La guerra de las becas

La polémica desatada por la elevación de la nota necesaria para la concesión de becas universitarias, con rectificación del Ministro Wert incluida (del 6,5 al 5,5), nos parece muy significativa de lo profundas que son las raíces de nuestra crisis. Las distorsiones que debates como éste ponen de manifiesto son, sin duda, unas de las causas de la desastrosa situación de la educación en España, que certifica, año tras año, el informe PISA. la mala situación de las Universidades españolas en el famoso ranking de Shanghai y el último informe de la OCDE sobre la educación española. Mientras tanto, aquí seguimos discutiendo de religión, de hijos de banqueros vs hijos de mineros, o si los 7 son notas franquistas y los 5 notas progresistas. De cualquier cosa que sirva para tirarse los trastos a la cabeza y no analizar el fondo del problema. Y por supuesto sin que nadie asuma responsabilidad alguna por nada, empezando por los beneméritos rectores (cuya gestión algo tendrá que ver con la situación de las Universidades españolas muchas de ellas mediocres y medioquebradas) que con tanta tenacidad se oponen a la subida de la nota de corte. Pero es que como nos recordaba Rafael Rivera en este post que fue de los primeros y más leídos de este blog, el sistema de gobernanza de las Universidades españolas genera unos incentivos tremendamente perversos.

 

Así hemos llegado a una situación muy peligrosa en la que el principio de responsabilidad personal y social, y la idea de que que para acceder a unas ayudas públicas hay que merecerlas, resultan hoy para muchos casi una provocación. Y, por el contrario, está arraigada la creencia de que constituye una especie de derecho conquistado el que baste con un cinco o poco más de nota que te concedan una beca, un derecho universal que ahora se pretenda arrebatar. En definitiva, en nuestra sociedad hoy es posible decir cosas como que un pobre vago debe de tener las mismas posibilidades de estudiar que un rico vago (se entiende que porque sus padres le pagan los estudios, suponemos) sin despeinarse. Es más, pasando por progresista, cuando lo más progresista del mundo es defender una educación pública de calidad y eso requiere mérito y esfuerzo, no solo de los alumnos, por supuesto, sino también de los profesores. Que se lo digan a Albert Camus que dedicó su discurso de recepción del Nobel al profesor Louis Germain, el cual convenció a su madre analfabeta para que dejase seguir estudiando a su brillante hijo y se desvivió por conseguirle una beca. Y no ha sido el único al que una buena enseñanza pública le cambió la vida.

 

Al analizar este debate sobre las becas vemos que asoman varias patologías o síntomas de la enfermedad moral que nos está devorando. Y hay que ponerlas en evidencia, de nuevo levantando el telón de la corrección política. Es bueno recordar unas cuantas cosas muy básicas, de sentido común. Pero que asombrosamente en España parecen revolucionarias por lo que es preciso seguir insistiendo en ellas.

 

Por una parte, hay que recordar que al contrario de lo que pensaba aquella ilustre política del PSOE el dinero público sí es de alguien. Porque algunos tenaces defensores de las becas “urbi et orbe” no parecen considerar que el dinero en cuestión sale del bolsillo de los sufridos contribuyentes o, peor, de deuda pública que tendrá que pagarse durante muchos años y que estamos dejando como pesada losa a las nuevas generaciones. Como desde esa ficción tales recursos no son de nadie, sino que es una especie de maná que cae del cielo, se puede repartir generosamente sin exigir casi nada a cambio. Claro que esta idea también ha sido fomentada por políticos demagogos que en los años de la euforia y el boom transmitían que los AVES, aeropuertos, palacios de congreso, Universidades, etc, etc, salían, no de nuestros bolsillos, presentes o futuros, sino de su magnánima voluntad y su prodigiosa capacidad de gestión.

 

Otra patología destacable que se detecta en el debate de las becas es la dialéctica, tan cara en ciertos ambientes, de los “derechos adquiridos” o “conquistados”. Para los defensores de esta tesis  -tan agradecida desde el punto de vista psicológico, ya que la responsabilidad siempre recae sobre otros- la historia de la humanidad en general y la de España en particular se reduce a una lucha de los buenos (que cada uno identifica con quien prefiere) frente a los malos (lo mismo) en que los primeros van conquistando bienes, derechos y servicios en una feroz guerra de trincheras, arrebatandoselos poco a poco a los segundos. Y ahora estaríamos en un momento en que los malos, con nuevas fuerzas, pretenden reconquistar el terreno perdido. Por supuesto las becas al cinquillo formarían parte de ese botín que ahora se pretende arrebatar a “los buenos”, al sufrido pueblo (no añadimos “trabajador” por lo del cinco) por “los malos” (encarnados, por el momento, en el Ministro Wert que la verdad es que da el tipo estupendamente, todo hay que decirlo).

 

Lamentablemente la realidad jurídica, económica y social no abona la tesis de un pastel fijo de derechos que hay que repartir, de forma que lo que se da a unos (los pobres, los buenos) se quita a otros (los ricos, los malos). Por el contrario, los incentivos correctos al talento, el esfuerzo y la honestidad pueden dar lugar a un pastel más grande al fomentar la generación de riqueza y crecimiento, mientras que los incentivos perversos pueden llevar al estancamiento y a la pobreza. Y sólo donde hay se puede repartir. Quizá el capital humano es donde con mayor crudeza se manifiesta este principio: cuanto mejor preparados y más formados son los ciudadanos de un país, mayores posibilidades tienen de generar riqueza y por tanto más posibilidades hay de que la tarta crezca. En caso contrario, lo más probable es que la tarta decrezca. Y ojo: no hay que confundir formación con título.

 

En definitiva, regulaciones hiperprotectoras y voluntaristas que obvian la realidad a menudo lo que acaban provocando es estancamiento y pobreza. Los recursos públicos, insistimos, no caen del cielo: salen del bolsillo de los ciudadanos. Por su propia naturaleza son escasos, puesto que no solo un exceso de tributación acaba con la capacidad del país de generar riqueza (la famosa curva de Laffer)  sino que lo que se destina a unas necesidades siempre es en detrimento de otras.

