El matrimonio homosexual y el divorcio “exprés” como medidas de protección y fomento de la familia en España

 

Sé que no está muy de moda reivindicar el legado de Zapatero hoy en día, y admito que por motivos muy justificados; no voy a negarlo. Pero durante su mandato se aprobaron dos leyes –las de 1 y 8 de julio de 2005- que, al margen de cual haya sido la voluntad real de su propulsor, creo que constituyen las dos últimas balas de nuestra recámara para salvar el matrimonio en España, siempre eso, sí, que legislativamente se saquen las correspondientes consecuencias.

 

Claro, lo primero que puede usted preguntar, querido lector, es si el matrimonio está hoy verdaderamente en peligro; y, en segundo lugar, por qué demonios habría que salvarlo en el caso de que efectivamente fuese así. Que el matrimonio está en peligro no admite ninguna duda. El porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio en 2009 era del 34,5%, frente al 17,7% de 2000 y al 4,4% de 1981. En Canarias ya es del 58% (sin contar a las extranjeras). Estamos siguiendo a marchas forzadas una pauta ya transitada por los países del norte de Europa, donde el matrimonio está en trance de desaparecer.

 

Esto sentado podemos preguntarnos si importa tanto. No le voy a dedicar mucho tiempo a esta cuestión, ya que éste es un blog jurídico. El contrato matrimonial proporciona una gran dosis de seguridad jurídica a los contrayentes e, indirectamente, a sus familias y a la sociedad en general. Establece un marco regulatorio adecuado a su convivencia tanto desde el punto de vista personal como patrimonial y un régimen aplicable a su ruptura mucho mejor que el que disponen las parejas no casadas. Por tanto, todo lo que fomente que las personas que quieren vivir juntas de manera estable se casen y disfruten de una convivencia de mejor calidad pienso que es beneficioso. Pues bien, considero que las leyes de julio de 2005, que permiten contraer matrimonio a las personas del mismo sexo y reconocen el divorcio por decisión unilateral, pueden ser un buen punto de partida para ello.

 

Es cierto que facilitar el divorcio reduce los costes internos para romper el vínculo matrimonial, de tal manera que podría hacernos pensar que con ello se priva de estabilidad al matrimonio. De hecho, tras la aprobación de la ley del 2005 el número de divorcios en España ha aumentado, hasta el punto de que hoy se tramitan dos divorcios por cada tres matrimonios, aunque en estos últimos años de crisis económica la tasa de divorcios ha vuelto a descender. Sin embargo, este análisis olvida dos factores muy importantes. El primero es la conocida superioridad preconizada por la teoría económica de los contratos repetidos a corto plazo sobre los pactados a largo plazo en un solo acuerdo. La razón de la superioridad de los primeros es que en éstos, en lugar de tener que realizar una previsión de todas las modificaciones posibles sobre las circunstancias originales, cabe adaptar las cláusulas a las nuevas circunstancias tras cada vencimiento a corto plazo. Esta característica hace que los elementos “informales” del contrato cobren especial importancia, pues las conductas estratégicas o de riesgo moral (“moral hazard”) de uno de los contratantes pueden ser inmediatamente sancionadas (por aplicación del juego del dilema del prisionero reiterativo). Aplicado al ámbito matrimonial esta idea demuestra que si uno de los cónyuges puede retirarse del contrato con relativa facilidad, ambos tendrán incentivos para comportarse de forma más cooperativa si quieren que la relación contractual continúe en los periodos siguientes, fomentándose de esa manera la confianza, la cooperación y la disposición a aceptar los cambios sobrevenidos. Por ello, aunque el divorcio exprés pueda fomentar más rupturas matrimoniales, lo que tampoco está totalmente claro a largo plazo, quizá los matrimonios que permanezcan funcionen mejor y cumplan más adecuadamente sus funciones familiares.

 

El segundo factor que no cabe desdeñar, quizás el más importante, es el psicológico. Un matrimonio con costes de salida elevados penaliza el contraerlo, especialmente cuando el coste aparente de no casarse es tan ínfimo como ocurre hoy en día. Es precisamente el tradicional alto coste de resolver el matrimonio, heredero de su carácter fuertemente institucional, lo que estigmatiza a este contrato con una poderosa carga simbólica que mucha gente prefiere rehuir (obviamente luego las cosas no son lo que parecen, pues los unidos de hecho que proceden a romper su relación se encuentran a menudo con problemas mucho más importantes que los que han contraído matrimonio). Al factor psicológico se une una desinformación generalizada que menosprecia el papel fundamental que juega el Derecho en este ámbito. Por ello, reducir los costes de salida puede ser no sólo una buena oportunidad para revalorizar el matrimonio como opción, sino también para, una vez contraído, fomentar su permanencia, pese a lo que intuitivamente puede parecer a primera vista, y, en el caso de que entre en crisis, facilitar su resolución amistosa.

 

Algo parecido ocurre con el matrimonio homosexual. Por supuesto la consagración de este tipo de matrimonio ha supuesto un espaldarazo al matrimonio entendido como contrato frente a su consideración institucional de única puerta de entrada a la familia, como resulta evidente. Creo que en la consideración del matrimonio como contrato residen las muchas o pocas posibilidades de subsistencia de esta figura en el futuro. Y ha supuesto un espaldarazo desde el momento en que al permitir contraer matrimonio a los homosexuales lo único que se estaba haciendo era facilitarles la vida permitiéndoles obtener de golpe unos efectos (personales, patrimoniales, sucesorios, etc) que del mismo modo hubieran podido obtener a través de una pluralidad de contratos. Es obvio que desde la concepción religiosa tradicional de matrimonio como institución y puerta clave de entrada a la familia, el matrimonio homosexual es un sinsentido. Pero de nuevo hay que recordar que esa puerta está en medio del campo y que de lo que se trata es de fomentar el matrimonio como el medio más adecuado de composición de intereses entre los cónyuges y de manera indirecta a favor de los hijos. Ratificar su carácter contractual frente a su profunda carga simbólica es un buen medio para ello.

 

Pero además hay que tener en cuenta un importante factor añadido. Desde el momento en que los homosexuales pueden casarse carece de sentido esa proliferación de normas sobre unidos de hecho que tanto ha abundado en nuestra legislación autonómica esto últimos años. Por supuesto que esa normativa sí tiene mucho sentido si de lo que se trata es de reconocer derechos a esos unidos frente a terceros, al menos en ciertos casos (seguros, pensiones, impuestos, subrogaciones arrendaticias, etc.), pero no para regular situaciones internas que hay que presumir que no han sido queridas, por los motivos que sean. La derogación de esa normativa puede ser también una buena oportunidad, no sólo para eliminar las incertidumbres e inseguridades derivadas de la dificultad de calificar y probar situaciones de hecho, sino para fomentar el matrimonio como contrato.

 

 

 

 

 

127 comentarios
  1. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Curioso que con tantas facilidades… los “matrimonios” vayan cada vez más de capa caída, como tú mismo apuntas, Rodrigo..
    Habría que preguntarse si “esto” que se llama matrimonio en España lo es en realidad, y cómo lo es.
    Un contrato basura, en el que cabe cualquier cosa (menos los consanguíneos, ¿y esos por qué no?); incluso en el que a la hora de celebrarlo se van a tener en cuenta los posibles “costes” de su disolución, así, como un contrato más, tal vez cada uno con su abogado de Juríditas…(bonita forma de empezar una aventura y una ilusión) ¿qué es?
    No es desde luego la expresión de una unión plena y perpetua de hombre y de mujer.
    Desprovisto de casi todos los elementos que hacían del matrimonio lo que fue, el actual “matrimonio” se ha quedado en algo sin el menor sentido. Conserva solamente la proclamación de la unión sexual de dos personas, de un modo no por completo provisional, pero sí hasta que a uno le de la realísima gana. Y eso (que en principio debería importar solo a los afectados), en realidad, ¿puede servir de fundamento a nada sólido? ¿Ese es el ámbito donde van a florecer las familias?
    A mí me parece que no.
    El matrimonio ha de ser ante todo la expresión del amor. El amor es permanente, es fecundo, es generoso. Por eso su fruto es la familia, la de verdad. Y el Derecho, si quiere que el invento “funcione” y genere familias, capaces de renovar la población, de amparar a la gente con Y SIN crisis, ha de respaldar ese amor. El matrimonio ha de ser como el amor, con vocación de permanencia; yo no amo “rebus sic stantibus” (sin divorcio); apto para la generación entre hombre y mujer (al menos apto, que no todo el mundo es luego fecundo), y generoso (con tascendencia en el régimen económico y en la herencia).
    El “matrimonio” hoy existente no es casi nada de eso. Y cada vez lo es menos.
    Ya que tanto se invoca la libertad, ¿por qué no articula el Derecho un matrimonio especial, de libre acceso por supuesto, revestido de esas notas? El que quiera que lo use, y el que no, tan amigos. ¿No sería una solución mucho más deseable, la libertad de opción? ¿O es que todos tenemos no solo que que pensar “correctamente”, sino además que vivir como nos manden?
    Cada vez hay más gente casada “por su cuenta” (por ejemplo por la Iglesia en el extranjero) sin que el Derecho español lo sepa. Y en no pocos casos porque DESPRECIAN este “matrimonio”. Con su conciencia y sin el Juez se encuentran mucho mejor. Segregados, sí; pero felices. Esos sí que hacen cierto lo de “nuestro amor no ncesita papeles” que antes quedaba tan “progre”. “Amore sensa data, sensa carta bollata…” cantaba Modugno. Esos sí que viven un matrimonio y una familia basado exclusivamente en el amor, con una entrega plena y libre; arrostrando la falta de pensiones y la falta de “protección a la familia” de la Constitución (qué risa, por favor), y a pesar de todo ello, envejeciendo juntos y viviendo ¡viviendo una vida viva! felices.
    Tendrán el premio reservado a los valientes

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Curro, no creo que sea correcto calificar al matrimonio actual como un “contrato basura”. Al contrario, es un contrato que genera efectos muy importantes, cuya ausencia a veces comprueban las personas que viven juntas sin casarse de manera muy dolorosa y costosa (medido en términos de incertidumbres y abogados). Cuando todo va bien el Derecho parece sobrar (aunque nunca lo hace) pero cuando las cosas se complican uno se da en cuenta entonces de su utilidad. Ese régimen es muy util para la familia. Sin embargo, si se configura de tal manera que a la gente le asuste contraerlo, entonces estaremos fomentado los verdaderos “contratos basura”, relaciones sin contrato o con contratos tácitos llenos de incertidumbres.
      En cuanto a dejar a la gente optar por el tipo de unión que desean eso es perfectamente posible hoy en día. No necesitan más que casarse por la Iglesia o por la confesión que estimen oportuna. Es cierto que uno siempre podrá luego acudir a la jurisdicción civil para solicitar el divorcio, pero conforme al Derecho canónico seguirá casado. Aunque el divorcio civil fuese dificil, siempre es posible abandonar a la pareja y vivir con otra de hecho. No son dos situaciones muy diferentes.
      La conclusión en ambos casos es siempre la misma: la obligación del jurista es ver siempre cuando la puerta está en medio del campo y actuar en consecuencia. Curro: la gente no se casa.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Y no sólo cuando el matrimonio está en crisis, sino cuando muere uno de los unidos de hecho. Quien quiera convencerse que investigue quién tiene los multimillonarios derechos de la obra de Larsson: el hermano y el padre, mientras que la “mujer” con la que llevaba viviendo más de veinte años no ha visto ni un duro. No se habían casado, siguiendo la tónica dominante.

  2. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    Rodrigo,

    1. Durante el gobierno de Zapatero, el sol siguió saliendo y el derecho cambiando y todos sabemos que ni lo uno ni lo otro fue gracias a, o a pesar de, Zapatero. En un blog donde pareciera que el gobierno de 2004-2011 no ha existido (casi ocho años de un régimen constitucional establecido apenas 25 años antes y se lo ignora), su referencia a ese gobierno como si hubiera hecho algo positivo primero me causó risa. Pero luego me causó tristeza porque pronto recordé que los abogados quieren ser toreros pero no lo son –ambos gritan su disposición a enfrentar el toro pero están entrenados para correrse y dejar pasarlo, con la diferencia que los toreros asumen el alto costo de sus errores mientras que los abogados son privilegiados y los costos de sus errores los asumen sus clientes.

    2. Alegar que es un blog jurídico para no analizar conductas que se quieren someter a normas sociales me recordó mi primer día de clase en Introducción al Derecho en marzo de 1958. Julio Cueto Rúa, discípulo de Carlos Cossio, nos explicó que en la carrera que habíamos elegido lo esencial era entender primero la conducta y segundo el por qué de las normas sociales que regulan “la conducta humana en interferencia intersubjetiva“ y las formas que estas normas habían tomado en la historia de la humanidad. Nunca olvido esa clase porque me tomé en serio lo dicho y pronto decidí cambiarme a economía como carrera principal y dejar derecho como carrera auxiliar.

    3. Hablar de las instituciones del matrimonio y la familia hoy ignorando su historia como si no la tuviera, y para peor como si sus elementos esenciales se pudieran esconder bajo la alfombra del análisis económico, no conduce a un diálogo constructivo. Si queremos entender las causas y las consecuencias de los últimos cambios en derecho de la familia, el punto de partida es buscar acuerdos sobre su historia y en particular sobre sus elementos esenciales. Seguro nos daríamos cuenta que no sabemos tanto como quisiéramos, pero si algunas cosas que no podemos ignorar.

    4. Como en tantos temas sociales que se vuelven campos de batalla de los políticos y sus cómplices intelectuales, los progresistas evitan la historia mientras sus opositores se vuelven sus defensores incondicionales. Para peor, los progresistas recurren a la ciencia sólo cuando lo creen conveniente y sus opositores prefieren ignorarla. En ese contexto, el margen para un diálogo constructivo es pequeño y para mantenerlo vivo hay que hacer un esfuerzo muy grande.

  3. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Rodrigo, sin duda esa perspectiva es correcta. Matizo: lo que pasa es que la institución del matrimonio, como contrato, ha ido aproximándose a la situación social real, nos guste ésta o no. De un trabajo antiguo extraigo este texto, que creo que tiene que ver:

    “Diremos sólo que aunque ciertamente hay muchas de las tradicionales funciones que la familia ha perdido, parece claro que hay dos que son básicas y permanentes: la socialización primaria del niño y la estabilización emocional del adulto.. Ello significaría que la familia es que se ha especializado en estas funciones afectivas, aunque sin perder el principio de solidaridad que, si bien es cierto corresponde ahora en muchos aspectos en primer lugar a otras instituciones, sigue siendo ejercido por la familia con carácter subsidiario cuando sus miembros pasan periodos de necesidad.

    Por otro lado, en la relación de pareja, se exige cada vez más en términos afectivos y se soporta menos la idea de seguir casado si no se es feliz; paralelamente, la vida se ha complicado y existe una enorme divergencia entre ritmos de trabajo y lugares de residencia, necesidades y objetivos. Ello exige un ajuste de la familia a unos nuevos circunstancias bajo las ideas de libertad, democracia, flexibilidad, igualdad, y respeto a la individualidad, que haga nacer una nueva familia. La familia es ahora, dice BECK, una categoría zombi, viva y muerta al mismo tiempo, pues la liberación de las antiguas categorías, la “desincustación” lleva a nuevas formas de reintegración o control “reincrustación”, que han de desembocar en la posfamilia, una nueva forma histórica en la que el individuo debe convertirse en agente de su propia identidad y organizarla con los demás, de una manera cada vez más negociada, en un permanente ejercicio de equilibrio”

    Por ello, pienso, una estructura más flexible como la que mencionas, se adapta mejor a la situación actual, aunque esta sea complicada, y fuera preferible, aunque ilusorio, un modelo como el pretendido por Curro Arriola.

  4. FBR
    FBR Dice:

    Correctísimo el artículo desde mi punto de vista. Al matrimonio homosexual se le defiende con la razón y se le ataca con prejuicios, que cada uno tenemos los nuestros, y aquella es la que nos ayuda a elevarnos sobre estos. Yo también fui reticente, pero la razón me llevó a aceptarlo por el mismo camino que el autor. Es de las escasísimas cosas en las que Zapatero considero que ha acertado, o al menos contribuido a mejorar la sociedad.
    De las personas que lo atacan solo he escuchado argumentos abstractos, declaraciones de fé y apelaciones a un “derecho natural” que colocan a su antojo. Es ya historia, como lo fue el derribo de la segregación racial y la inferioridad femenina. Buen análisis, hecho desde el punto de vista desde el que se deben atacar estos temas.

  5. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Claramente estamos en las instituciones de Derecho familia, como en tantas otras cosas, en un periodo de transición. No creo que se vaya a volver a un modelo de familia tradicional como el que propone Curro, salvo voluntariamente y creo que será más bien minoritario en una sociedad que pone por delante la felicidad individual y la libertad sobre otro tipo de valores más “colectivos” por así decirlo, aunque sin duda, estimables.Quizá de todas las cosas que han cambiado en nuestra sociedad a mejor, en mi opinión, las más interesantes desde el punto de vista jurídico son las que permitan que las personas sean más felices y más libres en su vida privada. Desde luego la ley del matrimonio homosexual o el divorcio express son de ese tipo de leyes, dado que hay muchas personas cuya vida personal y familiar ha mejorado gracias a las mismas.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Sr. Quasimontoro, usted tiene algo contra los abogados en general, que nos mete las puyas venga o no a cuento. Bueno, no pasa nada, que a cambio creo que a estas alturas unos cuantos ya casi estamos obligados a tener algo contra los economistas en general.

      En cualquier caso, le aclaro que en España las profesiones de notario y abogado son incompatibles entre sí, y el autor del post es notario. Mejor busque usted otro argumento.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Amigo Rodrigo, “contrato basura” no es el que produce endebles efectos; es el que se puede romper fácilmente, Por eso se califican de “contratos basura” la mayoria de los contratos laborales actuales: no porque no tengan efectos (mientras subsisten, tienen prácticamente los mismos que los fijos) sino precisamente porque son endebles, porque tienden a la caducidad.
    Si alguna vez has tratado de cambiar el operador de tu móvil, habrás comprobado que es bastante más difícil que divorciarse.
    Por eso llamo al matrimonio actual “contrato basura”, por lo facilérrimo que es romperlo.
    ¿La gente no se casa? Te apoyas, lógicamente, en las estadísticas estatales. No existen estadísticas de los matrimonios “de conciencia” en el sentido que yo apuntaba. Y los hay, tenlo por muy seguro. Yo conozco casos.
    Pero no pasa nada, que conste; démosle algo de tiempo a las leyes del llorado ZP que citabas, dejemos que extiendan aún más sus beneficiosos efectos, incluso promulguemos más en la misma línea; y estando yo patentemente equivocado, como lo prueba sin duda el hecho de que voy absolutamente contra corriente, se verá al cabo de unos añitos una sociedad feliz, llena de niños, con familias unidas y gozosas.
    Me encantará reconocer mi error, y te doy mi palabra de honor de hacerlo, si -venturosamente- llega el caso.
    Un abrazo, Rodrigo.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Sin embargo a mi me parece que “basura” es el contrato que apenas ofrece protección y sobre el que el trabajador apenas puede planificar nada. La alternativa es un contrato indefinido con mayor o menor indemnización. El contrato de matrimonio no es un contrato basura porque atribuye una seguridad que su alternativa real, la unión de hecho, no ofrece. Si la única alternativa a los contratos laborales basura fuese el paro me temo que pronto dejarían de llamarse así.

  7. Usuario
    Usuario Dice:

    Si tengo que elegir entre el pensamiento filosófico de Ratzinger o el de Rodríguez Zapatero, Bibiana Aído o Rodrigo Tena, me quedo con el primero.

