El régimen de incentivos de la política española, o la paradoja de la pirámide invertida

 

Como ya hemos escuchado casi hasta la saciedad, el ciudadano español responsable, preocupado por la situación política del país, que ha votado a distintas opciones en los últimos años y que ahora se encuentra profundamente desencantado, está muy interesado en una serie de reformas elementales de nuestro sistema político: democracia interna en los partidos, transparencia, rendición de cuentas al electorado (listas abiertas) y reforma del régimen electoral, fundamentalmente. No cabe duda de que si éstas se consiguen se desatascarán otras igualmente imprescindibles, como la independencia de los reguladores, el adelgazamiento y reforma de las Administraciones o la independencia de la Justicia. Es precisamente la existencia de una dirección política colapsada, profundamente contaminada por incentivos perversos, lo que impide afrontar esas reformas con una mínima esperanza.

 

Ahora bien, además de ese tipo de ciudadanos, que hoy parecen tan abundantes, existen otros actores cuyos intereses no coinciden exactamente con los de aquellos, y que es necesario tener muy en cuenta. En primer lugar, los fieles simpatizantes y los militantes de base de los partidos mayoritarios están interesados en la mayor parte de esas reformas de carácter político, pero no en todas. Les interesa, lógicamente, la democracia interna, la transparencia y la rendición de cuentas, pero bastante menos la modificación del régimen electoral. Una modificación que no tendría otro resultado que limitar claramente la preponderancia del correspondiente partido, dificultando su periódico e inevitable acceso al poder, tal como hoy ocurre con nuestro actual bipartidismo. En segundo lugar, los cuadros intermedios de los partidos tiene mucho interés en la democracia interna,  bastante reticencia por la transparencia y la rendición de cuentas(por lo menos los situados en ciertos puestos sensibles) y verdadero pánico a una reforma electoral que pueda limitar sus posibilidades de acceder a un puesto de trabajo en nuestro vigente reparto partitocrático. Por último, las élites de los partidos no tienen interés absolutamente en nada de nada.

 
Resulta así bastante curioso que la reforma más importante -la democracia interna de los partidos- que interesa a la práctica totalidad de los españoles, parezca de consecución imposible, pesé a que únicamente se opongan a ella apenas unas docenas de personas en todo el país (que van cambiando, claro). Tal cosa recuerda a las satrapías orientales, pero como no vivimos en una de ellas sino, con todas sus imperfecciones, en una democracia, habrá que reflexionar sobre qué responsabilidad tienen el resto de los sujetos examinados en el mantenimiento de esta pirámide invertida que sostiene todo el chiringuito. Pues, efectivamente, desde ese vértice se irradia al conjunto un perverso sistema de incentivos que implica que en la práctica no se emprenda reforma alguna.

 
Prescindamos completamente de consideraciones morales o simplemente cívicas. Prescindamos también de actitudes ejemplares y de la retórica sentimental. Son sin duda cosas muy necesarias -no soy un cínico- pero, en los tiempos que corren, demasiado escasas; así que examinemos la cuestión desde el punto de vista de los puros intereses materiales en juego.

 
Los cuadros intermedios, pese a estar muy interesados en la democracia interna (por ejemplo, bajo el sistema del voto secreto típico de los partidos alemanes) y también en que la cúpula de los partidos asuma sus responsabilidades (y dejen paso, en su caso) no tienen incentivos para reclamar tales cosas de manera franca y abierta. Lo hemos comprobado repetidamente, pero bastaría fijarse en lo que está pasando ahora mismo en el PP. Qué mejor momento que éste cabría encontrar para reclamar responsabilidad y democracia interna, máxime cuando no hacerlo puede implicar un descalabro electoral (relativo) en el que ellos van a ser los principales sufridores. Sin embargo, están sujetos al dilema del prisionero. El que se mueve, especialmente el primero que se mueve, no sale en la foto, o, mejor dicho, sale demasiado en la foto como para ser capaz de eludir sanciones y penalidades dirigidas desde arriba. Sería necesario un movimiento concertado difícil de preparar y sumamente arriesgado. Sólo si se produjese una fractura en diversas familias lo suficientemente sería y patente existiría cierta posibilidad de que luchar por la regeneración no resultase un mal negocio, porque la familia excluida a priori puede presuponer que la obediencia a la cúpula no le va a suponer rédito alguno. Por eso, los ciudadanos responsables deben apoyar en la medida de lo posible este tipo de derivas, aunque quienes los protagonicen sean tan (a)morales como los que aspiran a sustituir. Simplemente, porque el precio que estarán dispuestos a ofrecer y pagar por llegar a la cúspide -transparencia, democracia interna y regeneración- nos interesan a todos. Apoyemos entonces a Esperanza Aguirre y a Carme Chacón, aunque sea con las narices tapadas. Más tarde llegará el momento de pedirles responsabilidades también a ellas.

