Elites extractivas y regulación de los mercados

Desde que César Molinas formulara en El País el otoño pasado su teoría sobre la clase política española se han vertido ríos de tinta sobre las élites extractivas. Las ideas de Molinas y el libro de Acemoglu y Robinson sobre el fracaso de las naciones parecen haber capturado la imaginación de un país desconcertado con la crisis económica e indignado con sus políticos. Son muchos los puntos en los que se puede discrepar del análisis, de las conclusiones y, sobre todo, de las soluciones propuestas en esa teoría. La actualidad, sin embargo, parece conjurarse para darle algo de razón…

 

Concedamos, pues, por un momento el beneficio de la verosimilitud a esa teoría que apunta a un maridaje incestuoso entre élites e intereses políticos y económicos en nuestro país. ¿Cuáles son las condiciones para que esa alianza sea posible y duradera?

 

La primera condición es mantener protegidos de la competencia a ciertos sectores. Las empresas de estos sectores no tendrían por qué ser especialmente productivas ni innovadoras: sino más bien empresas extractoras de rentas. Es la ausencia de competencia la que permite en ciertos sectores la obtención de beneficios extraordinarios (en perjuicio de consumidores y contribuyentes). Con competencia, por el contrario, los mecanismos de captura de rentas en los que se basan serían insostenibles.

 

La protección frente a la competencia se logra fundamentalmente de tres modos: a) con normas que impongan barreras de entrada a posibles competidores nacionales o extranjeros; b) estableciendo acuerdos entre las empresas del sector; c) ejerciendo sin límites su posición de dominio (en el caso de los antiguos monopolios, por ejemplo).

 

Para garantizar la estabilidad de ese “capitalismo castizo”, sin embargo, la segunda condición es contar con un “paraguas político”. Las empresas españolas que operan en sectores sin competencia tienden a cooptar (o contratar o corromper, según los casos) a los políticos porque así tratan de garantizarse una regulación favorable (el punto a) anterior). No es casualidad, desde este punto de vista, que el fenómeno de las puertas giratorias (revolving doors) se dé precisamente en sectores donde antes había monopolios (Telefónica, sector energético); como no es casualidad el peso extraordinario de algunos colegios profesionales en la discusión de normas que les afectan.

 

En caso de que, para eximirse de la competencia externa, las empresas prefieran (o tengan que) recurrir a las otras dos vías (conocidas en Derecho de la Competencia como acuerdos anticompetitivos (b) y abusos de posición de dominio (c)), necesitan a los políticos para alterar a su favor las decisiones de las autoridades de competencia encargadas de perseguir esas conductas.

 

Finalmente, las empresas necesitan un último mecanismo de cierre en caso de que todo falle: que los tribunales (sobre todo los más altos) les den la razón si sus intereses se ven amenazados en vía jurisdiccional.

 

Como puede deducirse fácilmente del análisis expuesto, la introducción de más competencia en los diferentes mercados se hallaría, así, en el centro mismo de la solución a los problemas descritos por César Molinas. Desde el punto de vista de los cambios legislativos, la introducción de más competencia devalúa el atractivo de los políticos porque hace la actividad de las empresas menos dependiente de la regulación. Desde el punto de la vigilancia de las actividades anticompetitivas, una autoridad de competencia y un Poder Judicial independientes son la garantía de que las vías b) y c) no serán posibles para mantener un sector protegido de las fuerzas del mercado.

 

En sentido contrario, ¿qué harían las élites extractivas si quisieran mantener sus posiciones de privilegio? Pues exactamente lo que están haciendo: oponerse a los cambios legales que impliquen introducir más competencia, acabar con la independencia de la autoridad española de competencia y reformar el CGPJ para hacerlo más sumiso a las indicaciones políticas.

 

No es de extrañar que el Gobierno del sr. Rajoy -como antes el del sr. Zapatero- fueran especialmente alérgicos a la introducción de reformas procompetitivas. Este tipo de reformas implicarían la disolución de ese entramado de intereses mutuos que va de la política a la economía. Esta es seguramente la explicación de la criminal inacción que ha manifestado el Gobierno recientemente.

 

Lo que es nuevo y propio del Gobierno actual es la intención –cada vez más inminente- de acabar con la independencia de la autoridad de competencia (con la creación de la CNMC) y los tribunales (con la reforma del CGPJ).

 

El problema, sin embargo, es si el país ha llegado ya a un punto en el que no puede seguir creciendo sin que esa relación incestuosa salte por los aires. Efectivamente, mientras la economía iba bien nos podíamos permitir el lujo de alimentar a farmacéuticos, registradores de la propiedad, etc. etc.; y no eran vistos como tan graves los beneficios extraordinarios de petroleras, eléctricas, telefónicas, etc.

