“La España oficial y la España real” Artículo en “el Mundo” de nuestra coeditora Elisa de la Nuez

Creo que hay que remontarse al final del franquismo para encontrar una brecha tan amplia entre la España real y la España oficial como la que pone de relieve la reciente encuesta del CIS, así como otras muchas realizadas a finales de 2012, incluida la encargada por este mismo periódico. Una brecha que va en aumento, lo mismo que el desafecto por la clase política que, asombrosamente, pretende no darse por enterada o, a lo sumo, habla de planes de Secretaría General Técnica o tira de BOE para enfrentarse a una Crisis Política con mayúsculas. Otro tanto empieza a ocurrir con la Monarquía, muy alejada en el fondo y en la forma de las nuevas generaciones que no vivieron la Transición. Mientras tanto, los pobres ciudadanos ya no dan crédito ni al discurso oficialista, ni a las entrevistas oficialistas (veáse la reacción frente a la concedida por el Rey a Jesús Hermida) ni a los medios oficialistas, dudando entre lanzarse a la calle o al exilio. Un panorama desolador. ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí? Y lo más importante ¿Cómo salimos de aquí?

En cuanto a lo primero, las causas de esta separación entre la España oficial y la España real son muy variadas pero podríamos resumirlas así: mientras la España oficial vive cada vez más ensimismada, aislada en una auténtica burbuja política, mediática y empresarial que amortigua los ruidos que llegan de la España real, bunkerizándose a ojos vista para defender sus intereses, la España real lo está pasando cada vez peor y no sólo económicamente. La España oficial parece abocada -como bien ha explicado el profesor Luis Garicano- a un proceso creciente de “peronización” muy preocupante, en que se combina la defensa a ultranza de los intereses propios de la partitocracia (confundidos interesadamente con la defensa de lo público) con la creciente confusión entre lo privado y lo público, con la inevitable corrupción que este modelo genera. Conviene recordar que hay estudios que hablan de la correlación positiva entre el incremento de la presencia de políticos en empresas y la corrupción de un país

En este proceso se intercambian todo tipo de favores: desde los normativos hasta los económicos, pasando por las colocaciones de políticos y ex políticos algunos de ellos con trayectorias que darían miedo en cualquier país serio. En todo caso, esta situación impide que en la España oficial se perciba con nitidez la realidad, que se identifiquen correctamente los problemas y, lógicamente, que puedan resolverse. Quizá el caso más llamativo es la posición del Gobierno central respecto a la situación en Cataluña, un problema político de gran magnitud que se pretende resolver como si fuera un problema ordinario de naturaleza jurídica, pero hay innumerables ejemplos. En este contexto, los españoles de a pie, la España real que sufre la crisis económica, política y moral en sus carnes está entre perpleja e indignada. Y se siente -con razón- estafada. Como en un juego de magia, ven como se les están escamoteando no sólo los productos de muchos años de esfuerzo y trabajo, sino también la confianza que depositaron en la democracia y sus valores. Valores como el de la igualdad de oportunidades, esencia de la meritocracia en que fueron -fuimos- educados la mayoría, ciertamente al menos dos o tres generaciones de españoles. Así los españoles a los que se nos educó en la confianza de que el estudio, el esfuerzo, el trabajo, la honradez, la competencia, la capacidad, el mérito, el talento, eran las claves para conseguir una mejora de las condiciones de vida y también las claves para el éxito y el prestigio laboral o profesional no entendemos nada. Porque las claves del éxito laboral o profesional resulta que ahora son otros. En estos tiempos importa más a quien se conoce que el qué se conoce, o qué se sabe hacer. En la España del 2013 se progresa (o se sobrevive dado los tiempos que corren) mucho más fácilmente si se ha hecho carrera en un partido político, o a la sombra de un cargo público, o si se es pariente o protegido de alguien importante, o si se tiene un cargo o responsabilidad pública desde el que se pueda hacer favores que después sea posible cobrar. Y las reglas en algunas empresas importantes del Ibex no parecen muy distintas, la verdad.

Y -esto es quizá es lo más grave desde el punto de vista político- los españoles también se sienten estafados porque hay otros valores consustanciales a la democracia, como la igualdad política o la igualdad de todos ante la Ley, o la obligación de los representantes de rendir cuentas a sus representados que tampoco se respetan. Porque lo cierto es que en España ya no es verdad que la Ley sea igual para todos, para gobernantes y para gobernados, para poderosos y para débiles, para ricos y para pobres. Sin necesidad de poner ejemplos concretos, el que nuestra democracia pueda coexistir con una enorme cantidad de cargos públicos imputados, o el que se indulte tranquilamente a condenados por delitos contra las Administraciones Públicas, se incumplan las sentencias del Tribunal Supremo cuando a los políticos no les gustan o se cambien las leyes cuando una persona poderosa lo necesita, o asuste tanto la transparencia deja claro donde estamos. En cuanto a la rendición de cuentas de nuestros representantes, qué vamos a decir cuando se asume con tranquilidad que una vez que se celebran las elecciones, los electores se tienen que estar muy quietecitos durante los años que medien hasta las siguientes, y cuidadito con preguntar nada sobre las promesas electorales que se hicieron para atraerles a las urnas o con exigir cualquier tipo de responsabilidad jurídica por la mala gestión, las corruptelas o el despilfarro del dinero de los contribuyentes.

