Rodrigo Rato: una vida política española del siglo XXI

El reciente fichaje de Rodrigo Rato por Telefónica, pese a estar imputado por el caso Bankia en virtud de una querella que hemos comentado aquí, nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la asombrosa ausencia de responsabilidades efectivas que caracteriza al establishment español. Glosemos a tal fin algunos hitos muy destacados de la vida de Rodrigo Rato tras abandonar la cartera de Economía en el último Gobierno de Aznar.

 

En primer lugar, gracias al apoyo ofrecido por este último a George Bush hijo durante la guerra de Irak, Rato es designado para cubrir el puesto vacante de director gerente del Fondo Monetario Internacional (como es conocido, EEUU y Europa se reparten tradicionalmente la dirección del Banco Mundial y del FMI, pero el apoyo americano es decisivo para lograr el puesto). Pues bien, parece que el cargo de director gerente del FMI apenas tiene importancia, debe ser un puesto prácticamente honorífico de escasa incidencia práctica, especialmente en una época de grave crisis económica como la que atravesamos. Por lo menos así se lo debió parecer al Sr. Rato, que tras tres años como director y cuando todavía le quedaban dos –estancia, por cierto, en la que aprovechó entre otras actividades lúdicas para memorizar “La Venganza de don Mendo” y representarla con gran éxito de crítica y público en Washington (gran obra sin duda alguna)- decidió dimitir en 2007 (justo antes del inicio de la crisis) y volverse a España alegando “razones personales”.

 

No sé qué cuestiones personales eran esas (ni me importan) pero sí me imagino qué hubiera hecho don Fernando de Aragón si después de desencadenar una guerra para poner a España en el mapa –por ejemplo, para colocar a un papa en Roma- el susodicho pontífice hubiese dimitido del cargo y hubiese pretendido volver a la patria alegando “razones personales”… justo antes de una crisis internacional en la que su intervención hubiera sido muy conveniente. Yo creo sinceramente que no hubiera llegado.

 

Gracias al avance de las luces y de los derechos humanos no hay por qué temer ahora estas reacciones desorbitadas de la razón de Estado, pero eso no quita para imaginar de nuevo cómo hubieran recibido en un país democrático moderno (Francia, Reino Unido, Alemania) a un compatriota que hubiese dejado vacante ese pontificado de las finanzas por “razones personales”. Es cierto que Strauss Kahn dimitió también (obligado por razones tan personales que supusieron su ingreso en prisión) pero Francia colocó a otro compatriota de inmediato y de Strauss Kahn no volveremos a oír hablar jamás para un cargo público.

 

Esto es lo que hubiera debido ocurrir en España: que por un elemental principio de responsabilidad el Sr. Rato hubiese desaparecido de la vida pública para siempre. Pero no, Spain is different. Después de ocupar por un tiempo un cargo de asesor del Banco de Santander, en enero de 2010 se le premia por el PP con la presidencia de una de las entidades financieras más importantes del país (de entonces): Caja Madrid, hoy Bankia. Pues bien, después de un largo y penoso proceso que ustedes conocen perfectamente, Bankia, la que iba a ser la gran oportunidad de los ahorradores españoles, terminó intervenida y costándole un ojo de la cara, no sólo a esos ahorradores, sino a todos los contribuyentes.

 

Ahí Fernando de Aragón se hubiese ensañado con el interfecto, sin duda alguna; pero de nuevo la España moderna tiene cosas que la razón (cualquier tipo de razón) no entiende. Nadie se molestó en pedir explicaciones al presidente de la entidad que, por mucho que quisiera culpar a otros, alguna responsabilidad tendría en el asunto. Tuvo que ser un partido político minúsculo el que interpusiese una querella a ver si con un poco de suerte alguien termina respondiendo de todo este desaguisado. No confíen mucho, desde luego, pues aunque el Sr. Rato termine condenado (cosa nada probable) la responsabilidad civil la cubrirá el seguro y la penal –en su hipotético caso- el indulto pertinente, al que ya tenemos muy hecho el estómago gracias a la diligencia de este Gobierno (y del anterior).

