Contestación a “Piedras de papel”: leyes de partidos, ley alemana y el Manifiesto de los 100

Hace unos días se publicaba un post en en blog Piedras de papel cuestionando no tanto la finalidad del Manifiesto porunanuevaleydepartidos.es  sino alguna de las afirmaciones que allí se vertían y discutiendo si lo que se propone es o no acertado para España y en particular si es común en otros países de nuestro entorno tener una regulación de los partidos políticos como la que se propone.

 

Lo primero que hay que reconocer es que efectivamente la regulación de los partidos políticos en las democracias más avanzadas es muy distinta de unos a otros, tanta como la de las Leyes de transparencia, por citar otro ejemplo, quizá porque en ambos casos la regulación (utilizando el término en sentido amplio, lo que incluye también el Derecho consuetudinario particularmente en los países anglosajones) tiene muchísimo que ver con la cultura democrática del país en cuestión y con su historia reciente. En cualquier caso, agradecemos a Piedras de Papel el link a esta base de datos que no conocíamos Lo que sí creo que podemos decir es que estas comparativas entre la regulación de los distintos países -ya se trate de este tema o de cualquier otro- suelen estar basadas más en elementos formales (qué materias se regulan o no se regulan por ejemplo) que en qué pasa en la realidad (cuantos tesoreros de partidos en el Gobierno están en la cárcel, por ejemplo).

 

Lo segundo que hay que señalar es que de forma intencionada –y quizás errónea- se simplificó mucho el Manifiesto para no entrar en detalles técnicos que –pensábamos- podrían confundir a la opinión pública, cuyo apoyo se pretendía y dar lugar a un debate excesivamente técnico en un momento en que la partitocracia en España hace aguas. Como esto no se ha conseguido (me refiero al apoyo masivo) parece probable que sea conveniente “ampliar” la iniciativa y apoyarse más en documentos, estudios y consideraciones técnicas como alguna persona tan cualificada como Jesús Fernandez-Villaverde nos recomendó en un primer momento. Rectificar es de sabios aunque no mole nada.

 

Tengáse en cuenta que ninguno de los promotores de la iniciativa somos especialistas en regulación de partidos políticos, ni politólogos, aunque algunos de los primeros 100 firmantes sí lo son. Pero en todo caso debatimos mucho el Manifiesto y consultamos con representantes (no precisamente oficiales ni del aparato,claro) de los dos partidos políticos mayoritarios que confirmaron que nuestra aproximación era correcta y nos hicieron muchas e interesantes aportaciones. En todo caso, como ya he comentado, preferimos centrarnos en las cuestiones básicas y no en aspectos excesivamente técnicos que nos parecían más propias de expertos. De lo que sí sabemos, o yo se bastante más, es de Administraciones Públicas, de manera que lo que no entiendo es la afirmación de que hay que cambiar primero a la Administración y luego a los partidos. Pero espero que alguien me lo explique, yo creí que los problemas (los virus de la partitocracia) los había traído consigo el colonizador, no el colonizado.

 

Lo tercero es que nos parece bien copiar aquella regulación que en otros países funciona mejor, cuando –razonablemente- se puede importar, y desechar en cambio aquellos casos que no parece que sean de éxito. Lo digo por lo de fijarnos tanto, por ejemplo, en la ley alemana de partidos, y no, por ejemplo, en otras regulaciones como la italiana (que no tiene ley de partidos como tal). Por otro lado, nos encantan las democracias, especialmente las anglosajonas, que tampoco tienen ley de partidos ni falta que les hace, pero claro, el problema es que doscientos años de democracia ininterrumpida y de cultura democrática no se suelen improvisar así como así. Por tanto, estamos dispuestos a reconocer que la autorregulación en materia de partidos no es exclusiva de España, pero lo mismo que pasa con tantas otras cosas (se me ocurren por ejemplo los códigos de conducta, la RSC o la limitación voluntaria de horarios y ruidos cuando damos una fiesta por no molestar al vecino) en España simplemente no funciona.