 

El problema es que el cambio de modelo productivo, del que tanto se ha hablado, tendría que pasar por dinamitar esas antiguas relaciones. Y ello por dos razones: la primera es que la economía española no puede ser competitiva con el lastre de esos sectores no sometidos a la competencia. La falta de competencia en un sector repercute negativamente en los demás: no tendremos empresas competitivas para las que los carburantes o la electricidad son un input básico si, por falta de competencia, tienen que pagar por inputs más que las empresas de otros países de nuestro entorno. Dado que todos los sectores de la economía están interrelacionados, la ausencia de competencia en uno de ellos afecta negativamente a los demás y los hace menos competitivos.

 

En segundo lugar, el florecimiento de los sectores del “capitalismo castizo” al margen de la competencia produce efectos de expulsión negativos. Las empresas de esos sectores detraen factores productivos (capital, trabajo, etc.) de otros sectores. Así, esos otros sectores –que deberían estar a la vanguardia del cambio de modelo productivo por ser los más dinámicos- están infradesarrollados en España, con consecuencias negativas para el crecimiento y el empleo.

 

Si leemos en nuestra Historia económica reciente podemos ver cómo el progreso económico ha estado ligado a procesos de apertura económica e introducción de más competencia en los diferentes sectores. En 1959, en 1985 y a mediados de los 90 España supo salir de situaciones económicas difíciles abriéndose a la competencia y liberando el potencial de crecimiento de nuestras empresas. En estos tres momentos clave se acometieron reformas estructurales de hondo calado en nuestro país (que incorporaban en gran medida la apertura a la competencia de muchos de nuestros sectores) y que supusieron el inicio de importantes períodos de crecimiento económico.

 

La pregunta hoy es si seremos capaces de adoptar las medidas que son necesarias o si nos arrastrarán más en la crisis los intereses de esas élites extractivas.

 

28 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    Flojito.

    La tesis central es una presentación ‘light’ de las actuales teorías sobre institucionalismo y crecimiento económico puestas de moda por Acemoglu y Robinson, y mucho mejor estudiada y explicada por Carles Boix. Y la mención a Molinas sobra salvo para llamar la atención, pues la tesis de su artículo era que los políticos eran en sí mismos la élite extractiva de España, y no sus agentes.

    Y aparte, no presenta nada nuevo: España siempre ha sido un país de hijosdalgo rentistas, sobre todo porque han ido ganado casi todos los conflictos internos en su historia.

    • Páradox
      Páradox Dice:

      Han cambiado los hijodalgos rentistas. Ahora la oligarquía y caciquismo la componen los partitócratas y sus aledaños.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Me temo que también Bruselas es un inmenso creador de “extractividad” y de barreras de entrada.
    Mucho más que los gobiernos españoles que suelen hacer lo que Bruselas les dicta.

    Por ejemplo: nos vamos a quedar en manos de 7 u 8 “grandes” bancos donde antes vivían bien unos ciento y algo.
    Esto quiere decir lo que estamos viendo: no hay defensa o alternativa práctica posible como pequeño cliente. De remate el Estado te obliga a ser su cliente para todo.

    La optimización del ejercicio del poder exige la oligopolización. Mínimo esfuerzo máximo rendimiento.

    Y como económicamente el poder del Estado es absoluto, inevitablemente terminamos en manos de un muy reducido número de operadores que “ayudan” al Estado.

    Por eso vemos el perfecto alineamiento de todos los grandes actores económicos con los interese del poder.

    Frente a la UE y Bruselas también hay que tomar posiciones porque ahí está uno de los grandes motores de extractividad y concentración de conglomerados.

    Miren un momento las funciones de, por ejemplo, la mal llamada Banca Privada:

    1. Creación de Dinero a través de la concesión de Crédito hiper-apalancado.
    2. Canal exclusivo de Cobro de Ingresos Públicos.
    3. Canal exclusivo de Redistribución; Pagos Públicos.
    4. Sistema de información para el Estado de todas las actividades de cobros, pagos y movimientos patrimoniales privados.
    5. Sistema de evaluación, vigilancia e información sobre conductas privadas.

    Es decir, la relación privada es absolutamente secundaria. Lo importante son sus funciones para el estado y por eso, inevitablemente, tenemos que rescatarlos nosotros. Son Estado. No nos engañemos a nosotros mismos.

    En realidad es un sistema público y no tiene sentido despotricar contra los conglomerados de titularidad privada cuando su poder es concesión directa del poder político.

    Buenos días

  3. Pablo Fernández de la Vega
    Pablo Fernández de la Vega Dice:

    La teoría de las élites extrativas, por lo que a España se refiere, no me parece novedosa; basta con leer Oligarquía y caciquismo de Joaquín Costa.
    El panorama actual, en lo sustancial, es el mismo que hace 100 años.
    Tal vez peor si comparamos nuestra evolución con los paises de la UE a los que queríamos aproximarnos.

