Síguenos: FaceBook Twitter LinkedIn RSS Feed RSS Comentarios

Lecturas recomendadas: “Todo lo que era sólido”, de Antonio Muñoz Molina

30 marzo, 2013 | Por Autor: Ignacio Gomá Lanzón en Crisis política e institucional

El conocido novelista Antonio Muñoz Molina ha publicado recientemente lo que en la contraportada del libro se califica, acertadamente, de “ensayo directo y apasionado, una reflexión narrativa y testimonial”. No es un libro directamente jurídico o político, pero no cabe duda de que lo que dice y lo que siente el autor no deja de tener fuertes conexiones con el leit motiv de este blog, como verán; también por ello me abstendré de presentar al autor y su obra en general -de sobra conocidos-para centrarme en el contenido de ésta.

 

El libro, sin demasiado orden ni concierto pero con considerable fuerza narrativa, expresividad y dominio del lenguaje (con la pasión del científico, la precisión del poeta y el swing de Duke Ellington que él mismo predica) esboza un panorama de las últimas décadas partiendo primordialmente de experiencias personales –y también de la lectura de periódicos de la época- del que se decantan enseñanzas claramente generalizables y una conclusión: todo lo que era sólido se desvanece hoy en el aire.

 

Por esa cierta dispersión que mencionaba, no es fácil comentar el libro sin pasarlo por el tamiz de los criterios subjetivos del comentarista, pero espero que ello sirva para estimular a la lectura en la seguridad de que hay más de lo que yo cuento. Hecho este descargo, comienzo por destacar el relato de sus primeros pasos laborales como administrativo del Ayuntamiento de Granada, donde experimenta, en plena adscripción comunista,  los últimos años del franquismo y la llegada de la democracia, y puede contemplar en primera fila la llegada a mitad de los ochenta de un nuevo fenómeno, el “pelotazo”, que convirtió a España “en el país donde uno puede hacerse rico más rápidamente” (Solchaga dixit)

 

Pero lo grave no fue sólo el pelotazo individual, sino el desahogo institucional: el dinero empezó también manar desde Europa hacia las administraciones públicas, entre ellas la local,  y  pronto los políticos empiezan a considerar molestas las “trabas burocráticas”, la subordinación de sus decisiones y ocurrencias a procedimientos que venían del pasado. Tales “trabas” no eran sino las exigidas, para mantener la legalidad de las decisiones políticas, por funcionarios nacionales como el secretario de ayuntamiento, el interventor  y el depositario, que hasta entonces no eran nombrados ni destituidos por el alcalde: el secretario general –nos recuerda-  certificaba la legalidad de los acuerdos municipales. El interventor tenía que aprobar cada propuesta de gasto, asegurándose previamente de que no se salía de los presupuestos. El depositario controlaba el dinero ingresado en la caja del ayuntamiento y autorizaba los pagos. Fíjense que cosa más sencillita y qué actualidad tiene.

 

Así que se cambiaron las cosas: había que construir una nueva legalidad democrática, creada por los representantes del pueblo, en la que pudieran asegurarse de promulgar leyes que les permitieran  actuar al margen de ellas. “La ruina en que nos ahogamos hoy –dice- empezó entonces: cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio –o simplemente para no ser cumplidas” (pág. 48).

 

A estos nuevos dirigentes “el trabajo fértil nunca les importó porque su frutos tardan en llegar, y porque cuando llegan ni suelen ser espectaculares y no les ofrecen a ellos la posibilidad de exhibirse como benefactores o salvadores…Lo importante era comunicar bien. Que un verbo transitivo que se convirtiera en intransitivo es un indicio gramatical de la trapacería que ocultaba” (pág. 54).

 

El autor se va deslizando a continuación, a impulsos de sus recuerdos, por muy diversos temas. Hace notar que una mezcla del viejo caciquismo español y del reverdecido populismo sudamericano, espoleado por los flujos de dinero europeo, se dedicó en una especie de paroxismo lúdico a exaltar todo tipo de saraos y conmemoraciones, la fiesta como modo de vida e incluso como identidad, la apariencia y no la sustancia, el simulacro y no el trabajo diario….un mundo en lo que lo peor que se podía ser es un “aguafiestas”.

