La intervención de Rajoy: la retórica contra la confianza

Finalmente intervino el presidente del Gobierno ante el pleno para dar, en sus palabras, “su versión” de los hechos del asunto Bárcenas. Era una papeleta en principio complicada, la verdad, porque las informaciones aparecidas en los periódicos eran escalofriantes.

 

El presidente estuvo en mi opinión retóricamente bien, en modo estadista por encima del bien y del mal, y fue jaleado estruendosamente por sus huestes, tal y como había sido solicitado el aparato. Tuvo, además, la habilidad de no intentar distraer con el tema de la economía, frente a lo que se había estado sugiriendo, y se limitó a ponerla como un punto de referencia lejano hacia el que él dirige como presidente, dejando caer que este lamentable asunto detrae parte de sus esfuerzos de ese designio superior. También tuvo la astucia de no meterse directamente con los trapos sucios de los otros, el “y tú más”, aunque sí dijo que su comparecencia no iba nunca a contentar a aquéllos que se han formado ya un criterio, a modo de dogma personal.

 

Luego acometió el asunto directamente para decir:

1.- Que se ha equivocado al mantener la confianza en quien no la merecía.

2.- Que hay que creer en las personas “mientras los hechos no desvirtúen la presunción de inocencia”, reforzando el concepto con numerosas citas (culminado con el ya muy parodiado “fin de la cita”), incluso de Rubalcaba. Hizo notar las especiales circunstancias en que se inició el procedimiento, con Garzón y el ministro yéndose a cazar, insinuando que eso justificaba el escepticismo frente a las acusaciones.

3.- Que son falsas o medias verdades las acusaciones de Bárcenas.

4.- Que se han pagado remuneraciones complementarias, y que es responsabilidad de cada uno declararlas a Hacienda.

 

Para rematar la faena, le dio una elegante colleja a Pérez Rubalcaba, mostrando que amenazar con la moción de censura para hacerle venir a dar explicaciones era un “fraude constitucional”, amonestándole por la incertidumbre que eso produce dentro y fuera de España, y metiéndole a continuación el dedo en el ojo al dejar en evidencia que no hay candidato real, requisito imprescindible de la moción de censura.

 

Finalmente, aderezó todo con unas cuantas promesas: de la ley de Actividad Económica y Financiera de los Partidos políticos, otra del Tribunal de Cuentas, otra de Contratos del Sector Público, de Funciones políticas, de la LEC y Código penal.

 

Retórica, y luego dialécticamente, pienso que el presidente estuvo bien, seguro y contundente. Pero la cuestión no es si estuvo bien o no, si “ganó” a los puntos a Rubalcaba o si el “aplausómetro” dio vencedor a uno u otro. Hoy la cuestión es la de la confianza: pero no la confianza de la que habla el presidente, del mundo en España, sino la que nosotros podamos tener en él, si nos creemos lo que dice el presidente o no. “A los españoles lo que les interesa la economía”, dijo Esteban González Pons, y es verdad. Pero no a toda costa.

 

Esta es la confianza que a mi personalmente me interesa, la que sustenta las duras medidas que el gobierno ha tomado y probablemente haya de tomar y hace que lo que él ejerce no sea solo poder, sino también autoridad. Sin duda, los fríos números de la mayoría parlamentaria harán que tal cosa sea, de momento, irrelevante, pero creo que los ciudadanos nos merecemos algo más que el que dentro de cuatro años podamos cambiar el voto.

 

Hace pocos días publicaba algunas reflexiones sobre este asunto, y me parece que, lamentablemente, siguen vigentes. Por un lado, no me basta que el presidente diga que se ha equivocado y que le han defraudado. Existe también una culpa in vigilando y, como él mismo dice, ha tenido cuatro años para verificar si esa confianza era o no merecida y lo que se ha hecho es protegerle y ampararle.

 

Por otro, me importa, pero no mucho, si los sobresueldos se han declarado o no. Lo que verdaderamente me importa, tal y como señalaba en el post antes enlazado, es de dónde se ha sacado ese dinero con el que se han pagado los sobresueldos y, particularmente, si ese dinero se ha entregado al partido a cambio de favores en otros sitios. Eso sí que sería muy grave y no he oído una palabra sobre eso.

 

Lo de la moción de censura me interesa poco. Me parece fuera de lugar que afine tanto el presidente con si se está desvirtuando la Constitución amenazando con la moción pero luego se hagan trazos gruesísimos con otras cosas.

