¿Creemos al gobierno?

Podemos constatar que la corrupción es una preocupación fundamental de los españoles, según las encuestas del CIS, y tema de conversación absolutamente general en la calle. En estas conversaciones Bárcenas y sus sobres ocupan, lógicamente, un lugar estelar. Por el contrario, en el Congreso de los Diputados el presidente puede defender que la corrupción no está generalizada o -un tanto contradictoriamente- enumerar una batería de medidas para atajarla en el futuro sin mencionar al misterioso ex tesorero de su partido.

 

Para colmo, la clase política nos reprocha la enorme injusticia que cometemos los que afirmamos que la corrupción está no sólo generalizada sino, lo que es peor, absolutamente institucionalizada. Ni se les pasa por la cabeza que la enorme injusticia es la que están cometiendo ellos cuando se niegan a reconocer que estamos ante un cáncer terminal que amenaza con llevarse por delante no ya la democracia sino también el futuro de los españoles, desde un punto de vista institucional, político, económico y moral. Y que cuando nos proponen por enésima vez medidas anticorrupción que, además de confundir interesadamente la responsabilidad política con la responsabilidad penal, no servirán para nada nos están faltando al respeto. Así la ministra Mato o el ex ministro Blanco pueden aplaudirlas con la total tranquilidad de que su aplicación en un futuro lejano -suponiendo que se apliquen- es perfectamente compatible con que ellos sigan sentados donde están.

 

A esta falta de respeto contribuyen los periodistas e intelectuales orgánicos que nos dicen que lo que pasa en España no es tan grave, o que en todos los países de nuestro entorno hay los mismos niveles de corrupción. Pero es que esto sencillamente no es cierto, salvo que hablemos de países como Argentina, Rusia o Nigeria. Lo que nos diferencia de otros países «de nuestro entorno» no es que los políticos alemanes o los suecos o los británicos sean menos proclives a la corrupción que los nuestros. Lo que nos diferencia es que en esos países las instituciones de control funcionan, la transparencia funciona, la rendición de cuentas funciona, y hasta la mera vergüenza torera funciona. Sin olvidar unos medios de comunicación y una opinión pública que no toleran esas conductas. Es decir, no hay impunidad y la corrupción política se castiga mucho antes de que lleguen las siguientes elecciones o las sentencias condenatorias de los tribunales penales, que pueden demorarse muchos años. Por ejemplo, acabamos de ver el caso del ministro inglés que ha dimitido por haber mentido en el asunto de una multa de tráfico.

 

Los ciudadanos creemos firmemente que el sistema político instaurado en la Transición está profundamente corrompido y que no puede aguantar más. Y creemos también que ni el Gobierno ni la oposición tienen la credibilidad y la fuerza o el valor necesarios para regenerarlo, aunque quisieran, porque esto requeriría acabar con todos los resortes que permiten a las cúpulas de los partidos políticos el control casi total de la vida pública y de la sociedad española y que les convierten, en la afortunada expresión de César Molinas, en unas auténticas «élites extractivas». Es decir, regenerar el sistema de verdad y adoptar medidas efectivas de verdad contra la corrupción supondría abrir un enorme boquete en su línea de flotación y no lo harán salvo que cualquier otra alternativa sea realmente mucho peor.

 

Para demostrarlo, basta con analizar las medidas enunciadas por el presidente del Gobierno en su discurso del estado de la Nación. Lo primero que sorprende es que necesitemos tantas leyes. Porque si algo caracteriza a España es la hiperregulación. Todo está regulado, dada la querencia nacional por el papel del boletín oficial, y la confusión entre gobernar y hacer leyes. Porque los vacíos normativos o la alegalidad de la que tanto hablan los políticos cuando se trata de corrupción solo existen -salvo en el caso de normas imperativas de democracia interna para los partidos políticos- en su imaginación. Lo que hay no son espacios de alegalidad, lo que hay son espacios de impunidad, que es algo muy distinto. Espacios que cada vez son más grandes y que están provocados por la ausencia de mecanismos de control y sanción efectivos de las conductas relativas o/y favorecedoras de la corrupción al estar dichos mecanismos de control en manos directa o indirectamente de los propios controlados, que son, en último término los partidos políticos. Lo único que queda todavía (parcialmente al menos) fuera de su control son los tribunales de Justicia, pero son muy lentos y además los partidos han aprendido también cómo soslayar las sentencias condenatorias que no les interesan mediante la concesión de indultos escandalosos.

