Que se mueran los viejos…

Haciendo un remedo del título de la vieja película “Que se mueran los feos”, el ministro japonés de finanzas Taro Aso ha culpado a las personas mayores del elevado gasto sanitario de su país y ha declarado que él se sentiría mal si supiera que su tratamiento está pagado por el Gobierno,  al tiempo que atacaba las tácticas de reanimación y los tratamientos para prolongar la vida e instaba a los mayores a que se dieran prisa en morir. Así lo recogía The Guardian y así ha sido reflejado por la prensa española.

 

Lo cierto es que en Japón casi un veinticinco por ciento de sus 128 millones de habitantes supera los sesenta años. Y es posible que en los próximos cincuenta años alcance el cincuenta por ciento. El propio Aso tiene setenta y dos años…. pero parece que él no se incluye porque ya en alguna ocasión había criticado a quienes comen y beben y no hacen ningún esfuerzo y luego visitan las consulta: se debe de considerar en forma (ver aquí)

 

No pretendo hacer un post con esta sugerente noticia, sino sólo plantear las cuestiones que me suscita:

 

¿Es hasta cierto punto disculpable -aunque la forma sea brutal- la conclusión del ministro japonés cuando tenemos un mundo masificado, disponemos de recursos limitados y la esperanza de vida es cada vez mayor? ¿Nos encontramos ya en una situación como la del avión en peligro en el que es necesario -como en el chiste del español, el francés y el inglés- tirar a un pasajero para que los demás se salven?

 

¿Hasta qué punto tiene esta noticia conexión con estas otras más antiguas sobre la posibilidad de denegar el tratamiento a fumadores y obesos, que se planteó en Gran Bretaña? O, dicho de otra manera, ¿es exigible una autorresponsabilidad en el cuidado de nuestro cuerpo de tal manera que no genere costes innecesarios a la colectividad? ¿Puede la ley tomar cartas en el asunto, coartando nuestra libertad, como traté en unos de mis primeros posts, acerca de la ley antitabaco?

 

¿O estamos, en todos estos casos, ante un ejemplo más de economicismo eficientista del que ni siquiera la vida humana logra escapar, un utilitarismo racionalista que sacrifica lo que sea necesario si redunda en beneficio de la mayoría? ¿Estamos ya cerca de la distopía cinematográfica de Soylent Green, en la que la falta de recursos naturales -salvo para una reducida élite- hace que la gente se alimente de un producto sintético y les obliga, cuando son mayores, a irse a El Hogar, donde mueren en un ambiente como el de su infancia?

 

Se trata de un dilema moral -quizá un poco prematuro, pero posible en el futuro- del tipo de los que plantea Michael Sandel en Justicia (y que comentaba Rodrigo Tena aquí): un tren que se dirige contra varios obreros pero el conductor puede cambiar de vía para matar solo a uno: ¿es ético hacerlo? ¿Y si tiramos a un gordo a la vía desde un puente para que descarrile el tren?  En nuestro caso sería: vale, no incitemos a las personas mayores a suicidarse, pero no los reanimemos, no paguemos sus tratamientos, no los cuidemos, porque no hay recursos…¿o hay algo por encima de los recursos?

 

Como dice Sandel, hay tres maneras de enfocar la justicia: según el bienestar (maximizar el bienestar de la mayoría, el utilitarismo), según la libertad (la defensa de los derechos individuales) o según la virtud (la justicia asociada a ciertas virtudes). Y el dilema moral surge cuando estos ideales entran en conflicto.

 

¿Quid iuris? Decidan ustedes.

41 comentarios
  1. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    La evolución es perfectamente coherente.
    De la eutanasia voluntaria a la obligatoria, solo hay un obstáculo: la dignidad humana. Muy de capa caída últimamente.
    Aborto lleva a eutanasia y esta a geronticidio.
    Y al cabo… ¿por qué va a existir esa dignidad? Si la mayoría dice que un grupo no es digno… el Derecho ha de seguir a la Sociedad, etc etc
    Hitler, como el Cid, gana batallas después de muerto.
    A medida que cumplen años, ciertas personas ven que igual lesva a tocar probar de su propia medicina… y no les resulta agradable.
    Yo espero que, llegado el caso, acabe muriendo en la cárcel mejor que en el matadero. Sí, por haberme defendido (si puedo, eficazmente) contra los criminales que buscaban “mi bien”.
    Creo que en Justicia, la autodefensa también existe contra el Estado que ha caído en Tiranía.

  2. FBR
    FBR Dice:

    Esta es la distopía liberal. En contra de los que manifiesta Curro Arriola,no es fruto de la tiranía del Estado, sino más bien del intento de hacer desaparecer este, y con él, la solidaridad.
    Luego arrimar el ascua, y enlazar con el aborto, todo es uno.
    Pronto resucitaremos la eugenesia, que ya espera al acecho en la esquina de esa “externalización de los servicios públicos” y su obligatoria “optimización de recursos y beneficios” (aquí yo también me voy yo por los Cerros de Úbeda”.
    Yo ya empiezo a perder el sentido del humor, y me dejan de hacer gracia todos estos “asuntos”.

  3. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Me asombran esos dilemas. No hay ningún dilema.

    Salvo que consideermos también un dilema torturar a uno que dicen que es terrorista para evitar futuros atentados. Buenos, a terroristas sí, siempre que hayan sido condenados por un delito de terrorismo anterior. Bueno, siempre que por mo menos estén procesados. Bueno, siempre que tengan cara de terroristas. Bueno, siempre que no sean mi primo o mi herrmano, que no se han afeitado hoy. Bueno, vale, cualquiera, si es mayor de edad sí, pero si tiene 17 años. no. Bueno 17 años sí, 16 no. Bueno 16 años sí, 15 no… Bueno,

    y al final llegamos al dilema clásico, que TAMPOCO es dilema:

    ¿Torturaría usted a un niño, a un único niño [obsérvese el detalle emocional: un niño, pero así lo plantean],

    si con eso, por el motivo que fuera, evitara la muerte de mil?

    O, ya puestos, ¿apretaría usted el botón que nadie sabe que aprieta si con ello entra en su cuenta corriente un dinerito?