 

¿Por qué la ley alemana? Bueno, los alemanes no son precisamente demócratas de toda la vida, por decirlo elegantemente. De ahí el interés que creo que tiene su democracia que nació muy tutelada por las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial y su estricta regulación de los partidos, muy pendiente de evitar en la medida de lo posible la aparición de partidos nazis de nuevo cuño.  En cuanto al proceso de conversión de los buenos ciudadanos alemanes totalitarios en buenos democrátas se puede consultar el interesante “The political reeducation of Germany and war allies after World War  II”. Y bueno, al fin y al cabo, los españoles venimos de una dictadura donde los partidos políticos estaban prohibidos y de una tradición de caciquismo y capitalismo castizo. Quizá la ley de partidos tendría que haber partido de esa realidad.

 

Y lo cuarto y último, si alguien cree que el escándalo de financiación irregular del partido en el Gobierno que vivimos estos días no tiene nada que ver con la autorregulación de los partidos, con la falta de transparencia, con su falta de democracia interna y de controles efectivos o/y con la inexistencia de controles externos de todo tipo empezando por su financiación (no contamos al Tribunal de Cuentas por las razones que explicamos en la serie sobre financiación de partidos políticos en este mismo blog) que no siga leyendo lo que sigue, porque es perder el tiempo.

 

Porque, efectivamente, los partidos políticos, como decimos en el Manifiesto, son unos entes privados pero muy particulares. Aunque pueden definirse como asociaciones de ciudadanos con ideología común o intereses comunes que, mediante una organización estable, tratan de influir en la vida política del país, lo cierto es que su papel en las democracias modernas es esencial. Los partidos son los que, a través de la formación de la voluntad política de los ciudadanos, la participación en las instituciones representativas de carácter político, y la presentación de candidatos y programas en las correspondientes elecciones articulan la representación de los ciudadanos En nuestras democracias. Este papel se configura jurídicamente especialmente a raíz de la segunda guerra mundial, por lo que empiezan a ser recogidos en diferentes Constituciones posteriores a dicha fecha como piezas clave del sistema político democrático.Así ocurre en la Constitución española de 1978 o en la Constitución alemana y en las qmaster recientes de otros países de la OCDE.

 

La ley española de partidos políticos, Ley 6/2002 lo tiene claro. Por eso señala en su Exposición de Motivos que ““Por otra parte, aunque los partidos políticos no son órganos constitucionales sino entes privados de base asociativa, forman parte esencial de la arquitectura constitucional, realizan funciones de una importancia constitucional primaria y disponen de una segunda naturaleza que la doctrina suele resumir con referencias reiteradas a su relevancia constitucional y a la garantía institucional de los mismos por parte de la Constitución.”

 

Por esa razón “Puede decirse, incluso, que cuanto mayor es el relieve del sujeto y su función en el sistema, más interés tiene el Estado de Derecho en afinar su régimen jurídico.” Y, para terminar: “Hay, en fin, en nuestro caso, una coincidencia general sobre la carencia de la legislación actual a la hora de concretar las exigencias constitucionales de organización y funcionamiento democráticos y de una actuación sujeta a la Constitución y a las leyes. Tanto en lo que se refiere al entendimiento de los principios democráticos y valores constitucionales que deben ser respetados en su organización interna o en su actividad externa, como en lo que afecta a los procedimientos para hacerlos efectivos.”

 

Sin embargo, pese a estas buenas intenciones, la ley actual solo dedica tres artículos a esta organización y funcionamiento interno, que son bastante genéricos. Tras consagrar en el art.6 los principios democráticos y de legalidad el art.7 se refiere a la organización y funcionamiento interno estableciendo unos requisitos mínimos, sin perjuicio de lo que establezcan sus Estatutos en función de la amplia capacidad de organización interna que se les reconoce y que son:

 

a) Los partidos deberán tener una asamblea general del conjunto de sus miembros, que podrán actuar directamente o por medio de compromisarios, y a la que corresponderá, en todo caso, en cuanto órgano superior de gobierno del partido, la adopción de los acuerdos más importantes del mismo, incluida su disolución.