 

Lo segundo que también sorprende es que insistan en ligar la responsabilidad política a la jurídica, y en particular, a la responsabilidad jurídica penal. Señores políticos, puede y debe haber responsabilidad política aunque no haya responsabilidad penal. De nuevo, en las medidas propuestas se hace hincapié en los mecanismos procesales (reforzar las penas para los corruptos, lo que se ha hecho en varias ocasiones con el éxito que puede apreciarse) en la modificación de los procedimientos, judiciales, en la ampliación de los plazos de prescripción para que haya más tiempo para investigar y en su caso sancionar, etc. De paso empaquetan algunas medidas con el formato de Ley Orgánica, no sé si para darles más empaque o para que se tarde más en aprobarlas. En fin, son medidas que, sin estar mal, no servirán para mucho siempre que los mecanismos de control sigan desmontados. Conviene decir alto y claro que es imposible que sean los jueces penales los que tengan que luchar y acabar solos contra la plaga de la corrupción generalizada, incluso aunque se extienda un movimiento de manoslimpias similar al de Di Pietro en Italia.

 

El resto de las medidas tampoco parece muy impresionante, siempre partiendo de la idea de que los partidos no renuncian a la ocupación de las instituciones de control. Son las relativas a la financiación de los partidos (se ve que la modificación de hace menos de un año de la Ley Orgánica de financiación ya no sirve), al reforzamiento del Tribunal de Cuentas, ocupado sistemáticamente por la partitocracia, a la «estandarización» de las declaraciones de bienes e intereses, pasando por alguna casi surrealista, como la de obligar a los tesoreros de los partidos a explicar en el Parlamento como han gestionado sus recursos. Lástima que Bárcenas ya no sea el tesorero del PP, lo que se han perdido sus señorías.

 

Lo cierto es que las medidas de verdad necesarias que modificarían las conductas de los políticos al cambiar su régimen de incentivos ni están ni se las espera. Y no será porque no estén perfectamente identificadas y recogidas en manifiestos regeneracionistas, artículos de opinión y blogs. Son las referentes a la necesidad de regular la democracia interna de los partidos, de la recuperación de todas y cada una las instituciones de control empezando por el Tribunal de Cuentas y terminando por los interventores locales, de la despolitización de la Justicia, del desalojo por los partidos de las instituciones que han colonizado, de la modificación del sistema electoral, de la reducción del sector público, de la eliminación de los mecanismos clientelares, de la introducción de mecanismos para reforzar la participación ciudadana, etc.

 

Yo no sé ustedes, pero yo, parafraseando al genial Groucho Marx, entre creer al Gobierno o a mis propios ojos, prefiero creer a mis propios ojos.

14 comentarios
  1. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Elisa, los gobiernos no están para hacer CONJETURAS:

    La Junta tilda de ‘conjetura’ los pagos de la trama de los ERE a más altos cargos.

    En la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, el portavoz del Ejecutivo andaluz, el socialista Miguel Ángel Vázquez, ha concluido que “el auto de la juez Alaya está claro y apunta a una persona, que es el señor Guerrero. Todo lo demás entra en el capítulo de las hipótesis, y el Gobierno andaluz no está para hacer conjeturas”.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/26/andalucia/1364305385.html

    Y las cosas se aclaran en SEDE JUDICIAL:

    Ángel Sanchis, tras su imputación: ‘No tengo nada que ocultar ni nada que temer’

    “Yo estaré encantado de colaborar con la Justicia, declarar y contestar a cuantas preguntas se me hagan en sede judicial”, ha insistido Sanchís, ex tesorero de AP que se dio de baja en el PP en 1990 tras su implicación en el caso Naseiro.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/26/espana/1364298691.html

    ¿Para qué, entonces, tanta preocupación?

