Los datos del desempleo en España y la amenaza de la economía informal (II)

 

Pero ¿Qué es la economía sumergida?, ¿Qué actividades abarca? En principio, esta perturbadora realidad debe comprenderse tanto en su vertiente de economía informal entendida como aquella que meramente elude las normas fiscales y laborales, como respecto de la economía ilegal referida a aquellos sectores económicos basados en actividades delictivas (tráfico de drogas, armas y demás actividades del mercado negro, delitos contra la propiedad, prostitución organizada, comisiones ilegales ligadas a la corrupción, etc…). Sin pretender menospreciar la dimensión económica de ésta última, en este post vamos a centrarnos solo en la primera categoría, la denominada economía informal.

 

El estudio de la economía informal comenzó a tratarse en relación con las economías de los denominado países en vías de desarrollo, primero en África y, después en América Latina. Conceptualmente, el binomio “economía formal/ informal” lo introdujo Keith Hart, en 1971 con su trabajo “Informal income opportunities and urban employment in Ghana”, contraponiéndolo al anterior paradigma “economía moderna/economía tradicional. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recogió dicho concepto por primera vez en un informe sobre el empleo en Kenia al año siguiente y, desde entonces no ha dejado de trabajar en él en distintas ocasiones, pudiendo citarse documentos sobre la economía informal en Latinoamérica (2005) y sobre trabajo decente y economía informal (2002).

 

Según los documentos citados, la evolución del mercado de trabajo en América Latina y el Caribe desde la década de los 90, coincidiendo con sus crisis de deuda externa, sufrió un proceso de mayor precariedad, combinando aumento de la tasa de desempleo y de la informalidad, con la disminución de la protección social de los trabajadores y el empeoramiento o mantenimiento de la desigualdad en niveles elevados. Además, la evolución del empleo padeció cambios importantes en la composición sectorial y en la calidad de las ocupaciones, resultantes entre otros factores, de los procesos de privatización, apertura económica, y el incremento de la importancia relativa del sector de servicios. Con esta evolución la incidencia de este tipo de economía ha pasado del 40% en los años 90 a más del 60% en muchos países de la región en la actualidad. Por su parte, estudios auspiciados por el Banco Mundial minimizan algo estas cifras, si bien coinciden en el importante crecimiento de esta economía.

 

Para la OIT las actividades desarrolladas por los trabajadores y las unidades económicas informales están insuficientemente contempladas por los sistemas formales o no lo están en absoluto. Asimismo, el incumplimiento de la ley se debe a su falta de adecuación a la realidad social en la que debe ser aplicada, a su complejidad o a los costos excesivos que supone su cumplimiento.

 

Así, los trabajadores de la economía informal son tanto los asalariados y como los que trabajan por cuenta propia, en ambos casos se encuentran en una situación de precariedad al carecer de protección, derechos y representación, lo cual los arrastra a la pobreza o les impide salir de ella, siendo un lastre para la movilidad social. Con el tiempo y la persistencia de la crisis económica su ámbito “se amplia e incluye ahora a trabajadores independientes en actividades de subsistencia, trabajadores domésticos, trabajadores a domicilio y asalariados e independientes de pequeños emprendimientos. En general los informales son aquellos excluidos por la ley, con un importante índice de vulnerabilidad, carentes de seguridad (de mercado laboral, de capacitación de protección social, de ingresos, etc.), es decir personas con déficit de trabajo decente, elemento fundamental para sobrevivir en el nuevo ámbito de la globalización”.

 

Más adelante en el seno de la OIT también se ha introducido el concepto “empleo vulnerable” que se define como la suma de los trabajadores por cuenta propia más los trabajadores en negocios familiares que, trabajando por su cuenta o con uno o más socios, tienen un trabajo considerado como auto-empleo (es decir, su remuneración depende directamente de los beneficios derivados de los bienes y servicios producidos), y no emplean de forma continua a ningún trabajador en el periodo de referencia. Si bien, no todos los incluidos bajo esta definición, tienen por qué pertenecer a la economía informal.