 

La distribución de los recursos públicos debe de obedecer a criterios de justicia, por supuesto, pero siempre cuidando de que se generen los incentivos correctos. Por esa razón no puede prescindirse en un sistema de becas educativas de recompensar el mérito y el esfuerzo. Destinar recursos públicos a permitir la entrada masiva de estudiantes mediocres sin ganas de estudiar en la Universidad en un país que ya tiene un excesivo número de estudiantes universitarios, muchos de cuyos títulos valen muy poco en un mercado laboral muy complicado parece un verdadero despropósito. Máxime cuando carecemos de cuadros medios bien formados, y de una buena formación profesional con la que estos estudiantes podrían asegurarse un futuro profesional. Si al final todo el mundo tiene derecho a un título universitario y para eso hay que rebajar el nivel hasta donde haga falta, ese título no valdrá nada puesto que no garantizará nada.

 

Seamos serios y digamos en voz alta lo que es un secreto a voces: En España sobran universidades y universitarios mediocres y faltan universidades de prestigio con un buen nivel de exigencia y actividad investigadora. Las Universidades públicas como bien se denuncia este editorial  han proliferado como setas en los últimos años a mayor gloria de autoridades autonómicas, rectores, prohombres locales etc, etc. Muchas de ellas han tenido que generar “demanda” en sitios donde no la había,  y para  eso se lo han puesto muy fácil a los alumnos y también a los profesores, por cierto. En cambio, faltan buenos centros de formación profesional y falta investigación de calidad Sobra mediocridad universitaria. No tiene sentido seguir subvencionándola.

 

Así se puede ver en este cuadro extraído de una conferencia que dio Juan José Dolado en la UIMP sobre la situación de la educación universitaria en España en el verano de 2011.  Esta es la distribución de la titulación terciaria (universitaria) secundaria (obligatoria) e inferior en España, en la UE y en la OCDE.

Y la relación entre enseñanza universitaria y formación profesional es muy diferente también en España y en la UE:

 

–  España tiene mas universitarios que en Francia o en Alemania.

–  La proporción estudiantes/formación profesional es 3/1 en España, y 1/1 en la Unión Europea.

 

Si en el pasado se han cometido errores tremendos en el sistema educativo español, que se han mantenido durante décadas gracias al boom o a la inercia o a los intereses creados esto no debe ser obstáculo para replantearnos de una vez la distribución de los recursos públicos destinados a la educación universitaria y proporcionar al esfuerzo y mérito el estímulo que merecen.

 

Como bien dice César Molinas en su reciente libro “Qué hacer con España”,  necesitamos un Plan Marshall en materia educativa. Ahora o nunca.

 

50 comentarios
  1. Emilio
    Emilio Dice:

    Hay todavía algo más sangrante. En realidad los pobres de verdad se han quedado sin título en la ESO y esto sí que nunca ha constituido una preocupación para quienes ahora ponen el grito en el cielo. Por lo demás, la declaración de la renta no refleja correctamente el nivel económico de los españoles para quien no tiene como fuente principal las rentas del trabajo. Los argumentos de los progres son eso, argumentos de progres porque aún cuando todo lo que dicen fuera cierto que no lo es, con uno u otro criterio estaríamos hablando de clases medias y altas, porque los hijos de los trabajadores no llegan a la Universidad.

  2. Joserf K.
    Joserf K. Dice:

    Para empezar; habría que decir que todos los que estudian en la pública están becados, independientemente del nivel de renta de sus progenitores y de su rendimiento académico. Nadie en la pública paga el coste real.
    La universidad privada, de momento, se creó para los hijos de los pudientes torpes.

  3. David
    David Dice:

    El ahorro es considerable. Si el pobre no se puede permitir pagar una matrícula universitaria para su hijo nos vamos a ahorrar el otro 80% que subvencionamos actualmente. Además, con criterios altamente exigentes de acceso a la universidad pública las becas tampoco serán un gasto muy elevado, y los hijos de ricos vagos se irán a la privada necesariamente, a pagar el 100%. Tendremos por tanto pocos pero brillantes universitarios titulados por la pública y un floreciente mercado de títulos universitarios en la privada para que los hijos de los de siempre no tengan problemas en llegar a donde toca.

    ¡Todos ganamos!

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Que en España muchas universidades privadas son muy fáciles, casi como vendedores de títulos, es otro problema, digno de ser debatido y solucionado. Y, por cierto, cada vez más públicas, que buscan su supervivencia a base de atraer alumnos poniéndoselo muy fácil. El hijo del rico o del muy rico tendrá opciones, como estudiar fuera en universidades realmente buenas.
      Lo que no tiene mucho sentido es ese axioma de, como los hijos de los ricos pueden tener oportunidades, vamos a poner ingentes recursos en dar a todos títulos universitarios de mala calidad… que no les sirvan para nada. Es como decir: como los ricos pueden tener un Ferrari, demos a todos los pobres coches… aunque no anden.
      Si los recursos son escasos hay que definir objetivos razonables. Y desde luego que todos los esforzados puedan estudiar, al margen de su economía.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Hay un libro de Juan Marichal donde se explica como eso que dice Fernando estaba ya en los ideólogos de la II República. Lo llamaban la “proletarización de la universidad”.

    • Brigitte Arenas
      Brigitte Arenas Dice:

      Izaskun puede que lo que has dicho sobre las universidades privadas tenga su parte de razón, pero si hablamos en términos absolutos hay que saber que de todos los universitarios en 2011 solo el 11% fueron a la privada según muestra el informe anual del INE. Por lo que el problema de la falta de excelencia en las aulas universitarias va más allá de lo privado o lo público.

      En cuanto el tema Erasmus creo que es un claro ejemplo de fracaso.

  4. Enrique
    Enrique Dice:

    Estoy bastante de acuerdo con los argumentos del artículo, aunque creo que hay que hacer un matiz sobre la tesis central del mismo.

    Las becas no son, o no deberían ser, ni una “limosna” como dice el ministro Wert, pero tampoco una recompensa. Son un mecanismo de igualación para dar a todos los estudiantes las mismas oportunidades independientemente de su situación económica. Eso sí, es una inversión finalista, así que lo mínimo exigible es que sirva para lo que se han concedido, es decir, que el alumno en cuestión apruebe las asignaturas a las que se ha matriculado (lo que implica que no sea una “limosna”).

