Lecturas recomendadas: “Informe sobre España” de Santiago Muñoz Machado

He terminado estos días el “Informe sobre España”  (Repensar el Estado o destruirlo) de Santiago Muñoz Machado,  catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, muy conocido para los que nos dedicamos al Derecho Público como especialista, entre otras cosas, en organización territorial del Estado. Quiero recomendar su lectura, porque es un libro necesario y de gran actualidad para cualquier ciudadano con inquietudes, y no digamos ya para políticos en activo o en ciernes. Como el subtítulo indica se trata de un libro sobre la organización territorial del Estad en este momento escrito -sin prescindir del rigor jurídico y técnico-  en un lenguaje claro y sencillo que lo hace perfectamente comprensible para el común de los mortales, juristas o no juristas. Esa ha sido precisamente la intención del autor, que ha querido que  este tema trascendental para nuestro futuro salga del exclusivo terreno los especialistas y pase a ser conocido por el común de los españoles, por la cuenta que les trae. Tarea difícil pero que se hace posible gracias al dominio del tema que tiene el autor, que además introduce reflexiones muy interesantes derivados de su conocimiento directo de alguna de los polvos que han dado lugar a estos lodos.  Esto no obsta para que en ocasiones haya que leer con detenimiento y atención para entender bien los conceptos constitucionales clave.  En cualquier caso, se aprecia que, como dice el propio autor en la nota preliminar, la necesidad de escribir el libro está motivado no por un simple interés intelectual, sino por “la congoja del ciudadano”, congoja que tantos en este blog compartimos.

 

La tesis del libro es muy sencilla: en España, después de 30 años de CCAA, tenemos un Estado inviable, y no ya desde un punto de vista económico y financiero (que también) sino desde un punto de vista técnico-jurídico y, por supuesto, organizativo. Muñoz Machado nos explica con detenimiento como hemos podido llegar hasta aquí y, dado que ha tenido participación directa en algunos sucesos, su explicación resulta muy convincente. En este sentido resulta destacable (y para mí un tanto sorprendente porque es la primera vez que leo algo parecido)  la gran responsabilidad que en este desastre el autor atribuye al Tribunal Constitucional y sus juristas, no por su politización, sino desde un punto de vista puramente técnico y jurídico. Los juristas del TC, ya desde los inicios, se empeñaron en hacer construcciones constitucionales rocambolescas sobre la muy deficiente distribución de competencias  en nuestra Constitución entre Estado y CCAA, llevándose por delante no ya la eficiencia y la funcionalidad del sistema, sino el simple sentido común.  Para que comprendamos mejor el disparato rumbo de nuestra organización territorial el autor nos ayuda a clarificar conceptos y nos explica, básicamente acudiendo a otras constituciones federales y muy en particular a la Ley Fundamental de Bonn, como se articulan otros “Estados complejos” en países de nuestro entorno. Claro que las cosas en otros sitios se hacen con seriedad y con buena técnica jurídica y organizativa, y no a golpe de improvisaciones y ocurrencias como cada vez es más frecuente en estos lares.

 

Como ya he señalado, Muñoz Machado analiza el error originario del diseño constitucional  pero resulta novedoso (o lo es para mí, insisto) el análisis crítico de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional a la que le ha faltado una finalidad o un propósito claro, entendiendo por tal la búsqueda de un diseño organizativo competencial entre Estado, CCAA y CCLL sensato y eficiente. Trasmite la impresión de que los juristas constitucionales se han divertido mucho haciendo complejas elaboraciones jurisprudenciales y doctrinales (haciendo puzzles jurídicos, vaya) que no tienen ningún diseño conocido ni llevan a ninguna parte. O mejor dicho, sí, llevan al caos competencial que padecemos en la actualidad, y que, para colmo, no ha remediado ninguno de los problemas políticos que se suponía iban a remediar.