  4. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Y disculpen que se ha quedado el comentario a medias.

    Quizá no conocen la pelícuula JAPONESA que trata de una sociedad con GERONTICIDIOS sistemáticos

    “LA BALADA DEL NARAYAMA”

    Enlace a wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/La_balada_de_Narayama

    Copio sinopsis:

    Sinopsis

    Orín, la abuela y más anciana de la casa del árbol, es decir, de la casa de la familia que lidera Tatsue (primogénito de ella), va a cumplir los setenta y está en perfecto estado. Pero para despejar camino, pues se trata de una sociedad donde sobrevive por subsistencia muy apurada, y ayudar de algún modo a su familia decide ir arrancándose ella misma los dientes; ya que según la creencia, los viejos que ya no tienen dientes han de ser dejados en la cima del monte Narayama, pues así lo desea el Dios de la montaña. A Tatsue no le queda otra que, al final, trasladar a su madre al monte, donde esta perecerá. El dilema que se le plantea a Orín es que si no se va, Kesaian -o Tatsue- no podrán tener otro hijo, otra mano fuerte de ayuda en el campo, y la posible complicación de la sucesión hereditaria.

    Dice wikipedia:
    La balada de Narayama ( Narayama Bushiko) es un largometraje que ganó la Palma de oro en 1983. Bajo la dirección de Shohei Imamura, se da vida a una sociedad campesina, agrícola y rudimentaria del Japón de hace apenas uno o dos siglos.

    El gobernante japonés está haciendo lo del dicho:

    QUE LA VIDA IMITA AL ARTE

    Porque no quiero decir q ela historia se repite porque la sociedad japonesa que describe esa película, ambientada hace dos siglos, con geronticidios, no tengo ninguna constancia de que refleje hechos históricos.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El sábado pasado, andando por el monte con los perros, encontramos un zorro grande recién muerto a los pies de un abeto cuya copa empezaba a ras de suelo. Estaba lejos de su madriguera tendido en la nieve. Se había apartado para morir. Los perros se quedaron quietos unos momentos como rindiendo respetos.

    Pensé que era un “hasta luego” más hermoso que las incineradoras municipales o que la melancólica fuga que hace más de 30 años nos proponía “Soylent Green”.

    Si quisiéramos describir en muy pocas palabras la generación que hemos moldeado esta época creo que lo que mejor nos define es aquel grito de Freddie Mercury “I want it all, and I want it now”.

    La gratificación instantánea y una cierta pretenciosidad que ante las pulsiones del presente pierde en reflexividad y gana en instintividad.
    Es algo más importante el ahora que sus efectos futuros que de alguna forma evitamos considerar o relegamos a segundo plano.
    Que el ahora se haya convertido en factor dominante tiene consecuencias y permea, –como la tinta en un secante–, por ósmosis, todos los fractales, todos los rincones de nuestra vida y de nuestra sociedad.

    Quizás sea el factor más inmoral (más inhumano): La acción que ignora que los actos de hoy tienen consecuencias mañana y que, conscientemente, elegimos ignorarlos.

    Es lo que sucede con las pensiones de jubilación: Se han gastado las contribuciones y 260,000 millones de Euros de Superávits de 30 años (informe de Funcas, Profesor Alonso Meseguer, 2007, publicado resumen en El Mundo y silenciado por el resto desde que arranca la crisis).

    Han cargado contra esas contribuciones gastos que deberían pasar por el Presupuesto y se han autodeclarado inmunes.

    Ahora los muñidores del sistema (una profesión rentable) comienzan los cantos de sirena de las muertes dignas y los comités de bioética ya creados en los hospitales públicos.

    Pero realmente están hablando de la muerte del zorro y al menos el japonés habla claro.

    El eslabón que falla y destroza la cadena.
    Donde no hay mata no hay patata.

    PD. En otro hilo, María me preguntaba qué pensaba de Rawls.
    Pues, estimada María, lo que piensa cualquier ser humano que se haya tomado el trabajo de leer despacio y de verificar 40 años más tarde las consecuencias de su doctrina.

  6. Quasimontoro
    Quasimontoro Dice:

    La vida siempre nos impone decisiones difíciles porque “nada es gratis“ y a veces lo que debemos sacrificar tiene mucho valora para nosotros pero debemos hacerlo para conseguir algo que queremos más. Si, nada es gratis, y esto duele mucho a los filósofos del paraíso que suponen que se puede tener todo lo bueno de la vida sin mucho sacrificio y también a los filósofos del tango que lamentan lo mucho que se sacrifica para conseguir algo que en realidad no valía tanto como habíamos pensado. Como nada es gratis, lo más fácil es apuntar al economicismo eficientista o al liberalismo o a los malos o a la Iglesia para culparlos de tener que tomar decisiones difíciles. Como siempre lo más fácil es entrar en trance y delirar.

    Para enfrentar decisiones difíciles lo primero es tener claro quiénes tomarán la decisión, quiénes se beneficiarán de la decisión, y quiénes asumirán los costos de la decisión. El delirio nos lleva a buscar “otros“, los giles del tango, para que asuman los costos sin beneficiarse para nada de la decisión, pero el stock de giles se acaba pronto y peor pueden enojarse y exigir reparaciones. Ex ante uno debe tener claro a quiénes se les puede pedir honestamente que asuman parte del costo de la decisión y jamás se piense que se puede forzar a los demás a asumir los costos porque “pueden“ (sólo la Iglesia Católica en la Edad Media tuvo éxito en persuadir a los futuros muertos en “pagar“ su entrada al cielo dejando sus bienes a la Iglesia para beneficio de otros).

    Negarle a alguien un beneficio –el uso de la máquina que le permitirá vivir varios meses o años más– equivale a un costo para esa persona sólo si esa persona honestamente creyó la promesa de otros de que bajo ciertas condiciones tendría el beneficio (por si sola, nuestra naturaleza moral no es condición necesaria ni suficiente para alegar la existencia de esa promesa). Y aquí llegamos a la esencia de las decisiones difíciles de las sociedades modernas ¿quiénes son esos otros? ¿en nombre de quiénes prometieron algo? ¿qué es exactamente lo que prometieron? ¿esos otros son familia, son vecinos, son su “pueblo“, su “nación“, su “estado“, sus “Naciones Unidas“? La variedad de decisiones difíciles nos indica que no hay una respuesta única a todas las decisiones (¿cuándo una decisión pasa de fácil a difícil?) y que nuestra reacción si se nos niega un beneficio variará mucho según sea lo que esté en juego.

