Crisis, crítica, criterio

Este blog en el que escribo tiene cada vez más lectores e influencia y ello hace que editores y colaboradores recibamos cada vez más comentarios sobre lo que decimos y ahora también sobre lo que hacemos, habida cuenta de que participamos en la plataforma por una nueva ley de partidos que, precisamente ayer, se comentaba aquí mismo.

 

Y hoy que es domingo cabe hacer alguna reflexión más general sobre ello, porque no todas son buenas. Algunos amigos y allegados nos dicen que quizá nuestra crítica es excesiva, que todo lo vemos negativo y que las cosas van mal, pero no tan mal. Que en realidad, si se ve con perspectiva, esta es una época muy civilizada, en la que la riqueza, cultura y libertad son mucho mayores que en cualquier otra época, al menos en el mundo occidental, y que en nada ayuda a salir de la crisis en la que nos encontramos el “feroz análisis de todo” que rodea cual jauría hambrienta a todas las instituciones y personas, causando inestabilidad.

 

Otros, en cambio, consideran que la peculiar idiosincrasia de nuestro país hace imposible cualquier cambio. Me pareció muy significativo el artículo de Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de física que, con motivo de la evidente ignorancia que los dirigentes tienen frente a las necesidades reales de los investigadores y la sorpresa que se llevan cuando se proponen por estos cosas distintas a las normas arbitrarias existentes, se lamenta desgarradamente de que la sociedad española lleva profundamente, casi genéticamente, “inserta la idea de no rebelarse nunca, de aguantar carros y carretas, de ser servil ante el poderoso, aunque éste sea tan mediocre como Lerma, y arrogante ante el humilde”.

 

O sea, que de acuerdo no estas posturas, o no hay que cambiar nada o no es posible cambiar nada. En ambos casos, inacción.

 

Pero me parece a mí que en ambas actitudes hay algún tipo de sesgo cognitivo, concepto del que hemos hablado últimamente en el blog. Ya saben que un sesgo cognitivo, en psicología, es una opinión o prejuicio, un procedimiento mental de simplificación (heurística) que, si bien con carácter general puede ser útil para la vida corriente, puede dar lugar en ocasiones a errores o sesgos (biases) porque no se basan en hechos irrefutables sino en la información disponible, aunque ésta no sea lógica. Por ejemplo, el sesgo de confirmación es la tendencia del sujeto a filtrar una información que recibe, de manera que, de forma inconsciente, busca y sobrevalora las pruebas y argumentos que confirman su propia posición inicial, e ignora y no valora las pruebas y argumentos que no respaldan la misma.

 

Y, en fin, me parece que esas dos actitudes, positiva y negativa tienen algo de sesgado y como no encuentro ninguna denominación científica (miren aquí todos los que salen en  la denostada por poco científica Wikipedia), las invento yo ahora mismo:

 

Sesgo del “cristal con que se mira”: tiende a confundir la situación particular de cada uno con la situación del entorno y si a uno le va bien, parece que todo va bien, y que si me va mal, todo va mal.

Sesgo “los españoles somos así”: tiende a considerar que nada puede cambiar porque nuestro destino está escrito en la Historia o en nuestros genes.

 

En el primero, la deformación nos llevaría a ver el panorama bien si nos encontramos en una buena situación personal, nos relacionamos con el establishment, ganamos dinero y tenemos y una proyección social, lo que paralelamente nos lleva a reducir mentalmente las disfunciones del sistema. Y viceversa, si nuestra situación personal es mala, tenderemos a agrandar las disfunciones del sistema. Tengo que reconocer que a veces pienso que yo mismo estoy afectado por este sesgo, y que soy más crítico porque gano mucho menos, me asaetean a impuestos, me nombran a un Director General que odia mi profesión, me sacan leyes constantemente sin orden y concierto, etc. Puede ser, pero lo cierto es que la inquietud regeneradora la tengo hace tiempo. Y como yo los demás editores. Como anécdota curiosa contaré que en la presentación de la plataforma Por una nueva ley de partidos nos dimos cuenta varios de los asistentes de que habíamos simpatizado en los años ochenta con el fracasado Partido Reformista, y que observamos entre nosotros unas inquietudes muy parecidas en el momento actual.