 

 
Pese a todo, no confiemos mucho en los políticos profesionales. Aspiran a que seamos nosotros los que les saquemos las castañas del fuego y a no mojarse aunque se caigan al río. Tampoco podemos confiar en que los medios de comunicación, que deberían constituir el primer ariete por la renovación de los partidos, traicionen sus propios intereses, demasiadas veces ligados a los del poder. Casi todos ellos han sido capturados por el sátrapa. Fijémonos mejor en otro grupo mucho más prometedor, cuyos incentivos no son tan perversos como los de aquellos: el de los militantes de base y simpatizantes de los partidos políticos. Bajo esta denominación incluyo un grupo muy amplio, desde luego. Pienso especialmente en aquellos ciudadanos que siempre votan al mismo partido, pase lo que pase, o que, como mucho y sólo en alguna ocasión, no votan a ninguno. Y ello por razones religiosas o éticas de carácter inamovible (aborto, matrimonio homosexual), por razones de “cultura” familiar (el tío que pasearon o fusilaron en la guerra), por supuestas razones ideológicas (uno “es” rojo o anti-rojo, qué le vamos a hacer) o incluso porque sinceramente creen que un partido defiende mejor a la libre empresa y el otro a los desempleados y a la Seguridad Social.

 
Pues bien, este grupo puede ofrecer más posibilidades porque, o no defiende intereses,sino  prejuicios (el tío de la guerra o “ser o no ser” rojo) o cuando lo hace (aborto, empresa, Seguridad Social) los está valorando incorrectamente. Y los pondera mal no únicamente porque al final ninguno de los dos partidos se haya diferenciado apenas del otro en esos temas, sino especialmente porque ese electorado está minusvalorando otros intereses mucho más importantes (los vinculados a la responsabilidad y al correcto funcionamiento del sistema democrático) cuyo olvido, a la postre, va a significar también el de aquellos otros asuntos que tanto le importan o, al menos, el de otros tantoo más relevantes, como la libertad, la seguridad y –no lo olvidemos- también laprosperidad. La vieja retórica de los partidos quiere seguir haciendo prisioneros entre este grupo (como demuestra Gallardón con sus reformas sobre el aborto o Rubalcaba con el tema del desmantelamiento del Estado del Bienestar), pero es una retórica hipócrita, hueca, sin fundamento, que lo único que pretende es fidelizar fraudulentamente a un gran sector de “su” electorado.

 

En el momento en que los integrantes de este grupo sean conscientes de sus verdaderos intereses, despierten del sueño dogmático y retiren su secular apoyo a los dos partidos mayoritarios, todo el montaje se vendrá paulatinamente abajo, la pirámide empezará a balancearse por el peso de la gravedad y los incentivos tenderán a coordinarse de manera eficaz. Las reformas del sistema político que todos los ciudadanos preocupados consideramos evidentes dejarán de parecer imposibles. Bastaría con que retirasen su apoyo sólo en una ocasión (pero eso sí, todos a la vez, por favor) para darle la vuelta definitivamente a esta pirámide de la democracia española y colocarla de una vez como debe estar. Voten a otro partido que proponga estas reformas, al que sea, hay algunos y si ninguno les gusta, funden uno nuevo. Sí, voten incluso a esos partidos que Rajoy llama “estrafalarios”. Aunque sospechen que si llegan al poder se comportarán como los demás. Porque, aún así, obligarán a los partidos mayoritarios a moverse en esa misma dirección, puesto que los incentivos de los cuadros intermedios, al sentirse amenazados, cambiaran, y llegará un momento en que todos queden prisioneros de la nueva retórica. Una simple encuesta electoral desfavorable puede servir más a los intereses de la regeneración que cien sesudos argumentos.