    En nuestro mundo, la “colectivización“ de promesas de algunos beneficios ha sido una consecuencia inevitable del bienestar económico y de la democracia, constitucional o no. Los políticos han sido los ingenieros de esa “colectivización“, y aunque nos divierta denunciarlos por ineptos y corruptos, el problema es que han generado tal cantidad de promesas cuyo cumplimiento pone en duda la sobrevivencia del “colectivo“ (y que quede claro que lo han hecho con la complicidad de abogados que como profesionales, fiscales y jueces quieren forzar el cumplimiento de esas promesas).

    • Verónica del Carpio Fiestas
      Verónica del Carpio Fiestas Dice:

      Sr. Quasimontoro, vuelve usted a atacar a los abogados y otras profesiones jurídicas sin previa provocación y sin venir a cuento, por enésima vez, y parapetado en su anonimato.Esta vez, imputándonos complicidad en algo, que sinceramente, debo ser muy corta, no acabo de entender pero que debe de ser malísimo.

      Lo peor de internet, con diferencia, peor aun que la pérdida de intimidad, es que cualquiera puede decir lo que parezca oportuno sin responsbailidad. Yo creo en la responsbailidad. Le pido, Sr. Quasimontoro, que se identifique cuando insulte, que ya está bien.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Verónica,

      De acuerdo con el diccionario de la RAE

      cómplice.
      (Del lat. complex, -ĭcis).
      1. adj. Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería. Un gesto cómplice.
      2. com. Der. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas.
      3. com. Der. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos.

      complicidad.
      1. f. Cualidad de cómplice.

      Yo tenía en mente la definición 1, pero usted parece creer que yo uso la definición 2. No, yo soy cuidadoso y no acuso a nadie –yo no digo que “los abogados hicieron tal cosa“ (y mucho menos que cometieron un delito). Yo digo que “abogados“ ayudan a los gobiernos a hacer promesas y a ejecutarlas, algo que es evidente por la gran cantidad de abogados que son fiscales y jueces y otros muchos que representan a los beneficiarios de esas promesas (y los menciono porque la gran mayoría de lectores de este blog son abogados). Y no le quepa duda que yo pienso que hay muchos economistas que ayudan a los gobiernos a disfrazar sus promesas, haciéndolas pasar por buenas cuando bien saben que será muy difícil cumplirlas. Esos economistas trabajan como asesores de los políticos

      Lo que está en juego es la naturaleza jurídica de las promesas y usted debería centrarse en eso, esto es, ayudar a aclarar esa cuestión. El problema de fondo que plantea el post de Ignacio no es filosófico –es jurídico. Y si usted cree que es moral antes que jurídico, por favor discutamos eso.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Teresa,

      A nivel de país los que hicieron las promesas son los legisladores (todos los que participan en el proceso de redactar y aprobar una ley) y también los jueces en la medida en que ratificaron esas promesas cuando fueron materia de pleito. Legisladores y jueces lo hicieron no en nombre proprio sino de otros, los ciudadanos, a quienes representan si fueron elegidos y designados de acuerdo a procedimientos constitucionales.

      Respecto a su último punto, nadie que alegue que se le hizo una promesa puede ignorar quién se la hizo porque entonces uno puede cuestionar su honestidad (yo no trato a los demás como si fueran idiotas que no pueden saber quién le prometió algo). En el caso de las promesas de legisladores y jueces, un ejército de decenas de miles de abogados ayuda a que sepamos sobre esas promesas, incluso también algunas que no se hicieron, o que se hicieron de manera distinta a la alegada por los abogados. Por supuesto, las personas llamadas a cumplir las obligaciones prometidas (en el caso de legisladores y jueces no necesariamente las mismas personas que hicieron las promesas) debieran ser honestas si no pueden cumplirlas e intentar acordar con los beneficiarios de esas obligaciones qué beneficios sí podrían entregar. Y por supuesto, cuando no se puede cumplir simultáneamente con muchos beneficiarios, no debe sorprender que igual que en el Titanic haya pelea por los pocos asientos en los botes salvavidas y que los oficiales den prioridad a sus amantes.

  7. Sito
    Sito Dice:

    Creo que nuestra falta de comprensión se debe a nuestra cultura católica donde la vida pertenece a Dios.

    No creo que estas declaraciones se deban sólo a la crisis japonesa muy prolongada en el tiempo o la relación coste-beneficio. Sino que también se debe a la tradición del guerrero samurai japonesa.

    El hagakure inspirado en el bushido es un antiguo breviario japonés con los principios fundamentales de la vida del guerrero, su filosofía y ética trascendental. Nos puede parecer algo totalmente templario, romántico o anacrónico, pero no olvidemos que muchas artes marciales se siguen basando en el código marcial, que también ha influido en la literatura, pintura, caligrafía o cultura en general.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Bushid%C5%8D

    El Bushido comienza con la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir, pero también sabiendo morir en cada instante. Para el samurai la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura. La vida del samurai se basa en la muerte, sólo se trata de armarse de valor y actuar.

    Así, el que escoge vivir habiendo fracasado en su empeño, será despreciado, un cobarde y un fracasado. El que fracasa pero después muere, nunca será deshonrado. La Maestría de un samurai es estar constantemente preparado a morir en un eterno presente.

    La cuestión es que quizás los mayores japoneses sean mucho mejor guerreros conforme el Código que su Ministro, pero sólo el señalar la duda sobre una muerte deshonrosa puede marcar a mucha gente con este pensamiento.

    Muy recomendable el libro por cierto. El Hagakure japones y el Arte de la Guerra chino para mí son libros de cabecera.