  2. Isidro
    Isidro Dice:

    No puedo estar más de acuerdo. Me ha encantado leer que de vez en cuando alguien diga las cosas tan claras. Me alegro que haya sido Tribuna. Enhorabuena Elisa.

  3. JJGF
    JJGF Dice:

    Ay, este Sanchís, qué personaje… Recuerdo todavía una foto en casa de José María Gil-Robles, entonce en la calle Marceliano Santamaría… Allí Sanchís, el propio Gil Robles y otros cargos del PP planificando qué hacer para poder neutralizar el caso Naseiro en la medida de lo posible…. Han pasado más de veinte años y salen los mismos nombres, las mismas prácticas en un partido que se llenaba la boca de regeneración democrática para zaherir a Felipe González, pero que al final NADA DE NADA….

  4. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Como siempre, Elisa certera.
    De pasada alude a que la opiniòn pública en otros países no tolera la corrupción.
    Esa es la madre del cordero. Que en España sí que la tolera. Como “opinión” si te ponen el micro delante de la boca, por supuesto que no; pero como opinión expresada con actos, como “manifestación”… vaya que si la tolera.
    No solo la tolera sino que la envidia, y en cuanto que puede, la comparte.
    No están podridas solo las instituciones; lo está -mayoritaria aunque no totalmente- el pueblo.
    Y así se explican muchas cosas.

  5. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Aparte del dinero ganado con los cuadros que según él ha vendido, el ex tesorero parece que tiene una inmensa cultura literaria, pues cita a autores conocidos:

    Bárcenas: ‘La disputa entre Ruz y Bermúdez me parece kafkiana’

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/22/espana/1363991023.html

    ¿Se habrá leído todos los libros que aparecen a sus espaldas (en la imagen)?. ¿O los ha vendido?

  6. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Pero los españoles estamos a otra cosa:

    POLÉMICA | En horario protegido
    Duelo de ‘strip-tease’ en Telecinco

    Mercedes Milá va creando escuela. Ella es al ‘prime time’ lo que Paz Padilla a la sobremesa y a la tarde catódica. Si el ‘strip-tease’ de la presentadora de la gala de ‘Gran Hermano 14’ causó sensación y ha sido criticado sin piedad en las redes sociales, el desnudo de Paz Padilla, su heredera vespertina, no tiene nada que envidiarle.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/27/television/1364386285.html

    Y así nos va.

  7. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Perdón por ser tan pesado hoy.

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/27/madrid/1364391425_949059.html

    Por favor, leer en esta noticia lo relativo a la función de los asesores, el número de asesores del Gobierno municipal, el número de asesores de los grupos municipales; sueldos, etc. No he encontrado el curriculum del tal Carromero (debe de ser muy importante).

    Y estamos hablando de un ayuntamiento, aunque sea el de Madrid.

    Es el viaje a ninguna parte. Un auténtico saqueo a la ciudadanía.

  8. juan abete
    juan abete Dice:

    Sería muy interesante dar valor a los datos de la abstención. Es decir, si en unas elecciones se produce un 40% de abstención, este porcentaje debería de traducirse en escaños que, lógicamente, estarían vacíos.
    Habrá que ver si tienen vergüenza para comprobar como la abstención sería el partido triunfador.