 

b) La elección de los órganos directivos de los partidos (que se determinarán en los estatutos) mediante sufragio libre y secreto.

 

c)  La previsión de que para las reuniones de los órganos colegiados se establezca un plazo de convocatoria suficiente de las reuniones para preparar los asuntos a debate, el número de miembros requerido para la inclusión de asuntos en el orden del día, unas reglas de deliberación que permitan el contraste de pareceres y la mayoría requerida para la adopción de acuerdos. Esta última será, por regla general, la mayoría simple de presentes o representados.

 

d) El que los estatutos prevean, asimismo, procedimientos de control democrático de los órganos de dirección.

 

Como verán, poca cosa. Pero además el problema no es tanto si estos pocos preceptos son suficientes o no, sino, como tantas veces en España, si se cumplen o no. Y a los hechos me remito. Yo no dudo de que los Estatutos (que no he leído) de los principales partidos contemplan estas y otras muchas garantías de democracia interna pero ¿Quién controla que se cumplan? Pues como suele ser habitual, los mismos controlados. La lista de triquiñuelas que nuestros informantes de los partidos nos facilitaron para eludir las obligaciones impuestas en los Estatutos son muy reveladoras y ocuparían el doble de la extensión de este post. Así es posible que un partido puede tener un número estratósferico de afiliados que no se sabe quienes son ni si pagan cuotas,  decir que no sabe nada de las cuentas que llevaba el tesorero que está en la cárcel porque ninguna Ejecutiva las ha aprobado jamás, celebrar Congresos cuando le viene mejor y en los que arrasa la cúpula directiva o celebrar unas primarias sin más candidato (real) que el del aparato porque a los outsiders ya se encargan de ponerle todas las zancadillas posibles, por citar unos cuantos ejemplos de actualidad. En cuanto a la selección de los candidatos, qué decir de métodos tan novedosos para ir en las listas como el que se explica aquí en relación con “la protegida” de Angel Lapuerta, la señora cuyas declaraciones de bienes el Congreso no puede verificar. Se ve que tenía ilusión por ser diputada, aunque visto lo que está saliendo a lo mejor estaba pensando en el aforamiento, vaya usted a saber. Y seguro que a ustedes se les ocurren muchos más.

 

En definitiva, necesitamos una regulación no solo más completa sino, sobre todo, una regulación seria que se cumpla. No podamos dejar un asunto tan esencial para el buen funcionamiento de la democracia española a la autorregulación, y por tal entiendo cualquier norma cuyo cumplimiento puede uno saltarse a la torera, aunque esté en la Constitución española. Este sistema ha fracasado de forma estrepitosa. A mí en particular me gusta el sistema alemán (Germany-Political Parties Act 2004 LA LEY DE PARTIDOS POLITICOS ALEMANA (1), no por intervencionista, sino por serio. Es verdad que se regula todo. Hasta lo que se paga en financiacion publica por cada voto emitido. SI se consigue que los Presidentes de un partido dimitan por financiación ilegal, que los ministros dimitan no ya por copiar una tesis doctoral sino por aceptar regalos de una trama corrupta,  que los Ministros no repitan consignas del partido, que el parlamento no parezca una teatrillo de quinta con claque incluida, que la Justicia sea independiente, que los reguladores sean independientes, etc, etc, yo creo que la cosa compensa. Vean, comparen y decidan.

17 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Este asunto caerá por su propio peso. Cuándo? Buena pregunta. Cuánto luchó mucha gente por la igualdad de voto de las mujeres y cuánto tiempo tuvo que pasar para que obtuviera fruto esa lucha? Décadas.

    Y así, tantos y tantos temas que han jalonado la historia.

    Hoy mismo me contaban que a una señora brillantísima que quiso presentarse a las oposiciones a Letrado de las Cortes a mediados de los años 40, la permitieron presentarse pero posteriormente el tribunal la invitó educadamente a retirarse…por ser mujer. Tuvieron que pasar 30 años para que en los 70 empezara a haber mujeres abogadas del Estado, por ejemplo, o de otros grandes cuerpos.