 

Pero, en cualquier caso, cabría esperar que aunque salga de rositas otra vez, el Sr. Rato no sería, al menos, recompensado o, más bien, rehabilitado. Craso error, Telefónica nos acaba de recordar que nunca olvida y que de bien nacido es ser agradecido. Esta singular contratación puede obedecer a dos razones. La primera ya la hemos comentado en este blog al hablar del revolving door nacional (aquí). Con este tipo de contrataciones las entidades reguladas españolas quiere mandar un mensaje muy claro a los políticos en activo: cualquiera que sea vuestra situación -imputados, vilipendiados, vejados o escarnecidos- aquí estaremos nosotros si… claro, tenemos algo que agradeceros.

 

La segunda es más personal. Dado que César Alierta fue nombrado por el Sr. Rato para ocupar el cargo de presidente de Tabacalera (durante cuyo ejercicio, por cierto, aprovechó para realizar esa famosa operación con su sobrino que casi le cuesta la cárcel si no fuera por una prescripción apreciada por el Tribunal Supremo con enorme generosidad y que ya hemos comentado aquí) y posteriormente le apoyó para acceder a la presidencia de Telefónica, resulta de lo más natural que Alierta le devuelva el favor, a modo de esos indultos que los Presidentes americanos de salida (lame ducks) realizan en los últimos días de su mandato. Por supuesto,  con la anuencia del Gobierno del PP, que buscaba para el histórico dirigente una salida “digna” tras el papelón en Bankia. Esa es la clave del asunto: el interés concertado de todos los interesados por sustituir la imprescindible responsabilidad por la anhelada rehabilitación a costa de los intereses generales y, especialmente, a costa de los intereses de la compañía.

 

Efectivamente, cualquiera que sea la explicación real (pueden ser ambas y tampoco son muy distintas la una de la otra), hay que reconocer que tal contratación jamás se habría producido en ningún país del mundo (serio, se entiende), porque el coste de imagen que asumiría la compañía frente a los consumidores sería tan elevado que los accionistas no lo permitirían. Pero aquí las cosas de nuevo son muy distintas. Aunque el coste de imagen exista (y tampoco mucho cuando se trata de empresas con posiciones cuasi monopolísticas) no tiene incidencia suficiente como para disciplinar a la compañía. En el caso del revolving door, porque las rentas esperadas como consecuencia del mensaje transmitido a los políticos en activo compensan sobradamente las pérdidas derivadas de la reacción indignada proveniente de cualesquiera consumidores desafectos. En el caso personal de Alierta, porque nadie dentro del consejo y de la estructura de Telefónica tiene el más mínimo deseo ni posibilidad real de oponerse o discutir a su jefe este tipo de decisiones (¡cómo, si se lo deben todo!). Pensar en la junta de accionistas como controladora efectiva del consejo de administración ya sabemos hoy en día que es un desiderátum casi para cualquier tipo de sociedad que no sea familiar. Por eso, para este tipo de compañías que integran el establishment nacional, juega casi excepción la ley de hierro de la oligarquía que enunció Robert Michels pensando principalmente en los partidos políticos (que nosotros tan bien conocemos y padecemos), pero que se adapta perfectamente a este tipo de organizaciones empresariales especialmente vinculadas al poder.

 

La conclusión, por tanto, es la misma. El conglomerado político financiero que controla este país no responde de nada, ya sean políticos-empresarios o empresarios-políticos. Se indultan unos a otros, se contratan unos a otros, se colocan unos a otros. Usted sí responde, querido lector, para usted sí hay Derecho: pruebe a dejar de pagar su hipoteca y ya verá. Por eso, hasta que no nos demos cuentas de que hoy en España sólo hay una prioridad –sancionar democráticamente a ese conglomerado y pedirle cuentas electorales y judiciales- no tendremos remedio.

28 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días.

    Mucho de lo que dice el artículo de Rodrigo esta madrugada es tristemente cierto aunque el glosado quizás no sea el caso más representativo de lo que se pretende ilustrar. En cierto modo lo que está pasando con Rodrigo Rato es un ejemplo más del sistema político tratando de ayudar a uno de los suyos que está pasando por un mal momento.
    Es la prueba indiciaria de que si se pasa cierta necesidad (relativa, por supuesto) es que anteriormente no se ha ido “capitalizando” de modo suficiente el paso por la política. Rato está a un paso de la jubilación legal y a lo que parece lo necesita.
    Me explico. ¿Alguien se imagina a alguno de los Pujoles, gestores hoy de cientos de millones en activos foráneos, aceptando empleo de supervivencia en una institución dirigida por un amigo?

