Últimas noticias del regulador único: la hora del reparto del botín

Ha llegado la hora del reparto del botín. Quedan tan sólo unos días para que el proyecto de Ley de creación de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) acabe su tramitación en el Senado y los representantes de los partidos políticos han empezado a mover sus fichas para repartirse los cargos. La fórmula a la que parece que se va a llegar es la 6+2+1+1 (seis consejeros para el PP, dos para el Psoe, uno para CiU y uno para el PNV). Entrañable, por cierto, la justificación del portavoz del PSOE en la Comisión de Economía del Congreso, Valeriano Gómez: “una vez que el proyecto es imparable no tiene lógica que nosotros permanezcamos al margen…”.

 

Este reparto de cargos públicos de acuerdo con criterios no profesionales sino por “lotes” políticos es lo que se conoce en Italia como lottizzazione y allí (que de esto saben un rato) desde hace tiempo tienen identificados los problemas de ineficiencia y posibilidades de prevaricación que acarrea.

 

El reparto partitocrático de los cargos de un órgano formalmente independiente ha provocado una ola (bueno, una olita, tampoco exageremos…) de indignación: “chalaneo”, “trapicheo y chanchullismo de república bananera”, “democracia basura”, etc. etc. Pero, qué quieren que les diga, no sé si tanta indignación está justificada en este caso. Es un poco como lo que pasó con RTVE: si el Gobierno te dice que va a cambiar la Ley para tomar el control del ente público, ¡luego no te puede sorprender que tome el control…!

 

Vamos que en esto del regulador único ha habido premeditación sí, pero no ha habido ni nocturnidad ni alevosía. Los objetivos que pretendía el Gobierno (a saber: a) tomar el control de estos organismos; b) satisfacer la demanda de Telefónica para configurar este tipo de organismos en provecho propio; y c) atar las manos a la CNC) estaban claros y se van a cumplir inexorablemente. Y, en esas condiciones, sólo se pueden sentir engañados los que previamente se habían autoengañado sobre las virtudes del proyecto de Ley y las intenciones del Gobierno.

 

Pero como la ingenuidad humana no parece tener fin, todavía hay quien dice: “sí, estaba claro que se iban a repartir el pastel; a ver si por lo menos eligen gente buena…”. Pues va a ser que no. Y para demostrarlo, mejor que conjeturar el futuro (¿a quién nombrarán?), es mirar a quién nombraron en el pasado. Porque, o mucho me equivoco, o esto de repartirse los cargos y nombrar gente mediocre no es enfermedad que se cure con el paso del tiempo…

 

Pequeño Bestiario de nombramientos

 

En el pasado, el ínclito Miguel Sebastián (Psoe) propuso y refrendó en 2011 dos nombramientos por el “lote” vasco de Idoia Zenarrutzabeitia como Consejera de la CNE (no os perdáis su currículo, sobre todo en los apartados de “Publicaciones” y “Otros méritos”) y de Xabier Ormaetxea para la CMT (en este caso recomiendo la entrevista que le hizo El Economista en la que reivindica su nombramiento porque “vive en una zona rural” donde los servicios de telecomunicaciones son muy malos…). En la misma tanda, los nacionalistas catalanes lograron colocar en el Consejo de la CMT a Marta Plana (cuyo currículo cabe en tres líneas, de las cuales en ningún sitio se habla de telecomunicaciones).

 

Los rumores dicen, por cierto, que nacionalistas vascos y catalanes apuestan por mantener en sus cargos a estos consejeros (todo un regalo envenenado para el nuevo organismo, si estos son los consejeros que van a dar “continuidad” a la cosa…). También dicen los rumores que el Presidente de la CMT está moviendo Roma con Santiago para quedarse en la CNMC como consejero raso…

 

En 2011, la entonces ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado nombró a su jefe de gabinete, Luis Díez, como Consejero de la CNC. ¿Está feo que un político nombre a su jefe de gabinete para un organismo independiente? Está feo. ¿Tenía al menos Luis Díez conocimientos sobre competencia…? No, ni conocimientos ni experiencia, a juzgar por su currículo.

 

Bueno, me dirán, ¿pero a lo mejor cabe esperar algo bueno del Partido Popular…? Pues siento tener que defraudarles de nuevo: miren si no los nombramientos que ha hecho este Gobierno para la CNMV, Banco de España, RTVE, etc.

 

Pero, para acabar de abrirles los ojos sobre con quién nos jugamos las cartas ¡tachán tachán! viene la traca final: el 12 de marzo d 2004 (con el Gobierno en funciones y a dos días de las elecciones generales) Rodrigo Rato nombró a un General del Ejército del Aire para vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia (Emilio Conde). Frótense los ojos todo lo que quieran, pero el BOE no miente… ¡Un General del Ejército del Aire! Lo gracioso del caso –me cuentan- es que el nombramiento vino del que a la sazón era Secretario de Estado de Economía (y actual Ministro de Economía y Competitividad), Luis de Guindos… (que será quien tenga que hacer los nombramientos de la futura CNMC…).