    Así que este tema de la democracia de los partidos caerá. Ojalá que no pasen décadas sino mucho menos tiempo, pero cuanto más tarde en llegar más recordaremos luego la miopía mayúscula de estos políticos que impidieron avanzar a este país.

    Y lo que muestra este tema es que, como decía Ortega, la razón no es un tren que parte a hora fija, y que solo tienen prisa los enfermos y los ambiciosos. Al ver estas cosas de Bárcenas o de los Ere de Andalucía o del Faisán, comprobamos que tanto Rubalcaba como Rajoy son unos ambiciosos que están permanente dispuestos a sacrificar el honor y la verdad por un poder trufado de mentiras.

    Enhorabuena a Elisa, que en vez de estar jugando al golf o navegando, todos los domingos se curra un post (de fruto seguro pero incierto en el tiempo).

    • Arcimboldo
      Arcimboldo Dice:

      Quiero sumarme a la enhorabuena de JJGF. Los post dominicales de Dª Elisa son ya uno de los mayores placeres intelectuales de la semana.

  2. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Financiación de partidos = Corrupción.

    Esta ecuación ha estado hasta ahora plenamente en vigor.

    ¿Sabe alguien de alguna adjudicación pública (de contrata de servicios o de obras) que se haya hecho sin comisión ni “mordida”?

    No.

    Si alguien conoce algún caso, será la excepción. Porque en España la regla ha sido que ninguna contrata se ha adjudicado sin comisión de por medio. Gobernara quien gobernase.

    Cuando Filesa, el PP no podía tirar la primera piedra (aun así la tiró).

    Cuando Gürtel/Bárcenas el PSOE no puede tirar la primera piedra (aun así la está tirando).

    Pero nadie hace nada para acabar con esta ecuación: Financiación de partidos = Corrupción.

    ¿Hasta cuándo?

  3. viernes
    viernes Dice:

    Se mire como se mire la ley de partidos es delirante:

    “Por otra parte, aunque los partidos políticos no son órganos constitucionales sino entes privados de base asociativa, forman parte esencial de la arquitectura constitucional, realizan funciones de una importancia constitucional primaria y disponen de una segunda naturaleza que la doctrina suele resumir con referencias reiteradas a su relevancia constitucional y a la garantía institucional de los mismos por parte de la Constitución.”

    Define los partidos como entes privados que ejercen funciones constitucionales, y a la vez son por naturaleza referencia constitucional. Un contradiós.

    Desgraciadamente creo que la financiación irregular, y también la financiación regular subvencionada, tiene más que ver con la búsqueda del Poder que con la falta de controles.
    Por eso me parece que la explicación más creíble, a la falta de apoyo masivo al manifiesto, es la desconfianza creciente hacia los denominados agentes sociales, no la desafección de la ciudadanía con la política.

    “Es mi naturaleza” le dijo el escorpión a la rana, solo que la rana ha espabilado y conoce bien las argucias del Poder.

  4. José Eladio
    José Eladio Dice:

    Enhorabuena a la autora. En efecto, doscientos años de democracia no se pueden inyectar como los conocimientos en Matrix. Además, “(…)al fin y al cabo, los españoles venimos de una dictadura donde los partidos políticos estaban prohibidos y de una tradición de caciquismo y capitalismo castizo. Quizá la ley de partidos tendría que haber partido de esa realidad”. No se preocupe, que al caciquismo y capitalismo castizo estamos llegando más pronto que tarde, o en ello estamos instalados hace tiempo.

  5. Luisa
    Luisa Dice:

    ¿En qué momento empezó la danza de las comisiones por contratas? ¿Empezó con la democracia o ya existía con el franquismo? Es difícil saberlo, pero lo que está claro es que se ha hecho omnipresente.

    Indigna saber que el PP se personó en el proceso contra el PSOE cuando Filesa/Malesa/Time Export mientras el PP mantenía una red de financiación ilegal que no tenía que envidiar a la del otro partido (y que se evidenció en el affair Naseiro -año 1991-).

