La burbuja en la que viven los futbolistas profesionales: el “caso Benzema” y otros similares

Hace escasos días saltó a todos los medios de comunicación la noticia de que el futbolista francés del Real Madrid Karim Benzema había sido “cazado” por un radar conduciendo su automóvil a 216 km/h en la autopista de circunvalación M-40 de Madrid. Algo parecido sucedió con sus compañeros de equipo Michael Essien, que conducía la misma noche a 150 km/h en la misma vía, y Marcelo Vieira, sorprendido una semana después junto a la Ciudad Deportiva de Valdebebas conduciendo sin puntos en su carnet tras haber realizado un cambio de sentido prohibido poniendo en peligro la circulación. Esas noticias, que para cualquier persona, y no digamos una persona pública –un político en ejercicio, por ejemplo- hubieran supuesto una repulsa generalizada y sonora de todos los medios de comunicación y de la opinión pública en general durante interminables días -y que podían haber acabado incluso con la carrera política de alguien en un país serio- no han trascendido mucho más allá de comentarios puntuales a los hechos en sí, dado el carácter de los infractores: archiconocidos jugadores profesionales de fútbol, que militan en uno de los clubes más famosos del mundo, y que cobran muchos millones de euros netos por temporada.

 

Con Benzema (contra quien nada tengo, ni personal ni deportivamente, que quede claro) ha sucedido justo lo contrario, pese a ser reincidente (ya hace un par de veranos fue multado por hacer carreras con un potente coche por el centro urbano de Ibiza). Su Club ha manifestado públicamente que no va a adoptar ninguna sanción disciplinaria contra el jugador, ya que se trata de un asunto privado que sólo tiene que ver con la vida personal del futbolista, y que no supone ninguna ruptura de las normas de régimen interno de la entidad. Y tanto el Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, como el seleccionador francés de fútbol, Didier Deschamps, para cuya selección también juega Benzema, manifestaron ante las cámaras de Canal Plus, en el descanso del Real Madrid-Barcelona del pasado sábado 2 de abril, algo así como “¿quién no ha corrido con el coche un poco más de lo permitido alguna vez?”, reflejando perfectamente el altísimo nivel de tolerancia que se tiene en muchos países con el comportamiento de estos ídolos del deporte. Con ellos se da la enorme paradoja de que los mismos padres que los pondrían a parir si se tratara de algún político “cazado” en situación similar, no dudan en pedirles al día siguiente un autógrafo para sus hijos -haciendo un par de horas de cola- al salir de su entrenamiento subidos a su potente deportivo.

 

Eso no sucede exactamente igual en otros países. El futbolista danés Nicklas Bendtner, que juega en la Juventus italiana cedido por el Arsenal inglés, y ahora se encuentra lesionado “recuperándose” en su país, fue detenido el pasado domingo día 3 de marzo en Copenhague conduciendo en sentido contrario y triplicando la tasa de alcohol permitida en Dinamarca. Pues bien, en sólo dos días los Tribunales de Justicia daneses le han impuesto una multa de 113.000 euros y tres años sin carnet de conducir, y la Federación Danesa de Fútbol se ha apresurado a prohibirle jugar con su selección durante un plazo de seis meses. Y eso que Bendtner es una de las estrellas de la selección, delantero centro de 25 años con 55 partidos internacionales a sus espaldas. El comunicado de la Federación no tiene desperdicio: “La Federación acepta el ámbito privado de cada jugador, pero al mismo tiempo tiene reglas y expectativas con respecto a cada miembro del equipo ante la opinión pública…”. Los nórdicos siguen siendo diferentes, tanto en ejemplaridad y contundencia como en rapidez. Mientras tanto, en Madrid se ha pedido el aplazamiento del juicio a Benzema porque tiene partido con la selección francesa ese mismo día…. contra la selección española….