  8. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Vaya entrada, Don Ignacio, como la de Don Rodrigo, unida al 26% de desempleo y a 1,8 millones de familias si ingresos, a los datos actualizados del FMI, a lo del Parlamento de Cataluña, la corrupción+iva, etc. …
    ¿Quid Iuris? El japonés, claro, necesariamente en el marco de la Convención de Derechos Humanos, desde el punto de vista del Derecho positivo. Los japoneses no están obligados a tener las mismas percepciones del mundo que los españoles, suponiendo que exista un cosa semejante las “percepcioes sociales”. ¿Uno puede libremente no querer ser viejo y necesitar asistencia? Bueno, yo no quiero, en uso de mi libertad y mis derechos individuales, que esper ninguna concepción religiosa o moral pretenda violar. En la sociedad romana clásica entre los nobles perder la “dignitas” física,social o moral era motivo para hacer voluntariamente mutis por el foro, libérrimamente. Por cierto es el nombre usado por la asociación más conocida para ayuda a bien morir: http://www.dignitas.ch. ¿Es disculpable desde nuestra óptica? En absoluto. No hay dilema, como dice Dña. Verónica: el Estado no puede, por ningún motivo, a través de ningún portavoz, sugerir que sería mejor tener menos ancianos. ¿Problema de las pensiones? No existe, el problema es el del diseño del sistema. Si la gente cree que está ahorrando para cuando sean viejos porque el trabajo tiene un impuesto del 33% alguien les engaña y da lo mismo que sean “los liberales” o “los comunistas” o cualquiera entre ambos si bien el “comunismo capitalista eficientista” chino parece ser la moda: “cría cerdos, pero no hijos”, es una frase oficial. No vamos a la eugenesia, estamos en ella desde hace mucho. ¿Cuidamos cada uno a nuestros abuelos? Esa es la pregunta, individual, ética, moral, como siempre. ¿Que se acaban las pensiones porque no dan para todos? Pues los abuelos que vivan con los hijos y los nietos en casa, en vez de vivir los hijos y los nietos de la pensión y la dependencia del abuelo (incluso del ya fallecido, com leemos en ocasiones). La vida y la libertad, incluso la de dejar de existir, son lo poco que nos queda de este breve sueño de libertad, igualdad y fraternidad. Más poesía (“una herramienta moral”, como dice Gimferrer) y menos política. Para quien quiera leer haykus sobre el tema
    http://lasillaprestada.blogspot.com.es/2012/06/haikus-sobre-la-muerte.html . Esperamos un post sobre los embarazos de neanderthales…

  9. FBR
    FBR Dice:

    Entiendo la fascinación por la cultura japonesa, el sintoísmo, la herencia samurai…., pero no la comparto. Y menos en lo que hoy día parece ser Japón; un país democrático no feudal, regido por un parlamento y con un gobierno electo, que se debe a su pueblo. Y en este contexto, el señor ministro les dice a sus conciudadanos, -muchos de los cuales le habrán votado-, que deben morirse para no ser una carga, que deben echar cuantas y analizar su supervivencia en términos de costes.
    La vida hace de nosotros lo que quiere, en gran medida. Yo quisiera saber si ese señor ministro diría lo mismo a sus 75 años, de estar en el otro lado del abismo, porque, uno es uno mismo y sus circunstancias, y los otros son ellos mismos y las suyas; y en cuestiones de vida-muerte, esas sentencias a la ligera…..
    Si la compasión es uno de los componentes del amor, este señor desde luego es incapaz de amar. No sé que hace representando a su pueblo.
    Me ha gustado mucho la respuesta de Manu Oquendo, y me adhiero en gran medida, hemos sustituido el tiempo, la paciencia, el conocimiento…, por tener cosas y tenerlas ya.

  10. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    ¿No hay cinéfilos entre los comentaristas?

    Película JAPONESA de 1983, ambientada hace un par de siglos, sobre GERONTOCIDIOS SISTEMÁTICOS COMO MECANISMOS DE CONSERVACIÓN SOCIAL EN JAPÓN

    LA BALADA DEL NARAYAMA

    http://es.wikipedia.org/wiki/La_balada_de_Narayama

    “La balada de Narayama (楢山節考, Narayama Bushiko) es un largometraje que ganó la Palma de oro en 1983. Bajo la dirección de Shohei Imamura, se da vida a una sociedad campesina, agrícola y rudimentaria del Japón de hace apenas uno o dos siglos.
    Sinopsis

    Orín, la abuela y más anciana de la casa del árbol, es decir, de la casa de la familia que lidera Tatsue (primogénito de ella), va a cumplir los setenta y está en perfecto estado. Pero para despejar camino, pues se trata de una sociedad donde sobrevive por subsistencia muy apurada, y ayudar de algún modo a su familia decide ir arrancándose ella misma los dientes; ya que según la creencia, los viejos que ya no tienen dientes han de ser dejados en la cima del monte Narayama, pues así lo desea el Dios de la montaña. A Tatsue no le queda otra que, al final, trasladar a su madre al monte, donde esta perecerá. El dilema que se le plantea a Orín es que si no se va, Kesaian -o Tatsue- no podrán tener otro hijo, otra mano fuerte de ayuda en el campo, y la posible complicación de la sucesión hereditaria.”

    No tengo constancia de sui refleja una práctica real o es una invención.

    • José Jarauta
      José Jarauta Dice:

      “Costumbre observada (ocasionalmente) en algunas regiones montañosas de Japón en tiempo de hambre, consistente en abandonar ancianos en la montaña, principalmente en el monte Obasute (también llamado Ubasute o Kamuriki), en la prefectura de Nagano. Esta costumbre, de origen chino, ha devenido legendaria; fué el tema de un número de dramas musicales tradicionales (Noh) y es mencionada en el “Konjaku monogatari” (S XII). Una novela moderna “Narayana bushi-ko” de Fuzakawa Sichiro (1956), retoma la leyenda. Fué adaptada para el cine por Kinoshita Keisuke en 1958.”

      “Japan Encyclopedia”; Frédéric, L., Harvard U.P. p 732.

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      Estimado don Ignacio, estimada doña Verónica:

      Permítanme reproducir lo que escribí en un hilo análogo de esta misma bitácora.

      “La sociedad, todo para la sociedad, todo por la sociedad, la sociedad siempre, la sociedad en todas circunstancias, la sociedad en todas ocasiones.”

