“Cambiemos las reglas del juego” artículo en El Mundo de nuestra coeditora Elisa de la Nuez

En la gran película de Charles Chaplin “el gran dictador” hay una escena que creo que resume bastante bien lo que estamos experimentando los españoles ante los sucesos de estos días.

 

Charles Chaplin interpreta a un barbero judío que ha pasado veinte años en un hospital con amnesia, a consecuencia de un gran golpe sufrido durante la Primera Guerra Mundial. Por esa razón desconoce que su país (Tomania) ha sufrido una gran crisis, a consecuencia de la cual ha tomado el poder un dictador, Hynkel (también interpretado por Chaplin) que ha implantado un sistema totalitario y antisemita. El barbero (y el espectador) se dan cuenta a la vez, con sorpresa y miedo, de la nueva situación cuando el barbero llama a la policía para que le proteja de los asaltantes que están destrozando la barbería y se encuentra con que la policía ya no está para defenderle, sino que, al contrario, se muestra muy tolerante con los antisemitas.

 

Efectivamente, los españoles nos estamos damos cuenta con cierta angustia de que nuestros gobernantes son muy complacientes con personajes que parecen sacados de una serie de gángsters y que parecen tener el poder de derrumbar con sus apuntes instituciones enteras, empezando por los propios partidos políticos, mientras que son muy duros con los ciudadanos y con los medios de comunicación que les exigen transparencia y honestidad. Y más allá de las inevitables y larguísimas vicisitudes judiciales que atravesará previsiblemente el asunto de los “papeles de Bárcenas” lo cierto es que el lamentable cierre de filas del partido en el Gobierno pone de manifiesto con enorme crudeza la existencia de una brecha ya probablemente irreparable entre ciudadanía y clase política.  Al menos la actual clase política.

 

Una clase política que ya nos ha dejado claro que no es capaz de iniciar un proceso de regeneración en el que tiene todo que perder y nada que ganar si cambian las reglas del juego, incluso en circunstancias extremas como las que atraviesa nuestro país. Porque cambiar las reglas de juego requeriría jugadores que supieran jugar con las nuevas, claro está. Pero es que eso es precisamente lo que los ciudadanos queremos, unas reglas de juego distintas y mejores que permitan la aparición de jugadores distintos y mejores. Unas reglas que traigan consigo más democracia y no menos, como se nos quiere hacer creer por los interesados en defender el “statu quo”. Unas reglas que permitan restablecer los controles hoy desaparecidos en el manejo y gestión del dinero público, que permitan devolver a las instituciones la independencia y profesionalidad que han perdido por culpa de su colonización por los partidos políticos, que permitan establecer la imprescindible rendición de cuentas ante los ciudadanos, instaurar la transparencia como regla general y no como excepción siempre que se trate de instituciones públicas y del dinero del contribuyente, que aseguren que los poderosos y los políticos son iguales ante la Ley y que pueden ser juzgados y condenados como todos los españoles de a pie. Y esto, ahora lo sabemos, no lo quiere hacer la actual clase política sencillamente porque no le interesa cambiar unas reglas que les permiten seguir jugando aún a costa de llevarse por delante el juego democrático.

 

¿Qué hacemos entonces? Pues habrá que empezar desde el principio. Y en el principio están los partidos políticos, su falta de transparencia, su falta de democracia interna, su financiación irregular y su falta de compromiso con los electores. Empecemos por forzar -aunque solo sea como un primer pasito- su inclusión en el Proyecto de Ley de Transparencia que se tramita ahora mismo en el Congreso (junto con la Casa del Rey, a la que tampoco le vendría nada mal un cambio de reglas de juego y de jugadores). Aunque no seamos demasiado ingenuos, porque para que una entidad o un político sea transparente no es en absoluto necesario que la Ley  le obligue. Lo que hace falta es tener la voluntad de ser transparente. Sin Ley aprobada ya hay partidos que publican sus cuentas y políticos que publican sus nóminas y sus declaraciones fiscales. Hasta hay organismos públicos (no muchos, lamentablemente) que detallan puntualmente en qué se gastan el dinero de nuestros impuestos. Probablemente porque no tienen nada que ocultar ni nada que temer del escrutinio ciudadano.