 

Yo fui durante bastantes años miembro del Consejo de Administración de un Club de Fútbol de la Primera División española, y por ello he viajado y convivido largas horas con futbolistas y técnicos de primer nivel, he podido compartir informaciones y confidencias de todo tipo con directivos de los demás Clubes, y conozco bastante bien las interioridades de este mundillo. Los jugadores de fútbol de élite, y también los técnicos más cotizados, forman parte de una “casta” especial, casi mitológica, con un estatus tal vez sólo equiparable al de las grandes estrellas internacionales de la música o del cine, que les convierte en ídolos de masas se comporten como se comporten en su vida personal. Todos los principios y arquetipos que nuestra sociedad tiene arraigados profundamente en cuanto al correcto comportamiento social de las personas ceden de forma clamorosa y casi vergonzante cuando el protagonista negativo es uno de estos ídolos. ¿Cuál es la razón de ello?

 

A mí me resulta muy difícil explicarles a ustedes, amigos lectores del blog, las razones profundas de esa llamativa e inaudita tolerancia social. No sé muy bien por qué la sociedad en general, y los medios de comunicación en particular (de éstos tengo que confesarles que sí creo saberlo), se muestran tan benévolos, e incluso condescendientes –casi lindando en la complicidad- con estos personajes cuando alguna vez infringen clamorosamente las normas consideradas básicas para una apropiada convivencia social. Pero sí puedo intentar explicarles, porque lo he vivido en directo, la compleja personalidad de estos jóvenes ídolos, algunos de los cuales se comportan en su vida personal-muchas veces sin excesiva culpa propia, todo hay que decirlo- con un alto grado de engreimiento, infantilismo e irresponsabilidad, cuando su actitud debería ser la contraria, dada su condición de ejemplo para millones de niños, jóvenes, e incluso adultos en todo el planeta.

 

Muchos futbolistas profesionales viven en un entorno muy peculiar, tanto en su equipo como en el resto del mundo que les rodea. Su Club y su entorno personal suelen “protegerles” (es decir, apartarles) de la sociedad normal: de ir a hacer la compra al supermercado, de ir al banco, de elegir casa, de invertir personalmente su dinero…. Casi todo lo hacen con intermediación de variados “asesores”o “ayudantes” que, por supuesto, viven a su costa o a la del Club en el que juegan. Sepan que si a Benzema le quitan el carnet de conducir, el Real Madrid le pondrá inmediatamente un chófer y a tirar millas con él. Son, en definitiva, personas tratadas como adolescentes a una edad en la que otros trabajan como ingenieros nucleares o como agentes de Wall Street. Y ello sucede con más intensidad en España que, por ejemplo, en Inglaterra o en los países del Norte de Europa, donde se valora mucho más la educación deportiva. Además, muchos de estos jóvenes son tratados como ídolos en casi todos los sitios a los que van: les suelen regalar la ropa que visten, muchas veces también su automóvil, su teléfono móvil o incluso los muebles o electrodomésticos de su casa, son invitados en la mayoría de los restaurantes, bares o discotecas a los que acuden, se los rifan en los eventos sociales y las chicas de cualquier ciudad, eligen a las camareras que les sirven en la zona VIP del local de moda.… Y sus clubes no hacen demasiado para mejorar su educación: desde edad juvenil tienen varios utilleros a su disposición que les preparan, limpian y transportan todo su material deportivo, e incluso enseres personales, para los entrenamientos, viajes, concentraciones y partidos; cuentan con un completo equipo de médicos, enfermeros y fisioterapeutas disponibles 24 horas ante la más mínima molestia, sea la que sea; un empleado del Club acudirá raudo a su domicilio a solucionar cualquier nimio problema, incluso a sustituir una bombilla fundida (lo he visto en persona con un conocido entrenador) para que el ídolo no tenga que girar excesivamente su muñeca…. Conozco casos de jugadores que han hecho cambiar a su Club el color de alguna de sus equipaciones deportivas o de calle, o una campaña publicitaria ya contratada, o el hotel de concentración reservado para un viaje, o determinados vuelos ya pagados, simplemente porque…. “daban mala suerte”. Y el Club lo ha hecho, perdiendo a veces mucho dinero. Visto todo ello, surge entonces la primera gran pregunta: ¿cómo se puede ser un tipo normal si desde los quince años tienes todo eso a tu disposición con sólo arquear una ceja? Y la segunda: ¿quién tiene la culpa de todo eso? Voy a responderles de forma clara y contundente: si uno conoce a fondo todo lo que les rodea, especialmente en España, el que menos parte de culpa tiene, con toda probabilidad, es el propio Benzema