 

Tampoco rehuye Muñoz Molina la crítica al nacionalismo ni a la izquierda, de donde él procede, que se hizo compatible, contra sus orígenes internacionalistas, con aquél; y no sólo compatible, es que ser de izquierdas y nacionalista se hizo obligatorio. Describe gráficamente cómo en aquellos años la cultura dejo de ser algo que se obtenía con gran esfuerzo personal para convertirse en un destino, una vuelta a la comunidad de origen y no una emancipación; cómo el narcisismo y el victimismo han impregnado a las clases políticas y a sus aduladores y sirvientes intelectuales.  El autor no se declara contrario al nacionalismo, como no lo es a la religión o al creacionismo: “tan sólo prefiero que las leyes me protejan para que los partidarios de cada una de ellas no tengan la potestad de imponérmelas” (pág. 78). Destaca Muñoz Molina una contraposición que juzgo interesante: el pueblo es un bloque sólido que manifiesta su voluntad con una sola voz, si bien escuchada a través de intérpretes especialmente sensibles a ella, como líderes, padres de la patria, poetas nacionales, que se convierten en refugio de valores ancestrales, ennoblecidos por la historia e inocentes; frente a esa idea, el concepto de ciudadanía ofrece “poco menos que intemperie” y cada una de sus ventajas está sometida al contratiempo de la responsabilidad y la incertidumbre; es la vulgaridad de la vida adulta, en la que no existe el consuelo de añorar un paraíso originario: la pertenencia a la colectividad civil no es genética ni antropológica, sino jurídica, y salvo en ocasiones excepcionales no adquiere temperatura emocional. Queda claro lo que el autor prefiere: la identidad del ciudadano no está en la sangre, sino en algunos documentos legales, como la declaración de impuestos, empadronamientos…una suma de actos cotidianos que sostienen el entramado de la vida en común y que demandan a cada uno el ejercicio de una responsabilidad irrenunciable e intransferible; gestos prácticos, no declaraciones de principios.

 

Más adelante, Muñoz se dedica a esbozar un crudo panorama de la clase política de la época y de la actual, aprovechando su estancia en Nueva York como director del Instituto Cervantes en la época de Zapatero. Son muy expresivas las descripciones de las visitas a esa ciudad de dirigentes autonómicos y otros políticos. Pero me quedo con su reflexiones sobre la rigidez corporativa de los partidos, convertidos en maquinaria de colocación y reparto de favores; sobre  lo difícil que es la crítica en España, la subordinación del mérito objetivo a la explícita adhesión política o la farsa de las disputas entre partidos que, en realidad, esconden la similitud de intereses corporativos, la magnitud de la incompetencia, la devastadora codicia, trayendo a colación varias veces la tremenda frase de Orwell de que el lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen a verdades y que sea respetable el crimen.

 

A partir de la mitad del libro, el autor nos muestra lo que, a consecuencia de lo que ha descrito, estamos perdiendo hoy cuando creíamos que nunca lo perderíamos por ser muy sólido. En la página 102 hay un pasaje, que me parece memorable, en el que hace notar que en 30 años no se ha hecho ninguna pedagogía democrática: la democracia tiene que ser enseñada, porque no es natural, como no lo es la igualdad, sino el dominio de los fuertes; lo natural es el clan familiar y la tribu, el recelo a los forasteros, el apego a lo conocido; lo natural es exigir límites a los demás y no aceptarlo en uno mismo; lo natural es la ignorancia, no hay aprendizaje que no exija esfuerzo; lo natural es la barbarie y no la civilización.

 

El edificio de la civilización está siempre en peligro de derrumbarse y hace falta una continua vigilancia para sostenerlo. Y hay un núcleo en el que no se transige, en el que cada debilidad es una rendición, en el que si se abandona la legalidad igualadora los débiles quedan a merced de los fuertes. No son muchos los derechos irrenunciables de verdad, los demasiado valiosos como para dejarlos a merced de la codicia de los intereses privados o de las banderías políticas: la educación, la salud, la seguridad jurídica que ampara el ejercicio de las libertades y de la iniciativa personal.

