Lecciones de Dragones. Algunas virtudes a imitar de la vanguardia económica de Asia.

 

He tenido la fortuna de visitar con parte de mi familia durante unos días Hong Kong (HK) y Macao, que son unos de los llamados Dragones Asiáticos que encabezan todas las listas del crecimiento económico mundial. Y además lo hemos hecho de la mejor manera posible: acompañados de unos estupendos anfitriones que hoy viven allí, una familia chilena que antes vivió bastantes años en Alemania y después en España. Por eso, por su experiencia acumulada en países tan diversos, y porque son personas observadoras y sagaces, sus opiniones y explicaciones han tenido un gran valor.

 

Una vez digerida en la medida de lo posible toda la montaña de datos, experiencias e impresiones del viaje, se me ocurren algunas consideraciones sobre lo que podemos aprender aquí de HK y los demás Dragones. Ya no son sólo los asiáticos los que imitan. Tienen ya mucho en lo que empezar a ser imitados. Aunque, por supuesto, no todo el modelo sea exportable a España.

 

La primera, es subrayar la dificultad climática en la que la población mayoritaria china ha sido capaz de prosperar. Es frecuente oír que en muchas zonas de España el calor impide que pueda desarrollarse un adecuado espíritu industrioso y trabajador. A pesar de que existan ejemplos individuales que lo desmientan cada día.

 

Allí el clima, caracterizado por su alta temperatura y humedad,  resulta incluso más duro que el verano de nuestro sur. Ello no ha impedido el espíritu emprendedor y laborioso de los chinos de las zonas costeras del sur de China. Durante muchos años esa virtud sólo pudo dar sus frutos fuera de la propia China, en la emigración . En muchos países del sudeste asiático los chinos han constituido colonias prósperas y envidiadas, y superado en riqueza a la mayoría de las poblaciones originarias. Los casos de Hong Kong y Singapur, en que esos chinos han llegado a ser mayoría, son paradigmáticos.

 

Este crecimiento se está dando ahora, por fin, en el interior de la propia China, gracias a la liberación económica y a las oportunidades de la globalización.

 

La conclusión es clara: no valen las excusas climáticas. La opinión de Voltaire de que el progreso económico e intelectual era imposible en los países cálidos, que algunos parecen compartir todavía con resignación, ha quedado claramente desmentida. Lo decisivo es tener ambición, iniciativa y ganas de trabajar, y que esta semilla no sea desincentivada por sistemas políticos y económicos perversos.

 

Una de la ventajas que ofrece HK es la seguridad. En este Blog se ha hablado a menudo de la seguridad jurídica como fuente esencial de progreso. Eso desde luego lo ofrece HK, que ha sabido aprovechar para ello lo mejor de la herencia británica. Pero también se ha preocupado de ofrecer las mejores garantías de seguridad ciudadana. HK es un lugar muy seguro, donde el delito es escasísimo. Ha conseguido ser un sitio muy incómodo para los delincuentes, incluso para los pequeños delincuentes, y por tanto muy seguro y tranquilo para todos los demás.

 

En España, sin embargo, parece que hemos preferido lo contrario: un régimen blando e hipergarantista para los delincuentes, con todas las correspondientes desventajas para quienes los sufren. Hasta en punto de ser uno de los destinos preferidos (no el único, es cierto) de toda una pléyade de pícaros, carteristas y ladronzuelos que se pasea por Europa. Lo peor para un país turístico. Turistas robados o estafados son la peor campaña para el turismo, o la mejor para nuestros competidores en ese campo. Pero por aquí parece que todavía no nos hemos enterado.

 

El tópico para muchos es que HK es el paraíso del capitalismo y, como tal, una especie de jungla donde el individualismo egoísta no conoce apenas límites. Pero, muy al contratio, allí en seguida comprendes que la prosperidad de HK también descansa en valores cívicos y colectivos. Estropear o ensuciar espacios públicos está mal visto y duramente sancionado. Hay respeto a la autoridad, a la edad, a la jerarquía. Y se percibe un empeño por el orden y la limpieza, un esfuerzo para que tal densidad de población sea capaz de amoldarse y convivir. Un poco de tales valores nos vendría también muy bien por aquí.