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    A mí el artículo me parece un muy buen resumen de una teoría que, con todos los matices que se quiera, me parece que explica muy bien una parte sustancial de los problemas creados por la élite político-económica.

    Algún matiz, no precisamente menor, me parece olvidar que la independencia judicial, entendida como independencia del CGPJ respecto del Gobierno, se la cargó el PSOE en 1985 cuando se sustituyó la forma de elección de sus vocales por la actualmente vigente en la que todos sus miembros son elegidos por el Parlamento (recordemos la famosa errata, previa a la muerte de Montesquieu del Conejo General del Joder Judicial) . El PP siempre ha llevado en su programa electoral la vuelta al sistema original previsto en la Constitución: 12 miembros elegidos por y entre jueces y magistrados y 4 por cada Cámara legislativa. E invariablemente, cuando ha llegado al poder, en este caso por tercera vez, se ha limitado a parchear el actual sistema pues en el fondo, se sienten muy cómodos con la longa manu que pueden ejercer, fiscalía aparte, sobre el poder judicial.

    Por otra parte, la independencia de los mal llamados organismos reguladores es una broma de mal gusto, con independencia de que sean 3, 7, 9 o 1.

    La Comisión Nacional de la Competencia se ha caracterizado por abrir expedientes con mucha repercusión mediática y en general, escaso respeto por la legislación, lo que ha motivado que muchas de sus resoluciones sancionadoras hayan acabado siendo anuladas por los Tribunales.

    La CNMV no ha servido absolutamente para nada en su tarea de reprimir comportamientos turbios de empresas cotizadas o no en Bolsa, presa de la obsesión de los reguladores económicos de verdad (Gobierno) de impedir cualquier alternativa de financiación a la de la Banca “tradicional”.

    La CMT ha puesto obstáculos frecuentes a las inversiones “de verdad” de Telefónica, facilitando que los nuevos operadores se limitaran en muchos casos a alquilar sus redes a precios políticos, sin una verdadera política de inversión creadora de valor. Claro que de una legislación que compartimentaba por municipios otorgando monopolio territorial a una empresa para extender cables de fibra óptica no se podía esperar otro resultado: Tarifas de conexión a Internet de las más caras del mundo civilizado y poquísimo cableado de fibra óptica. A cambio, eso sí de poder “disfrutar” de un ADSL pionero en Europa pero hoy obsoleto.

    Y qué decir del Banco de España, experto en bendecir todo tipo de desmanes bancarios, politizado hasta la náusea en la etapa zapaterina, ventanilla de favores y celoso guardián del status quo de los financieros del país. Por supuesto, no se enteró de que las Cajas, instituciones bicentenarias en muchos casos estaban al borde de su desaparición.

    Como de costumbre, de acuerdo con Manu Oquendo.

    Una palabra, aplicada en su día a un famosísimo embajador alemán resumen todo: CONVOLUTTO.

  5. eduardo
    eduardo Dice:

    La protección contra la competencia también se hace mediante campañas de consumo del producto nacional, que es el que genera circulación económica real, para generar cultura de consumo de productos de proximidad, no solo por su calidad, sino también por la pervivencia colectiva. Una pequeña tontería, pero eficaz: en cualquier mercado francés de pueblo, todos los productos franceses llevan una banderita bien visible; no hace falta poner en la etiqueta de donde es, al momento lo sé. Y la gente tiende a comprar el producto que tiene la banderita frente al que no la tiene.

    • Aloe
      Aloe Dice:

      Eso no es protección contra la competencia, sino marketing, que busca posicionar bienes y servicios dándoles una imagen de marca (aunque no sea de una empresa concreta).
      No distorsiona la competencia porque apela a la libertad del consumidor y a convencerle, no a eliminar competidores por los medios que se mencionan en la entrada.
      Probablemente puede tener cierto éxito si lo que se promociona no cuesta más caro y no se percibe como peor. Pero los precios y la calidad han de ser competitivos con el resto, o probablemente no tendrá mucho efecto.