Creo que estas son algunas de las claves de la divergencia entre la España real y la España oficial, que no es la primera vez que se produce, como recordarán los lectores de la obra del mismo nombre de Julián Marías, escrita al comienzo de la Transición, en cuyo título me he inspirado para este artículo. En aquel libro Don Julián sostenía que la España oficial, concebida en oposición a la España real, no puede ser otra cosa que la España de la irrealidad.

En cuanto a lo que se puede y se debe hacer, ya lo explicó él en su momento, con el optimismo que le caracterizaba, más necesario que nunca. Él confiaba en que la España real tenía mucho más empuje, valor, fuerza y sentido común que la oficial. Por ello, ¿qué tal si en vez de esperar que nos caiga de la España oficial la solución a nuestros problemas nos ponemos nosotros a ello? Podemos hacer y decir muchas cosas de aquí a las siguientes elecciones o a la siguiente encuesta que impidan a la España oficial seguir ignorando por más tiempo a la España real.

¿Complicado librarse de la costra, que diría Ortega, de la España oficial? Sin duda, por eso hay que hacer un esfuerzo de imaginación, de voluntad, de actividad. De forma que cada uno de nosotros, sin pensar en lo que le pueda costar o en la incomodidad que le pueda suponer, haga en el espacio público -esto es importante- lo que considere correcto, no lo conveniente. En el trabajo, en la Administración, en los foros, en la calle. Y hay que decir la verdad, aunque sea a los políticos, sobre todo a los políticos.

¿Ejemplos concretos? Desde denunciar los abusos y conductas irregulares de los que tenemos cerca y conocemos bien -siempre más difícil de hacer que denunciar los abusos y corruptelas lejanos, pero bastante más efectivo- hasta dejar de comprar periódicos que silencian casos de corrupción por motivos económicos, pasando por respetar las normas también cuando nos viene mal. Seguro que a ustedes se les ocurren muchas más. ¿Que no sirven para nada? Prueben a hacerlas y ya verán si sirven.

En definitiva, si no queremos que la España oficial siga diciendo que es la España real no dejemos que se confundan hasta que sean indistinguibles.

27 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Poco que añadir a un excelente resumen del momento.

    Me quedo con este párrafo….”el que nuestra democracia pueda coexistir con una enorme cantidad de cargos públicos imputados, o el que se indulte tranquilamente a condenados por delitos contra las Administraciones Públicas, se incumplan las sentencias del Tribunal Supremo cuando a los políticos no les gustan o se cambien las leyes cuando una persona poderosa lo necesita, o asuste tanto la transparencia deja claro donde estamos”.

    Naturalmente este diagnóstico lleva al lector a cuestionar si el núcleo y los modos operativos del sistema tienen arreglo y, de tenerlo, cómo. Una perspectiva inevitable que puede sumirnos en la peor de las melancolías. O no.

    Buenos días y, de nuevo, enhorabuena a Elisa.

  2. Sito
    Sito Dice:

    Cuando lo leí, me gustó mucho y lo compartí con algunos amigos. Sólo queda pues felicitar a la autora por plasmar algo tan necesario y de una forma adecuada.

  3. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Elisa,

    1. Hablar de “peronización“ no tiene sentido alguno. Volviendo a leer lo que en su momento escribió Luis Garicano, destaco que sólo hace referencia a “peronización“ en el título del NeG post pero luego no detalla qué quiere decir. Ese post (escrito con JFV) tuvo un propósito claro –pedir a los indignados de principios del 2011 que cambiaran de estrategia– pero con argumentos débiles. Ojalá algún día los españoles se detengan a analizar en serio qué ha pasado en Argentina desde 1810 y en particular desde 1930. Mientras tanto aconsejo olvidarse de Perón porque no tiene un sentido único –Perón circuló en dos, tres y cuatro sentidos y si era necesario tomaba una diagonal (recordar que las avenidas de Buenos Aires son anchas y las diagonales abundan, en particular en mi ciudad natal).

    2. La oposición entre oficial y real no se da en España porque no hay una versión oficial de la realidad española y una versión contradictoria de la oficial. Una dictadura o un gobierno con una mayoría absoluta amplia pueden tener versión oficial –por ejemplo, hoy el “Kirchnerismo“ tiene su versión de lo que está sucediendo en Argentina y el “Chavismo“ en Venezuela, pero no generan versiones contradictorias únicas, y además son ejemplos que muestran lo difícil que es mantener versiones oficiales que necesariamente falsean la realidad. Claramente en España hoy no puede haber versión oficial porque la del PP nunca coincidiría con la del PSOE ni con las versiones nacionalistas. La elite española está fracturada y no puede imponer una versión oficial única.