    No entro en la calidad de su gestión porque la desconozco en el detalle. Ni en el caso del FMI ni en el de Bankia.
    Lo que sí tengo claro es que mucho antes de Rato el FMI ya era pura correa de transmisión, y que Bankia estaba superquebrada –y no por actos de Rato—y que lo estaba con la connivencia –comienza a salir a la luz en la prensa—de gente con nombre y apellidos encargada de “supervisar con independencia” y que actuó para taparlo mientras ignoraba sus propios informes, o los alteraba o actuaba contra funcionarios decentes y cumplidores del Banco supervisor.

    Una de las grandes habilidades de eso que llamamos “el sistema político” (algunos añaden “económico”) es la calidad de la gestión mediática y el uso inteligente de señuelos menores.
    Nos sucedió con Camps y con Urdangarin mientras delante de todos transitaban el ERE andaluz o las comisiones catalanas o el caso de Unió (el partido de Durán) que llega a juicio tras 16 años de Instrucción.

    Ahora es probable que nos esté pasando lo mismo mientras lo sistémico opera en la sombra bien lejos de los focos y las cosas van prescribiendo..

    Esto es casi el único contencioso que me ofrece el artículo. No creo que, desde dentro, el sistema se pueda arreglar y mucho menos sin antes sacar a la luz los motores reales de su funcionamiento.
    Y esto no se podrá conseguir sin instituciones de control ciudadanas. Poderosas, independientes y ajenas al sistema político. Porque los controles o son externos o no son. Es imposible.

    El gran fallo del sistema democrático somos nosotros, los ciudadanos.

    Que, como decía un buen amigo de Rodrigo Rato, “Ni estamos ni se nos espera”.

    Un saludo cordial.

  2. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    De acuerdo, Rodrigo, más que con el último párrafo, con la última oración:
    “no tendremos remedio”.
    La Partitocracia está sobradamente preparada. La gente anda cabreada, sí; pero a la hora de votar prevalecen las tripas sobre el cerebro. Se vota porque “son de los míos”. Eso no es casualidad: es el fruto de habilísimas técnicas de manejo de la opinión pública. Interesadas, claro es.
    Conque seguirá habiendo más de lo mismo. Si algún partido logra abrir algo de brecha, un poquito de tiempo y ya se habrá mimetizado con el PPSOE. No hay un partido de héroes hoy por hoy.
    No tiene que cambiar el Sistema: tiene que cambiar la gente. O, en efecto “no tendremos remedio”.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Curro. También respondo a Teresa pero utilizo tu enlace.

      Esto ya lo hemos tratado pero vale la pena repetirlo con alguna variante entrando en más detalle.

      Imaginemos un juego en el cual hay mil participantes parecidos pero distintos y todos ellos acuerdan dar todo el poder económico y educativo a uno de ellos durante 4 años. En este juego convertirse en candidato es un acto voluntario, no obligatorio..

      Cuando el voluntario es elegido tiene el poder de cambiar buena parte de las reglas y se acepta que necesita un grupo de gente cercana que le ayude a ejercer el poder. Este grupo es “su partido” y es pagado por todos los electores.

      El acceso a esa posición privilegiada tiene lugar a través de un proceso periódico de compra de votos, votos que son pagados por quien decida quien consigue ser elegido para el cargo. A veces los que pagarán los votos aún no han nacido, no votan o no se dan cuenta de ello.

      Los jugadores-votantes actúan emocional e instintivamente la mayor parte del tiempo y son muy sensibles al miedo y a la inseguridad.
      Necesitan sentirse económicamente seguros antes de poder pensar seriamente en otras cosas. Es facilísimo convertirlos en “dependientes”.

      Comienza la partida.

      Tratemos de imaginar el estado del tablero tras cinco y diez partidas o ciclos, es decir 20 y 40 años.

      Esta es la situación que, por mucho que nos empeñemos, no cambiará si no se cambian las reglas del juego.