    A Ratzinger le amparan dos mil años de historia. Veremos lo que duran las ocurrencias de Aído.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Usuario, sus fidelidades personales e intelectuales me parecen muy respetables, pero sólo le interesan a usted, dado además que no se identifica personalmente. A los lectores de este blog lo único que les interesa son sus argumentos, si es que tiene alguno, aunque sea del papa.

    • Usuario
      Usuario Dice:

      Estimado don Rodrigo. Veo que no acepta bien las críticas. Me limito a decir que me gusta más el pensamiento filosófico de Ratzinguer al suyo. No se enfade tanto y sea más tolerante.

      Efectivamente uso anónimos como mucha gente, incluidos los editores. No creo que sea un crimen.

    • Angeles García
      Angeles García Dice:

      Usuario, metiendo a Ratzinger por medio, poco debate puede haber, tampoco apelando a los 2000 años, cuando son 2000 años de una creencia, que es lo más opuesto a la razón, por cierto la lógica es más antigua. Si se apela a la antigüedad, el budismo tiene más trienios, hablo de trienios, ya que el debate alude al mundo laboral. Curiosa cosmovisión optar entre “el pensamiento filosófico” de Ratzinguer y el de Zapatero..

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Creo que no sólo no ha acertado Zapatero sino que fue otro de sus intentos destructivos de cualquier institución que representase algo no controlado por el poder político y económico.
    Zapatero, reconocido experto en la búsqueda del voto emocional –“como fuera”–,nunca ha dudado en destrozar lo que hiciera falta para conseguir sus objetivos.

    No fui fan suyo desde que contemplé atónito cómo cambiaba a sus niñas de colegio religioso en cuanto fue nombrado Secretario General. Su demostrada escala de valores fue entonces la de la apariencia y la conveniencia momentánea a costa de lo que fuera. Toda su trayectoria fue consistente con aquel primer gesto público. Es difícil en mi opinión encontrar gobernante más nocivo y perverso en su polaridad.

    El tema que suscita hoy Rodrigo es casi una amable provocación. Esto se nos queda corto en espacio porque tiene tela y lo de menos es el episodio de las uniones civiles homosexuales. Algo que será transitorio porque en términos generacionales y reproductivos nuestra sociedad se regirá por la Sharía en unas tres o cuatro décadas.

    Por lo tanto yo tampoco voy a incidir en por qué se iguala la unión civil de homosexuales con un matrimonio.

    Es evidente que uno de los objetivos es destruir el escaso valor que ya se daba a la institución de la familia.

    Al reducir aún más el mísero “premium de prestigio social que significaba crear una familia” se da otro paso para reducir al individuo a un ser “solo” y cada vez más indefenso ante un poder político que necesita y crea dependientes manejables.

    ¿Por qué esto es así?

    Por no irme mucho por las ramas voy a recordar qué piensan acendrados Marxistas del siglo XX acerca de la familia. Sin tapujos y subliminalmente que es donde se ve la verdad.

    Para ello recurro a una obra clásica de dos renombrados profesores de esta escuela: Paul Baran y Paul Sweezy. La obra es “Monopoly Capital”, un libro recomendable que escribieron en 1966.

    Página 281 que no puedo copiar entera pero que viene bien y lealmente resumida en los siguientes párrafos.

    …To gain insight into the forces that mold the lives, shape the minds and determine the development of individuals in our society…
    …Disorientation, apathy, and often despair….in all walks of life have assumed in our time the dimensions of a profound crisis…
    …A heavy, strangulating sense of the emptiness and futility of life permeates…the moral and intellectual climate…

    … deprives work of meaning and purpose. Turns leisure into…debilitating laziness, impairs educational systems…….

    and……….”Destroys the very foundation of bourgeois society…The Family”.

    ¿Está claro?
    Es por esto que con mucha frecuencia resulta muy interesante recuperar grandes autores marxistas.
    Se me queda mucho en el tintero pero de momento ahí va.

    Saludos

    • Fran Saurí
      Fran Saurí Dice:

      Saludos Manu:

      No soy especialista en Marx y me limitaré a lo que el propio Marx opinaba en el Manifiesto Comunista:

      [Parte I]
      La burguesía desgarró los velos emotivos y sentimentales que envolvían la familia y puso al desnudo la realidad económica de las relaciones familiares.
      […]
      El proletario carece de bienes. Sus relaciones con la mujer y con los hijos no tienen ya nada de común con las relaciones familiares burguesas
      […]
      [Parte II]
      ¡Abolición de la familia! Al hablar de estas intenciones satánicas de los comunistas, hasta los más radicales gritan escándalo.
      Pero veamos: ¿en qué se funda la familia actual, la familia burguesa? En el capital, en el lucro privado. Sólo la burguesía tiene una familia, en el pleno sentido de la palabra; y esta familia encuentra su complemento en la carencia forzosa de relaciones familiares de los proletarios y en la pública prostitución.
      Es natural que ese tipo de familia burguesa desaparezca al desaparecer su complemento, y que una y otra dejen de existir al dejar de existir el capital, que le sirve de base.
      ¿Nos reprocháis acaso que aspiremos a abolir la explotación de los hijos por sus padres? Sí, es cierto, a eso aspiramos.
      Pero es, decís, que pretendemos destruir la intimidad de la familia, suplantando la educación doméstica por la social.
      ¿Acaso vuestra propia educación no está también influida por la sociedad, por las condiciones sociales en que se desarrolla, por la intromisión más o menos directa en ella de la sociedad a través de la escuela, etc.? No son precisamente los comunistas los que inventan esa intromisión de la sociedad en la educación; lo que ellos hacen es modificar el carácter que hoy tiene y sustraer la educación a la influencia de la clase dominante.
      Esos tópicos burgueses de la familia y la educación, de la intimidad de las relaciones entre padres e hijos, son tanto más grotescos y descarados cuanto más la gran industria va desgarrando los lazos familiares de los proletarios y convirtiendo a los hijos en simples mercancías y meros instrumentos de trabajo.

  9. Luisa
    Luisa Dice:

    Mucha gente joven rechaza el matrimonio como institución, porque quieren que su único nexo de unión sea el amor, sin ataduras burocráticas (papeles y documentos). Hay una canción de Serrat que dice “Porque la quería no quiso papeles…”. Pero lo cierto es que, desde que se crearon los registros municipales de uniones de hecho, ya hay papeles, aunque no sean los papeles “matrimoniales”. Pero papeles a fin de cuentas. Así que no creo que estos registros de uniones de hecho deban seguir existiendo. Lo suyo es que estas funciones se asuman por el registro civil, aprovechando la reforma legal en ciernes. E incluso creo que el propio concepto de “unión de hecho formalizada” carece de sentido, pues eso en realidad no es sino un matrimonio civil. Distinto es el caso de quienes simplemente quieren convivir sin papeles de por medio. Éstos obviamente no necesitan registro alguno, pero también entonces deben atenerse a las consecuencias y no venir luego reclamando pensión de viudedad.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Yo tampoco comprendo eso del matrimonio tipo 1 (me caso) y el matrimonio tipo 2 (formo pareja de hecho con papeles) y matrimonio tipo 3 (formo pareja de hecho sin papeles). Naturalmente que los registros administrativos de pareja de hecho, y el propio concepto de parejas de hecho oficializadas, tenían todo el sentido cuando las parejas del mismo sexo no podía casarse; ahora no tienen sentido alguno ni el concepto ni esos registros.

      Y lo que tampoco he comprendido nunca es cómo los que quieren las ventajas de una institución cuando interesa no quieren asumir los inconvenientes, y no digamos ya cómo mientras todo va bien, sin obligaciones, y cuando sale mal la cosa entonces exijo, a la expareja, y al Estado. Como juristas, coger la aceituna sin el hueso no me parece de recibo. Porque casarse no es ningún chollo cuando resulta que la ley impone obligaciones de alimentos, pensiones compensatorias, potestad doméstica, responsabilidades conjuntas frente a terceros, obligación de decisiones consensuadas y demás historias. Y lo que no es admisible es que uno quiera lo bueno, lo que beneficie, y cuando interese, y no lo malo, lo que perjudica, obliga y condiciona.

      Porque ambos miembros de la pareja casada responden con su patrimonio de las compras derivadas de la potestad doméstica -la lavadora, el colegio de los niños, los seguros-, sea cual sea su régimen económico, porquer así lo impone el Código Civil en el régimen económico primario aplicable a todos, mientras que en la pareja de hecho responde el que contrató solamente.

      Y en un matrimonio responden ambos, p.e., del impago de las cuotas de seguridad social de aquel de ellos que sea autónomo, mientras que en las parejas de hecho responde solo el propio autónomo.

      Por tanto jurídicamente no tiene sentido que quien no asume las responsabilidades se aproveche de las ventajas.

      Y como me llamarán facha y carca por decir esto, vuelvo a remitir a mi post en favor del matrimonio homosexual, ya colgado en otro comentario.

      Y, por otra parte, diré claramente que no ha variado nada sustancial respecto de lo que había antes del mal llamado divorico exprés. La posibiliad de divorciarse cuando se quisiera, sin alegar causa, está en la práctica y en la jurisprudencia desde muy pocos años después de la Ley del Divorcio de 1981. Y, que sepamos, no se ha hundido el mundo.

  10. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    “Al reducir aún más el mísero premium de prestigio social que significaba crear una familia….”. Manu, quizá lo destruya para el que considera familia únicamente a la derivada del matrimonio cristiano. Pero ese se va a casar igual. Para el que considere familia el matrimonio de dos mujeres en donde una se insemina con el óvulo de la otra y tiene un niño que ésta última reconoce como propio al amparo del último párrafo del art. 7 de la Ley 14/2006 (dos madres, quizás compatibles con una paternidad añadida siempre que el semen venga de un no donante en los términos de dicha Ley), entonces, para ese, el matrimonio homosexual y el divorcio exprés protege a la familia y quizás le motiven a casarse. Por el medio hay muchas situaciones y mentalidades que desarrollan su proyecto vital al margen del Derecho y sin que nadie lo prohiba. Facilitar que puedan contraer matrimonio implica ayudarles a ellos y a la sociedad en general. La alternativa es prohibirles vivir así, y entonces instauremos la sharia ya mismo y no esperamos tontamente esas tres o cuatro décadas.
    El post no es una provocación más que en el sentido en que deberían serlo todos: pensemos sobre las cosas antes de juzgar.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Rodrigo, no considero la familia únicamente desde la perspectiva cristiana pero sí la considero esencial para la prosperidad social y cultural.
      Como el asunto tiene muchas facetas voy a seguir exponiéndolas sin ánimo de contradecir a nadie ni de sentar doctrina.

      La familia cristiana viene a ser como la judaica (3000 años más antigua) o como lo que estadísticamente resulta “normal” desde que los seres humanos se dieron cuenta de dónde venían los niños y que estos se desarrollaban mejor si un padre y una madre se ocupaban de ellos.

      Este modelo, que naturalmente puede tener imperfecciones, tenía la virtud de…

      1. Ensalzar la cooperación entre sexos diferentes mostrando su eficacia darwiniana. Eficacia que pervive, no lo olvidemos.
      2. Modelizar conductas de hombre y de mujer. (Tema este poco apropiado para una discusión de sobremesa de matrimonios al filo de los 45 un viernes por la noche pero que encandila a los doctrinarios del género).
      3. Ser universal (como el Imperativo Categórico kantiano). Desde Polinesia a los fueguinos, desde Confucio a Mahoma, etc. De hecho el gran fracaso de Mao y la fuerza de la China de siempre es precisamente la cohesión de sus familias. Poco cristianas pero, de momento, todavía confucianas.

      Ya hemos visto al final de mi comentario anterior (Baran y Seewzy), que la Familia es para el Marxismo (base religiosa de todas las doctrinas llamadas de Izquierdas)…. El Cimiento de la Burguesía.

      Es decir, una ideología que pugna por conquistar el poder político a base de derrotar a la burguesía declara que su objetivo táctico y estratégico es destruir sus cimientos, es decir……. la familia.

      ¿Qué papel desempeña la ideología de género en esta batalla?

      Muy importante. Ha sido objeto de numerosos estudios y tesis.

      Por ejemplo ésta (Nota 1) sobre el uso de políticas sexistas para optimizar el voto femenino haciéndolo pasar de ser un 3% más conservador que el masculino a ser un 3% más escorado hacia la izquierda. Es decir, el voto femenino y el enfrentamiento entre hombres y mujeres, entre modelos y roles, etc es Imprescindible a los partidos de Izquierdas poara mejorar sus posibilidades electorales.

      Zapatero, un gran especialista en “tensar”, enfrentar y dividir para medrar políticamente lo sabía bien y lo despliega a tope en sus legislaturas con un consejo de ministras “sembrao” de maestras del género.

      Sin por ello bendecir los defectos del modelo, resulta indudable que pagamos estas políticas con una sociedad degradada que no inpira gran respeto, con miedo y sin modelos atractivos de ser humano –hombre o mujer–, en pleno derrumbe económico.
      Fukuyama lo explica en buena parte por la destrucción del “efecto dinástico” propio de las culturas familiares fuertes.

      Estamos apenas empezando a desbrozar un asunto complejo y, repito, sólo aporto datos y fuentes para al final tratar de sacar algunas conclusiones.

      Nota 1.
      http://www.hks.harvard.edu/fs/rpande/papers/qje_all.pdf

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Manu, no niego las ventajas que ha supuesto la especialización familiar del trabajo. El tipo especial de división del trabajo creado por la civilización clásica, concretamente por la romana, es el que ha marcado nuestro particular desarrollo occidental en el ámbito de la familia. El varón se ha especializado en la actividad productiva fundamental y la mujer en la organización de la casa y en el cuidado de los hijos. Las ventajas de este tipo de organización familiar han sido evidentes durante largos periodos de nuestra historia e incluso son apreciables hoy en día para las familias que responden a este esquema. La mujer “ama de casa” proporciona a su marido tiempo extra que éste puede utilizar a su favor en un entorno laboral cada vez competitivo, ya no sólo para desempeñar su trabajo estricto, sino también para esas funciones “sociales” íntimamente vinculadas y que pueden suponerle una ventaja comparativa fundamental frente a sus competidores. Por otra parte, la especialización de la mujer en la casa y en los hijos no sólo reduce costes materiales evidentes, sino que abarata la producción de hijos (hoy en día un claro bien de consumo) y la calidad de los mismos (entendido en el sentido de inversión en capital humano o educación).
      Ahora bien, todo esto se ha obtenido a cambio de un coste enorme para las mujeres, por lo menos para muchas de ellas. A medida que la sociedad capitalista se desarrollaba, creando nuevas oportunidades productivas (entendidas en un sentido amplio, desde el comercio a la investigación) la discriminación femenina se hacía cada vez más patente. Mientras se multiplicaban las opciones masculinas, la femenina básica permanecía constante, limitada además a una dimensión poco gratificante, al menos, insisto, para muchas de ellas. El proceso de emancipación de la mujer ha sido, por consiguiente, un proceso de ruptura con el esquema tradicional de división del trabajo y de reivindicación de opciones en pie de igualdad con el hombre (frente a la resistencia ofrecida a tal fin por el Estado liberal), fomentado, además, por el proceso de secularización acelerada que han experimentado nuestras sociedades.
      ¿Está eso mal? Creo que no, pero en cualquier caso no es culpa de los marxistas.

  11. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Rodrigo suele plantearnos de vez en cuando cuestiones que van mucho más allá de la reflexión jurídica. Si he entendido bien el planteamiento, el denominado “divorcio express” y el matrimonio entre personas del mismo sexo (no veo que la Ley pueda obligar a que sean homosexuales, en el sentido no etimológico sino de comportamiento sexual que se da a este término) son reformas legislativas que pueden favorecer una institución social y jurídica que existe en prácticamente todos los tiempos y culturas, como es el matrimonio que se entiende como un contrato. Pues sí, en primer lugar no sé por qué el matrimonio como tal contrato tiene que ser promovido frente a otras formas de unión libre para la convivencia entre personas. El Derecho lo que debe es regular los efectos JUSTOS de las instuciones sociales. Ni inventar instituciones sociales ni dotarlas de efectos injustos y tampoco veo por qué tiene que promoverlas. Al Derecho le debe dar igual si un ciudadano casa una o tres veces, con tal de que la regulación de todos los aspectos de la convivencia conyugal y su resolución no produzca injusticias. Como se plantea en los comentarios, la cuestión básica es que el matrimonio es la base de la familia, salvo que se regule la comuna, fromas abiertas de convivencia o que los hijos sean del Estado, para lo cual no se observa demanda social. La crisis, como dicen algunos comentaristas, es de la familia que ha sido la base de la sociedad que conocemos, pero el “post” no plantea este debate. Si los efectos jurídicos de la convivencia como pareja de hecho, con registros municipales o sin ellos, dependiendo de la legislación “foral” (espero que nadie se enfade porque la llame así, como siempre), son prácticamente idénticos a los del matrimonio, ¿para qué necesitamos una instutución jurídica? Creo que este es el problema, que la legislación civil y no civil (tributaria, de seguridad social) no establece distinciones claras. Hasta hay quien va al Notario a declarar que vive junto libremente sin que ello deba tener aperejada consecuencia jurídica ninguna, es decir, en la más absoluta libertad. Temo que hay mucho personal que no quiere papepes, pero sí efectos jurídicos. Siento haberme extendido, como dice MAnu Oquendo, esto da para mucho…

  12. Fran Saurí
    Fran Saurí Dice:

    Estoy de acuerdo con tu planteamiento Rodrigo. Y habría que añadir que, en la línea que señalas, deberían eliminarse otras regulaciones al respecto como las parejas de hecho y modificar el excesivo escoramiento del derecho sucesorio hacia la familia de sangre (por ejemplo, si no hay hijos, el cónyuge no puede hacer lo que quiera con sus bienes, sino que hay una legítima para los padres).

    Por su parte, creo que los planteamientos de Curro o Manu son excesivamente comunitaristas. La variedad de versiones de aquello en que se hace consistir la felicidad (eso que todos debemos poder buscar, según esa obra maestra de la literatura política que es el comienzo de la declaración de independencia de los actuales USA) no puede ser manejada con versiones “tradicionalistas” o “comunitaristas” por el estado actual. Podemos continuar lamentado la Ilustración pero eso no nos volverá a tiempos pasados y sus sucedáneos no me parecen deseables.

    En mi opinión, las instituciones del estado deben proporcionar seguridad jurídica y no “santificar” con su poder de Leviatán una u otra forma de búsqueda de felicidad. Y esa seguridad jurídica debe estar del lado liberal de dejar el mayor margen de maniobra a las personas y, para lo demás, para eso están las capitulaciones matrimoniales en el caso del matrimonio. Quejarse de que el estado no protege mi propio tipo de “comunidad benedictina” (MacIntyre) no me parece ni realista, ni deseable. Sobre todo si la ley me permite que yo funde mi “comunidad benedictina” que me apetezca.

    Porque si el estado protegiese mi propio tipo de comunidad, las sharia/levítico/doctrina-moral-de-la iglesia, en efecto, nos gobernaría. Conviene no perder de vista que, cuando los jardines en que se metió Zapatero, la jerarquía católica española llegó a decir que los parlamentarios católicos debían votar leyes católicas. Los designios de Dios son inescrutables, pero no así los designios de los clérigos y sus acólitos.

    Alguien puede objetar que las leyes pueden dar forma a la sociedad y que así lo hace gente como Zapatero. Pero sólo ocurre eso realmente si las leyes obligan a hacer cosas. Lamentarse porque la gente hace cosas que las leyes permiten ahora y antes no permitían y que eso nos va a conducir a la catástrofe es suponer que las leyes están para llevar por el buen camino a la gente. No digo que este paternalismo jurídico no sea deseable a veces (¿limitaciones de velocidad?) pero mi liberalismo me impide ver las posibles ventajas de esa posición en relación a ciertos casos relacionados con derechos fundamentales.

