El resentimiento de la germanofobia

Si hay un tema viejo como la Humanidad misma y recurrente en la psicología social es el del chivo emisario, mediante el que transferimos al Otro el malestar de la culpa y la frustraciones que produce –como ahora estamos – verse inmersos en el “valle de la desesperanza”. Resulta una manera bien económica de aplacar nuestras ansiedades- y nuestra crisis en España es ya una gran ansiedad colectiva- y escamotear de paso nuestra responsabilidad. Todo ello por un mecanismo de sustitución a cuya base está ese fenómeno individual y social que tantas cosas explica: el resentimiento. Max Scheler lo vio genialmente en El resentimiento en la moral (1915), uno de los libros más lúcidos del siglo XX. Allí lo describe como un fenómeno de “autointoxicación psíquica” por excelencia, tan unido a la envidia y a la venganza, pero que, paradójicamente, “no puede desarrollarse nunca sin un sentimiento específico de impotencia”.

 

Que es lo me temo que está pasando entre nosotros a marchas forzadas con la proliferación de la germanofobia donde Alemania aparece como la gran culpable de nuestros males y quiebras económicas. Como si del antiguo “Rusia es culpable” de Serrano Súñer, estuviéramos pasando, cada vez con menor sutileza, al “Ahora la culpable es Alemania”, que preconizan nuestros mass media alentados por nuestra élites político-financieras. De manera que tras la reciente crisis chipriota, ya no hay empacho –y sí muy mala fe- en equiparar a Alemania con un IV Reich de la que la señora Merkel sería su Reichsführerin y nosotros sus inocentes víctimas (con un agujero negro por cierto de más de 1 billón de euros entre deudas públicas, privadas y ocultas.).

 

Lo cual significa, por un lado, escamotear el verdadero significado de la naturaleza del régimen nazi de la “Gran Noche” de 1933, banalizándolo cruelmente , e ignorar de paso la fijación central de las élites políticas alemanas desde la posguerra que sella un pacto no escrito entre la CDU y la SPD: arrinconar la vieja política guillermina de “una Alemania sola” para que la Germania no fuera por tercera vez culpable de un traumático desgarramiento europeo. Sin lo que no se entiende, por cierto, el papel tan generoso y electoralmente tan difícil de explicar que ha venido jugando Alemania en la actual crisis europea, y cuyo agotamiento se manifiesta en la aparición de la AfD “ Alternative für Deutschland», (AfD) el primer partido contrario al euro y de carácter burgués no nacionalista que puede modificar seriamente el mapa político de Berlín en septiembre.

 

Pero me temo que la voluntad de comprender ya no se estila entre nosotros y sí, en cambio, el dejarnos llevar por la “lógica del resentimiento” que el propio Shakespeare conocía tan bien como sus consecuencias dramáticas. Así mientras que Alemania no es, por más que queramos, el Shylock de El mercader de Venecia nosotros sus acreedores sí que reaccionamos como Antonio y los cristianos viejos de la República Serenísima, haciendo escarnio y befa de realidades muy serías para el anciano prestamista. Lo que explica en gran medida el inicio y desarrollo del drama veneciano junto con un hecho que se suele soslayar: la frivolidad de Antonio en su endeudamiento. Y es que muy bien sabía Shakespeare, como Scheler, las destrucciones éticas, políticas y sociales de las que era capaz el resentimiento dejado a sus propias leyes.

 

Pero este gran fraude histórico de hacer de Alemania el “chivo emisario” de nuestros males, desafueros y desgobernanzas, casa muy mal con la realidad estratégica que para nosotros supone aquella nación: segundo país en número de turistas, segundo país de destino de nuestras exportaciones y suponiendo la facturación de las cien empresas alemanas más grandes presentes en España de 30.000 mil millones de euros. Lo que equivale en su facturación agregada un 7% de nuestro PIB y alrededor de 300.000 puestos de trabajo directos en nuestro país. Además de ser ya el primer país receptor de la incipiente e inexorable emigración de trabajo cualificado español.