  9. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Totalmente de acuerdo con el post. No por mucho regular se evitan las corrupciones. Además, si se quisieran aplicar las normas ya existentes, no habría problema para ello. Al final la maraña de normas impiden ver una justicia de verdad, rápida y eficiente. Es verdad que se intenta unir la responsabilidad política a la jurídica en un alarde de aferrarse al sillón que debía ser temporal, pero que la mayoría han convertido en vitalicio. Se empieza por entrar en la organización y en ir escalando puestos dentro de ella con diferentes y, a veces, arteras mañas. Eso es lo que explica que, para muchos, fuera de la política está el invierno que padecemos los demás: desde el control político y administrativo al saqueo presupuestario sin consecuencias. Es muy evidente cómo han funcionado y, lo que es peor, pueden seguir funcionando los llamados “conseguidores”: haciendo de lo que debía ser una actividad digna y honrada como el trabajo político, un lugar de “toma y daca” para el clientelismo rapante con que se nutren partidos, organizaciones sociales, sindicatos, fundaciones, etc. No se trata de regular, se trata de la voluntad imperiosa de la sociedad para cambiar el modelo. Pero …. ¿quienes deben empezar y por donde para no seguir el ejemplo de Italia? ¿los profesionales de la política o los ciudadanos capaces de poner orden en ella desde el rigor y el conocimiento?

  10. J. Ignacio Navas Olóriz
    J. Ignacio Navas Olóriz Dice:

    En este asunto la equidistancia o el relativismo no son aceptables. La frase: “todos son iguales” se convierte en frontispicio del sistema y en consecuencia debe herir a todos los que participan en él. Corromperse no consiste en coger o “pillar” todo lo que puedas, que son dos días…, también es: mirar para otro lado; dejar hacer aunque yo no haga; mantener en su puesto al corrupto hasta que la justicia no resuelva; no exigir en los demás el mismo comportamiento irreprochable que uno tiene; legislar con trampas y al dictado de intereses particulares; decir una cosa sabiendo que es otra; etc.
    La crisis es sistémica, las reglas que rigen nuestra convivencia están amañadas, no son las mismas para todos. El principio de igualdad ante la ley salta en pedazos todos los días. Los juristas corremos el riesgo de convertirnos en falsarios, aplicamos acríticamente la legislación posítiva y sólo unos pocos ( este blog) nos esforzamos ( pido perdón por la arrogancia de incluirme) en tratar de cambiar el status quo.
    El Derecho se ha subordinado a la Economía y a la política. Ha renunciado a su papel primordial: organizar la convivencia social con justicia y equilibrio. Las normas jurídicas han de responder a los intereses de la sociedad en su conjunto y han de responder a unos Principios y perseguir unos Objetivos, y unos y otros han de estar identificados y definidos. No hacerlo así es también una forma de corrupción.
    Estamos demasiado acostumbrados a pensar que corrupción equivale a robar, y no es sólo eso. La ética individual y la moral pública han de ocupar, necesaria y urgentemente, un espacio destacado en la organización social y política.
    Hay que denunciar esa política de maquillaje que consiste en dar publicidad a un problema y a la solución que se propone para que la sociedad crea que el problema está solucionado o en vías de serlo. Ningún jurista alza su voz para desmentirlo.
    La inflación de normas jurídicas es de varios dígitos, más que Ordenamiento Jurídico hay Desordenmiento Jurídico, desbarate legislativo, ¿no alimenta esta circunstancia la corrupción?
    En cuanto a los partidos políticos la solución ya está inventada, bastaría con aplicarles las mismas reglas contables y de control que a las sociedades mercantiles. Es sencillo, barato y eficaz. Pero claro, también debemos exigir responsabilidad al controlador. ¿ Alguien sabe de que se haya procesado a quien teniendo obligación de controlar no lo haya hecho?
    Es urgente recuperar la confianza en el sistema. Las redes son uno de los medios más eficaces para ir consiguiendo el cambio. Estoy de acuerdo con Elisa de la Nuez en casi todo, sólo le ha faltado señalar el camino. Una idea para tratar de abrirlo: ¿qué tal un foro ínterprofesional , bien controlado, en el que de un modo respetuoso y constructivo se publiquen las disfunciones que cada uno de sus componentes observe en su parcela profesional?

  11. Ignacio Alonso
    Ignacio Alonso Dice:

    Gracias Elisa.

    Y digo yo: ¿no será que en el fondo, todos participamos de esa corrupción en la medida de nuestras posibilidades y que eso nos lleva a tolerar (alguien ha dicho envidiar) al gran corrupto? ¿Es posible lo contrario cuando se está defendiendo la opacidad de la primera institución del país?