    Una vez que todos los estudiantes tienen una igualdad de oportunidades (lo que no implica el libre acceso a los estudios) ya se puede empezar a hablar de méritos académicos y los incentivos correctos para los alumnos, que son, indudablemente, necesarios. Porque cada carrera tiene una nota de corte de admisión, de forma que ciertas carreras muy populares sólo admiten a los mejores de los mejores. Y una vez dentro de una carrera, el nivel de esfuerzo requerido cambia enormemente de carrera a carrera: no es lo mismo un 5 o un 6 en biología, arquitectura, ingeniería, trabajo social o matemáticas.

    Es decir, que el problema en mi opinión es considerar las becas como el único mecanismo donde se puede influir, y de hecho intentar utilizarlo para influir simultáneamente en dos objetivos contrapuestos: garantizar la igualdad de oportunidades (lo que implica homogeneizar) y premiar el mérito (que implica diferenciar). Y en realidad hay más de un factor, como los númerus clausus, la demanda de cada carrera, la inversión en recursos públicos que se haga en cada una, la duración de los estudios, la exigencia en los exámenes, etc.

    Utilizando estos otros factores se podría conseguir un equilibrio que considero mejor si, por ejemplo, las becas se concedieran únicamente en función de la renta (y de forma progresiva, no con un limite único de renta como hasta ahora) pero el acceso a las carreras se controlase mediante la oferta de plazas y la inversión pública de recursos adicionales (independiente de la matriculación) en cada una de ellas. Es decir, una persona de una familia con rentas bajas tendría asegurada la beca si consigue acceder a una carrera, pero por otra parte, una persona (rica o pobre) quizá no tenga acceso a una carrera concreta (o incluso a ninguna en absoluto) por los requisitos académicos, pero no porque pueda o no pagarlo.

    Es cierto que esto sigue favoreciendo a las clases más altas porque a día de hoy existe una correlación positiva entre el nivel económico y educativo de los padres y las notas de los hijos. Sin embargo, lo que hay que intentar es actuar sobre esa correlación en los estudios primarios y secundarios, no corregir esa desigualdad en los estudios superiores, donde ya es demasiado tarde.

  5. Alberto G.
    Alberto G. Dice:

    Uno de los objetivos de los padres fundadores de la democracia americana fue acabar con los privilegios de la aristocracia británica (según el dinero o el nombre de mi familia así será mi futuro) por el de la meritocracia (según sea mi capacidad y mi esfuerzo así será mi futuro). La democracia española ha conseguido introducir el valor de la mediocracia (mi futuro depende de pertenecer a grupos diversos que a su vez tengan capacidad de obtener ayudas públicas). El país que tengamos depende de los valores que defiende y representa el sistema de educación pública, y el actual creo que no incentiva el,esfuerzo ni el mérito. Y esto es lo peor que puede pasarle a los pobres, porque se les quita lo único que no depende del dinero o de los grupos o de las familias a las que pertenece cada cual.

  6. Enrique
    Enrique Dice:

    @Emilio, creo que la renta sí recoge bastante bien los ingresos de cada no. Lo que no hace bien el IRPF es asignar impuestos en función de los mismos, con las rentas del capital menor gravadas que las del trabajo. Pero eso es otra historia.

    Lo que si es cierto es que en efecto, para una igualdad de oportunidades real, es posible que las becas (no sólo las universitarias, sino quizá también en ciclos anteriores) tuvieran que cubrir no solo los gastos, sino en algunos casos con rentas particularmente bajas incluso un pequeño “salario por estudiar” para cubrir el coste de oportunidad de dejar los estudios y ponerse a trabajar (o intentarlo), sujeto siempre a que se cumplieran los objetivos académicos.

    No se si tenemos ahora mismo los recursos para esto, o si eso debería ir acompañado de otras medidas (¿una reducción del número de plazas universitarias?), pero creo que es una cuestión a considerar.

  7. Fernando Navarro
    Fernando Navarro Dice:

    En línea con lo que comenta Joserf K, todos los estudiantes que estudian están becados, ya que la becas propiamente dichas solo cubren una parte ínfima de los costes de la enseñanza, por lo que al quitar las becas necesarias para que los menos pudientes puedan continuar los estudios, los estudiantes pobres no podrán continuar pero si los mas adinerados, aun cuando sus notas no alcancen la media exigida y se daría la paradoja de que con el dinero publico solo estudiarían los “malos” estudiantes de padres ricos ya que los demás serian expulsados del sistema. Si esto sucede además en un país donde son las rentas del trabajo las que soportan en mayor medida nuestra fiscalidad, Vds. me dirán donde esta la justicia.
    Por otro lado la FP es muy necesaria para un país, pero no puede ser que sea a costa de que esta sea solo soportada por lo menos pudientes, expulsándolos de las universidades para que sean ellos los que ocupen estos puestos.
    No veo que el articulo haga ninguna nueva propuesta interesante. o sigo creyendo que son los profesores los que deben dar el paso a la continuidad de los estudios a los estudiantes y eso debe bastar con el aprobado. Eso si deben ser profesionales responsables que califiquen con rigurosidad. Después la vida marcara la diferencia entre los mejores y peores titulados.
    Quizás un sistema que recogiese y relacionase poder adquisitivo, calificaciones y coste de las matriculas de manera realmente progresiva, podría dar un mejor reparto del dinero disponible para financiar los estudios universitarios.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      El coste de las matrículas puede dar lugar a otro debate interesante. Pero no es el objeto del post.
      Y si lee el post atentamente no dice en ningún sitio que la universidad deba ser para ricos y la FP para pobres. Ni que los estudiantes de pocos recursos que pongan esfuerzo e interés no deban obtener facilidades.
      Pero desde luego que si lo que se subvenciona es la mediocridad lo que se obtiene es eso: mediocridad.
      Por otra parte no era nuestra intención plantear propuestas interesantes, sino denunciar lo absurdo y artificioso de un debate que elude las cuestiones esenciales. Y las raíces que sostienen demagogias varias.

  8. Emilio
    Emilio Dice:

    @Enrique, no es solo que estén gravadas de modo diferentes, es que las rentas que no son salariales están muy poco controladas y de ahí la paradoja de dos amigos que viviendo juntos el uno no tiene beca porque su padre es asalariado y su compañero sí a pesar de que su estándar de vida es más alto.

    Lo que he querido reflejar es que la mayor “injusticia” la ha cometido nuestro sistema educativo con ese 30% de fracaso escolar durante decenios y la escasa atención que algo tan relevante ha merecido para quienes ahora ponen el grito en el cielo con cuestiones de menor calado como se recoge en la entrada.