 

En cualquier caso, el gesto de incluir a los partidos políticos en la Ley de Transparencia  puede ser un buen comienzo para empezar a cambiar las reglas del juego, aunque desde luego no es en absoluto suficiente, especialmente si los controles para garantizar el cumplimiento de la ley siguen en sus manos, como ocurre ahora mismo.

 

Así que hay que seguir con pasos un poco más difíciles, pero a estas alturas ya imprescindibles. A mi juicio es necesaria una modificación de la Ley Orgánica de Partidos Políticos para implantar la democracia interna y acabar con la autorregulación que, como suele suceder con toda autorregulación en ausencia de auténticos controles, ha fracasado estrepitosamente. Y como todo está inventado, copiemos lo que funciona en otros países. Obliguemos a nuestros partidos a celebrar congresos cada dos años, a que los delegados sean elegidos por votación secreta entre los afiliados, a que los candidatos a cualquier cargo público sean elegidos mediante un sistema de primarias, a que haya auditorías externas que garanticen el funcionamiento democrático. Fomentemos en definitiva la competencia, tan sana en política como en economía.

 

Una ley de estas características, por ejemplo, permitiría que en el PSOE hubiera una alternativa al imposible liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, o en el PP una alternativa a una cúpula bajo sospecha, por poner dos ejemplos clarísimos de cómo la falta de democracia interna puede acabar hasta con el propio partido, y de paso con el juego, al bloquear la posibilidad de una renovación interna. Necesitamos acabar con la cooptación, con las listas cerradas, con los dedazos y los congresos a la búlgara. Necesitamos que personas de valía y mérito puedan competir para presentarse a las elecciones y que la carrera política no dependa de la fidelidad y servilismo al líder, sino de la capacidad de crítica, de reflexión y de debate.  Y ya puestos a pedir, que la carrera política dependa de la capacidad de ganar elecciones sin necesidad de campañas electorales mastodónticas, financiaciones irregulares, dinero B, compra o devolución de favores, clientelismo, caciquismo y, en definitiva, corrupción.

 

Y terminemos con el paso más difícil porque necesitamos también una reforma de la Ley Electoral que favorezca una renovación total de la vida política española, y que garantice que los representantes rindan cuentas ante los electores y no ante la cúpula de sus partidos.

 

Y cuando hayamos conseguido todo eso, lo que no será fácil, convoquemos elecciones y empecemos de nuevo el juego democrático con estas reglas distintas. Y entonces modifiquemos todo lo que sea necesario, que es mucho, empezando por la Constitución. ¿Tendremos entonces una nueva clase política? Pues seguramente ocurrirá como al final del franquismo, algunos políticos de la vieja escuela serán capaces de adaptarse a estas nuevas reglas de juego, otros no. Ya se verá. Unas reglas nuevas de juego en todo caso obligarán a renovar mucho la plantilla, los equipos que presenten demasiados jugadores amortizados tendrán menos posibilidades. ¿De dónde saldrán los nuevos políticos? Pues sinceramente espero que muchos ciudadanos preocupados decidan dar un paso al frente aunque sea por una temporada. La ventaja que van a tener es, precisamente, la de no ser profesionales de la política.  Pero es que la democracia, aunque sea representativa, no es tanto una cuestión de profesionales como una cuestión de ciudadanos. Sin los primeros todavía podría existir, sin los segundos es evidente que no. ¿Que da miedo? Pues sinceramente, mucho más miedo da seguir como hasta ahora.