 

Bien al contrario: para quien conozca la frágil historia de Europa, sabe lo importante que es tender puentes de comprensión mutua y más en momentos tan críticos como la encrucijada actual. Aunque mucho me temo que sigamos buscando falsos culpables, desoyendo la sabía admonición cervantina: “Tú mismo te has forjado tu ventura.” O desventura, en este caso más bien. Pero de eso precisamente se trata en estas horas tan graves: de encararnos con nuestra realidad nacional, hacernos cargo de ella y ver de modificarla. Frente a ese movimiento exterior de desplazamiento de la culpa a un chivo expiatorio como Merkel no hay otra alternativa para salir del gran naufragio que promover precisamente otro bien distinto al del resentimiento citado: un movimiento de introspección y examen interior para comprender deportivamente cómo hemos llegado hasta aquí, qué creencias ilusorias e ideas erróneas nos han conducido a nuestro fracaso, así como las acciones -y también las omisiones- que lo han hecho posible, y qué está sucediendo de verdad en el nuevo mundo que ya ha llegado. Y ante ello, dónde están nuestras posibilidades, amenazas y oportunidades reales.

 

Justo, precisamente, de lo que no se habla. Veríamos entonces como el problema no es la canciller Merkel. Y de paso qué gran verdad encierra para nosotros aquella sentencia que Goethe escribió muy cerca del denostado Berlín: “Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro” que enlaza, con aquella otra cervantina tan perentoria: “Cada uno es artífice de su ventura.” Solo así romperemos la estéril morbosidad resentida y veremos de trabajar con Alemania y no contra ella. Por nuestro bien y el de Europa, cuidado, pues con la germanofobia.

 

18 comentarios
  1. Javier García de Tiedra González
    Javier García de Tiedra González Dice:

    En mí opinión, se equivoque o no la canciller Alemana para con sus políticas en España, la principal “culpa” de la situación en la que vivimos la tenemos el pueblo español y nadie más.

    Puedes quejarte de que el médico no acaba de acertar con la medicina necesaria para curarte la neumonía, pero si no hubieses estado corriendo bajo la lluvia igual esto no sería necesario 😉

    Me ha gustado el artículo, un acierto.

    • Frau
      Frau Dice:

      Efectivamente, los deportistas que corren en dias lluviosos se están cargando la sanidad. Lo que hay que leer.
      Nosotros tenemos que tragar con el discurso demonizador ( apenas apunta a la administración, sino a la gente como “morenos”, “bajitos”, “fiesteros”, etc) y si levantamos la voz se nos acusa de “echar balones fuera”.
      ¿Y como se llama lo que hace Alemania sino echar balones fuera? Su agujero bancario esta censurado en la prensa oficial (salvo una vez, que un periodista ALEMAN llamó “el secreto mejor guardado”) producto de unos prestamos dados demasiado alegremente a sabiendas de que no se iban a devolver.
      Basta ya de clientelismo.

  2. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Creo que tan injusto es culpar a Alemania de los males que atenazan a Europa como considerar que no tiene ninguna responsabilidad (pasada, presente y futura) en ellos. La irresponsable burbuja del sur benefició indiscutiblemente a Alemania cuando estaba atravesando un momento muy, muy delicado tras la reunificación. Ahora pide que hagamos los mismos ajustes que ellos hicieron en ese momento. Me parece una exigencia muy justa (aunque desgraciadamente nuestros políticos ajustan a los demás y poco a ellos mismos) pero a cambio no quiere ni oir hablar de calentar su economía para ayudar un poquito. Tampoco quieren saber nada de la unión bancaria ni de favorecer una mayor integración europea en este momento.
    Se puede estar resentido con o sin razón. Por eso es tan importante evitar una crítica de trazo grueso como la que denuncia el post y afinarla un poquito: puede ser mucho más efectiva. Porque ya se sabe lo que pasa cuando el chivo expiatorio es mucho más fuerte que el supuesto matarife…..