    Y es injusticia por cuanto todo ha dependido del medio socioeconómico de origen y del sexo. De hecho hasta el presente fue perfectamente factible saber quiénes fracasarían en los estudios a los 15 años, porque eran los mismos que lo hacían a los 11. Es lo que sucede con los sistemas educativos “malos” que funcionan de modo mediocre con quienes tienen fuerte apoyo en casa pero fracasan con aquellos a quienes esos apoyos les fallan.

    • Enrique
      Enrique Dice:

      En eso estamos de acuerdo: la homogeneidad en la exigencia de rendimiento académico sólo puede igualar por abajo, sin considerar las necesidades particulares no sólo de los que están por encima del nivel medio, sino también de los que están por debajo.

      Nos centramos demasiado en las becas, que sí deberían ser un mecanismo igualador, y de hecho hay algún estudio que indica que como incentivo no resulta demasiado bueno (http://www.fedeablogs.net/economia/?p=31513). Mientras tanto, ignoramos otras cosas donde sí se deberían plantear diferencias de acuerdo al potencial de cada alumno, tanto para incentivar a los mejores alumnos como para apoyar a los que quedan por debajo de la media para llegar al menos a un mínimo aceptable.

  9. Fran Saurí
    Fran Saurí Dice:

    1. Podemos decir que sí o que no a las distintas tesis que se barajan. Pero en realidad, hay dos problemas que que no se han debatido públicamente: a) qué queremos conseguir con las becas y b) una vez sabidos los objetivos qué sabemos sobre cómo conseguirlos. Sobre ambas cosas solemos hablar sobre lo que me parece a mí y yo discuto con lo que te parece a ti. Pero ¿qué sabemos realmente? ¿Qué piensan los españoles sobre el objetivo de las becas (sabemos, siquiera, la opinión del partido del gobierno y del gobierno sobre este punto más allá del argumentario partidista)? ¿Qué nos dice la experiencia en otros países sobre el asunto?

    Como siempre en España, al político o fontanero del partido se le ocurre la idea y luego se justifica con argumentos peregrinos (por ejemplo, la LIBERTAD así con mayúsculas, como un lema bonito pero sin concretar; y el diablo está en los detalles.)

    2. Afirmáis que “muchos de cuyos [de la universidad] títulos valen muy poco en un mercado laboral muy complicado parece un verdadero despropósito.” No olvidemos la investigación ¿cuál es la política que queremos sobre el asunto? Incluso en períodos de extrema necesidad no se puede dejar de lado la investigación. ¿Dónde está el debate público serio (fuera del argumentario partidista) sobre que objetivos de investigación debemos perseguir, especialmente cuando hay poco dinero?

  10. Juan
    Juan Dice:

    No puedo estar más de acuerdo con los mensajes del post. Algunos de los que han salido muy bie retratados en este debate son los rectores. Gestores mediocres y despilfarradores de universidades mediocres pretenden ocultar su pésimo trabajo tras la demagogia de la defensa de las becas. Algún día llegarán también las responsabilidades a estos vividores.

  11. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    1.- Los partidos no critican ni alban algo porque les parezca bueno o malo; lo hacen pensando en los votos que lograrán con la crítica o la alabanza. Nada más les preocupa. El PSOE en lugar de Wert habría hecho algo parecido, seguramente. Pero ahora les toca criticar. Normal.
    2.- La sociedad comprueba ahora que no hay dinero; tampoco para las becas. Y protesta porque se recorta..
    Olvida que no hay dinero porque el sistema fomenta su dilapidación, cuando no su robo directamente. Pensemos en tantos políticos y en la totalidad de las CCAA. Es el Sistema que “nos dimos”, partidos y CCAA.
    Ahora nos quejamos. Bien.
    3.- La titulitis sigue rampante. Existe una profesiòn -quiropráctico- que es universitaria; pero no tiene reconocimiento oficial por el Estado. Salen unos 60 licenciados cada año en toda España, entre Madrid y Barcelona. Todos colocados y bien remunerados. El día que tenga reconocimiento oficial, un titulillo donde diga “el Ministro Fulanito en nombre del Rey, y tal y cual”, para colgarlo en la pared… saldrán miles de licenciados al año. La gran mayoría al paro.
    La verdad es que no lo entiendo.

    • Próspero
      Próspero Dice:

      Puede ser porque la quiropráctica, a pesar de estar reconocida en algunos países tenidos por civilizados, no es otra cosa que una pseudociencia, del mismo género que la homeopatía o la lectura de los posos del café. Los principios en los que supuestamente se basa (la famosa e inexistente “subluxación”) no han podido ser demostrados por nadie y, en fin, lo asombroso es que personas aparentemente normales se ponen en sus manos, corriendo un riesgo grave de sufrir daños irreversibles. Tampoco tenemos en España facultades de astrología, pero hay un gran número de astrólogos que se ganan la vida muy bien.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Próspero, no puedo argumentar científicamente nada a favor de los tratamientos quiroprácticos.
      Sí puedo argumentar empíricamente.
      Tras décadas de dolor de espalda (práctica incorrecta de la halterofilia a los 18), tras docenas de consultas a eminentes médicos (alguno delos cuales me alivió algo) no se me ofrecía otra opción que operarme (soldando vértebras entre sí) o hincharme de cortisona y dolantina cuando venía una crisis.
      Llevo un año en manos de estos que comparas con los posos del café. Sus técnicas consisten en aplicar presión con las manos en puntos adecuados de la columna.
      Sí te aseguro dos cosas : que anatomía saben; y que ya no me duele pràcticamente nada la espalda. Que puedo volver a practicar técnicas que antes me estaban vedadas en ciertos depósitos. Que a mi hijo José Antonio, lesionado igualmente por la lucha, le ha ido de perlas. Que la gente que mando para allá hablan maravillas sin excepción. Que los comentarios en la sala de espera van en la misma línea. ¿Posos de café?
      Esto no es científico… pero sí es verdad. Ya no me duele. Un saludo.