 

Como es bien sabido, la película de Chaplin tiene un final feliz. Gracias a una confusión entre Hynkel y el barbero que ha escapado del campo de concentración (dado que los dos son idénticos) corresponde al falso Hynkel hacer el discurso final después de su victoria sobre el Estado vecino que acaba de invadir. Un discurso sobre la libertad y la esperanza en tiempos muy difíciles, mucho más de los que nos han tocado a nosotros.

 

“A  los que puedan oirme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.”

 

 

 

 

 

22 comentarios
  1. VP
    VP Dice:

    Efectivamente hay que cambiar las reglas del juego. Pero tal vez no sea suficiente… empecemos por la educación, por convertirnos en un país con una moral más presente y de calidad. yestheycan.blogspot.com

  2. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Lo de la regeneración democrática, a fecha de hoy, es una pantomima gatopardesca: anuncio de creación de comisiones, peticiones de informes, etc: para nada. Mira la idea de participación que se tiene hoy. El 15 de octubre de 2012 remití la siguiente Nota al Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales:

    “Distinguido señor:

    En la sesión del control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, del miércoles 10 de octubre, la vicepresidenta del Gobierno, señora Sáenz de Santamaría, apostó por mejorar la transparencia en la gestión de los asuntos públicos y por una regeneración democrática para recuperar la confianza perdida de los ciudadanos en los políticos, reflejada en la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Así se pronunció en respuesta a la portavoz de Unión, Progreso y Democracia, señora Rosa Díez, que le preguntó qué piensa hacer el Gobierno para atajar la corrupción política, la “mayor lacra” de la democracia.

    La vicepresidenta explicó que el Ejecutivo está actuando en dos vías paralelas, por un lado un proceso de regeneración democrática y por otro la transparencia de la Administración. En el ámbito de la regeneración democrática, Sáenz de Santamaría recordó que ha encargado al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPCO) que elabore un informe en este sentido.

    Le agradecería tomara en consideración lo siguiente.

    Me permito aconsejar al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales que presten atención al sesudo estudio de Elisa de la Nuez, “Transparencia y Buen Gobierno”, editado hace poco por el Foro de la Sociedad Civil:

    http://www.forosociedadcivil.org/wp-content/uploads/2012/04/Tema-del-Foro-2.pdf

    Concretamente debería prestarse especial atención al concepto de “participación”, que viene muy bien desarrollado en el referido estudio. Además, tenemos ya un instrumento legal para ponerlo en práctica: La Ley Orgánica 4/2001, de 12 de noviembre, reguladora del Derecho de petición. Únicamente hace falta dejarse de palabras y estar a los hechos, pues parece que se han olvidado cosas ya tratadas, y recientemente, sobre la regeneración democrática, que, simplemente, deberían ponerse en práctica.

    Así: en el Programa del Partido Popular de las pasadas elecciones se dedica un apartado importante a la Transparencia, en el que se indica que “ampliaremos los mecanismos de participación de la sociedad en la elaboración de disposiciones normativas legales y reglamentarias, así como en la definición de las políticas públicas”. Y en la ponencia política del pasado Congreso del Partido (Sevilla, 18 y 19 de febrero de 2012), en el apartado relativo a la “regeneración democrática” se habla de “ciudadanos colaboradores”, “informados y participativos”; del Gobierno abierto y de la participación de los ciudadanos “más allá del mero ejercicio del derecho de sufragio”.

    Se dice que el PP quiere “que los ciudadanos puedan participar en los procesos de gestión pública… aportar ideas, prácticas, experiencias, iniciativas y necesidades de manera recíproca. Para ello, el PP apuesta especialmente porque las leyes, decretos, planes, medidas o decisiones importantes que toman los gobiernos sean debatidas y valoradas antes de su aprobación, con las opiniones de los ciudadanos”. Se pretende incorporar el concepto de “co-creación”, de “co-elaboración”.