      Llama la atención de los comentarios lo dispuestos y felices que parecen muchos a pagar la energía, la telefonía, y muchas otras cosas más caras de lo que podrían pagarlas, para sostener la “producción nacional” (?). También parecen dar por sentado que jugando limpiamente esa producción nacional no tendría nada que hacer. Pero en realidad es lo contrario la mayor parte del tiempo: cuando la necesidad aprieta, los ineficaces se vuelven eficaces y los careros bajan los precios.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    ¿Esa es la solución, más competencia? No sé. No entiendo nada de economía.
    ¿Pero en todos los casos? ¡Aquí del Rei!, que dicen en Portugal
    Nuestras calles están abarrotadas de negocios chinos. Ya sabemos cómo funcionan. Más baratos lo son. Pero a la vez destruyen el futuro del comercio español, y anulan cientos de miles de puestos de trabajo que habrían de ser, por derecho propio, para nuestros hijos. Competencia pura y dura… ¿Traemos más?
    Y ahora corren vientos que intentan extender la competencia a sectores hasta ahora blindados contra ella. Se habla en el post de las farmacias y de los registros. Y se calla de los notarios. ¿Por qué, Critilo, somos de otra pasta? ¿O es que ya tenemos bastante “competencia”?
    Las farmacias… ya está inventado. En alguna CA, Navarra creo que es, se ha dejado libertad total o casi. El resultado, paradójicamente, no es muy halagüeño. Quizá es que la salud no debe estar del todo abierta a la competencia… Lo que sí es vergonzoso es el sistema madrileño de acceso a las farmacias vacantes. Lo miré hace un par de años, ojalá haya cambiado: 400 leuritos había que dar a fondo perdido (tasa) por CADA farmacia que se socilitara. Dentro de un sistema pensadísimo para favorecer a los hijos de “farmaceúticos con farmacia”. Vergonzoso. Bochornoso. Y las Asociaciones de Consumidores, bien calladitas. Qué curioso.
    Los registros…¡Pero bueno! Critilo, hombre “juicioso” y “prudente” según pone en tu curriculum… ¿te permites hablar de “alimentar a los registradores”? ¿Y a tí quién te “alimenta”, ignoto amigo y quizá compañero? Tío, eso es demagogia baratísima. Mira, piques corporativos aparte (que a mi también me cabrean a veces) los registradores dan un servicio, montan una oficina y cobran por ello. ¿Como que” les alimentamos”? Que eso lo dijera yo, que no soy “juicioso y prudente”, vale; pero que lo digas tú, amparándote en el anonimato…
    Y sobre el fondo: si se establece la libertad de elección de Registro, cada uno optará por el que más laxo sea a la hora de calificar. Los bancos tendrán registradores en nómina. Si no, serían idiotas y no lo son. Y entonces, ¿para qué servirán los registros? ¿Para arrodillarse ante el poderoso y freir a defectos al ciudadano normal? El Registro puede actuar sin otras consideraciones que las jurídicas. Reconozco mi envidia, sana pero envidia. Ese es el camino a seguir si queremos que el Derecho vuelva a pintar algo en España. Todo lo contrario de la “competencia”.
    ¿Acaso la mágica competencia debe extenderse a la Inspección de Hacienda? ¿O a la policía? ¿O a los jueces?
    Ahora hay muchas quejas sobre la actuación de los notarios en materia hipotecaria. Y digo yo… ¿quid, como colectivo, en caso de NO tener competencia? ¿Hubiéramos controlado a los bancos MAS o MENOS que en la situación pasada? ¿Cuántas claúsulas abusivas estarían ahora en los Tribunales? Porque competencia vaya si la ha habido. ¿Y para qué ha servido? Mejor que no hable…
    Se dirá que eso requiere estar a sueldo del Estado. Pues miren, igual sí. A mí me conviene bastante más el arancel y el actual sistema, y creo que al Estado le saldría muchísimo más caro el sistema de funcionarización; pero aquí NO se ha de decidir por la conveniencia de los notarios, sino por el interés general. Aunque a los notarios nos pueda doler. Si por el interés general me toca fastidiarme… ¡pues me tendré que fastidiar!
    Si el precio para poder ejercer nuestra función con independencia, SIN COMPETENCIA, es estar a sueldo, pues adelante. ¡Qué se le va a hacer! Lo peor (para la Sociedad) es tener notarios genuflexos ante el Banco o la Gran Empresa de turno.
    Ojo: La mayoría de los compañeros NO se humillan ante los poderosos; hay casos que rayan en el heroísmo. Podría poner ejemplos concretísimos. Pero ante casos de “compañeros” que firman 40.000 cancelaciones al año (evidentemente con el aplauso y la aquiescencia absoluta de los bancos, que son quienes se las llevan, ellos Y SUS GESTORIAS sabrán por qué), creo que la “competencia” entre los notarios está absolutamente desautorizada. Sencillamente NI FUNCIONA NI ES DESEABLE.
    La Sociedad necesita de notarios que sirvan al bien común, que asesoren al débil, que sean el consejero jurídico de confianza del ciudadano. Que puedan decir “no” cuando en derecho corresponde decir “no”. Y eso es justo, justito, lo contrario de la “libre competencia”.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      “anulan cientos de miles de puestos de trabajo que habrían de ser, por derecho propio, para nuestros hijos”

      No sabía que os puestos detrabajo tenían nombres y apellidos hasta nacionalidad. Con el resto estoy bastante de acuerdo, sobre todo con el tema registradores y notarios

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Pues sí, Ex Machina; mientras existan naciones (que ojalá desaparecieran, pero existen) la cosa es así: los nacionales tiene más derechos que los extranjeros. En cualquier ordenamiento de todo el mundo.
      Ojalá fuese de otro modo y todos los hombres fuésemos sencillamente hermanos. pero mientras eso no llegue, a mí -que tengo hijos- me parece suicida lo de que el comercio acabe en manos de inmigrantes chinos.
      ¿Tú tienes hijos con un futuro profesional por hacer, o no?