    Me los imagino diciendo “Qué pardillos, cómo se han dejado coger”. Hace falta hipocresía, hace falta cinismo.

    Todo esto nos sume en un gran desencanto, pero no es tiempo de lamerse las heridas. Ahora hay que preguntarse qué podemos hacer para acabar, DE UNA VEZ POR TODAS, con esto.

  6. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Los partidos son órganos estatales, aunque no sea más que porque los financia el estado. El tribunal de Bonn examino este fenómeno de los partidos en famoso caso y concluyo que con ellos no hay representación.

    Saludos

    • viernes
      viernes Dice:

      Teilhard, de acuerdo con que son órganos de Stalin, pero negar la representación en la democracia de partidos es instaurar un tabú; si nos representan -y no delegamos- ya no controlamos nosotros. El ardid del Tribunal De Bonn, siguiendo la estela de Carl Smichtt, no puede ocultar que su fin es el control del Estado:

      “Las constituciones europeas después de la derrota de los totalitarismos en la segunda guerra mundial llamaron equivocadamente “separación de poderes” a la simple división de funciones del poder salido de las urnas de partidos. Este fue el argumento de la jurisprudencia de Bonn a favor de la partidocracia, a la que consideró moderna superación de la democracia directa de Rousseau, en palabras literales del presidente del Tribunal constitucional de Bonn, Gerhard Leibholz, y que, ahora, pretende el ministro Juan Ignacio Wert que se aprendan de memoria los niños españoles.

      La jurisprudencia del Tribunal constitucional de Bonn definió al estado actual como “estado de partidos” en el que los partidos políticos dejaban de ser asociaciones de la sociedad civil, que proponían y ayudaban a determinados candidatos políticos para que representaran a sus distritos, y se convertían en unos órganos más del estado con la función de integrar a las masas en su estructura eimpedir la representación política de la sociedad civil.”

      http://www.diariorc.com/primera-epoca/?p=7476

  7. Abstención Activa
    Abstención Activa Dice:

    ENTONCES

    Entonces, si estamos de acuerdo en que no vivimos en una Democracia representativa, si tenemos claro que vivimos en un régimen de poder oligárquico de partidos estatales, donde no hay separación entre el poder Legislativo y el Ejecutivo, y donde la potestad de juzgar no es independiente de ninguno de los otros dos poderes porque el órgano de gobierno de los jueces, -el Consejo General del Poder Judicial-, es elegido y nombrado por los partidos políticos estatales.

    Entonces, si lo partidos políticos estatales se han convertido en órganos del Estado, pagados por el Estado, y han abandonado su lugar propio que es la Sociedad Civil, y han dejado a esta sin mediación política ante el Estado. Si los ciudadanos no están representados en las instituciones del Estado (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Parlamento, Gobierno) porque las listas electorales son hechas por los jefes de los partidos, porque no son candidaturas uninominales, porque los distritos electorales son las provincias, porque el sistema proporcional corregido por la Ley D´Hont no garantiza la representación de la sociedad civil, porque los Diputados votan por mandato imperativo de sus jefes de partido… y no en defensa de los intereses de los electores o gobernados.

    Entonces, si sabemos que en el Congreso de los Diputados, en los parlamentos regionales y en los ayuntamientos no existe la capacidad de controlar al ejecutivo porque en esas instituciones siempre manda e impone su voluntad el presidente del gobierno, el presidente autonómico o el alcalde, con disciplina de voto y mandato imperativo.

    Entonces, si tenemos un Tribunal Constitucional que es un tribunal político, elegido y nombrado por los partidos políticos para perpetuar el régimen monárquico de partidos estatales.

    Entonces, si estamos sumidos en una crisis de Estado por causa de la gran crisis institucional, la corrupción de la monarquía, de los partidos políticos estatales, del gobierno, de las comunidades autónomas, de los ayuntamientos… si conocemos que existe una corrupción generalizada del sistema político español a causa de la ausencia de controles políticos.