22 comentarios
  1. Ialza
    Ialza Dice:

    Mi pregunta al aire es sencilla, ¿qué es peor, doparse para subir un puerto o saltarse las normas de circulación de forma reiterada poniendo en peligro la vida de otras personas…? Pongo nombres, Amstrong, Benzema, Ortega Cano…

    Y con el permiso del respetable… me hago otra pregunta. ¿Qué hacen alrededor de cien personas, en días de frio y viento, esperando a que estos ‘niños’ malcriados y maleducados salgan del entrenamiento en sus modernas -y regaladas- carrozas…?

    ‘… el que menos parte de culpa tiene, con toda probabilidad, es el propio Benzema’ lo suscribo como resultado de la base del problema, pero ello no le exime de responsabilidad. Pero claro… esta palabra ya está en desuso.

    Sl2

    P.d. Sr. Delgado, buena entrada, mañana cuente con su difusión en la medida de mis posibilidades.

  2. Antonia Fuentes Moreno
    Antonia Fuentes Moreno Dice:

    Tengo un hijo de 13 que juega en un equipo de fútbol infantil, por supuesto cuando le preguntas que quiere hacer en el futuro su respuesta es “quiero ser futbolista”.

    ¿Que ejemplo dan estos deportistas a las nuevas generaciones? Una conducta ejemplar no solo se limita a la vida pública sino que continua y se proyecta en su vida privada. No podemos desdoblar al futbolista con una doble personalidad y estos ejemplos que va desgranando el autor nos llevan a una visión muy pesimista de la situación.

  3. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Este artículo tuyo es del tipo del cuento “el rey está desnudo”, algo que todos saben pero que no se dice, o mucho menos que lo suficiente. Y en los medios deportivos, olvídate, como vienes a decir algo malévolamente.

    En concreto a Benzema se le ha sancionado con 8 meses sin carné y 18000 euros, que será lo que gane un lunes de sesión de baño y masaje. La falta de efecto intimidatorio de la sanción me ha retrotraído a la anécdota con la que inicié el post “A partir de cuatro suspensos, nosotros elegimos el color” http://hayderecho.com/2013/03/16/la-burbuja-en-la-que-viven-los-futbolistas-profesionales-el-caso-benzema-y-otros-similares/

  4. veedor
    veedor Dice:

    ¿Benzema?, si el relato que ha realizado el autor es el vivo retrato de la sociedad de hoy, padres agobiados hasta las cejas pero que a su niño o niña, por supuesto, que no le falte el último ipad monísimo, “chachi piruli”, o cualquier zarandaja de moda aunque no tengan ni para pagar la luz.
    Si no estoy errado, se publicó un post en este mismo blog sobre el caso de un niño con más suspensos que asignaturas que obtenía no se que estupendo regalo.
    Así nos va, pero luego la culpa es del gobierno, de los empresarios, de los sindicatos, de los bancos, de los de arriba, de los de abajo, de los de aquí, de los de allá, o de cualquiera que pase, pero ¿mía? nunca jamás, faltaría más

  5. Antonio J.
    Antonio J. Dice:

    Dos son las cuestiones sobre las que se nos invita a reflexionar:

    1.- La posición o status de los deportistas sobre todo futbolistas profesionales

    2.- El distinto grado de exigencia ética que se predica de ellos en los países nórdicos y en España y las razones de esta diferencia.