    Finalmente, referirse al pasado para justificar instituciones como el matrimonio o la familia puede tener resultados sorprendentes como señala Quasimontoro. ¿Por qué suponer un lugar privilegiado al matrimonio tal como lo piensan algunos compañeros comentaristas? Porque basta un breve recorrido por la antropología social y cultural para encontrarse cosas muy curiosas.

  13. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Me encanta, Fran Saurí, su alusión a que no nos gobierne “mi comunidad” (Sharia, Mishpatim, Dº Canónico…). Estoy plenamente de acuerdo en que las ideas religiosas a nadie deben imponerse, y que la Sociedad no debe gobernarse por Confesiones Religiosas.
    Otra cosa es que la Sociedad deba respetar lo que es natural, y no querría encender de nuevo el debate de qué es natural; porque hay quien apunta ejemplos de no sé dónde que los viejos no sé que historias con los jovencitos y el semen… y argumentan que todo es natural. Por ese camino se va lejos, atención; hay movimientos gays americanos que están proponiendo la experiencia homosexual OBLIGATORIA al llegar a la pubertad, para mejor elegir luego con conocimiento de causa. … Seguro que en la Historia hay muchos ejemplos. En España no hay todavía, creo; pero en fín, yo tengo una nieta de dos años. Es fácil imaginar lo que me pasa por la cabeza.
    Ya me gusta menos que se limiten las opciones. Unos sí, otros no….
    Lo que no me gustaría nada, y me temo que va a suceder, es que al final la única Comunidad que se gana el respeto de “Occidente” es la Islámica. Básicamente, se lo gana con la violencia.
    Ejemplos hay a montones… y bien cercanos, de la cobardía extrema al respecto; pej, España, donde tanta gente es muy valiente contra la Iglesia (por aquéllo de que nuestros curas en la confesión PROHIBEN la violencia) y en cambio la misma gente se caga patas abajo (literalmente) ante los Musulmanes (porque tienen otra doctrina sobre la violencia, y huy qué miedo que igual pasa “algo”.
    Por eso es mega democrático estrenar “Me cago en Dios”, y no “Me cago en Allah”; por eso “El Jueves” puede publicar cada semana todo lo que le de la gana contra la Iglesia, contra la Virgen, contra Cristo, con las expresiones y los dibujos más soeces que imaginar cabe, … y cuando se pone “valiente” y quiere publicar algo sobre Mahoma, (en defensa de la libertad de expresión) a lo más que llega es a dibujar un montón de tíos con barba y turbante preguntándose: “¿pero álguien sabe cómo era Mahoma?” Mucho cuidadito, claro; así no se publica una IMAGEN de Mahoma ni se le INSULTA. Muuuuuy valiente todo. Muy equilibrado…
    “Valor” del Jueves y de los que son de ese estilo.
    Se asalta una Capilla en la Universidad, pero cuando haya Mezquitas (que bien pronto las habrá, ya lo veremos), todos muy quietecitos, ni chistar, ¿eh?
    Así que tiempo al tiempo: los Católicos NO podemos tener nuestro matrimonio indisoluble (con efectos jurídicos, claro que sí; estaría bueno que el derecho se metiese a regular los efectos morales…aunque por ahí anda, ya que enseña a los niños los que es “bueno” y loo que es malo” (Educación para la Ciudadanía). Pero de aquí a ya verán qué poquito, los Musulmanes tendrán aquí su matrimonio poligámico. Con plenos efectos jurídicos. En cuanto sean algunos millones más y se pongan de acuerdo.
    Para disimular el canguelo, se regulará a la vez el llamado “poliándrico”. Así no se notará tanto el olor reinante

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Le aclaro que los efectos en España del matrimonio poligámico islámico ya han sido objeto de resoluciones en España, en caso, de trabajadores extranjeros con residencia legal en España procedentes de países islámicos donde ese matrimonio sí está en la ley, y que fallece tras cotizar muchos años en España y que deja varias viudas que tienen tal condición legal conforme a su estatuto personal. Posibilidad 1: varias pensiones. Posibilidad 2: repartir la pensión. Posibilidad 3, escoger a una viuda, y en ese caso, a cuál. Porque la posibilidad 4 es que una mujer o varias mujeres que son viudas, carentes de formación y medios en muchos casos, por pertenecer a cualturas donde la dependencia económica y emocional es virtud (ya comprenderá, como mujer que soy, y jurista, lo que me entusiasma la idea), se muera de hambre.

      Por otra parte, y debo de estar muy obtusa, no veo clara la relaicón entre que se permita divorciarse a quien quiera y Mahoma, con independencia de que comparta por completo su planteamiento de que no es admisible que se critique a unos libremente y no a otros. A mí también me gustaría ver en El Jueves lo que usted dice, porque personalmente veo mucho criticable en unos y en otros, y hasta en los de más allá. Claro que si no recuerdo mal de lo que sé de historia y de historia del Derecho, antes aquí tampoco se podía criticar a unos…

  14. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Gracias, Verónica, por la interesante información. Pero eso es solo el principio. Habrá mucho más.
    Que antes no se podía hablar libremente, Verónica, cuénteselo a la gente más joven; a mí me condenó el Tribunal de Orden Público precisamente por eso, por hablar, que nada más hice; o sea que con todo lo “carca ” que soy, resuta que tengo pedigree democrático y todo…
    Es que se puede ser a la vez católico y antifranquista (y antisinvergüenzas además, que es lo que hoy hace falta que seamos todos…)

  15. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    España se ha convertido en el país de los indignados –ya solo falta la aparición del meta-indignado. Tienen suerte que allá la tierra no tiembla con la frecuencia e intensidad que lo hace por acá, y por eso espero que no haya algún español indignado porque no tiembla!

    Hoy me causa gracia ver cómo la realidad se indigna con el derecho. Y vaya que la realidad tiene razón. No importa los esfuerzos de cientos (¿miles? ¿decenas de miles?) de filósofos del derecho para defender su posición de que el derecho es sólo una cuestión de normas –la búsqueda insaciable por las más justas, las más precisas, las más lógicas– la realidad lo penetra todo y nos recuerda las cosas importantes de la vida que se resisten a ser encasilladas en figuras jurídicas que necesariamente reflejan nuestras propias limitaciones. No debemos extrañarnos que los muchos cambios en la realidad del matrimonio y la familia hayan llevado a cambios tardíos, insuficientes y quizás equivocados de su institucionalidad. Nos cuesta entender la nueva realidad y nos cuesta aceptar el nuevo derecho, pero esto último es en gran medida consecuencia de lo primero. “Más comprensión, menos indignación“ podría ser el lema para una nueva España (Nota: en este lema, la palabra comprensión debe tomarse en sus dos significados principales).

  16. FBR
    FBR Dice:

    Como dije en mi anterior comentario, al matrimonio homosexual únicamente se le ataca con prejuicios, no con la razón. Basta con leer el enlace de Verónica del Carpio para demostrar una defensa razonada, y compararlo con lo ataque que se han vertido en algunos comentarios, en los que se establecen símiles sin sentido alguno, y se acaba hablando de los efebos, los radicales musulmanes, las leyes islámicas…. Mirése en cualquiera de los otros temas tratados en este blog, si esas mismas personas han usado brochas de igual tamaño y falta de detalle en sus argumentaciones, o si incluso han criticado en otros dichas actitudes. Aquí se ve que les pueden sus prejuicios.
    Hay una pregunta que me asalta, porque es una cuestión que se da por cierta de tantas veces repetida: ¿la familia está en crisis?, ¿porqué?, ¿quien sostiene tal afirmación?, ¿en que datos se basan?.

  17. Fran Saurí
    Fran Saurí Dice:

    Estimado Curro:

    Afirmas que “porque hay quien apunta ejemplos de no sé dónde que los viejos no sé que historias con los jovencitos y el semen…” Esa historia la he contado yo. Hablas de los etoro. Y no sirve para argumentar que todo es natural sino que hay que ir con cuidado sobre lo que se dice que es natural o no. Respecto a esos gay americanos lo que dices se parece mucho a los matrimonios a la fuerza ¿alguien vota a favor?

    En segundo lugar, conviene no confundir respeto con miedo. Que a los musulmanes se les tiene miedo es cierto; todavía me acuerdo del vuelco electoral debido al 11-M. Sin embargo, me parece que te quejas sin razón de los “mecagoenDios, mecagoenlaVirgen, mecagoentodoslossantos, etc.” y los asaltos a capillas (supongo que sin violencia contra las personas). Creo que dado el papel que ha jugado la jerarquía eclesiástica católica en la historia de este país y el que sigue jugando, no me sorprende. No me parecen bien, pero a mi me recuerda que en España no hay respeto institucional auténtico por la libertad de pensamiento, conciencia y religión si no eres católico. Es una especie de “justicia” poética grosera e indeseable.

    ¿Quiere decir lo anterior que hay que transigir con ciertas conductas “musulmanas”? No. Pero cuando te encuentras que la gente está en contra de poner mezquitas y a favor de la opinión del gremio de campaneros de Valencia para que las campanas de la catedral den las horas durante toda la madrugada … pues qué quieres que te diga. Es lo que he dicho antes: no se respeta institucionalmente la libertad de pensamiento, conciencia y religión (además del sueño de los cristianos). De la misma manera que se puede ser católico y antifranquista se puede ser respetuoso con dicha libertad y estricto con las conductas que van contra ella y el resto de derechos fundamentales.

    Me parece perfecto que estés contra la poligamia. Pero me pregunto cuál es la diferencia entre un matrimonio monógamo en el que la mujer está sometida legalmente al marido y poligamia tal como se da tradicionalmente. ¿No será que el problema de la poligamia es el régimen jurídico al que está sometida la mujer y no el hecho de que yazga un varón con varias mujeres?

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Realmente la poligamia existía en España hasta hace poco, para unos cuantos (varones y en istuación económica acomodada). Por poner un ejemplo, cuando el empresario de los años 40, los del estraperlo , tenía su esposa y su querida institucionalizada, a la que le ponía un piso, y era además público y notorio, y hasta prueba de status, y eso ha sucedido en muchísimos casos, eso es poligamia y eso es indignidad para la mujer, para las dos mujeres; vamos, digo yo.

      Con la diferencia de que ese empresario, al morir, no dejaba nada a la viuda bis, que ésta no tenía derechos ni antes ni después, y que los hijos que en su caso hubiera tenido de esta vuida bis podían incluso no recibir nada en según qué casos ni en vida del padre ni a su muerte.

      Y de familias bis de reyes como Alfonso XIII, de todos conocidas, ni hablamos

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Dilecto Fran:
      1.- Al principio pocos “votan a favor”, pero poquito a poquito… se empieza por enseñar a los niños que todo es “normal” y “da igual”(esto ya está sucediendo en muchas escuelas en España), y de ahí a impulsarles a “probar” hay un paso solamente.
      2.- El asalto a la Capilla de Somosaguas sí que fue con violencia, ya que al capellán le zarandearon y le apartaron con violencia. Si hubiera sido un grupo de ideología derechista contra algún valor sacrosanto del pensamiento correcto (pej, contra una sauna gay) se habría calificado como mínimo de “violencia terrorista”.

      3.- Mira, yo como católico me siento constantemente agredido por todos los frentes; ¡vaya si hay libertad para agredirnos! Sobre todo porque nos tenemos que estar quietos. En cambio, pruebe álguien a decir la más mínima contra otra religión, a ver qué pasa. Por ejemplo la judía: igual acaba procesado. (Conste que tengo el máximo respeto para el Judaísmo, Shalom uvrajá, haverim).
      4.- Fran, me habré expresado mal; yo no estoy tan absolutamente en contra de las poligamias. lo estoy hasta cierto punto nada más Esa práctica (musulmana pero también judía, esto se sabe menos) ha tenido a veces un fundamento natural, en épocas de guerra. Habría mucho que hablar de las poligamias. Lo que yo sostengo es que no hay derecho a negar plenos efectos al “matrimonio católico” (indisolubilidad incluída) y reconocérselos en cambio al musulmán poligámico solo por una cuestión de miedo. Eso es lo que más me duele: que la violencia abra la puerta.
      5.- Las manifestaciones públicas de lo que sea (fútbol, sindicatos, partidos, iglesias, orgullo gay, lo que sea) producen un cierto grado de incomodidad pública. Normal. Pero nos soportamos unos a otros. Aunque unos dejen la calle con toneladas de basuras, heces y vómitos, y otros limpitas. Hay que saber convivir.
      Si te molestan las campanas, lo entiendo; pero figúrate cómo puede molestar a otras gentes que les pase delante de su casa una carroza con dos tíos ahí subidos haciendo públicamente lo que los ¿etoros? esos que tú decías…
      En suma, que en el pasado mucha gente ha abusado de mucha gente, naturalmente; pero va llegando ya la hora de que nos respetemos todos; y a ser posible, de que las cuestiones se resuelvan por justicia y no por miedo.

  18. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Admirado señor Tena:

    ¿Me permite decirle que su discurso es, en esta ocasión, levemente sofístico? Dice usted, más o menos, que aumentar el número potencial de contrayentes (matrimonio homosexual) y disminuir los costes de disolución (divorcio exprés) deben estimular la demanda y por ende aumentar el número de matrimonios; así que los amigos del matrimonio deben aplaudir estas medidas legislativas.

    Pero este razonamiento puede atacarse al menos de dos maneras:

    1) Como usted mismo dice, en el norte de Europa el matrimonio está en trance de desaparecer; sin embargo, estas medídas de estímulo ya se tomaron hace tiempo (al menos el divorcio exprés) y no parece que tuvieran el efecto que usted indica.

    2) Si lo que se quiere es solamente incrementar el número potencial de contrayentes, ¿por que limitarse a los homosexuales? ¿Por qué no permitir el matrimonio entre hermanos, entre padres e hijos, entre las solteronas y sus gatitos,..?

    3) Limitar los derechos de los hijos extramatrimoniales creo que sería una medida efectiva para aumentar la tasa de nupcialidad pero ¿qué pensaría usted de ella? Supongo que lo mismo que yo…

    No, señor Tena, no se trata de que haya más matrimonios, sino de cambiar el concepto jurídico de matrimonio, adaptándolo al socialmente predominante, Pero saber por qué este último es hoy el que es, y cuál debería ser, son cuestiones extrajurídicas y demasiado complejas para mis pobres capacidades.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      1) No se tomaron mucho antes, pero lo más curioso es que cuando se pregunta a los suecos las razones de la paulatina desaparición del matrimonio en su país, la primera y más importante razón que esgrimen es la fuerte tendencia al laicismo que han sufrido en las últimas décadas. Se formula la pregunta de nuevo, insistiendo en que se indaga por el matrimonio civil, pero la respuesta es la misma. El descrédito del matrimonio religioso ha arrastrado al civil, al que se ve como una suerte de mal sucedáneo. Reivindicar el matrimonio como mero contrato es también allí una asignatura pendiente. Que se lo pregunten a la pareja de Larsson.
      2) Cuando los hermanos se vayan a vivir juntos en cantidades apreciables o cuando los gatitos ganen fortunas y fallezcan sin testamento, habrá que atender los legítimos intereses de esos hermanos y esas solteronas ofreciéndoles un contrato a su medida. El Derecho civil siempre ha funcionado así.
      3) Los hijos son terceros totalmente ajenos a la relación de pareja. Pero es que yo tampoco quiero reducir los derchos de las parejas de hecho, sino simplemente establecer una regulación consecuente con su libre decisión de no casarse. Aquí no hay discriminación de ningún tipo.

  19. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Cuando se permitió que las mujeres accedieran a la Carrera Judicial o al empleo de oficial de las Fuerzas Armadas, no se pretendía fomentar la administración de Justicia ni la Defensa Nacional. Se trataba –nada más y nada menos-, de que los hombres y las mujeres tuvieran igual derecho para acceder a esas profesiones.

    Participé como Secretario General Técnico del Ministerio de Justicia (2004-2009) en la elaboración de las dos leyes que motivan esta entrada, y nunca consideré que fomentar el matrimonio fuera uno de los motivos del legislador para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Se trataba de que los homosexuales –esa minoría tan largamente perseguida y castigada- pudieran ejercitar el mismo derecho (constitucional) que tienen los demás ciudadanos: el de contraer matrimonio (si quieren).

    Dicho esto, yo no creo que el matrimonio esté en declive. Lo que sucede es que nuestra sociedad hoy es más abierta y plural que hace unas décadas, y las personas pueden realizar su desarrollo vital sin necesidad de casarse. El matrimonio como institución compite con otras formas de vida (single, familias monoparentales, parejas en convivencia no matrimonial, etc) y ya no goza de la protección casi monopolística de que disfrutó. Ha desaparecido, afortunadamente, la presión social sobre las mujeres para que se casaran (conviene revisar aquí la estupenda película “Calle Mayor”), como han desaparecido los lamentables efectos colaterales de la supremacía legal y moral del matrimonio: el desprecio a la “madre soltera”, la postergación de los “hijos naturales”, la consideración como “manceba” de la mujer que convivía con un hombre sin casarse con él, suma y sigue.

    De modo que el que el matrimonio deba competir en pie de igualdad con otros estados civiles, no me parece signo de declive, sino de sociedad abierta y plural.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Ya sé que no se pretendió eso, obviamente, se trataba de facillitar las cosas a unos ciudadanos atribuyéndoles unos derechos que no tenían. Sólo digo que, además, es una medida que puede favorecer el matrimonio.
      Yo no pretendo prohibir a nadie que se vaya a vivir con su novio sin casarse. Sólo digo que el matrimonio es un contrato que sirve para regular muy satisfactoriamente esas relaciones de convivencia y que es una institución que no se utiliza tanto como debiera (en beneficio de los propios convivientes) por prejuicios, ignoracia y regulación inadecuada.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Ya que Rodrigo Tena menciona el caso sueco de la pareja del esrcitor Larsson, aprovecho para decir que siempre me sorprende cómo los medios dan bombo a la pareja supérstite, y con qué falta de sentido crítico.

      He hecho un segumiento del tema por la noticias en prensa. Si son fidedignas, el Sr, Larsson no otorgó testamento. Alega la pareja superstite que no se casaron porque había no sé qué problemas con mafias que les impedían casarse, algo que no se dice que se denunciara nunca, y además, por cierto, como como si añadiera algo para presionar a alguien independiente que lucha contra delincuentes que su pareja sea o no esposa oficial.

      Porque naturalmente, lo que la pareja supérstite no puede decir es que el Sr. Larsson no quiso casarse con ella, o ella con él, o ambos no quisieron, y que lo cierto es que una persona culta y formada, plenamente consceiente de lo que era casarse o no sacarse, no otorgó testamento en favor de su pareja para solucionar los fectos negativos de la pretendida imposibilida de contraer matrimonio.

      Y me pregunto si la pareja supérstite habría alegado con tanta fuerza sus derecho derivados de la situación fáctica si en vez de una saneada fuente de ingresos derivada de la propiedad intelectual, el Sr. Larsson hubiera dejado deudas.

      O, claro, es que a lo mejor estamos otra vez ante la figura jurídica de la aceituna sin hueso.

      .

    • Luis García
      Luis García Dice:

      Disculpe, don Luis, pero esas cosas de las que habla (desprecio de la madre soltera, existencia de los mal llamados hijos naturales, pues todos los somos, presiones a las mujeres para contraer matrimonio) habían desaparecido socialmente desde muchos años antes de que vds llegaran al poder. Legalmente, se produjo con el artículo 39.2 CE (dado que la Constitución es norma jurídica de directa aplicación, si bien ese artículo originó la reforma del CC por Ley 11/81). Me parece acertado, dicho sea de paso, la extensión de derechos hacia los homosexuales, pero señalar que el matrimonio es “forma de vida” (?) análoga al “single” (antes se decía soltero, y sospecho que en castellano se sigue diciendo igual) creo que desenfoca el problema, que es el que doña Verónica Carpio ha expuesto acertadísimamente: la única discusión es si quieres dotar de efectos jurídico-patrimoniales a tu unión o no (lo de los “singles” aquí no viene a cuento). Si los quieres, cásate. Si no, no lo hagas, pero luego no acciones sobre unas bases jurídicas que tú mismo no deseabas.