      Y no pensemos en cambios drásticos de pasar del blanco al negro. Hay mucho que se puede hacer.
      Por ejemplo: Limitar drásticamente el poder del electo. Quitarle capacidad de comprarse votos o impedirla totalmente y neutralizar su capacidad para legislar enfrentamientos entre los electores a base de dividirlos. Y muchas otras cosas.

      Saludos

    • José
      José Dice:

      Isidro es un ejemplo más de lo que debe pasar en un país serio, en España hemos de hacer todo lo posible para que también lo sea empezando por cada uno de nosotros. Contamos con la seguridad de somos más y si queremos podemos.

  3. CMaruenda
    CMaruenda Dice:

    No sé si fruto de la casualidad o del “a nadie engañan ya”, pero he saltado de este artículo:
    http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html
    al presente post como si de una clase teórica seguida de un ejemplo práctico se tratase y oiga, a uno se le alegra la mañana viendo que poco a poco se nos abren los ojos, y creo que por muchos mecanismos de manejo de la opinión pública que hayan desarrollado a lo largo de los años (como bien menciona el señor Arriola), están tan cómodos y extasiados en esa vorágine de favores, nóminas “por la cara”, prebendas en conceptos oscuros, etc. que no alcanzan a ver el tamaño cabreo al que su pueblo está llegando.

    Siempre es un placer leer este blog, y con posts como este, más aun si cabe.

  4. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Rodrigo,

    Me sorprende que usted exija responsabilidades a un personaje menor e ignore a Jose Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Angel Fernández Ordóñez, los personajes principales de la crisis financiera española. ¿O no debería sorprenderme? ¿Qué me estoy perdiendo?

    De ninguna manera es mi intención defender a Rodrigo Rato, pero su posición en el FMI en el período de su mandato no tenía importancia alguna en la economía mundial y gracias a Dios que se entretuvo con actividades personales. Para su información, a partir de 2002 y hasta septiembre de 2008, el FMI entró en un período de declinación que llego al extremo de cuestionarse su necesidad.

    Si su intención es sólo denunciar a Rodrigo Rato por recibir un regalo de sus amigos políticos, por favor recuerde que en los últimos cinco años ha habido otros casos más graves. Una lista sería mucho mejor como argumento para su conclusión y además los españoles aprenderían la variedad de formas que esos regalos toman.

    Por último, su último párrafo –el único importante en la crisis que vive España– no puede fundamentarse en un único caso y en particular en un caso donde las responsabilidades de los cargos superiores no se cuestionan. Espero una justificación fuerte de su rebelión contra un sistema político corrupto y una propuesta clara para que la rebelión pueda tener éxito.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Bueno, Quasimontoro, como es habitual en su caso, no ha entendido usted nada. Será la lejanía, supongo. El post no pretende señalar al gran culpable de la crisis en España, sino un ejemplo típico -como hay tantos otros- de comportamiento irresponsable de las élites dirigentes españolas. Si el FMI no servía entonces para mucho -ahora sí parece que sirve- será porque los que los que lo gestionaban no se molestaron lo suficiente en dar valor a su propia función. Con esta crítica incurre usted en el pecado que denuncia, en la típica falacia que nos ha llevado hasta donde hoy nos encontramos: pensar que las instituciones tiene una vida independiente de quienes las gestionan y que nadie es responsable de ellas. Un fenómeno más de la huida de la responsabilidad que nos caracteriza.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      No, Rodrigo, no es la lejanía. Es la lógica. La lógica implacable del que considera la naturaleza humana, en su lado brillante y en su lado oscuro, como la causa última de la historia y del futuro de la humanidad, incluyendo las instituciones (y esto último a pesar de estar rodeado por un coro de juristas y economistas que machacan con las instituciones olvidando la causa última). Por eso partí diciendo que me sorprendía y me sigue sorprendiendo que alguien que asume la responsabilidad de escribir seguido en un blog dedicado a la defensa del Estado de Derecho pierda el tiempo con personajes menores.

