáenz, que ya tuvimos oportunidad de comentar por extenso en este blog (aquíaquí y aquí). Baste recordar que en el Derecho Romano estaba incurso en infamia “aquel que en un procedimiento criminal haya sido condenado por falsa acusación o fraude en cualquier extremo” (Digesto, III, cap. 2º). El infame perdía sus “honores” (algo fundamental en Roma, en donde un verdadero ciudadano vivía fundamentalmente para ellos), el derecho de sufragio, incluso la posibilidad de ser procurador de nadie, pues se consideraba que una persona así a nadie podía representar dignamente. Nada había más despreciable que utilizar las instituciones fundamentales de la comunidad, en las que ésta basa su confianza, en beneficio particular.

 

Pero lo que convierte estos casos en doblemente repugnantes es que en ellos el indulto no ha sido concedido realmente en consideración a las circunstancias de hecho de la persona indultada, sino a los intereses particulares de los que indultan. No es una “gracia” que se concede por motivos de liberalidad o recta conciencia, sino un pacto oneroso que esconde un turbio “do ut des”. En fin, lo propio de las familias mafiosas y de la “justicia” del clan desde que el mundo es mundo, y que se supone que el Estado de Derecho había desterrado. Quizá en otros sitios, pero parece que aquí no.

 

¿Cómo reaccionar frente a esto?  No procede eliminar esta institución, por supuesto, ya que en circunstancias normales, en un régimen menos partitocrático, podría cumplir perfectamente su función. Quizá se pueda mejorar, exigiendo al Gobierno que a la hora de indultar exponga detalladamente las razones que a su juicio justifican la medida, para que todos las podamos leer en el BOE. Pero lo verdaderamente decisivo es que la ciudadanía esté dispuesta a protestar y a castigar electoralmente este tipo de comportamientos. La desvergüenza con la que han sido realizados hasta ahora obedece a la conciencia de que salían gratis, de que tras indultar no quedaba nada, ningún coste que asumir. Quizá porque la política española es el único ámbito de la sociedad en el que todavía, desgraciadamente, Todo es Gratis (TeG).

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23 Respuestas

  • KC says:

    En cualquier punto de la España del 78 hacia adelante:

    -Oye, Pepe, el Presi me ha pedido que ahora que somos tejeleyes nos inventemos algo para el caso de que esos obsesionados que son los jueces/fiscales no nos metan mano. Ya sabes, algún resquicio con el que saltarnos la responsabilidad penal y esas tonterías.

    -Pues tenemos el indulto y la amnistía, dos instituciones totalmente modernas, de juristas de hoy día para el Derecho de hoy día. No creo que tengan más de 2000 años.

    -¿Y para qué sirven? 

    -Para extinguir la responsabilidad penal por la cara, como hacían los romanos, esos adelantados de la ciencia jurídica. Qué genios, los romanos. 

    -¿Pero la esencia del indulto no tiene que ver con los errores judiciales o casos absolutamente excepcionales?

    -Jajajaja, Pedro, qué cosas tienes a veces… 

  • Manu Oquendo says:

    Buenos días, Rodrigo.

    En los últimos 33 años ha habido 17,000 indultos, algo menos del 0.5% del número de condenas. Unos 500 al año.

    Hay quien está a favor (caso de los manteros que van a la cárcel por vender CD’s sin pagar derechos a la discográfica) y quien está en contra (caso de Alfredo Sáenz que ni siquiera tenía que haber entrado en prisión pero necesitaban no avergonzar (más) al Banco de España).

    Corregir en mucho menos del uno por ciento de los casos no parece tanto y lo que vemos son las “disonancias”, los ruidos que chirrían.

    En el fondo la queja es que pervive un privilegio medieval que refuerza más aún la posición de la Casta política y destroza la justicia intencionalmente. Estoy de acuerdo con los jueces.

    Hay un caso de un ministro o ex ministro, no recuerdo, que consiguió a tiempo el indulto de su hermano (estafador) para evitar que fuese a prisión por un segundo delito. Se cita el pecado, no el pecador.