    El que en España los futbolistas profesionales exhiben un comportamiento que se puede describir como de los peores ejemplos morales de la sociedad, admite pocas dudas tras leer la prolija e ilustrativa descripción que nos ofrece el autor de los incontables privilegios que se les otorgan incluso cuando por tal causa han de sufrir la incomodidad de la comparecencia ante un tribunal de justicia que difícilmente logrará servir para que tan siquiera tomen conciencia de la gravedad de sus hechos

    El que ese comportamiento en vez de reprimirse por sus clubes, se incentive tras una conmiserativa apelación al respeto a la vida privada de cada cual sólo es entendible si se repara en que el paradigma social dominante simple y llanamente ha renunciado a toda idea común de moralidad pública.

    En Dinamarca, no se percibe renuncia alguna a la hora de sancionar socialmente (penalmente es ahora indiferente) el comportamiento de los futbolistas que conducen beodos, como tampoco se aprecian titubeos a la hora de defender a los caricaturistas de Mahoma desde las más altas instancias pongo por caso.Y me atrevo a pensar que no es casual que así sea porque existe cierta idea en esa comunidad de lo que es reprensible o admirable socialmente en cada caso.

    Que las diferencias respecto a los credos religiosos mayoritarios en uno y otro país es obvio que están en el origen de tal diferencia es un hecho indudable, pero que hoy por hoy sea además tal diferencia lo determinante ya es harina de otro costal.

    A mi entender, en España, la idea de sanción social como ámbito propio de la moralidad social, imprescindible para mantener cohesionada una comunidad política, y como orden sustantivo distinto al de la mera legalidad formal, simplemente no existe.

    En su lugar ha florecido un pensamiento débil cuasi-mágico de tan general como fácil aceptación y difusión, en virtud del cual, ya que todos somos esencialmente buenos, cada ser humano es en el fondo irresponsable ya que si alguna vez obra mal a lo sumo se equivoca y por tanto hay que disculparlo.

    La cuestión es no afrontar nunca ninguna consecuencia negativa si median las buenas intenciones. ¿Y cómo vamos negar las buenas intenciones del imprudente si incluso existe la presunción de inocencia para el malvado?

    Así las cosas no hay por qué extrañarse de que a la ministra le broten “jaguars” en el garaje como en “Amanece que no es poco” nacían hombres en el bancal, ni de que el célebre torero por supuesto se queje de ser perseguido por su fama y se apresure a declarar que cualquiera puede sufrir un accidente en vez de de hacer algún gesto de reparación hacia la víctima cuya vida segó.

  6. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Muy buen post. Me parece que refleja una grave enfermedad moral de la sociedad española que puede explicar otras cosas de la que tanto nos quejamos estos días. Estos son los modelos de nuestros niños y adolescentes, no lo duden. Y la pregunta del millón ¿qué hubiera pasado si estos niños mimados se hubieran llevado por delante a una familia normal y corriente? ¿También se recibiría con la misma condescencia? Pues me temo que sí. Miren el caso de Ortega Cano y otros famosos que han dejado muertos. No parece que hayan sufrido mucho ni jurídica ni socialmente.

  7. JAVIER TRILLO GARRIGUES
    JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

    Totalmente de acuerdo con el autor y demás comentaristas. Hace unos meses, mi mujer tuvo “la desgracia” de toparse con éste “fittipaldi” en una gasolinera de Pozuelo: entró por la dirección contraria al resto de vehículos y marcha atrás, para no esperar la cola. Al salir, a gran velocidad, casi se lleva “puesta” a una pobre viandante que pasaba por ahí. Cuando iba a salir del parking y después de hacer esperar un buen rato a mi esposa, que iba detrás de él, al percatarse de que no llevaba o no encontraba el ticket de salida, de nuevo una “audaz” maniobra: dió marcha atrás sin mirar y de milagro no provocó una colisión. Es lo que ocurre cuando dejas un coche de gran cilindrada en manos de un “descerebrado” sin el más mínimo sentido cívico. Aunque juegue muy bien al fútbol… según dicen! Soy aficionado al fútbol y madridista desde hace muchos años y no me gusta nada lo que veo. Me gustaría saber qué opinan D. Vicente del Bosque, Puyol, Zidane o el propio Cristiano R. de semejante conducta.