 

Termino ya. La Anábasis de Jenofonte narra el espectacular regreso a la libertad (a Grecia) de 10.000 soldados griegos desde el corazón de la Persia sátrapa. Apenas unos días después de la batalla de Cunaxa, cerca de Babilonia, los estrategos y capitanes griegos han sido capturados fraudulentamente por el Rey. Los soldados vagan en grupos, abandonados, desmoralizados, se echan a dormir en cualquier sitio pese a saber que con la mañana llegará el ataque definitivo del persa. Entonces, esa noche,Jenofonte, uno más de la expedición, tumbado en un rincón, se pregunta de improviso: “¿Por qué estoy durmiendo? La noche avanza.” (III, 13).

26 comentarios
  1. Ramon Palacio
    Ramon Palacio Dice:

    Buen análisis, Rodrigo, la ( o la falta de) democracia interna es ( o la carencia de) un multiplicador de efectos como la reforma de las Administraciones y la independencia de la Justicia.
    Aún así, creo que la catarsis de los partidos políticos vendrá por imposición externa, por movimientos ciudadanos, digamos estilo 15 M o plataforma afectados por la hipoteca,
    Desconfío de la militancia, educada en una cultura “trepa”,
    Y ojalá sea pronto,

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Muchas gracias Ramón, sin embargo yo sigo confiando mucho en los partidos estrafalarios. Esta mañana he recibido por email una viñeta en la que se compara lo que dice una ministra alemana pillada por haber plagiado una tesis (“dimito”) y lo que diría una española (“medias verdades, fotocopias de fotocopias, la culpa es de mi ex-marido…”). Sin embargo, creo que esta comparación es profundamente errónea. La ministra de educación alemana ha dicho exactamente lo que cabría presumir de la española. Es más, cuando dimitió el ministro de Defensa alemán por el mismo motivo hace un par de años estaba con Merkel y las dos sonrieron muy contentas (hay que tener cara). Lo cuenta perfectamente el último número del Economist. La diferencia clave es el puro interés personal de Merkel, nada más. Merkel se encuentra con unas elecciones este otoño en el que uno de los temas claves es el de la educación. ¿Cómo va a mantener a la ministra cuando los verdes y los liberales le están pisando el terreno con este tema? Esta es la diferencia: en Alemania hay partidos estrafalarios. La Ministra NO quería dimitir y alegó que iba a recurrir el tema ante los tribunales, pero Merkel le forzó a ello, porque no estaba dispuesta a asumir personalmente la responsabilidad ELECTORAL por el plagio, lo que es muy lógico.
      Aquí Rajoy piensa que si no quieres tragarte a Mato no tienes más posibilidad real que arrojarte a los brazos de Rubalcaba, para él todo lo demás son opciones estrafalarias.

  2. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Muy buen análisis.Está claro que hay que intentar aprovechar todos los resortes del Régimen, y desde luego jalear a los que lo hagan aunque a priori resulte un poco duro creer en el “regeneracionismo” de personas como Esperanza Aguirre.
    Por cierto, que dice el Presidente del Gobierno sin despeinarse que “el PP es pionero en la lucha contra la corrupción”. La verdad es que este señor nos toma por tontos a todos los españoles.

  3. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    Por lo tanto, lo que se pide al ciudadano, según el autor, quizá ni siquiera es que vote a otros partidos cuando llegue la hora electoral, sino que por favor al menos amenace con hacerlo, declare en las encuestas que lo va a hacer, que rebaje la expectativa de voto de los partidos, diga que está dispuesto a ser infiel, de modo que los partidos sientan que no tienen suelo electoral bajo sus pies. Eso es suficiente para ponerlos muy nerviosos. Que es de lo que se trata, en definitiva, que se pongan nerviosos ellos para que no nos pongamos nosotros.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Dicen los ajedrecistas que casi siempre es mucho más efectiva la amenaza que la ejecución de la amenaza. Creo que es así, y que este caso del que estamos hablando lo confirma…. pero yo por si acaso la ejecutaría.

    • Verónica del Carpio Fiestas
      Verónica del Carpio Fiestas Dice:

      No recuerdo que nunca me haya preguntado una encuesta pre-elecciones cuál es mi intención de voto.