    • FBR
      FBR Dice:

      Por lo que sé, la quiropráctica sostiene que la subluxación está en el origen de todas las enfermedades, las cuales pueden ser tratadas manipulando la columna. Ese es el principio.
      Luego los quiroprácticos practicarán disciplinas propias de los fisioterapeutas, que sí serán efectivas. Pero eso no legitima el principio declarado de la disciplina, que las pruebas científicas niegan.
      El caso es que probablemente existan magníficos quiroprácticos, que en realidad son más bien fisioterapeutas. Y la quiropráctica será efectiva por ello.
      ¿Queremos con ello legitimar el título?, ¿puede alguien dar fe y elaborar una escritura pública sin ser notario?. Pues seguramente sí.

  12. Iñigo
    Iñigo Dice:

    El precio de la universidad ha de ser mucho mas aproximado al coste real, estos precios tan bajos ( mi caso 833 €) nos evaden de la realidad ¿Es justo que el hijo de un millonario pague 900 € de matricula? En mi opinión no.

    Mediante el pago del coste real se podría destinar mayores cantidades a que aquellos que no puedan permitirse cursar dichos estudios los cursen.

    Por ultimo decir que esta muy bien intentar alcanzar a EEUU o GB en calidad, pero porque siempre vamos a su rebufo, la siguiente revolución educativa no sera de becas ni de recursos, sera estructural, debemos intentar conseguir una universidad mas participativa y que potencie la creatividad. Equiparar universidad y recursos es un gran error, dar a unos alumnos un portátil, conexión wifi y un tutor y no necesitan mas.

  13. Ana
    Ana Dice:

    Hay cuestiones fundamentales que discutir en esta ley: ¿todos los alumnos realizan juntos toda la educación obligatoria? ¿o se van separando? ¿cuándo y por qué? ¿según sus notas? ¿según sus propias elecciones? ¿qué consecuencias tiene suspender? ¿hay exámenes externos o todos los realizan los mismos profesores que imparten las materias? ¿selectividad o pruebas distintas para acceder a cada universidad o carrera? ¿qué pruebas han de superar los profesores para llegar a serlo? ¿qué asignaturas y contenidos hay que dar y cuándo? Y muchas más que, desde luego no son la religión, la ciudadanía o las becas. Estas últimas, además podrían modificarse con el tiempo, pero el sistema de enseñanza hay que elegirlo bien.

    Dicho esto, es lógico que se pida “algo” para conceder una beca. Más vale que sean pocas y bien dotadas. Al alumno con problemas económicos que pierda la beca un año no se le echa del sistema, sólo se le complica la vida. Quizá tenga que hacer pocas asignaturas el año siguiente para trabajar a la vez. Pero la vida es lidiar con las circunstancias. Las becas no hacen magia, sólo palian parcialmente las desigualdades. Lanzan un cable y el que lo necesita corresponde con su esfuerzo.

  14. KC
    KC Dice:

    Si estamos por sacar los trapos de la sinceridad, no nos quedemos a medias. Saquemos también el de la auténtica caterva de profesores universitarios, muy expertos en su materia -a veces ni eso-, pero espectacularmente ineptos, torpes y mucho peor que mediocres en cuanto a lo que la didáctica o la pedagogía puedan significar. Saquemos el de los profesores que pueden faltar a sus clases sin prácticamente causa de justificación, aquellos que han cobrado lecciones que no dieron, o para quienes escribir un manual que luego no entiende prácticamente el 70% de su futuro alumnado es más importante que la función esencial de la enseñanza: traspasar un conocimiento.

    Luego expliquemos un poco por qué en determinadas áreas, la endogamia y el peloteo son factores de supervivencia en un ambiente en el que se asemeja más a un cortijo de traseros apoltronados que algo que tenga que ver con la enseñanza.

    También podríamos explicar por qué parecen suceder cada vez más este tipo de cosas:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/27/madrid/1372355970.html

    Me pregunto si nadie se pregunta que cuando el 90-100% de los alumnos suspenden es porque el profesor, de alguna forma, -que es quien debe traspasar su conocimiento, ya que para eso se le paga-, tiene que ser rematadamente malo. Vamos, digo yo que alguno habrá que le dé vergüenza ajena ver cómo su propia didáctica falla de forma tan espectacular, si es que alguna vez le interesó la finalidad de su función esencial.

    También podríamos hablar de la tendencia de la universidad a seguir valorando la repetición de patrones y cargándose la creatividad o el criterio personal.

    Y de forma anecdótica también podríamos comentar situaciones ya de sobra conocidas, sobre personas que prefirieron dejar la universidad y que finalmente fueron líderes en sus segmentos, tales como Steve Jobs o Bill Gates, que no eran alumnos brillantes, pero sí emprendedores natos. En el caso de Steve Jobs, es bastante jocoso que luego acabara dando aquel discurso en Stanford. Aunque para no ser hipócritas recordaremos que también es verdad que en su caso podían permitírselo, ya que nadie necesita un título para fundar una empresa (pero sí para ser dentista o abogado, por ejemplo).

    Según mi perspectiva, las becas deberían distribuirse:

    Un X% para expedientes interesantes (donde interesante es a partir del 8,5), indendientemente de los ingresos del núcleo familiar –> beca de motivación.

    Un Y% para expedientes normales, pero cuyo núcleo familiar no puede sostener esos estudios —> beca típica.
    Esta sería independiente a la nota del expediente, pero quizás si podría llevar inherente una escala económica en relación a aquél (para que también estos alumnos se incentiven).

    ¿Por qué yo no querría eliminar esa beca típica o dejar fuera de beca expedientes con 5? Porque en algunas materias es obvio que no únicamente el expediente va a devolver a la sociedad profesionales interesantes.

  15. KC
    KC Dice:

    Esto, que para algunos es tan difícil de entender, para otros es bastante más sencillo:

    http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/06/28/ldquoel-expediente-academico-no-sirve-para-nadardquo-asegura-el-responsable-de-rrhh-de-google-123634/

    Yo sí le diría a este señor que sirve para algo, y es para una primera muestra de que hay unos conocimientos. Pero le doy la absoluta razón de que esos mismos conocimientos no son muestra práctica de nada, sino meramente teórica, cosa en la que en Hespaña vamos sobrados, pero con un déficit de entendimiento práctico del copón (como dicen los de Cuenca).

    Quizás incluso economistas y juristas acaben por entenderlo algún día….

    Quizás.

