Lucha contra el fraude versus “economías de opción”

En el argot económico-tributario se entiende por “economías de opción” la elección por parte de un contribuyente, bien sea una persona física o bien una persona jurídica, del íter menos gravoso tributariamente para realizar aquellas de sus operaciones que tengan trascendencia económica. Se trata de que, cualquier persona o entidad, convenientemente asesorada, y dentro de la más absoluta legalidad, pueda elegir la vía o el camino menos caro para la tributación de su patrimonio empresarial o personal o de sus transacciones económicas, ya sean nacionales o internacionales. Debe quedar claro que el buen comerciante o profesional, dentro de su general planteamiento empresarial de la búsqueda del mayor beneficio para su negocio, actividad o empresa, está obligado por definición a ahorrar en lo posible costes tributarios, de la misma forma que trata de ahorrar costes en sus compras, transportes, suministros, personal y demás elementos necesarios para el adecuado funcionamiento de su actividad económica, sin que nadie le señale con el dedo por ello, y sin que por ese motivo se le pueda acusar hipócritamente de “defraudador”.

 

Hago esta introducción empleando conceptos empresariales algo básicos, que seguramente no sería necesaria en otro momento económico diferente al actual, porque en estos tiempos de crisis y de bancarrota de las cuentas públicas –y dejando aparte de este post a los delincuentes tributarios, que quede claro- se está alimentando interesadamente por la Administración, y no sólo la española, la idea de que es algo “censurable” o “inmoral”, o incluso sancionable bajo una pretendida lucha abstracta contra el “fraude”, que determinados profesionales o empresarios, bien asesorados, elijan una opción económica más barata que otra desde el punto de vista tributario, aun dentro de la más estricta legalidad, para la tenencia de sus bienes o la realización de sus transacciones con trascendencia económica. Parece que tratan de alentar a “pagar lo más posible”. Y esta es otra demostración del desbarajuste y la descomposición de los Estados de Derecho occidentales en los últimos tiempos, en los que parece que los conceptos normales y lógicos en una economía libre de mercado están absolutamente invertidos. Quede claro que aquí no estoy tratando de consideraciones éticas, morales o patrióticas, que además suelen exigirse de los demás y no cumplirse luego por quien las exige, sino de decisiones puramente económicas o empresariales, fácilmente comprensibles por los empresarios y profesionales de todo el mundo, y de índole eminentemente práctica. Aunque en estos temas, como en muchos otros, lo que se está poniendo de manifiesto habitualmente, y de forma escandalosa, es una gran hipocresía oficial o pública, ya que todo el mundo trata de pagar los menos impuestos posibles y luego gusta de señalar con el dedo a cualquiera que aparezca por ello en algún medio de comunicación.

 

El tema que estamos comentando se ha puesto de manifiesto recientemente con variados ejemplos: uno de ellos es la decisión del Gobierno francés del Sr. Hollande de gravar con un tipo marginal de un 75% en el Impuesto sobre la Renta las rentas más altas obtenidas por los ciudadanos franceses, decisión que ha producido la “sonada” salida del país de renombrados personajes como el famoso actor Gerard Depardieu o el empresario Bernard Arnault, dueño del imperio LVMH, propietario de numerosas marcas de lujo conocidas en todo el mundo (Louis Vuitton, Givenchy, Moët Chandon, Loewe,…), quienes han manifestado su intención de adquirir la nacionalidad rusa y belga, respectivamente. Se diga lo que se diga por algunos falsos “patriotas” que se rasgan las vestiduras en público y luego siempre tratan de pagar lo menos posible en sus asuntos privados, un tipo de gravamen del 75% es una auténtica barbaridad, y escenificar públicamente un rechazo frente a ello nada tiene que ver con alentar el fraude tributario. Y resulta desde todo punto de vista lógico, en mi modesta opinión, que personas que trabajan y obtienen ingresos por su actividad en muchas partes del mundo elijan, dentro del abanico de posibilidades lícitas que las leyes internacionales les ofrecen, la tributación que mejor convenga a sus intereses. Y reitero que en este post no me estoy refiriendo a consideraciones éticas, morales o falsamente “patrioticas”, sino a decisiones puramente económicas que cualquier empresario o profesional entiende muy bien.