 

Sorprende también la extensión e intensidad de la ética del trabajo. Cualquier función, alta o baja, se trata de hacer con empeño y dedicación. En este enclave cuya población se formó principalmente con aluviones de emigrantes y refugiados que llegaban sin nada, existe la convicción social de que cada uno es el principal responsable de su destino. Si te va bien, si progresas, es por tu esfuerzo, y para eso hay que trabajar duro y hacer las cosas bien. Y, por lo mismo, cada uno es responsable en su caso de no haber sabido prosperar. En Europa, y en España principalmente, por contraste, tendemos a colocar en los demás, en el sistema, o en donde sea, pero siempre fuera de nosotros mismos, esa responsabilidad esencial de nuestro propio bienestar. Por eso hay poco espíritu emprendedor y empresarial. Por eso se recela incluso del triunfador.

 

Una consecuencia casi necesaria es la ligereza y flexibilidad de su estructura burocrática y administrativa. El Gobierno dirige los asuntos comunes y provee las necesidades básicas. Pero no se espera de él que resuelva a vida de los hongkoneses.

 

Y, por último, tal vez consecuencia necesaria de todo lo expuesto, hay que destacar su empeño por conseguir, desde la infancia, una educación de alta calidad, basada en el esfuerzo. A la universidad sólo llegan los mejores estudiantes, y la búsqueda de la excelencia continúa dentro de ella. Saben que es el único camino para asegurar el futuro. Un curioso fenómeno es que las universidades más prestigiosas del mundo están estableciendo sucursales en los Dragones como HK. Y quieren que muchos de sus mejores alumnos pasen al menos un año o dos estudiando allí, y aprendiendo lo mucho que de allí puede aprenderse. Son muy conscientes de dónde está y, sobre todo, dónde va a estar el nuevo centro neurálgico económico del mundo.

 

Por supuesto que en otras cosas la descripción no sería tan favorable. Pero he querido concentrarme en lo que nos puede servir precisamente para mejorar. Porque podemos aprender mucho de Hong Kong. En general de los Dragones asiáticos, que comparten la mayor parte de lo que he contado.

 

7 comentarios
  1. lovell
    lovell Dice:

    Antes de nada ¡enhorabuena! Mantienen ustedes un blog de primerísimo nivel. Larga vida a “¿Hay Derecho?”

    Respecto del contenido del post, recomiendo la lectura complementaria de una reciente entrada de otro blog, “Sintetia”, sobre la discriminación racional…

    …o por qué no necesitamos que más gente machaque al personal recordándonos lo mal que se han hecho y se hacen las cosas en España…

    Gracias

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Muchas gracias, Lovell. Tus palabras nos animan a seguir en la brecha.
      Efectivamente, el post de Sintetia que nos recomiendas es muy interesante. Pongo aquí el enlace para que lo puedan leer nuestros lectores.
      Es verdad que en Europa y especialmente en España, como explica el post, un exceso de protección acaba volviéndose en contra de los protegidos. E inhibe incentivos positivos, como el esfuerzo, la formación o la innovación.

  2. JJGF
    JJGF Dice:

    Yo te recomiendo otro libro de fácil lectura, A bull in China, de Jim Rogers, el famoso inversor que tumbó la libra en 1992 con su socio Soros.

    Rogers se ha ido incluso a vivir a Asia, para que sus hijas aprendan bien la lengua y costumbres de ese continente, convencido del potencial que allí existe.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Es cierto, JJ. El ver el potencial, el dinamismo y la confianza en el futuro que existe allí da casi hasta miedo. Y aquí seguimos sin ser capaces de cambiar muchos anclajes mentales y sociales que nos llevan a la decadencia.