    3. No he leído a Julián Marías, pero me gustaría que usted escribiera otro artículo como si fuera continuación directa de lo que dijo hace más de 30 años porque le daría una perspectiva histórica a lo que está sucediendo que su artículo carece. Cualquiera sean las causas inmediatas de la crisis, no hay duda que España venía arrastrando deficiencias graves en su institucionalidad, en su política y en su economía.

    4. Lo urgente en España es terminar con todos los privilegios de la elite que incluye primero y ante todo a los políticos. Terminados estos privilegios hay que desmontar los privilegios que los políticos dieron a varios grupos –en particular medios de comunicación, bancos y grandes empresas, sindicatos, colegios profesionales, y asociaciones parecidas. El problema no está limitado a los imputados sino a todos los que han tenido altos cargos y han sido eximidos de responsabilidades por sus ilícitos o por sus errores. Los imputados son daños colaterales de los conflictos internos a esa elite. Ah, me olvidaba, el acto simbólico más importante es retirarle todos los privilegios a la Casa Real.

    • Luzfugaz
      Luzfugaz Dice:

      Respecto a la última afirmación de su apartado 4 debo decirle que ese paso se podría dar si efectivamente tuvieramos una ley electoral que respetara el espiritu y la letra de la constitución. Es decir que los representantes se eligieran de forma nominal en una lista abierta que contuviera a todos los disputados de la circunscripción y no la actual elección de partidos con lista cerrada. Prefiero tener un rey, a cuya familia han corronpido los políticos y los financieros, representando al Estado que a una casta de irresponsables jerarcas políticos peleandose por ser el Presidente del Estado.
      Una de las responsabilidades que tiene el Rey en el panorama que presentan las instituciones es la de no haber ejercido alguna vez de arbitro e imponerse a la casta política cumpliendo simplemente con lo que dice la Constitución: él puede proponer como presidente del gobierno a una persona que no pertenezca a la casta política, pero nunca lo ha hecho a pesar de que el pueblo, no los mariachis de los medios de comunicación, lo hubiesen respaldado.

    • Luzfugaz
      Luzfugaz Dice:

      El problema de las instituciones en España tiene su raiz precisamente en que al consagrar mediante una ley electoral preconstitucional que el legislativo no represente al pueblo sino a los poderes que se esconden tras los partidos políticos, sin democracia interna ni posibilidad de que el elector meta aire fresco en su interior, y el incumplimiento del rey de su obligación de ser arbitro y mantener al ejecutivo independiente del legislativo y del judicial tenemos un sistema corrupto que no hay quien lo enderece.

  4. Javier Aparicio
    Javier Aparicio Dice:

    Enhorabuena! Elisa, poco se puede añadir, efectivamente.
    Sin embargo hay dos aspectos que quisiera puntualizar.
    Por un lado, defiendes que nosotros, como generación, fuimos educados en la meritocracia, en la conciencia de que la formación y el esfuerzo eran las claves del éxito, mientras que la España oficial demuestra lo contrario.
    Esfuerzo y pelotazo son dos manifestaciones claramente opuestas del sentido de la vida. Pero, sin embargo, sintiéndome parte de una de las generaciones educadas para el esfuerzo (hasta su víctima en muchas ocasiones, comparando resultados), no veo que la casta dirigente, tan cómodamente establecida en los favores e intereses creados, pertenezca a una generación diferente de la nuestra.
    El triunfo del pelotazo, que se manifiesta sin vergüenza en España desde mediados de los 80’, tiene su origen, desde mi punto de vista, en que el sistema (elegidos y electores) los toleró, incauto, sin reaccionar a tiempo, permitiendo finalmente la metástasis. Quizá, una respuesta en el primer momento habría impedido esta degeneración democrática que hoy parece que no tiene remedio.
    Por otra parte, me niego a aceptar que España no sea un país serio. Si, a pesar de todo lo que está ocurriendo, los ciudadanos somos capaces de seguir trabajando (los que conservamos el empleo), tratamos de seguir adelante con lo que nos queda y vivimos ordenadamente, si la España real es la de la calle, deberíamos decir que es muy seria.
    Es la España oficial la que no es seria y, precisamente, es la que está fuera de la realidad y encima se jacta de ello. Cada día es más evidente que la España oficial no representa a España, aunque haya conseguido imponerse sobre la España real como un parásito. Precisamente, la corrupción en España no está en los funcionarios, sino en los dirigentes. España sí es seria y debemos tomárnosla en serio.
    Estoy convencido de que el origen de esta situación está en los errores (no creo que hubiera un plan preconcebido) cometidos en algunas de las normas esenciales de nuestro sistema democrático (yo lo centraría, sobre todo, en la LOREG y las leyes de partidos y financiación), que han destruido la democracia interna de los partidos e impedido la concurrencia de alternativas políticas realmente democráticas, nos ha privado en definitiva de la capacidad de elegir y alimentado el amiguismo y el clientelismo, claves de la corrupción que sufrimos.
    Hoy es necesaria una reacción, hay que tomar las medidas que nos doten de un futuro político como país.