 

En fin, desde el punto de vista de la OIT, según las conclusiones de su 90ª Conferencia “la informalidad es ante todo una cuestión de gobernanza, que se ha generado por la aplicación de políticas macroeconómicas y sociales inadecuadas e ineficaces, en general no avaladas por consultas tripartitas, y con carencia de marcos jurídicos y de instituciones adecuadas que permitan aplicar de forma correcta las leyes”.

 

 

Aunque tanto en España como en Italia, la economía informal se ha venido cuantificando en torno a un 20% del PIB (dicho sea con las debidas cautelas teniendo en cuenta la debilidad de los instrumentos de valoración), tradicionalmente, como hemos visto, este problema se ha considerado propio de países en vías de desarrollo pero, partiendo de que existen algunas semejanzas entre esta crisis y la acaecida en Latinoamérica en los años 90 y existiendo ya un diferencial tan grande entre los datos de la EPA y los registros de los Servicios Públicos de Empleo ¿Podría sostenerse que en España está empezando a producirse un proceso en esta dirección? Tal vez afirmar eso sea demasiado aventurado, sin embargo, lo prudente sería adoptar medidas tendentes a evitar que la economía informal crezca más y se consolide como una realidad que, como ya ocurre en muchos países de América Latina, no es posible revertir ni a corto ni a medio plazo y que, posiblemente, explique en parte la tremenda inseguridad e inestabilidad que se vive en México, Argentina, Venezuela y otros países de ese entorno.

 

El crecimiento de la economía informal supone, en el ámbito de una economía como la española que sostiene sobre sus espaldas la estructura de un complejo y amplio estado de bienestar, un peligro añadido para la continuidad de éste, pues por una parte, el producto de la economía informal, en gran parte, escapa de la actividad recaudatoria tanto de Hacienda como de la Seguridad Social y por otra, las personas incluidas en ella, al no tener ingresos formales, también cumplen con los requisitos para ser beneficiarias de las prestaciones asistenciales lo que aumenta la fragilidad financiera del sistema.

 

En ese sentido, favorecer que en España la normativa laboral se acerque lo más posible a la realidad del mercado y no a una fantasía utópica puede, a la larga, garantizar mejor los derechos de los trabajadores. Del mismo modo, eliminar la discriminación fiscal que sufren los empleadores de los empleados domésticos también supondría la incorporación a la economía formal de una legión completa de trabajadores que ahora se encuentran en la sombra. La eliminación de numerosas trabas administrativas o “técnicas”, en algunos casos impuestas por poderosos sectores económicos para acotar su mercado a la competencia y expulsar de él al pequeño empresario o incluso la relajación en las políticas fiscales también podrían ser medidas que compensaran los actuales estímulos favorecedores del crecimiento de la economía informal.

7 comentarios
  1. Luisa
    Luisa Dice:

    Yo soy pragmática y también simplista. Hay que emular a los sistemas jurídicos donde las cosas funcionan mejor. Es posible que no haya ningún país europeo con una economía sumergida y un trabajo en precario (incluso con un fraude en relación con el desempleo) tan elevados como España. Es posible, pero no puedo asegurarlo.

    Ahora bien, de lo que estoy segura es de que, si esto es así, no es por casualidad. Tampoco es por la clásica idiosincrasia española (novela picaresca – esperpento -astracanada…). No: no es por nada de eso, sino porque en esos países han dictado leyes que, por estar más adaptadas a la realidad socioeconómica o bien por sancionar efectivamente estas conductas, favorecen que la economía en negro no se extienda.

    Lo bueno es que lo tenemos cerca. Sólo hay que ir, ver lo que hacen en Francia o Alemania, y hacer aquí lo mismo.