  3. Serafin Casamayor
    Serafin Casamayor Dice:

    Fernando:

    que conste que estas líneas pueden destar movidas desde la más sana envidia que me produce el interesante viaje que tu familia y tú habéis realizado. Siempre he soñado con poder realizar un viaje de estas características. Te felicito por ello, y creeme que te admiro por ello y te agradezco también que las observaciones de todo cuanto positivo e interesante has realizado las quieras compartir con nosotros.

    Por eso, perdona mi atrevimiento, quiero aprovechar la oportunidad que el post y su feedback brinda, para contigo, observador privilegiado y de primera fila, comentarte algunos aspectos. Pero me desconcierta un poquito tú post. En primer lugar por el torrente de ideas que transmites en él.

    No me queda claro si son laudar las virtudes del pueblo chino como son el respeto a la experiencia, la edad y la jerarquía, la capacidad de sacrificio, el trabajo y el esfuerzo como único referente válido para el ascenso y logros sociales (en cuyo caso, veo difícilmente extrapolables a nuestra latitud, por mucho empeño que le pusieramos).

    O bien, son un pequeño referente de sistemas político-institucionales “optimos”, o “que funcionan”, como el gato del bueno de Deng: lo importante es que cace ratones. ¿Estariamos dispuestos aquí a “cazar ratones” a todo trance? ¿cabe considerarse el experimento de HK del socialismo chino como modelo a emular?

    Y es que lo que nos llega de allí, de la realidad china, de su gato negro o de su gato blanco es muy dispar y cambiante: recientemente el responsable de los ferrocarriles chinos de alta velocidad, ha sido condenado ver aqui . La ciudad de HK y Macao, entre los declarados paraisos fiscales , aunque si bien se ha de decir, la primera con acuerdo en proceso (no se si de redacción, aprobación o ratificación) clickar aquí listado de paraisos fiscales . El proceso de desigualdad con el que se está realizando el crecimiento en la China continental interior es alarmante, y asombra también, porque el compromiso público de un régimen “socialista” con “su pueblo” medido a través del gasto social medio por habitante es del orden del 5-6% del PIB por persona, según un interesante indicador que el Banco de Desarrollo Asiático ha hecho público por primera vez esta semana: Ver aquí el indicador mencionado

    Entre todo este torbellino, el de las buenas sensaciones, y el de los teletipos que nos llegan de allí ¿con qué nos quedamos? ¿Con los efectos positivos? ¿nos desentendemos de las perniciosas causas que los provocan? ¿puede elegirse tener buenas causas y mejores efectos? ¿o la extrapolación es un ejercicio difícil y complicado? Creo que sí.

    Un cordial saludo para todos.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Muchas gracias por tus observaciones, Serafín.
      Un par de apreciaciones respecto de lo que comentas. En primer lugar hablo de Hong Kong, no de China “Mainland”, y como sabes son dos sistemas muy distintos. Tanto que incluso el resto de los chinos no pueden entrar libremente en Hong Kong, pues necesitan un visado, según creo. La verdad es que HK tiene poco de socialista.
      El sistema político que rige en la “Región Especial” de HK también es un tanto diferente. Dista, desde luego, de ser una democracia plena y tiene claros inconvenientes. Incluso nos sorprendió q el día que celebraban la devolución a China hubo una gigantesca manifestación pidiendo más democracia. Muy ordenadita, por supuesto.
      También es cierto que me he concentrado en sus ventajas sociales y económicas, pero es que el objeto del post era destacar en qué podemos aprender de ellos.
      En cuanto a lo de paraíso fiscal, hay que diferenciar entre países que admiten la opacidad, para atraer dinero negro de otros, lo que es reprobable, de los países de baja fiscalidad, pero con transparencia. Esta última me parece una opción legítima, y desde luego esos países van a aprovechar muchas oportunidades que ofrece la globalización. Ignoro, la verdad, cuál sea la situación de HK al respecto, pero me voy a intentar enterar por fuentes fiables.

Los comentarios están desactivados.