 

¿Soluciones? Pues el autor propone  unas cuantas muy interesantes en su “Epílogo para inmovilistas, reformistas y separatistas”. Me quedo con alguna de ellas que no requiere tampoco grandes reformas constitucionales, de las que por otra parte, a estas alturas, ya no hay que asustarse porque, como bien dice el autor, decir a estas alturas que el funcionamiento del Estado es correcto y que no resulta necesario ninguna reforma, es decir, el inmovilismo de nuestro Gobierno, es sencillamente irresponsable. Y además considera, con razón, que esta postura es más desestabilizadora que cualquier reforma. Pero incluso sin llegar a la reforma constitucional podemos solicitar la reorientación de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la utilización de una vez por todas de las arrambladas leyes de armonización y la propuesta que me parece más interesante y mas práctica: la de la inaplicación de las leyes inconstitucionales por los tribunales ordinarios (como ya se hace con la normativa estatal que vulnera la comunitaria). Así, como lo oyen. ¿Por qué? Los argumentos jurídicos que me parecen muy sólidos están en el libro y no los expongo por mor de la brevedad y por mor de que se compren el libro. Los motivos políticos y de sentido común, a la vista están.

 

Y termino con una cita del propio libro: ” Mantener la situación actual llevará al sistema constitucional entero a su destrucción por no afrontar la evidencia de sus enfermedades actuales: es temerario no querer ver que el reparto de competencias entre el Estado y las CCAA es muy oscuro, ineficiente e inadecuado, que el ordenamiento jurídico general resulta inmanejable, que las relaciones entre la legislación estatal y la  autonómica no se atienen a modelos experimentados y que nuestras invenciones al respecto no funcionan, que para los ciudadanos es difícil conocer las regulaciones existentes, que la proliferación de normas y la densidad de la presencia de las AAPP constituyen estorbos para el desarrollo económico, que es imposible abordar en términos eficientes reformas que hagan sostenible el Estado del bienestar, y que las entidades públicas no están planteadas con arreglo a criterios económicos y organizativos adecuados, que las estructuras y empleados públicos se multiplican sin justificación, que es difícil el cumplimiento de las leyes del Estado, que éste no ha puesto a punto instrumentos para supervisar la ejecución de las políticas comunes, que el TC no puede hacer de garante del funcionamiento del Estado autonómico y que sus sentencias se incumplen.”

 

Como me ha ocurrido también con el libro de Muñoz Molina reseñado en este mismo blog por Ignacio Gomá, la impresión que me ha producido la lectura es que el autor ha volcado todo su saber de forma urgente y un tanto torrencial, como respondiendo a una especie de obligación moral: la de que los ciudadanos españoles no se sigan engañando por más tiempo sobre el estado de España.  No dejen de leerlo. Es un libro necesario, aquí y ahora.

 

 

20 comentarios
  1. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Elisa, es una de las lecturas más recomendables. En mi opinión, estamos (aunque para algunos es una figura denostada) ante una obra de la mejor tradición arbitrista. Disecciona uno de los grandes males de la España actual, que nos ha traído hasta este estado de ruina económica e hipercorrupción política. Aportando, asimismo, las correspondientes soluciones.

    Como señalara el gran hispanista John H. Elliott:

    «¿Qué medidas se podían tomar para revitalizar una economía famélica y aumentar la productividad nacional? Las ideas no escaseaban. Los arbitristas de principios del siglo XVII, hombres como González de Cellorigo, Sancho de Moncada o Fernández Navarrete, presentaron sensatos programas de reforma. Había que regular los gastos reales, detener la venta de cargos, frenar el crecimiento de la Iglesia; había que examinar el sistema de impuestos, hacer concesiones especiales a los trabajadores del campo, convertir en navegables los ríos y regar las tierras secas. Sólo de esta forma se podría aumentar la productividad de Castilla, restaurar su comercio y poner fin a la humillante dependencia respecto de los extranjeros, de holandeses y genoveses. Allí estaban las ideas…»

    http://nodulo.org/ec/2010/n097p16.htm

    (Publicado posteriormente también en Actualidad Administrativa, nº 2, 2011).

  2. chm
    chm Dice:

    Cada vez parecen más actuales estas palabras: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.” AYN RAND (1950).
    En fin se comenta por si sólo. Saludos

  3. Francisco de la Torre
    Francisco de la Torre Dice:

    Elisa: Muy buen post, esperemos que el libro esté a la altura.
    Sólo un par de comentarios. En primer lugar, una obviedad, el régimen de las CCAA es económicamente inviable porque es organizativamente inviable, y en consecuencia no asigna adecuadamente (ni por asomo) unos recursos que son limitados.
    La segunda cuestión es: si se deja a los Tribunales Ordinarios inaplicar las leyes contrarias a la Constitución, el TC y sobre todo, el poder legislativos (estatal y de las CCAA) se vería terriblemente mermado. Creo que es una buena idea, copiada de los EEUU y contraria a Kelsen y a su control concentrado de constitucionalidad), pero creo que las reformas de las leyes (LOPJ, fundamentalmente) van exactamente en la dirección contraria. Es una cuestión técnica, pero con una carga política tremenda.
    Saludos cordiales,