    • Isidro
      Isidro Dice:

      Los chinos no son la culpa de todos nuestros malos ni nos quitan nuestros empleos. Nuestros jóvenes no emigran por los chinos. Simplemente se crean los suyos montando sus tiendas, restaurantes, bazares, todoa100, o bares. No podemos competir en sus salarios o sus jornadas interminables. Pero si se nos pegara un poco de su espíritu emprendedor y su capacidad sacrificio mejor nos iría. Además, si los chinos vendieran productos españoles no tendríamos problema, ¿verdad? Zara es española pero fabrica en Pakistán y en India. Seat fabrica en España y es alemana. ¿Qué es español?

      A lo mejor tenemos que pensar un poco más en más sacrificio, en autoempleo, o que si ellos montan aquí bazares, habrá que montar bares de tapas, churrerías, o comernos con patatas su asquerosidad de aceite de soja y que le echen un oliva virgen.

      Recomiendo este artículo de Rayo, el reportaje de Equipo de Investigación de Antena 3 sobre los chinos y Gao Ping.

      http://juanramonrallo.com/2013/05/y-si-solo-compraramos-productos-espanoles/

    • EstuarioSocial
      EstuarioSocial Dice:

      Sobre el tema de los notarios y papel en las hipotecas, lo que está claro es que el problema no ha sido la falta o no de competencia, sino de responsabilidad. O por hacer un juego de palabras, de incompetencia, por no advertir una serie de cláusulas que no deberían haber figurado jamás en los contratos de hipoteca.

      Por suerte, hay numerosos jueces y tribunales, que están siendo valientes y están poniendo un poco de orden y coherencia, a nuestro ya castigado sistema jurídico, político y social. Aunque aún falta camino por recorrer.

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Ahora mismo el Estado va a privatizar una parte de AENA. Inicialmente se quiere quedar con la mayoría.

    Esto hay muchas formas de hacerlo.

    Una de ellas sería una Oferta Pública exclusiva al tramo de Retail (nosotros) con derecho de retracto a favor del estado y un pequeño dividendo preferente. Todo para muchas personas físicas con unas pocas acciones para cada una y ejercicio futuro de un derecho de retracto por parte del emisor.

    Pues no.

    Lo van a hacer, como de costumbre, para “Inversores Institucionales” a los que encima se hará un descuento en el “Bid Pricing Book” y se les entregarán puestos en el consejo para los mangoneos al uso –que es donde está el verdadero negocio–.

    De postre los Bancos de Inversión “The Banks” que dirijan el proceso y el Road Show, se llevarán como mínimo el 4% del “Placement”. Para abrir boca.

    ¿Han visto ustedes un partido que lo proponga?
    Pues alguien se está perdiendo una enorme oportunidad da dar en la diana. ¿Por qué lo harían?

    Saludos

  8. viernes
    viernes Dice:

    Existe una alternativa reformista y realmente factible, desconozco si se ha tratado en el blog, pero me parece una iniciativa de lo más interesante. Además no creo que sea del gusto de Bruxelas y viene a cuento de los incentivos de que habla el Sr. Oquendo.

    Se trata de sustituir los motores de la economía y por extensión de la sociedad (competencia y afán de lucro) por otros bien distintos (bien común y cooperación) sin cambiar el marco legal sustancialmente.

    El promotor es miembro de ATTAC pero no es el típico antisistema:

    http://www.tv3.cat/videos/4039250/Christian-Felber-leconomia-del-be-comu

    http://www.gemeinwohl-oekonomie.org/es

  9. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Creo que la tesis del post está bien vista. Me parece especialmente interesante el papel que juegan las instancias judiciales con su crónico retraso (con el que lógicamente se cuenta) en esta situación, además del dato de que las grandes empresas tienen a su disposición recursos materiales y humanos suficientes para discutir cualquier decisión judicial hasta que el infierno se congele. Sin hablar, que eso daría para otro post, de la dificultad de adaptar la jurisdicción contencioso-administrativa, surgida para revisar actos administrativos de naturaleza muy distinta, al cometido de revisar los acuerdos de los organismos reguladores de la competencia.