  20. Luis García
    Luis García Dice:

    Disculpe, señor Sauri: ¿podría señalarme qué entiende vd. por “faltas de respeto institucional” en el libre ejercicio de la libertad de pensamiento, conciencia y religión respecto de las personas que no profesan la fe católica? Le quedaría sumamente agradecido. Se lo digo porque soy católico y lo que observo es más bien el fenómeno inverso: hostilidad hacia cualquiera que se declare así; repudio sistemático de cualquier idea que provenga de la jerarquía eclesial, sea censurable per se (que algunas lo son) o revele simplemente un pensamiento distinto al dominante. De hecho, en mi modesta opinión, se viene vaciando el derecho de libertad religiosa, consagrado en la CE, al intentar reducir el fenómeno religioso al ámbito privado de la casa o el Templo.

  21. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    A pesar de ser varones y por ello seres preocupantemente mononeuronales a veces nos ponemos a pensar. O mucho mejor, a escuchar a mujeres de nuestra edad, seres con un encanto especial, profundamente femeninas y que rezuman sabiduría destilada en cada susurro.

    Lo digo porque estamos comentado de la desaparición del matrimonio canónico y, en menor medida, del civil. Dice Rodrigo que en los países nórdicos está desapareciendo y nos preguntamos que cómo es posible.

    Lógicamente debiera ser porque el estado ha creado las leyes y los desincentivos para ello.

    La pregunta en todo caso sería ¿Por qué el estado busca la desaparición de la familia con leyes y costes asociados que lo convierten en una mala opción?

    Otra pregunta es ¿Por qué no ha desaparecido todavía aquí, en España?

    Analicemos desde cualquier ángulo la posición de nuestros chicos varones al casarse.

    ¿Alguien diría que entran en un contrato equitativo?
    ¿Un acuerdo entre iguales?
    ¿Una relación con los mismos deberes y obligaciones y seguridades jurídicas y procesales?

    Evidentemente no.
    Y esto da pie a las madres que hoy viven los divorcios de sus hijos varones a preguntarse muchas cosas.

    Porque una cosa es ver los toros desde la barrera y otra ver que a tu hijo le han denunciado falsamente (el 85% de las 480,000 denuncias azuzadas por Zapatero) y que por ser ahora “delito de autor” y su palabra valer menos que la de su esposa, esta se le queda con el domicilipo conyugal (regalo de los padres del chico), con los niños y éstos, un día, le dicen a la abuela que “Jordi, el entrenador del gym de mami, se ha venido con el equipaje a casa. Nada muy bien”.

    De estos casos todos conocemos unos cuantos sin necesidad de ir a Finlandia donde por cierto el ratio de muertes por violencia doméstica es 4 veces superior al de España.

    Que sigan los chicos entrando en esta situación jurídica es otro tributo al sistema educativo. Menuda educación.

    Lo sorprendente es que con esta legislación y con esta jurisprudencia no haya desaparecido del todo.
    Esta es otra faceta. Otra perspectiva.

    Saludos

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      En cambio seguramente era equitativo y entre iguales el matrimonio anterior a 1975, 1978 y 1978, en la época anterior a las reformas en Familia, cuando ex lege existían la autoridad marital, el delito de adulterio para mujeres y no para hombres, o incluso la excusa absolutoria en caso de uxoricidio por adulterio, y eso probablemente no influía en la supervivencia de la familia.

      Porque la pregunta es de qué familia. Que si hablamos de la familia patriarcal, ésa que venía desde el D. Romano y del germánico, y antes, eso que había antes favorecía la supervivencia de ESA familia, y lo que hay ahora más bien no.

      Y ya es cuestión de gustos Personalmente como mujer y jurista casi prefiero no tener que someterme a una autoridad marital, y si hubiera es ematrimonio ahora no me casaría, y preferiría que las mujeres de mi familia tampoco, y que puedan divorciarse si la cosa sale mal, y no casarse si no quieren, pero puede ser que yo sea rara o acérrima partidaria del Sr. Zapatero. O de Mahoma.

  22. robespierre
    robespierre Dice:

    A lo mejor la solución sería un matrimonio civil básico con las mismas normas (el de la pareja de hecho que quiere papeles) con posibilidad de upgrade (pasando por el Registro Civil, ya más formal y con más obligaciones) y luego el modelo premium, boda religiosa en cualquiera de sus variantes. Porque estoy de acuerdo en que lo de ahora es un poco caos, especialmente para los terceros. En cualquier caso, lo que está claro es que el Derecho está para adaptarse a las demandas sociales, y más en este tipo de materias donde no hace falta un “liderazgo” por parte del Estado laico a favor de un tipo u otro de matrimonio.

  23. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Es posible que se esté intentando dejar el fenómeno religioso al ámbito doméstico y a los templos, pero modestamente creo que si se ha intentado, que será, no lo dudo, conseguirse no se ha conseguido. Cortan las calles de mi barrio varias veces por año para celebraciones religiosas, en mi Colegio profesional hay una cruz encima de la mesa cuando uno jura la Constitución, los colegios de niños de por aquí son confesionales y concertados pagados con el dinero de todos, nuestros reyes hacen la ofrenda a Santiago, las muertes públicas tienen funerales católicos, las celebraciones públicas tedeums, la familia real tiene bodas religiosas públicas (y divorcios privados, eso sí), hay capellanes castrenses, las dependiencias de la Iglesia no pagan IBI, se permite a la Iglesia inscribr sus inmuebles con un procedimiento hipotecario privilegiado, se paga a profesores de religión con dinero público pese a ser escogidos por la propia Iglesia, en la declaración de IPRF sigue figurando una casiila ad hoc de financiación sin que me conste que haya una análoga para otras religiones, hay campanas y no altavoces de muecín, y el ejército sale en procesiones, pero eso puede ser una apreciación mía y no significar nada.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Significa que en España se tienen en cuenta las creencias mayoritarias de la Sociedad. Mayoritariamente la gente se confiesa católica, Verónica; más o menos practicante, pero católica.
      Creo que la Constitución dice algo al respecto…

  24. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El caso es que en menos de 30 años hemos pasado a ser incapaces de crecer.

    Nuestro índice reproductivo no es ni la mitad de lo que necesitaríamos para crecer como sociedad.

    Jung diría que nuestro “subconsciente colectivo” lo tiene claro y que nuestra sociedad, como los animales dolientes, se va preparando para morir cediendo el paso a otras con más voluntad de afirmarse.

    Estas cosas hay quien piensa que son fruto del azar o del ciclo.
    Yo tiendo a pensar que actúan otros factores y que estos pueden ser fruto del azar. Una forma de determinarlo es ver si todos los árboles caídos apuntan en la misma dirección o si cada uno de ellos va a su bola.

    Parece que todo apunta a la misma dirección: la familia…. molesta.

    Voy a traer dos ejemplos que también tiene unos 30 o 35 años.

    Las ventajas económicas que tienen determinadas situaciones familiares.
    Como por ejemplo la madre soltera que vive en pareja y ambos eligen no casarse porque les supone un importante ahorro en guarderías y primas de acceso a colegios y otros servicios sociales. Si yo los conozco (aquí y en Francia) seguro que más personas los conocen.

    O el IRPF y su progresividad.

    Pónganse ustedes en la posición de un matrimonio que tiene, no muchos, cuatro hijos.

    El marido gana 80,000 euros y están casados en gananciales. La madre trabajó pero, con cuatro niños, ahora lo hace en casa y ahorra mucho más de lo que ganaba y los hijos están mucho mejor y más felices.
    Hasta hacen los deberes juntos y aprenden matemáticas de verdad. Piensa volver a trabajar fuera cuando crezcan y está viviendo los años más felices de su vida.

    Por otro lado pongamos una persona soltera que gane treinta mil euros y comparemos desde la perspectiva meramente económica el coste fiscal que el estado impone a esta persona y a los miembros de aquella familia (un coste fiscal fomentado por todos los partidos de izquierdas ya desde el siglo XIX al propugnar la desaparición de la herencia y la progresividad fiscal)

    ¿A quién de ellos diríamos que el estado está incentivando y a quién está desincentivando en su comportamiento social y familiar?

    Pues hoy tenemos…. lo que hemos incentivado. A pulso.

    A los infelices del matrimonio ganancial ni siquiera les hemos dejado repartir ingresos cuando lo lógico habría sido repartir los 80,000 euros entre los seis miembros de la familia.

    Pensemos unos instantes qué sociedad tendríamos hoy si fiscalmente no se hubiese agredido a las familias. demostrando unas preferencias clarísimas por parte del poder en contra de esta institución.

    Por consiguiente me inclino a pensar que en estas cosas, como en todo el universo, el azar no existe. Existen fenómenos que no conocemos ni cuestionamos con suficiente intensidad por lo que fuere.

    Otra faceta y todas apuntando al mismo lugar.

    Saludos

  25. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Y disculpen, y con esto ya juro o prometo que acabo. Los que tengan posibilidad, que no dejen de leer la obra clásica “La crisis del matrimonio”, de quien quizá sea el más importante jurista del siglo XX en España, D. José Castán Tobeñas, catedrático de D. Civil y magistrado del Tribunal Supremo. En esa obra, de 1913, o sea, hace exactamente cien años, denunciaba la “crisis” de esta institución, con argumentos sin desperdicio. Lo que él consideraba riesgo para el matrimonio hoy nos parecen esencia de éste.

    Y en otro libro clásico, “El Derecho civil y los pobres”, éste del jurista austríaco Menger, y de éste si hay enlace en internet a la traducción de Adolfo Posada de 1898, el matrimonio que ahí se describe no es desde luego, el nuestro. http://es.scribd.com/doc/31247426/Menger-Antonio-El-derecho-civil-y-los-pobres-1898

    Y, por cierto, en esta obra se menciona que el Código Civil prusiano permitá el divorcio por mutuo disenso y sin causa. Como decía Mafalda, “modernos, los antiguos”

  26. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Enhorabuena Rodrigo y de acuerdo con las ideas que planteas en tu post, en un tema jurídico, pero también impregnado de convicciones no jurídicas. Coincido contigo en que la supresión del divorcio causal y su sustitución por el divorcio-repudio, mediatamente puede favorecer la celebración de matrimonios e incluso su permanencia, aunque aparentemente pudiera parecer lo contrario, en la medida en que la facilidad de la disolución del vínculo puede provocar como efecto rebote un incremento en la diligencia y cuidado de la relación que debería tenerse siempre, pero que en la realidad no siempre se da.
    No creo que, como se deduce de alguno de los comentarios, un divorcio libre desnaturalice la familia (matrimonio y familia no son conceptos sinónimos), ni suponga un ataque a ella. Yo creo que mantener unidos a cónyuges en crisis no favorece ni de lejos a los miembros de la familia ni al desarrollo adecuado de los hijos. Por ello, diseñar un sistema de libertad en algo tan personal me parece adecuado. No hay más crisis matrimoniales que antes. Lo que ocurre es que ahora las crisis se resuelven más fácilmente y cabe una segunda oportunidad. El Derecho no está en condiciones de regular el amor y debe limitarse a reconocer jurídicamente un cauce en el que las personas puedan manifestarlo y ese cauce debe ser aséptico en cuanto a la valoración de las relaciones interpersonales. Se han terminado ya los eternos procesos al amparo de la legislación anterior donde se ventilaba la intimidad de las personas delante de un juez. Y yo aplaudo tal medida. También considero que debe darse un cauce jurídico a las parejas homosexuales. Otra cosa es que discrepe en la denominación de matrimonio.
    Es clara la incidencia de la reformas en materia matrimonial en tema de la regulación de parejas no casadas, normativa que yo en su momento defendí solo para las homosexuales. Ahora considero que no es necesaria ninguna regulación para las parejas no casadas, dado el diseño actual del matrimonio que ha difuminado muchas de sus diferencias, como la libre ruptura y la heterosexualidad, ya que implica regular dos veces lo mismo ¿Qué sentido tiene establecer otro régimen semejante para quienes no se han casado porque no han querido? Por lo demás, la equiparación de efectos es solo en los beneficios del matrimonio y no en los inconvenientes (que jurídicamente también existen) y ello provoca dudas de constitucionalidad de algunas normas porque el matrimonio está protegido en el art. 32 de la Constitución y no es constitucionalmente admisible tratar peor a los casados que a las parejas de hecho. Algún ejemplo de ello tenemos en nuestra jurisprudencia constitucional.

  27. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Estimado Manu Oquendo, dado que esto es un blog jurídico, debo discrepar de una afirmación suya. En un proceso por violencia de género, la palabra del marido no “vale menos” que la de su esposa. Es cierto que desde el punto de vista de las consecuencias penales materiales, una misma acción injusta (unas lesiones) tienen mayor reproche penal si el culpable es el marido que a la inversa. Pero en el ámbito procesal penal el testimonio de la mujer no tiene ni mayor ni menor fuerza probatoria que el testimonio del varón.

  28. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Veo que mientras escribía, Matilde ya ha dicho lo mismo, pero ahí va el comentario de todas formas. Estoy de acuerdo con todo lo que afirma Rodrigo. En efecto, las dos cosas facilitan el acceso al matrimonio, en un caso (unión homosexual) porque se elimina una barrera, en otro (divorcio exprés) porque –al simplificar la salida- se elimina el miedo a quedar atrapado en el mismo. Y eso es bueno, es bueno que todos, cuando deciden iniciar una convivencia íntima con otra persona, tengan un acceso fácil a un régimen jurídico que regula el conjunto de sus derechos y obligaciones. Eso da seguridad jurídica y, si la regulación es buena, justicia. De paso, esto debería servir para eliminar esa aberración jurídica que es la unión de hecho “regulada”, pues –como se ha dicho- no tiene sentido reclamar derechos sin pechar con las obligaciones (ubi commodum, ibi incommudum). No tiene sentido tener dos instituciones paralelas para lo mismo: una donde se supone que la sociedad introduce la disciplina que considera justa y otra donde hay que andar improvisando cada dos por tres con normas o sentencias. Claro, cuando el matrimonio tenía barreras de entrada o salida, a lo mejor no quedaba más remedio que mantener esa duplicidad; ahora ya no procede. Y, por cierto, el matrimonio es solo una opción, no impide a nadie convivir sin casarse y precisamente el diferenciar nítidamente matrimonio (modelo regulado) y la unión de hecho (modelo no regulado), preserva el carácter libre de esta última. Por ejemplo, que quien no se ha casado pida una pensión cuando se interrumpe la convivencia me parece una barbaridad. Precisamente, si uno no se casa es para estar a salvo del régimen normativo y, si lo reclama, entonces tiene que aceptar el todo (derechos y obligaciones) y sobre todo lo que tienen que aceptar las dos personas, esto es, deben casarse.

  29. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Antes del final del día.

    En primer lugar felicitar a Rodrigo por la elección del tema y la oportunidad del debate.

    La familia me parece un asunto primordial y trataré de explicarme tras un par de mensajes adicionales.

    A Fran Saurí por su comentario sobre Marx y a Verónica por su referencia a las queridas de nuestros antepasados.

    Hola, Fran.

    Mi generación estudió a Marx bastante a fondo. Estaba mal visto y eso bastaba. No somos políticamente correctos porque nos educamos para lo contrario.
    Yo he mantenido la lectura ocasional de obras marxianas a lo largo de la vida.
    Durante mis años en Londres viví muy cerca del cementerio de High-Gate y conozco bien su tumba y su vida, también la familiar.
    Tengo respeto por su figura humana, política y literaria.
    Menos por su “ciencia” que en algunas ocasiones retorció por motivos políticos o para facilitar la consecución de sus fines.
    La referencia de Baran y Sweezy es un buen libro.
    Sorprende por su profundidad humana aunque en lo referente a la familia digan lo que dicen: “Pilar de la burguesía”.
    Es decir: identifican un objetivo y tomo nota.
    Además tienen razón: El pilar de nuestra sociedad es la familia, sin ella esto se muere a toda pastilla y me rebelo contra eso.

    Además no veo nada malo con los valores de la burguesía. Son mejorables, sin duda, pero fueron la raíz de nuestra libertad y prosperidad.

    Están otra vez de moda en los “emergentes” Ver…..“Bourgeois Dignity” 2010. Deirdre N. McCloskey. The U. of Chicago Press. ** El efecto de la ética y los valores burgueses en la generación de prosperidad.

    Un abrazo

    Hola, Verónica.

    Te voy a contar una historia real de queridas.
    En Noviembre de 1992 estaba en el cementerio de un pueblo norteño rezando ante la tumba de mi madre y su familia.
    Al lado de la lápida de madre estaba la de su tío Alfredo muerto en 1957.
    En el cementerio estaban sólamente el enterrador y su madre, una anciana que poco a poco se acercó a mi lado y me preguntó.
    –Conocía usted a D. Alfredo.
    –Claro, era tío abuelo mío y tío de mi madre.
    Un momento de silencio, unos segundos en aquella mañana de viento frío del nordeste al borde del acantilado y vuelve a hablar.
    –Pues todavía viene a verle su querida.

    Habían pasado 35 años. Hombres y Mujeres de otro tiempo.

    O sea, Verónica, que no necesariamente.

    Por último.

    Se ha puesto de moda divorciarse. En este momento varios conocidos de más de 60 años lo están considerando tras más de 35 años.

    Una familia para durar requiere, ante todo, una misión compartida no puede ser ni utilitaria ni hedonista. Debe trascender estas motivaciones.
    Esto demanda una cierta cosmología, una idea del ser humano y del universo. Del todo y de la pequeña parte. De nuestro papel. Una suerte de religiosidad laica compartida que nos reafirma en nuestro papel hoy y siempre.

    Sin esto la institución no se sostiene. Con ello es imbatible y un enemigo temible para ciertas formas de estado. De ahí los ataques.

    Saludos

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Me va a perdonar una observación. Aunque yo no tuviera una edad y una mínima cualificación, que usted no tiene por qué saber ni una y otra, sí concurre en mí una circunstancia bien evidente por nombre y foto:

      soy mujer.

      Y no comprendo por qué usted a Fran Suarí lo llama usted por el nombre y el apellido, sea hombre o mujer esa persona que se llama Saurí, y a mí solo por el nombre, en el mismo comentario. O todos o ninguno.

      Estoy ya muy mayor para que se dirijan a mí de una forma, y a quien puede ser un hombre, de otra. Que llevo muchos años aguantándolo en privado, y luchando contra ello, como para también aguantarlo en público.

      Porque por ejemplo, que la Dª Esperanza Aguirre sea “Esperanza” o “la Espe” y D. Alberto Ruiz-Gallardón sea Gallardon y no Alberto es una de tantas formas de discriminación, si se quiere inconsciente.

      Como las que hacen que se vea normal que cuando hay el mismo número de estudiantes universitarios hombres que mujeres, el sueldo medio de una mujer en España sea un 30% menos que el de un hombre, que no haya ni una sola mujer directora de periódico, que en las empresas IBEX no haya consejeras salvo que se llamen Botín, y que si coge usted cualquier periódicos, las fotos de mujeres no llegan al 5% y en su mayor parte son actrices o modelos publicitarias.

      Pero claro, que me llamen por el nombre, eso no significa nada. Es sencillamente, que soy muy picajosa.