    • BloodyKefka
      BloodyKefka Dice:

      Yo entiendo que ajustes hay que hacer. Lo que dudo es que si son justamente los que se hicieron en Alemania, y evidentemente, los despropósitos Españoles. De hecho Alemenia no está exenta de problemas actualmente.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Acierta de pleno. En nuestras vacas gordas, cuando -según dice algún compañero de este blog- “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”, Alemania no era un buen alumno europeo. Cierto que no vivieron una burbuja crediticia e inmobiliaria como nosotros, pero incumplían el déficit y su economía estaba completamente atascada. Sin embargo, desde la UE se relajaban las exigencias a los germanos y el BCE bajó los tipos de interés a niveles demenciales (en aquellos tiempos) para beneficiar la recuperación de la crisis alemana. Bajada de tipos que fue uno de los detonantes de la burbuja crediticia en inmobiliaria que asoló el resto de países. Por tanto, es falso que debamos imitar a Alemania y menos aun seguir los criterios de alguien a quien se las “dieron dadas”. No quiero escurrir el bulto de los desfases de nuestra economía, pero tampoco quiero que alguien que no ha sido modélico me diga como se han de hacer las cosas. Y eso no es tener odio a quien predica sobre lo que no hace o hizo, sino denunciar su falta coherencia

  3. Jose
    Jose Dice:

    Hombre, muy bonitas las citas a Goethe, Cervantes,Shakespeare y tal, pero el artículo está prácticamente vacío de contenido. Es una afirmación que carece de verdadero fundamento, al menos, en el artículo. Yo en el sentido podría estar de acuerdo, aquí no tenemos mucha responsabilidad. Pero hace mucho tiempo ya que Alemania ha dejado de pensar en Europa y sólo mira a sí misma. Será legítimo o no. Para mi no lo es, pero el espíritu Anti-Wilhelm del que hablas era más bien Anti-Hitler y las nuevas generaciones ya quieren olvidarlo. Están protegiendo los ahorros de sus ciudadanos, y eso podría estar bien, pero todos estamos palmando con ellos. O estamos todos a una o no. Por decir las cosas de una forma muy bonita no son verdad. Yo he vivido 7 años alli y hablo perfectamente su idioma. Puede que a nosotros nos venga muy bien echarle la culpa, pero los USA llevan dandole collejas a Merkel desde hace años, para que cambie la austeridad por el crecimiento. Seguro que podemos encontrar alguna cita interesante de Tocqueville al respecto!

  4. RC
    RC Dice:

    Yo creo que empezamos mal cuando metemos a millones de personas en el mismo saco. “Alemania” son 80 millones de personas no muy diferentes de los cuarenta y tantos que forman “España”, cada con sus propias ideas, aspiraciones, egoísmos y prejuicios.
    Razonablemente, gran parte de la población alemana no quiere pagar la factura de los desmanes y desfalcos de políticos y banqueros: en eso no difieren mucho, la verdad, de la población española. Como la población española, la población alemana se deja influenciar en sus votos en mayor o menor medida por periodistas y políticos con intereses a veces honorables y a veces inconfesables, y soluciones a veces inteligentes y muy a menudo bastante estúpidas.
    Lo que tenemos que tener claro, en la situación actual, son dos cosas: la primera, que los que estamos pidiendo ayuda somos nosotros, no ellos. Lo segundo, que los que atizan las llamas de los resentimientos colectivos suelen ser los que tienen más responsabilidades personales que tapar. Siento nauseas al oír a ciertos “lideres de opinión”, que antesdeayer nos ponían en la “Champions League” económica y que ensalzaban el modelo económico del ladrillo, acusar hoy al ahorrador alemán de haber tenido la desvergüenza de prestar dinero barato a nuestros bancos y promotores inmobiliarios mientras exigen…que preste aun más dinero barato para salvar nuestros bancos y promotores inmobiliarios (o ya puestos, que se lo den directamente, que algunos de nuestros genios de las finanzas decididamente no entienden la diferencia entre dar y prestar).

