CNMV, el descontrol del mercado de valores

La actual presidenta de la Comisión del Mercado de Valores (CNMV), Dª. Elvira Rodríguez, ha afirmado recientemente que el objetivo de la CNMV es recuperar la confianza de los pequeños ahorradores e inversores. Le auguro a la Sra. Rodríguez un camino difícil ya que los frentes abiertos son numerosos e importantes. En efecto, los retos a los que se enfrenta este organismo, al que le fue encargada la supervisión e inspección de los mercados de valores, son de tal magnitud que con seguridad supondrán un antes y después para la institución. Y es que si el único objetivo de la CNMV era “velar por la trasparencia de los mercados de valores españoles y la correcta formación de precios, y la protección de los inversores”, -como reza su propia página web– nos atrevemos a decir que, en ese caso, la CNMV ha fracasado estrepitosamente. Que las noticias de actualidad financiera hayan saltado de las tradicionales páginas salmón de economía a las de sucesos, conteniendo infinidad de noticias acerca de interposición de querellas y denuncias, es un buen ejemplo del estado de desconfianza y descrédito de un organismo sobre el cual no debería pesar el más mínimo recelo.

 

En primer lugar, la comercialización de las permutas financieras (swaps en inglés) ha venido marcando la actualidad de la actividad contenciosa en materia bancaria y financiera desde el inicio de la crisis hasta hace bien poco. Los swaps fueron colocadas a miles de familias y empresas como “seguros” destinados a minorar el riesgo de la subida de tipos de interés en sus préstamos bancarios, cuando en realidad se trataban de verdaderos contratos especulativos de alto riesgo sobre la evolución de los tipos de interés. Así, todas estas personas han visto que en realidad no han contratado un seguro para protegerse sino un producto financiero complejo que comporta que en la actualidad deban pagar periódicamente importantes cantidades que se prolongarán hasta el vencimiento del producto, dado que su cancelación anticipada resulta sino imposible si de un coste prohibitivo. Los juzgados y tribunales vienen dando la razón a los contratantes,  gentes con escasa o ninguna formación financiera, basándose no en grandes y alambicadas construcciones jurídicas sobre contratación financiera compleja sino en lo más básico: los elementos esenciales del contrato, puro y duro Código civil del S. XIX. ¿Qué estaba haciendo la CNMV, un órgano sumamente técnico y especializado cuando permitió esa comercialización engañosa?

 

En segundo lugar, las actuales protagonistas en la actual litigiosidad financiera, las participaciones preferentes, cuya denominación fue aprovechada para burdamente venderse a los clientes bancarios “preferentes” cuando resulta ser un producto financiero complejo cuya única preferencia reside en cobrar antes que los accionistas en caso de concurso de la entidad financiera. Las características de las preferentes, esto es, perpetuidad, escasa liquidez y el hecho de no estar garantizadas por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), no fue óbice para que fueran comercializadas extensivamente a los únicos que hasta entonces se había tenido por intocables: los ahorradores. Los perfiles de la comercialización minorista de preferentes son claros: Ancianos, pensionistas, en algunos casos incluso afectados de alzhéimer, o ya directamente analfabetos, no fueron informados por sus entidades financieras de confianza del significado y riesgo que suponía invertir en participaciones preferentes, quedando afectados en numerosas ocasiones los ahorros forjados durante toda una vida. Con suerte ahora se encuentran en un complejo procedimiento de arbitraje o de canje de sus participaciones por acciones de la entidad con fuertes quitas. Pero ojo, el motivo de tal canje no reside en la bondad de la entidad de ayudar a sus clientes a desprenderse de las preferentes, sino únicamente adaptarse a la normativa Basilea III, según la cual las participaciones preferentes dejan de contar para reforzar su capital. A diferencia de los swaps, la comercialización de las preferentes presentan un evidente conflicto de intereses, que ofendería la sensibilidad de cualquier inversor, cuando no se trataría de ilícitos penalmente relevantes. Solo en el caso de Bankia decenas de miles de “preferentistas” perdieron, según algunos cálculos hasta 5.000 millones de euros. ¿Qué estaba haciendo la CNMV cuando todo esto sucede precisamente en el mercado que se supone debe supervisar?