 

El segundo sesgo me parece que tiene una tradición muy larga. Ya lo traté en un post del verano pasado, que se llamaba “¿Que es ser español?” que, luego, en una versión reducida dio lugar a una Tercera de ABC, “Lo español, hoy”. Para ahorrarles la lectura, diré solamente que frente a las tesis, producto del noventayochismo, que consideran a España presa de un fatum ineludible que nos arrastra al desastre económico e institucional, trataba de defender que en realidad no existe una naturaleza de las naciones, pues lo que las naciones tienen es historia y su identidad es cambiante y evolutiva; que no hay que caer en la autoflagelación masoquista pero tampoco hay que renunciar al análisis crítico de la situación y en particular de las imperfecciones del sistema y exigir su mejora. Es decir, se precisa valor civil, cotidiano, lento y tenaz,  tener la perseverancia y la inteligencia necesarias para cambiar lo necesario: hemos de ser capaces de modificar nuestras instituciones (y nuestras costumbres), pues esas sí que definen la identidad nacional

 

En definitiva, creo que no hay razones para estar parado. Puede ser que esta actitud sea ilusoria, o que tal vez este infectada también de algún tipo de sesgo (¿el sesgo del bloguero emocionado?), pero creo que es realmente necesario cambiar las cosas y además que es esta crisis el momento para intentarlo: hace unos años no era posible porque la euforia nos impedía acometer los cambios que eran necesarios para impedir el batacazo, aunque los viéramos; y si este mes de mayo es el comienzo de la recuperación (ojalá) quizá nos olvidaremos de las injusticias que denunciamos, según se vaya la crisis.

 

Y es que la palabra crisis procede del griego Κρίσις, que a su vez deriva de krinein, que significa “separar”, “juzgar”, “decidir”, y de ella surgen también palabras como “criticar” o “criterio”.  Todo tiene así etimológicamente sentido: en este momento de inestabilidad a consecuencia del cambio originado por la crisis, es cuando es preciso tomar una decisión, basado en la crítica de la situación previa, para conseguir orientar el cambio en dirección más conveniente pues, como ocurre en la acepción médica de la palabra “crisis”, esta significa, una mutación considerable en una enfermedad tras la cual se produce o una mejoría…..o un empeoramiento.

 

Desde el punto de vista de la mayoría de los que escribimos en este blog, el origen de las enfermedades políticas y, a consecuencia de ello, económicas que nos afligen se encuentra en gran parte en una contaminación partidista de las instituciones, como causa inmediata, y como causa mediata, un deterioro o, al menos una mutación, de los principios rectores de la sociedad y de la convivencia; opinión desde luego no compartida por los que rigen esas instituciones. Y no me vale decir que con Franco, estábamos peor o que ahora no tenemos guerra: yo me quiero parecer a los mejores, no a los peores.

 

Trae a colación Niall Ferguson en “La gran degeneración” una frase de Adam Smith: que los países llegan a un estado estacionario cuando sus leyes e instituciones degeneran hasta el punto de que todo el proceso económico y político está dominado por una élite orientada a la búsqueda de ingresos. Lo mismo dicen Acemoglu y Robinson en ¿Por qué fracasan las naciones?, que comentaba hace unos meses; libro que, aunque pueda ser tildado de excesivamente simple tiene, aparte del muy difundido de élites extractivas, varios conceptos aprovechables, como los de “círculo virtuoso” y “círculo vicioso” en las instituciones, que muestran que una vez que una sociedad se organiza en una forma concreta, ésta tiende a persistir. Y también los de “pequeñas diferencias”  y “coyunturas críticas”.  La coyuntura crítica es un gran acontecimiento o confluencia de factores que trastorna el equilibrio económico o político existente y que puede conducir a romper el círculo vicioso de instituciones extractivas o a intensificar su juego, pues el cambio por mejoras graduales es muy difícil de consegior debido a la sinergia entre instituciones políticas y económicas extractivas. El que vaya de un lado o de otro depende de pequeñas diferencias institucionales en tales coyunturas. Estas pequeñas diferencias que inclinan la balanza pueden ser muchos factores históricos, diferencias institucionales, elementos aleatorios o, a veces, personas individuales.