    Entonces, si conocemos que en España realmente legislan las grandes empresas petroleras, las eléctricas, las del gas, las de telefonía y la banca… si sabemos que los medios de comunicación están al servicio de todo este entramado; adscritos y convenientemente relacionados con grupos de presión financieros. Conociendo además que a muchos partidos políticos les son condonadas sus deudas en los bancos…

    Entonces, si sabemos que sin Democracia (representatividad y separación de poderes en origen) no es posible que los ciudadanos accedan al poder político, elijan representantes a la Asamblea Nacional, elijan gobierno, elijan alcaldes y concejales y participen en política. Si conocemos la verdad de que hoy en España solo plebiscitamos listas de partido hechas por 6 o 7 personas para todo el país, de que no podemos elegir y deponer a nuestros representantes y gobierno.

    Entonces, si no tenemos Libertad Política Colectiva, ¿por qué permitimos el secuestro de nuestros derechos políticos y de nuestra libertad por parte de esos mismos partidos políticos? ¿Por qué aceptamos que nos digan que hay que participar en política, si luego nos niegan la posibilidad de elegir y deponer a los que nos han de representar y gobernar? ¿Por qué nos machacan con eso de que votar es un deber cívico, y no un derecho político? ¿Por qué preparan ellos las candidaturas? ¿Por qué imponen el mandato imperativo sobre los diputados y concejales? ¿Por qué defienden el sistema proporcional de listas y no el mayoritario uninominal a doble vuelta? ¿Por qué los partidos políticos tienen miedo a la libertad política colectiva?

    Eso es. Miedo a la libertad política colectiva, miedo a que el pueblo o la ciudadanía, -como a ellos les gusta decir-, elijan. Ellos dicen: el pueblo se equivoca, el pueblo no sabe, el pueblo es de derechas, el pueblo es de izquierdas… por eso nosotros tenemos que guiarlo, tenemos que corregir sus vicios, estamos obligados a decidir por el pueblo; y así las cosas, impongo un sistema electoral proporcional corregido por la ley D´Hont, y hago distritos grandes, y no dejo que el pueblo elija al jefe del Estado o Presidente del Gobierno en elecciones separadas de las de diputados… hago que sean ellos quienes lo plebisciten, eso sí, presento las elecciones legislativas como si fueran presidenciales.

    Ya está, los jefes de partido eligen a sus diputados, el pueblo les da un tanto por ciento, se reúnen, se ponen de acuerdo y ellos eligen a quien previamente les ha puesto en las listas. Este, el jefe, manda en todo, manda en el partido, manda en el parlamento, manda en el gobierno, manda en RTVE, en el Consejo General del Poder Judicial, en el Tribunal Supremo, en el Tribunal Constitucional, en el Tribunal de Cuentas, en el Defensor del Pueblo…

    Estos son los que nos han traído a la situación actual: paro de 6.200.000 millones de personas, recortes en servicios sociales, recortes salariales, crisis financiera, subyugación a los intereses de Alemania y otras potencias extranjeras, crisis moral, crisis de valores, corrupción estructural, crisis de Estado y de Gobierno. Ayuntamientos y Comunidades Autónomas arruinadas.

    Entonces; yo les propongo que sean valientes. Tengan ustedes valor, señores de los partidos, -todos, uno por uno-, sí, los que están cómodamente instalados en el Estado, miren, les propongo que hagan como en nuestra vecina nación, la República Francesa: separen la elección de Diputados y Jefe del Estado o de Gobierno en dos elecciones diferentes. Para las del Jefe del Estado en distrito único de toda España a doble vuelta y por mayoría. Para la de los Diputados en distritos pequeños, en candidaturas uninominales y a doble vuelta también. Dejen de meter sus narices en el órgano de gobierno de los jueces, sí, dejen que el CGPJ se constituya como un verdadero órgano independiente del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo.