 

Otro caso conocido es el de los deportistas profesionales, que gozan de un régimen tributario especial bajo la consideración de que sus altas rentas son irregulares, es decir, que las obtienen concentradas en muy pocos años de actividad profesional, por lo que no sería absolutamente justo ni equitativo que tributasen como rentas normales en esos pocos años. Lo cierto es que, consideraciones morales aparte, de no tener un régimen especial, la mayoría de ellos ya habría buscado el camino de tributar en otros lugares, dadas las enormes posibilidades que se les abren, especialmente a los más conocidos, con sus contratos publicitarios internacionales. Vuelvo a repetir que no estoy expresando opiniones éticas, sino de orden eminentemente práctico, que es al final lo que impera en todas estas materias.

 

Es un hecho notorio, especialmente en las zonas costeras, que numerosos ciudadanos extranjeros, propietarios de inmuebles en España y residentes fiscales en nuestro país, están trasladando su residencia tributaria a países donde tienen otras propiedades dado el feroz aumento de la presión fiscal española (tremendas subidas en IVA, IRPF, IBI, Patrimonio,…), en ejercicio de su legítimo derecho a residir donde tengan una mayor seguridad jurídica y donde mejor sean tratados tributariamente. Otra razón que les ha impulsado a ello es el nuevo modelo 720, recientemente impuesto por la Hacienda española, que obliga a cualquier residente en territorio español, aun de nacionalidad extranjera, a informar sobre sus bienes sitos en el extranjero que superen los 50.000 euros, amenazando con brutales sanciones cualquier error u omisión. Algunos despachos de asesores tributarios españoles han denunciado la obligación impuesta por este impreso ante la Unión Europea por estimar que vulnera el derecho comunitario y la libre circulación de personas y bienes, considerando que existen otros medios más apropiados para que Europa pueda controlar los datos fiscales de cualquier ciudadano, como por ejemplo la implantación de un Número de Identificación Fiscal europeo.

 

En España tenemos algún otro ejemplo legislativo reciente de la voraz e insaciable tendencia de las Administraciones públicas que estoy poniendo de manifiesto en este post, como es la reciente reforma del artículo 108 de la Ley del Mercado de Valores (la sexta o séptima que se produce de este texto legal) por la Ley 7/2012, de 29 de octubre, que ha sido ya brillantemente comentada en el blog por Lidia Bazán. En definitiva, se trata de restringir por la vía de la interpretación antielusiva, bajo la presunta y loable persecución del “fraude tributario” que figura en el frontispicio de la Ley, prácticamente todas las exenciones lícitas que los contribuyentes españoles tenían para transmitir acciones o participaciones de sociedades mercantiles cuyo activo principal estuviera constituido por bienes inmuebles. Que unos ciudadanos, correctamente asesorados, traten de hacer uso de determinadas exenciones tributarias previstas por la legislación no tiene por qué escandalizar a la Administración, ni hacer que ésta utilice toda su artillería para dejar las exenciones reducidas a su mínima expresión. Con todos los respetos, señores, consagrar la mayor de las arbitrariedades y dejar que la Administración restrinja a su libre albedrío y con la mayor inseguridad jurídica las exenciones tributarias no es “luchar contra el fraude”. Ni tampoco es luchar contra el fraude presuponer que todos los ciudadanos son evasores fiscales, como hace buena parte de la reciente normativa española, tal como han puesto de manifiesto importantes asesores tributarios, considerando que todo ello contraría de forma clara el derecho comunitario. Esa forma de legislar es, pura y simplemente, y para paliar el derroche administrativo de los últimos años, atracar –una vez más- a los ciudadanos. Resulta chocante que unas Administraciones tan derrochadoras pidan a los empresarios y profesionales una “solidaridad” tributaria que, dadas las circunstancias, y aunque muchos prediquen, nadie siente.

12 comentarios
  1. Mamoga
    Mamoga Dice:

    Gran artículo!! toda la razón, es paradójico que se expriman y esquilmen los bolsillos de los ciudadanos, cuando han sido los gobernantes quienes han gestionado las arcas públicas de manera ineficiente todos estos años. La lástima es que ahuyente al capital extranjero inversor tan necesario para nuestra economía, a largo plazo veremos las consecuencias de tanta legislación restrictiva.

  2. Izaskun
    Izaskun Dice:

    Es que es de cajón! ¿No tenemos un gobierno “liberal”? Pues, bajar impuestos, destarrar burocracia, redimensionar la Administración …

  3. Isidro
    Isidro Dice:

    Buen artículo!