 

Creo, señores y señoras, que merece la pena insistir: hay que movilizarse, criticar y decidir, con criterio, a ver si con ello creamos son esas “pequeñas diferencias”, a veces acremente, porque las cosas no van a cambiar con actitudes versallescas, la inercia es mucha. Es cierto que, como decía nuestro insigne comentarista Manu Oquendo en un comentario al post de ayer, hay pocos incentivos para enfrentarnos al sistema, pero quien no lo intenta, fracasa seguro: seamos la pequeña diferencia.

 

Terminaré con citas de dos humoristas, muy a propósito: Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno” (Quino); y “Un optimista cree que todo tiene arreglo. Un pesimista piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo” (Perich).

20 comentarios
  1. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Totalmente de acuerdo con tus reflexiones Nacho. Lo del sesgo cognitivo supongo que es inevitable en los seres humanos, pero sorprende la capacidad de no ver lo que no interesa. Así los cercanos al establishment están encantados, no notan nada raro, todo va bien, y ya se han hecho todas las reformas. Los que se han quedado sin trabajo, o sin vivienda, o sin futuro están desesperados y quieren acabar con todo. Los que tenemos un pie en cada sitio podemos ver muy fácilmente las dos perspectivas, pero comprendo que la figura del funcionario-emprendedor (así es como yo me defino) no es nada habitual. De ahí el mérito que tienen aquellos que son capaces de ver los problemas de los demás sin que a ellos les vaya especialmente mal, o incluso cuando son directamente beneficiarios de las reglas del establishment. Claro está que esto no es fácil y de entrada requiere generosidad, reflexión y…crítica..

  2. Isidro
    Isidro Dice:

    Estupendo post como siempre Ignacio. La parálisis reformista de algunos por el sesgo cognitivo le añadiría dos elementos:

    1. Miedo. Hay gente que no sabe lo que quiere, pero sí sabe que no quiere una revolución, una guerra, una nueva dictadura… Si eso ahora no lo tienen, tienen miedo a que pueda ocurrir. El problema es que sin los cambios necesarios es cuando eso puede producirse, puesto que nuevas generaciones se negarán a vivir en la situación actual. Estas personas miedosas o bien no conocen lo que debe ser un funcionamiento verdaderamente democrático, o no conocen la arquitectura institucional de otros países, no se preocupan de las deficiencias actuales o simplemente el miedo les atenaza. Su “zona de confort” es la actual, forman parte del sistema, se benefician de él, la crisis no les ha hecho mella o simplemente prefieren “malo conocido”. Da igual que haya millones de parados, corrupción generalizada, una partitocracia que ocupe instituciones que no le corresponden, una “casta política” desprestigiada, una economía que mientras no se realicen las reformas necesarias no recuperará… Da igual, prefieren lo actual porque no les va mal o porque es lo que conocen. Cambiar lo consideran un peligro y tienen miedo a perder lo que tienen. También puede deberse en ciertas ocasiones a falta de formación, experimentación, o vivencias. No ven el cambio como un desarrollo, una mejora, un camino que ya han recorrido muchos otros con éxito y en el que llevamos retraso, sino como algo oscuro, inseguro, no conocen el destino o los accidentes en su recorrido. Igual que ocurría en la Transición. También es verdad, que este miedo al cambio cada día se sustituye más por el miedo a la parálisis.A todos cada día, las bombas de la crisis nos caen cada vez más fuerte y más cerca. Sin embargo, a pesar de períodos esporádicos como guerras o crisis, la humanidad y todas las sociedades tienden al desarrollo, a la evolución. Eso es imparable.