  4. Javier Aparicio
    Javier Aparicio Dice:

    Ahora que veo los comentarios sobre los verdes y el interés de Merkel he entendido la trascendencia de los partidos estrafalarios (se van a quedar con este nombre, los pobres).
    Estoy completamente de acuerdo con tu análisis, Rodrigo, me parece muy acertado y aporta un nuevo (para mí) punto de reflexión sobre nuestra depauperada democracia.
    Es más, un reflejo clarísimo de esa falta de temor a los estrafalarios se manifiesta en las declaraciones de ayer de Cospedal reclamando pactos de estado con los socialistas (“cuando desaparece la política con mayúsculas sólo hay dos posibilidades: o aparece el populismo o aparecen los generales”). No se plantean una política normal, en minúscula, y la desprecian calificándola de populista, aunque también podría haber dicho “aparece lo estrafalario”. (http://politica.elpais.com/politica/2013/02/12/actualidad/1360698997_995219.html)

  5. Borja Manso
    Borja Manso Dice:

    Gracias por el análisis. Por fin veo una reflexión real de por qué pasa lo que pasa y qué se puede hacer.
    Sólo estoy ligeramente en desacuerdo en cuanto a los incentivos de los mandos intermedios. Asume el autor que a éstos les interesa un régimen abierto en el que medre el mejor pero yo no estaría tan seguro. Los mandos intermedios están ahí gracias a servicios prestados y padrinos, y me cuesta creer que el nivel de excelencia sea tal que prefieran vérselas por sus méritos que confiar en sus redes. Alguno habrá, pero mi opinión es que serán tan pocos que no podrán superar el problema que se menciona de los incentivos para no asomar la cabeza de la manada. Por mucho que el pasto disponible (los puestos) mengüe, su reacción natural será pelearae por las migajas, no salir del rebaño.
    En definitiva, la solución será la misma pero no espero rebelión interna en los partidos. Esto sólo se reforma cuando pierdan del todo y para ello los votantes fieles necesitarán que las cosas se pongan todavía peor.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Borja, me parece que su comentario es muy agudo, sin duda alguna. Precisamente porque los partidos son como son han atraido a personas mediocres que han prosperado a base de calentar la silla y a los que el régimen meritocrático que impondría la democracia de verdad les aterra. En España pasa esto en muchos sitios y la Universidad es también uno de ellos. Pero la situación actual está tan colapsada que, a poco que uno tenga una mínima buena opinión de si mismo (aunque sea completamente sin fundamento, fíjese en el ejemplo de Tomás Gómez) tenderá a pensar que le puede ir mucho mejor en un sistema abierto que en el actual cerrado, donde las habas están tan contadas.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Certera referencia al tío de la guerra: hay muchísimo de eso… ¿voy a votar a los “otros”? Ni muerto.
    En Tierra Santa le han sacado partido a algo que igual nos podría valer: el “statu quo”. Ante la imposibilidad de poner de acuerdo a las múltiples religiones en prácticamente nada, se dejan las cosas quietas como están. Así al menos no hay querellas. Ejemplo: unos andamios que llevan como doscientos años en la fachada de la Iglesia del Santo Sepulcro. NO habiendo acuerdo sobre qué hacer con ellos, ahí se quedan sin más ad aeternum.
    ¿Cómo aplicarlo a España?
    Alguno de los partidos emergentes podría proponernos a “rojos” y “no rojos” dejar por una legislatura las cosas candentes quietas. Cosas candentes son el aborto, el “matrimonio” gay, la denuncia del Concordato y la demolición del Valle de los Caídos, pej. Esas cosas que en realidad al PPSOE le importan más bien poco; básicamente las invocan para tapar sus vergüenzas y captar votos temperamentales (que hay muchos; no todo el mundo tiene mi tolerancia ni mi impasibilidad, hay gente que es muy radical y exaltada…).
    En lugar de esas cosas, el partido en cuestión atacaría la cuestión hoy fundamental: acabar con la corrupción: Con medidas eficaces: si por mí fuera, restableciendo la pena de muerte; pero si no puede ser, con penas de cárcel adecuadas. Perpetua, pej.
    Un partido así nos haría un enorme favor a todos los españoles.

  7. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Dices, Rodrigo, que “sería necesario un movimiento concertado”. Creo, sinceramente, que este movimiento, necesario, debe venir de la ciudadanía, pues de la corrupta (y mayoritaría) clase política es imposible. Dentro de los partidos mayoritarios (ojalá nos equivocáramos) únicamente vendría por resentidos que, queriendo, no han podido trincar (no han visto el sobre). Y, por tanto, lo harían para trincar.