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Voy a intentar discrepar no sea que a mis años comience a ser dominado por lo políticamente correcto. Hoy día, “con la que está cayendo”, me preocuparía mucho.

    En el caso de este jugador se dan circunstancias que, sin excusarle, explican por qué muchísima gente no considera esto un asunto grave. Ni siquiera importante.

    Para empezar no ha habido daños y nos estamos acostumbrando a degradar el Código Penal con cosas que desafían al derecho: No hay daños, ni siquiera se pudo asustar nadie. No había nadie. Sólo la policía recaudando. A mi me han adelantado motos a más de 300Kms hora no pocas veces.
    Entiendo que son unos locos y la sanción administrativa si les pillan, lógicamente. Pero…

    ¿Cómo puede penalizarse el no-daño? ¿Por qué? ¿Porque el poder lo puede todo? ¿su divina “plenitudo potestatis” lo merece? Si es así, me pliego. Pero forzado.

    La explicación nos la ofrece Isaías Berlin cuando nos recuerda el placer que obtenemos prohibiendo cosas a otros. Reduciendo su libertad incluso cuando no hay nadie afectado.

    Por si acaso. Imaginemos a Alonso bajando Etxegarate a la altura de Ursuaran o, mejor, el Huerna por el puente de Campomanes a 250 . ¡Qué horror! ¡Cárcel!

    Se empieza prohibiendo y no terminamos nunca. Necesitamos más.

    Nuestro código penal deja mucho que desear como construcción jurídica y moral. Ya hemos visto que se va convirtiendo en un código penal de autor, hecho a medida de los intereses políticos.

    Por consiguiente muchísima gente no se rasga las vestiduras con estas cosas habida cuenta del contenido de dicho código por defecto y por exceso en numerosas conductas.

    Señores, que tenemos cómplices de asesinos gobernando. Una nación desgraciada por corruptos a los cuales somos incapaces de echar el guante.

    A buenas horas me voy a enfadar con un chico –al cual evidentemente le faltan varios hervores– cuando tenemos la población penal –fuera de la cárcel y dentro de ella– más alta de Europa. Más que Alemania, que nos dobla en población.

    Cualquier ciudadano normal con un vehículo legal en una Autovía Normalita, un Autobahn (en Europa, no el Sahel) puede ir no a 240 sino a 325 que es lo que da cualquier coche deportivo de gama alta. Vehículos totalmente legales y homologados para ello. Hasta con el sellito de la UE.

    Estamos construyendo una cárcel para los débiles y un cortijo para criminales fuertes. Así que Benzema no se había enterado.

    Lo mismo va para el cinturón obligatorio, el carnet de identidad (cosa de Franco by the way), etc.

    En fin, lo digo sin ánimo de molestar y entendiendo que lo que ese chico ha hecho (no respetar una prohibición) no es lo que se espera de nosotros.

    Pero lo que ha hecho no es pecado. Todavía.

    PD. Creo que algún fiscal y algún juez coinciden conmigo.

    http://www.laverdad.es/murcia/v/20130313/region/absuelto-joven-acusado-conducir-20130313.ht

    • Aloe
      Aloe Dice:

      Espero que si a su vecino le da por practicar el lanzamiento de cuhillos en el descansillo cuando usted salga y entre de casa lo tome con la misma filosofía: total, mientras el cuchillo no se le clave… ¿de qué hay que quejarse? No hay daño, no hay denuncia, no hay delito, no hay ná… todo correcto.

  9. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Que un tío vaya a 250 si no hay un alma me parece sancionable y todo eso, pero bueno… no es para tanto. Insisto: si es en la M 40 de madrugada y no hay nadie. En Alemania y en Austria existen tramos de autopista sin límite de velocidad. Aquí debería haberlos también.
    En cambio las macarradas que cuenta Javier en la gasolinera creo que deberían llevar aparejada la muerte civil, como mínimo.
    La benevolencia en el trato al futbolista deriva del hecho de que el fútbol es una de las piezas claves para que el “tingladete” se mantenga. Como el Simpático Holgazán, sirven para que “`pensemos en otra cosa”.
    Y funciona.