    http://youtu.be/i07qz_6Mk7g

  3. Isidro
    Isidro Dice:

    2. Choque generacional. “Babyboomers” vs “millenials”. Los digitales adaptados, algunos a la fuerza, y los nativos digitales. Quienes no comprenden FB, twitter, la globalización en todos sus ámbitos, wikileaks, change, los movimientos colaborativos… Y quienes los usan a diario, se desenvuelven con soltura en varios idiomas, han vivido en distintos países, tienen amigos por todo el globo y actualmente están creando las herramientas por las que nos regiremos en 10-20 años. Eso no quita que algunos “babyboomers” sean más “millenials” que otros veinteañeros, como los editores, los 100 firmantes y muchos otros que lideran movimientos cívicos y los cambios. Los otros, los “babyboomers” y de la zona de confort, son en parte culpables de la situación actual y desean prolongar el status quo o ralentizar o atenuar los cambios. Conozco algunos que simplemente dicen, “los cambios vendrán con la próxima generación”, ¿y por qué no ayudas a ellos? La buena noticia es que rondan los 50-60 y su capacidad de influencia por regla general decaerá en 5-10 años, y su esperanza de vida es de 15-20 años. Se ve muy bien esto en los directivos de las principales empresas del Ibex, que rondan los 70 añazos, la gran mayoría en menos de 10 años estarán muertos o incapacitados para gestionarlas.

    http://www.infolibre.es/noticias/economia/2013/04/02/empresarios_edad_jubilacion_dirigen_los_planes_despido_1880_1011.html

    El otro grupo, los “millenials” maduritos, están suponiendo el adelanto de los cambios que la próxima generación impondrá cuando ostente el poder y la influencia. Están ayudando a mejorar la sociedad de sus hijos, aunque egoístamente serán también de los principales beneficiados. Llama la atención que haya generaciones actuales que se resistan a los cambios, cuando si éstos no se producen, en unos años no serán una fuerza de trabajo capaz de competir en el mercado y sus pensiones se verán reducidas a una limosna caritativa habiendo cotizado grandes cantidades la mayor parte de sus vidas. Será que han atesorado la suficiente fortuna…

    http://youtu.be/faYL6b4-vqQ

    En definitiva, los editores, los 100 firmantes, y el resto de “BB” reformistas están ayudando a un cambio imparable que se producirá. Porque si la “generación de la guerra” su mayor miedo era que esta se repitiera, para los “Y” será que sus hijos sufran una clase política extractiva, una corrupción generalizada, un paro juvenil o una emigración obligada.

    • Isidro
      Isidro Dice:

      Por cierto, sobre lo que apunta Ignacio del sesgo cognitivo “españolista”, aquellos que consideran a España presa de un fatum ineludible que nos arrastra, considero que es de una inocencia y candidez absoluta. Hay revoluciones hacia un futuro democrático en Túnez, Egipto, Libia, Yemen, … Y reformas en muchos otros países árabes, y ¿se creen que España va a mantener el status si hay una parte mayoritaria de la población que quiera cambiarlo?