    La respuesta de la “Secretaria del Director del CEPC” que parece que no se leyó la carta o lo hizo precipitadamente fue: “Muchas gracias por su información, pero he de decirle que la Sra. De la Nuez ya colabora con el CEPC en los trabajos sobre la Ley de Transparencia”. (Creo que es una auténtica falta de respeto hacia los ciudadanos, que demuestra que no escuchan a nadie).

  3. JJGF
    JJGF Dice:

    Isaac, yo creo que Elisa dejó noticia en este blog de un acto reciente en el CEPC con, entre otros, su director.

    El CEPC se dedica al análisis y publicaciones… pero mandar, manda poco. Incluido su director, persona brillante, sin duda. Y persona que conoce personalmente a las hermanas de la Nuez desde hace lustros, por lo que, si quisiera hacer caso a Elisa, ya se lo habría hecho… Don Benigno, tal como están las cosas, tiene la suerte de estar en un sitio donde no manda nada… Algo de auctoritas y ninguna potestas… Así no se desgasta el hombre, ni contraría a quien le ha puesto ahí, entre otras cosas, por defenderlos desde diferentes tribunas como la del ABC.

    • Isaac Ibáñez García
      Isaac Ibáñez García Dice:

      Mi opinión no es sobre personas (y menos si no las conozco), sino sobre políticas. Tu oportuna opinión creo que confirma la de mi comentario, que estamos ante una pura pantomima. Y creo que no estamos para engaños.

  4. JJGF
    JJGF Dice:

    La pena es toda esta gente como Pendas, que valen tanto, y les das el caramelillo de ser consejero de Estado, como su maestro Díez del Corral, y ya no rechistan por ná de ná, orgullosos de haber llegado tan lejos como fin Luis.

    Lo siguiente: que le hagan académico de número de la R. Ac de Ciencias Morales y Políticas! Cada cual tiene sus aspiraciones! No todo es dinero o poder… Tb está la “legitimación cultural” como decía Giulio Andreotti.

  5. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Reglas del juego, reformas…
    El juego parece a punto de acabarse. Los jugadores, hastiados de robar, se retiran a dormir. La gente ya no se cree las mentiras. Huele ya muy cargado todo, como a taberna despuès de una noche crapulosa.
    Hacen falta cortes constituyentes. De verdad, no como en el 78. Como en el 31. Ya va siendo hora.

    • Jesús Casas
      Jesús Casas Dice:

      Entonces, me exilio seguro, antes de que alguien repita “no era esto, no era esto”. Mejor tratemos de mejorar lo conseguido en el 78, que es suficiente para convivir, solo que 35 años de abusos e interpretaciones dolosas acaban con cualquiera. Si los ilustrados también sois “adanistas”, para citar al mismo filosofo, mejor ver qué tal se vive en las antípodas.

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      ” Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. ”

      Don Curro, ¡qué travieso es usted! ¡Como se den cuenta algunos de que, para comentar un artículo que empieza citando “El Gran DIctador”, nos trae usted aquí un trocito de José Antonio! Quien hablaba muy bien (“los restos desabridos de un banquete sucio…”), pero esa no es la cuestión. Recuerde usted cómo acabó todo aquello.

      Desconfiemos de las propuestas de revolución, de las grandes frases y de los grandes gestos. La línea de acción que propone doña Elisa es menos romántica, pero más efectiva. Responsabilidad de todos nosotros será forzar a los diputados -que son quienes hacen las leyes y convalidan los decretos leyes- a seguirla.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      ¡Anda!
      “Habremos coincidío” José Antonio y yo… pero caramba, se ha cazado al vuelo, ¿eh? 😉
      Me voy a buscar la cita en cuestión… no vaya a ser que existan más coincidencias entre aquéllo y esto.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Difícil no coincidir con Elisa y los editores en la necesidad de cambiar las reglas del juego.

    Creo que el 11 de Noviembre pasado hubo otra coincidencia en un artículo y la reiteración es buena porque sólo con la insistencia y la repetición es posible que algo tan básico sea minimamente oído.