    • JAVIER TRILLO GARRIGUES
      JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

      ¡Pan y circo!, querido Curro. No vayamos a despertar a las masas durmientes…

    • JAVIER TRILLO GARRIGUES
      JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

      Sr K., no entiendo muy bien el sentido de su pregunta. Imagino que no se refiere a éste comentario, sino al posterior en el que contaba la anécdota de mi encuentro con Julián Muñoz. Si es así, le diré, aunque no suelo acudir al banco con frecuencia -prefiero realizar mis operaciones en banca electrónica vía internet- cuando tengo que ir personalmente no suelo encontrarme al Sr. Botín o a D. Alfredo Sáinz – a quienes parece referirse en su comentario- sino a simples empleados de banca, honestos en su inmensa mayoría, de trato amable y educado -no les he visto jamás haciendo peinetas a sus clientes- y que, desde luego, nada tienen que ver con los sujetos a los que me refería. Obviamente, eso no resta un ápice a mi independencia y sentido crítico hacia el sistema financiero en su conjunto.

  10. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    La ingeniería social y jurídica engendra monstruos y uno de ellos es la irresponsabilidad individual y la inhibición de la sociedad a la hora de sancionar conductas reprobables. ¿Alguien se iría de un restaurante si viera aparecer a Bárcenas? ¿Alguien le negaría el saludo a los dirigentes bilduetarras de la Diputación Bolivariana de Gipuzkoa?

    “en España, la idea de sanción social como ámbito propio de la moralidad social, imprescindible para mantener cohesionada una comunidad política, y como orden sustantivo distinto al de la mera legalidad formal, simplemente no existe.” Antonio J, esta frase es para enmarcar.

    Como también para variar el de Manu Oquendo, provocador al máximo en esta ocasión.

    En Alemania hay tramos de autopistas con velocidad libre. Donde hay limitaciones, se cumplen a rajatabla. Y desde hace más de 20 años los paneles luminosos se utilizan para informar, por ejemplo, que hay que reducir la velocidad porque a 5 kilómetros hay varios camiones en caravana.Si te pillan una vez te indican que has violado la ley y que la siguiente vez te sancionarán.

    En Gran Bretaña, te mandan a casa una carta infomándote que entrar en el centro de Londres sin pagar peaje es sancionable pero en atención a que eres extranjero y llevabas un coche de alquiler entienden que no lo sabías. Y si dices que otro llevaba tu coche, tu mujer lo corrobora y eres ministro, los dos vais a la cárcel por mentir.

    En Viena y en Praga, al menos hasta tiempos recientes, no hay rodillos para acceder al metro.

    En Holanda, las casas no tienen cortinas.

    Volviendo al tema de Álvaro, puedo contar una anécdota. Estaba invitado a un partido en el palco de un equipo de primera división, que contaba con un excecpional delantero centro. El presidente del club, antes del partido comentó: – Hoy X no va dar ni una. -¿Por qué?, le preguntaron sus interlocutores. El Presidente respondió: “el perrito de su mujer ha tenido una mala noche con diarrea ociu”. Y así ocurrió, claro.

    • JAVIER TRILLO GARRIGUES
      JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

      Amigo Ennecerus. La respuesta a tu primera pregunta es afirmativa. Sí, alguien lo haría: Este verano, al asistir como espectador a un acontecimiento deportivo-social-lúdico, me percaté de que entre el público y a escasos centímetros -justo delante de mí- se encontraba el ínclito Julián Muñoz, ex-alcalde de Marbella. Sin pensarlo y como un resorte, le dije en voz alta a mi mujer: vámonos a otro sitio, que aquí huele a chorizo!