      Sí, quizás no debería preocuparme por la crisis de su país que a pesar de sus graves deficiencias es rico, pero mis circunstancias me han llevado por décadas a interesarme por crisis económicas y políticas. Hoy, por varios motivos, no resisto la tentación de meterme en la crisis de Europa y en particular de Italia y España y le aseguro que seguiré predicando la necesidad de concentrarse en lo esencial para resolverla y no distraerse con problemas secundarios. Hablando el otro día con un médico amigo, mayor que yo, estábamos de acuerdo en que a nuestra edad tenemos que saber bien si nuestras dolencias y molestias son simples manifestaciones de envejecimiento o algo peor, síntomas de enfermedades serias que deben tratarse pronto. La enfermedad española debe tratarse pronto, pero para eso es necesario identificarla correctamente y evaluar las alternativas. Sigo esperando su manifiesto revolucionario y le aseguro que mis críticas serán constructivas.

  5. el condor
    el condor Dice:

    Magnifico el articulo, pero mas magnifico son algunos de los comentarios, sobre todo el de Manu. Llevais razón, si no cambianos nosotros con nuestros votos, estos apoltronados, no cambiaran nunca. No tengo mas que añadir, porque los comentarios, como he dicho, son muy buenos. A ver si cambiamos algo.

  6. Usuario
    Usuario Dice:

    Quasimontoro: observo que como no es infrecuente en sus comentarios, en vez de glosar lo que dice el autor, declara que el punto de vista es erróneo, desenfocado o incorrecto, dado que el análisis siempre hay que hacerlo desde otra perspectiva, en cuanto a otras personas, respecto de otros hechos: los que usted viene a indicar. Pero decir que el FMI no tenía importancia hace unos muy pocos años e incluso se planteó su existencia, y decir que RR lo que ha hecho es recibir un favor político, como si fuera un personaje de segunda un vicepresidente, gerente del FMI y presidente de una entidad como Bankia con una imputación penal, son ganas de escribir por escribir, la verdad… El autor habla de Rodrigo Rato, comente si quiere el tema tratado sin andarse por las ramas, que muchos en España juzgamos de gravedad extrema.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Usuario,

      Exactamente. La gravedad extrema exige concentración en lo esencial y evitar irse por las ramas. Peor todavía, distraerse con los personajes secundarios.

  7. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Gracias a los comentaristas por los enlaces, muy interesante el relativo a la responsabilidad exigida en USA a los gestores de sus “cajas” por la Administración Reagan. Como he visto que se inicia -inevitablemente- la campaña de “Salvad a Rato” en diversos medios mediante el sencillo expediente de diluir la responsabilidad entre otro montón de gente (ya saben, CNMV; MAFO, inspectores Banco de España, Deloitte, Cuatrecasas y no sé cuantos más) por aquello de que si todos son responsables, nadie es responsable, no está de más señalar que en USA a quienes se metió en la cárcel fue básicamente a los gestores. Con lo que no quiero dar a entender que no haya más responsabilidades que las del sr. Rato, ni muchísimo menos, pero presidir un Banco que sale a Bolsa y quiebra a los pocos meses y tiene que ser nacionalizado tiene estos inconvenientes, por mucha gente que haya participado en el asunto.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Elisa,

      Una mis hijas había tenido sus ahorros en Caja Madrid por mucho tiempo y en las semanas previas a la salida de Bankia en bolsa (julio 2011) me pidió le evaluara la conversión de sus depósitos en acciones en los términos aparentemente favorables que se ofrecía a los clientes antiguos. Me lo pidió porque sabía bien que me había dedicado a prevenir y resolver crisis bancarias por más de 30 años, no porque fuera su padre. Además, conocía bien a Caja Madrid y la política española, elementos esenciales para evaluar esa conversión. Mi evaluación fue concluyente –todo dependía de la buena fortuna de Rodrigo Rato en el PP que se suponía ganaría la elección que estaba muy próxima (ya se esperaba para antes de marzo 2012), y en ese momento su aceptación de la Presidencia de Bankia meses antes parecía consecuencia de su ambición personal más que de buenas perspectivas si un futuro gobierno PP rescataba a Bankia. Como viejo asesor de personas en la posición de Rato aposté a que si Bankia era rescatada, los accionistas no serían rescatados y Rato sería el chivo expiatorio.

      En todo caso, BFA y Bankia nacieron corruptas –fruto de un acuerdo político para ocultar toda la corrupción de las cajas– y Rato siempre ha sido un actor secundario en este show. Uno más que se quemó por su ambición. Todos sabemos bien quienes fueron los responsables principales y por tanto no perdamos el tiempo con Rato.