      Y la sociedad encontrará vías, como siempre encuentra, para que los viejos no le sean una carga insoportable.

      Hace tiempo traduje este fragmento de ”The Law of Primitive Man” de E. Adamson Hoebel:

      Aunque pueden ser otros quienes decidan que los días de un anciano han acabado, la solicitud de morir suele venir de él mismo. El homicidio debe ser llevado a cabo por un pariente, para impedir posibles venganzas. Si el infanticidio es aceptado de forma natural, no ocurre así con el senilicidio y el invalicidio; los vínculos emocionales construidos a lo largo de los años no se cortan con tanta facilidad, y no es infrecuente que el anciano tenga que insistir en su derecho a solicitar la muerte, y que el pariente sea compelido a cumplir con su deber. Weyer registra un ejemplo conmovedor:

      Un cazador que vivía en las islas Diómedes contó a este escritor cómo mató a su propio padre, a petición de éste. La salud del viejo esquimal se deterioraba, ya no podía contribuir como miembro del grupo tanto como pensaba que debía; así que pidió a su hijo, entonces un muchacho de unos doce años, que le afilara el gran cuchillo de caza. Luego le indicó el punto vulnerable donde debía apuñalarlo, justo encima del corazón. El muchacho hundió el cuchillo, pero el golpe no dio resultado. El anciano padre le sugirió con dignidad y resignación: “Inténtalo un poco más arriba, hijo mío”. La segunda puñalada fue efectiva y el patriarca pasó al reino de las sombras ancestrales.

  11. Carlos
    Carlos Dice:

    Si me permite, es que la trampa está en la premisa “recursos insuficientes”. En el mundo se tira más comida de la que se puede consumir, y mientras había crédito libre, todo se podía hacer. Hay recursos más que de sobra, lo que pasa es que no se explotan ni se utilizan correctamente. No deja de ser llamativo tampoco que los que proponen estos planes nunca se incluyen dentro de ellos (igual que quienes gestionan los servicios públicos luego utilizan servicios privados.)

  12. Mucius Severus
    Mucius Severus Dice:

    Todos los.comentarios muy éticos. Pero ¿es admisible poner a la cola del trasplante de lo que sea a un fumador, alcohólico u obeso?

  13. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    ¿Qué entendemos por viejo? ¿Una acumulación de años, experiencia y quizá alguna “gotera” que otra, o lo aplicamos a la falta de ilusión, de entusiasmo, de ganas de vivir y de conocer? Hace unos años, un importante arquitecto (ya fallecido) a su casi 90 años nos preguntaba ¿cuando salimos a pegar carteles? preparando una campaña política. He conocido bastantes “viejos” que me dejaban atrás en casi todo y he conocido a bastantes “jóvenes” que se habían hecho viejos antes de tiempo. Una cosa es la edad cronológica y esas reglas que nos dejan sin la referencia de los “maestros” de verdad para dejar paso a generaciones “muy bien preparadas” pero incapaces de desarrollar su propio proyecto de vida. En cambio he conocido y tengo la suerte de conocer a muchos “viejos” que siguen pensando en cambiar el mundo. La gran crisis se gestó en la década de los 80 cuando las grandes compañías y corporaciones y ¿cómo nó? nuestras administraciones y gobiernos, decidieron mandar a sus casas a los “viejos” con sus conocimientos y experiencia y surgió el “yuppi” de 25 años que decidía con su ordenador (faltaría más) sobre los ahorros de mucha gente a cambio de basura financiera; cuando el modelo a seguir era amasar fortunas a costa de quien fuera o de lo que fuera. Los “viejos” a lo mejor no se hubieran prestado con tanta docilidad a tales manejos.

  14. Enrique Sánchez
    Enrique Sánchez Dice:

    Hace unos días estuve en una residencia de ancianos, limpia y luminosa, con un amplio patio interior que tenía un porche, a modo de claustro como el de los monasterios. Salvo que, en vez de una sucesión de pinturas describiendo la vida de un santo, se mostraba una colección de fotocopias coloreadas agrupadas bajo el título “El verano”. Entre ellas, había una en la que podía verse un niño sonriente con un cubo y una pala, otra en la que aparecía una enorme pelota de playa, otra más con un barquito y así sucesivamente. Al parecer, se trataba de una exposición de los trabajos artísticos de los abuelos. Los mismos que hacen los niños de tres y cuatro años. Es de suponer que, próximamente, habrá otra exposición sobre “La navidad”.

    Los extremos se tocan y el círculo se cierra. Después de una larga vida de esperanzas y trabajos volvemos a colorear las fichas que nos ofrecen unas señoritas. Precisamente en este momento en el que tenemos la oportunidad de deseducarnos, de desaprender.

    En la antigua China, el pensamiento y la educación giraban en torno a dos planteamientos, aparentemente opuestos pero complementarios: el confucianismo y el taoísmo. El primero centrado en el conocimiento práctico y la acción social y el segundo basado en la contemplación y la búsqueda del propio camino. Los niños y jóvenes se educaban en el complejo sistema de reglas y rituales del confucianismo, mientras que las personas de mayor edad intentaban recobrar la espontaneidad que había sido destruida por las convenciones sociales. El ser humano plenamente realizado era aquel capaz de armonizar los dos planos, de ocuparse de los asuntos terrenales y seguir el orden natural del universo. En la sociedad actual, no se contempla ni se ofrece esta segunda posibilidad.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/desaprender

  15. Verónica del Carpio Fiestas
    Verónica del Carpio Fiestas Dice:

    Respuesta al Sr. Quasimontoro: Disculpe, pero no entro al trapo. Debatir con usted es muy aburrido.

  16. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Plantea el autor del post si debemos ser autorresponsables del cuidado de nuestro cuerpo para no generar costes innecesarios a la comunidad. Y cita el debate que hubo en el Reino Unido acerca de denegar la atención sanitaria a fumadores y obesos.
    Los fumadores pagan el impuesto especial que grava el tabaco, de modo que si denegamos la atención médica al fumador (en las enfermedades propias de su hábito) Hacienda tendría que devolverle todos los impuestos que el fumador pagó cajetilla tras cajetilla. Lo mismo puede decirse del que acude al hospital con el hígado perjudicado, si le rechazamos por ser bebedor de alcohol habrá que reintegrarle todos los impuestos especiales que pagaba al pedir un gintonic.