 

El caso concreto de la salida a bolsa de Bankia, o más recientemente el de Pescanova (cuyos inversores, principalmente fondos de inversión norteamericano, al parecer habrían pedido ya explicaciones a la CNMV por su papel desempeñado en la crisis de la compañía cotizada) merecerían un capítulo aparte, cuya extensión excedería este simple artículo de opinión.

 

De todo ello se pone de manifiesto que la CNMV ha fracasado en su finalidad, tanto por lo que respecta a su obligación de procurar esa trasparencia de los mercadores de valores, como en la correcta formación de precios y especialmente en lo afectante a la protección de los inversores. No hay constancia pública de que ni el actual ni el anterior equipo de la CNMV, ni tampoco del Banco de España, haya denunciado los hechos más allá de las comunicaciones internas y algún informe que recientemente ha salido a la luz demostrando, al menos, el conocimiento por parte de la CNMV de la mala praxis en la emisión de las preferentes,  posicionándose no obstante en una situación de absoluta pasividad cuando más necesaria era su actividad, mientras las entidades incumplían sistemáticamente la Ley de Mercado de Valores.

 

Así pues cabe preguntarse ¿Qué responsabilidad ha asumido en todos estos escenarios la CNMV? Su anterior presidente, D. Julio Segura, en su comparecencia sede parlamentaria en mayo de 2012 rechazó asumir responsabilidad alguna, dado que, según afirmó, las competencias de la CNMV únicamente se circunscriben a que las cuentas de las entidades supervisadas cumplan las normas internacionales de contabilidad, pero “no a lo sustantivo de un informe de auditoría, a si las cuentas estaban bien o mal“. Como es lógico, no puede servir de excusa para justificar esa pretendida exención de responsabilidad puesto que la CNMV dispone, como es sabido, de todos los medios legales y técnicos, -tanto en lo personal como en lo material- que resultan precisos para el correcto desempeño de su función supervisora. Por ello, entiendo que además de las demandas y querellas contra los responsables de preferentes swaps, etc. debería también contemplarse por los afectados la responsabilidad patrimonial del propio órgano encargado de la supervisión. Responsabilidad que entendemos concurrente de forma solidaria con la del emisor del valor e incluso, en su caso, con la auditora de las cuentas, con lo que el inversor perjudicado por lesión pueda finalmente obtener resarcimiento por el daño patrimonial sufrido por el anormal funcionamiento supervisor de la CNMV, esto es, por su flagrante inactividad cuando, a todas luces, era necesario que actuara para evitar este descontrol del mercado de valores.

 

 

9 comentarios
  1. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Sr. Gálvez, no se puede decir más claro en menos palabras. Dótese al sistema de un número desproporcionadamente alto de normas de diverso rango y fuente material (europeas, nacionales, internacionales) además de “criterios” y “circulares” de hasta difícil localización; modifíquense con frecuencia tales normas para que sólo un puñado de especialistas dedicados noche y día a su escrutinio las conozcan; pero, sobre todo, créense “reguladores” aparentemente independientes dirgidos por personas sin el perfil de independencia ni técnico exigble, como se ha comentado en diversos posts. Mézclese todo (“mezclado, no agitado”) e incluso póngase una aceituna, de modo que el Regulador, los regulados, los expertos se vean un día sí y otro también en conferencias, coloquios…restaurantes de lujo…cacerías y otros “eventos”, y de este modo se organiza un tingladillo en el que nadie responde de nada, porque, además, el “regulador” tiene la puerta abierta cuando salga para llevarse su agenda de contactos a un estupendo Despacho o Consultora a facturar sumas magníficas, sin contar conque en España hay mucho paro juvenil y siempre está bien tener contactos para colocar bien a algún hijo o sobrino. Creo que sólo quedaría incluir el fracaso de la CNMV, advertencias aparte, en Forum, Afinsa y otras inversiones en “tangibles” y las Rumasinas. La CNMV no tiene que “recuperar la confianza” de nadie, tiene que hacer su trabajo bien hecho, pero claro, si se pone a un político al frente de un regulador, aunque sea una política de perfil algo técnico, pasará como con el BOE, que es un instrumento de propaganda y no de promulgación de normas jurídicas. Un día llegará alguien con sentido común que se pregunte alto y claro si todo este montaje inútila a cargo de nuestros impuestos y tasas no es de modo obvio una forma de complicar las cosas para que el inadvertido inversos/ accionista no entienda nada de nada. Por lo demás (miraré su Blog) creo que hay jurisprudencia que indica que los Reguladores y sus Jefazos son irresponsables, perdón quise decir, que no tiene responsabilidad en esos casos, a pesar de que las Administraciones responden por acción u omisión (bueno, cuando el Derecho administrativo tenía leyes precisas, breves y claras, aunque fueran de López Rodo, un sabio que dormí aen clase hasta a “frikies” como quien suscribe) A ver qué dice el Supremo sobre las preferentes el día 9…!Larga vida al Regulador!