  10. José García
    José García Dice:

    Muy buen post.
    La cuestión es que nuestra economía es sólo aparentemente de mercado, o mejor dicho, en determinados sectores, me refiero a los que cotidianamente dependen de una decisión política, la competencia es aparente o directamente no existe. Creo que dos ejemplos son ilustrativos, además de lo que el sr. Arriola nos dice respecto de Telefónica y del sector bancario en un comentario anterior.
    Vgr. sector de la construcción, en los que la decisión de una autoridad pública (y por tanto política) es fundamental para la adjudicación de un contrato, la competencia es una quimera. Basta asomarse a los titulares de la prensa para darse cuenta que las contratas se las han estado llevando, en muchísimas ocasiones, quienes han pasado previamente por la caja del partido que controla el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma, etc. No se trata de hacer la oferta económicamente más ventajosa, o más eficiente, sino en tener los contactos necesarios para poder llevare el contrato.
    -sector de la energía, que también está regulado, dónde los consejos de administración de las grandes empresas están repletos de altos o altísimos cargos de los dos partidos que se han estado alternando en el poder.
    Todo ello conlleva un falseamiento de la competencia, dónde los ganadores son fundamentalmente tanto las grandes empresas como aquellos que desde los distintos ámbitos de poder son complacientes con las mismas. Siempre me he preguntado como en España hemos sido capaces de crear, en muy pocos años, empresas constructoras con un volumen de negocio apabullante, que las hace estar entre las primeras del mundo. La respuesta está en que las mismas hicieron su negocio gracias al BOE, adquirieron el suficiente tamaño y músculo y desde ahí se han lanzado al exterior.

  11. Isidro
    Isidro Dice:

    Nada nuevo bajo el sol, pero buen resumen. Todo parece conectado, y aunque no soy afín a teorías conspirativas, sí que creo que ciertas cosas se están haciendo deliberadamente para mantener ciertos poderes políticos, económicos y una forma de sistema que cada día demuestra más su desesperación y su estado anémico.

    • viernes
      viernes Dice:

      Hombre !!, no sabía que existiese la palabra ‘teleocrática’, me gusta. A propósito de Hayek, hay una anécdota que cuenta el propio Felber, pero mejor que la lean en su libro.

      Sigamos con el profesor JR Rallo, doctor por la URJC:

      “Aclarado esto, podemos empezar a desmentir los diversos errores de Felber. Los dos pilares sobre los que asienta Felber el libre mercado son el egoísmo individualista y la competencia feroz entre las personas: dado que tengo que satisfacer sólo mis fines, he de competir y prevalecer sobre los demás aun a costa de que ellos se vean frustrados y perjudicados. Nada de esto es cierto.”

      Empieza bien, con rigurosidad académica, los dos pilares sobre los que se asienta el ‘libre mercado’ son según Felber competencia y afán de lucro. Pero sigamos:

      “De hecho, cualquier persona en una economía de mercado sólo es capaz de satisfacer la inmensa mayoría de sus fines si previamente genera riqueza para los demás.”

      Creo que se comenta solo ese sólo. Le daré otra oportunidad:

      “Como el mercado libre es un sistema cooperativo, el mecanismo de asignación de quién puede satisfacer qué fines es el siguiente: quien contribuye a satisfacer muchos fines de muchas otras personas (quien aporta mucho al grupo) puede satisfacer muchos fines suyos (puede retirar mucho del grupo). De nuevo, esto no presupone que quien retire mucho del grupo vaya a gastarlo para sí mismo, pues bien puede regalarles a los demás (donaciones), la riqueza que le corresponde, simplemente es una regla equitativa de que “quien da más, recibe más”.

      Es decir, como el benefactor que dona 20 M a Cáritas, mientras su empresa fabrica en Pakistán, Marruecos o donde sea en condiciones paupérrimas o bengalíes. Podría seguir desgranando ralladas pero ¿para qué?, yo no soy doctor.

      Un saludo

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Viernes y Ennecerus, para agradeceros la introducción de lo de la “Economía del Bien Común”. ¡Interesantísimo! ¡Gracias!
      De paso, y abusando de tu amabilidad, Viernes… ¿me podrías precisar qué fábricas tiene Zara en Marruecos y en Paquístán, o en otros países paupérrimos, y si sabes en qué condiciones se trabaja allí? De lo que has escrito parece deducirse que hay abusos serios, y es un tema grave, ¿no?
      Gracias…

    • viernes
      viernes Dice:

      Gracias a tí. Y no, no tengo esos datos ni insinúo abusos directos, solo la patente falta de control en los proveedores. De todos modos Inditex no hace gala de transparencia, y una pequeña búsqueda en San Goggle tampoco aclara mucho:

      http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/13/economia/1368464946.html

      Prosiguiendo con la crítica o ensayo del JR Rallo, yo no sé si hemos leído el mismo libro, la EBC presupone que son las empresas privadas las que se comportan según el paradigma de libre competencia y afán de lucro, no propiamente las personas. Pero bueno, conociendo los conceptos ‘austríacos’ de organización social ..