    Otra cosa es que sea “retenido” y llegue a calar en la sociedad. Mucha repetición nos espera.

    Como en ocasiones anteriores creo que es bueno dar un pasito más al frente y definir con mayor precisión “las reglas del juego”: ¿Qué juego y qué reglas?.

    Ya hemos tratado de hacerlo y lo seguiremos haciendo porque, efectivamente, “Hay que cambiar las reglas del Juego”

    Y, que sepamos, el juego y las reglas son aproximadamente así:

    Imaginemos un juego en el cual hay mil o un millón de participantes.
    Entre ellos acuerdan dar todo el poder económico, legislativo y educativo a uno de ellos durante 4 años.

    Al final del periodo elegirán de nuevo y para obtener candidatos se afilian a partidos que pagan con cargo a los gastos de comunidad.

    El jugador elegido tiene, además, el poder de cambiar buena parte de las reglas, suelen dedicarse a ello con fruición y lo hacen siempre pensando en primer lugar en ellos mismos. En la reelección de su “partido”

    El acceso a esa posición tiene lugar a través de la compra de votos, votos que son pagados por quienes decida el ganador de la contienda electoral. Naturalmente estos pagadores suelen estar en minoría al principio. Pronto no queda más remedio que ir aumentando las cargas fiscales a la mayoría pero hacen denodados esfuerzos para que pasen desapercibidas o parezcan obligaciones morales.
    Los votantes exhiben un comportamiento emocional la mayor parte del tiempo y son muy sensibles al miedo y a la inseguridad.

    Así definido el juego, comienza la primera partida…
    Los jugadores descubren rápidamente el inmenso poder de ganador y los más hábiles corren a socorrerle, apoyarle y satisfacer sus necesidades presentes y futuras. La primera de éstas es perpetuarse en el poder o, si lo pierde, en algo muy parecido.
    Algunos ganadores descubren que es una excelente oportunidad para hacer CV y aspirar a grandes regalías globales de manos de quienes supieron acercarse a ellos.

    Tratemos de imaginar el estado del tablero tras cinco y diez partidas o ciclos, es decir 20 y 40 años.

    Esta es la situación que explica lo que hoy nos sucede y que por mucho que nos empeñemos, no cambiará si no se cambian las reglas del juego.

    Y sólo hay una regla: “Winner takes all”

    O se establecen clarísimos límites constitucionales y fiscales a sus poderes o nos estamos engañando pensando que podemos alterar el sistema conservando atributos y poder en la cúpula.

    Es decir: O reducimos drásticamente sus poderes legislativos, ejecutivos y fiscales o nada cambiará.

    Ahora bien, si estar en el poder deja de ser tan atractivo, entonces, otro gallo cantaría , comenzando por el perfil psicológico de los “voluntarios”.

    Saludos

  7. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Si he entendido bien, Elisa considera que el problema de nuestra política no es reflejo de una crisis de valores social subyacente y de ahí la esperanza que trasluce el titulo y la parte final de su articulo. Nos hace falta optimismo, pero tambien un cambio de la Educacion y de la Justicia como primeros territorios para un nuevo “contrato social” entre los españoles. Creo que eso dice VP. Si realmente quieren los españoles cambiar esto, ¿estarán dispuestos a empezar cada uno por exigirse a si mismo y a sus próximos (familia, amigos, colegas) la responsabilidad necesaria?

  8. Iñaki
    Iñaki Dice:

    Las reglas del juego las están cambiando, “de facto”, los partidos nacionalistas – CIU,PNV, etc – desde hace años . Ya lo advirtió Ramón Perez de Ayala, escritor y uno de los cuatro componentes de aquella célebre “Agrupación al servicio de la República” de 1930 ( con Ortega y Gasset, Unamuno…) , en su libro “Política y toros” , publicado en 1919 :

    Allí pone este “cuento”, que reflejaba lo que ya por entonces hacían los independentistas catalanes , y por desgracia siguen haciendo ahora : unos jugadores están echando una partida de cartas. Uno de ellos pone una pistola encima de la mesa, y dice : “Vamos a cambiar las reglas del juego.”