    Solo tienes que ver el desprecio hacia democracia participativa. Se presenta una iniciativa legislativa popular (sobre desahucios) firmada por más de UN MILLÓN DE PERSONAS y no quieren ni verla. No quieren ni guardar las mínimas formas, que es darle el mínimo trámite de tomarla en consideración. Y luego se quejan de que les insultan.

    Antes algunos decían que la democracia eran formas. Ahora, ni eso.

  8. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Bueno Isaac, al final el Gobierno ha rectificado y ha decidido tramitar la inicitiva. Otra rectificación: También ha anunciado hoy Rajoy que incluirá a los partidos en la Ley de Transparencia. ¿Convicción personal después de meditar qué es lo mejor para España paseando por el campo mientras se fuma un puro? No: encuestas electorales (y eso que aquí apenas tenemos partidos estrafalarios que puedan hacer pupa).

    • Isaac Ibáñez García
      Isaac Ibáñez García Dice:

      Rodrigo, yo creo que las encuestas dicen que debe echar -directamente- a algún ministro “tasador” y -no se si por política de igualdad- a alguna ministra. A Zapatero se le criticó por sus ocurrencias diarias y no sería bueno que volviéramos a esa espiral de ocurrencias diarias.

  9. robespierre
    robespierre Dice:

    Muy buen análisis.
    A mí en cambio las manifestaciones de D. Mariano y Cospedal me parecen muy esperanzadoras, pues reflejan que les empieza a temblar el suelo bajo los pies. SI no, no se lanzarían a despotricar contra populistas, tecnócratas y “generales”, en el fondo les da miedo que les muevan el sillón. Pues a movérselo pero bien.

  10. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Apoyar a Aguirre y a Chacón y luego pedirlas responsabilidades me parece ingenuo; y lo digo con todos mis respetos.
    Estas dos señoras forman parte del sistema desde que iniciaron sus respectivas carreras políticas desde hace ya varias décadas, y lo que siempre las ha interesado es, efectivamente, llegar a la cúspide; pero una vez instaladas en la misma, si finalmente lo logran, ni siquiera se las pasará por la imaginación regenerar o renovar el sistema, ya que alguien del sistema sabe muy bien que lo que no procede hacer en ningún caso es algo que perjudique a la red clientelar, no solo la propia sino también la ajena, porque si el sistema se abre al final pueden beneficiarse los partidos estrafalarios.
    Es evidente que el sistema (PSOE, PP y CIU) está corrompido hasta la médula, y llegado este grado de envilecimiento la solución tiene que venir de fuera, o sea de los partidos estrafalarios (UPy D o Ciudadanos), por lo que cada cual, dentro de su ámbito de influencia, debe hacer cuanto le sea posible a su favor.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Juan, coincido básicamente con su análisis, salvo en lo de ingenuo, claro, pues como diría un marxista, si quieres cargarte un chiringuito, agudiza sus contradicciones….. ¡Así han triunfado las revoluciones toda la vida! 🙂
      Ahora en serio: me refiero a apoyarlas en sus (hipócritas, sin duda) reivindicaciones de democracia interna y transparencia.

  11. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No sé por qué Esperanza Aguirre no ha de ser de fiar y sí Rosa Díez. Ambas tienen paralelismos claros, pues han sido valientes y han plantado cara a sus partidos. Rosa Díez se marchó pero viendo que en su tierra natal nada podía hacer se fue a Madrid a robar votos a su antiguo partido, más algunos del PP, con notable éxito, no exento de populismo y oportunismo político. Esperanza Aguirre se ha marchado de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, que pese a sus muchísimos defectos, no es precisamente la peor de las administraciones españolas.

    De hecho, me encantaría que fueran las líderes de los dos grandes partidos nacionales.