  4. Phil Blakeway
    Phil Blakeway Dice:

    Habrá que leerlo, porque algo de todo ello ya apuntaba Muñoz Machado en “El problema de la vertebración del Estado en España” (Iustel, 2006). Así que bienvenida sea la reflexión, y particularmente en cuanto al TC, que ha pasado a ser en lo que atañe a dos poderes del Estado ya siameses no más que una cuarta instancia, cuando debería se una Sala del TS, la de Garantías Constitucionales. Sobre todo ello, claro, ello hay mucha literatura. Se ha hablado incluso de “desconstitucionalización”, derivada intensificada con la segunda oleada de “estatutos”, más específicamente el catalán, pero que tiene su amparo en las contradicciones de la singular doctrina del TC, y en la elusión sintomática del legislador autonómico de la doctrina más ortodoxa con lo que a estas alturas creemos que fue el espíritu del Constituyente (además de una huida hacia adelante). Sin embargo, y toda vez que esos estatutos se declaran parte del “bloque de constitucionalidad”, ¿cómo conciliar el tenor de los que bordean o quiebran aquella jurisprudencia más ortodoxa con la pertenencia de esas leyes orgánicas y especiales que son al entramado constitucional? Bonito dilema y mal resuelto porque la turbamulta competencial lo impide. La solución probablemente no sea solamente jurídica.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Este es uno de esos casos en los que la opinión del sentido común va por un lado y los intereses políticos por otro.
    Hoy nos hemos despertado con un ministro de Rajoy cediendo retóricamente el IRPF a la Autoctonías. A otro político “up & coming” le han segado la hierba bajo los náuticos con una foto vieja con un rey de la raya. ¿Es posible?

    El libro de Muñoz Machado dice de esta constitución –y de esta España– lo que Ferrajoli explicaba de Italia en “Poderes Salvajes” (Trotta, también del 2012).

    El sistema está fallido, ha perdido legitimidad y no tiene capacidad de regeneración alguna desde dentro.
    Muchos gastarán sus vidas creyendo que sí, pero el esfuerzo será baldío porque no depende las personas y esto nos cuesta entenderlo.

    Es el mismo principio del concepto de Estado “Omnia” lo que pone en el terreno de juego los incentivos necesarios para que el tumor despierte y no pueda ser detenido antes de la metástasis.

    Su lectura vale la pena pero , entre nosotros, no resulta muy saludable porque lo normal es que al hacerlo vayamos acercándonos a la conciencia de la impotencia y desde ella al síndrome pre-depresivo con riesgo de ictus isquémico hay un paso.

    El juicio de Ferrajoli abarca realmente a las llamadas “democracias constitucionales modernas”, es decir, prácticamente todas las del siglo XX y que vienen a reflejar un concepto entre Rousseauniano y Hegeliano del Estado.
    Casi un Dios que exige la sumisión total. Lo vemos cada día –la semana pasada Chipre–pero como no nos gusta cerramos los ojos y no lo vemos.

    Una grave situación ante la que no hay respuestas simples ni facilitas y que llega, como es inevitable, en un muy mal momento. Pero debiéramos ser capaces de articular soluciones. Seguro que alguna existe. ¿No?

    Saludos

  6. Juan
    Juan Dice:

    otro libro que incide en lo mismo: “el desgobierno de lo público” de Alejandro Nieto García.Muy recomendable.

  7. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Gracias, Elisa, por la recomendación, que incita con eficacia a leer unl libro que parece coincidir en la preocupación por las cosas que preocupan en este blog. Este autor, Santiago Muñoz Machado, es una persona sobradamente conocida por su trayectoria profesional e intelectual y también moral pues no nos olvidemos que fue una de las primeras personas que cogió el toro por los cuernos en el tema de Garzón, cuando su figura era todavía poderosa y las críticas podían consituiir un acto de valentía. Ese libro lo tratamos aquí:
    http://hayderecho.com/2011/10/17/garzon-y-%e2%80%9cla-justicia-del-senor-juez%e2%80%9d/
    Ese libro puso los puntos sobre las ies en una cuestión y en un personaje francamente controvertido.
    Pienso, por todo ello, que deberíamos considerar solicitarle un post, a ver si tiene a bien escribirlo.