    Eso es lo que está pasando en España. Las reglas del juego constitucional, sólo deberían cambiarse de mutuo acuerdo entre todos los españoles. Nunca por la vía de hecho, imponiéndose una minoría – CIU – a todos los demás españoles.

    ¿Cuál es esa “pistola” que nos están poniendo encima de la mesa de juego? Las permanentes amenazas del separatismo – si no me cedéis esta competencia, no os apoyo en los Presupuestos del Estado, o en otras votaciones del Parlamento…- . Por eso, hay que quitar de la mesa esa pistola-amenaza : reformando nuestra Constitución y la Ley electoral, para evitar que los nacionalistas presionen al Poder central. Por ejemplo : si un partido nacionalista no supera el 5% del electorasdo nacional, no debería estar presente en las Cortes.Eso funciona así en Alemania…

    • Arcimboldo
      Arcimboldo Dice:

      Iñaki,
      Una vez, acudimos a la falacia de la sobrerrepresentación de los partidos nacionalistas. Falacia que se desmonta con cifras.
      Considere usted que España es una circunscripción única. Divida el número de votos total de cada partido a escala nacional entre 350 (nº de escaños). Saque porcentajes y compárelos con los actuales porcentajes de representación en el Congreso conseguidos con el vigente sistema electoral.
      ¿Qué ocurre?
      – Sobrerrepresentación de los grandes partidos (PP y PSOE), que se benefician de la pérdida de votos residuales debido a la existencia de circunscripciones tan pequeñas. En especial el PP, que es quien más se beneficia de la sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas de España (las dos Castillas, Aragón, etc), por lo general de voto conservador.
      – Equilibrio de las opciones nacionalistas, que se benefician por un lado de la circunscripción provincial (como PP y PSOE), pero juega en su contra el factor demográfico (infrarrepresentación de las provincias más pobladas: País Vasco y Cataluña lo son).
      – Infrarrepresentación de los partidos minoritarios estatales, por la imposibilidad de rentabilizar los votos residuales que se pierden en la pléyade de circunscripciones provinciales.

      La LOREG ya no vale, pero no la acusemos de beneficiar a los partidos nacionalistas porque no es así. Quien más se beneficia es precisamente quién está al otro lado del espectro… y que precisamente nunca dice nada al respecto por la cuenta que le trae.

      Se lo dice un castellano viejo, residente en Madrid y funcionario del Estado, poco sospechoso de connivencia con el separatismo.

  9. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Gracias por los comentarios. En la linea de lo que dice Manu, leo este artículo sobre el excesivo poder que tuvieron (todavía tienen) los partidos políticos en este sistema que está agonizando. Desde luego, si somos capaces de sacar uno nuevo adelante, lo primero es asegurarnos de que los ciudadanos y la sociedad civil tenemos mucho más espacio y los políticos y el sector público mucho menos.
    http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/politica/regimen-partitocratico-y-corrupto-78-muerto-20130206

  10. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Seguramente está agonizando, pero mucho me temo que la agonía va a ser muy larga, y hasta que se firme el certificado defunción se incrementarán considerablemente los males que ha causado.
    La cuestión, por tanto, es como precipitar su muerte.

  11. rafael pons jaulin du seutre
    rafael pons jaulin du seutre Dice:

    De acuerdo. Pero también deberíamos reducir el número de políticos y sus sueldos y privilegios.
    (Tenemos un 837% más políticos que en EE UU).
    El coste es insostenible.
    Te envío mi opinión en estas líneas que escribí recientemente.