  5. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Bueno, Javier, como eres muy listo efectivamente te has dado cuenta de que la España oficial está formada por personas de las mismas generaciones y que han recibido la misma educación que las que forman la España real. La contraposición en ese sentido no deja de ser un tanto artificiosa, soy consciente. Pero entiendo que los que han elegido pertenecer a la España oficial han decidido olvidar los valores en que se educaron a cambio de poder, dinero, comodidad o seguridad. O a lo mejor no, pero se callan cuando los abusos los cometen los de su partido o su circulo de amistades y entonces da lo mismo. Y no me refiero solo a los dirigentes políticos, aunque de ellos es la mayor responsabilidad.

    • Javier Aparicio
      Javier Aparicio Dice:

      Ahí está el matiz que quería aportar, que no se trata de un problema educativo ni generacional, sino de pérdida de valores personales. Un contagio muy frecuente entre los que se relacionan con el poder.
      Me he enrollado demasiado sobre la generación porque llevo oyendo reproches generacionales desde hace mucho. Disculpad.

    • Sito
      Sito Dice:

      Estimado Javier,

      ¿Es un problema de valores o es un problema generacional? Como joven perteneciente a la generación Y o generación pérdida (http://www.youtube.com/watch?v=mC2x5nL_LKk) pues creo que los dos.

      No quiero decir que la generación “oficial” y sus congeneracionales “reales” no hayan recibido esa educación de la que habla Elisa, es más, la han recibido quizás más y mejor que generaciones siguientes. Pero sí creo que hay un problema generacional por dos motivos, cómo decía Elisa:

      ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí? Y ¿Cómo salimos de aquí?

      – Generación Y: El cómo hemos llegado nosotros no tenemos la culpa, algunos no hemos votado más de un par de veces, y hasta ahora, no hemos dedicado a estudiar, sacar nuestras carreras, másters, aprender idiomas, NNTT, … todo ello con el esfuerzo de nuestros padres, el nuestro y gracias a la evolución mencionada por Penny. ¿Ahora qué nos encontramos? Un estado inviable territorialmente, altamente endeudado, recorte del bienestar y prestaciones básicas, casi cada institución no funciona como debería o está altamente politizada y desprestigiada, un 50% de paro, trabajos con sueldos miserables y cuasi-explotación, remuneraciones por debajo de nuestra cualificación, empleo precario, imposibilidad de independizarse y formar una familiar, falta de confianza y valoración en los jóvenes y en su emprendimiento y dirección, y en un porcentaje muy alto necesidad de emigrar. Si este año esto no mejora, de los 4 puntos necesarios para ser un Estado fallido, 3 podrían cumplirse (http://es.wikipedia.org/wiki/Estado_fallido).

      – Generación Baby Boom: ¿cómo se ha permitido llegar hasta aquí? Pues ya de igual, por acción, por omisión, por error, por ignorancia… da igual.

      ¿Cómo salimos de aquí?

      – Generación Y: Pregunte a cualquiera medianamente formado, preparado, de mi generación, en qué situación cree que estamos, y cómo hay que solucionar esto. Hay que reformar, ¿el qué? CASI TODO. Como le decía estamos a un paso de ser un estado fallido. Conocemos otros países, y este no funciona, es cuasi tercer-mundista. Es así. Un país que no le da oportunidades a sus jóvenes y los condena a emigrar es algo propio de alguien en vías de desarrollo. Además, como decía Penny, somos muchos más universitarios que antes, hemos tenido Erasmus, somos la generación de Internet…. El que le diga que hay que reformar CASI TODO, darle la vuelta entera a España, es algo que seguramente tendremos que hacer nosotros. Nos va a tocar luchar más, sufrir más y vivir peor que nuestros padres, no podemos esperar nada del estado ni de nadie,y sólo dependemos de nosotros mismos. Pero bueno, esto es la crisis y lo que nos ha tocado vivir. No hay miedo, somos jóvenes, valientes, inconscientes, irreflexivos, y no tenemos nada que perder. Este sistema ya no nos aporta nada. No nos da lo que queremos, independencia, trabajo, una familia, …

      El problema es que esto cuando lo comento con gente mayor que yo las respuestas suelen ser éstas:

    • Sito
      Sito Dice:

      1. Bueno, bueno, bueno… qué exagerado vamos! Tampoco estamos tan mal. Cómo se va a reformar todo. Además en crisis no es momento de arriesgar.