      Por si acaso:

      “La Economía del Bien Común es tendencialmente una forma de sistema de mercado, en el cual las coordenadas de los motivos y objetivos de aspiración de las empresas (privadas) sean cambiadas de afán de lucro y concurrencia por contribución al Bien Común y cooperación.”

      http://www.gemeinwohl-oekonomie.org/es/content/la-idea

      También dice el Sr. Rallo:

      “Por consiguiente, sólo cuando desde la educación estatal se haya adoctrinado a cada individuo en los principios de la EBC (algo que Felber defiende: “uno de los requisitos más importantes y condición previa para el florecimiento de la EBC es la intervención de nuevos valores, la sensibilización de la conciencia del ser humano incluyendo el propio cuerpo, la práctica de competencias sociales y comunicativas y el aprecio por la naturaleza. Por eso propongo seis contenidos básicos aptos para cualquier curso social y que a mí me parecen todos ellos sin excepción más importantes que las asignaturas que se imparten hoy en día de forma obligatoria”) podrá dejarse que los consumidores sean los únicos que decidan.”

      Pues si lo único que ha encontrado para fundamentar un adoctrinamiento estatal es “que a mí me parecen”, apaga y vámonos.

  12. viernes
    viernes Dice:

    Con la venia de sus señorías, 3ª y última parte del serial Rallo vs EBC.

    JRR: “Mientras tanto, como ya vimos, deberá ser el Estado quien intervenga, premiando a las economías con un buen balance del bien común y castigando a aquellas con un mal balance, por ejemplo mediante transferencias de renta a las que se porten bien y multas a las que no.”

    Sí, aquel ‘argumento’ que vimos:

    JRR: “Sin embargo, la EBC no se basa en la persuasión y la voluntaria cooperación de los implicados para alcanzar fines que todos ellos compartan. No, como a continuación veremos, Felber impulsa una agenda de reformas dirigida a recortar violentamente las libertades del resto de seres humanos.”

    Lástima que las empresas, no “el resto de seres humanos” ni “las economías”, solo tienen libertades otorgadas, y una regla equitativa ahora, antes y después, es tratar por igual a los iguales, no a los desiguales:

    CF: “Las empresas son construcciones, criaturas de una comunidad democrática de derecho; solamente pueden existir bajo el prisma de una normativa legal.” [Normas para empresas, no para personas p.20 edición de papel]

    Este es el modelo de ‘mercado libre’ que disfrutamos:

    http://www.elconfidencial.com/economia/2013/06/17/inditex-se-aprovecha-de-la-ley-para-librarse-de-pagar-900-millones-de-impuestos-en-espana-123156/

    http://www.eldiario.es/economia/Asia-gran-fabrica-Inditex_0_73843124.html

    juzguen ustedes …

    • viernes
      viernes Dice:

      Disculpen .., parte 3 y media del serial.

      Aparte del tema de la financiación de la EBC, demasiado arduo para un perezoso (yo), me llaman la atención algunos puntos controvertidos en la crítica del Sr. Rallo: las posibles subvenciones estatales, correlacionado con los fraudes auditores, y el tamaño óptimo de las empresas.

      El primero ofrece algunas dudas, entre las ventajas legales o premios, que las empresas con más rendimiento de balance de bien común podrían disfrutar, figuran las “ayudas directas” [premiar la búsqueda del BC – p.62]. En resumen, Felber no aclara qué tipo de ayudas (si públicas o no), y JRR aprovecha, no sin razón, ¿qué pueden ser sino subvenciones estatales?.
      Puede entenderse así (extraño, pues la EBC presume de ser economía de mercado), o bien préstamos sin costes provenientes de empresas o de personas a título individual.
      Teniendo en cuenta que Felber dice que el mercado se regulará a sí mismo en el tema auditor, y que el papel del Estado se limitará a ser ministerio fiscal recaudador y regulador-supervisor de las auditorías (privadas), y que no existirá un ministerio del bien común, yo me decantaría por la segunda opción.

      En cuanto a los fraudes y corrupción de las auditoras:

      “Al contrario que el balance financiero, el balance del bien común, ofrece numerosas ventajas, que también conciernen a la falsificación:

      – Es público y accesible a todo el mundo
      – Es comprensible para todos, porque los criterios son simples y humanos
      – Muchas partes interesadas tienen interés en la corrección del balance, y por lo mismo un intento de falsearlo saldría rápidamente a la luz. Lo que trae a a colación la peer evaluation o revisión por pares. Todas las personas relacionadas con la empresa pueden participar en la valoración para ofrecer a los auditores una base de información más amplia sobre su trabajo.” [Auditoría del BC – p. 65]

      Creo que existe cierta diferencia con la connivencia demostrada por famosos auditores, en el caso de Grecia o en el caso Bankia, con el capitalismo de Estado.