    • Albertt
      Albertt Dice:

      Esto es como la predicción del tiempo: a largo plazo no vale para nada. El expediente académico no predice el futuro porque porque es una variable que depende de muchos factores, no solo de inteligencia memorística, que es lo que habitualmente refleja en el momento. En todo caso, sí es un indicio de partida para comenzar a conocer las posibilidades de esa persona.

  16. FBR
    FBR Dice:

    Casi todo lo dicho en el artículo me parece razonable y plausible (a salvo las irónicas referencias a pobres y ricos buenos y malos), pero no me acabo de enterar si al autor le parece bien la medida del Ministro.
    ¿Cree que en ella está la solución a los problemas de la Universidad en España?, ¿piensa que es lo más lógico y razonable que una Universidad pública esté subvencionando la estancia en la misma de una persona que obtiene un 5 de nota pero puede pagar su parte de matrícula no subvencionada, y en cambio expulse a otro persona que obtiene un 6,4, pero no tiene recursos económicos para pagar dicha parte?.
    Personalmente se me ocurre que en muchas materias el conocimiento se podría conseguir perfectamente fuera de la Universidad, y limitarse a demostrar el mismo en pruebas al efecto. Por poner un ejemplo que reduciría gastos.
    Está claro que tenemos un problema (o muchos) con la educación, pero no creo que alejar de la misma a las personas en función de su renta sea lo más adecuado, y en definitiva es lo que se consigue con la medida ministerial.

  17. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    KC da en el clavo. El debate del 6,5 o 5 es absurdo. Ni una matrícula ni un aprobado califican verdaderamente a un alumno. He conocido compañeros de notas de 8 para arriba que apenas son capaces de argumentar ideas y personas que aprobaban raspadito verdaderamente inteligentes. El sistema de evaluación la mayoría de los veces no diferencia el mérito y ya ni digo la inteligencia. Y por poner un ejemplo sangrante, hace poco me enteré que una compañera de facultad, de la que puedo decir que su paso por la Universidad no fue ni mucho menos meritorio, había aprobado las oposiciones a secretario judicial tras haber estudiado menos de la mitad del temario. Si eso no es un ejemplo de un sistema que no mide correctamente la valía de alguien no sé que puede ser.

    Por cierto, basta ya de hablar de la maldita curva de Laffer. Mira que es cansino el Laffer y su curvita

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Deus ex Machina: Una cosa es que a veces se evalúe mal y otra es que, como pareces defender, los exámenes y las calificaciones no deban servir para nada. Porque entonces ¿cómo se ponen notas? ¿Por votación popular?
      Y sí, tal vez sea cansino lo de la curva de Laffer. Tan cansino como otras cosas que nos devuelven a la cruda realidad. Tan cansino como comprobar que los recursos públicos son escasos y hay que administrarlos bien. Es sin duda mucho más divertido vivir en un mundo de sueños e ideales donde todo es posible sólo con desearlo. Pero…

    • Albertt
      Albertt Dice:

      En relación a la indudable y sempiterna escasez de los recursos públicos: ¿se sabe en qué cuantía y medida, directa o indirecta, se subvencionan o reciben ayudas las universidades privadas y las universidades de la Iglesia católica?

    • Josef K.
      Josef K. Dice:

      El problema es que tenemos un sistema de educación perverso; que lo mismo destroza a un chaval de catorce años calificándolo de fracasado, como que encumbra al que llega a abogado del estado con veinticuatro años y luego termina en la cárcel por delincuente.

    • KC
      KC Dice:

      Fernando, desde mi punto de vista didáctico-pedagógico, el problema no es tanto cómo se ponen las notas, sino sobre qué se ponen. Creo que la diferencia es bastante GRANDE. También deberíamos separar materias, obviamente, porque unas tienden más a lo repetitivo y otras dejan un umbral de criterio bastante amplio. La casuística es bien amplia, por lo que es tontería hacer teoría general.

      En cuánto al cómo se ponen se las notas, si fuéramos realmente objetivos, para según qué materias sólo habría exámenes tipo test en las evaluaciones, cosa que sucede con bastante frecuencia en facultades anglosajonas. Aquí nos deleitamos más con el desarrollo de la materia, porque parece que tendemos a un sistema dónde el criterio subjetivo del examinador también forma parte del examen.

      Otro día podríamos hablar también de la diferencia entre exámenes orales vs escritos y la misteriosa afinidad de cierto profesorado por la oralidad y la inmediación (dicho en cristiano: cómo tener resuelto el tema de las pesadas evaluaciones en un par de días a lo sumo, independientemente de si la oralidad es una auténtica chapuza como medio de expresión de un conocimiento; sobre todo lo de dígame usted ya mismo en 20 minutos y sin poder reflexionar sobre lo que ha estudiado).

      Todos deberíamos entender que los recursos públicos son escasos y que hay que saber administrarlos (que es el quid de la cuestión), lo que sucede, como comprenderás, es que en un país en el que la mano invisible de Adam Smith se ha limitado a ser bastantes veces una mano por debajo de la mesa, lo de los recursos parece ya un poco relativo desde el punto de la opinión pública. Es como un chiste malo, sinceramente.

      Otro chiste bastante malo es ver hablar sobre estas cuestiones a juristas, economistas (o peor aún, cualquier político del tres al cuarto), por encima de pedagogos, sociólogos o expertos en didáctica. Insisto en que un señor que sepa mucho sobre una cosa puede perfectamente torpe al intentar traspasar su conocimiento. Lo he visto más de una, dos y tres veces.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Fernando, no pongo en duda los exámenes ni las calificaciones, pongo en duda el sistema de exámenes y calificaciones que existe en la actualidad, o que por lo menos existía antes.

      No hace mucho en este mismo blog se hablaba del sistema de enseñanza de la universidad americana en comparación con la española. Se hablaba del sistema de preparación previa de las clases y luego aclaración de dudas del profesor en el aula con preguntas del alumno y una interacción mucho mayor entre ambas partes. Ese es el camino de la evaluación, el trato de tú a tú entre profesor y alumno obviamente completado con los exámenes. No es lógico que un profesor decida solamente en base a un examen sobre un alumno que ni conoce, es un sistema absurdo. Por no comentar los profesores que quieren que respondas párrafos transcribiendo comas, puntos o incluso errores de impresión del manual de estudio, que curiosamente ha escrito él mismo.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Y sobre la curva de Laffer, no me devuelve a la realidad. La curva de Laffer es un perogrullada pero no tiene validez científica ninguna. Claro que cuando se aumentan los impuestos es posible que la recaudación baje, eso la sabe cualquiera, pero la curva de Laffer quiere ser una representación gráfica de esa perogrullada pero es una representación inútil, es imposible saber empíricamente en que punto se está en la curva

  18. viernes
    viernes Dice:

    De acuerdo conque el sistema no satisface a casi nadie, pero ¿de verdad creemos que un punto más o menos va a cambiar algo? Me parece que es entrar en un debate ideológico e infructuoso, absurdo como bien lo han calificado.