    Y segunda cosa: ¿no es la hiperregulación una forma de infrarregular sin aparentar culpa, de la misma forma que el modo más sibilino de no informar es saturar a informaciones insulsas? En ambos casos, añado, es más complicado imputar una falta de iniciativa: parece que se hace mucho promulgando innumerables leyes de pomposos nombres que acaparan titulares momentáneos pero de efecto y eficacia, como apuntas, inexistentes cuando no contraproducentes.

    Saludos.

  12. Isidro
    Isidro Dice:

    La hiperregulación para mí está claro que aumenta la corrupción, o es buena muestra de ella, en algún post de este blog, se ha mencionado. Los estados corruptos son países con abundancia normativa, estructuras complejas, y sistemas opacos y dificultosos que obligan al empresario a corromper.

    Hacen también una pregunta muy pertinente:
    ¿no será que en el fondo, todos participamos de esa corrupción en la medida de nuestras posibilidades y que eso nos lleva a tolerar (alguien ha dicho envidiar) al gran corrupto?”

    En este aspecto estoy actualmente investigando, y les adelantaré, que podría existir por un lado, una cierta predisposición biológica humana a la corrupción que con poder, causas exógenes y circunstancias adecuadas lo aumentarían. Esto no es nuevo, ya la Biblia contaba que desde el pecado original “trabajaremos con el sudor de nuestra frente”, y ante la tentativa de la serpiente, Adán pecó. También pensaba lo mismo Descartes, los liberales, Keynes, Lord Acton, mucho se ha escrito sobre que el hombre es corrupto por naturaleza. Pero sí podría ser nuevo el encontrar su base científica.

    http://blogs.elpais.com/planeta-prohibido/2013/03/el-caso-de-la-neurona-corrupta.html

    Sin embargo, el que pueda ser una inclinación connatural no significa que sea inevitable la corrupción.

    Por otro lado, hay que decir que los sistemas corruptos suelen buscar un amparo de su propia corrupción. A veces en la hipertrofia normativa revistiéndolo de legalidad (no podemos olvidar que no todo lo legal es justo, pero puede confundir o legitimarlo), a veces en dar la impresión de que es algo generalizado, o basándose en mi anterior argumento de que es genético y por lo tanto no puede evitarse, y cualquier medida será inútil. Sin embargo, sí puede evitarse, puesto que aunque pueda existir una tendencia a la corrupción toda persona es racional y analiza sus actuaciones en sentido coste-beneficio.

    En países del Tercer Mundo se aplica ese último sistema por los poderes para conseguir que la corrupción sea algo generalizado y normal, y no esté mal visto. Sin embargo, quien se beneficia de ello es quien tiene más poder y más posibilidades de enriquecimiento en ese ambiente. Aquí, lo explica muy bien, un empresario egipcio lo que ocurría con Mubarak,

    ” El sueldo del funcionario medio sólo llega para los primeros días del mes, lo que fuerza a ser corrupto para sobrevivir y llegar a finales de mes. Así, el Estado se limpia las manos y echa la culpa de la corrupción a sus ciudadanos, además de ahorrar dinero al pagar unos sueldos injustos presupuestados año tras año y desviando este dinero hacia cuentas personales en los bancos suizos”.

    http://amuda.com/2013/01/¿porque-espana-es-un-pais-corrupto-lo-que-no-quieren-ver-los-espanoles/

  13. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Amiga Teresa: Estoy de acuerdo con ese gran interrogante que planea a lo largo del post y de los comentarios correspondientes. Hemos aceptado y aplaudido a los “listos” y hasta muchos, en la medida de sus posibilidades, han intentado superarlos. La espiral de corrupción ha ido creciendo porque una persona honesta es un “pringao” o un “conflictivo”. Un paria vamos. De ahí mi propuesta de cambio personal y de eliminar de nuestras vidas los modelos y patrones que tanto daño nos han hecho. No podemos pedir el cambio de los demás, porque los demás somos nosotros mismos. Un saludo.

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