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Efectivamente, Ignacio.
    La postura de S. Muñoz está llena de lógica (desde dentro como no puede ser de otra forma en las circunstancias) y viene a decir que ni una cosa ni otra.
    Ni por el lado de la entropía rompedora insostenible ni por la inmovilidad.

    A mi modo de ver –aunque lo argumenta muy bien– sigue un poco impresionado por un par de periféricos lo que deja entrever la tentación dubitativa de si seguir equivocándonos a base de complacer a esas élites extractivas a costa de la igualdad ciudadana.
    En el fondo es un problema muy parecido al de la UE: Como no hay voluntad política de una unión del mismo nombre nos dedicamos “a hacer camino”.
    Esto es un esfuerzo autodestructivo y fiscalmente insostenible.

    Ahora bien, desde la perspectiva académica y divulgativa el libro es impecable y apunta a que sólo con una iniciativa política seria (algo inimaginable en el panorama político) se podría salir del impasse.

    Por consiguiente habría que hacer lo que dices. Debatir esto públicamente de forma que no tengan tan fácil apañarse entre ellos. Los pastores, claro.

    Saludos

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Escrito hace unos cuantos años cobra a mi juicio renovada actualidad el ensayo de José Manuel Otero Novas “El retorno de los Césares”. Augura una fase “dionisíaca” propensa al idealismo y al nacimiento de liderazgos fuertes, con grave riesgo de caudillismos y guerras sucediendo a una fase “democrática” y racional.

    Coincido con Manu Oquendo en la imposibilidad de autoregeneración del sistema. Sólo su caída total permitirá la erección de un sistema nuevo. Pero aún es pronto, los llamados a esa “revolución” son pocos (por razones demográficas), poco o nada curtidos en el esfuerzo, el sacrificio y no digamos del sufrimiento, educados en la ilusión de una hiperabundancia económica inexistente alimentada con burbujas inflacionarias artificiales creadas por los estados para hacer cada vez más imprescindible su poder.

    El problema es cómo hacer caer sistema de forma civilizada. Los regímenes comunistas clásicos se basaron en un sistema de opresión total en bruto, de manera que sólo un 5% de la población los apoyaba realmente. Los regímenes postcomunistas, democráticos pero no liberales (es decir, pseudodemocráticos) gozan de un amplio apoyo de la población, adormecida y engañada en toneladas de propaganda y que con sumo gusto ha cedido parcelas crecientes de libertad y responsabilidad en aras a una mayor seguridad. Sin temor a equivocarnos, más de un 90% de la población apoya el llamado “estado del bienestar”, que es insostenible en cualquiera de sus formas conocidas y que se resiste a morir dignamente: Morirá matando.

    Sólo cuando la mayoría de la población perciba con claridad que “el estado nos roba” (sea cual sea su estructura, centralizado, federal o autonómico) podrá ponerse en marcha un proceso de cambio. Pero será un proceso largo, difícil y con altibajos. El miedo a lo desconocido será explotado al máximo por un poder cada vez más fuerte y bastará cualquier mínima mejoría coyuntural para tildar de despreciables y egoístas agoreros a quienes defiendan lo contrario, tomando cuantas medidas sean necesarias para acallar a los discrepantes.

  10. Izaskun
    Izaskun Dice:

    Resulta que la tan ejemplar Constitución no es tal. Las nuevas generaciones no participamos en sus directrices., y los que la elaborron, alabaron e interpretaron han detectado ahora (nunca es tarde) sus defectos, muchos y enormes. La conclusión y el camino a seguir es evidente, pero nadie da el primer paso.