    Saludos

  • Probablemente, el uso del indulto para hacer favores políticos y para garantizar la impunidad última de los amigos, clientes, familiares o como dice Rodrigo de los delincuentes que trabajan para el indultador o sus afines es lo más grave que le puede ocurrir a un Estado de Derecho. Tan grave como las tasas judiciales, por lo que creo que o nos movilizamos ahora contra estos abusos, o lo podemos dar por finiquitado pese a los esfuerzos de tantos abogados, jueces y fiscales por mantenerlo vivo Demostremos que No es Gratis. .

  • Quasimontoro says:

    Rodrigo,
     
    1.  La  proliferación de denuncias y protestas en tiempos de crisis. Una diferencia importante entre democracias constitucionales y otros regímenes políticos es la aceptación de denuncias y protestas (votar con la voz como escribió Hrischman en su importante contribución al análisis de la declinación de grupos sociales), consecuencia directa del mayor costo de reprimir a la oposición en las democracias constitucionales. No pasa día sin que algún colectivo denuncie o proteste algo. Pero denuncias y protestas poco ayudan a superar la crisis cuando son obviamente motivadas por los intereses del colectivo, defensa bruta de un estatus quo que ya no puede sostenerse, y mucho menos cuando a esa defensa se agrega un vulgar ataque político al gobierno como queda probado por las muchas ocasiones en que debieron haber hecho similares denuncias y protestas y se callaron. 
     
    2.  La autoridad para indultar es un privilegio que todos querríamos. Y mucho más si este privilegio es parte del paquete de privilegios que gozan los gobernantes porque entonces el mercado de indultos se maximiza. Y mucho más si el gobernante no debe justificar su acción. Por supuesto el indulto se puede justificar porque los humanos nos equivocamos, pero nunca se podrá alegar que entregar esa autoridad a un gobernante es razonable (supongo que es un vicio de la larga historia de los poderes de los gobernantes). 
     
    3.  La existencia de grupos que actúan como si Todo es Gratis. Hay dos formas de pensar que TeG. Una es a partir de la creencia de que en la vida se puede tener todo, que para conseguir algo no es necesario sacrificar alguna otra cosa. La persistencia de esta creencia en adultos (algunos dicen que es más común en las mujeres pero no he sabido de estudios serios) es rara ya a los 20 y tantos años y muy rara en mayores de 40. Los políticos no son excepción y al contrario diría que lo aprendieron temprano en su vida. La otra forma se origina en una creencia distinta –en la creencia de algunos adultos de que en ciertas situaciones pueden escapar su responsabilidad por los costos de sus decisiones y acciones. Hablamos de gente consciente de estos costos pero convencidos de que pueden imponerlos a otros. Todos conocemos parientes y amigos que normalmente asumen sus responsabilidades, pero que excepcionalmente no lo hacen porque creen que pueden eludirlas. En casos extremos, hablamos de personas impunes. ¿Quiénes se sienten impunes? Algunos lo son por el privilegio de la inmunidad (= excepción legal del deber de asumir los costos de sus acciones y exención legal del castigo por ilícitos y por daños), y otros porque creen tener de hecho la capacidad para eludir la responsabilidad por sus ilícitos y los daños que puedan ocasionar. Los políticos son propensos a considerarse impunes, sea por derecho (en los asuntos relacionados con su profesión) o por los hechos (en asuntos personales y familiares).  

  • Lucía de las Heras says:

    Recuerdo una frase del magistrado del TS José Luis Manzanares Samaniego, que es para mí la mejor definición de indulto: “El vaciamiento de una sentencia penal condenatoria”.

    ¿Por qué lo llamamos indulto cuando queremos decir vaciamiento? Y si el poder ejecutivo puede vaciar de contenido una sentencia penal, por lo menos que tenga que motivarlo. Que tenga que expresar, argumentar y razonar las consideraciones de equidad o de justicia material que le llevan a indultar a un condenado.