  11. Miguel Tuells
    Miguel Tuells Dice:

    A mí me viene una asociación de ideas por la que os ruego dominical indulgencia…. ¿os habéis dado cuenta de que en España también hay una especial laxitud con el dinero público cuando está el deporte de por medio? Los clubes de fútbol no pagan sus impuestos, cuestan un potosí en Policía cada domingo y a nadie le llama la atención. En cada pueblo hay un Polideportivo Olímpico y nadie se lo cuestionó. Pero es que al final, con ciertos casos de presunta corrupción lo que yo veo es que se juntó el papanatismo de “lo royal” con el papanatismo del gancho utilizado: es que son patrocinios deportivos. Aquí, habiendo deporte de por medio nadie se cuestiona nada.

  12. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Hemos fabricado ídolos de barro. En todos los ámbitos y sectores. Idolos con un status especial ante el cual parece que debamos inclinarnos el resto de los mortales. E hipocresía. Mucha hipocresía social para reclamar y protestar por unas cosas y mirar para otro lado cuando conviene. La cuestión de fondo en la velocidad excesiva es que todos sabemos del peligro potencial que comporta. En unos casos para uno solo, si es que pretende suicidarse (en el caso de este señor la sociedad no perdería mucho), pero lo más grave es el peligro para los demás. Ahí no debe haber flexibilidad alguna puesto que, alguien que actúa de esta forma, es un asesino en potencia. Lo que no es entendible es que con la proliferación de normativa industrial existente, no se impida la fabricación de estas armas mortíferas, cuya velocidad excesiva debe quedar para los circuitos y competiciones. Nosotros mismos hemos creado estos monstruos y hemos engordado sus egos cuando nos hemos dejado arrastrar por una manipulación colectiva de valores, donde este señor engorda las arcas del club a costa de nuestro papanatismo infantil. Una cosa es el deporte y otra el dinero. Por cierto, como se dice en algún comentario, un dinero no sometido al mismo control que el resto de las actividades económicas porque ¿qué otra cosa es el fútbol que tenemos?

  13. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    En los últimos días ha habido muy buenos artículos como es, por otra parte, habitual en la casa.

    Ni que decir tiene que la aclaración de Fernando Gomá a la sentencia del Tribunal europeo sobre nuestras abusivas condiciones bancarias es muy de agradecer, como lo es el artículo de Álvaro Delgado sobre Benzema o el de Fernando Rodríguez sobre el injusto tratamiento de los varones en España o el de Elisa de la Nuez sobre el cáncer de la ocupación institucional por parte de los Partidos.
    Muchos otros también porque acabo de repasar la lista.

    Es cierto que en un blog de juristas profesionales los problemas deben ser vistos primordialmente desde dentro pero también lo es que vivimos un momento de descalabro sistémico en el cual ya no es posible permanecer bajo la cúpula inmutables porque se está cayendo sobre nosotros mientras analizamos una de las grietas del zócalo.

    Hoy, sin ir más lejos, Europa ha sacralizado un corralito general.
    Aún recuerdo las caras de toda Europa cuando sucedió el de Argentina hace once años. Me cogió en París en un consejo. Lo que se pudo escuchar de gente que nunca ha visto ni el color del Río de la Plata. Pero la arrogancia y la estupidez humana es infinita.

    En estas circunstancias de derrumbe del paradigma, las críticas que construimos desde dentro parecen incompletas y, a veces, hasta se vuelven obsoletas.

    ¿Cuáles son los límites del poder legislativo? Ninguno, realmente.

    Si en Alemania no hay límite de velocidad en el 50% de una red de Autovías de casi 12,500 kms aquí se puede crucificar y llevar a la cárcel a un joven desobediente mientras ponemos a gobernar a socios de criminales y ladrones y el estado puede hacer lo que ha hecho hoy en Chipre y mañana a todos realmente estamos en…. “No limits”

    ¿Por qué?

    Esta pregunta no tiene respuesta razonable –es decir, capaz de soluciones factibles– desde dentro pero explica por qué el sistema se muere.

    Un sistema al cual todos pertenecemos, cuyos beneficios indudables debemos reconocer pero que se nos ha agotado y deshecho entre las manos hasta ser eso tan nuestro del esperpento.