      Estamos en el año 2020 después de Jesucristo. Todo el mundo está siendo sacudido por un movimiento regenerados democrático… ¿Todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles españolitos resiste todavía y siempre al invasor…

      Por favor, Astérix y Obélix son dibujos animados…

  4. Javier Cuenca
    Javier Cuenca Dice:

    Comparto el fondo del artículo. En ciencias sociales, al menos en el paradigma dominante hasta hace poco (y que imagino que es el marco de nuestras elites) hay un fatum parecido: el de la Cultura, así con mayúsculas, como destinó. Inevitable de nuestra evolución social, olvidando que como todo en lo que tiene que ver con la interacción, hay también elementos artificiales, susceptibles de cambio. De eso va la teoría institucional, no sólo de Acemoglu y Robinson, sino también de otros como Ostrom y North. A veces, parafraseando a Niall Ferguson dan ganas de decir, en el debate, aquello de “cuando oigo hablar de cultura echo mano a la cartuchera”. La cosa va de incentivos, de como se rutinizan y también de valores. Pero estos no hay porque presuponerlos. Por tanto, las cosas son como son…hasta qué dejan de serlo

  5. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    El significado del vocablo griego que más me parece se acerca a lo que entiendo por “crisis”, también ésta es “discernimiento”. Los dos posts de este fin de semana dan para pensar mientras se pasea bajo estas estupendas nubes de junio, el mes en honor al dios de las puertas y de las dos caras. En 2004, bajo la lluvia incesante, en la única manifestación a la que he asistido (tengo fobia a las masas), con mi esposa y mi hijo, entonces de once años, tuve que irme al entender que los españoles, tras años de democracia, siguen esencialmente divididos, como en el cuadro de Goya que tan bien nos representa. Melancolía o exilio.me hice emocionalmente neozelandés, pero no me he ido. Con el tiempo, pensé que estaba en mi obligación y derecho, como dice el Sr. Gomá, de hacer algo, además, claro, de lo único que cambia el mundo, que es la responsabilidad individual diaria de cada bonus et diligens pater familias que educa a sus hijos para que la siguiente generación sea mejor. Es verdad que teniendo espíritu crítico en ocasiones se cae en el escepticismo, y que no todo está mal, pero es que trabajamos para ir a mejor y si, simplemente, analizamos el despilfarro de nuestros impuestos a la vez que no se utilizan para evitar la pobreza, que no debería existir en España, es necesario cambiar mucho, aunque no todo. No sé si los foros, asociaciones y blogs serán un reactivo para unir a la gran clase media española y que tome las riendas del futuro, sin fatalismos ni voluntarismos. En un sistema democrático, las cosas se cambian en las elecciones y además, participando, pero haría falta un común denominador que el sistema político no va a proporcionar, salvo que les interese para perpetuarse (por ejemplo,por el miedo a las en encuestas actuales). Las siglas del PRD algunos las leían como “pobre Roca delira” y tuvieron razón electoral. Roca y Garrigues, por londemás son parte del sistema, aunque sea una parte de discurso analítico y divergente. España tiene que tomar la rienda de su destino una vez más, dejarse de fatalismos de “Mater Dolorosa” como dice el Prof. Álvarez Junco. Hay un simpático anuncio de un refresco que viene al caso. No entiendo muy bien la foto que el Sr. Gomá ha publicado: ¿Un buitre?¿Un vuelo de anchas alas para salir adelante?

  6. Eduardo
    Eduardo Dice:

    La cuestión es que España nunca ha sido una nación, por mucha historia que se invoque y por mucho que la Constitución lo diga en mayúscula.

  7. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    “Algunos amigos y allegados nos dicen que quizá nuestra crítica es excesiva, que todo lo vemos negativo y que las cosas van mal, pero no tan mal. Que en realidad, si se ve con perspectiva, esta es una época muy civilizada, en la que la riqueza, cultura y libertad son mucho mayores que en cualquier otra época, al menos en el mundo occidental…”

    Sí, eso debían pensar (aquí mismo, en Europa) en 1913, por lo menos según cuenta esta interesante crónica de libros del Economist de esta semana:

    http://www.economist.com/news/books-and-arts/21578978-world-1913-was-worryingly-similar-world-today-year-sky-fell

    Una sociedad como la de 2013 -dice- moderna, urbanizada, bien introducida en el comercio mundial, con una clase obrera bien organizada para la defensa de sus derechos y una clase intelectual como no ha visto el mundo nunca, ni antes ni después.