  11. Izaskun
    Izaskun Dice:

    El Tribunal Constitucional ha hecho su trabajo constitucional. En lugar de analizar los síntomas y las causas debiera atajarse la causa y la enfremedad. El autor analiza ideas ya expuestas y poco originales, en lugar de proponer un modelo que innove el supuesto consenso constitucional; es decir, mucho quejarse pero nada más, el lobro no aporta nada original ni novador.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Izaskun, creo que antes de determinar el tratamiento hace falta hacer un buen diagnóstico.
      Por otra parte la valía de un ensayo no debe medirse sólo en términos de originalidad. Mucho más valor tiene la exposición argumentada de la situación y de sus causas.
      En realidad los que se están volviendo originales, a fuer de escasos, son los que pretenden que nuestra Constitución y la estructura autonómica que se monta a partir de ella no necesitan reforma alguna pues, al parecer, vivimos en el mejor de los mundos posibles. Por desgracia todos esos “originales” se concentran en los partidos partitocráticos y sus aledaños. Son los que mandan, vamos.

  12. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Izaskun, no soy yo un ferviente defensor del texto constitucional precisamente. Sin embargo sí lo soy de unas ideas básicas:

    1.- España es una nación.

    2.- Toda nación tiene una Constitución, formal o informal, escrita u oral, en uno o en varios textos que suponen su plasmación jurídica.

    3.- Toda Constitución que se precie establece una forma de estado.

    4.- Ninguna nación suscita la unanimidad práctica de sus integrantes acerca de cómo debería ser organizado el estado.

    5.- En algunas naciones, se discute la propia existencia de la nación. Por otra parte hay naciones en el sentido cultural e incluso político que forman parte de un estado que comparten con otras naciones.

    6.- A diferencia del Reino Unido, España es una nación de ciudadanos, no una nación de naciones o nacionalidades.

    7.- Una inmensa mayoría de los españoles se considera como tal, incluso entre los sectores nacionalistas.

    8.- La Constitución del 78 fue un compromiso entre diversas tendencias políticos que cometió errores graves: Una deslegitimación total de la legalidad franquista (que no era democrática pero de la que deriva en buena parte) que arrastró a la misma idea de la nación española, una acrítica hiperlegitimación de todo lo antifranquista (real o figurado), incluyendo a los nacionalismos aún terroristas y en consecuencia, la aprobación de un texto constitucional de “consenso” que en realidad abrió una espiral de reivindicaciones territoriales que no puede tener otro fin que no sea el reconocimiento y regulación del derecho a la independencia, que no a la autodeterminación, de ciertos sujetos políticos pendientes de definición concreta.

    9.- La única forma de reconocer el derecho a la separación de la unidad nacional es una reforma de la Constitución.

    10.- La única forma democrática y civilizada de reformar la Constitución es siguiendo sus propios mecanismos jurídicos, salvo que vayamos a una guerra de secesión.

    La Constitución actual no sirve ni para defender la unidad nacional (salvo que se haga una improbable relectura de ella en tal sentido) ni para satisfacer las ansias independentistas de los sectores cada vez mayores en Cataluña y País Vasco. El problema es que ni los políticos van a favorecer cambio alguno de un status quo que les favorece, salvo en favor de otro que les permita seguir exprimiendo la teta pública y nadie con posibilidades para ello se atrevería a abrir el melón constitucional si no tiene asegurado un resultado acorde con sus propias ideas políticas.

    En otras palabras todos los que hablan de reformar la Constitución dicen que se haga “como yo quiero”.

    Por eso es IMPOSIBLE mejorar el deficiente texto constitucional del 78: A los políticos de todos los partidos les interesa la ausencia de controles efectivos sobre su actuación, el mantenimiento de la población en un estado de infantilismo y analfabetismo político y la inconcreción y dinámica infernal inherente al estado autonómico que les hace imprescindibles.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Pues sí, Ennecerus. Y además muy vieja.

      Hace años, como veinte, hablando con un directivo del banco de China tras una semana de reuniones comerciales sobre asuntos de su interés se le escapó “you are from an old nation, like us”. Lo que nuestro sistema educativo no enseña, otros lo saben simplemente recordando su propia historia.

      Hace un par de años, Amy Chua, profesora de derecho en Yale y miembro de la diáspora china (tan vieja como la israelita) recordaba en uno de sus libros que sus antepasados trabajaron a las órdenes del gobernador de Filipinas como altos cargos de la administración. Siglo XVI.
      El gobernador por aquel entonces era el vecino de Arévalo, Ronquillo de Peñalosa, que se cansó de escribir cartas a España pidiendo permiso para conquistar China.
      El permiso nunca le llegó pero él fundó Nueva Segovia en la Isla de Luzón. Plaza militar donde pensaba acantonar sus tropas antes de comenzar la conquista. Por pedir permiso se quedó a dos velas.