    Podrá alegarse que no es tan fácil gravar con impuestos especiales a otros elementos patógenos, como por ejemplo son los churros para los obesos, y que al obeso le sale gratis su enfermedad y los costes sociales de tanto churro los pagamos entre todos.

    Aquí hay que tener cuidado, porque hay muchas prácticas socialmente bien vistas pero que generan mucho coste para la sanidad pública. Los esquiadores, por ejemplo, parecen gente saludable y estupenda, pero se cascan las piernas mucho más que los sedentarios, y operar una fractura cuesta un pico. ¿Ponemos impuestos especiales para los deportes de riesgo?

    También las mujeres embarazadas sufren las enfermedades propias del embarazo y parto, los trabajadores sufren enfermedades profesionales, y sin ninguna duda los ciudadanos sexualmente activos sufren las ETS con más frecuencia que los que viven en castidad. ¿Impuestos especiales para todos?

    Alguien dirá que no, que se trata de distinguir entre enfermedades “buenas” y “malas”. A nuestro alegre esquiador perniquebrado le pagamos el quirófano entre todos, faltaría más. Pero al fumador no le financiamos ni el jarabe para la tos porque ¡la sociedad no paga vicios! Al final la cosa no es un debate fiscal, sino de moralidad, o de moralina. Mi opinión es que es mejor tener una sanidad universal, que atienda a esquiadores y a los amantes del gintonic también.

    • Verónica del Carpio Fiestas
      Verónica del Carpio Fiestas Dice:

      La monja que impartía religión nos intentaba convencer de la necesidad de ser autorresponsables, como usted, dice, de nuestros cuerpos, y con idéntico planteamiento (no fumar, no beber, no practicar deportes de riesgo, cuidarse, vida sana, etc.) pero no para no generar costes a la comunidad, sino por motivos religiosos (el cuerpo como algo ajeno, de Dios concretamente, de lo que se responde). España, años 70, colegio católico.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Verónica, si uno es católico (no sé otras religiones) acepta muchísimas cosas precisamente “en clave” de Dios. Dios que es amor y que no para de demostrárnoslo. Todo lo nuestro es de Dios (cuerpo incluído, sí), y además está en buenísimas manos, ya que nadie nos ama más ni sabe más que El.
      Esto no es privativo de España ni de los años 70, esto es fruto de la esencia de nuestra Religión: que Dios nos ama, y que somos hasta hijos suyos, pero NO iguales a El.
      Naturalmente a nadie se le obliga a ser católico (al menos a mí no me han obligado, y creo que soy más viejo que tú; en mi colegio de curas no iba a comulgar, y ninguno quiso jamás obligarme a ello, ni siquiera indirectamente). Pero si uno libremente se adscribe a esa Religión, y asume las consecuencias (entre otras que el cuerpo no es “suyo”, sino de Dios), ¿acaso te parece mal?
      Igual he entendido al revés tu comentario…

  17. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Si, como dicen, el tabaco acorta la vida mientras el estado recauda y se ahorra pensiones lo que es difícil de entender es cómo un pueblo economicista como el inglés se puede dejar engañar por planteamientos tan contrarios a la realidad económica.
    Hace mucho que quese sabe que el fumador es un contribuyente “triple A” que nos deja demasiado pronto regalando a la sociedad un notable ahorro en pensiones.

    El conjunto de sus contribuciones y sus ahorros es superior a las seis o siete breves estancias hospitalarias derivadas de la insuficiencia respiratoria, el enfisema y algún tumor que otro. Además los de pulmón son rápidos si no se tratan pronto.
    Amén de que en el tipo de economía en el cual que vivimos el gasto es PIB. Keynes destilado.

    El argumento convincente para no fumar es de naturaleza más doméstica, parecido al de la monja que cita Verónica pero más rastrero: eficiencia de aporte de oxígeno, higiene y, sobre todo…. no manchar las cortinas. Las cortinas de casas con fumadores requieren lavados y tintorerías excesivamente frecuentes. Con la ropa sucede lo mismo aunque no se use.

    Uno de los chicos se ha trasladado con su familia a Canarias y hemos venido a verles este finde. Viven en Santa Brígida. Un pueblo pequeñito a unos 600 metros de altura y a 15 minutos de Las Palmas y ayer, al comprar el periódico, vimos el precio del tabaco: Casi la tercera parte que en la península. Por cierto que ayer Santa Brígida parecía Leiza, Potes o Cangas de Narcea un día de lluvia de Enero.

    Hay una nueva generación de sacerdotes católicos jóvenes. El de ayer en la misa de 19:30 en Santa Brígida decía cosas como esta:

    “Lo que necesita el tiempo y el espacio es el cuerpo. Al alma no le hacen falta ni el uno ni el otro porque el alma es nuestra pequeña parte de Dios”. Y todo el pueblo parecía entender sin el menor problema. A lo mejor esto es lo que quería decir tu monja, estimada Verónica, sin encontrar las palabras adecuadas

    Saludos cordiales

    • Verónica del Carpio Fiestas
      Verónica del Carpio Fiestas Dice:

      Por favor, lejso de mí una crítica a nadie, ni por supuesto a ninguna religión, ni quería abrir una línea de debate en ese sentido. Solo quería poner de manifiesto, y quizá me he explicado mal, que me llama la atención la curiosa coincidencia entre planteamiento aparentemente tan alejados: economistas, ministros japoneses y la monja que me dio religión coinciden en argumentar la responsabilidad sobre el propio cuerpo por motivos AJENOS a la propia persona interesada, sean unos, sean otros.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Verónica, Manu, Curro, por ahí iba yo, sin tener clara la respuesta. Se trata en parte de las relaciones entre moral y Derecho, tema que Rodrigo va a poner pronto sobre la mesa. ¿Somos totalmente libres en relación a nuestro cuerpo, a nuestra vida? ¿Podemos maltratar nuesto cuerpo y luego pedir que la comunidad nos arregle el destrozo? Desde otro punto de vista, ¿puede el Estado regular nuestro modo de vida al punto de coartar nuestra libertad -la polémica sobre el cinturón de seguridad o el tabaco? ¿Podría también el Estado regular otras conductas presumiblemente nocivas -el trabajo excesivo, el amor excesivo, los celos, la avaricia- imponiendo terapias correctoras sobre la base de posibles costes comunes futuros? Desde otro punto de vista: la creeencia en una religión o cualquier otra idea que ponga por encima de todo la dignidad y libertad humanas ¿cómo actúa en casos límites?
      Evidentemente, las declaraciones del ministro japonés son ahora una boutade porque se plantean en un contexto que no parece ser que sea de caso límite. Pero puede ser que un día llegue el momento en que se plantee la cuestión en serio, como también se puede plantear en serio si quienes maltratan su cuerpo tienen derecho a un trasplante, o si se les pone a la cola de la lista de espera.
      Hay en estos casos un choque entre libertad individual, responsabilidad colectiva y dignidad humana que no siempre es fácil resolver