    Que sigan así, que los extranjeros no invierten, quien tiene dinero y puede llevarselo se lo lleva, y quien no lo tiene defrauda lo que puede y el resto al colchón, vaya que alguna banco-caja zombie quebrada se lleve por delante los ahorros y encima el FGD está seco.

    Y el poco dinero que hay a pagar multas, impuestos, tasas, … así cómo se va recuperar la economía, reactivar el consumo y la inversión? todo el mundo con quien hablo se queja últimamente de la sangría tributaria. Luego nos vendrán con los conceptos de carga fiscal del IVA cuando lo vuelvan a subir, olvidándose del esfuerzo fiscal donde somos líderes en la Eurozona. Pensaba que era difícil empeorar el socialismo de izquierdas, pero está visto que el socialismo de derechos se lo ha propuesta seriamente.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    La frustración, la impotencia, la inseguridad y el miedo deben ser canalizados hacia segmentos de la población, reales o imaginarios, que sirvan de chivo sacrificial de tal modo que ni por asomo se nos ocurra –desde el rebaño– mirar hacia el pastor y observarlo en su excelsa impudicia..

    Y funciona; cada vez, todas las veces.

  5. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    Como tantas cosas en la vida, se trata de manipular burda o sutilmente para conseguir objetivos. Cuando se ha de juzgar a los políticos, estos se escudan en la legalidad, si es legal ha estado bien hecho. Sin embargo, cuando un particular quiere utilizar la legislación en su favor para pagar menos es un ser indeseable y una mala persona. Un rico insolidario. Es mejor, por tanto según esta siniestra lógica el delincuente al que el Gobierno indulta fiscalmente que el acaudalado, sea por su trabajo o por haberlo heredado, da igual, que se instala legalmente en un paraíso fiscal para pagar lo menos posible, incluso cumpliendo de manera rigurosa la normativa.

  6. Cristina Falkenberg
    Cristina Falkenberg Dice:

    Excelente artículo aunque lo que hay ahora en materia tributaria es simplemente una evolución de lo que ya había. la voracidad de la Administración está llevando al colapso al país, y esto no es exagerado decirlo. Por lo demás, media Marbella está en desbandada fiscal, y muy bien que hacen.

    Sólo una clase media fuerte y emprendedora creará empleo. Los supe-ricos y muy ricos hace tiempo que no tributan aquí y se están cebando con los que podrían sacar al país de la crisis, mientras el sector público sigue derrochando a manos llenas.

    ¿Torpeza gobernando? Toda y más.

  7. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios. El gran problema no es sólo la voracidad fiscal, que existe, y de forma escandalosa, casi rozando la prevaricación en no pocos casos. Pero la guinda del pastel es el destino de lo recaudado. Las Administraciones no pueden pretender que la gente, e incluso los extranjeros residentes -que no salen de su asombro ante lo que ha sucedido en España comparando con sus países de origen- sea espontánea e ingenuamente solidaria ante su sonrojante derroche. En vez de pagar la fiesta el anfitrion quieren que la paguen los invitados. Y sin rechistar.
    Un saludo

  8. Javier Gómez Taboada
    Javier Gómez Taboada Dice:

    Enhorabuena por el artículo, brillante.

    Sólamente me permito aportar una tan obvia como breve reflexión.:cuando la AEAT publica los datos de sus actuaciones inspectoras (comprobación e investigación), los aglutina todos bajo la genérica lucha contra el “fraude”, cuando es evidente que en muchas ocasiones el resulado final de esas inspecciones no es el descubrimiento de “fraude” alguno, sino la enésima constatación de fundadas y argumentadas diferencias interpretativas, alentadas por una manifiestamente mejorable normativa cuya claridad -y estabilidad- brilla por su ausencia.

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Javier, en lo único en que discrepo es en lo “mal hecha” que está la legislación tributaria.

    Desde la perspectiva del contribuyente hace mucho tiempo que su estatus quedo muy por debajo del pechero medieval, se trata de una legislación claramente abusiva, inextricablemente técnica para que siempre exista un resquicio para darle la vuelta en su perjuicio. La condición de ciudadano triturada y convertida en un consumidor forzoso de bienes públicos, pagados a precio de oro (y crisis galopante) en beneficio de una minoría oligárquica que jamás gozó de tanto poder.

    Desde la perspectiva del legislador fiscal es perfecta: Permite llamar “fraude fiscal” a cualquier cosa que se haga en detrimento de las arcas públicas, aunque esté amparado por la ley: fraude de ley, economía de opción, qué más da.