  12. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Pues yo preguntaba el otro día como parroquiano que soy de este establecimento virtual de Uds., D. Rodrigo, quién iba a comenzar a tirar de enredado ovillo social-político (la alteración del orden usual es meditada, si bien político y social a la postre son lo mismo). Qué buena cita la de Jenofonte, la cuestión es cuántos estamos dormidos (me incluyo porque “del dicho al hecho hay un trecho” y “una cosa es predicar y otra dar trigo”, y con esto creo que se me entiende: hablamos mucho los españolitos y hacemos poco, salvo pocos que hacen más y hablan menos, y discúlpenseme los calambures). Me refiero al porcentaje de abstención no ya en las elecciones, sino incuso en los referenda, el poco uso del derecho de petición, de la iniciativa popular, la militancia de los ombudsmanes, defensores el pueblo, procuradores del común, justicias mayores, síndicos de agravios y demás carísmos políticos. Yo, en lo poco que conozco, veo estas tipologías: 1/ Ciudadano de sí mismo, que cambia el sentido de su voto, incluso al blanco y abstención, resignándose en todo caso. Esos cambian los gobiernos;2/ Convencido no militante: jamás vota distinto, oye la misma radio, lee elmismo peródico y ve la misma tele, visita lasmisms webs, etc., pero no milita. stos son la base real de los partidos españoles, con muy pocos militantes y va por regiones, no es nacional; 3/ Clientes: tienen intereses en los partidos, legítimos u opacos, o ambos, pueden aspirar a ago pero no son del núcleo duro; y 4/ Nomenkatura: los que tiene poder y reparten juego e influencias. Yo creo que sólo los de la clase 1, es decir, los no creyentes, los escépticos, pueden mover todo lo demás, pero no veo claro que se quiera. Creo que Justicia, Educación y ley electoral (añadiríaa su post que debe revocarse la prohibición del mandato imperativo de nuestra Constitución, los electores deben poder revocar a sus representantes). En las “Helénicas” Jenofonte pone en boca deun embajador: ” Atenienses, ¿no os dais cuenta de que estáis siendo engañados?” (Lib VI, 12.). No hay qu estar procupados, si conseguimos cambiar el sistma educativo y el judcial y que funcionen, en media centuria seremos una democracia sustantiva. Perdón por la extensión

  13. Isidro
    Isidro Dice:

    Esperanza Aguirre y Rosa Díez llevarán toda la vida en política, pero son las únicas que he visto que han alegado medidas como defender la necesidad de recorte del número de políticos, la independencia judicial, criticar la forma de elección del TC o del CGPJ, pedir la dimisión de compañeros salpicados de corrupción, aplicar la transparencia en UPyD, o decir que las Juventudes de un partido no debían de existir. Y muchas cosas más.

    Está claro que también han tenido sombras, todo el mundo las tiene en su vida, no puede pedirse la perfección, pero en una valoración general son mayores las luces. Con la partitocracia tan fuerte existente y la rigidez de la disciplina interna, no es fácil ser un verso suelto, o salirse de uno, sin paraguas, con enemigos, con incertidumbre y fundar uno nuevo.

    ¿Son esas medidas mencionadas razonables o no? ¿Es eso lo que quiere la ciudadanía? ¿Y si es lo que quiere porqué es populista? Todas las medidas que van en la dirección de lo que quiere la ciudadanía, los versos sueltos, lo que no interesa al aparato político, siempre se le acusa de demagógico y populista. Cuando no se puede defender lo indefendible, sólo quedar despreciar.

    Cuando se califica por el despreciable de Rajoy a UPyD de “estrafalario” es que lo están haciendo bien. Han pasado de ningunearlos y hacer como si no existieran a criticarlos.

    Cuando Aguirre suscita tantos odios en el PP (y fuera de él) de toda esa casta miserable de políticos profesionales. Cuando es temible y dudan de su vuelta, cuando cada vez que habla a otros se les descompone la cara, —————— si es mala para esa casta política, algo mejor debe ser para el pueblo.

    Espero que en un futuro los dos principales partidos nacionales sean UPyD y un nuevo partido liberal refundado por Aguirre donde tengan cabida gente profesional, seria, que no vayan a enriquecerse y liberal, esos que Rajoy menosprecia. El PP está podrido, ya no es ni liberal ni democristiano, ni incluso a veces conservador, ya no tiene programa ni ideología porque no la cumple, y ya no tiene solución. Su debacle será similar a la del PSOE. Rajoy es simplemente el nuevo ZP pero ——. Y sólo es cuestión de tiempo.

    Si la esperanza de nuestra democracia partitocrática corrupta no es UPyD, o Ciudatans, o Esperanza Aguirre, o algún partido nuevo que se funde. Si ninguno de esos si llega al poder regenera el sistema, entonces sólo me queda dejar de creer en la democracia.