  18. JJGF
    JJGF Dice:

    No recuerdo ahora si San Agustín o Santo Tomás, uno de los dos, decía que los humanos tenemos solo el usufructo sobre el propio cuerpo, pero no la propiedad. Y por tanto debíamos usarlo conforme a su destino y no descuidarlo innecesariamente…

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Verónica,

      Santo Tomás pensaba efectivamente que había un nudopropietario y así se refleja en la p.215 del trabajo cuyo enlace pongo más abajo.

      Por cierto, que ese trabajo ya es antiguo, pero contiene algunos casos interesantes como el de Moore vs. University Of California, en el que afortunadamente los tribunales americanos dieron la razón al paciente. Pero madre mía, qué peligro tienen algunas farmaceúticas y algunos investigadores!!

  19. Sito
    Sito Dice:

    Podemos discutir la interesante relación entre moral y Derecho que plantean, pero el problema de Japón, Ignacio no creo que vaya por ahí.

    En mi opinión, es tan sencillo como tiene una deuda gigantesca que se estima según diferentes fuentes entre un 210% – 235% del PIB, y de esa, una elevada proporción de su deuda, (un 95%) está en manos de sus ciudadanos. Con cada vez más deuda, mayor impresión monetaria, si sube la inflación y suben los intereses, Japón sería técnicamente insolvente y caería como un castillo de naipes. Aquí lo explican muy bien.

    http://www.bolsalibre.es/articles/view/que-esta-pasando-en-japon-en-el-inicio-de-2013

    Debido al envejecimiento poblacional tan grande, se trata de un coste muy alto esos cuidados y asistencia sanitaria. Sin “viejos” ese coste se reduciría mucho en asistencia, medicamentos, pensiones… Para intentar conseguir eso, se apela a la filosofía samurai anteriormente explicada, “«se ven obligados a vivir cuando quieren morir». «Yo me despertaría sintiéndome mal si sé que el tratamiento está pagado por el Gobierno».

    Esto es, no quieren vivir, están viviendo deshonrosamente y no tienen la valentía y el coraje de acabar con su vida como un buen guerrero por lo que serán despreciados. Y los costes que se reduzcan engañando a los ancianos apelando a su honorabilidad bienvenidos sean. Si se pueden sustituir varias muertes naturales por varios harakiris menos costosos … En las raíces del Bushido valía todo, era pragmático, materialista, elitista, … Como los gobernantes. Se trataba de que una casta manejara a guerreros dispuestos a dar su vida por ellos.

    Los kamikazes eran suicidas que daban su vida por el Estado para producir el mayor daño posible y reducir los costes. El ritual del suicidio japonés es centenario.

    Pero el hagakure también dice:

    El Señor Ieyasu decía: “El fundamento para gobernar un país en paz es la compasión; cuando uno considera al pueblo como a su propio hijo, el pueblo lo considera como su propio padre.Mirando con el ojo de la compasión, no hay nadie que no merezca ser amado”.

  20. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hay una interesada deformación, en el caso de los pensionistas japoneses (realmente de todos), por parte del “sinvergüenza” del ministro en cuestión –sí, sí, sinvergüenza con todas las letras.

    Los pensionistas en su abrumadora mayoría “ya han pagado”, con 35 años de contribuciones, al menos 2.5 veces la pensión que reciben.

    Hagan cálculos con una contribución pagada entre 35 y 40 años (cada mes) e invertida en deuda pública o papel del tesoro de mínima rentabilidad, descuenten el IPC y verán que la capitalización obtenida da para casi TRES veces la pensión que recibirán.

    Cada vez que oigo a algún “experto” pontificar sobre la “pirámide” mientras se calla como un “zorro” sobre cómo han ido legislando para poder meter la mano en la caja de la SS (para comprarse votos regalando pensiones excesivas para no tener que llevarlas al presupuesto del estado) me viene a la cabeza aquella frase de Thomas Kuhn que nos recuerda que los paradigmas “científicos” son también lugares en los que se puede vivir divinamente aplaudiendo desde la “ciencia” las golfadas del poder.

    Es necesario hablarles clarito y llamar pan al pan y vino al vino. Pero no sólo a los políticos. También a los técnicos tramposos que les bailan el agua y que resultan imprescindibles en todos los cambalaches.

    Saludos

    • Verónica del Carpio
      Verónica del Carpio Dice:

      Este es un blog jurídico serio que no permite determinadas expresiones, pero en absoluto se excede, Sr. Oquendo, llamando sinvergüenza a ese ministro japonés. Al contrario, se queda usted MUY corto respecto de lo que ese señor se merece.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Doña Verónica,

      Le agradeceré nos provea lista de a quiénes podemos llamar “sinvergüenzas“. También le agradeceré aclare si debemos disculparnos por denunciarlos y luego cumplir penitencia. Además, uno de mis nietos quiere saber a qué políticos puede llamar payasos –aclaro que se le ocurrió luego de ver una foto inmensa con decenas de gobernantes y funcionarios que estuvieron molestando en el barrio este fin de semana (Rajoy incluido) y de escuchar que uno faltó y desde su féretro o cama (no está claro) mandó un papel diciendo Presente! aunque al “muerto“ que sí estuvo presente doña Angela le sacó la lengua.