    Mi propuesta de bombero -o de sentido común-, es que cualquiera que esté capacitado debe poder acceder a una educación pública de tipo superior (subvencionada y voluntaria), teniendo en cuenta que la mejor forma de garantizar la igualdad de oportunidades es siempre procurar la rentabilidad social de la inversión en educación.

    Partiendo de este presupuesto -el acceso no discrimina por razones económicas- sí que debe exigirse cierto retorno de las ayudas disfrutadas. Esta contraprestación se produce al asumir el perceptor un tanto por ciento mínimo del coste total de la enseñanza recibida, con bonificación gradual según el rendimiento académico obtenido, desincentivando así la mediocridad.
    Se valoraría también la colaboración en proyectos de interés público, lo que proporcionaría experiencia previa o simultánea a la actividad profesional.
    Además, contribuyendo parcialmente a la autofinanciación, se podrían destinar más becas a premiar la excelencia y el mérito personal.

  19. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Anoto la frase del autor del artículo -frase que él mismo destaca en negrita- de que “para acceder a unas ayudas públicas hay que merecerlas”. Es decir, que no basta con ser pobre para pedir limosna, sino que hay que ser, además de pobre, virtuoso. Es aquello de darle la limosna pero indicarle a la vez -al pobre- aquello de que “no se lo gaste usted en vino”. El rico, obviamente, puede tomar una botella de vino en el restaurante, que para eso la paga.
    Hay ayudas públicas para que las personas con discapacidad adapten sus automóviles a su discapacidad y puedan así conducir. Aplicando la teoría del mérito para merecer las ayudas, esto nos llevaría a exigirles una conducción perfecta, de modo que, a la primera multa de tráfico, además de pagar la multa, les exigimos que devuelvan las ayudas, que no se gasta dinero público en gente que conduce mal (es decir, que conduce como todos los demás).
    Apliquen la teoría del mérito para ser ayudado a todas las ayudas públicas que se conceden en este país, y en otros y, en efecto, el Estado haría inmensos ahorros, porque virtuosos hay pocos, y la mayoría de la gente ha sido multada en algún momento.

    Piensen también en las becas que se conceden o concedían a opositores para que se hicieran jueces, por ejemplo. Aplicando esta teoría, no bastaría con que la chica -lo pongo en femenino porque hay más opositoras que opositores- sacara todos los ejercicios con un cinquillo. ¡Ah no! Le exigiremos que, además de ganar las oposiciones lo haga con nota y buen número, que las ayudas públicas hay que merecerlas.

    • Usuario
      Usuario Dice:

      Comentario demagógico donde los haya. Por abreviar
      1.- La gente que puede pagarse una botella de vino, o muchas incluso, no es “rica” frente a pobre, incluso aunque tenga mucho dinero. Es posible que esos “ricos” sean personas que se han esforzado mucho más que otros, han tenido talento y lo hayan aprovechado y han tenido éxito y ,en consecuencia tengna más patrimonio que otros, y a mucha honra. El latiguillo de “los ricos” tan generalizado, para denostar al que por ejemplo puede pagar u colegio privado a sus hijos, o tener mejor casa, muestra muchos de los males que nos aquejan. Los que tiene dinero, incluso ganado honradamente y con esfuerzo, son “los ricos” algo negativo. Aquí mejor todos iguales, iguales en la mayor mediocridad posible.
      2.- El reverso de que para tener becas hay que merecerlo, es para tener becas no hay que merecerlo. Teniendo en cuenta que el dinero de becas viene de nuestros impuestos, no estoy muy de acuerdo en ese reverso.

    • FBR
      FBR Dice:

      Usuario, el reverso no es la no beca, pues la beca, con una matrícula que resulta siempre deficitaria, se puede considera como concedida en parte a todo el mundo, sean ricos o pobres. Si hay una nota de corte no debería sera para conceder una extra-beca, sino más bien para seguir o no estudiando en la universidad pública. El que no la tenga fuera, o la privada quien pueda.
      Los ricos ni son malos ni buenos por ser ricos, aunque se puede decir que muchos de ellos no lo son precisamente por la tan cacareada meritocrácia, según se desprende de los telediarios. La honra pertece a quien la tiene, no a su dinero.

    • Ana
      Ana Dice:

      Ante la pregunta de si hay que ser merecedor de las ayudas públicas para acceder a ellas, la respuesta no es única. Depende de qué tipo de ayudas ¿Son de primera necesidad? Y con esto no me refiero sólo a asegurar que alguien no muera de hambre, o desangrado sin atención médica, sino también a posibilitar que todos los niños tengan acceso a unos niveles mínimos de instrucción que les permitan más tarde “echar a andar por la vida”.
      Pero una beca para la universidad no es esto. Habrá quien quiera estudiar y quien no, quién pueda con facilidad y a quién le cueste más esfuerzo. Esfuerzo que podrá ser intelectual, económico o de otras circunstancias (como un embarazo imprevisto, por ejemplo). Se leen algunas cosas que dan a entender que las becas tienen que evitar que se tomen caminos alternativos a los estudios universitarios. Su función debería ser que la sociedad, pensando en ella misma, evitara perder a una persona que, a la vista de los datos más objetivos (sus calificaciones) parece especialmente valiosa para las cuestiones académicas. No hay seguridad de que lo sea, pero hay que intentarlo.
      Claro que habrá gente que estudie en la universidad sin ser tan brillante. Unos porque sus padres se lo paguen y punto. Otros porque tengan mucho interés y hagan un enorme esfuerzo por estudiar sin beca. Quizá tarden más años. Cada cual se organiza como puede. Otros quizá logren una profesión no universitaria y estudien de mayores sólo porque tenían afán de conocimiento.
      Si lográramos que las alternativas educativas a la universidad funcionaran bien, puede que quizá menos gente tuviera interés en ella, incluso pudiéndola pagar.