  2. Isidro
    Isidro Dice:

    Estoy de acuerdo con las soluciones, reducir trabas administrativas, que la norma se adecue al mercado, y sobretodo que no sea confiscatoria a mi parecer. Para mí el aumento de la economía sumergida se debe básicamente a dos causas;

    1. Altos impuestos en todos los ámbitos. Difícilmente hay una actividad que no sea hecho imponible. A una persona que le bajan los sueldos, le suben los impuestos, y suben los precios y se saca unos euros de más en otra cosa para compensar la pérdida adquisitiva, no le puedes decir que está defraudando porque si no le hubieran subido los impuestos, o si le bajaran las cotizaciones y cobrara más, o incluso si tributara menos en ese empleo parcial, pues no lo defraudaría. O a aquel que está en paro y sólo tiene la ayuda de los 300€ y hace chapuzas para sobrevivir, pues no le puedes reclamar que entre comer y declarar elija comer. Pura supervivencia.

    2. La corrupción, el despilfarro y los recortes en Estado de bienestar. Cuando todos los días uno escucha casos de corrupción, cuando las cifras son de millones de euros, cuando se ve despilfarro, derroga y gastos superflúos, y encima en vez de atacar eso, reformar la Administración, eliminar asesores, consejeros, quitar toda duplicidad… Por el contrario se recorta lo primordial: educación, sanidad y justicia. Pues uno se pregunta qué dónde van los impuestos. Y si pagando impuestos se recortan servicios básicos y se resisten a podar como gato panzarriba cualquier amiguismo, estructura, subvenciones, clientelismo, etc. Para eso, mucha gente prefiere no pagar. Si no veo útilidad en los impuestos que pago, no los pago. Si el estado cada vez me pide más y me da menos, pero da mucho a unos pocos, no pago. Para que el dinero vaya al bolsillo de unos cuantos, y total van a seguir recortando en lo básico, pues por lo menos que se lleven menos.

    Esa es la cuestión.

    El aumento de la economía sumergida es debido en mi opinión a un aumento de un impuestos, a una disminución del poder adquisitivo, y a un mal uso del dinero público, el ciudadano no ve que el dinero público sirva para sostenee un estado del bienestar, porque ya lo están esquilmando sin cortar otros derroches. Cada día compensa menos pagar impuestos. Muchos pagan porque es obligado, pero no porque sientan recibir compensación por ello. Se supone que la organización estatal es para funcionar mejor en sociedad, pero muchos sentimos que hay que huir del Estado que se ha convertido en un monstruo que se alimenta de sus ciudadanos.

    • José Eladio
      José Eladio Dice:

      Totalmente de acuerdo con usted, Isidro. Yo añadiría el alto coste y las trabas que implica ser emprendedor en este país. Cuantas veces habré escuchado la misma conversación de gente que quiere poner un pequeño negocio, y en cuanto se informa de los gastos y los pasos que tiene que dar, se desanima. Como dice Jose María, las trabas administrativas deberían ser eliminadas. Yo sí que creo con el autor que si no paramos esto, el peso de la economía sumergida va a ir en aumento y puede llegar un momento que sea complicado revertir ese proceso. Enhorabuena al autor por el post.

  3. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Pero no hay de qué preocuparse. Dentro de las medidas de fomento del emprendimiento y apoyo a los autónomos, el Gobierno va a obligar a cotizar por los ingresos declarados, en vez de por la base voluntariamente elegida por el autónomo.

    Otra vuelta de tuerca fiscal más.

  4. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Muy lógico lo de multiplicar la cotización de los autónomos.
    Va a servir para que se ponga un parche (pequeño, pero parche al cabo) al actual problema de las pensiones: no nacen niños, todo el mundo emigra o se lo está pensando, hacen falta perras de dónde sea… pues a cotizar al máximo.
    No va a servir, evidentemente, para que los actuales cotizantes tengan el día de mañana pensiones adecuadas a lo cotizado. Tendremos que dar gracias si nos queda alguna pensioncilla mínima (yo lo dudo).
    Pero en este caso la culpa NO es del Gobierno. No, señores, ¿qué va a hacer el Gobierno? ¿Sacar dinero de las piedras? (Bueno, podría dejar de despilfarrarlo en CCAA y en subvenciones, pero esa es otra historia). La culpa es de una Sociedad que no tiene hijos, y que sin embargo quiere mantener un sistema de pensiones como el actual. Hacer la tortilla sin romper los huevos.
    En cualquier cultura desde que el hombre es hombre, a los viejos los han mantenido los jóvenes (espero que no haya por ahí alguna tribu donde directamente se los comieran, que todo puede ser, visto lo de los ¿eboos? ¿eran esos?). ¿Y nosotros? ¿Qué jóvenes habrá donde ahora no hay niños?
    Cuando seamos viejecitos y comamos algarrobas con nuestras mini pensiones, recordemos lo progresistas y benéficas que fueron las leyes de la “democracia” en materia de aborto y de familia. Ese pensamiento nos consolará profundamente. O al menos nos hará -a algunos- morir de risa. Que siempre es una muerte de lo más agradable.