  21. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Respuesta a Ignacio Gomá. El Estado YA está previendo terapias para un de esas cosas que enumeras: para los celos, en las terapias a maltratadores.

    https://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:wNHqYAzqDeEJ:www.ub.edu/geav/contenidos/vinculos/publicaciones/public1_6/publicac_pdf/6_5_Redondo%2520Illescas,%2520S.%2520y%2520Andr%25C3%25A9s%2520Pueyo,%2520A.,.PDF+&hl=es&gl=es&pid=bl&srcid=ADGEESh5cahE3ivx2uc1QkwlWF_V61FwvsVEmyyDOx569cGouAfr5vFxMbA_r-0WhsTRlfYJ3EmLX_hAw2Qucy1ZLn4Em-1_tuMNHGQAaRGHYjjR3HcP61ZFAQPeGRmjkxSVJo4Q8p2o&sig=AHIEtbTttBLUQEt85cq5_QRloPYj4ulcvA

    En cuanto a terapias correctores de la avaricia, visto lo visto, que se las hubieran impuesto a determinadas personas no me habría parecido tan mal.

  22. FBR
    FBR Dice:

    En algunos post veo algún tipo de acercamiento a las posturas del ministro, en cuanto a lo práctico del geronticidio; no quiero decir apoyándolo, pero si casi justificándolo. Y para ello ponen ejemplos de casos, películas, libros…, que entiendo no son comparables. En todos esos casos se habla de sociedades tribales o al máximo paraestatales, sin estructuras de estado construidas precisamente para paliar esos déficits. No es comparable la situación del padre cazador-inuit o la de los ancianos aldeanos del Japón feudal, a la que plantea el “ínclito” ministro. La carga en esos casos no es compartida, es puramente familiar, de cercanía, de tribu. En las sociedades estatales hemos acordado repartirnos dicha carga, al menos en el factor económico, que no ya en el emocional, y como ya ha sido señalado antes, se ha contribuido grandemente a sostener la estructura. Esto convierte el asunto, -además del juicio moral que se quiera hacer-, en una estafa, pura y dura.

    • Sito
      Sito Dice:

      FBR, aunque no me cita directamente, pero como es la segunda vez que indirectamente se refiere a mis opiniones, e insinúa que justifico tal barbaridad, disculpe me daré por aludido.

      NI justifico ni he justificado en ningún momento las aberrantes, miserables, y crueles declaraciones del Ministro japonés. Tampoco pretendo comparar la sociedad japonesa actual con la tradicional, ni defiendo ni apoyo, ni el suicidio ni el geronticidio.

      Simplemente he expuesto en mi opinión el problema tan grande que puede tener Japón, y como el Ministro creo con la finalidad de reducir costes y deuda, ha dicho una barbaridad de tan grande tamaño aprovechando la cultura japonesa centenaria de la vida y la muerte, del suicidio y del honor, para quizás intentar engañar a aquellos pobres ancianos que se encuentren cansados, que se sientan sin ganas de vivir, y que puedan tener una alta estima del honor.

      Abuelo que se haga el harakiri, abuelo que no cobra pensión, que no va al hospital, que no toma medicinas ni recibe tratamientos. Es duro y triste escucharlo, y pensar que un Ministro de un país pone por delante el dinero a la vida de sus conciudadanos, pero es así, para mí esa es la razón de estas declaraciones. El que una actitud sea deplorable no significa que detrás no haya razones: siempre las hay, pueden ser la ambición, el poder, la envidia, el placer, el dinero, … y en este caso es éste último.

      Espero haber dejado ahora mi posición totalmente clara para ud en este asunto.

    • FBR
      FBR Dice:

      Pues me alegro, Sr. Sito, de que las palabras del ministro no encuentren eco por estos lares.
      Se me ocurre que si en España quisieramos emularlo y “suicidar” a los que representen una carga económica y emocional para la nación, no precisamente tendríamos que mirar para nuestros mayores, y muy probablemente nos quedaríamos sin gobernantes. Esto suena a demagogía, pero es que ellos suelen ser expertos en señalar a otros (emigrantes, parados, ancianos, enfermos….). No se si en Japón estarán sufriendo otro tanto.

  23. Verónica del Carpio
    Verónica del Carpio Dice:

    Respuesta al Sr. Quasimontoro. Se me escapa el alcance de su comentario, Sr. Quasimontoro. Discúlpeme, que el problema es sin duda mío, porque mi ignorancia es grande y me sucede con frecuencia que no capto lo que dice.

    Aprovecho, Sr. Quasimontoro, para remitirle a un post mío en mi blog personal en el que además de decir alguna cosilla sobre mi monotema, tasas judiciales y justicia gratuita, y meterme con el Sr. Ministro de Justicia que ha conseguido que baje el número de pleitos,según diversos datos, un 30%, me meto también con los propios abogados, algo que entiendo le puede interesar puesto que usted mismo ataca a los abogados con tanta frecuencia, venga a no a cuento. Y creáme: cuando lo escribía, pensaba, entre otros, en usted, desconocido amigo.

    http://veronicadelcarpio.wordpress.com/2013/01/27/nueve-consejos-para-abogados-jovenes-y-para-el-resto-y-tambien-va-sobre-tasas-la-abogacia-que-quiere-el-sr-ministro/

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Verónica,

      Mi comentario anterior sólo era una respuesta irónica a su comentario al uso de la palabra sinvergüenza por Manu Oquendo –la ironía estaba en reconocer su autoridad para determinar cuando se pueden usar ciertas palabras.

      Yo no ataco a nadie y jamás atacaría a un abogado porque son más quisquillosos que los académicos. En mis comentarios yo solo me refiero, positiva o negativamente, a ideas de otros y por supuesto hago explícitas algunas ideas mías. El hecho de que muchos abogados, en sus distintas formas de ejercer la profesión, sean cómplices de los políticos para mi es solo eso, un hecho.

  24. Crear Empresa Guatemala
    Crear Empresa Guatemala Dice:

    No deja de ser un tema bastante polémico yo creería que eso debería ser una decisión libre mientras la enfermedad que se tenga nos impida llevar una vida digna o sea algo terminal es que uno aveces no opina por que realmente no esta en los zapatos de la situación.

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