    • Sito says:

      Me encanta la definición. El indulto siempre se ha considerado un atentado contra la separación de poderes y una intromisión del ejecutivo (una más) en el judicial y que actualmente carece de sentido dada la forma de nombramiento actual de los jueces y la existencia de sucesivas instancias. 

      Sin embargo, el Gobierno puede “vaciar” de contenido una sentencia penal, y entrometerse en el poder judicial (por mucho que sea habilitado legalmente desde 1870 con reforma en el 1988), pero que los poderes del ejecutivo no se cuestionen oiga. Que entonces si hace falta se resucita a Montesquieu (pero sólo para ésto, vaya que se aplique separación de poderes verdad). 

      http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/29/espana/1354195105.html 

  • Javier Aparicio says:

    Esto de los indultos de condenas incómodas nos lo han ido colando poco a poco hasta llegar a la desvergüenza, acostumbrándonos día a día a ver cómo quienes están en el poder pueden utilizar los instrumentos que necesiten e infringir las leyes inconvenientes mediante la patente de corso del indulto para el caso de que pillen a sus verdugos, no vaya a ser que tiren de la manta.
    La única reacción posible es la manifestación pública de la negativa a aceptarlo, ya que esto evoluciona hacia el desparpajo, a que nuestros legítimos representantes entiendan que la infracción de leyes para lograr los objetivos que pretenden no tiene por qué ser excepcional y cubrirla mediante el posterior indulto.
    La crítica de los jueces y fiscales es un paso muy importante, pero la ciudadanía debería reaccionar. Si no, el siguiente paso será una ley del estilo de la del presidente egipcio, que evidencia hasta dónde puede llegar un gobierno cuando está acostumbrado, en ese caso por la previa dictadura y en nuestro caso por las tragaderas de los votantes, a hacer lo que le venga en gana.
    Pero, ¿no consideráis que los decretos leyes a los que ya nos hemos acostumbrado son también una derogación desvergonzada del imperio de la ley?
    A mí, los indultos y los decretazos me parecen lo mismo. El ejecutivo ostenta el poder máximo y desprecia al resto de poderes. Se siente justificado a pegar puñetazos en la mesa, como la Corona Británica cuando otorgó la patente a Sir Francis Drake para asaltar, matar y robar en los barcos españoles.
    El sistema está ya muy débil y se nos muere entre los brazos, la sensación es, efectivamente, que todo le sale gratis a quienes consiguen entrar en el Valhalla de la clase política.

  • JJGF says:

    Llevando al extremo la parida que dijo Gallardón el otro día de que el indulto compentencia del Gobierno y por tanto lo que este haga es corecto jca y políticamente, podríamos indultar uno por uno a todos los presos y no podría hacérsele reproche legal alguno al sr. Ministro. Su lenguaje tan aparentemente mesurado y cuidado en las formas no nos engaña ya…. Su impostura y su desvergüenza es mayúscula!!! Y lo peor es que puede suceder a Rajoy y hacerle bueno… eso sí que tendría mérito!!!

    • Quasimontoro says:

      Sí, es mayúscula. Pero también es mayúscula la hipocresía de todos los que hoy se indignan contra el gobierno pero que ayer se no manifestaron contra el PSOE que celebraba a Felipe el Vejestorio por haber sido un Benito Craxi de segunda categoría, que entretenía al adulto mayor Zapatero con un domingo feliz, y que consolaba a Rubalcaba con la promesa de que a pesar de su falta de ideas llegaría a la presidencia. Y por supuesto la Sra. Chacón que quería pedir perdón solo recibió un plantón. 

      La pasión en el fútbol pronto expone nuestra estupidez. Y en la política nuestra corrupción.  

    • Quasinadie says:

      Ah, pero ese argumento circular (muy habitual de la política española) ayuda a marearse en vez de ayudar a adjudicar responsabilidades.