    Señores diputados, señores senadores, señores concejales, señores alcaldes, señores presidentes de todo y de la nada, señores miembros de los partidos políticos estatales… Quizás sea España el país más corrupto de Europa, y eso se lo debemos a ustedes, al Rey, al Gobierno, a la Ley Electoral, a la no separación de poderes, a que los ciudadanos no están representados, a esta oligarquía de partidos estatales, que solo ha pensado en repartirse el Estado en proporción ajustada a sus porcentajes electorales.

    Entonces, ciudadanos, nosotros a lo nuestro: a conquistar la Libertad Constituyente, a por la Democracia representativa y a por la Libertad Política Colectiva, que ya es hora. AMEN……

  8. Aloe
    Aloe Dice:

    ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Es decir, ¿qué fue primero, la Administración pública ineficiente, falta de controles, arbitraria, lenta, no dando cuentas a nadie… o los partidos políticos explotando los caladeros de pesca que deja esa Administración?
    Pues lo primero fue el huevo, aunque no lo puso una gallina (esa es la solución correcta del tradicional dilema) y lo primero fue el caladero de pescar poder sin control, dinero corrupto, instituciones ineficientes y demás. Que el Tribunal de Cuentas sea una risa no es a causa de los partidos: ya era una risa antes. Que las administraciones sean opacas y no den cuentas ni a su padre no es reciente: es de toda la vida. Que los controles que teóricamente tiene el dinero público no funcionen, y que la Administracion se entienda como una fuente de rentas privadas vitalicias (legales o por cacicazgo) es una tradicion de siglos.
    Otra cosa es que los partidos, década tras deçada, hayan empeorado todavía más el panorama de la Administración, tanto por lo que han hecho como por lo que se han abstenido cuidadosamente de hacer desde el Parlamento y el Gobierno (a saber, las reformas necesarias en esa misma Adminsitración, y especialmente las que habrían introducido alguna clase de control sobre ellos mismos). Controlar el BOE ayuda mucho a ello, pero el huevo fue primero.

  9. Elisa de la Nuez
    Elisa de la Nuez Dice:

    Gracias a todos por los interesantes comentarios y más todavía por los elogios aunque ni navego ni juego al golf..:-) y tampoco escribo todos los domingos. Seguiremos hablando en el blog del tema de los partidos políticos, esencial para el todavía incierto futuro de nuestra democracia.

  10. JJGF
    JJGF Dice:

    Una vez le oí contar a Fernando Álvarez de Miranda que el tesorero de UCD, Alvaro Alonso Castrillo, acabó escaldado en esa tarea de buscar financiación, fue “injustamente tratado por muchos de sus compañeros de partido”, y hubo incluso de irse a vivir a Miami durante una temporada hasta que la tormenta amainase.

    Evidentemente Castrillo, marqués, jurista, MBA por Harvard, no es Bárcenas pero qué curioso que cuando allegas dinero al partido y repartes, todo va bien; y cuando te pillan en alguna actuación más o menos vidriosa (y la financiación de los partidos en vidriosa en sí misma en nuestro sistema), entonces te dejan solo. Como si ellos ni hubieran tenido nunca nada que ver contigo ni se hubieran beneficiado de tus gestiones.

    • Aloe
      Aloe Dice:

      No hay honor entre ladrones.
      Pero al parecer los ladrones lo saben, porque se forran bien el riñón preventivamente. Si a alguien le da pena Bárcenas, debería hacérselo mirar.

  11. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Los sistemas políticos son un producto social. Una sociedad que prefiere dejar en manos de otros los problemas de gobierno para dedicarse a otras cosas. Es lógico que esa situación se aproveche por quienes no tienen reparo en hacerse cargo de la política. En este momento son cientos -o quizá miles- las webs, blogs, plataformas y todo tipo de parafernalia informática las mantenidas por la participación puntual de muchas personas que parecen estar preparadas para presentar alternativas ¿porqué no se organizan políticamente para hacerlo cuando todas parten de la misma crítica al sistema y parecen tener un denominador común? ¿comodidad? ¿miedo? MIentras sigamos empeñados en que otros hagan el trabajo al gusto de cada uno, lo harán como mejor crean o mejor les convenga.