      Mi respuesta suele ser, pues ya está. No estamos tan mal. Pregúntele a un parado o un emigrante cómo está.
      O, mire arriesgar es cogerse la maleta e irse a un país que no se conoce, casi sin saber un idioma y buscarse la vida que tú país no te da. Eso es arriesgar!! Lo que queremos es sacar a España de la crisis y convertirlo en un país de primera línea mundial.

      2. Estoy de acuerdo, pero es que reformar, por reformar, y a dónde vamos, y si es a peor, …

      Mi respuesta suele ser. Aquí no hay que inventar nada ni ser los más inteligentes. Cogemos las instituciones españoles y sus análogos alemanes, franceses y americanos, vemos cuál funciona mejor y se copia. Simple. A los chinos les funciona en todo, y a Singapur le ha funcionado.

      La segunda vertiente aquí es la idiosincrasia española, eso de que aquí somos diferentes, marcianos donde lo que sirve para el resto del mundo aquí no funcionará, que somos ladrones todos, etc.

      3. Eso os toca a vosotros chico. Cuando nosotros no pintemos nada. Mi generación está perdida. Hemos vivido demasiados años acostumbrado a la arbitrariedad, la falta de compañerismo, la politización, tenemos heridas… Se ve como normal el que unos relativamente pocos (y malos) les hagan el juego a los partidos y saquen tajada. Veo hay muchos como tu que están ya hartos, pero todavía no pueden hacer nada porque no tienen influencia…

      La otra vertiente, es como están las cosas, ¿de verdad alguien con 50-60 años se va a jugar su puesto de trabajo por denunciar, complicarse…? La hipoteca, los hijos sin trabajo, los nietos… lo entiendo.

      4. Son uds. Elisa de la Nuez, Javier Aparicio, los editores, colabores y comentaristas de HayDerecho que quieren cambiar las cosas, están preparados, sobrada experiencia, influencia, se atreven, y tienen esos valores morales.

      Pero es que a los otros tres anteriores no les faltan esos mismos valores morales que ustedes tienen. Porque hay que dejar fuera a esa España “oficial”. Pero sí que hay en mi opinión un “conflicto generacional”, no les estoy reprochando nada, será cosa de la reflexión, de la edad, de la comodidad, del miedo, de la costumbre, del fantasma de la guerra de nuestros abuelos, … Lo que sea. Pero los jóvenes creo que están mucho más dispuestos a cambiar las cosas.

      Eso no quita, que espero que cambie. Y lo está haciendo. Porque hace falta gente como la de este blog con experiencia, con infuencia, poder, valores morales, y que sean los que de verdad lo impulsen. Un joven profesional no tiene influencia todavía, no le es fácil publicar en todos los medios de comunicación, todavía no ha llegado a puestos de gestión importantes… sólo esperemos que nosotros seamos la última generación perdida y no vuelva a ocurrir lo mismo.

      Ahora sí que me he enrollado yo, perdonad. No se lo tome Javier como un reproche de verdad. Nadie de este blog se lo

  6. Ignacio
    Ignacio Dice:

    Me ha gustado el artículo. Y comparto la visión de la diferencia entre la España oficial y la real. Y creo que sí que existe esa diferencia, aun a pesar de las diferencias ideológicas de quien nos ha gobernado (PP o PSOE), precisamente por la concepción que ambos y la casta política y social tienen del uso del poder en el que se asientan, la función del servicio al Estado y sus ciudadanos y las consecuencias que de todo ello se deriva.

    Si algo creo que podemos observar desde que nos intentamos gobernar democráticamente es la perfecta sustituibilidad de ambos partidos en estos años con respecto a esas ideas y su forma de actuar. Lamentablemente mucho de ello se constata solo al cabo del tiempo porque, quizás ingenuamente, hemos votado a unos o a otros pensando que actuarían de forma diferente al anterior, y ello aun sabiendo (sobre todo en las dos o tres últimas elecciones en las que contábamos ya con datos más que suficientes) que no lo habían hecho cuando pudieron. Y parte de la responsabilidad ha contado también con nuestra connivencia de ciudadanos que o no supimos verlo a tiempo, o pensamos que quizás era bueno mantenerlo mientras nos reportara lo suficiente para nuestro terruño o bolsillo o porque confiábamos en que quizás en algún momento pudiéramos nosotros instalarnos en esa oficialidad.

    Pero hay efectivamente otra realidad por la que podemos abogar y que resumes suficientemente en los últimos párrafos. Pero ello supone, a mi modesto entender, un importante cambio de mentalidad. Si pensamos que es solo cuestión de tiempo que la crisis pase para que volvamos a las andadas, estamos perdidos. Afortunadamente cada vez se ven y se oyen más voces que permiten albergar ciertas esperanzas. Gracias.