    Podemos pensar que tiene arreglo. Ya me gustaría.
    Pero probablemente estamos equivocados si no se rehacen las estructuras.

    Un cordialísimo saludo.

  14. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    El problema Manu es que no queremos darnos cuenta de que el sistema morirá el último. Antes iremos cayendo todos los peones, uno tras otro.

    ¿Seremos capaces de evitarlo? Hay muchos elementos en contra:

    – Nunca ha habido una élite política con más poder concentrado en sus manos.

    – Pese a ello nunca se ha reclamado no sólo por el poder sino por las masas, aún más poder para los gobernantes. La culpa siempre es de otros, salvo que los gobernantes “no sean de los nuestros”.

    – Se han evaporado, cuando no laminado desde el poder todos los valores sociales generalmente compartidos reduciendo cualquier conflicto social a una cuestión política, privando a la sociedad de la capacidad de autoregenerarse y ensayar sus propias soluciones. ¿De verdad vivimos en una sociedad abierta?

    – La demografía actúa en contra de las fuerzas de cambio. ¿Se van a echar a la calle los pensionistas? ¿Los prejubilados? ¿Los que a duras penas están pagando una hipoteca? ¿Los jóvenes que representan una minoría social a la que se ha educado en el conformismo, el disfrute y el mínimo esfuerzo?

    – La sociedad sólo permite ídolos individuales deportivos, los demás, robones cuando no ladrones declarados. ¡Si hasta se ha intentado crucificar mediáticamente a Amancio Ortega por donar 20 millones de euros a Cáritas!

    – Cualquier solución a los problemas pasa por más intervención pública. Consecuencia: Ha desaparecido cualquier atisbo de cooperación social voluntaria, pues las ONG son en su inmensa mayoría estructuras de captación de fondos públicos ligadas al clientelismo político.

    – El caso de Chipre demuestra que no sólo han desaparecido los límites sino también la vergüenza. Los liberales austriacos (de la Escuela Austriaca de economía) defendieron siempre que los bancos malos debían quebrar o para evitarlo, ser saneados a costa de sus acreedores convirtiendo la deuda en capital. Se prefirió la brutal subida de impuestos (que pague otro) y al final habrá que ir a corralitos y a “impuestos especiales sobre los depósitos” que por cierto, en España ya existe al tipo del 0% … por ahora.

    – Se ha barrido cualquier incentivo al ahorro privado, por no hablar del despilfarro público.

    – Occidente ha entrado en decadencia y barrena. Latinoamérica entrará en la misma barrena en cuanto bajen los precios de las materias primas, aunque algunos países (obviamente Argentina no) parecen haber aprendido la lección y tienen la ventaja de una demografía pujante.

    Si la alternativa mundial viene de los países islámicos apañados vamos. Los chinos carecen de una cultura con ánimo de universalidad.

    O cambiamos Occidente o la cosa pinta muy mal y no sólo para nuestros hijos y nietos.

  15. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Cambiemos nosotros para empezar. Cada uno en su vida diaria negándose a admitir las manipulaciones mediáticas, ideológicas o emocionales. “Vivir sin” esas supuestas necesidades que nos han hecho esclavos de cualquier tipo de ídolos (como el que se comenta en este post). Dejar de babear ante sus soberbias y prepotencias. Empezar a elegir con libertad y sin miedo lo que queremos y lo que no queremos en nuestras vidas. Mirarnos al espejo con valentía para ver cuanto nos han colgado de falso e hipócrita en nuestros comportamientos personales. Darnos cuenta de quien somos en realidad en lugar de aceptar lo que otros dicen que somos. Sacudirnos de una vez por todas la tutelas y orientaciones que recibimos de formas más o menos encubiertas. Ser libres (ese “miedo a libertad” de Froom), responsables y capaces de construir nuestro propio futuro desde lo que somos o queramos ser. Si seguimos dejando que otros elijan por nosotros, que nos pastoreen cómo les parezca y que nos impongan obligaciones, habremos dejado de ser personas y estaremos engrosando la lista de muertos en vida que tanto criticamos.

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