 

Y lo malo es que, dice, lo que se tiró antes en lo superfluo ahora nos falta en lo imprescindible y no hay proporción entre la gravedad de las responsabilidades y el reparto de las cargas, entre la impunidad de unos y el sufrimiento de los que han de pagar las consecuencias. Nada importó demasiado mientras había dinero, nada importó de verdad. Y ahora descubrimos que somos pobres.

 

Ahora bien, el fatalismo de que nada podrá arreglarse es tan infundado como el optimismo de que las cosas buenas, porque parecen sólidas, vayan necesariamente a durar. No hay progresos ni declives lineales.  Por eso, concluye, “hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano de los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política” (pág. 245).

 

En eso estamos en este blog: los editores, los colaboradores y, estoy seguro, los lectores.

Puede recibir notificaciones de nuevos comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 No se permite comentar ni hacer pinga.

18 Respuestas

  • David says:

    Me recuerda a Gabilondo, treinta años sin decir esta boca es mia y de repente un antisistema mas. Donde estaban cuando eramos traicionados ?

    …Ah, si, en el Instituto Cervantes por merito y capacidad, desde luego, y ese no era momento de publicar estas cosas, claro…

  • Luisa says:

    Leí el libro y en algunos pasajes me reí mucho. Cuenta Muñoz Molina que, siendo él funcionario en el ayuntamiento de Granada, había una pequeña habitación en el ayuntamiento con unos pocos funcionarios y un pequeño cartel en la puerta que decía Negociado de Aguas. Allí se gestionaba todo lo relativo al suministro de aguas en Granada.

    Pues bien, poco después (a fines de los 80 o primeros de los 90) se constituyó una sociedad municipal llamada Sociedad de Gestión de Saneamiento y Abastecimiento de Granada S.A., con un nombre larguísimo en el que curiosamente no aparecía la palabra “agua”, y el antiguo Negociado se mudó pasando a ocupar un edificio entero, suntuoso y de nueva construcción, dotándose la tal Sociedad de un consejo de administración, un presidente, vocales… y por supuesto sueldos, dietas, coches…

    En fin, es un buen ejemplo, de puro humor negro, de lo que nos pasó.

  • Luis Lapiedra says:

    Muchas gracias Ignacio por la recomendacion. Me acercare esta mañana a comprar el libro. A proposito del ultimo parrafo, que me parece muy atinado, me permito recomendar: https://www.coursera.org/course/womencivilrights
    Las conferencias, muy breves, estan en ingles pero con subtitulos, y es muy ilustrativo de como una fuerte sociedad civil consciente de sus derechos y aprovechando la legalidad puede partiendo de una situacion de esclavitud llegar a un pleno reconocimiento de sus derechos, en general ademas de una forma pacifica, pero claramente decidida y venciendo obstaculos mas fuertes que los que los que puedan existir hoy en dia.

  • Curro Arriola says:

    Resumiendo:
    Para muchísimos, tenía que venir la Democracia a España… para así poder robar como locos, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. A río revuelto, ganancia de pescadores.
    Cada vez más claro y más confirmado.
    Lo triste es que si hubiese otro cambio de Sistema, estos mismos se “reconvertirían” a lo que tocara, para así seguir robando.
    El dinero es su ideal, su dios, su familia y su alma.
    En realidad son dignos de lástima.

  • David says:

    No Teresa, no vale eso de que nunca es tarde para arrepentirse porque evitar lo que dice Curro para la salud del nuevo sistema es mucho mas importante que las posibles injusticias hechas a verdaderos conversos. Si vosotros (me perdonaras la asunción) hubierais hecho lo mismo con los que venían del franquismo quizá la cosa no nos hubiera ido tan mal. Hay que andar con mil ojos para que no vuelvan a colarse.