      Como esperemos mucho para organizar el cambio constitucional nos lo organizarán los mismos que se han cargado esta constitución.
      Menudo viaje.
      Casi mejor volvemos a Manila.

      Saludos

  13. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    FE DE ERRATA:

    Donde escribí:

    “10.- La única forma democrática y civilizada de reformar la Constitución es siguiendo sus propios mecanismos jurídicos, salvo que vayamos a una guerra de secesión.”

    Quise escribir:

    10.- La única forma democrática y civilizada de reformar la Constitución es siguiendo sus propios mecanismos jurídicos. Otra forma es que vayamos a una guerra de secesión.

  14. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Gracias a todos por los comentarios. El libro de Alejandro Nieto lo he leído, y efectivamente también es muy recomendable en el estilo apasionado de D. Alejandro. EL de Ferrajoli lo he comprado y espero leerlo en breve sin que me de ni una crisis de impotencia ni un ictus. De acuerdo con Francisco de la Torre en que la solución técnica que propone Muñoz Machado de inaplicación de leyes inconstitucionales por tribunales ordinarios es un torpedo en la linea de flotación del Régimen, pero lo que me gusta es que es un torpedo técnico..:-) Y no es cierto que el libro se limite al diagnóstico y solo utilice ideas viejas o ya conocidas, o por lo menos conocidas por el público en general, que es al que claramente se quiere dirigir el autor, no a un público especialista. Y alguna de las soluciones que propone ya las he comentado. Están hechas además desde una postura práctica y por lo tanto muy posibilista.

  15. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    No entiendo por qué cualquier crítica al estado autonómico que se hace rápidamente se entiende como un alegato para su desmantelamiento y recentralización del poder. Aun no hemos leído el tal Informe y todos los comentarios dan por hecho que esa es la postura que se expone (que seguramente será tal, ya que algo se vislumbra en la cita del libro y se está convirtiendo en mainstream de la crítica al actual modelo).

    Es curioso, pero nadie se le ocurre que una crítica hacia el actual modelo autonómico sea un alegato para su ampliación hacia un verdadero federalismo. Y me podrán intentar vender la moto de que esto es federalismo, cuando no es más que una chapuza construida a base de improvisaciones. Me vienen a la mente Suiza o EEUU, países verdaderamente federales. Luego me viene a la mente Francia, un país que de ser imitado por España (como parece que quiere la mayoría por estos lares), y debido a nuestros vicios, lo más seguro es que nos llevase a un Estado megalítico, tanto o más hipertrófico que el actual y una verdadera pesadilla para el ciudadano. Bueno, el tiempo dará y quitará razones

  16. Izaskun
    Izaskun Dice:

    Mi mensaje es de crítica a lo comedido del discurso del libro. Un profesor cuyo magisterio es reconocido por todos y está en plena madurez de ideas y experiencias, únicamente se limita a hacer un diagnóstico. Lo que yo esperaba eran soluciones o aportaciones originales, que el libro no plantea. Ello no quieta que el libro, como mero diagnóstico, sea valioso para analizar la situación; pero ¿ahora qué? Esperaba ese algo más que no me aporta el autor, simplemente. Creo que esa aportación hubeira sido más valiosa para afrontar la reforma de la Constitución que creo ya pocos ponen en duda que es necesaria (por una razón o por otra, y por una aspiración o por otra).
    Lo del torpedo técnico no es tal, porque los argumentos utilizados tampoco son novedosos y es una cuestión de interpretación (es decir, hay duda, y en la duda, cada uno cada uno): si no nos gusta es que el TC se está extralimitando y está tergiversando “nuestra” carta magna, claro!

  17. KC
    KC Dice:

    En España hacen falta juristas especializados en sistemas políticos, de la misma forma que una botella, un móvil, una lata de judias o una nave espacial tienen quien los haga evolucionar en sus contextos.

    Lo que sobra, obviamente, son palabreros teorícocaseros, chapucerojurídicos y mehicejuristaporlapasta, sobre lo cual en España hay abundancia. No desde hace un par de años, sino desde hace al menos una década.

    Y por pedir, como bonus, estaría muy bien tener juristas que supieran de algo más que no fuera lo jurídico. Entonces sería la bomba, oiga.