    Desde la perspectiva global de una nación, el sistema es perverso y lleva al desastre en términos de libertades públicas, ciudadanos responsables, emprendedores y verdaderamente solidarios entre ellos y de generación de valores comunes, con el resultado de la atonía primero y el desastre económico después. Que llevará también al político.

  10. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Y lo peor de todo es el trato al contribuyente como un defraudador que se desprende de la mayoría de las normas recientes.
    Cree el ladrón….

  11. Expatriado
    Expatriado Dice:

    Siguiendo por el sendero del concepto de “economías de opción” y, aunque parezca paradójico, va a resultar que el impuesto más justo (si es que hay alguno justo) va a ser el IVA, puesto que es ahí donde se opta económicamente qué realizar con nuestro dinero.

    Esta reflexión no es útil para altas rentas con un alto nivel de ahorro e inversión, pero sí para la mayoría de ellas con un porcentaje nada desdeñable de usos de consumo más o menos duradero.

    Una reforma del IVA con una reasignación de tipos, creación de uno entre el 30-40% (eliminando impuestos especiales) y otro del 0% (eliminando el concepto de exención del IVA) provocaría automáticamente un incremento de recaudación por mayor control del fraude (con el tipo del 0%) y dado que la demanda es muy rígida para ciertos productos (los de lujo y los gravado con algunos impuestos especiales)

    Por otro lado se podrían moderar los tipos para ciertos artículos de consumo masivo en capas de rentas más exiguas (productos de consumo de niños pequeños como los pañales puede ser el mejor ejemplo)

    Esta reforma del IVA no tendría ningún sentido si la presión a la renta disponible de los consumidores obligatorios (todos aquellos que no tienen capacidad de ahorro utilizan toda su renta disponible en pagar la hipoteca y “vivir”)

    Así una reforma del IRPF en la línea del splitting o quotient traería consigo una redistribución de las cargas tributarias más justa y progresiva. Existe, incluso desde la doctrina fiscal, la idea de que el IRPF es la base de la contribución del ciudadano y esto es totalmente falso. Las personas y familias con menos renta pagan más impuestos por renta disponible y miembro de unidad familiar que las personas y familias de rentas altas cuando introducimos el IVA.

    ¿No ha pensado alguien que si una familia tiene un SBA de, por ejemplo 30.000 € siendo cuatro personas el impuesto más progresivo es el IVA? Por IRPF ca a tener que pagar alrededor del 17-19% de ese importe y la renta disponible va a ser practicamente consumida a un tipo medio del 18% de IVA. Lo que pocos piensan es que una familia de cuatro miembros con un salario de 50.000 € tiene una capacidad de ahorro de entre 10.000 – 15.000 € puesto que el consumo básico será el mismo que el de la otra familia. Ese ahorro lo podrá dedicar a consumir más o a invertir. La economía nos dice que el consumo marginal por aumento de ahorro es decreciente con lo que ¡cuanto más cobro menos impuestos necesito pagar!

    Una reforma de IRPF tendente a liberar renta disponible a las familias en detrimento de las unidades tributarias individuales, y un incremento de tipos marginales a las mayores rentas con un efecto neutro en al recaudación de IRPF traería consigo y de forma automática ¡un aumento en la recaudación del IVA!

    ¡Qué pena que los grades fiscalistas mentes pensantes del ministerio de hacienda lideradas por el ínclito Montoro no se den cuenta de que el sistema impositivo no es compatible con el “caeteris paribus”.

  12. Carmen
    Carmen Dice:

    En mi opinión la Filosofía del Derecho no existe en el Derecho Fiscal. Su prioritaria intención es “política financiera” para el Gobierno de turno. Y me pregunto, ¿Como funciona esto? Si al Gobierno de turno lo elegimos en las urnas, ¿por qué permitimos que lleguen a las listas que luego entraran en las urnas, “personajes” que luego nos machacan a impuestos, que nos roban a mansalva, que legislan injustamente, que….que…? Me enciendo! ¿Que es peor, que te apalee un Dictador, o que lo haga igual un Demócrata?. A mi lo segundo me resulta mas triste… A veces tengo la sensancion de residir en una “república bananera”…. Pobres españoles, como nos han engañado, al menos a muchos de los que nacimos en una dictadura y vivimos la ilusión de cambiar a una democracia!. Cual es la alternativa ante tanta injusticia????

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