      Si el PSOE tiene sus culpas, que así sean. Pero eso no resta un ápice de las que ahora son exigibles al que ahora gobierna. Que no nos intenten distraer apuntando con un dedo a los Felipes, Rubalcabas, y Chacones mientras con la otra mano firman nuevos y cuestionables indultos. Hay que mirar y juzgar fijamente la mano que actúa, y no distraerse con la que apunta culpas al aire y siempre en otras direcciones.

       

    • Quasimontoro says:

      Quasinadie,

      No estoy seguro a qué apunta, pero por si acaso le aclaro que el ayer de mi comentario es literal, esto es, domingo 2 de diciembre de 2012. Peor todavía, porque el acto de ayer domingo se supone que lanza al PSOE a una oposición activa para ganar la próxima elección. Por supuesto, muchos españoles (yo no lo soy y vivo bien lejos) se despertaron este año 2012 y se encontraron con unos PP que –oh, sorpresa– toman malas decisiones. Habría sido mucho mejor que se hubieran despertado antes, mucho antes.

       

  • robespierre says:

    Efectivamente, creo que las declaraciones del Ministro de Justicia y fiscal ya nos dejan claro que él es lo que él y sus compinches entienden por “Estado de Derecho”. Lo que indulta el Gobierno, bien indultado está. Oye, pues ya puestos y como todo este paripé cuesta un dinerito (y no creo que los indultados vayan a devolver todos los costes en que ha incurrido para condenarlos la Administración de Justicia española) sugiero que los indulten ANTES de iniciarse el procedimiento, una especie de indulto por si acaso. Total, ya puestos, la injusticia y la desverguenza es la misma pero sale más barato. Y totalmente de acuerdo con lo que dice Javier Aparicio, hay que hacer presión ciudadana porque ya estamos al final del secuestro del Estado de Derecho por los partidos políticos y su parentela.

  • Lo de este gobierno roza el amparo de criminales en el caso de los Mossos… Por menos que eso alguno acaba en la Haya.

  • piterino says:

    En relación a este asunto, me gustaría dividir mi comentario en dos planos. En el primero, relativo a la propia institución del indulto o del derecho de gracia, debo decir que me parece de un anacronismo tal que hoy en día no puede sino chirriar en un Estado constitucional de Derecho que se precie. Yo no le encuentro justificación alguna. Ni una sola. Pero esto es una opinión, solamente.
    El segundo plano es una realidad: dado que existe la posibilidad de que el Ejecutivo decida, en algunos supuestos, quiénes sí y quiénes no están obligados a acatar una sentencia condenatoria dictada por un Juez o Tribunal, ni siquiera aquél se está preocupando en hacerlo por los cauces legalmente establecidos. Hablaban del indulto a Alfredo Sáenz, que indudablemente fue un disparate jurídico de primera magnitud. Un indulto que, de “tan ilegal” que era por varias causas, no se sostenía por ningún sitio. Y aquí no ha pasado nada…
    El caso más reciente, el de los cuatro Mossos d’Esquadra, es otra barbaridad: el primer “reindulto” de que tengo noticia. Inaudito.
    Saludos!

  • Próspero says:

    Que el indulto tenga orígenes históricos remotos y que siga regulado en una ley del siglo XIX no significa que hoy pueda entenderse como una facultad incondicionada y libérrima, de la que el gobierno no tenga que dar cuenta a nadie, sencillamente porque no existe ninguna potestad de ese tipo tras la Constitución de 1978. Siempre hay, al menos, algún elemento reglado y, en último término, el control teleológico que significa la consagración constitucional de la desviación de poder. El Real Decreto de indulto del banquero Sáenz ha sido recurrido en vía contencioso-administrativa; la Sala Tercera, si consigue reunir una dosis suficiente de coraje cívico, tiene una excelente oportunidad de fijar los límites del indulto, de una vez por todas, y evitar que el gobierno lo siga utilizando para fines que no son aquellos para los que está concebido, sino para beneficiar a los poderosos o a sus siervos. El auto de la Sala Segunda que inadmite la querella contra Zapatero incluye interesantes consideraciones sobre la cuestion, que bien podrían ser tenidas en cuenta por la Sala de lo Contencioso. Veremos.