  5. Jorge Llanos
    Jorge Llanos Dice:

    Creo que el autor de la entrada actúa con ventajismo al atribuir un odio o menosprecio a Alemania a los que creen que las políticas auspiciadas desde los países centrales son equivocadas y deben ser cambiadas. Al hacer eso desplaza una discusión al terreno emocional del que ningún fruto se puede obtener. Personalmente no tengo nada contra el pueblo alemán tomado como conjunto aunque discrepe de las políticas que su gobierno con otros gobiernos democraticamente elegidos auspician. También me deja perplejo, aunque no debería, que hablando de cuestiones económicas continuamente se haga referencia a la culpa y quien tiene la culpa y quien debe hacer la penitencia, concepto religiosos que son ajenos a la generación y derrumbe de una burbuja financiera. Me parece evidente que ni españoles ni alemanes somos “culpables” de esa situación, aunque si haya muchas personas de ambas nacionalidades que hayan colaborado, propiciado y amparado que se llegará a donde ahora nos encontramos. El autor también habla de que debemos hacer un movimiento de introspección y análisis en contraposición a “culpar” (otra vez la dichosa palabra) a Merkel para salir del pozo. Pues analicemos, porque de ese análisis pueden resultar que ya no es posible volver a lo anterior (business as usual) y debemos cambiar las cosas lo que incluye aquellos como la canciller alemana, entre otros, que pretenden que las cosas continúan igual y que su mundo no se desmorone, lo que es licito, pero también lo es no compartirlo. Decir que de eso no se habla no es cierto, aunque algunos les gustaría que no se hablase porque a ellos ya les va bien o porque si cruzan el espejo es posible que no les guste lo que les espera. El autor trampea cuando asimila odio a discrepancia y luego exige reflexión, ya que son de los que discrepamos los que se oponen a cualquier cambio. La situación además de reflexión requiere acción y el tiempo corre en nuestra contra, tanto de alemanes como el resto de europeos.

  6. Juan
    Juan Dice:

    Sin duda la germanofobia no nos llevará muy lejos, pero suponer que Alemania no tiene ninguna culpabilidad en la situación actual me parece muy ingenuo. Estaría bien esa afirmación, si no nos uniera el euro. Desde el momento en que no controlamos la política monetaria, existe una responsabilidad. El déficit es nuestro, pero el interés del pago de la deuda depende de más factores. Sin que los bancos centrales hagan su trabajo, no habría más salida que la quiebra. El análisis de los precios a los que se están financiado empresas y estado alemán requiere un análisis un poco más detallado porque tiene muchas aristas. Creo que el artículo, que en el fondo tiene razón, en los detalles es demasiado buenista.

  7. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Creo que Rodrigo se equivoca. Quienes se beneficiaron principalmente de la burbuja del Sur fueron los habitantes de los países del Sur, que sin (querer) saberlo, vivieron muy por encima de sus posibilidades. Pasados los días de vino y rosas ha llegado el momento de pagar las deudas. Los alemanes están siendo tremendamente generosos con sus deudores (también por interés propio, claro) pero no veo yo caravanas de griegos, portugueses, italianos y españoles haciendo escraches en la puerta de las embajadas alemanas.

    Quizás porque saben que allí poco o nada se puede rascar.