    En cuanto a las teorías de Estado, lo que yo diría que vamos a aprender en estos tiempos es que una comunidad de vecinos está mejor gestionada desde esa propia comunidad que desde otra comunidad de vecinos de la ciudad de enfrente. Y que eso no quita que esa comunidad debiera ser fiscalizada por otras comunidades de vecinos de la misma ciudad, pues su gestión es de interés no solo meramente privado, sobre todo cuando pertenecen a una misma ciudad.

    La Historia ya nos ha explicado perfectamente que, en lo que sistemas políticos se refiere, cuanto más pequeño tienda a ser el territorio (independientemente de si es un Estado, un ayuntamiento o el huerto del Ambrosio), la aplicación/organización de una gestión es mejor. Pero claro, por encima de esas teorías están las psicológicas de los individuos que manejan esas gestiones y de cómo se formalizan según qué leyes. Pero eso ya es otra historia, sobre la que los juristas, como suele decirse, no tienen ni pajolera idea.

    Lo de que con un supraestado íbamos a estar mejor gestionados solo se lo creyeron los empresarios, para quienes lo global sonaba muy bien. Ahora mismo la UE es un chiste y sus mandatarios una caricatura. Y la política europea ya es directamente surrealista, sobre todo en temas fiscales, que influyen directamente sobre otros temas.

    Y no, obviamente eso no lo va a solucionar el Constitucional, por muy bien que redacte libros magnos y muy magnos que sean sus redactores.

  18. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Otra muestra del desbarajuste ingobernable a que nos ha llevado el Estado autonómico en su torpe concepción. Copiopego esta noticia de cadenaser.com:

    El Tribunal Constitucional anula el procedimiento de sanciones a los parados
    El tribunal considera que el sistema actual invade competencias autonómicas. Desde el 23 de mayo, no se sanciona a los parados que incumplan las obligaciones que van aparejadas al cobro de una prestación
    Los parados con prestación no tienen que temer (de momento) que les sancionen si incumplen alguna de las obligaciones que tienen con los servicios públicos de empleo, como renovar la demanda de empleo cada tres meses o rechazar acudir a los cursos y acciones de orientación. El Tribunal Constitucional, en una sentencia publicada en el BOE el 23 de mayo, ha anulado el procedimiento sancionador por invadir competencias de las comunidades autónomas. El resultado: desde ese día, no se está sancionando a los infractores.

    El Tribunal Constitucional dice que si las comunidades autónomas tienen la competencia en las políticas de empleo, también tienen que tener las de sanción, y declara nulos los artículos legales que atribuyen las sanciones al Servicio Público de Empleo Estatal. Resultado: desde la publicación de la sentencia, el 23 de mayo, no se están imponiendo sanciones a los parados con prestación por cosas como no renovar la demanda de empleo cada tres meses, rechazar participar en las acciones de orientación o formación que dispongan los servicios de empleo, no facilitar la información necesaria a los servicios de empleo para garantizar que se reciben sus notificaciones o rechazar ofertas de empleo adecuadas.
    Esas infracciones traen aparejada una sanción que va desde la retirada de la prestación un meshasta la extinción total de la prestación. Pero desde que se hizo pública la sentencia, nada de eso está sucediendo: en el Ministerio de Empleo aseguran (y en las oficinas de empleo confirman) que no se están cursando nuevas sanciones, y que de hecho se retiraron todas las bajas cautelares que estaban en marcha el 23 de mayo. Eso sí, elTribunal Constitucional no anula las sanciones impuestas con fecha anterior al 23 de mayo por “seguridad jurídica”.
    El Ministerio asegura que está en contacto con las Comunidades Autónomas para buscar una solución. De acuerdo con la sentencia, las autonomías serán las que se tengan que ocupar ahora de las sanciones; de hecho, podrían hacerlo ya, pero todavía no están los mecanismos en marcha para que puedan hacerlo: para ello hay que dedicar personal, recursos, elaborar procedimientos… La intención de Empleo es que el asunto se pacte con las comunidades para que se garantice un trato igual a los ciudadanos en los distintos territorios.
    La sentencia es la respuesta del Tribunal Constitucional a un recurso de inconstitucionalidad que presentó en 2004 la Generalitat de Cataluña contra una serie de preceptos legales que -en opinión del gobierno autonómico- vulneraban sus competencias.

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