 

¿Qué hacer? No querría sin embargo acabar este post de un modo completamente pesimista. Vale que no somos Suecia ni el Reino Unido y que, in the forseeable future, seguiremos siendo bastante bananeros. Pero no deberíamos aceptar ese tipo de fatalismo histórico o cultural que dice que nunca seremos capaces de darnos buenas instituciones (recomiendo, por cierto, la lectura de una versión sofisticada de este argumento en este magnífico post del blog Politikon sobre políticos y guardianes).

 

Ha habido en España organismos independientes (realmente independientes, quiero decir). Por ejemplo el primer Tribunal Constitucional (el de Tomás y Valiente y Rubio Llorente) lo era. También lo ha sido sin duda ninguna la CNC desde 2007 y hasta hoy mismo.

 

No todos los organismos son iguales, pues, ni todos los consejeros de esos organismos son iguales. Saquemos las vergüenzas a los nombramientos y consejeros impresentables; y alabemos a los que lo hacen bien. Creo que el único modo de que se hagan bien estos nombramientos es que la opinión pública esté pendiente de ellos y saque los colores a los que realizan propuestas de nombramientos infumables.

 

Las personas que se nombran para los órganos de las administraciones independientes tienen que tener un prestigio reconocido y ser especialistas en el campo de que se trate. No nos podemos resignar a que los consejos de estos órganos se conviertan en una especie de miniparlamento en el que se reproducen las divisiones de partido del Congreso de los Diputados.

 

[Y siempre queda la solución última de impugnar los nombramientos ante los tribunales, como ya ha ocurrido con los miembros del Consejo de Seguridad Nuclear.]

12 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Ha habido en España organismos independientes (realmente independientes, quiero decir). Por ejemplo el primer Tribunal Constitucional (el de Tomás y Valiente y Rubio Llorente) lo era.

    Ese primer TC, del que fue Pte el Sr. García Pelayo (para disgusto del hasta pocos meses antes ministro Aurelio Menéndez, que dimitio como magistrado a los pocos meses de ser nombrado ante su frustración por la promesa gubernamental incumplida de no hacerle a él Pte) fue tan independiente, tan independiente, que produjo la sentencia indecente de sus primeros 25 años, la del caso RUMASA. Pensaban declarar inconstitucional la expropiación de Rumasa, cuando Felipe González llamó a Fraga, le dijo que eso era un asunto de Estado, y que sugiriera a los “suyos” votar a favor de la constitucionalidad del Decreto-ley en cuestión.

    Abochornado por aquella manipulación, el Sr. García Pelayo terminó yéndose del TC tiempo después, lo cual dice mucho de su carácter, por más que en el asunto Rumasa no estuviera, ni de lejos, a la altura.

  2. Fernando Jiménez
    Fernando Jiménez Dice:

    Acertadísimo post amigo Critilo.

    Yo me pongo a temblar cada vez que un político se plantea “reformar, los organismos independientes”, porque lo que suele ocurrir, es que reforma tras reforma, son cada vez menos independientes.

    He perdido completamente la esperanza en que algún partido lleve en su programa electoral, algún mecanismo para nombrar a los consejeros y al presidente del este tipo de organismo entre PROFESIONALES de reconocido prestigio del sector. Pero claro, a ver a que político le interesa tener a gente a competente leyéndoles la cartilla, mucho mejor tener a un estómago agradecido, donde va a parar.

    Sólo hay un hilo de esperanza, y es que la supervisión de estos sectores se haga a nivel europeo, tal vez no sea tan efectiva pero seguro que al menos para España, será más objetiva.

  3. Pedro Corvinos
    Pedro Corvinos Dice:

    No aprendemos nada; por lo que se ve continuará la práctica del spoil system en el nombramiento de los cargos del “gran regulador”.

    Al menos, como sugiere el autor del post, hagámonos eco de estas corruptelas y no las toleremos sin más

  4. José Eladio
    José Eladio Dice:

    De acuerdo con el comentario de JJGF, quizá ese Tribunal Constitucional fue más independiente que los siguientes, pero no por ello independiente.
    Vemos como la presunta democracia parlamentaria en mi opinión ha ido derivando cada vez más en una “democracia partitocrática”, en la cual los partidos políticos han ido extendiendo sus tentáculos sobre el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, los organismos reguladores, las Cajas de Ahorro, los Ayuntamientos y Diputaciones, los hospitales públicos, las Universidades públicas, las Cámaras de Comercio u otras muchas institucionales (Cruz Roja, Patronatos de Museos, etc).

  5. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    El problema es que la ocupación partitocrática de las instituciones tiene unos efectos devastadores no ya sobre la independencia de los organismos reguladores sino sobre su eficacia y eficiencia a la hora de cumplir con su función. Vease los recientes casos de la CNMV o del Banco de España en el caso de las preferentes. Es decir, no se trata solo ya de que ocupen los puestos personas sin preparación técnica ni cualificación ninguna, sino que ocupan los puestos personas cuyo único mérito es ser serviles (ellos dicen leales) a los que les han sentado allí y por tanto están para servir los intereses del partido de turno que cada vez coinciden menos con los intereses generales. Que en este caso son los nada desdeñables de obtener mercados realmente competitivos en todos los sectores. Con este tipo de repartos lo que se fomenta es más capitalismo de amiguetes,hablando en plata.