  30. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    La indignación ciega. En este caso no deja ver a los españoles que la crisis del matrimonio y la familia es global, aunque se manifieste de maneras distintas y con intensidades distintas a lo largo del planeta. Las preguntas que hay que contestar son las mismas en todas partes, con respuestas que pueden tener validez global pero adaptadas a las condiciones de cada país. La inmensa investigación en curso alguna día tendrá conclusiones más firmes que las conclusiones preliminares en discusión. Seguramente en España hay algunos grupos de investigación asociados a proyectos de la UE o de otros países cuyo enfoque comparativo ayude a entender mejor esa crisis. Ojalá que alguno de esos grupos de investigadores españoles lean este blog y pongan un poco de luz sobre esta crisis global y su manifestación en España. Hay países donde sus legisladores se dedican a copiar leyes de otros países haciendo un esfuerzo mínimo de adaptación, pero espero que este no haya sido o sea el caso de España.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Sr. Quasimontoro, sobre la importación de leyes, un ejemplo, y de Familia, ya que estamos en ello.

      Hace ya más de 30 años se introdujo en nuestro ordenamiento jurídico un nuevo régimen económico matrimonial: el régimen de participación. Se sumaba a los dos tradicionales en Derecho Común: gananciales y separación de bienes. Fue una importación de D. Comparado. A día de hoy se cuenta de una pareja que en todo este tiempo decidió sometarse a ese régimen económico, y según parece, o por despiste o por experimento; exageración o no, que creo que no, no conozco a nadie que lo tenga y muchos abogados ni saben que existe. Pero si usted ve los manuales de Derecho Civil, parte de Familia, verá que a ese régimen económico inexistente o poco menos se le dedica el correspondiente espacio, y se enseña a los alumnos, y ha sido objeto de análisis doctrinales. Esta norma importada subsiste más allá de su existencia práctica. Como adorno.

  31. Luis García
    Luis García Dice:

    Señor Sauri, por partes:
    a) El artículo 206 LH viene referido expresamente “a los bienes inmuebles que les pertenezcan ” y , efectivamente, se iguala a la Iglesia con el “Estado, la provincia, el municipio y las Corporaciones de derecho público o servicios organizados que forman parte de la estructura política de aquél”, pero solo respecto de bienes concretos (no me atrevo a entrar en más profundidades porque no conozco la razón de la promulgación del artículo).
    b)Los profesores de Religión, son de Religión Católica, no de otra. Normal es que sea la propia Iglesia la que determine su idoneidad. Si fuera el Estado el que lo hiciera, habría una evidente intromisión en el ámbito eclesial por parte de este, contrario a la libertad ideológica.
    c) Los Obispos pueden decir lo que les venga en gana. Los católicos no debemos obediencia a los obispos , desde luego desde el punto de vista civil (y dudo que exista un canon que nos imponga otra cosa). Somos personas muy formaditas y ya sabemos lo que tenemos que hacer. Tampoco los políticos deben esta obediencia y no conozco que se hayan adoptado resoluciones canónicas de excomunión para nadie.
    d)Ya me dirá donde ve usted la cruz, yo cada vez la veo menos(en los colegios de ideario religioso, es evidente porqué tiene que estar ahí). Por cierto, ¿conculca mi libertad ideológica que yo tenga la foto de Juan Carlos I colgada en mi despacho -servidor es Juez- , siendo como soy republicano? ¿No será que quien tiene la cruz ahí es que voluntariamente así lo quiere?PD; no tengo ningún símbolo religioso a la vista.

    • FBR
      FBR Dice:

      Creo que en su apartado b) explica perfectamente una de las razones por las que no debería impartirse religión en el ámbito escolar. Es una intromisión de la Iglesia en el sistema educativo.

  32. Cándido
    Cándido Dice:

    Señor Tena:

    Encuentro su post del mayor interés, y escrito además con un exquisito respeto hacia cuantos puedan tener concepciones del matrimonio o del divorcio, digamos, completamente tradicionales. Opino que, efectivamente, profundizar en la ampliación de los derechos potencia la eficacia de determinadas instituciones como la familiar, con independencia del planteamiento ideológico que pueda tenerse respecto de ellas.

    No obstante, y dado que su texto ha suscitado algunos comentarios de un carácter ideológico muy marcado, me gustaría proponer a continuación algunos matices que puedan resultar de un cierto interés en el debate suscitado. Creo que cuando uno argumenta desde los postulados de una determinada ideología debe ser, al menos, coherente con tal ideología. Intentaré explicarme a continuación.

    Se nos dice continuamente que las personas que profesan la fe católica rechazan el matrimonio homosexual porque sólo puede llamarse matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer. Tal afirmación es radicalmente falsa. En efecto, a la luz de la religión católica TODO matrimonio celebrado bajo la exclusiva cobertura de la ley civil no es válido, con independencia de que los contrayentes sean dos hombres, dos mujeres…o un hombre y una mujer. Es decir, el matrimonio homosexual no es válido, no por ser homosexual, sino por ser exclusivamente civil. Pueden consultarse al respecto los cánones 1059 y 1117 del Código de Derecho Canónico, o los multiples comentarios que se han realizado al respecto, y de los cuales yo me quedo con lo publicado por D. Pedro María Reyes en Iuscanonicum.org.

    Y también se nos dice que estas personas están en contra del divorcio “exprés”. No hay tal. La Iglesia Católica condena TODO tipo de divorcio, sea éste “exprés” o causal. A estos efectos se nos explica, y cito, que el divorcio “adquiere su carácter inmoral a causa del desorden que introduce en la célula familiar y en la sociedad”. Puede consultarse el citado texto, y otros muchos, en el Catecismo de la Iglesia Católica (edición conforme al texto latino oficial de 1997) editado por Asociación de Editores del Catecismo, artículos 2382 y ss.

    En cuanto a la “mayoría católica” de nuestra sociedad, un mantra que vengo oyendo desde que tengo uso de razón, el barómetro del CIS correspondiente a octubre de 2012 arroja un porcentaje de católicos practicantes del 13,6%. Sí, ya sé que también están los no practicantes, pero…¿qué es exactamente un no practicante? ¿Un bautizado que al llegar a la edad adulta deja de lado los preceptos de si religión? En realidad, ¿pueden contarse como católicos?

    Señor Tena, reciba un cordial saludo. Y gracias por su post.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Abundando en lo que usted dice, Cándido, teniendo en cuenta que la baja en la Iglesia Católica a efectos de ley de protección de datos de uno que en su día hubiera sido bautizado encuentra las dificultades de todos conocidas, cualquiera que esté en los libros lo está para siempre y computa. Porque otra cosa, claro, es lo que cada cual haga con su vida.

      Afortunadamente no vivimos en un país en el que, como Indonesia,, en el DNI se hace constar la religión con dato de identificación, pero si nos atenemos a las estadísticas de matrimonios civiles vs. matrimonios en forma religiosa católica resulta, noticia de El Mundo

      http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/23/barcelona/1322063566.html

      que en Cataluña, por ejemplo, datos de 2010

      “En total se celebraron 20.267 matrimonios civiles, 5.879 católicos y 150 con otros tipos de celebración” y “Se casaron 882 parejas del mismo sexo”.

      O sea, que si hablamos de nupcialidad, en el año 2010 en Cataluña hubo 20.837 matrimonios no católicos, frente a 5.879 católicos. 3,5 veces más matrimonios no católicos que católicos. Creo que este dato no conviene olvidarlo.

      Como no conviene olvidar, que si en España se admite al matrimoni por otras formas distintas a la civil y a la canónica (y aíi están esos 150 matrimonios en Cataluña para “otros tipos de celebración”), sin embargo en España sí se reconocen efectos civiles a las anulaciones canónicas, si se ajustan al Derecho de Estado, pero sin embargo no se plantea que se reconozca el divorcio musulmán ante autoridad religiosa o por las demás vías posibles. Ni el divorcio rabínico.

  33. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Para Verónica del Carpio.

    Pues lo siento, estimada Verónica, y le pido disculpas.

    Si vuelve a leer el texto verá que en ambos casos me dirijo a ambos del mismo modo: Hola, Verónica. Hola, Fran.

    Sólamente al referirme a ambos en el preámbilo omití uno de los apellidos, el suyo, y ni siquiera puedo alegar economía procesal porque podía tranquilamente haber omitido el otro.
    Lo siento porque para colmo aprecio mucho lo que usted escribe y le debo muchos buenos ratos amén de muy valiosa información.

    Un saludo cordial

  34. José María de Pablo
    José María de Pablo Dice:

    Diccionario de la RAE: Matrimonio. “Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales” (http://lema.rae.es/drae/?val=matrimonio).

    Art. 32 CE: “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio”

    Quizás el problema de la Ley de matrimonio homosexual consiste en llamar matrimonio a lo que, en realidad, es otra cosa.

    No niego que los homosexuales puedan tener derecho a vivir juntos y a formalizar su convivencia de acuerdo a un marcio legal que garantice la seguridad jurídica de la pareja y de terceros. Pero mucho me temo que el objetivo de esta ley no era garantizar derechos ni evitar discriminaciones, sino devaluar el matrimonio asimilándolo a otras formas de convivencia, perfectamente respetables en democracia, pero que no son matrimonio.

    Y me parece un error, porque el hecho de que el matrimonio entre hombre y mujer (el de la Real Academia) tenga un lugar destacado frente a otras formas legítimas de convivencia tiene el sentido de fomentar el único modelo familiar que -por las puras leyes de la naturaleza- garantiza el crecimiento demográfico de la población y, por ende, el pago en el futuro de nuestras pensiones.

    Más aún cuando una adecuado regulación de las uniones de hecho es capaz de garantizar los derechos de las personas homosexuales sin necesidad de privar de sus notas especificas al matrimonio.

    • FBR
      FBR Dice:

      No encuentro en la RAE capacidad ni autoridad para legislar. No es fuente de derecho, que yo sepa. El matrimonio homosexual ya tiene otro nombre: “matrimonio homosexual”.
      Será la RAE la que se tendrá que adaptar a la realidad del lenguaje, como lleva haciendo toda la vida.
      Las leyes de la naturaleza pueden ser invocadas para todo, y son reescritas siempre a conveniencia del argumento que se pretende defender.
      Aún así, no encuentro ningún inconveniente (más allá de la falta de economía lingüistica) en que, si la sociedad civil así lo demandara clamorosamente, se le diese un nombre que “ofendiese” menos a algunos. Más por “delicadeza” hacia sensibilidades extremas, que por necesidad real y legal.

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Es interesante ver cómo se sigue pensando que el Código Civil parte de la existencia de prole, real o posible; como si el Derecho Civil fuera el Derecho Canónico. No voy a decirlo de nuevo porque ya está en el enlace a mi blog en otro comentario, pero resumo en dos palabras:

      en nuestro ordenamiento jurídico es irrelevante para el matrimonio que haya hijos o que no los haya, o que pueda haberlos o no pueda.

      Y no ahora: al menos desde 1981.

      Y tampoco en nuestro ordenamiento el matrimonio o no matrimonio añade nada a los hijos, ni en derechos, ni en obligaciones, ni de padres a hijos, ni de hijos a padres, ni de hermanos entre sí.

      Y que yo sepa también pueden tener hijos las parejas no casadas, y hasta las madres sin pareja; y esos niños pagarán también nuestros pensiones. ¿O es que resulta que solo los hijos matrimoniales pagarán impuestos y cotizarán a la Seguridad Social? Porque si es así, que no tenía noticia, se lo digo enseguida a mis amigos en edad de procrear para que lo tengan en cuenta en sus futuros embarazos y valoren a esos efectos qué resultarán más adecuado para sus hijos: que sus padres estén casados o no lo estén. Que está la vida muy achuchá como para no pensar en ahorrarles impuestos a los niños

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Tardó bastante en salir el argumento RAE en el debate. Pero ya que estamos ahondemos en él.

      La RAE define falso como “Engañoso, fingido, simulado, falto de ley, de realidad o de veracidad”. Sin embargo nuestro Código Penal a la hora de hablar de llave falsa nos dice que se considera tal la “Las llaves legítimas perdidas por el propietario u obtenidas por un medio que constituya infracción
      penal”.

      Desde luego menudo lapsus legislativo que de un golpe y porrazo un comportamiento sea un delito cuando por la RAE sería una falta. Menuda gracia para el delincuente.

      PD: la RAE perdió toda autoridad en el momento en que aceptó el vocablo almóndiga. Lo que se dice “dar esplendor”

    • FBR
      FBR Dice:

      Deus ex Machina, debo decir en defensa de la RAE, que el término “almóndiga” fue aceptado como un vulgarismo cuyo uso no recomienda. Es decir, vino a certificar que dicho término tiene uso, aunque este no sea correcto.

  35. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    La 23ª edición del Diccionario de la RAE ya recoge la acepción homosexual del matrimonio: “En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.”. El vínculo antes citado ya advierte que ese artículo está enmendado. El artículo en su nueva redacción aparece aquí: http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=6BPWrahKY2x5rh7CIgt.

    Por otro lado, si comparamos el matrimonio con una casa, no veo por qué se devalúe la propiedad porque gente decente y respetable cruce su umbral. Antes bien, como sugiere el argumento de Rodrigo, parece que esto honre y dignifique al hogar que tan solicitado se ve. Cierto es, los nuevos entrantes no pueden procrear. Ahora bien, no está demostrado que los que sí puedan procrear vean reducida su disponibilidad o su efectividad en esta noble tarea por el hecho de que en la habitación de al lado haya otros que no procrean.

    Además, los homosexuales también contribuyen al crecimiento demográfico: adoptan a niños que no existirían en otro caso. Niños de madres que no podrían mantenerlos (a veces extranjeros y de otras razas, pero capaces de convertirse en españoles de pro) o que no quieren tenerlos pero, por razones éticas, deciden no abortar y los dan en adopción, pero para eso hace falta que alguien los tome.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Creo efectivamente que la adopción de niños por homosexuales es un argumento más a favor de las bondades de la Ley de 1 de julio de 2005, al igual que esta ley es un argumento a favor de las adopciones de niños por parejas homosexuales.
      Esa clase de adopción es, al margen del Derecho, una realidad. Desde el momento en que los solteros pueden adoptar (o acudir a una de las técnicas de reproducción asistida en el caso de las mujeres) -solteros que luego forman una pareja estable con otra persona del mismo sexo-, no parece muy lógico negar al conviviente que considera al niño como propio el derecho y la obligación de cuidarlo y atenderlo. De hecho, el famoso art. 7, 3 de la LTRHA (3/2007) lo ha reconocido expresamente. Si ello es así lo lógico es permitirles adoptar directamente.
      Mucha gente alega que todo niño tiene derecho a un padre y una madre. El argumento quizás fuese bueno si todos los niños abandonados y enfermos tuvieran esa posibilidad, pero no es así. Pues bien, si vas a tener dos padres o dos madres (sin duda algo bastante mejor que estar en la inclusa) déjales que se casen y regulen su relación con un poco de seguridad jurídica. No penalicemos a la gente que no huye del compromiso sino que lo busca.
      En definitiva, matrimonio y familia están muy ligados entre sí. Por eso, si favoreces el matrimonio, cualquier tipo de matrimonio, estás protegiendo también a la familia, como dice Javier. Una familia muy heterodoxa, quizás, pero que puede cumplir perfectamente su importantísima función social. Al menos mejor que la alternativa.
      .

    • José María de Pablo
      José María de Pablo Dice:

      Amigo, esos niños ya existían antes que los adoptara esa pareja. Los niños no vienen de París. Es tal la lista de espera para adoptar que hay en España ahora mismo, que es imposible que un niño que se desea entregar en adopción no encuentre por quién ser adoptado. De hecho, cualquier homosexual puede adoptar niños mucho antes de que se aprobase esa ley (incluso un soltero puede hacerlo)

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      En cuanto a la contribución de la adopción al crecimiento demográfico (ya sea por homosexuales o heterosexuales, casados o no), no veo cómo se puede negar. Primero, porque –como se ha dicho- están ahí las técnicas de reproducción asistida. Un hombre homosexual puede donar semen, con el que se fecunda artificialmente a una lesbiana. Y con ello, gracias a los avances de la técnica, ya los tenemos a los dos “procreando”. Y es que el problema de invocar a la naturaleza como argumento es ese: mañana la tecnología progresa y el concepto en cuestión (en este caso el de “procreador”) se expande de buenas a primeras y acoge a quien queríamos excluir. Además, la “cadena de producción” de un ser humano no acaba ahí. Tan importante es concebir y gestar como mantener y educar. Eso también lo pueden hacer los homosexuales sin violentar a la naturaleza (¿o no?). Así las cosas, poco importa que haya muchas otras personas dispuestas a adoptar. Seguro que también los aficionados al Barça, si los ponemos arbitrariamente en el último lugar de las listas de espera para adoptar, se quedarían sin conseguir su objetivo. Pero no por ello diríamos que su oferta carece de valor…

      Sentado lo anterior, admitido que la adopción (por quien sea, aunque resulte ser homosexual) contribuye al crecimiento demográfico, hay que dilucidar si el reconocimiento del matrimonio homosexual de alguna manera facilita las adopciones por esas parejas. Es verdad que antes de la Ley de 2005 cualquier persona (incluso un homosexual) podía adoptar a un niño. Pero no dos personas, salvo que fueran cónyuges, lo cual no era posible en el caso de homosexuales. Así pues un niño podía tener un progenitor homosexual, pero no dos, es decir, no un “equipo”, una pareja que se comprometiera a apoyarse mutuamente y colaborar en la tarea de educar y sacar adelante a su hijo. Esto era un absurdo y la Ley de 2005 lo elimina. Otra cosa sería que ello fuera malo para el desarrollo psicológico del menor, pero (casi) nadie argumenta en ese sentido (curiosamente, porque para mí sería el único argumento atendible).

    • José María de Pablo
      José María de Pablo Dice:

      Pero el hecho de que al niño le adopte una pareja de homosexuales no incrementa la natalidad, Javier. El niño nace con independencia de que le vaya a adoptar un hetero o un homo. Entre otras cosas porque la lista de espera para adoptar es inmensa. No hay ningún crío en el mundo que pueda decir que ha nacido gracias a le adoptó una pareja de homosexuales porque, si no fuera así, le habría adoptado otra pareja.

  36. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Los casos que para reivindicar la aceptación social de la homosexualidad se han citado muestran circunstancias anómalas.
    Bien sea al explicar prácticas en guerra, grupos de caza, círculos académicos, rituales, carcelarios o poetisas monacales.
    En Israel los sacrificios de niños fueron parte de su historia religiosa, el infanticidio fue legal hasta avanzado el siglo IV de nuestra era, lo fue la esclavitud. ¿Y? ¿Lo hemos de recuperar por ello? ¿ Y si fueran prácticas socialmente nocivas? ¿Debemos incentivarlas?

    Uno de mis contertulios desde la universidad , –un reputado médico psiquiatra todavía con consulta abierta siendo ya octogenario–, se declaraba homosexual hace algo más de cuarenta años.
    Un día, estando de vacaciones tras unos años en USA, me lo encontré paseando por Alderdi Eder con dos niños muy pequeños y una joven esposa hoy valioso apoyo de su vejez.
    Seguimos de tertulia cada vez que vuelvo por Sanse, vivimos muy cerca, pero nunca hemos vuelto a hablar de este asunto.

    Otro amigo, guerrillero cubano que se libró de lo de Bahía Cochinos por los pelos, casado y con tres niños preciosos, trabajó conmigo en Brasil durante tres años.
    Nuestras familias se relacionaron bastante.
    A los pocos años un amigo común me llama para decirme “Mario está muriendo de sida”.
    Murió en casa de sus padres, en Miami, y fui la última persona que habló con él por teléfono para despedirnos.

    Nadie había sospechado nada pero por lo visto Mario cultivó el Dark Side, “a noite fluminense”. Debió de ser terrible para todos descubrir la realidad. Su mujer y sus hijos estuvieron lejos en aquellos momentos.

    Creo que a muchos homosexuales tampoco les gusta su mundo, del mismo modo que a nadie nos gusta caer en algo que creemos que no está bien. En algo que está mal.

    Es decir, entramos en el debate de fondo ¿Existe el bien? ¿Existe el mal?

    Hay una antigua corriente que quizás arranca en Lucrecio (De Rerum Natura) que dice que no, que todo es indiferente y que el significado moral es relativo.