  8. FBR
    FBR Dice:

    El análisis del problema desde el punto de vista de las nacionalidades no tiene sentido; el partido se juega en otras canchas. Las nacionalidades únicamente las usan como “respaldo”, les sirven para el disimulo. En España no creo que existe una germanofobia muy difundida entre la población; otra cosa es que unos pretendan señalar a otros, y los otros a los unos. Los ciudadanos simplemente estamos siendo utilizados, los unos y los otros. Repiten mantras como “todos somos responsables-culpables”, “vivimos por encima de nuestras posibilidades” (como si esto fuera posible, vaya oxímoron). La responsabilidad se reparte por ámbitos, y no sé en que sentido puede un fontanero ser responsables de las decisiones de un directivo bancario o un ministro; es como si por las chapuzas de ese mismo fontanero le fuese a pedir responsabilidades al banquero o al ministro. La responsabilidad únicamente la quieren repartir de arriba a abajo, porque simultáneamente cantan el otro mantra de “la responsabilidad personal de cada uno, el Estado no puede tutelar”. Los ciudadanos vivimos en una nación distinta a la de los gobernantes, eso hay que tenerlo claro; es otro mundo donde las cosas ocurren simplemente de otra manera.
    Y no digo con esto que haya culpabilidades o intencionalidades en general, simplemente la suma de los intereses particulares hace que las cosas ocurran de esa manera; aparte de las que pueda haber en particular.
    He opinado ya varias veces que uno de los mayores problemas es que toda acción de gobierno de las últimas décadas, busca siempre satisfacer algún interés concreto, y nunca tiene como objetivo valores universalmente reconocidos como superiores, como la justicia, la solidaridad…. En el caso de Alemania no es distinto; pero no debemos de reconocerlo como interés en su ciudadanía, que también está perdiendo la partida; es más bien un interés en la “estructura” que representa el país en sí y los intereses que sostiene. El desapego nacional acabará siendo absoluto…, o todo lo contrario; si en el primer caso sirve para crear una identidad “superior” todo irá bien, pero parece ser que siempre acabamos en el segundo caso.

  9. Angeles García
    Angeles García Dice:

    Decir que los habitantes de los pueblos del sur vivieron por encima de sus posibilidades, es un mantra que tuvo éxito durante un cierto tiempo pero ahora nadie se lo cree.
    Un libro de texto de 2º de ESO de Sociales, dice respecto a la crisis del siglo XIV: “el hambre, la guerra y la peste suscitaron en la población europea la creencia de que tantos desastres eran resultado de un castigo divino por los pecados cometidos”. Cupabilizar a las víctimas es un recurso muy utilizado desde los albores de la humanidad, en otras épocas se despertaba lacólera divina y ahora la cólera de la banca. no gastamos demasiado, robaron demasiado. No vivmos por encima de nuestras posibilidades, vivieron por encima “de nuestras posibilidades”.
    Resulta chocante que el País haya censurado un artículo que culpaba a Alemania y en cambio proliferen los que salen en su defensa.

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hay un cierto empeño en olvidar la historia compartida con Alemania que repobló bastantes lugares de España tras el final de la Reconquista. Del mismo modo que olvidamos que nuestras mejores mentes del siglo XX se educaron en Latín y en Alemán, lo mismo que sucedía en Alemania que fue lugar de formación de toda la intelectualidad europea.

    Hay una faceta alemana poco visible que conocí de casualidad unos años que estuve asistiendo a las reuniones del consejo de una institución educativa en Lausana. Es el trabajo sistemático, estratégico, abnegado muchas veces y trans-generacional, de sus “motores” industriales mecánicos, químicos, eléctricos y farmacéuticos.

    Mucho de lo que hoy vemos es el resultado de cientos de años de esfuerzos a veces dentro de la misma familia o pequeña ciudad.
    Esto no se puede copiar, se tiene o no se tiene y se adquiere por cultura compartida y voluntad de los hijos de seguir los pasos de sus padres para mejorarlos.

    Lo de menos, lo fácil, es la tecnología, las patentes. Esto es simplemente un fruto cultural imposible de improvisar. Lo difícil es la cultura social del esfuerzo y la “industria”.