  2. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Muchas gracias por el post, José, y bienvenido al blog. Suscribo tu apreciación, el regulador ha fracasado, pero incluso con un matiz: fracasar podría dar a entender que han existido intentos sinceros de proteger al ciudadano, de hacer su trabajo bien, pero, poor falta de medios o de pericia, no se ha podido lograr.

    Nada de esto ocurre aquí: en España hemos descubierto que (casi) todas nuestras solemnes instituciones son de cartón piedra, que sus pretendidamente importantes misiones son papel mojado, que, en definitiva, las personas que han estado al frente de las mismas han sido nombramientos partitocráticos que en absoluto creían que estaban obligadas a desempeñar la función para la que teóricamente estabanm nombrados, sino que era simplemente un peldaño más de su carrera política dentro del la mayor de las sumisiones al partido al que sirven fielmente. Personas, en resumen, completamente indignas de los cargos. Gente tóxica para la democracia.

    Y no se diga que esto ocurre en todos los países, porque no es así, y si no que se lo digan a los bancos británicos con su regulador, como hemos hablado aquí varias veces, en concreto en comparación con el trato a Alfredo Sáenz en Inglaterra y en España. Obviamente las declaraciones buenistas de una persona tan del aparato como Elvira Rodríguez me producen el efecto que es imaginable.

  3. Isidro
    Isidro Dice:

    Este artículo para un abogado es como una gran y fresca mariscada donde el autor ha pelado hasta los gambones a los comensales. Como alguno no empiece a comer es para meterle la cabeza en el agua de limón.

  4. David
    David Dice:

    José, encuentro muy acertada tu reflexión sobre que la CNMV no puede eludir sus obligaciones argumentando sus competencias se limitan a que las cuentas de las entidades supervisadas cumplan las normas internacionales de contabilidad cuando, tal como has expuesto, en su propia página web describe que su objeto es el de velar por la trasparencia de los mercados de valores españoles y la correcta formación de precios, y la protección de los inversores.

    Éste articulo no tiene desperdicio y, al hilo del comentario de Isidro, afirmo que es un plato para rebañar.

    Espero que te animes a ilustrarnos en breve sobre el asunto Pescanova.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Muchas gracias.
    Añadiría que mucho antes que “recuperar la confianza del pequeño inversor” sería conveniente “recuperar al pequeño inversor”.

    Es decir, que un pequeño inversor pueda tener el mismo tratamiento fiscal que si entrega sus fondos a un banco bien como fondo de inversión o como fondo de pensiones. Si hace lo mismo que tenga el mismo tratamiento.

    Hoy y –desde que fue haciendo falta al estado vivir del crédito público y privado– se ha coaccionado al pequeño inversor a través de leyes fiscales que favorecen a la banca gestora y penalizan a la persona física. El resultado es que se ha convertido al pequeño inversor en una anomalía.