  • Verónica del Carpio Fiestas says:

    Dos fechas de BOE:
    * BOE 29-6-2012. Varios Reales Decretos con indultos a varios condenado por múltiples delitos de prevaricación urbanística. No constan datos de quiénes son, más allá del nombre y las condenas. Y, sinceramente, no he tenido ganas de mirarlo; para qué.
    *BOE 21-11-2012: ley de tasas judiciales que impone elevadas tasas a los que quieran demandar en vía civil o administrativa contra constructoras y Ayuntamientos como consecuencia  de los problemas jurídicos causados por pisos vendidos sin licencia, planes urbanísticos ilegales y demás historias directamente relacionadas con delitos urbanísticos indultados
    Firmante de los Reales Decretos y de la Ley: el mismo Sr. Ministro.
    Conclusión:  …

    • Manu Oquendo says:

      Hola, Verónica.

      Creo que tienes razón en que la sensación de impotencia te quita hasta las ganas de querer saber.

      Rodrigo alude a los prolegómenos de la revolución francesa. El Artículo de Miguel Ángel que habla de Hirschman también lo hace y es difícil no ver paralelismos entre el siglo XVIII francés y este en todo Occidente. Son ya muchas las grietas y muy alta la volatilidad de los gráficos de los sismógrafos.

      Hace meses cité el libro de Ferrero en el que nos recuerda los motivos de la pérdida de legitimidad otorgada. Lo hace usando como base lo sucedido en Francia en el XVIII pero extrapolable a cualquier otra situación, la nuestra, o la que describe Ferrajoli para Italia.

      En resumen, hay una parte, minúscula y sin voz apenas, de la sociedad que ya sabe que esto está dando las boqueadas y que el estertor agónico puede ser de escándalo además de largo como lo son históricamente estas situaciones.

      El primer esfuerzo de los Ilustrados fue precisamente uno de comunicación y difusión y estaban en lo cierto. Tardaron décadas en este esfuerzo y en el el proceso es posible que diesen origen a algún que otro género literario.

      No tiene mucho sentido tratar de actuar socialmente sin antes tener una red y una estructura propia de comunicación. Énfasis en la palabras Red y Propia.

      Quizás deberíamos estudiar esto para buscar un nuevo impulso. Una organización para actuar comunicando. Los Blogs son una pequeña parte y seguramente un buen comienzo pero hay que crecer. Estos instrumentos comienzan a funcionar por encima de los dos millones de visitas al año.

      Es posible influir. Nuestra sociedad también tiene cosas buenas, no pocas. Hemos de tratar de preservarlas y una de ellas es que es sensible a la opinión.
      Pero hay que crear los medios para formar y difundir información relevante (como la de tu post) y hacer que llegue y produzca cambios.
      Buenas noches

  • Verónica, dicen que la inteligencia es la capacidad de encontrar relaciones entre las cosas. Así empezó a fermentar la Revolución francesa: cuando gente nada violenta, pero inteligente como tú, empezó a encontrar relaciones entre las cosas. El resultado final de la reflexión era tan desolador y se hizo tan poco para remediarlo que otra gente menos contemporizadora pasó a la acción. Si no queremos que esto se desmorone de la misma forma, tan poco agradable para todos, sería conveniente que si el Ministro no encuentra la relación alguien se la haga ver rápidamente.