    Saludos.

  7. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Elisa,

    Dado su interés en el tema y dado que no comparto el análisis de Samuel Bentolilla en NeG que usted sí aprueba, me permito sugerirle una estrategia alternativa para acelerar reformas urgentes.

    Los pasos a dar serían los siguientes:

    1. Un grupo de amigos (pesos pesados en representación de varios grupos organizados) hace una petición al gobierno para que decida formar comisiones que tendrán un plazo de entre 30 y 60 días para proponer reformas en relación a un tema prioritario. La petición debe ser breve y precisa en cuanto a las comisiones, a lo que se pretende reformar y al proceso para diseñar e implementar la reforma.

    2. Cada comisión estaría formada por un único representante de cada comunidad elegido por sorteo de una lista preparada por el Presidente de cada comunidad (la lista tendría un mínimo de cinco candidatos) y las decisiones de cada comisión requerirían la aprobación de por lo menos 12 miembros. Si la comisión fracasa en formular una propuesta, se formaría una nueva comisión.

    2. A mi juicio la gravedad de la situación actual amerita tres comisiones. Una para quitar privilegios a los políticos. Otra para eliminar el déficit fiscal reduciendo el gasto público. Y la tercera para limpiar el sistema financiero (esto es, hacer las pérdidas de sus carteras de activos).

    3. La petición debería insistir en que dos comisiones propongan paquetes de acciones con el propósito específico de quitar privilegios, reducir programas de gasto público y limpiar el sistema financiero, acciones que serían efectivas inmediatamente y durarían como mínimo un año. Vencido el primer año, las acciones transitorias continuarían hasta que se haya legislado en forma permanente sobre los privilegios de los políticos, los programas de gasto público y la capitalización de las instituciones financieras, y en caso que no se legislara luego de tres años de haber entrado en vigencia las acciones transitorias, estas acciones se transformarían en enmiendas a la legislación vigente hoy.

    4. La petición debería además insistir en que las comisiones determinarán un plazo máximo –nunca más de 90 días– para que su propuesta sea considerada y aprobada por el Gobierno. Si cumplido ese plazo el Gobierno no aprueba la propuesta, se considerará rechazada, el Gobierno tendría un plazo de hasta 30 días para nombrar una nueva Comisión, volviendo a repetir el proceso. Si fuera necesario una tercera vez se repetirá hasta que haya elecciones con la expectativa de un nuevo Gobierno que acepte alguna de las propuestas rechazadas.

    5. Para completar el proceso, la petición debería prever un control de la ejecución de la propuesta aceptada por el Gobierno, por ejemplo manteniendo las comisiones mencionadas hasta que se haya legislado en forma permanente o se cumpla el plazo de tres años mencionado en el punto 3.

    Suerte.

  8. Eduardo Valdelomar
    Eduardo Valdelomar Dice:

    Gran artículo. En mi opinión, el análisis de la situación actual es impecable; sin embargo, al leerlo da la sensación de que hemos llegado a este estado de cosas tras un proceso de fuerte degeneración, asumiendo que hubo tiempos mucho mejores. Y lo cierto es que hasta donde llega mi memoria (Sevilla, alrededor de 1980) la España Oficial no ha cambiado gran cosa.

  9. Penny
    Penny Dice:

    Interesante artículo, Elisa. Muchas Gracias

    Como resaltas, tenemos muchos motivos para el descontento y es evidente que precisamos numerosos cambios. Pero también debemos evitar la falacia de que cualquier tiempo pasado fue mejor

    Con carácter general, no es así. De hecho, desde hace unos siglos la tendencia general es de progreso

    Algunas comparaciones para España:

    La esperanza de vida en 1981 era de poco mas de 75 años. En 2010 alcanzó los 82 años

    En 1978, el porcentaje de universitarios no llegaba al 2%. Hoy en día supera el 17%

    En 1975 sólo el 60% de los hogares tenía agua caliente y no alcanzaba al 40% los que tenían lavadora. Poco mas del 40% tenían teléfono

    Creo que, como país, hemos avanzado apreciablemente

    Un abrazo

    PD Con una perspectiva global, es interesante este trabajo de Daron Acemoglu The world our grandchildren will inherit: the rights revolution and beyond http://economics.mit.edu/files/7742

    • Luzfugaz
      Luzfugaz Dice:

      Realmente los datos que aporta respecto a los supuestos avances no son debidos a los políticos, son debidos a los normales avances que produce la ciencia y la tecnologia.
      Los avances políticos tendriamos que referirlos en cuanto a igualdad política y económica de los individuos, y en eso creo que hemos ido para atras.

  10. Luisa
    Luisa Dice:

    Mi enhorabuena a la autora. La disociación entre el pueblo español y los políticos empezó hace mucho tiempo, dando lugar a una España oficial que tiraba con pólvora del rey mientras la España real duplicaba los índices de desempleo y pobreza de la Unión Europea.