    HACIA UNA AUTENTICA DEMOCRACIA
    Para solucionar un problema hay que identificar la causa que lo produce. Ciertamente estamos en una crisis profunda causada por la mala gestión y visión de nuestros políticos y el gasto desmesurado de estos. Las suprime, la burbuja inmobiliaria, los créditos irresponsables de bancos a constructoras y familias, la falta de trabajo (¿por cierto, alguien sabe realmente como crear empleo?), la desilusión de la juventud por falta de empleo, y un largo etc. hace que la mayoría de ciudadanos veamos con pesimismo el futuro del país.
    Los parches actuales con la etiqueta de “Hacer los deberes” en forma de recortes recaen en el sufrido ciudadano y no en los políticos.
    Fijarse en las consecuencias de la crisis es quedarse cortos y no solucionamos el problema. Vayamos al núcleo y causa del mal.
    El problema actual es el déficit –deuda-. Y el endeudamiento es en gran parte para pagar la factura –nómina- política. Hay demasiado político que cobra demasiado, ya sea en sueldo, dietas, comisiones, y consejos de administración, para no hablar de la corrupción.

    Un poco de historia,

    1. En época de los faraones cuando había abundancia -las vacas gordas- (El nilómetro alto, buena cosecha y en consecuencia se llenaban los silos de trigo) se guardaba para cuando vinieran las vacas flacas (poca pluviometría, el Nilo con poco caudal y en consecuencia poco trigo y hambre). Los ciclos solían ser de quince años.

    2. Roma desaparece no por la invasión de los bárbaros sino porqué los políticos compran el voto a los ciudadanos con pan (comida) y circo (entretenimiento). Llegaron a tener 150 días de circo al año (hoy futbol casi a diario). En Roma la gente migra del campo a la ciudad y ya nadie trabaja. Devalúan las monedas de oro mezclándolas con otros metales.

    Hoy se emite deuda, semanalmente, para el gasto corriente. Se gasta más de lo que se ingresa. La deuda – el déficit- no la podrán pagar ni nuestros nietos, y se les habrá hipotecado con una pesada carga.

    La causa de la crisis, aparte de la bajada en el ciclo de crecimiento (no se puede crecer siempre al 4%) es, en gran parte, la falta de previsión, y el no tener ahorros ni recursos para afrontar la crisis en la vieja Europa (no ocurre así en Chile, Brasil, EE UU, etc.) y es el pago de la factura política que cuesta lo que el país no puede pagar.

    El optimismo y la alegría no bastan para solucionar la crisis. España es un país con un buen clima y agradable para vivir. Apostemos por la calidad y la seriedad en el sector servicios.

    ¿Qué hay que hacer?

    Durante las elecciones norte americanas me entretuve en calcular cuántos políticos de más tiene España en relación a Estados Unidos y me di cuenta de que tenemos un 837% más políticos que ellos. Ver la j

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Me gustaría entender cómo ha calculado el dato del número de Políticos en USA y en España.
      Muchas gracias.

  12. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Sobre el tema de este post, imprescindible artículo de LUIS GARICANO publicado hoy en El Mundo / Mercados: ¡BASTA YA!. En El País / Negocios del 27 de enero de 2013 apareció otro artículo del mismo autor y mismo tema: REDEFINIENDO LO NORMAL.

  13. Notecalles
    Notecalles Dice:

    Por supuesto es necesario y urgente cambiar las reglas del juego. y a la vez comenzar un proceso de re-educación social que nos permita desarraigar la corrupción/amiguismo/clientelismo…de nuestra misma sociedad.
    Tenemos que ponernos barreras para controlarnos y tenemos que ponerles barreras a los politicos, a los cuales deberiamos convertir en gestores y poner fin de una vez a que actúen como si el pais fuera su “parque de juegos”.
    Sin embargo, hoy dia eso es posible, la tecnologia lo permite. Es posible implantar un sistema de decisión publica electronica a través del cual los ciudadanos pudieramos decidir infinidad de cosas que nos rodean, (no ttodas quizás pero si muchisimas), como si queremos poner una ley para que politico corrupto politico encarcelado, o para que politico que mienta politico que no puede volver a ejercer cargo publico alguno, o si queremos aeropuertos sin aviones, o carreteras que no van a ningun sitio, etc, etc,etc…
    ¿por qué no seguimos ese camino?
    que podamos decidir qué se hace o no en nuestro ayto, en nuestra region o en nuestro pais. democracia popular 24 horas, 365 dias al año.