    Rorty abunda y viene a decir que si creemos que ahora, las 23.27 en Madrid, es de noche es porque, simplemente, nos falta imaginación.

    Paco Saurí ha traído un enlace a un artículo suyo sobre este asunto. Es de muy interesante lectura.

    En el fondo estamos discutiendo si hay principios morales, si hay una dirección de desarrollo y crecimiento humano o si todo depende de lo que en cada momento convenga individual y políticamente al poder con capacidad coactiva.

    Naturalmente, aunque quizás no sepa explicarme muy bien, yo creo que no todo es relativo, que hay bien y mal morales, que podemos valernos de nuestra voluntad para desarrollar nuestra humilde “función de onda” coherentemente con nuestra naturaleza y que cuando no lo hacemos nos vienen las neurosis, o el pecado, o la mala conciencia.

    De no ser así estamos al borde mismo del “horizonte de eventos”. En crisis total.
    Como el Piyayo. Con mucha penita

  37. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    No, no, Rodrigo, es que el “problema” es que un niño no debe tratar y no digamos convivir con homosexuales, que se contagia. Es más, no debe saber ni considerarlo normal ni saber si me apuras que eso existe.

    Y voy a contar el caso de una sentencia real que he tenido en la mano, dictada por un juzgado español. Un caso, creo, sin precedentes, muy ilustrativo.

    Agencia internacional de idiomas, de esas que se encargan a llevar a niños y jóvenes a países de habla inglesa, para que pasen una temporada en una familia estadounidense y, además del idioma, tenga la oportunidad de conocer otras sociedades.Unos padres contratan una de esas estancias para su hijo adolescente y adelantan un dinero, para un astancia en una familia de clase media, formada por dos profesionales acomodados y sus hijos; la familia de acogida no cobra por tener al niño. Seguro que muchos de ustedes han visto esos casos e incluso han mandado a sus propios hijos así.

    Llegado el momento, los padre descubren que esa famila donde iban a mandar a su hijo esta formada por dos hombres honsexuales, con unos hijos adoptados. Los padres cancelan el viaje y exigen la devolución del dinero ante el Juzgado,alegando publicidad engañosa.

    Lástima que por culpa del Sr. Gallardón haya tenido que reconverttir mi blog juríduco personal en un blog antitasas y pro justicia gratuita por motivos de conciencia -ésa también se la guardo al Sr. Ministro-, porque tengo esta sentencia desde septiembre y un post.a medias.

    ¿Ustedes qué habría hecho? ¿Lo mismo que los padres? ¿Un niño, y no digamos MI niño, no debe convivir, qué horror, con una familia con padres homosexuales, cuando eso es antinatura y quizá ni siquiera le he contado que tales barbaridades existen? ¿O está estupendo que los homosexuales vivan juntos o hasta que adopten, pero, bueno, de todas formas mejor que MI niño no vea ni viva eso personalmente, uf?

    Porque les puedo decir qué dijo el juzgado:

    que de devolver el dinero, nada, y de publicidad engañosa, tampoco.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Verónica, un padre está en su perfecto derecho a saber con quién se va a vivir su hijo y de qué va; tiene el derecho (le guste o no le guste al Estado) de educar a su hijo conforme a lo que él crea mejor; y si la homosexualidad es opuesta a sus convicciones morales, tiene derecho a ser advertido de a dónde va su hijo.
      De la mismísima manera tiene derecho, por ejemplo, a saber la religión de los acogedores de su hijo. No tiene por qué darle igual.
      Además (y solo para escasísimos casos, menos mal) una minoría (afortunadamente, es una minoría solo) de los homosexuales, al hablar de los adolescentes de en torno a 14 años (ya pueden consentir penalmente…) se refieren a ellos como “yogurines”.
      Esto es un hecho, por muy incorrecto que sea decirlo. Insisto: una minoría.. pero existe. Una minoría que no califico porque creo que se califica solita.
      Normalmente, son prudentes. Mejor para los niños. Y mejor también para ellos…

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Las “palabras-subprime”.

      La culpa, estimada Verónica, la tiene… la semántica porque nos empeñamos en llamar igual a cosas diferentes.

      No hace tanto que la palabra familia tenía un aura de respetabilidad. Hoy debes preguntar si no quieres llegar a donde no se te había ocurrido.

      El resultado es un poco menos de confianza en tu sociedad, en tus instituciones, y esto genera “costes de transacción adicionales”, reduce la competitividad y, a la postre, lleva a descensos de bienestar. No es indiferente. Hay bibliotecas sobre este asunto porque, efectivamente, Nada es Gratis.

      Nos sucede con la palabra “amor” que desde las ocho palabras diferentes –usadas por los clásicos para amores muy distintos– la hemos degradado a unos niveles de banalidad en la que ya no dice nada y deja de ser descriptiva. Nos comienza a pasar con la palabra familia.

      Se nos va muriendo el vocabulario como forma de comunicación porque, a fuerza de sobarlas y retorcerlas, las palabras esconden más que definen. Son las “palabras-subprime”.

      El caso que citas es de lo más interesante. Supongamos que hablamos de un internado (¿de curas?) en el cual no fueran infrecuentes las historias con chicos en edad superior al “legal consent” en el CP vigente, trece añitos. ¿Qué haríamos con nuestros hijos? ¿Los enviaríamos como si tal cosa? ¿O abandonaríamos la idea?¿Y si fueran menores de 13 años?

      Este asunto está suscitando en Francia la exigencia de una consulta popular en vez de la aceptación “fashion” de aquí. Estamos violentando a la ciudadanía coaccionándola a aceptar (y a pagar) cosas que muchos no quieren para sus hijos.

      Luego nos preguntaremos por qué el club va cuesta abajo.

      Saludos.

      PD. Por la noche trataré de responder al importante comentario de Rodrigo más abajo.

  38. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Manu, claro que existe el mal y existe el bien. Pero tendremos que reconocer que a la hora de concretar vamos a disentir de Hitler. ¿Eso significa que no existe el bien? No, simplemente que Hitler está equivocado. Pero en cualquier caso tendremos que argumentar y explicar bien por qué considerar a los judios (1º) una raza (2º) inferior (3º) merecedora de extinción es un error intelectual y una falta moral. En este caso de los homosexuales todavía estoy esperando el argumento que me explique dónde está la inmoralidad. El trabajarse a tope la noche brasileña es un palo para el cónyuge desinformado, sin duda, pero ¿si es con garotas es más moral que con tíos? ¿Por qué?
    Otra cosa es que a mi nadie me puede obligar a tragar con lo que no me apetece. En ese sentido le doy la razón a los padres en el caso que apunta Verónica (no en su reclamación concreta, ojo, que la desconozco con detalle) pero sí en su derecho a estar informados de qué tipo de familia acoge a mi hijo (el problema es que quizá no preguntaron y entonces la culpa es suya). Porque a unos les molestarán los republicanos intolerantes apasionados de las armas de combate y a otros los hippies sin nada en la nevera. Free to chose en ambos sentidos.

  39. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Rodrigo, ¿por qué es “más moral” (o “menos inmoral”, rectius) con garotas que con tíos? (Supónese un hombre; si no, inviértanse los términos). Pues ahí sí que la respuesta depende de la moral de cada uno. No existe una moral universalmente válida. Hay dos extremos:
    a) Quienes entiendan la moral como algo dictado por Dios, te responderán según las enseñanzas de su Religión. Y habrá respuestas bastante variadas.
    b) Quienes entiendan la moral como algo que uno se da a sí mismo, te podrán razonar si es o no más o menos moral la garota o el “viado” (lo siento, en Brasil se llaman así), o los dos igual; y habrá variadísimos razonamientos; pero al menos habrá razonamiento. Detalle importante.
    c) Quienes entiendan la moral como “bueno es lo que me apetece o conviene” (me parece que hay más de un seguidor de esta postura hoy en día), te contestarán que es absolutamente indiferente; que depende de si en cada momento les apetece carne o pescado, y listo.
    En efecto, la moral tiene mucho que ver con “Dios sí o no”; y si “no”; con “razono o siento”.
    Yo podría explicar, desde mi posición moral CONCRETA, por qué la homosexualidad es inmoral. Evidentemente, me apunto al grupo “a”.
    Si dejase de creer en Dios, espero que me pasaría al grupo “b”, y entonces no sé si vería la homosexualidad como algo inmoral. Probablemente no. Pero al menos me plantearía la cuestión. La cuestión MORAL sólo… 😉
    Si cayese en el grupo “c”, no tendría que plantearme nada. Aquí te pillo aquí te mato, qué cómodo.
    Pero creo que me sentiría bastante peor.

  40. FBR
    FBR Dice:

    Fijénse hacia donde ha derivado el debate, y verán con claridad de donde proceden los ataques al matrimonio homosexual. En este último comentario Curro Arriola contrapone garota con viado, cosa totalmente incorrecta, pues sería gatora con garoto, lo que pasa es que a todos nos sale la vena.
    Es evidente que existe un prejuicio que lo hace homofobo, en mayor o menor medida. Baste con ver su “desmarque” en los últimos párrafos. Y digo nos hace, porque reconozco en mí también cierto rechazo, pero yo lo achaco más a mi educación que a la razón.
    Esto ya, lo invalidaría en muchos sistemas para ser juzgador en el caso de la validez de un matrimonio homosexual. Evidentemente, no para ser comentarista en un foro abierto sin mayores pretensiones, ni tertuliano en algún programa de radio-televisión.

  41. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Partiendo de mi argumentada postura contraria al mal llamado matrimonio homosexual y a mi perfecto a derecho a defender mi postura sin ser borrado del mapa por ello o denostado públicamente, he de decir que concuerdo y discrepo a la vez de Rodrigo.

    En mi opinión, el admitir el matrimonio homosexual equivale a eliminar al matrimonio como institución en términos sociojurídicos. Quizás ha sido como el dicho: entre todos la mataron y ella sola se murió.

    En términos de matrimonio como simple contrato estaría de acuerdo en que al extender el contrato a las parejas del mismo sexo se producirá un aumento en la frecuencia de su uso, aunque sólo sea por el incremento de sus potenciales contratantes.

    Ahora bien, los defensores del matrimonio homosexual no defienden el matrimonio como institución ni el matrimonio como contrato. En realidad lo que están defendiendo es el derecho de los homosexuales a utilizar una institución que les ha estado universalmente vedada por razones obvias, de tal manera que las leyes que han suprimido esta limitación en ralidad lo que vendrían es a paliar una injusta discriminación histórica que creaba sufrimiento injusto a una serie de personas. En este sentido es un argumento más moral que jurídico: El estado no tiene derecho a causar un mal injusto e ilegítimo a determinadas personas salvo que llegado el caso, lo exijiera el interés general.

    Obviamente el interés que subyace en la regulación del matrimonio es la creación de un ámbito de estabilidad social e institucional en el que se críen y eduquen los hijos hasta su emancipación personal y económica. En caso contrario, el estado debería abstenerse de establecer regulación coercitiva alguna y permitir que libérrimamente los contrayentes establecieran los términos de sus uniones … con el único límite del perjuicio a terceros y especialmente, a los menores.

    Obviamente, el contrato matrimonial que no llega ni siquiera a ser un contrato basura, pues puede ser incumplido y anulado unilateralmente sin ninguna consecuencia jurídica ni económica, aunque haya mala fe, dolo, etc., no es apropiado para tal finalidad. Y esto es independiente de que puedan o no contraerlo entre sí personas del mismo sexo.

    Es muy posible que en un futuro la desconexión entre amor y sexualidad sea total y absoluta. Incluso que los niños futuros no se generen en virtud de una relación sexual sino de inseminación artificial. Técnicamente posible y viable, aunque se me antoja muy difícil la pervivencia de una sociedad en el que la necesidad inevitable de la fría racionalidad en las relaciones entre quienes no se conocen se implante obligatoriamente por la fuerza de las leyes en las familias.

    Mi idea es que lo mismo que es nefasto y arrasador en términos sociales y económicos extender el “calor humano” de las relaciones entre los familiares y conocidos a los órdenes sociales extensos, es muchísimo más pernicioso lo contrario.

  42. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Apreciado FBR, me alegro de que al menos me de Ud el aprobado para ser” tertuliano”. No sé si incluye en eso participar en un “reality show” que es donde me lo pasaría bien de verdad; siento en cambio que me suspenda para Juez (los supensos siempre duelen). Pero en fín, tertuliano sí; pues gracias, hombre, que menos -bastante menos- da una piedra.
    La precisión terminológica “¿viado” “¿garoto?” me interesa sobremanera; uno de mis hobbies son las lenguas.
    Cuando anduve una temporada por Pernambuco hace ya como 4 lustros (¡ay!) se usaban las dos palabras, viado y garoto. Pero la que empleaba la gente para referirse al “prostituto homosexual masculino” (me ha quedado bien, ¿eh?) era viado, que se le va a hacer. Es como aquí en España: pruebe Ud a decir en un grupo de amigos que pasó por tal calle y estaba llena de “prostuciòn homosexual masculina”, y le contestarán invariablemente, ¿chaperos o travelos?
    Yo no sé si es homofobia o no; sé que en la calle se habla así. Igual que nadie dice “he ido a ver a mi progenitor”, sino “he ido a ver a mi padre, madre, etc”.
    De todos modos puede que mis nociones sobre el brasileño anden oxidadas; le prometo actualizarlas con mis amiguetes del Vale Tudo, que muchos son brasileños, y sin duda alguna conocerán infinidad de vocablos para designar al “prostituto homosexual masculino etc etc…” Vocablos animados, floridos y pintorescos.Eso sí, muuuuuy incorrectos.
    Homófobo es palabra muy mal empleada; fobos es miedo, tendría mejor uso la raíz misos, que es odio. Pero de verdad, yo ni lo uno ni lo otro. Yo al homosexual le veo ante todo como lo que de verdad es: un ser humano. Ser homosexual (como no serlo) es algo absolutamente secundario. Como tal ser humano, estoy obligado (al menos por mi moral) a tratarle como yo quiero ser tratado. Y procuro hacerlo. Naturalmente ese ser humano puede ser, en muchísimos terrenos, mejor o peor que yo. Y fíjese: proclamo en voz muy alta que también en el terreno moral puede ser pero que muchísiimo mejor que yo lo soy. No nos confundamos. Un homosexual no es “una persona mala”. Esto no lo digo por “quedar bien” (ya ve cómo quedo, como un pedazo de carca; y ya ve también lo que me importa,, ¿acaso voy a mentir porque mi opinion sea impopular? ), sino porque “es verdad”.
    Otra cosa es “la homosexualidad”, que -a estas alturas habrá quedado claro- me parece es una cosa antinatural, y me parece fatal que se nos pretenda presentar como “una opción más”.

    • FBR
      FBR Dice:

      Estimado Curro Arriola, siento si ha visto en mis palabras intento alguno de descalificarle en absoluto. No existe suspenso alguno por mi parte para que Vd. sea juez, pero sí para juzgar el matrimonio homosexual, pues, aunque Vd. me diga lo contrario y yo quisiera creerle, no puedo evitar encontrar en sus palabras gran animadversión hacia la homosexualidad, lo cual, en mi opinión, serviría para recusarle.
      El término “viado” se perfectamente lo que significa, pero si no lo supiese, tendría muy a mano a mi señora esposa, mi cuñado, mi suegra, e infinidad de amigos que guardo en Rio de Janiero para preguntárselo.
      No observo en el uso del mismo pecado alguno. En lo que si encuentro motivo de reproche es en que al referirse a la posibilidad de salir de noche “a la caza” de jovencitas, se refiera a ellas como garotas, y en cambio al hacerlo a la posibilidad de hacerlo con jovencitos (garotos), se refiera a ellos como “viados”, que está claro que no tengo que decirle lo que significa. Creo que la diferencia en el tono es obvia. Hubiese aceptado igualdad incluso si se hubiese referido a ellas como “galinhas” o “piranhas”, o cualquier otro término por estilo, pero es evidente que con unos usó un trato cuasi cordial, y con otros despectivo.
      Evidentemente yo no tengo nada que oponer a su opinión personal sobre la homosexualidad. Creo simplemente que uno al formarse la opinión puede basarse en sus emociones o/y en su raciocinio, y respecto a terceros, solo es oponible cuando está basada en lo segundo.

  43. Francisco J. Fernández Cabanillas
    Francisco J. Fernández Cabanillas Dice:

    Si se inocula “amor romántico” en la tradicional institución del matrimonio, ésta implosiona. Es lo que ha ocurrido en nuestro reciente devenir histórico.
    Hoy no hay razón objetiva para retrasar una nueva ley de “matrimonios bisexuales”, de tres personas, ya que ahora el “bisexual” está discriminado respecto del hetero y el homo.

  44. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    Creo que, entre los detractores del matrimonio homosexual (como los que podemos leer en las respuestas este artículo), existen ciertos fallos conceptuales. Primero, asimilar matrimonio a familia y viceversa. Si bien es cierto que el matrimonio tiene como finalidad última dar sustento jurídico a una realidad social como es la familia, ni el matrimonio es una familia de por sí, ni una familia un matrimonio. La familia, como digo, es una realidad social, es la convivencia entre, mínimo, dos personas basada en los lazos afectivos y/o cosanguíneos. Sin embargo el matrimonio, a día de hoy (y desde hace mucho tiempo), es una institución legal, no es una situación de hecho como podría haber ocurrido en épocas pretéritas.

    Segundo, entienden la familia como la unión entre hombre y mujer con el fin de la procreación. Esta concepción tan restringida de familia sin lugar a dudas debe dejar fuera no ya a los homosexuales, sino a toda unión afectiva que no conste de esas características. Así aquellos padres y madres solteros o viudos con uno o más hijos o parejas sin intención o imposibilitados de tener hijos no pueden entrar en esa categoría, siendo algo absurdo.

    Y tercero, con relación a la homosexualidad en general y la respuesta de Manu Oquendo sobre la moral. Efectivamente existe el bien y existe el mal, pero como existen ambos existe relativismo moral. Pero el relativismo moral no significa amoralidad, significa que el bien y el mal son conceptos vacíos y que cada cual los llena de significado, ya sera mediante un código ético religioso (donde cada comportamiento está descrito como bueno o malo) o su propia conciencia. Por tanto los ataques a la homosexualidad en base a que es una conducta mala carecen de sentido

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Deus, una precisión referida tan solo al matrimonio Canónico:
      El fín de la procreación nunca se ha concebido sino como “aptitud de la uniòn” para la procreación.
      “Poerficiendi copulam carnalem”, nada más.
      Si no, como bien objeta Ud, el matrimonio una anciana saturnina y valetudinaria jamás sería válido.
      Saludos.

  45. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    Por supuesto, el amor romántico muy poco tuvo que ver sociológicamente con el matrimonio hasta finales del siglo XIX en Occidente, más o menos. Era muchas cosas: un mecanismo de intercambio de bienes y una fuente de vínculos entre personas, familias o poblaciones, un semillero de hijos o lo que se quiera, pero si existía en Europa la posibilidad legal de imponer un matrimonio forzoso a los hijos, o de prohibirles el que no gustaba a los padres, era por algo.

    Pero el amor hoy SIGUE sin figurar en nuestra legislación, sea el romántico, el pasional o cualquier otro, si es que hay más tipos. Porque la normativa NO puede indagar en los sentimientos. Ni presuponerlos, ni imponerlos, ni hacerlos exigibles.

    El Código Civil no menciona el amor ni una sola vez.

    Es más, no es obligado amarse para casarse. Claro, salvo para los extranjeros, únicos a quienes se exige que se quieran o aparenten quererse con el pretexto de evitar los matrimonios de complacencia; el amor solo es obligatorio para los extranjeros.