    Ahora se ha acentuado, y mientras los trabajadores y ciudadanos de a pie sufren en sus carnes los efectos de la crisis, los políticos siguen como si nada, con su corte (y cohorte) de asesores, consejeros, vocales y paniaguados en 4 ó 5 Administraciones superpuestas, de las cuales sobran -al menos- las Diputaciones provinciales y gran parte de las instituciones y organismos de las CC.AA.

    A mí lo que me parece extraño es que este desaguisado haya tardado treinta años en reventar. Lo que me extraña es que no nos haya explotado en las manos mucho antes.

  11. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Penny, no he pretendido en ningún momento decir que estábamos mejor al final del franquismo en ningún sentido y menos en el económico. Simplemente he comparado la desafección ciudadana con respecto a sus políticos, entonces no elegidos democráticamente y ahora sí. Nada más. Y gracias, como siempre, por los links.

  12. 10 preguntas bastarán para que te sigan sanando
    10 preguntas bastarán para que te sigan sanando Dice:

    Navego bastante en la red y, sinceramente, me quito el sombrero con vuestro blog. Es un auténtico foro educado de debate que contribuye a mantener una cierta confianza en la sociedad civil y en lo que podríá ser capaz de conseguir. Aunque el blog es en sí una aportación significativa a la sociedad civil, ¿es todo lo que podeís hacer desde “¿hay derecho?”?

    En un momento en el que el sistema del partidos es más parte del problema que de la solución (atentos al “traje” que recientemente nos hizo el WSJ http://wp.me/p2WgnY-hU en su artículo “España rescatada [por Europa] pero no salvada e sus políticos]), la reforma necesaria del sistema no va a ser acometida por los políticos. Los partidos necesitan el actual sistema para sobrevivir y no lo van a reformar en la medida suficiente. Como viene a decir el WSJ la crisis española es más política que económica.

    Teniendo en cuenta esto, ¿podéis /estáis dispuestos a aportar algo más a la sociedad civil desde vuestra posición de profesionales del derecho? ¿Qué y cómo?

    Nadie mejor que vosotros para saberlo. Aprovechad este foro para plantearlo con originalidad y seriedad, pero sin límites a modo de lo que plantea Quasimontoro. Con el agrado o no de los políticos. Desde luego, tendría una gran difusión ¿Por qué no escribís una entrada sobre el tema con originalidad e imaginación? El género de derecho-ficción también tiene su punto ¿no? 😉

    Un saludo y gracias otra vez por la oportunidad de utilizar este foro

    • 10 preguntas bastarán para que te sigan sanando
      10 preguntas bastarán para que te sigan sanando Dice:

      Todos colaboraremos…..

      Podría ser interesante hacer una entrada específica invitando a los lectores de ¿hay derecho? a dar ideas sobre qué se puede hacer (más allá de la pura reflexión) por mejorar esto, por cambiar el sistema (brainstorming).Un ejemplo: reforma de la ley/sistema electoral. Sobre esas ideas se podrían hacer grupos de trabajo (hay muchas herramientas que permiten trabajo colaborativo en red) para hacer propuestas y articularlas…

      ¡Sí, se puede! Podemos y debemos mejorar el sistema

      Gracias de nuevo por escuchar

  13. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    ¿Se puede hacer algo, Elisa?
    Acallando mi natural tendencia a reclamar una reforma de la Constitución que reintroduzca la pena de muerte para los ladrones más dañinos y homicidas de todos, que son los políticos corruptos, miro hacia el pueblo español (hoy se dice “la Sociedad Civil”) a ver qué hay por ahí.
    Yo no hablo con toda esa Sociedad, pero sí con unos cuantos miles al año que pasan por mi notaría para muy variadas cuestiones.
    No son beautiful people, ejerzo en un pueblo cerca de Madrid. Son gente en su mayoría trabajadora, obreros o pequeños empresarios (hoy que es obligado reflejar en las escrituras la profesión, muchos indican que “parado”; y yo al principio les decía que eso no era una profesión, sino una situación; pero me lo estoy replanteando). Esa gente, como les des un poquillo de pie, te hablan de lo mal que está todo. Y como yo tampoco es que sea un ejemplo de flema británica, pues me animo y allí soltamos por nuestras bocas.
    Y me he ido fijando que cada uno que me comenta cómo es la crisis me habla de SU crisis. Si la Administración no le paga una factura gorda, la crisis consiste en la mora pública. Si le han echado del trabajo, consiste en el paro. Si los impuestos le han cerrado la empresa, es la excesiva voracidad fiscal. Qué raro es el que pretende examinar las causas de la crisis de un modo general, no atendiendo a lo que a él personalmente le afecta.
    Yo probablemente no me de cuenta y en realidad haga lo mismo.
    En suma: que somo un pais de “personalistas”, en que cada uno va a lo suyo. Lógico. Porque desde que hemos adoptado como moral la de que “lo bueno es lo que me gusta/aprovecha/apetece”, la consecuencia difícilmente será otra.
    ¿Se puede hacer algo? Sí. Recuperar una moral digna de ese nombre. Con eso todo será facilísimo.