  14. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Me sorprende que en este foro, en el que interviene personas inteligentes y cultas, se dé alguna credibilidad a doña Esperanza Aguirre, alquien que insultó gravemente a un compañero de partido (“el hijoputa”), por más que dicho compañero sea un personaje odioso, acción tipificada en el artículo 208 del CP, o, alternativamente, en el artículo 620.2, también del CP, y que revela su altura intelectual y moral.
    No está de más recordar que el difunto don Jesús Gil utilizaba, entre otras armas “dialécticas” contra sus enemigos políticos, el insulto.
    Al margen de esto doña Esperanza, durante los años que fue Presidenta de la Comunbidad de Madrid, tuvo la oportunidad de hacer lo que ahora dice que la gustaría hacer, y no sé porqué ahora deberíamos creerla.
    Pero, con idependencia de esto, tengo muy claro que doña Esperanza no tiene futuro político alguno, porque la red clientelar del PP de Madrid va a cambiar de lealtad próximanente a favor de su heredero, que es quien gasta los dineros de los madrileños y hace los nombramientos.

  15. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Disculpe, Don Juan, pero eso que usted dice de Esperanza Aguirre no revela nada de nada. más allá de desconocimiento suyo de usted de la aplicación de las normas penales.

    • Juan Ciudadano
      Juan Ciudadano Dice:

      Estimado Ennecerus, pese a mi desconocimiento de las normas penales, a pesar de llevar 17 años trabajando en el ámbito del Derecho Penal, debo insistir en que llamar a alguien “hijo de puta” entra de lleno en el tipo de injurias, ya que “hijo de puta” es una expresión soez y un disfemismo utilizado habitualmente como insulto, por más que en este caso la injuria se profiriese contra un enemigo político del propio partido en el contexto de una riña partidaria por el control de una importante entidad financiera.El artículo 20 del CP no contempla tal eximente.
      Por otra parte, usted, como docto penalista que sin duda es, no puede desconocer la Jurisprudencia sobre esta materia. Por ejemplo la STS, Sala 2ª, de 20 de Oct. 1997 dice: “El motivo décimo aduce la indebida aplicación del art. 586.2 del Códeigo Penal, alegando la inexistencia de animus inuriandi y aduciendo la crítica a Jorge B. y a su modo por no devolverle el hijo, pero el factum recoge expresiones como “hijo de puta, traidora, alcahueta, ladrona”, que por sí mismos tienen tal carga deshonrante e injuriosa, que sólo en atención a las circunstancias fueron estimados leves, pero cuya naturaleza atentoria a la dignidad y al honor de las personas ofendidas se patentiza por su propia semántica”.
      En cualquier caso esto no es lo relevante, ya que a fin de cuentas el injuriado no formuló denuncia o querella, lo relevante es que quien utiliza tales expresiones pare referirse a su enemigos políticos demuestra, por lo menos, zafiedad intelectual y escasa altura moral.
      Debo insistir que por este y otros motivos la tardoreformista Esperanza Aguirre no merece credibilidad.

    • Isidro
      Isidro Dice:

      Yo qué quiere que le diga D. Juan Ciudadano, prefiero una zafia o maleducada, que gente que sea exquisita en el trato y en el habla y políticamente correcta pero luego unos hipócritas y unos falsos que luego vayan limitando derechos fundamentales, que tengan pretensiones autoritarias frente a otro poder del Estado, que incumplan sus promesas, que presuntamente cobren irregularmente o que presuntamente amparen a quienes lo hacen. De todas formas, se trató de una anécdota a micrófono que debía estar cerrado.

      Respecto a lo de tardoreformista, está claro que se es más libre desde la barrera, y más vale tarde que nunca, pero si de algo se ha caracterizado Aguirre es de “verso suelto” y de no cumplir la disciplina de partido, otra cosa es que esas declaraciones o voluntades pudiera convertirlas en acciones. Y además, ¿exigimos a una persona que debería haber modificado un partido sin ni siquiera ser su líder? Quizás si se hubiera presentado al Congreso de Valencia frente a Rajoy y ganado, estaríamos en condiciones de exigírselo, pero no lo hizo. Y no lo hizo, porque el PP ya no es liberal, y porque el buen luchador no da batalla si no está seguro de ganarla. Si todo eso hubiera ocurrido quizás estaríamos en otra situación diferente y entonces sí, en condiciones de exigírselo.