    No recuerdo muy bien que pasó luego, unos meses después, ni tampoco 20 años después,pero estoy seguro de una cosa: debió ser por algo que seguramente no tenía nada que ver con la civilización,ni con la extensión de la riqueza, de la cultura y de la libertad… ¿o quizá sí?

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Como a Rodrigo, también a mí me ha intrigado la imagen del “American bald Eagle” en vuelo estacionario –aprovechando las térmicas vespertinas sobre la pradera de Wyoming– que Ignacio ha elegido como icono para su artículo.

    Tomo nota de que Ignacio tiene conocidos en “el 1% extractivo” (vide Stiglitz) y de que está al tanto de los efectos del sesgo y la disonancia cognitiva que a todos puede alcanzar. Especialmente en momentos de stress.
    Es tremendo el artículo de Ruiz de Elvira que cita y muy buenos los comentarios y la referencia de Rodrigo al repaso que The Economist hace de 1913, un año dulce y “globalísimo” y proustiano.

    Rajoy se ha visto obligado a oficializar a gritos la muerte del pesimismo antropológico (un brindis a Zapatero, el optimista antropológico) y, como predecía Ruiz de Elvira, siempre tenemos gente propensa a aquello de “Follow-the-leader”.

    De remate viene Eduardo y nos recuerda que ni siquiera existimos. Gracias, Eduardo, muchas gracias por levantarnos el espíritu.

    El conjunto es imbatible.

    Un saludo cordial y hasta la noche.

  9. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Muy interesantes, reflexiones, Ignacio. Precisamente en los últimos días me estaba rondando en la cabeza una meditación semejante, sobre el concepto de “crisis”. Uno quiere hacer algo por su atribulado país, pero lo único que se le ocurre es afinar conceptos. (Tiene que haber gente para tó.) Y, en este sentido, lo que cuentas sobre el origen etimológico es información valiosa. Así que viene de “separar”… “Diseccionar”, en definitiva. Me encanta, porque de esta forma resulta que el concepto de “crisis” ilustra lo que es en general la teoría del conocimiento, la de todos los conceptos: se trata de disgregar sus partes, para saber de dónde vienen (datos empíricos) y adónde llevan (fin perseguido). La crisis es pues la fiesta de los conceptos: momento en el que se tambalean las viejas estructuras, se sueltan las partes y surge la oportunidad de recomponer el puzzle para formar otra imagen. Eso es la química, al fin y al cabo: se rompen los enlaces entre átomos y se reordenan en otro material. El reto es conducir el proceso, para que no se nos vaya de las manos, como advierte Rodrigo. Que la “crítica” sea constructiva. En economía, no hay que dejar de dar crédito (los Bancos) e invertir (las empresas), porque haya crisis, solo hay que hacerlo mejor, con el “criterio” que pides. (Los conceptos, por cierto, generan este riesgo: uno dice “estoy enfermo de X” y por eso deja de hacer esto o lo otro y se siente muy afligido, por puro error conceptual, porque el significado de su dolencia no llegaba a tanto.) También en política, hay que romper con las estructuras caducas, pero no con muchas de las personas que están en ellas.

    Por fin, me uno a la pregunta sobre el “pajarraco”. Manu, creo que no es un águila. Como Rodrigo, pienso que es más bien un buitre (leonado, para más señas). “Griffon vulture”. (Al menos eso es a lo que me conduce una pequeña investigación con Google). Está ahí, ¿por ser especie patria?, ¿por su visión panorámica de las cosas?, ¿porque se alimenta de lo caduco?, ¿porque “disecciona”…?