    • Francisco Martín Puertas
      Francisco Martín Puertas Dice:

      Tal y como están las cosas en España, prefiero que exista una sociedad civil activa, crítica y bien preparada fuera de los partidos políticos. Porque no dudo de la capacidad y preparación de muchas de las personas afiliadas a partidos políticos, pero trabajan para los intereses de esos partidos ( o se mantienen al margen) y por lo que estamos sufriendo parecen no coincidir con las verdaderas necesidades de los ciudadanos.
      El contrapoder, la voz de la conciencia ciudadana son estas personas que nos dan a conocer su opinión (sin estar maniatados por la debida obediencia al partido) ante las injusticias que vemos y sufrimos a diario, tratando de influir en la sociedad y crear cierta esperanza que fuerze el necesario cambio y la vigilancia permanente sobre los asuntos de la comunidad.

      • O,Farrill
        O,Farrill Dice:

        Si la actividad de la sociedad civil está regulada por quienes la representan, poca actividad real y efectiva se puede hacer desde ella. La muestra está en la propia Ley Electoral donde se prima a los de siempre y se castiga a los novatos intrusos que pretenden saltar a la política. Si lo que hacemos o decimos se limita a un agradable debate en las redes, quizá dentro de muchos años sea objeto de un estudio a toro pasado sin más trascendencia. Decía Blake que “las palabras que no se traducen en acción provocan pestilencia” o, lo que es lo mismo, podemos llenar miles y miles de blogs, twitear, etc. que estarán condenados a “pasar de moda” (como en los medios de comunicación) dos días más tarde.

  12. Juan Sánchez
    Juan Sánchez Dice:

    A mi me llama la atención la preocupación por el hecho de que los partidos políticos no se hayan tomado en serio el mandato constitucional de dotarse de una estructura y funcionamiento interno democráticos. Lo peor que puede sucederle a una Constitución es que sea un catálogo de deseos y recomendaciones sin garantías efectivas de cumplimiento: caso, por ejemplo, del “derecho al trabajo” o el “derecho a una vivienda digna”. Caso, también, de la exigencia de un funcionamiento interno democrático para los partidos políticos. Lo peor que puede ocurrirle a una Constitución, y la española es el máximo exponente, es que sea papel mojado y no haya procedimiento alguno para impedir que lo sea.
    Veamos un ejemplo sencillo de lo que ocurre en otras latitudes:
    En el Reino Unido, la página web http://www.theyworkforyou.com/ informa a los ciudadanos, minuciosamente, de la actividad parlamentaria de todos y cada uno de los diputados, incluyendo su postura en cada una de las materias sometidas a votación. Deberíamos preguntarnossi tal grado de transparencia es posible en España, precisamente ahora, donde ha llegado a plantearse la aberración de que los diputados puedan votar en secreto la nueva Ley del Aborto. La respuesta, evidentemente, es no. Me refiero, claro está, a la transparencia con los votantes, no con los militantes. Un partido es una asociación voluntaria , en la que nadie está a la fuerza; pero el Estado es una asociación obligatoria en la que estamos todos, queramos o no. Y no es un problema de mayor o menor voluntad. El problema radica en que la transparencia británica sería la muerte para el sistema de partidos español. Un sistema electoral proporcional, consagrado por la Constitución Española, irremisiblemente conduce al mismo funcionamiento de los partidos que habitualmente lamentamos y que la Constitución Española, contradiciéndose a si misma, prohibe. El problema no radica en las relaciones entre partidos y militantes: eso les compete a ellos. Pero la relación entre partido y diputado nos compete a todos. Un sistema electoral como el británico obliga a los diputados de distrito a rendir cuentas ante sus electores. Esa es la transparencia que aquí nos falta. Esa falta de transparencia es el oxígeno del que vive nuestro sistema de partidos. La Constitución ofrece a los partidos el oxígeno que a su vez pretende sustraerles. Y como no es la Constitución la que sostiene al Régimen sino éste el que sostiene a aquella, las prioridades están claras. Todo lo demás son cuentos para ingenuos.

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