    • Usuario
      Usuario Dice:

      En relación con lo que antes comenté acerca de ese lamentable concepto de “los ricos” en España. Richard Vaughan: Cuando alguien tiene éxito en España, hay una envidia insana e irracional. el éxito ajeno no está bien visto. Lamentable pero muy cierto me temo.

      http://www.capital.es/2012/11/09/richard-vaughan-fundador-de-vaughan-systems-si-volviera-a-empezar-hoy-no-vendria-a-espana/?utm_source=buffer&utm_campaign=Buffer&utm_content=buffer56324&utm_medium=twitter

    • FBR
      FBR Dice:

      Tambien tiene el ejemplo de Cristiano Ronaldo.
      Son opiniones. Habría que elaborar un envidiómetro y compararlo por países. Pero fuese de una forma u otra, creo que no aportaría nada a la solución del problema de la educación en España.
      Al igual que no lo haría un estudio de la lamentable opinión que sobre los pobres parecen tener los ricos, no se sabe porque razón.

  20. Brigitte Arenas
    Brigitte Arenas Dice:

    Totalmente de acuerdo en que el sistema de becas tiene que cambiar. A la universidad tiene que acceder gente con excelencia. Se “regalan” las titulaciones como churros, y cuando digo que se regalan me refiero a la facilidad por obtenerlo y al coste para el individuo concreto.

    Sin ir más lejos este año la UPC ( Universidad Politécnica de Cataluña) ha registrado un déficit de cerca de 100 mill de euros.

    Hay demasiados titulados que salen sin ningún valor formativo, ya sea porque se han sacado la carrera en universidades de provincias pequeñas, ya sea porque no ha habido esfuerzo para sacarse la titulación.
    Ese es uno de los motivos por los que no entran en el mercado laboral y siguen “formándose” con másters, posgrados e idiomas. Los idiomas es otro de los grandes problemas que tiene la educación española, aunque no quiero extenderme con este tema porque podría dar para un post entero.

    A día de hoy tener una titulación universitaria no tiene el valor de ayer. Lo dice una chica de 23 años que se ha licenciado hace poco más de un año. Nuestra educación es mediocre y lo seguirá siendo mientras no hablemos de los universitarios ( entre ellos los becados) como aquellos que tienen una serie de obligaciones en vez de una serie de derechos. Porque la universidad no solo la paga aquel que la disfruta sino que la pagamos entre todos y deberíamos exigirnos más.

    • Deus ex Machina
      Deus ex Machina Dice:

      Me ha hecho gracia eso de universidades de provincias pequeñas. Obviamente si no sacas la carrera en la Complutense o alguna similar no eres nadie

    • Izaskun
      Izaskun Dice:

      Sobre el valor de los títulos de ayer: ¿te refieres a los títulos que otorgaban muchas universidades privadas a los conocidos y familiares de conocidos que aportaban recursos económicos a la misma universidad?
      Sobre la universidades de provincias: precisamente en Derecho es mejor estudiar en una facultad pequeña con grupos reducidos y profesorado comprometido que en las mega-facultades de la capital de grupos enormes y profesorado desbordado por todos lados.
      Sobre la educación mediocre: los alumnos que se reciben de Erasmus desde Europa tampoco muestran un nivel de excelencia sino todo lo contrario.

      • Fernando Rodríguez Prieto
        Fernando Rodríguez Prieto Dice:

        Bueno, el estudiante europeo que viene a España con Erasmus, en general, no creo que sea el prototipo de alumno que busca la excelencia académica. Me parece que suelen venir atraídos por otras cosas…
        No puede sorprender que no tengan gran nivel.

  21. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    No se trata de universidades de provincias o de capital sino de buenas, mediocres y excelentes. No estaría mal disponer de un raking de Universidades españolas oficial, además del que publica el periódico el Mundo. Esto en otros sitios es lo normal, te vas al ranking y ves por donde está cada Universidad. Lógicamente, las que están más arriba piden alumnos con mejores notas y las peores, pues son menos exigentes. En particular, mi opinión de la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid que es donde yo estudié hace tropecientos años es más bien pobre.

  22. KC
    KC Dice:

    Tampoco te quejes, Elisa; la Complutense está la 76º del planeta y es la primera en España. Pero lo importante es que somos campeones del Mundo en otros ámbitos. ¿A quién le importa lo de las universidades?

  23. RC
    RC Dice:

    Me parece que el error de este post (y del ministro) consiste en aceptar que se pueda aprobar con un rendimiento “mediocre”. Me parece muy bien que se suba el nivel de exigencia académica, pero esa exigencia no debería limitarse a las becas y los becados: como otros han señalado ya, las becas no son el único coste asumido por el erario público, e incluso los estudiantes no becados cuestan bastante al contribuyente.
    Sería mucho más justo subir el listón académico para todos e introducir controles estrictos de ingresos familiares para el acceso a las becas. Pero ni la plétora de universidades, ni los principales caladeros de votos del PP aceptarán jamás estas medidas.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Probablemente tenga razón. Ni las universidades o Departamentos que son caladeros del PP ni los del PSOE, ni los de los nacionalistas ni los de IU, que de todo ello hay en la universidad. Que los tentáculos partitocráticos también existen allí.
      El tesultado: un sistema que ha de reformarse no se hará por no perjudicar a las minorías beneficiadas, y ante la indiferencia de la mayoría perjudicada.

    • viernes
      viernes Dice:

      Bueno, dice su amiga de twiter:

      “Si la política quiere ganar la batalla a la economía, debe reconocer su error, el político no puede maximizar todas las demandas de los ciudadanos, y no debe tratar al ciudadano como un consumidor, como un cliente, porque en el espacio común, de lo público, no se puede cuantificar cuánto cuesta la igualdad de oportunidades, cuánto cuesta un derecho fundamental. Sencillamente no se puede cuestionar.”

      En fín, admito que pueda desconocer que la economía, una ciencia social, tiene instrumentos fiables para cuantificar aproximadamente la rentabilidad social que supone cada inversión pública:

      http://www.expansion.com/diccionario-economico/analisis-costebeneficio.html

      Lo que no se debería hacer nunca desde la política, o la administración, es tratarnos como tontos.

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