    Tanto es así que es perfectamente admisible casarse, además de por amor, por compañía, búsqueda de seguridad, ahorro de impuestos, aburrimiento, beneficio de los hijos, tener cubierta la seguridad social y lo que a cualquiera se le ocurra como motivo –y digo motivo a propósito, y no causa, porque no veo que el matrimonio sea un negocio causal y podamos hablar de “causa” en el sentido jurídico-, incluyendo pura y simplemente por DINERO. Y hablo de verdadero matrimonio, no de un falso matrimonio o matrimonio aparente, los de complacencia.

    Es más, es irrelevante desde un punto de vista jurídico que un contrayente oculte al otro los verdaderos motivos por los que se casa.

    Así que no mezclemos el amor, que en nuestro ordenamiento pinta más bien poco en relación con el matrimonio. Ni para casarse ni para seguir juntos ni para divorciarse.

    Y disculpe el Sr. Fernández Cabanillas que no diga nada sobre el segundo párrafo de su comentario. Es que yo intento hablar de Derecho.

  46. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    Respuesta para Curro Arriola, en relación con suorbservación sobre lo de los “yogurines”. Si no me equivoco también hay una (e igual modo afortunadamente) pequeña minoría de varones heterosexuales que gusta de tener comercio sexual con jovencitas preadolescentes a los que llaman candies o, en la denominación de Nabokov, nymphet, español nínfula, “A pubescent girl regarded as sexually desirable” http://www.thefreedictionary.com/Nymphette

    Y porque haya una afortunadamente pequeña monoría de varones heterosexuales que sientan deseo sexual por niñas no creo que haya que sacar conclusiones.

    Porque por ejemplo Leonor Izquierdo, esposa de Antonio Machado, se casó con este respetabilísimo escritor cuando ella tenía 15 años y Machado, 34. http://es.wikipedia.org/wiki/Leonor_Izquierdo.

    Salvo que este bien que una niña de15 se case con uno de 34, presumiblemente con ánimo de mantener relaciones sexuales, pero sea intolerable que un niño de 15 años tenga sexo con un señor de 34. Lo fundamental aquí ¿es la edad o el sexo al que cada cual pertenezca?

    A no ser que lo que sea intolerable es que un señor de 34 años tenga sexo con ninguna persona que no sea una mujer. Y, claro, debidamente casados.

    Y lo que echo en falta es que aquí nadie plantee la homosexualidad FEMENINA. ¿Invisibles e impensables hasta en eso? Porque en la Inglaterra victoriana se castigaban penalmente las relaciones homosexuales MASCULINAS, pero no las FEMENINAS, se dice, porque cuando a la reina Victoria de Inglaterra se lo plantearon lo rechazó como imposible.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Y Gil de Biedma, icono de los homosexuales, tenía ya relaciones con algún familiar suyo con TRES años, como le confesó a su íntimo. Alberto Oliart y este cuenta en sus memorias.

      Si quienes idealizan la libertad sexual de don Jaime pensaran bien el modo tan traumático y tan poco voluntario como se inició y tomo el gusto por lo homosexual quizá se buscarían otro referente, algo más maduro, más consentido.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Verónica, le voy a decir muy claro lo que opino:
      Que una chica de 15 años tenga relaciones sexuales con un hombre de 35, me parecerá más o menos estético, pero es perfectamente natural.
      Que un chico de 15 años tenga relaciones sexuales con un hombre de 35, me parece uno de esos casos en que el Derecho Penal tiene que cambiarse, retrasando la edad de consentimiento.
      No, no me parecen iguales los dos casos, soy muy incorrecto políticamente, pero digo lo que creo.
      Como Ud, procuro hablar de Derecho y dejar aparte las vísceras. No puedo dejarlas, sin embargo, en el tema ese de las ¿ninfas las llaman, esos degenerados? Creo que, por el propio bien de los delincuentes, el Derecho Penal debería endurecerse. Porque si la respuesta que se da a ciertos delitos no es suficiente, la Historia nos enseña que aparece una tendencia a la justicia por propia mano. En este caso, por los padres (y aún los abuelos) de las víctimas.
      Y el Derecho debe evitar eso.
      Saludos.

  47. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    El debate se ha focalizado mucho en el matrimonio homosexual, sobre el cual ya opiné ut supra. Quisiera ahora hablar sobre el “divorcio exprés”, ya que el promotor del debate, Rodrigo Tena, también se refiere a él.

    La Constitución consagró la separación y la disolución del matrimonio como instituciones independientes. En mi opinión fue un peaje que hubo que pagar a la corriente democristiana de la UCD para que el divorcio fuera consignado en la Constitución.

    En la teoría de obligaciones, los contratos se rescinden o no, pero la “separación” como antesala reflexiva (en principio sin fecha de caducidad) de la disolución, es un préstamo del Derecho Canónico, donde al carácter indisoluble del vínculo le resulta útil la posibilidad de que los cónyuges vivan, en efecto, “separados”. Tras la Constitución, el CC remachó la impronta canónica de nuestro sistema, al exigir un tiempo previo de separación para acceder al divorcio.

    En buena lógica civil uno está casado, o soltero, o divorciado, pero estar “separado” era una curiosidad de la legislación española dado que en la inmensa mayoría de países de nuestro entorno este estado intermedio es desconocido.

    En la práctica, el estado de separación previa al divorcio suponía duplicar los costes procesales (separación más el posterior divorcio) y los emocionales (“¿nos divorciamos del todo?”) con el constatado riesgo de episodios de violencia de género, pues cuando la mujer solicita bien la separación o el divorcio aumenta el riesgo de agresiones.

    La ley del “divorcio exprés” salvó el problema con –a mi juicio- bastante elegancia jurídica, pues mantuvo ambas instituciones constitucionales –separación y disolución- pero no como estados sucesivos en el tiempo, sino como alternativos desde el primer momento.

    Creo que ha sido una ley positiva, que ha supuesto una mayor economía procesal, en el mejor sentido de la palabra, y ha ahorrado costes emocionales para muchas personas. Creo también –aunque sin datos contrastados- que ha podido ahorrar episodios de violencia machista.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Algunos datos interesantes: Tras la aprobación de la Ley 15/2005 la separación queda como una institución absolutamente residual (pues ya no es necesaria para “preparar” el divorcio) apropiada solamente para los que deseen mantener su vínculo conyugal por razones religiosas o por albergar todavía alguna esperanza de reconciliación. Tanto el INE como el CGPJ tienen publicadas estadísticas al respecto para el año 2009: 93% de divorcios frente a un 7% para separaciones y nulidades computadas conjuntamente. En 2004 el 61% eran separaciones. ¿De ese porcentaje cuántos terminaban reconciliándose? Me temo que muy poquitos.

  48. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Repito que el objetivo de la institución matrimonial no puede ser otro que dotar de un estatus de seguridad a la familia. De otra forma no se entendería la obsesión por extender su regulación a las parejas homosexuales. Claro que hay alternativas que pueden servir de base a una familia estable, no seré yo quien lo discuta. Lo que sí mantengo es que no se ha acertado a encontrar una regulación que sustituya con ventaja a la preexistente en dotar de esa seguridad a la familia y que dado lo que se ha hecho con ella el efecto es equivalente a su supresión pura y dura.

    Si hoy el matrimonio sirve para algo es más por lo que socialmente le queda y lo que supone que exterioriza un compromiso entre dos personas duradero en el tiempo que porque jurídicamente responsa a esa idea.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Pero la regulación del matrimonio es exactamente la misma. Los elementos para dotar de seguridad a la familia siguen siendo los mismos, exactamente los mismos. Los derechos de los cónyuges son los mismos, las obligaciones igual, así como los demás aspectos legales del matrimonio. Por favor, que alguien me explique en qué ha cambiado la regulación de su matrimonio heterosexual desde que se pueden casar los homosexuales, porque no lo cojo la verdad

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Dice usted que “Repito que el objetivo de la institución matrimonial no puede ser otro que dotar de un estatus de seguridad a la familia.”

      Se permite casarse in articulo mortis.tanto en el Derecho Civil como en el Canónico Seguramente será para dar a esa familia una estabilidad en el más allá.

    • José María de Pablo
      José María de Pablo Dice:

      Una vez, un cliente mío, acusado de falsificar moneda, me planteaba algo parecido a esto:
      “Que más da que yo pague con moneda falsa. E qué afecta eso a los que tienen moneda auténtica. Los elementos para dotar de seguridad a la moneda auténtica siguen siendo los mismos, exactamente los mismos. Los derechos de los que poseen moneda auténtica siguen siendo los mismos, las obligaciones igual, así como los demás aspectos legales de la moneda y las transacciones económicas. Por favor, que alguien me explique en qué ha cambiado la regulación de su patrimonio económico desde que yo falsifico moneda, porque no lo cojo la verdad”

    • FBR
      FBR Dice:

      José María de Pablo, pagar con moneda falsa, en sí mismo, no es delito. Lo es ocultar la falsedad de dicha moneda. Es decir, si yo le pago algo diciéndole directamente que la moneda es falsa y en esta se aprecia tal falsedad (con billete de monopoli, por ejemplo), y Vd. aprecia dicha falsedad y acepta tal pago, no estoy cometiendo delito alguno. El delito reside en la voluntad del engaño. Puede decir tranquilamente a su cliente que puede emitir todas las monedas falsas que quiera y pagar con ellas, siempre que se aprecie dicha falsedad y el pago sea aceptado conscientemente.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Sr. de Pablo un apunte, aparte de lo ya dicho pro FBR. El uso de moneda falsa sí afecta a los poseedores de moneda auténtica. La seguridad que esa moneda le otorga a sus poseedores se basa en la creencia que es un método comúnmente aceptado de pago, se basa en que la gente cree que donde pone 5€ ese papel puede intercambiarse por bienes de ese valor. Su validez depende de la fe o creencia popular. Por tanto, usando moneda falsa se puede afectar esa fe o creencia de que ese papel con un 5 dibujado sirve para intercambio por bienes por valor de 5€. Sin embargo, que yo esté casado con alguien de mi mismo sexo en nada afecta a la validez del matrimonio heterosexual de los vecinos de al lado ya que la validez del matrimonio deviene de la ley y la aceptación de esa ley no de la creencia popular de que efectivamente por estar casados tienen otro estatus

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Ah, ¿casándome con una persona de mi mismo sexo estoy “devaluando” el matrimonio de mis vecinos heterosexuales? ¿Hago más gravosos los deberes de dichos cónyuges? ¿O menoscabo sus derechos? ¿Acaso los demás no los van a aceptar como un matrimonio? ¿Dejan de gozar del estatus que la ley les concedió? Explíquemelo, porque no lo tengo nada claro.

    • José María de Pablo
      José María de Pablo Dice:

      Del mismo modo que sí se permite ejercer como abogados a quienes no son licenciados en Derecho. Yo sigo siendo abogado, con mis clientes y mis aptitudes. Pero mi profesión quedaría devaluada una vez que se llama abogado a quien no lo es.

  49. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    Hay otra cosa que veo que siguen algunos comentaristas sin entender y que les estan induciendo a error.. Si nos referimso a nuestro ordenamiento jurídico NO HA HABIDO CAMBIO ALGUNO PRÁCTICO con el mal llamado DIVORCiO EXPRÉS respecto de la situacón No hay tal divorcio exprés. El legislador DIJO que quitaba las causas de divorcio PERO esas causas de divorcio ERAN habitualmente INAPLICADAS DESDE HACÍA MUCHOS AÑOS.

    No pensarán los lectores, sobre todo los juristas, que cuando el legislador dice una cosa en una exposición de motivos es que es siempre verdad.

    Yo, que no llevo matrimonial, pero en su día he llevado algo, hace ya MUCHOS años que como abogada tramité divorcios SIN CAUSA.y SIN PLAZOS, y sin separación legal previa. Y sin discutir causas ni plazos. Hace ya mucho que ha habido fórmulas.

    Y por favor, que no digan que ahora el divorcio es rápido, o que con el mecanismo actual no hay que discutir la intimidad de la pareja,

    En el mismo procedimiento debe por ley discutirse una pila de cosas. casa, hijos, dinero, que exigen entrar en la intimidad de la pareja. Por tanto el procedimiento para divorciarse SOLO es rápido y solo evita entrar en la intimidad de la pereja cuando NO hay hijos ni dinero ni casa. O cuando habiéndolos, están las partes de acuerdo y al juez le parece bien ese acuerdo.

    Porque NO se dicta una sentencia declarando el divorcio y se deja el resto para más adelante.

    Y por otra parte ya poco tiempo después de la ley de divorcio de 1981 la jurisprudencia admitió que para la separación legal no era necesaria causa. Y no creo que los comentaristas piensen que una pareja separada sigue siendo familia.

    • Matilde Cuena Casas
      Matilde Cuena Casas Dice:

      Estimada Verónica:
      No creo que se pueda llegar a decir que hay error o falta de entendimiento cuando se hace referencia a las novedades que ha supuesto el cambio legislativo operado por la reforma 2005 al suprimir el divorcio causal y la necesidad de una separación previa. Ha habido cambio no solo en la ley, sino también en la práctica.
      Que los tribunales se separen del texto vigente es ya un fallo del sistema que compromete la seguridad jurídica y hace necesaria la reforma legal por el legislador, que es el único que puede llevarlo a cabo. Y además el criterio de los tribunales en esta cuestión no era tan unánime y, como ocurre tantas veces en Derecho de familia, depende del juez que “te toque” porque efectivamente, hay mucho margen judicial en esta materia y, en el régimen anterior, se podía ser más o menos riguroso en la apreciación de las causa, pero había que alegarla, por más que se fuera más o menos generoso en la prueba de la concurrencia de la misma.
      Con todo, como muy bien señala, en la práctica, esta dulcificación ya se había producido pero había dos posiciones contrapuestas en la jurisprudencia. Los que partían del principio del favor matrimonial, por virtud del cual se entendía que el matrimonio crea un vínculo que debes ser protegido y solo se decreta la separación cuando el demandante pruebe que se está ante una de las concretas circunstancias que la ley menciona expresamente. La constatación de graves desavenencias conyugales no era suficiente para decretar la separación. Ejemplo de ello, Sentencias AP Burgos 18.05.1992, Mallorca de 22.2.1990, 21.10.1991.
      Inversamente, otro sector, entendía que bastaba acreditar el “desafecto conyugal”. SAP Albacete 23.10.1990, Huesca 11.1.1991. Por lo tanto, la reforma es oportuna e innovadora, por más que confirmara una de las tesis jurisprudenciales citadas y no encontremos sentencias que hayan denegado la separación. El sistema era más arduo y desde luego, inseguro. Sí ha habido, pues, cambio también en la práctica pues las exigencias de los jueces no eran las mismas antes que ahora.
      En cuanto a la intimidad, me parece obvio que con el nuevo sistema está más salvaguardada. Y no me refiero a la “intimidad económica” a que aludes en orden a fijación de pensiones alimenticias o atribución del uso de la vivienda familiar. Antes cabía alegar infidelidad y eso toca una intimidad y esto ya no puede pasar en la actualidad por más que algunos sigan insistiendo en hacerlo constar en los procedimientos con la idea de buscar un culpable en el divorcio y que ello repercuta, sin base legal alguna, en la adopción de medidas económicas.

  50. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Rodrigo.

    Creo que el punto central de tu comentario es entender dónde estaría la inmoralidad de una relación sexual entre personas del mismo sexo.

    De las diversas acepciones de la palabra moral, la más socorrida es la que deriva de costumbre.
    No es difícil ver que la humanidad a lo largo de los tiempos ha circunscrito estas relaciones a algo entre poco encomiable, a veces disculpable en situaciones anómalas, o simplemente rechazable.
    Me parece que con toda la excepcionalidad que se quiera el consenso histórico es abrumador. Es una práctica vergonzante o proscrita en las costumbres de las grandes culturas conocidas. ¿Por qué?

    Hay otras acepciones del término pero voy a usar la kantiana y la hegeliana, es decir, las que definen la conducta humana por su intención o sus parámetros de ejercicio libre o de obediencia..

    Como sabes, Kant, al igual que otros pensadores, distinguía clarmente entre Moral y Legal.
    Hegel también usa una distinción parecida: Complimiento del deber por acto de la voluntad libre (Moralität) u Obediencia a la ley moral en tanto que fijada por las leyes, normas y costumbres de la sociedad (Sittlichkeit).

    Hegel llega a más que Kant en el sentido de que valora la Obediencia a la norma más que el acto Libre.

    Es bastante evidente que este tipo de relaciones representan rupturas de la norma social de modo muy universal por lo que, al menos desde el punto de vista de Hegel, es difícil sostener su moralidad.

    Nos queda por tanto Kant para proseguir el análisis y esto nos lleva al concepto de Imperativo Categórico que en buena medida también es compartido por Hegel.

    Qué es “ser moral”: “Hacer lo moralmente justo” y este concepto presupone un criterio de “lo justo”, del “Bien”.

    En las relaciones interpersonales yo diría que “hacer lo justo”, “hacer el bien”, supone ayudar a la otra persona a alcanzar su plenitud humana integral.
    De este modo se integran una concepción laica de la humanidad y la idea de universalidad (coherencia con fines universales) que muestra si una práctica determinada (la mentira, el robo, el maltrato) resisten la prueba de la generalización de la conducta.

    Me resulta muy complicado ver en qué casos podríamos decir que las prácticas homosexuales (algunas de las cuales exigen condiciones profilácticas imposibles en la naturaleza primitiva) pueden soportar racionalmente su universalización o la pretensión de ser psíquica, espiritual y físicamente enoblecedoras de la persona que se dice amar.

    Naturalmente esta misma prueba debe hacerse en las relaciones hetero porque hay quien del daño y del uso del otro –como un medio para sus fines– deriva placer. Esto también es inmoral, es decir, poco humano.

    Esto es lo que pienso sin ser un experto en estas lides.
    Kant supone un problema para algunas ideologías. Nos recuerda que tenemos voluntad, que podemos ser libres y que existen algunas normas universales. Una vara de medir al poder de modo autónomo.

    Saludos y buenas noches

    • FBR
      FBR Dice:

      Manu Oquendo, sin embargo la perspectiva antropológica nos desvela que la homosexualidad ha existido siempre y en todo tipo de culturas, de forma más o menos aceptada; e incluso apreciada en algunos casos.
      No he indagado en ello, pero así a bote pronto, no se me ocurren practicas sexuales que pudiendo ser ejecutadas por homosexuales no lo puedan ser por heterosexuales. Tal vez la sexualidad sea algo tan ámplio y fléxible, que empiece a necesitar nuevas definiciones.
      De todas formas el debate creo que no va por ese camino, y que el sexo es un “accesorio” del matrimonio, pero no lo que justifica a este en último término.

  51. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Hola Manu, creo que es imprescindible para aclararnos enfocar el problema desde distintas perspectivas. La primera es distinguir adecuadamente entre la moral y el Derecho (entendido como Justicia). Tienen relación entre sí, sin duda, pero son cosas completamente distintas. Los primeros que lo vieron con claridad (siguiendo las huellas de Aristóteles) fueron los romanos. En Roma se consideraba inmoral no dejar nada a los hijos en el testamento, pero el Derecho lo permitía. ¿Por qué? Porque se daba libertad a los ciudadanos por considerar que los romanos eran adultos responsables en general, y que tal libertad resultaba a la postre muy útil para la República. Es decir, que aunque la mayoría de los ciudadanos consideraban inmorales ciertas conductas, no las prohibían (otra cosa es que el censor recriminase la actitud correspondiente y a su autor ya no le saludasen en los baños). Una cosa era la moral, incluso mayoritaria, y otra el Derecho: dos valores distintos igualmente dignos de estima y protección. Esta distinción clave fue adulterada por San Agustín y hoy apenas es reconocible (aunque sea en el sentido contrario de que todo lo legal nos parece moral). Luego, desde esta perspectiva, me parece perfectamente congruente considerar una cosa inmoral y sin embargo permitirla. El Derecho tiene que fijarse en otras cosas para prohibir conductas: ¿es injusto? ¿para quién?.
    Pero incluso descendiendo (o ascendiendo) al puro campo de la moral kantiana (que por cierto, hubiera suscrito Hitler) hay que tener en cuenta que el imperativo categórico es un arma de doble filo. Cuando hablas de una conducta que pueda universalizarse ¿te refieres a la de los homosexuales o la tuya prohibiendo un contrato que sólo afecta a dos personas? Porque la pregunta del homosexual podría ser perfectamente ¿universalizaría una conducta en la que las personas buscan su felicidad personal sin perjudicar a nadie? Por esta vía volvemos otra vez a la diferencia expuesta entre moral y Derecho, que no es la kantiana, por cierto, porque Kant no distinguía entre moral y Derecho (entendido como Justicia) sino entre moral y Derecho (entendido como norma positiva).