 

Personalmente, ni doy ni dejo de dar credibilidad a las acusaciones de Bárcenas pero, eso sí, no acepto en modo alguno presunción de inocencia alegada varias veces por el presidente porque ésta, como ya dije en el mencionado post, opera en el marco penal, que implica graves restricciones de derechos; pero no opera en el marco de las relaciones interpersonales ni políticas, donde no es necesaria un acta notarial para que uno se percate de lo que está ocurriendo, o se mosquee ante algunos indicios. En estos casos, o me das prueba cumplida o te borro de mi lista. Y, de ser falso lo que dice Bárcenas, habría que haber justificado mucho más ampliamente la cobertura que se le ha dado desde el punto de vista económico, social y político y las razones del la “indemnización en diferido”; habría que sacar unas “contra cuentas” reales, mostrando la falta de conexión entre donaciones y concesiones, desmontar las acusaciones de sobresueldos en B con la prueba de su correcta declaración, etc, etc.

 

Las acusaciones son graves y el que las hace tenía medios para conocer lo que dice, y eso exige una cumplida respuesta, no bastando mirar para otro lado y negarlo todo. Si con motivo de un divorcio, uno de los cónyuges acusa al otro de graves delitos, puede ser que sus razones para acusar sean non sanctas, pero el otro no se libra de la duda con alegar que el acusador le odia.

 

En definitiva, las explicaciones han estado formalmente bien construidas, pero han sido muy insuficientes, y eso no genera confianza en que el presidente no haya tenido nada que ver en el asunto. De poco nos vale, pero es así. Nos queda la confianza en los tribunales o en las elecciones. Y esperemos no acabar como  en Francia, donde se amnistiaron los sobornos.

 

Algo sacaríamos, eso sí, si las promesas de leyes que ha hecho el presidente se convirtieran en una realidad efectiva. Pero tampoco creo en ellas, pues la reforma del Consejo General del Poder Judicial me ha demostrado en qué quedan las promesas. Ya sólo nos valen hechos. Sólo hechos.

18 comentarios
  1. Canel Cárdenas
    Canel Cárdenas Dice:

    Magnífico artículo.

    Te ruego que me perdones el que estas líneas se desvíen un poco del núcleo central de tu exposición, para comentar algo totalmente marginal y de lo que tú mismo dices (y yo te acompaño) que te “interesa poco”.

    Pero me pregunto qué componenda secreta se traerán Pérez Rubalcaba y Rajoy cuando éste no ha querido aceptar el guante que el primero, insensatamente, le lanzaba.

    El PSOE, cuya historia es la de una permanente división interna (en sus mejores momentos sólo se ha partido en dos “sensibilidades”, como se dice con empalagosa cursilería), no hubiese aguantado un debate para la elección de un candidato aceptado por todo el socialismo.

    Me imagino a quienes se postulan y no les aceptan, a quienes no aceptan la nominación propia, a los que no aceptan al nominado, a los que solicitan primarias (eso sin contar a los que solicitan primarias para que luego haya primarias), o los que prefieren primarias con simpatizantes o los que creen que sólo deben votar los que pagan la cuota…

    Bueno, cualquiera puede hacerse una idea del guirigay y más cuando el actual PSOE, además de las mencionadas habituales fracturas intestinas, sufre ahora una anemia galopante que hace que a pesar del cúmulo de errores de su rival directo, no pueda rebasarle.

    Vuelvo a pedirte perdón por desviarme del asunto principal, pero me sorprende tanto que nadie haga ningún comentario al respecto que utilizo (y es mi inauguración aquí) el único foro cibernético e interesante que conozco.

    Alguna vez lo sabremos, pero el cable que le ha echado el presidente a Pérez Rubalcaba es de los de órdago.

    Gracias.

  2. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    ¿Existe culpa in vigilando o más bien ignorancia deliberada? Es decir, me viene muy bien que me pages sobresueldos pero no me digas de donde proviene el dinero con que me pagas ni que le damos a quien da el dinero con que me pagas.
    En mi oponión Rajoy solo ha convencido a los votantes más cerriles del PP.

  3. FBR
    FBR Dice:

    A estas alturas solo se convence el que ya va convencido de antemano.
    Si ayer, en lugar del Sr. Pérez Rubalcaba y demás recua, los intervinientes hubiesen sido ciudadanos formados, el Sr. Rajoy hubiese salido colorado del Congreso.
    Lo de ayer fue con contubernio en el que todos se miraban con cara de póker.
    Lo que más en falta eché fue un relato de hechos por parte del presidente.

  4. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    Comentario leido en twitter, que comparto: Rajoy dice que puso su confianza en una persona que no lo merecía, y que le ha defraudado. Lo mismo piensan hoy 10 millones de personas.

  5. JJGF
    JJGF Dice:

    Rajoy es un farsante. No pensemos que solo se puede calificar de farsantes a los políticos extravagantes como Revilla u otros personajes exóticos.

    Hay farsantes de apariencia ortodoxa, voz campanuda, y discurso solemne en las formas. Gallardon es un ejemplo claro. Ha traicionado casi todo lo que alguna vez dijo o prometió. Rajoy es otro ejemplo palmario. Su seriedad, su discreción, su “sentido del Estado” no es más que una pose vacía, huera. Mi él se la cree ya. Poverello!!!