  6. Juan
    Juan Dice:

    Como describe el post, mejorar no vamos a mejorar nada en la forma como se nombran los consejeros de los organismos independientes. Al menos una cosa será mucho mejor: serán muchísimos menos. Alguna ventaja sí tiene la nueva organización.

  7. Guillermo
    Guillermo Dice:

    Dime, oh, Critilo, en qué te basas para decir que la CNC hasta ahora era independiente. Máxime teniendo a Luis Díez como tú mismo has dicho.

  8. Desahuciada
    Desahuciada Dice:

    Querido amigo Critilo, Tu post es tan tremendamente desolador como cierto. Desde mi experiencia como funcionaria con bastantes trienios a la espalda, puedo asegurarte que el caso de la CNC ha sido muy singular y probablemente (¡por desgracia!) irrepetible.
    ¿Por qué se ha conseguido que la CNC sea verdaderamente independiente a pesar de que, como bien nos recuerdas, algunos nombramientos nacieron viciados? Esa es la verdadera pregunta que hay que responder. Desde mi punto de vista, dos han sido los factores que han logrado este espejismo administrativo: por un lado, una Ley meditada que se discutió de manera transparente y se aprobó por unanimidad en las Cortes. El segundo factor crítico ha sido la determinación de las personas que han estado al frente de la Institución, que han creído e impulsado el proyecto, neutralizando la potencial influencia de esos elementos contaminantes que mencionas en tu post. Ellos han mantenido el rumbo y defendido, contra viento y marea, en contra de fortísimos intereses particulares, la misión que se le había encomendado a la CNC.
    No nos engañemos, la desaparición de la CNC, no responde a una demanda social ni tan siquiera a los imperativos de las reformas que impone Europa. No: la desaparición de la CNC obedece a los intereses particulares de muchas empresas que no pueden tolerar que haya una voz independiente que pretenda poner coto a los desmanes que se cometen contra los consumidores.
    ¿Algún atisbo de esperanza para la futura CNMC? Aunque remota, cabe la posibilidad de que las personas que nombren terminen creyéndose la importante misión que debería desempeñar este organismo y tengan agallas para ser tan valientes como los impulsores de la CNC. Ya que no nos dejan creer en las Instituciones, la confianza en las personas es lo último que deberíamos perder…
    En cualquier caso, muchas gracias por tu valiente post. Ahuyenta el vértigo que nos recordaba esa película de Isabel Coixet: Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto.

  9. Reuniklus
    Reuniklus Dice:

    Me sorprende que no se haga referencia (al menos no me ha parecido verla) al hecho más significativo: que 10 meses antes de acabar la legislatura (al final fueron menos), el PSOE nombrara Presidentes (para 6 años) de la CMT y de la CNE a los respectivos Secretarios de Estado…¿Eso son organismos independientes? El PP tenía claro que tenía que montar una nueva estructura que le permitiera justificar no cumplir con esos 6 años de mandato – ahora se verá si aprovecha la ocasión para elegir perfiles más profesionales, o si, como pasa tantas veces, hace en el poder lo que criticaba en la oposición.

    • Desahuciada
      Desahuciada Dice:

      Reiniklus, precisamente lo que choca es que hayan querido meter en el mismo saco de CNE y CMT a la CNC. Eso no es casual: se busca deliberadamente neutralizar a la CNC. En esta última institución los mandatos de casi todos los Consejeros estaba expirado o a punto de hacerlo. Si de verdad querían simplemente cambiar de nombres, no tenían que desmontar una institución que tan buen resultado ha dado.

  10. Juan
    Juan Dice:

    Tampoco se nos debería olvidar que el ser indendiente es un objetivo y un requisito fantástico, pero el primer requisito de un organismo regulador debería ser que haga bien su trabajo. Que técnicamente sus decisiones sean buenas, bien razonadas y bien argumentadas. Bajo este criterio, no se si la CNC es y ha sido independiente, pero sus decisiones distan mucho de tener el rigor que debe exigirse a un organismo de este tipo. Que muchas de ellas las tumben los tribunales dice mucho de un organismo que sobre todo busca titulares con grandes multas, que no se sostienen, lo que desde luego no beneficia a la seguridad jurídica del país. El argumento de que defienden a los consumidores, si los tribunales no lo apoyan suena a demagogia. Independencia, sin duda. Pero rigor en el trabajo, mucho antes.

    • RC
      RC Dice:

      “Que muchas de ellas las tumben los tribunales dice mucho de un organismo que sobre todo busca titulares con grandes multas”

      Habiendo leído algunas de esas decisiones de los tribunales, me parece que, por desgracia, sobre todo dicen mucho de la incompetencia de los tribunales…

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