    Ellos tienen sus problemas, muchos pero, así y todo, a pesar de la decadencia cultural que también les va llegando ya me gustaría, ya.

    Por otra parte nos conocen mejor que nosotros a ellos. Entre otros el emérito Juergen Donges, asesor de Merkel y nacido en Sevilla que cuenta en perfecto español con acento andaluz, cómo compra su Carlos III en Alemania porque la botella le sale 5 euros más barata que aquí. Este pequeño detalle explica un mundo de diferencias.

    Sólo a nosotros se nos ocurre culpar a Alemania de lo que nos pasa. Esto también explica mucho de nuestra forma de ser.

    En fin, si esperamos que las hermanitas de la caridad vengan a traernos la cervecita bien fría creo que nos van a dar las tantas. Uff, ya me han dado.

    Buenas noches

  11. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Me parece evidente que la tendencia natural de nuestros políticos y clases dirigentes de culpar a otros ya se llamen UE, Alemania, los mercados no es más que la enésima prueba de su absoluta irresponsabilidad. Y efectivamente, cuanto más responsables son del desaguisado, más claman por la responsabilidad de otros. Muy ilustrativo de una forma de hacer política y de gestionar lo público donde nadie responde de los desastres y todos se apuntan los éxitos.

  12. minerva
    minerva Dice:

    Se dice “Chivo Expiatorio” en lugar de “Chivo Emisario”… Jajaja! ¿Quién va a enviar de emisario a un Chivo?
    ¿Será por asociación de ideas con “Matar al Mensajero” ? El mensajero (emisario) no era un Chivo: en Roma se llamaba un “Legado” …

  13. minerva
    minerva Dice:

    Rectifico: veo que sí existe en la cultura hebrea la figura del Chivo Emisario… lo siento. Pido perdón.

  14. Fernando J
    Fernando J Dice:

    Veo en el post y en los comentarios ciarta tendencia a la autoflagelación: nosotros todo lo hacemos mal y Alemania todo lo hace bien y debe ser un ejemplo a seguir. Yo creo que en el justo medio está la virtud. Es cierto que en Españ se han cometido y se siguen cometiendo mucho errores en la gestión de lo público y lo privado, pero también es cierto que somos un país trabajador, yo soy gallego y sé muy bien que todos mis paisanos que se iban a Alemania, Suiza, Inglaterra, USA,… iban a trabajar duro, muy duro. A pesar de la corrupción somos un país serio, que funciona dónde precisamente los funcionarios de a pie: el policia, el médico o el administrativo de la ventanilla jamás cobraría por adelantar un trámite (aunque sí lo haría gratis por hacer un favor). Muchos de los que ahora sufrimos los recortes o están en el paro han sido siempre trabajadores serios y honrados.
    Y que decir de Alemania. Si hablásemos de su historia saldrían trasquilados, después de destruir Europa 2 veces en los últimos 100 años. Con respecto al dinero que inyectaron en los paises del Sur hay que admitir que no lo hicieron para ayudar, sino para ontener beneficios con los prestamos. Pero, es qué el prestamista no corre riesgos? muchos de esos prestamos eran como los que se pueden hacer a la puerta de un casino, qué pensaban que los jugadores ganarían al poker y devolverian los prestamos?. Debería haber valorado más los riesgos y estudiado mejor a quién le presatban el dinero. Yo como funcionario, al que no han regalado nada, que siemptre he pagado mis deudas no me siento más responsable de la deuda de un banco español que el banquero alemán que prestó el dinero.
    Y por último con respecto al señor Juergen Donges decir que sí, es un brillante economista liberal. habla perfectamente castellano porque nació en Sevilla en 1940 donde su padre era director de no sé que institución económica del gobierno alemán (III Reich). En la reciente entrevista que le hicieron en la Sexta me pareción bastante patético y solo pensar las vinculaciones políticas que debía de tener su padre me da yuyu.

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