      Aprovecho además para recordar que ni en España ni en ningún otro país, el análisis de las crisis bancarias puede ignorar el papel fundamental de la política en la generación, dinámica y resolución de la crisis. Todos los sistemas bancarios –a pesar de los cambios habidos desde 1975 en casi todos los países– han seguido siendo, en distintas medidas, instrumentos de los políticos. Las interacciones entre banqueros, bancarios, políticos y funcionarios son complejas y deben ser analizadas no como captura de los buenos por los malos, sino como complicidad entre todos ellos para gozar del poder que el acceso privilegiado a los ahorros de las personas supone.

    • Isidro
      Isidro Dice:

      Sin dudar de su experiencia, pero podría aclararme cuál es el sentido de esta frase, “Como viejo asesor de personas en la posición de Rato aposté a que si Bankia era rescatada, los accionistas no serían rescatados y Rato sería el chivo expiatorio”.

      Para mí la idea del rescate bancario es la de rescate de los acreedores y sus accionistas. La alternativa contraria a eso sería la capitalista, quien gana, gana y quien pierde, pierde, (sí, a diferencia de lo que todo el mundo cree nacionalizar/estatizar un banco no es capitalista sino una medida totalmente soviética comunista) que sería capitalizar parte de los pasivos de la banca, es decir, que los actuales accionistas pierdan toda su inversión y que una porción de sus acreedores se convirtieran en los nuevos propietarios. Eso es el bail-in y eso no ha ocurrido, sino todo lo contrario.

      http://juanramonrallo.com/2012/05/una-alternativa-privada-para-bankia/

      Otra cosa es el valor de las acciones, que si Bankia tiene pérdidas de 19.000 mill o los que sean, las acciones no es que valen cero, es que valen menos que eso.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Isidro,

      En el rescate de un banco, el gobierno puede intentar rescatar a (1) los depositantes en cuenta corriente, (2) sus acreedores (otros depositantes, prestamistas y tenedores de bonos emitidos por el banco), (3) accionistas ordinarios que no controlan el banco, y (4) accionistas controladores del banco. En cuanto a (1), las garantías protegen a la gran mayoría de los depositantes. En cuanto a (2), algunos depositantes tienen garantizados sus títulos pero otros acreedores no. En cuanto a los accionistas, no hay garantías, y como usted dice, el valor de los títulos de los accionistas ordinarios está determinado en el mercado si las acciones se cotizan en bolsa. El valor de mercado de los títulos de los accionistas controladores queda condicionado al resultado de una eventual negociación del control del banco, negociación en la que el gobierno siempre interviene.

      Si la solvencia del banco es cuestionada, las opciones del gobierno son

      — facilitar su capitalización permitiendo que el grupo controlador mantenga el control (hay varias formas de hacerlo y cada una tiene un efecto distinto sobre el valor de las acciones),

      — facilitar el traspaso del control a un grupo de acreedores que capitaliza sus títulos o a un nuevo grupo controlador que se compromete a capitalizar el banco, y por último

      — ordenar la liquidación del banco que generalmente implica que los accionistas controladores pierden la totalidad de su inversión (en realidad sólo se confirma que ya la habían perdido) y que algunos acreedores pierden parte de su inversión.

      Sólo los dos primeros tipos de intervención implican rescate –en el primero se rescata al grupo controlador, la pérdida de los accionistas ordinarios no es total y los acreedores no pierden, y en el segundo el rescate es limitado porque el grupo controlador pierde (aunque limita su pérdida ordeñando la vaca antes de entregarla), los accionistas ordinarios pierden pero no todo, y los acreedores no pierden. En la liquidación, los accionistas pierden todo (excepto el cuidador de la vaca) y quizás algún grupo de acreedores también pierda algo.

      La decisión del gobierno es muy distinta si sólo la solvencia de un banco es cuestionada o si la solvencia de varios bancos es cuestionada. Cuando hablamos de crisis bancaria reconocemos que estamos en el segundo caso y la intervención del gobierno generalmente es tardía –el famoso cuento de que la crisis primero es de liquidez y tiempo más tarde es de solvencia– y la primera intervención se limita a los casos extremos, en particular aquellos en que se sospecha fraude.