    De esa forma tan sencilla se ha legislado para convertir al pequeño inversor en cliente cautivo a un coste anual del 2.5% de su patrimonio so pena de que vía plusvalías (exentas mientras esos fondos están en poder del gestor bancario) se le vaya laminando el ahorro y se le impida, por ejemplo, construir su propio plan de pensiones. Mejor que el 95% de los bancos lo hace cualquiera con dos dedos de frente.

    Con un tratamiento igualitario nadie habría comprado esos productos que hoy un becario con incentivos perversos compra por cuenta nuestra y nos lo mete en el fondo administrado de tal modo que nos vemos sorprendido porque el avispado “gestor” nos ha colado Deuda de la Generalitat cuando era “cosa fina” y nos la ha vendido cuando cayó a “bono basura”. De cajón.

    De verdad, cuando se miran de cerca las cosas que nos hacen no queda más remedio que reconocer que “Houston, we have a problem”.

    No sirven ya los paños calientes. Lo hacen a conciencia y con pleno conocimiento.

    Buenas noches

  6. Miguel Angel Martínez Conde
    Miguel Angel Martínez Conde Dice:

    José, me parece muy acertado el análisis que realizas sobre el fracaso del supervisor en el cumplimiento de sus funciones así como sugerir explorar la vía de la responsabilidad patrimonial del propio órgano para resarcir a tantas y tantas personas que han sufrido cuantiosas pérdidas por la comercialización de productos inadecuados (v.gr. swaps) o, directamente, que han perdido todos sus ahorros al haber cambiado sus depósitos a plazos por participaciones preferentes o deuda subordinada comercializados en evidente conflicto de interés principalmente por las cajas de ahorro.

    Coincido con Jesús y Fernando en que la politización de los supervisores es evidente. Pero al fin y al cabo, simplemente cumplen con lealtad y fidelidad la verdadera misión que les ha sido encomendada (no la que aparece en su web), a saber, velar porque las leyes protejan a sus auténticos hacedores y beneficiarios.
    Quisiera señalar aquí que la problemática de los swaps tiene su origen en la Ley 36/2003, de 11 de noviembre, de medidas de protección económica. No quiero extenderme, lo dejo para otro momento, pero lo que a mi criterio es indudable es que el lobby de la banca (cajas de ahorro, incluidas) consiguió compensar la pérdida de negocio que implicaban las medidas de fomento de la competencia en el mercado hipotecario con la generación de un nuevo negocio de comercialización de productos derivados de carácter especulativo gracias a la introducción del pernicioso, dañino y ponzoñoso artículo diecinueve que “obliga” a las entidades financieras a“ofrecer a quienes soliciten préstamos hipotecarios a tipo de interés variable al menos un instrumento, producto o sistema de cobertura del riesgo de incremento del tipo de interés.” Qué falsa resulta la exposición de motivos de la Ley 36/2003 (que como desgraciadamente sabemos no es derecho positivo) cuando reza:” Otro de los ámbitos que requieren de urgente actuación lo constituye el mercado hipotecario, que gracias a su intenso desarrollo ha facilitado el acceso de muchas familias a una vivienda en propiedad. No obstante, resulta conveniente adoptar medidas para promover la competencia y atemperar la exposición de los prestatarios a los riesgos de tipos de interés, propios del mercado financiero. Para ello, se avanza en la facilitación y abaratamiento de las operaciones de novación y subrogación hipotecaria y se promueve el desarrollo y difusión de nuevos productos de aseguramiento de los riesgos de tipos de interés.” No dan punzada sin hilo.

  7. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Interesantísimo y muy interesantes comentarios. En particular la vía que sugiere Miguel Angel Martinez Conde de explorar la responsabilidad patrimonial de los reguladores negligentes (siendo generosos) o directamente culpables, siendo un poco más exigentes me parece que podría dar un cierto juego. Lo que no puede ser es que, una vez más, se monte este desaguisado y los responsables por acción o por omisión salgan indemnes política y jurídicamente.

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