    • Sito
      Sito Dice:

      empatía.
      1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

      Que bonita palabra y que difícil es aplicarla estimado Curro. Es verdad lo que comenta, lo que ocurre que cada vez hay más “crisis” para cada uno.

      Porque la construcción fue un “boom”, porque se “han forrado”, había mucho chorizo, mucho concejal de urbanismo corrupto, y mucho obrero analfabeto que se hizo de oro.

      Luego vinieron los profesores. Y es que oiga, que tienen tres meses de vacaciones, que la educación española es bajísima y ya era hora que les apretaran las tuercas.

      Y qué me dice de los médicos, enfermeras, y personal sanitario. Los chanchullos que tienen con las consultas privadas y las mutuas, el mangoneo de material, cobran demasiado…

      Y los demás funcionarios también! Si son unos vagos, eso de tener trabajo de por vida, que no les puedan echar, permisos, … Menudos privilegiados oiga!

      Los abogados que no se quejen que siempre han estado forrados y se sabe la fama que tienen. Bueno, y los jueces y fiscales ahora vienen con estas? Si son funcionarios, y de 9 a 2, y sin juicios por las tardes, … Además para los juicios que voy a tener yo en ni vida…

      Los farmacéuticos? Otra mafia.

      Y quienes serán los siguientes?

      Y es que si lo ponemos en relación con el post de Ignacio Gomá, la élites extractivas expolian rentas y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiarse. Y una vez que lo agoten buscarán una nueva víctima. Insaciables.

      Puede que cada uno tenga “su crisis”, pero todas juntas pueden provocar un tremendo impacto. Y no sé, cada uno cuenta lo suyo, pero creo que sabe, y se habla el “mira como esta zutano”, “pues anda que mengano”, ” es que “menganito es tal, y ya sabes la que están protestando”…

      Parafraseando a Martin Niemoller,

      Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
      guardé silencio,
      porque yo no era comunista,

      Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
      guardé silencio,
      porque yo no era socialdemócrata,

      Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
      no protesté,
      porque yo no era sindicalista,

      Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
      no protesté,
      porque yo no era judío,

      Cuando vinieron a buscarme,
      no había nadie más que pudiera protestar.

  14. Fernando Rosado
    Fernando Rosado Dice:

    Excelente su reflexión doña Elisa que se suma a las muchas que están coincidiendo ahora en nuestra merecida crisis económica y moral. Se agradece la puerta abierta al optimismo, a la capacidad de reacción de la España real con sus propuestas de acción moral individual , de decir la verdad y denunciar la corrupción. Mas resulta harto complicado imaginar el éxito en el corto y mediano plazo. No hay que olvidar que si estamos así es porque la España real se ha dejado seducir con favores y reparto ficticio de bienestar por la España oficial.
    Alguna medidas adoptadas por el nuevo gobierno son positivas aunque cortas (junto a otras contraproducentes) y se justifica el alcance limitado de las reformas con que no es momento para cambios radicales. Pero grandes problemas requieren grandes soluciones. Si no se hace así, el peso del problema se hará insoportable hasta vencer los pocos pilares morales que queden en la sociedad civil.

    Transparencia Internacional España ha formulado varias propuestas técnicas al sistema. Ayer, El Foro de la Sociedad Civil ha presentado un manifiesto en favor de la reforma de la Constitución y la Ley electoral. con un excelente lema que marca el camino correcto para el éxito de la regeneración “Quien quiera desecar una charca no puede pretender contar con el beneplácito de las ranas”.
    Y es así de sencillo y de complicado. La desafección con la clase política hay que adjetivarla para su descripción auténtica: frustración, decepción, desilusión, sensación de estafa, desconfianza y, lo peor, desesperanza en que se pueda arreglar.
    La charca se ha reducido un poco porque ya estaba despidiendo olor a ciénaga. ¿De verdad creemos que se puede desecar ?. Hasta ahora no ha aparecido ninguna alternativa real que pueda aglutinar los esfuerzos dispersos…….Animo a todos

  15. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Totalmente de acuerdo con el artículo y el importante debate político que conlleva pero…. Ya algunas voces empiezan a decir ¿y qué hacemos nosotros aparte de mantener y participar en el blog? Tanto los editores como los colaboradores y participantes parecen formar un grupo intelectual preparado y suficiente para preparar otras alternativas y soluciones. ¿Porqué no salir del armario, buscar un lugar de encuentro, conocernos directamente y empezar a trabajar? Es mi propuesta: acción en lugar de lamentación.

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