      En cuanto al último punto, el Sr. Rallo se queja de que Felber no define el tamaño óptimo. Tal vez esté tan imbuído del pensamiento correcto:

      “El que piensa en un crecimiento exponencial e infinito en un mundo con fronteras o es un loco o un economista” – Kenneth Boulding

      , que se le haya pasado por alto que la competencia no desaparece:

      “Mientras exista el derecho de fundar libremente empresas y la posibilidad de que quiebren, inevitablemente coexistirá la opción de competencia.” [Cooperación estructural – p.82]

      Simplemente, como no hay obligación de crecimiento, el tamaño óptimo será aquel que permita la maximización del BC.

      Ahora sí .. he terminado, creo.., nunca digan nunca jamás.

  13. viernes
    viernes Dice:

    He acabado de releer a Felber y creo que será interesante poner un par de puntos (finales) sobre algunas íes.

    1º Las dudosas ‘ayudas directas’, [preguntas frecuentes, p.248]:

    [CF:] ¿No son una contradicción las ventajas legales para los más orientados al bien común y la anulación de la competencia?

    [CF:] A primera vista, sí. Pero la economía del bien común no fomenta la habitual feroz competencia del enfoque ganar-perder: los que tienen más éxito lo tienen porque ayudan a las otras empresas, al prescindir de la publicidad agresiva, mediante la difusión de conocimientos, la cesión de trabajadores y de pedidos o por ayuda financiera directa. Un buen balance de la EBC no se consigue a expensas de otras empresas, sino para su beneficio. No hay ganadores ni perdedores en esta cooperación estructural: se trata de un sistema ganar-ganar, ésa es la meta.

    parece que definitivamente no son subvenciones estatales, sino préstamos entre empresas. Sin comentarios.

    2º ¿Se basa la EBC en la ingeniería social?

    [JRR:] “El propio Felber admite que la EBC no se puede implementar apelando a la “motivación intrínseca”, hace falta la coacción del Estado:

    [CF:] Sin lugar a dudas [sería preferible que la economía del bien común se basara en la motivación intrínseca]. Pero eso sólo puede ser un objetivo a largo plazo. En primer lugar, son todavía muy pocas las personas motivadas principalmente de manera intrínseca; han aprendido a seguir incentivos y objetivos externos. Y relacionado con esto, el segundo y más importante motivo: si dejáramos a día de hoy a las empresas decidir libremente cómo se comportan, es cierto que algunas elegirían la orientación del bien común, pero otras no, porque muchos de nosotros hemos interiorizado valores asociales como el egoísmo y el comportamiento competitivo, y los viviríamos. Y estos otros se impondrían, porque en la dinámica del sistema actual la empresa con el mayor beneficio económico gana a la competencia. Es decir, se tendría que suprimir el actualmente válido marco legal para la economía. ¿Ha llegado el momento para esto? Como ya dijo Aristóteles: < >. Esa perspectiva sigue siendo válida. Dado que nosotros como humanidad estamos tan lejos, se necesitan normas obligatorias.

    [JRR:] Por tanto, hasta que desde el Estado se “construya un hombre nuevo”, será necesario reprimir a los “hombres viejos” para que se comporten rectamente. Y así entramos en la alternativa al mal descrito capitalismo: la Economía del Bien Común.”

    En realidad, la transcripción del fragmento está descontextualizada, [preguntas frecuentes, p.245]:

    [CF:] ¿No sería mejor que, en vez de en “incentivos”, la EBC se basará en la motivación intrínseca?

    [CF:] Sin lugar a dudas. Pero eso sólo puede ser un objetivo a largo plazo. [..] Dado que nosotros como humanidad estamos tan lejos, se necesitan normas obligatorias. La EBC se centra en tres caminos: la concienciación, incentivos conformes al mercado y leyes reguladoras. Todos los caminos conducen a la meta.

    El profesor JRR desecha los “incentivos” y la última parte de la respuesta. Así y todo a través de algún preclaro razonamiento descubre que el “hombre nuevo” es el objetivo de la EBC.
    Esa teoría tendría que explicar antes varios hechos:

    – la concienciación no es obligatoria.
    – los incentivos conformes al mercado son opcionales (los productores y consumidores pueden elegir guiarse o no por el balance del bien común).
    – las leyes reguladoras son democráticas: equitativas y reversibles.

    Respecto a la coacción estatal, es la misma por ejemplo que permite a fanáticos del ‘mercado libre’ (libertad negativa, claro) enseñar en universidades públicas; de esa no suelen renegar, pero imagino que las condiciones de trabajo no serán como las de Bangladesh:

    http://www.elconfidencial.com/mundo/2013/07/10/el-dilema-de-bangladesh-explotacion-laboral-o-millones-de-parados-124681/

    • viernes
      viernes Dice:

      Perdón. Como ya dijo Aristóteles: “Si en la Tierra dominase el amor, todas las leyes serían innecesarias”.

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