    hay gente que dice que el gran publico no esta prepararado para tomar decisiones, normalmente lo dice la gente que no le va mal en la vida; no podemos seguir 40 millones manejados por 7 millones, simplemente por que tienen más dinero, mas poder y mas “amigos”.

  14. Javier Aparicio
    Javier Aparicio Dice:

    Elisa, enhorabuena por el artículo, ¿qué más se puede decir?
    Ha llegado el momento de exigir los cambios.
    Lo que me resulta muy deprimente es que, como pones de relieve y con toda la razón, el único paso que hoy en día es posible dar en la práctica es el de imponer la transparencia a los partidos políticos y demás instituciones.
    Pienso que la verdadera práctica de la transparencia requiere que se asuma una actitud, que cada entidad se transforme en transparente, lo que pasa por un proceso de tipo educativo. Esto hace que ese primer paso sea a muy largo alcance, ya que la transparencia impuesta a la fuerza y, por tanto, aplicada regañadientes resulta poco efectiva. Es más, una ley que impone medidas concretas de transparencia, en lugar de la asunción de la actitud (como hace el proyecto de ley que se tramita en el parlamento), “condona” la asunción de la actitud a cambio de cumplir ciertos trámites que, a regañadientes, se terminan convirtiendo en rituales carentes de contenido.
    Hoy aparece en El País un artículo sobre los conflictos de intereses en el Tribunal de Cuentas que resulta muy aleccionador (http://elpais.com/politica/2013/02/09/actualidad/1360438194_544177.html).
    Por otro lado, es cierto que la modificación de las normas que más daño hacen al sistema, la ley de partidos políticos y la de régimen electoral, que es donde nace todo el vicio que nos hunde el sistema (al menos en mi opinión, de un observador interesado que no alcanza ni siquiera el rango de aficionado ni tiene tampoco idea de estos temas de política de altos vuelos) es una tarea titánica, ya que supone aplicarle la eutanasia al régimen constituido actualmente, con lo que implica de enfrentarse a todos los intereses creados que lo sustentan. Pero es la única salvación, ya que cualquier modificación limitada (retoque) permitirá dilación y maniobras que harán imposible el cambio, manteniéndose el origen de la corrupción.
    Yo no soy capaz de llegar a una solución que me convenza respecto del punto de equilibrio donde habría que calibrar el péndulo para lograr el mejor resultado respecto de las mayoría de las cuestiones que se plantean hoy en día (circunscripción única o no, dobles vueltas, etc.) pero lo que tengo clarísimo es que el sistema de listas cerradas y la falta de participación directa de los afiliados en la designación de candidatos (la “monarquía” interna de los partidos) y el sistema D’Hont son la causa de donde nace todo este galimatías.
    Por ello, suscribo el título de tu post, cambiemos las reglas del juego, sin entretenernos en discusiones que no tienen solución, ya que, si perdemos de vista el objetivo, erraremos el tiro.
    Y, de nuevo, enhorabuena por el artículo y mi admiración por la valentía que requiere.

  15. amy martin
    amy martin Dice:

    si, hay que cambiar alguna regla. Que tal impugnar esa de la loreg que declara nulo el voto que altera el orden de la lista? Realmente hay algun valor o ppio constitucional que ampare tal restriccion de dxho fundamental? Si lo hubiera que justifica que se aplique al congreso y no alsenado?
    No resulta irónico que nuestros representantes nos concedan cierta libertad de voto sólo para elegir a los miembros de la cámara que es cascaron de huevo?

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