      Añadir para terminar, que relacionar la cultura y la inteligencia con un apoyo político me parece de muy mal gusto, vulgar, y bastante revelador de la prepotencia de quien considera ostentar una superioridad. Su reseña de su dilatada experiencia penal me lo confirma pues nada aporta a su argumento. Creo que en este blog hay profesionales muy respetados, y si usted desea que conozcamos su trayectoria, firme simplemente con su nombre y apellidos.

      Y por último, sobre el ilícito penal, creo que la discusión carece de trascendencia siendo un delito privado como apunta, pero gracias por la doctrina jurisprudencial. De todas formas, como seguro sabrá, si bien la libertad de expresión no ampara el animus iniurandi, su castigo dependerá de la consideración pública de grave, de los usos y costumbres sociales, del ámbito donde se emita, si es imprecativa de forma espontánea como en este caso o reflexiva, ilativa, etc. No existe un catálogo de expresiones injuriosas como antiguamente y su valoración será judicial.

  16. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Estimado don Isidro, le contestaré brevememente a su amable crítica.
    Es evidente que entre lo malo y lo peor siempre preferiremos lo malo, pero no veo porqué hemos de resignarnos a lo malo, en este caso la señora Aguirre, si no le interpreto mal, cuando hay otras opciones que pueden ser buenas, o menos malas, como los denomiados “partidos estrafalarios”, que, además, están dirigidos por personas muy educadas, como el señor Rivera o la señora Díez.
    Respecto al tardoreformismo de la señora Aguirre, creo que perdió una excelente oportunidad cuando el señor Rajoy la invitó a abandonar el PP e irse al Partido Liberal, bien es verdad que entonces inexistente. Debió irse en aquel momento y fundar el Partido Liberal, pero parece que prevaleció el apego a la poltrona madrileña. Ella sabrá. Aunque solo sea por esto, no me creo su tardío reformismo.
    Doña Rosa Díez asumió el riesgo y por eso considero que merece credibilidad y digna de ser apoyada. En definitva, lo importante son los hechos y no las meras declaraciones de intenciones que nunca van seguidas de hechos.
    En cuanto a lo que a usted le parezca de mal gusto y vulgar, con toda franqueza, me parece muy respetable pero me trae sin cuidado, ya que tal cosa, aunque sea una obviedad decirlo, depende de la subjetividad de cada cual, por lo que no es un argumento para rebatir nada ni tiene utilidad alguna para valorar la bondad de una opinión.
    Me he referido a mi experiencia profesional simplemente porque el señor Ennecerus me ha calificado como ignorante. Si fuera prepotente, como usted dice, hubiera exhibido mi expediente académico y citado la oposición que he ganado.
    Y, respecto a lo demás, le doy la razón en que no es trascendente, desde el momento en que no se ejercitó la acción penal y no podemos saber que hubiera ocurrido si se hubiese ejercitado. Aunque debo decirle, en honor a la verdad, que de haber estado en el lugar del señor Ruiz Gallardón, no la hubiera ejercitado, pues, con independencia de la inconveniencia política de ejercitarla, lo más que hubiera podido conseguir, según mi experiencia profesional, que, como ya he dicho, no es desdeñable, sería una condena por una falta de injurias que no hubiera compensado la molestia de ir al Juzgado.

  17. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    La verdad es que las personas a las que se alude siguen representando ese sistema que tan poco nos gusta y se han amoldado a él de forma camaleónica cuando les ha interesado. Lo que me preocupa de todo ello es que seguimos esperando que nos salven porque, al parecer, nosotros somos incapaces de tomar las riendas y embridar a los potros desbocados del sistema. Esta necesidad permanente de tutela no sé si responde a la herencia del “atado y bien atado” o es una cuestión de simple comodidad y de evasión de responsabilidades que, como ciudadanos, todos tenemos ante todos. Ya en otro lugar de este blog se ha hecho referencia al funcionamiento de los partidos, pero lo malo es que crea escuela y todos los que echan en cara a los demás su funcionamiento, vienen a hacer prácticamente lo mismo, La llamada “clase política” (con excepciones por supuesto que poco duran en esos partidos), se ha profesionalizado, tienen la misma “cultura organizativa” y están en muchos casos amortizados. De nada vale intentar abanderar la regeneración cuando se ha estado cómodamente instalado en el sistema, manteniendo sus estructuras e irregularidades y agarrados a él porque no se sabe vivir de otra manera. Esa regeneración o nace de los ciudadanos o éstos serán responsables de que sean otros los que se aprovechen de nuestra comodidad o resignación.

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