  • Os adjunto una carta al director que me publicaron en ABC hace unos meses en relación con la controvertida ley del indulto:

    Como algunos sabrán, el Gobierno puede indultar a condenados por sentencia judicial firme en algunas ocasiones. Así lo prevé y permite una Ley que, modificaciones aparte, fue promulgada nada más y nada menos que en el siglo XIX. Me parece sorprendente que una Ley así pueda estar vigente en un Estado de Derecho con su correspondiente separación de poderes. No sólo eso, sino que pienso que los jueces deberían estar sometidos exclusivamente al imperio de la ley, tal y como consagra la Constitución. Si, por tanto, un juez dicta una sentencia que condena a una persona a una determinada pena basándose en la ley y, en su caso, en la jurisprudencia aplicable, encuentro que esta Ley del Indulto puede llegar a minar el principio de legalidad y la división de poderes tan necesaria como inexistente en España actualmente. Temo que leyes como ésta sirvan a ciertas personas como vía de escape para atender intereses particulares. Sería necesario no ya una modificación de esta Ley, sino su derogación directa.

  • Luis García says:

    Solamente me gustaría precisar algo, que creo que ha sido el detonante del manifiesto de los 200 jueces, y que distingue este supuesto de otros indultos concedidos por este u otros gobiernos, por escandalosos que hayan sido casi  todos. Los condenados son funcionarios policiales condenados por tortura. El Reino de España tiene suscrito, en congruencia con la absoluta prohibición de la tortura que ha de regir en cualquier Estado de Derecho, una serie de Instrumentos, Convenios y Tratados internacionales (DUDH 1948, Convenio de Roma de 1950, Pacto Internacional de Dchos. Civiles y Políticos, etc) que proscriben que ningún ciudadano pueda ser objeto de semejante conducta por parte de servidores públicos. Por eso el indulto conlleva un plus de reproche al Ejecutivo; no es ya que no concurran razones de justicia, utilidad pública  o equidad en el indulto, es que el propio Estado se auto-amnistía de conductas especialmente reprobables llevadas a cabo por sus servidores y que miden la calidad democrática de un país.No puede haber Estado de Derecho mientras se siga moliendo a palos a la gente en comisarías, o poniéndolas el cañón de un arma en la boca. Un saludo

  • elisadelanuez says:

    Interesantes reflexiones y comentarios. Ciertamente, si estamos hablando de indultos que permiten que se salten la ley no ya los poderosos o los amigos del Gobierno sino el propio Poder Ejecutivo a través de sus fuerzas policiales. ya sean estatales o autonómicas apaga y vamonos. Retrocedemos decádas a prácticas de un Régimen que creíamos superado. Aunque dado que tenemos un gobierno que es capaz de hacerlo, mejor directamente acabar con la Ley que permite indultar.

  • Luis Villameriel says:

    Quiero poner sobre la mesa un argumento a favor de que perviva la institución del indulto, aunque reconozco que es un argumento un tanto paradójico. Últimamente en España nos hemos aficionado a endurecer el Código Penal. Es raro que se despenalice una conducta, mientras que es usual que conductas antes sancionadas administrativamente entren ahora en el elenco de las figuras delictivas. Los nuevos delitos vinculados al tráfico vial son un buen ejemplo. También endurecemos las penas. Hemos pasado de una estancia máxima en prisión de 30 años a una duración de 40 años, y está prevista en el horizonte legislativo la prisión perpetua.
    Pues bien, cuando una sociedad endurece el valor nominal de sus castigos, debe tener mecanismos compensatorios para aliviarlos. El ejemplo máximo de lo que digo son los países que cuentan con la pena capital (EE.UU) donde un indulto presidencial es la última esperanza en el corredor de la muerte. Afortunadamente la pena de muerte desapareció en Europa, pero la prisión perpetua que va a entrar en nuestro CP es una pena muy dura.
    Distinta cuestión es que el Gobierno utilice el instituto sin tener que dar explicaciones. Ciertamente, deberían existir mecanismos de control, al menos político. Dado que no es razonable que la decisión (gubernamental) de indultar deba ser revisada jurisdiccionalmente (un contencioso-administrativo) sería plausible un control parlamentario, de modo que el Ministro de Justicia tuviera que exponer ante la Cámara las razones que le han llevado a indultar a un ciudadano.