  • David, cuando dices que “nosotros” no hicimos justicia con los franquistas, debes de pensar que editores, colaboradores y comentaristas del blog tenemos una media de 70 años….Pero bromas aparte, la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero, y creo que debemos valorar lo que el autor dice independientemente del juicio que nos merezca su trayectoria personal que, por otro lado, no conozco bien. No obstante, es cierto que este asunto ha producido cierta polémica, pues unas declaraciones de Muñoz Molina en Qué Leer sobre el papel de los intelectuales en este asunto, que en su opinion no han estado a la altura de las circunstancias salvo El Roto, han producido una contestación del también columnista de El Pais y escritor Javier Marías
    Aquí pueden verse las declaraciones de Muñoz Molina

    http://www.que-leer.com/19353/antonio-munoz-molina.html

    Aquí las de Javier Marías:

    http://javiermariasblog.wordpress.com/2013/03/10/la-zona-fantasma-10-de-marzo-de-2013-en-los-anos-de-la-distraccion/

  • Luisa says:

    También es muy buena y expresiva la cita de Joseph Conrad que encabeza el libro de Muñoz Molina:

    “Es extraordinario cómo pasamos por la vida con los ojos entrecerrados, los oídos entorpecidos, los pensamientos aletargados”.

    Cuando AMM dice que nadie salvo el Roto se percató de lo que pasaba, se incluye a sí mismo entre los que estaban en la inopia.

  • David says:

    No tenia noticias de esos artículos Ignacio, muy descriptivos de la primera fase del agrietamiento de la Cultura de la transición, cuando el ventilador se pone en marcha y aquí no hay otra que refugiarse y gritar “la culpa es de los otros !!!”. Y creo que me he explicado mal, nunca se me ocurriría exigir nada, se de donde veníais los que caísteis en la trampa (de nuevo, perdóname la asunción) y nada tengo que reprochar, solo digo que las cosas podrían haber sido diferentes si se hubiese actuado de otra manera.

    Teresa, no pretendía parecer solo un derrotista y un acusador. Tenemos esperanza, claro que si, y este blog forma parte de ella pero no busques dentro del sistema (alguien que rectifique) porque dentro no hay nada (no, ni siquiera en UPyD) que no sea el salvaje espíritu de la supervivencia y la destrucción de todo oponente. Llámalo indignados, 15M, DRY, antisistema o simples ciudadanos que deciden decir basta ya, están ahí, no dejan de crecer, no pueden detenerlo y no se van a ir a ninguna parte. Es la sociedad civil que no aguanta mas..

    Yo sin componer tan bien siempre digo que triunfar en la vida es conseguir que mis hijos sean mejores personas de lo que he sido yo.

  • Manu Oquendo says:

    Me parece que este escritor–que se está cayendo del caballo y no se decide a terminar la caída– tenía 19 añitos cuando murió Franco y pese a ello nos dice su editor que “fue testigo de una época en la que aún no existían derechos que hoy peligran”. Válgame Dios. Otro más.

    Un niño nacido en el 56 lo era normalmente de padres jóvenes por lo que es probables que tampoco sus padres vivieron la guerra civil como adultos.
    Es decir: tenemos entre manos otro caso de una buena carrera editorial hecha contra media España y tratando de fijar la narrativa que debe prevalecer. Todavía funciona. Hasta hay quien ha hecho carrera de ministro rojo conservando la gasolinera obsequio del caudillo que sabía agradecer las lealtades.

    Tengo el libro en casa y, francamente, ya sabíamos que Emilio Botín ganó mucho dinero en 2007 y en 2012 (incluso mucho antes su padre, D. Emilio, también lo hacía) y que hay establecimientos que han hecho buen negocio por parecer que son caros en una España que pensaba que da prestigio no mirar el precio de lo que compran. Es decir, nos cuenta, “al contrario que en USA” desde donde nos mira y escribe sus reflexiones tardías.

    Más le valdría leer alguno de los blogs que por aquí se estilan a ver si se entera del todo. O de USA porque me huelo que tampoco se está enterando de lo que allí sucede.

    Lo que sí va a ser muy interesante es la reacción de otros de “los intelectuales del régimen” a cuya costa parece que dicen cosas que no han gustado.

    A juzgar por los enlaces que nos trae Ignacio Gomá, –gracias–, no ha sentado nada bien.
    Pero, claro, el periódico ya es de “un fondo” y se está viviendo una nueva “transición”.

    Nos pasamos la vida de transición en transición. Entre cambios de chaqueta y vueltas de tortilla es lo que nos toca.

    En cualquier caso: Bienvenido, Sr. Muñoz y a ver si dura.

    Así empezó San Pablo, cayendo del caballo huyendo de Qumran (querían matarle) para ocultarse en Damasco.
    Los dos quejosos compañeros le seguirán en breve. A no tardar.