    :

  5. Isidro
    Isidro Dice:

    Además de pagar el IRPF, el IVA, el IS, el ITP y AJD, el de hidrocarburos, el IBI, el de tabacos y alcoholes, matriculación, etc. Me acabo de enterar que tener la cotización máxima es tirar unos 6000 al año ya que la cotización máxima ha subido mucho más que la pensión máxima del sistema. Hace 3 años las diferencias no eran tan cuantiosas, ahora la pensión máxima es de 35.673€, en cambio la cotización máxima es de 41.108€. Con lo cual te limpian unos 6000€ al año si cotizas al máximo que luego no repercutirá en la pensión máxima. Por consiguiente, no sólo se trata de lo que hablaba de sobrevivir, o compensar la pérdida de ingresos, o el desacuerdo con el destino del gasto público sino que para quien tenga altos ingresos le compensa más que una parte no sea cotizada, puesto que ostentar la cotización máxima, algo que previsiblemente supondría una mejor pensión, sin embargo supone un robo de hasta 6000€/año, que si multiplicamos por el número de años que pudiera estarse en esa franja, suponiendo 10-20 años, es la diferencia entre tener una segunda residencia o un buen plan de pensiones o no. Bendito socialismo económico!

  6. Tsemehs
    Tsemehs Dice:

    Tenemos importantes problemas, en aumento en líneas generales desde hace unos años, p.e. el precio de la vivienda y la tasa de paro o desempleo:
    * “Entre 1990 y 2008, el valor de la vivienda en España se multiplicó por más de cinco.”: http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Boletin_fbbva_21_pags16-17.pdf
    * “[…] en diciembre de 2011 había 5,2 millones de parados y hoy [25/04/2013] hay 929.100 desempleados más”: http://www.publico.es/dinero/454312/el-paro-en-espana-supera-por-primera-vez-los-seis-millones

    Pero, en vez de invertir en combatirlos cada vez más dinero público se va al fútbol, para que los millonarios futbolistas y empresarios del sector se hagan todavía más ricos, mientras la mayoría de los ciudadanos nos empobrecemos cada vez más. Eso sí, tenemos futbol a patadas (nunca mejor dicho) para “disfrutar de la vida”, aunque sea viendo el fútbol desde el escaparate de un bar, ya que no tenemos ni casa, ni tele, ni un euro para tomar un vino peleón:
    * Dice Santi Idigoras, en la Real Sociedad de 1974 a 1981:

    – […] Nosotros salíamos de Zubieta después de entrenar y no había ningún periodista. A veces había uno. ¿Cuántos hay ahora?
    – ¿Eso supone una presión añadida para el futbolista actual?
    – Es que están mucho más observados. Hay doscientas cámaras

    http://real-sociedad.diariovasco.com/noticias/2010-05-01/diferencia-entre-gran-jugador-20100501.html
    Fútbol, dinero público y corrupción: http://www.lamarea.com/2013/08/18/futbol-dinero-publico-y-corrupcion/
    El dinero público que se gasta en el fútbol: http://www.tiempodehoy.com/espana/el-dinero-publico-que-se-gasta-en-el-futbol
    El dinero público que el fútbol no devolverá: http://www.eleconomista.es/blogs/naranjazos/?p=4355

    ¿Estamos locos?

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