      No puedo decirle qué ha estado pasando en España porque su evaluación requiere primero la disponibilidad de datos fiables y relevantes (algo que ni siquiera el gobierno tiene) y segundo analizar promesas que el gobierno y privados han hecho pero cuyo cumplimiento es dudoso.

  8. d29582
    d29582 Dice:

    Muy buen artículo y muy buenos comentarios aunque lo que no me gusta es la gente que opina que todos los partidos son iguales o harían lo mismo. Si es así, dejar de votar PPSOE y darnos la oportunidad de comprobarlo.

  9. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Quasimontoro lástima que no extendiera su consejo más allá de su circulo familiar..que falta hubiera hecho. Yo no creo que Rato sea secundario en absoluto, el que fuera él precisamente era esencial para la credibilidad de la operación, como usted mismo pone de relieve. Por tanto, cualquier otro presidente digamos que hubiera resultado menos convincente, Lo que no obsta a la responsabilidad que puedan tener otros actores, pero que yo sepa nadie le puso una pistola en la cabeza para presidir Bankia.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Elisa,

      1. La confianza es esencial a la relación entre asesor y asesorado. Dar opiniones a grupos de personas no relacionadas con uno no es lo mismo que dar consejos a personas que confían en uno.

      2. Si lee otra vez mi comentario verá que siempre he supuesto que Rato aceptó voluntariamente, sin coerción alguna. Su ambición lo llevo a aceptarlo. Ni esa aceptación ni el alto cargo implican que fue un personaje decisivo en la decisión o en la ejecución (apuesto que los miles de depositantes que aceptaron convertir sus títulos en acciones no sabían el nombre del presidente de Bankia y que aquellos que lo sabían no recordaban su pasado político–nunca suponga que la gran mayoría presta atención a los detalles que sí interesan a usted).

      3. Insisto en que si lo que está en juego es que los autores asuman sus responsabilidades, se debe empezar por Zapatero y Fernández Ordóñez. Ellos eran los que tenía la autoridad para forzar –sí, hacer uso de la fuerza– a los demás para terminar con la corrupción y liquidar las cajas corruptas.

      4. Insisto en que sin perjuicio de que algún día se establezcan esas responsabilidades, lo urgente es solucionar la crisis.

    • Quasimodo
      Quasimodo Dice:

      Jaja, todos somos buenos generales después de la batalla. Es cierto que Rato no es el culpable verdadero de la crisis de las cajas, pero participó con gusto en un intento de ocultarla a lo grande, acaso pretendiendo crear un banco sistémico (to big to fall).

  10. MCCARAYOL
    MCCARAYOL Dice:

    Esplédido artículo. Tras su detallada lectura me surge una reflexión y una pregunta. La reflexión es la de que nadie va a hacer nada por cambiar nada, nadie que no seamos todos y cada uno de nosotros. Parece que vivimos esperando que alguien nos ofrezca un pílodora mágica que acabe con todas aquellas prácticas ominosas pero toleradas por todos. La pregunta es qué estoy haciendo yo para acabar con esas práticas que aborrezco. Lo único que sé: trabajar, cumplir, no permitir que nadie me diga lo que tengo que hcaeer, hacer aquello que tengo que hacer y exigir todo aquello que mi conciencia (una conciencia normal, de andar por casa, no vayamos a creer…) me indique que tengo que exigir. Esa es mi contribución al sistema: dejar un ejemplo ejemplar; si se me permite la redundancia.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Fundamental, sin duda, pero también hay que hacer ruido, ¡y votar! Dado que la exigencia ordinaria de responsabilidades no es posible, nos toca a nosotros sancionar a estas élites extractivas que padecemos por todas las vías posibles.

  11. Ramon Ladra
    Ramon Ladra Dice:

    Bueno el articulo de Rodrigo Tena.
    Lejos hace tiempo de nosotros la funesta costumbre de pensar, lejos el espiritu crítico de la Sorbona y mas lejos aun aquella separación de poderes de Montesquieu, garante universal de la verdadera democracia…, solo nos quedan los blogs y algo de internet , como si de reuniones de desheredados en torno a las hogueras de la edad media se tratara, o grupos de indignados acampados por las plazas de todo el mundo, para protestar e intentar abrir los ojos somnolientos de esta nuestra sociedad acomodada.

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