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Lo del “pajarraco” ha dado bastante juego.

    http://bangordailynews.com/2011/11/01/outdoors/soaring-eagle-hermit-thrush-highlight-recent-hikes/

    No se pierdan la sección del “Marry Me” del Bangor Daily News. Maine es…. otro mundo.

    Cheer up y, como dice D. Emilio Botín, “see you in another acquisition”.
    Cada día está más brillante –y al filo de los 80– mientras nuestros “jóvenes políticos” se esfuerzan en hacer CV’s para “luego”.

    Hasta mañana y enhorabuena por artículo, comentarios y ave majestuosa.

  11. Izaskun
    Izaskun Dice:

    Parece que se ha descubierto la pólvora mojada. La crisis es permanente, crónica, como la reforma agraria, que requiere readecuación y reinvención continua porque la naturaleza (también social) no es estática, al menos desde el big bang, aunque haay estructuras que tienden a unirse, desde lo básico e individual. El criterio (diferenciador de supuestas naciones) ha sido casi siempre el de la fuerza; el Imperio creó la nación, no a la inversa, y así nos va: diferencias políticas, diferencias económicas, diferencias culturales, sin ninguna cohexión porque en este país no hay química, no hay uniones sólidas sino enlaces inestables, e intentar aprovecharse del otro. Está difícil la cosa.

  12. MARIA
    MARIA Dice:

    Enhorabuena por el magnífico artículo
    Comparto plemamente el argumento de fondo. Creo que es nuestro deber individual ejercer siempre un civismo activo, y en mi opinion este deber moral nuestro se hace más necesario en tiempos de crisis en el que el ámbito de nuestro status civititattis pparece restringirse con riesgo serio de involucion . Esta actitud proactiva, en mi entender, debe trazarse siempre por el camimo de la regeneracion sin destruir lo que hasta ahora nuestros ancestros construyeron con tanto esfuerzo

    El autor demuestra una gran sabiduria porque maneja con agilidad profundos conceptos propios de la fiolosfia y ciencias sociales. El resultado es una argumentacion bien construida y de asequible comprensión por todos. El autor a mi entender, tiene también ” alma de poeta” el texto presenta cierto lirismo que lo hace bello, además de sensato
    Enhorabuena y gracias

  13. José Eladio
    José Eladio Dice:

    Totalmente de acuerdo con el fondo del artículo, soy uno de tantos que un día me cansé de estar cabreado sentado en el sofá de mi casa, y me levanté para, en la modesta medida de mis posibilidades, intentar cambiar las cosas, mediante el trabajo, las propuestas y las ideas, desde dentro del sistema. Aunque a veces me desespero y pienso que no tenemos remedio, es un pensamiento fugaz que enseguida desecho. Pienso como el autor que si no hacemos nada, entonces sí que está todo hecho. Por lo menos, intentarlo.

  14. Antonia Fuentes Moreno
    Antonia Fuentes Moreno Dice:

    El presidente del Gobierno, lo tiene muy claro. El sábado en Valencia dio un titular en todos los periódicos: “El pesimismo está en retirada en nuestro país”.

    Como soy creyente….me lo tomaré como un acto de fé.

  15. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Muchas gracias a todos los comentaristas por su profundidad. Me congratulo de que muchos comparta mis inquietudes. Aparte de los comentarios de mis coeditores agradezco a Isidro su análisis, merecedor de un post, y los no menos valiosos de los habituales comentaristas Javier Serra, Jesús Casas, Manu Oquendo, así como las amables palabras de los demás.

    Creo que por lo menos, hay que intentarlo. Miren la presentación de este libro, sobre la desaparición de la clase media: buena caricatura de nuestro sistema económico y político.

    http://www.youtube.com/watch?v=BF0bGaQCn04

    Para introducir mayor información sobre la polémica imagen y su valor simbólico, hago constar que el ave rapaz que acompaña el post tiene su habitat natural en el Cañón del Rio Lobos, provincia de Soria

    http://www.canonderiolobos.com/paginas/canon.htm

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