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Rodrigo.

      Creo que decimos lo mismo al hablar de la diferencia entre moral y legal.
      Es una vieja distinción que en el caso de Kant –y un poco antes de Schleiermacher– les sirve para afianzar su defensa de la capacidad del ser humano de actuar moralmente y fuera de la ley positiva.
      Hoy puede parecernos trivial pero en su tiempo estuvo tras la contratación de Hegel por Federico Guillermo de Prusia para recuperar la “corrección política” en lo que a asuntos filosóficos se refiere.

      Tengo sin embargo serias dudas de que Hitler, en sus actos de gobierno, hubiese podido, honestamente, declararse seguidor de las normas Kantianas para determinar la virtud o la falta de ella de sus actos. Creo poder argumentar todo lo contrario simplemente recordando la impresión que causó a Kant el terremoto de Lisboa.

      De todas formas vivimos rodeados de figuras ilustres que se declaran kantianos para, a renglón seguido, hacer de su capa un sayo. Ejemplo paradigmático de ello lo tenemos en John Rawls.

      He citado a Feredrico G. de Prusia porque él sí trató de poner un parche al boquete que Kant abrió al reivindicar la individualidad moral en libertad así como que el individuo (el eterno sujeto-súbdito de las normas del poder) dispusiese –nada más y nada menos– que de un “metro” para evaluar la moralidad de los actos del poder. “Horror ¿hasta dónde van a llegar?”

      Pero, en fin, al grano y sin perjuicio de que hay algunos filósofos modernos que cuestionan con mayor o menor éxito la regla de la generalización para establecer el imperativo categórico.

      Tampoco discrepamos en lo de que no procede prohibir a nadie vivir con quien quiera y, si fuera justo, disfrutar de los ridículos derechos fiscales, de pensiones, de viudedad o hereditarios de los que disfrutan los matrimonios que tienen y crían los hijos que pagarán la deuda pública.

      Si cualquier pareja que conviva debe en justicia disfrutar de esos míseros beneficios convendrás en que no resulta justo negárselo a dos amigos o lo que fuere que, sin necesidad de coyunda genital alguna, se comprometan a vivir juntos.

      Es decir en este asunto, hablando en plata, se han incentivado unas prácticas de cama como puerta de acceso a beneficios fiscales y leyes hereditarias.

      Lo vistamos como lo vistamos, reduce a sus promotores políticos a su justa medida: Unos legisladores manifiestamente injustos que además establecen incentivos dinerarios para prácticas sexuales.

      Esto no es ni tan siquiera discutible ni tiene nada que ver con los homosexuales. Tiene que ver con el percal de los gobernantes.

      ¿Por qué son especiales las dos señoras lesbianas del 2º izquierda y se les da a ellas lo que se niega a dos primas segundas, una de ella con síndrome de Dawn, de la entreplanta?
      El motivo, la intención del legislador, es evidente e injusto. Inmoral.

      A todo esto hasta ahora no ha hecho falta hablar de religión para nada, coincidimos en buena parte y las diferencias no son fuertes.

      Saludos

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Por centrarme sólo en las cuestiones más jurídicas y dejar de lado las filosóficas (en las que tampoco soy un experto, como mucho un aficionado) creo que hay una diferencia muy importante entre las hermanas que se van a vivir juntas y los homosexuales. Antes, tanto unos como otros podían conseguir crear un régimen muy parecido al matrimonio a través de una suerte de negocios jurídicos, como la sociedad universal de ganancias, el testamento, los pactos de convivencia con cláusula indemnizatoria, comodatos, etc. El matrimonio es lo mismo pero de un sólo golpe. Te lo da todo junto y de una sola vez. Pues bien, cuando hay una fuerte demanda social y muchos homosexuales se van vivir juntos con ánimo de compartirlo todo como sí fueran un matrimonio, es lógico que el Derecho les facilité las cosas. Nada más. Esa demanda social en el caso de las hermanas no sólo es muy inferior sino que raramente tiene el mismo contenido.
      El Derecho siempre es una cuestión de límites, de oportunidad, hoy es así, vete a saber mañana.

  52. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Antes o después tenía que salir en un debate que el “verdadero problema” es que la homosexualidad es inmoral, antinatura e histórica y antropológicamente inexistente. Algo he leído de antropología e historia (y de Kant, que hasta lo tengo citado en mi blog), pero no voy a extenderme sobre lo que dicen La Rama Dorada y otros libritos.

    De lo que voy a hablar del “verdadero problema” de que la homosexualidad es “inmoral y antinatura”. O que veo no ha salido aun, s.e.u.o., que es una triste enfermedad, con suerte y medios, curable.

    Mejor dicho, no, de lo que voy a hablar es de que el verdadero problema no es que la homosexualidad sea inmoral y antinatura, o una enfermedad; el verdadero problema es que hay quien piensa que la homosexualidad es inmoral y antinatura. o una enfermedad. Me parece perfecto, que el pensamient es libre -y emitir juicio de valor, como dice el chiste, aun no obliga a pagar tasas-, pero ni lo comparto ni quiero que se imponga.

    Así que por eso precisamente estoy a favor del matrimonio homosexual, cuando como jurista considero perfectamente admisible que no lo haya siempre que exista una figura idéntica en considaración jurídica:

    * Estoy a favor del matrimonio homosexual para que de una vez para siempre, la homosexualidad deje de ser estigmatizada.

    * estoy a favor del matrimonio homosexual para ver si de una vez dejo de oír que una pareja sin hijos, incluso heterosexual, o una persona sola con hijos, no son una familia

    .* estoy a favor del matrimonio homosexual porque las familias han evolucionado siempre, y el matrimonio también, que ni uno ni otra son estáticos

    * y estoy a favor del matrimonio homosexual, finalmente, para ver si de una vez es posible separar religión de Estado.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Posición clarérrima, respetada Verónica. No le rebato nada.
      Adversarios irreconciliables en este asunto (doy por sentado que enemigos, ni en esto, ni en nada). Y no es por la “homosexualidad” en si; lo que realmente subyace en la discrepancia es la Religión. Si se prefiere el “hecho religioso” y cómo debe el Derecho afrontarlo.
      Solo apunto un dato curioso. Verá, Ud y yo coincidimos plenamente (lo deduzco de lo que hemos escrito en diversos comentarios) en la cuestión de que hay que acabar con la corrupción.
      Vendrán las próximas elecciones. Hace falta un partido que rompa con la situación actual, que la supere por la honradez. A ese le votaríamos los dos, me parece a mí. Y no solo nosotros dos; lo votarían millones de españoles
      Peeeero…. ¿Qué sucederá cuando este asunto del “hecho religioso” se meta por medio? ¿A que acabamos votando Ud a uno y yo a otro… y en materia de corrupción todo seguirá igual? ¿A que los votos mayoritarios vuelven a repartirse entre PSOE y PP?
      Es que al final estas cuestiones “tiran” mucho. Vamos a llamar a las cosas por su nombre: el gran abismo que separa a los españoles, es el asunto Religión Católica. No vea cómo me duele a mí eso; pero de verdad, es que es así.
      Si encontrásemos un sistema de “ponernos de acuerdo” los españoles en este punto… se acababa el Sistema. El “Partido del Acuerdo” barrería.
      ¿Desvarío?

      P.S.: Sí, Verónica; nadie lo ha dicho en este blog pero lo voy a decir yo: hay homosexualidades que son de nacimiento. No se “curan” ni son “una enfermedad”. Pero en cambio hay otras que no son de nacimiento, son un trastorno adquirido de la personalidad. Yo he conocido casos.
      Uno en concreto: un hombre masoquista al extremo (un caso de trastorno obsesivo- compulsivo), que tendía patológicamente al autocastigo. Descubrió, por una desgraciada experiencia adolescente, la homosexualidad. Y la adoptó; el creía que porque “era así”; en realidad porque así se sentía aún más castigado y humillado. Cuando un psiquiatra le desveló lo que en realidad le pasaba, se curó por completo (no de la “homosexualidad”, que no tiene “cura”; pero sí del trastorno de personalidad que le llevaba a los actos homosexuales, y que ciertamente sí era una enfermedad).
      Así que la homosexualidad no es una “enfermedad”; pero tampoco es algo “sagrado e intocable”, hasta el punto que sea ignominioso proponerle a álguien su abandono.
      En el caso que refiero, este hombre encontró, con dicho abandono, su felicidad.
      Saludos.

  53. Javier
    Javier Dice:

    Lo que ocurre es que el Estado, o la sociedad en que se asienta, se debe a un principio elemental de continuidad y conservación, y su legislación deberá atender a que sea compatible la satisfacción y defensa de los intereses legítimos de los sujetos que lo conforman, con la necesaria proyección futura de aquél/aquélla.
    Las consideraciones morales o religiosas quedarían fuera del problema si éste se aborda desde el punto de vista autónomo del propio Estado.
    Toda su actividad legislativa se basa en un implícito: su voluntad de perdurar en el tiempo.
    Para ello, necesita un marco estable, una previsibilidad de mantenimiento que se manifiesta en múltiples aspectos, dotándose de mecanismos de todo tipo para asegurar su propio desenvolvimiento.
    En ese sentido, el Estado estará siempre interesado en fomentar la tendencia a perpetuarse, y concebirá entonces a las generaciones futuras como garantes de su propia supervivencia.
    Llegado aquí, tomará de la experiencia humana aquellos hechos que favorezcan su objetivo tácito, y legislar de acuerdo con ello, será perfectamente lógico.
    Y si “naturalmente” una unión entre personas de distinto sexo, en una generalidad de casos, resulta que tiende a favorecer esa continuidad, lo lógico será que la ampare y reconozca, pues cumple una misión fundamental para ese sujeto político: garantiza, en los grandes números que maneja, al menos una previsibilidad de continuidad histórica, en un marco social que intenta que sea estable.
    Sin que ello suponga descartar otras vías.
    Para el Estado, la generación de ciudadanos sería incluso una especie de “carga pública”, y debería compensar de alguna manera a quien los “fabrica” y se ocupa de “subirlos” en un marco favorable.
    Desde este punto de vista utilitario, el llamado matrimonio hemosexual no tiene en su naturaleza una previsión implícita de perpetuación del Estado/sociedad, sino lo contrario.
    Y aquí el matrimonio homosexual no contribuye “naturalmente” a esa carga pública implícita.
    Por esto, el tratamiento desde el Estado de la unión homosexual como equivalente a la heretosexual es, en la práctica, decirle a un grupo de ciudadanos que están exentos de contribuir a ciertas cargas públicas.
    Pero, en el estado actual del debate, significa además que los que las “pagan” deben estar contentos y satisfechos de que los exentos lo sean. Y en ese sentido es injusto.
    El argumento de que tampoco pueden tener hijos dos ancianos heterosexuales que se casan no sirve para los grandes números, que es lo que necesita el Estado para continuar como tal.
    Ahí lo que el Estado reconoce es un patrón social que sirve a sus fines, aunque sea virtualmente.
    Reconózcanse, si ésa es la moda, efectos -limitados- a las uniones civiles de homosexuales, pero no se equiparen sus efectos a los del matrimonio, porque sus implícitos no son equivalentes, y por tanto, no puede ser discriminatorio diferenciar ambos “contratos”.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Buenooo! Ahora el matrimonio y el tener hijos es una carga pública que todo ciudadano tiene que cumplir, como los impuestos vamos. Lo que me faltaba por oír.

    • Verónica del Carpio Fiestas
      Verónica del Carpio Fiestas Dice:

      No sabía que era obligatorio tener niños,

      y con mayor motivo tampoco sabía que esa carga que desconocía solo la tenían los casados.

      Es que yo creía que tener niños o no tenerlos era un decisión personal y, también me suena que todos los hijos dice la Constituciónq ue son iguales con independencia de su filiación

      Pero si existe esa carga y solo la tienen los casados, tengo amigos que tienen hijos estando
      * solteros
      * divorciados,
      * e incluso viudos

      y pese a no estar casados pagan sus impuestos entonces de dos formas:

      -en dinero
      -y en especie (los niños, nueva contribución pública).

      Y disculpe no sé de qué efectos implícitos se refiere. Imparto Derecho de Familia, y que yo sepa el Código Civil ni obliga a tener hijos, ni deduce ninguna consecuencia de excluir la prole incluso deliberadamente antes o después del matrimonio ni impone decisiones. Uno tiene hijos o no lsotiene; es su decisión personal. Es más: unilateral; que las decisiones no pueden imponerse entre cónyuges.

      El texto que síhabla de algo de eso es el Código de Derecho Canónico. Pero yo pensaba que estábamos hablando del matrimonio civil.

  54. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Dado que esto es un blog jurídico, y los juristas se supone que somos gente rigurosa, convendría precisar qué entendemos por “enfermedad” cuando aquí se lee que la homosexualidad es una enfermedad, una patología o cosa similar.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar a la homosexualidad como una enfermedad mental en el año 1990, cuando la retiró de su lista de enfermedades. ¡Han pasado ya 23 años! Pero ya en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (sí, las del país de las barras y estrellas) dejó de considerar a la homosexualidad como un trastorno mental.

    Uno puede ser todo lo homófobo que quiera, incluso entrenar para serlo cada día un poco más, pero si es un jurista debe atenerse al sentido propio de las palabras (CC, 3.1 en nuestra jerga) y lo que es y no es una enfermedad lo dice la OMS y las organizaciones profesionales médicas similares. Saludos.

    • María
      María Dice:

      Y, usted se fía de la oms? Creo recordar que hace unos años nos metieron un miedo terrible a cuanta de no sé que gripecilla. Al final todos consumiendo vacunas a troche y moche. Me río yo de la oms.

      Y de la asociación de psiquiatras USA… pero ¿hay alguien cuerdo en USA?

      Qué cándido…

    • polkillas
      polkillas Dice:

      Un jurista, como toda persona, debe intentar luchar contra las anteojeras que su ideología le pone. La disonancia cognitiva es algo desagradable que a mí, con los temas de que trata este artículo no me sucede (pero sí con otros, como el aborto). Sé que tengo mis propias anteojeras, otras las desconozco, pero intento que no me cieguen cuando no hablo de mí sino de una sociedad plural.

      Y cuando alguien, por educación, convicción o lo que sea, cree que una persona homosexual es un enfermo, lo va a seguir creyendo. Pero eso no puede guiar la actividad legislativa. Las leyes siguen la sociedad y la sociedad, mal que nos pese, ha cambiado.

      También es ideológica la crítica al matrimonio y la práctica homosexual por “antinatural”. Ahora mismo estoy dentro de un edificio tecleando en un netbook y me acabo de tomar un gelocatil por prescripción facultativa. Todo antinatural, y no por ello malo.

      Y para terminar, debo decir que me ha parecido bastante triste la profusión de anécdotas sobre homosexuales “conversos”, prostitución masculina y demás. Tengo entendido que las leyes deben evitar caer en casuismos. Siempre criticamos al político que legisla a golpe de encuesta, pero cuando interesa nos acordamos de esas primas una de las cuales sufre Down. Innecesario y evitable.

  55. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    Lo que tenemos que hacer es prohibir el matrimonio de aquellos que no acrediten capacidad procreadora por edad, estado de salud y capacidad económica, y poner multas a los que no tengan en más o en menos, el número de hijos que el Estado considere necesario en función de las necesidades generales.

    Ah, no que eso ya lo inventaron prohibiendo el matrimonio a los indigentes en el siglo XIX e imponiendo en China multas a los que tienen más que el hijo único.

  56. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Cuando en cuestiones psicológicas comenzamos a hablar de “enfermedad” estamos pisando terreno pantanoso.
    Introducir el término para referirse a un síndrome, una tendencia, una pulsión, una conducta o incluso un problema no me parece correcto porque las fronteras estadísticas son enormes y de geometría variable. Además, vivir tiene efectos.

    Si las cosas del alma fueran medibles –o incluso cognoscibles– sería mejor hablar de porcentajes o de cuestiones que pueden ser estudiadas si el interesado piensa que va a sentirse mejor haciéndolo. Pero no hablemos de enfermedad, nadie lo hace.

    Al mismo tiempo es notorio –porque se han publicado ríos al respecto– que la APA retiró la homosexualidad de la lista de patologías por fuertes presiones del lobby gay como más tarde lo hizo la organización gubernamental OMS.

    Sin embargo persisten problemas concretos (ambulatorios, higiénicos, infecciosos y traumatologías) derivados de alguna práctica coital por esfínteres que la naturaleza no tuvo a bien dotar de defensas naturales.
    Esto no es exclusivo de parejas homo.
    Se oculta que estas prácticas, para no ser de riesgo médico concreto, deben tener lugar con preservativos “Heavy Duty”. “Ruggerized” en terminología castrense.

    El fenómeno Gay no está sometido a suficiente escrutinio social porque sus defensores e ideólogos se esfuerzan en evitarlo con la ayuda de diversos intereses.

    Occidente se ha trabajado a pulso la destrucción del arquetipo familiar patriarcal (donde existía porque también abundan estirpes de admirables matriarcas y varones discretos) y ahora se está dedicando a destrozar el femenino y el masculino así como la alianza entre ambos arquetipos, la familia.

    Hay partidos de gobierno que dedican a este esfuerzo ingentes cantidades de fondos, intelecto y tiempo. Esto es algo que debe intrigarnos y ocuparnos. Es como tener al administrador del bosque criando termiteros.

    Los amigos homo con los que he mantenido una larga relación personal sufrieron en su infancia dos tipos de situaciones.
    –Un rechazo de la genitalidad materna o femenina desde la primera infancia. Tres casos, entre ellos el psiquiatra, describen el momento de su niñez en que ocurrió y la impronta desagradable que les produjo sin perjuicio de un gran amor a la madre.
    –Contactos homosexuales en la infancia por parte de figuras de autoridad o compañeros. Dos en internados (de curas y militar) uno en su familia.

    Los cinco varones pertenecen a una de ambas categorías o a las dos.
    Tres de ellos han muerto de Sida. Dos sobreviven muy bien. Uno casado con hijos y otro soltero. Grandes seres humanos, extraordinarios.

    El enorme poder del aprendizaje, la voluntad y la experiencia debiera hacernos reflexionar acerca de determinadas modas políticas, sus efectos en los arquetipos y la importancia de estos.

    Saludos

  57. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Si se trata de destruir la familia patriarcal, que es la que venía en el Código Civil hasta 1981, y que me impediría hoy tener una cuenta corriente a mi nombre o ejercer la abogacía sin el consentimiento de un varón con quien me uniera vínculo matrimonial, mi más ENTUSIASTA apoyo para su definitiva destrucción. Y si eso significa que soy de ese notorio lobby gay internacional que ha obligado a que se considere admisible el sexo vía esfínter cuando al menos en homosexuales debería estar considerado médicamente preocupante, pues va a resultarque soy miembro del lobby internacional homosexual..

    Por cierto, soy heterosexual, casada (con un hombre, el mismo) desde hace 25 años.

  58. Maria
    Maria Dice:

    Hola Sr. Manu,
    Que le ha hecho a usted o al resto de la humanidad el sr, John Rawls. Específique por favor.
    Gracias

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