    Esto va a ser una procesión.
    Qué cruz, Señor.

  • Isaac Ibáñez García says:

    Recomiendo leer el blog de Antonio Muñoz Molina (Escrito en un instante) y las reflexiones que hace casi a diario

    http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/

  • Isaac Ibáñez García says:

    En el pais.com de hoy:

    El Consejo de Europa critica a España por gastos municipales “irracionales”.

    Muestra su preocupación por la inversión municipal, los “proyectos faraónicos” y la corrupción.

    Crónicas del despilfarro, por FRANCISCO PEREGIL

    http://politica.elpais.com/politica/2013/03/30/actualidad/1364669788_099751.html

    Y en cincodias.com del 20 de junio de 2011, una entrevista a dos arquitectos:

    “Se hicieron museos y estadios vacíos y bibliotecas sin libros”.

    http://www.cincodias.com/articulo/economia/hicieron-museos-estadios-vacios-bibliotecas-libros/20110620cdscdieco_6/

    Conservo una noticia aparecida en el Periódico Extremadura, del 3 de julio de 2011, bajo el título “Un futuro muy negro”. Está acompañada por una imagen con el siguiente pie “Visita de autoridades a una de las obras del AVE extremeño, el viaducto sobre el Tajo, en Cáceres, el pasado mes de marzo”. En la foto aparecen, cuesta abajo y en primera fila, diversas “autoridades” y detrás de ellos más de cincuenta personas todas ellas equipadas con un chaleco como los que llevamos en el coche para las averías. Desconozco si la visita finalizó con merienda. Tengo apuntado, junto a la foto: ¡cuánta gente ociosa!. A todos se les debería aplicar una “ley de vagos y maleantes”.

  • Buenos días a todos
    En mi opinión el hecho de si una persona se ha caído del caballo, pronto o tarde, es más bien irrelevante. Yo con 18 años era militante del PCE y pensaba una serie de subnoralidades y tonterías que ahora me da hasta vergüenza recordar. Lo que me importa es que, con la que está cayendo, identifiquen los auténticos problemas del sistema, y propongan soluciones realistas a ellos. Estamos todavía a vueltas con Franco y con la guerra civil, que terminó en 1939, y Franco murió en 1975. Y estamos en 2013, oiga.

  • Jose Monteverde says:

    . Muy poco del texto requiere cambiarse para aplicarlo a muchos países de Latinoamérica. El jolgorio y la fiesta son lo dominantes, el clientelismo político abrumador, la seguridad pública, la educación de mala calidad, la justicia independiente amenazada, la mendicidad infantil rampante. Abundan TV plasma de última generación, autos y motos a precios bajísimos. Países productores de alimentos se benefician del hambre chino por alimentos. Imprevisión total en época de bonanza económica

  • Fco Hernández says:

    El libro, como casi todos los suyos es muy interesante; aunque todo era muy sólido cuando estaba de Director del Instituto Cervantes en NY, por supuesto que después de ” pasar una dura oposición para el puesto”.
    Siendo ” tan pobre ” y del PC pudo estudiar una carrera universitaria en el régimen de Franco y despotricar contra esa situación tan opresiva. En fin, estando de acuerdo en casi todo, me parece un poco fariseico. Echo de menos que no mencione en absoluto la “veguenza” que es el dinero del futbol, con los contratos supermillonarios de las estrellas…pero eso no arrastra a las masas…ni cuando están en el “paro”. De suprimir políticos…solo habla de las duplicidades del Senado y las Diputaciones. Los parlamentarios de las CCAA, todos necesarios…

  • Uno de los conceptos que más desarrolla AMM es el de aguafiestas. Aquel que protesta por lo que a los demás les parece normal y necesario.
    Sobre todo el ruido que tenemos que sufrir continuamente y que para muchos es un sintoma de calidad.
    El concepto de “aguafiestas” es similar al que se acuñó de “ecologista coñazo”.
    En esta línea de acabar con el patrimonio natural que tanto denuncia AAM en su libro, destaca ahora lo que estamos viviendo con el dragado del Guadalquivir.

    http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1556934/dragado/guadalquivir/llega/la/prensa/internacional.html