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Enhorabuena por el excelente artículo de Ignacio sobre la “comparecencia”.
    Una comparecencia inaudita. Como ver hoy en la Prensa a Mas diciendo que “la Tesorería es Autónoma” y que por eso sus posibles delitos nunca pueden llegar a mojar a la cúpula política de CDC.

    Supongamos una organización partidaria en la cual una serie de personas asociadas, conocidas y discretas se erigen en el órgano de supervisión, consejo benévolo, financiación parcial y coordinación de algunas de las actividades de un partido.

    Una especie de Consejo Supervisor de Ancianos Notables que nunca salen en los medios, que en hipótesis alguna podrán ir a la cárcel por cuestiones de edad y que son, como tantas cúpulas empresariales, inembargables por insolventes.

    Este “Consejo” posee una cierta autoridad informal –como la de las apisonadoras– en la conducción programática e ideológica del partido pero ni es Candidato a Nada ni Ejerce las funciones Logísticas que apenas “conduce” de modo indirecto y parcial.

    Estos órganos existen aunque nunca salen a la luz ni se estudia en detalle su modus operandi.

    Aparece estructuralmente en los Consejos Estratégicos Nacionalistas pero también existe en otros partidos. Sus conexiones no se limitan al partido sino que “permean” la vida. Pueden ser y son subvencionados desde el presupuesto por sus efectos benéficos en la cultura de “el País”. Algunos de sus miembros ni siquiera es necesario que residan en España o en Europa.

    Es el cortafuegos perfecto y estos organismos reciben escasísima atención. Nula, realmente.

    A la pregunta de Canel Cárdenas diría que Rajoy no es persona de órdagos. Le horrorizan y Alfredo, que sí lo es, lo sabe perfectamente por lo que tenía todas las de ganar.

    Y sobre el Twitt de Jaime de Nicolás simplemente que nadie entra al trapo como alternativa.

    Posiblemente porque los que podrían no quieren ni los que quieren podrían servir de alternativa creíble a estos partidos. Para empezar no cuentan ni con un Consejo Supervisor de Ancianos Notables.

    La tarea es dificilísima y si no veamos la cancha mediática (Zero Patatero) que reciben gente como UPyD o Ciudadanos.

    No sólo están sorprendentemente cautos sino que no les dan bola los medios que, a lo que parece, ya son completamente juguetes de la gran empresa semipública, antes silenciosa.

    Saludos

  7. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    La gente, la gente normal, sencilla, en la notaría, me empieza a expresar una idea, cada uno con sus palabras:
    “¿Para qué escriturar, inscribir, etc, propiedades, si en este país se lo van a llevar todo los políticos? ¿ Si los impuestos y demás cargas van a acabar con todo? ¿Qué mas da?”
    Hay una sensación de desánimo, de “esto no tiene solución y da igual todo”.
    Que hablen y se llamen cosas Rajoy y Rubalcaba allí, en el hemiciclo. La realidad va por otros derroteros.
    Poco alegres.

  8. JJGF
    JJGF Dice:

    La verdad, Sr. Arriola, es que pasan cosas muy raras.

    Alguien se imagina que un magistrado del Supremo decidiera cambiarse de plaza al juzgado de Cudillero? O qué un catedrático de Madrid o Barcelona se fuera a la universidad de Almería?

    Sé que un notaria no es lo mismo, sobre todo por razones económicas, pero me ha sorprendido que haya notarios como usted que se alejan de Madrid a pueblos lejanos. Y mire que de Huete fue varios años médico mi abuelo, y por eso le tengo cierto cariño, parece que esos cambios son síntoma de que algo no va bien en la organización de nuestro Administración.

    Alejar de Madrid a los más capaces, a los que más se esforzaron en su día por llegar a Madrid?

    Perdón por alejarse del asunto del post, pero ya que usted ha hablado de su notaría…

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Mi gota de agua en el mar no creo que le interese a casi nadie; pero ya que Ud me pregunta, JJGF, le contesto con mucho gusto.
      Sí que se van de Madrid y de ciudades grandes notarios muy capaces; pregúnteles a ellos. Yo si llego a notario “corrientito” ya me doy con un canto en los dientes. De verdad. Esos movimientos tendrán variadas explicaciones. Igual aparece entre ellas, frecuentemente, la palabra “harto”. No lo sé.
      Mi marcha a Huete estuvo motivada ante todo por razones personales, extraprofesionales. Un 90 por ciento, digamos. El 10 por ciento restante era la añoranza de ser notario de una ciudad pequeñita, que jamás lo fui (ingresé por Telde, con unos 70.000 habitantes).
      Y no me arrepiento. las 400 palabras que aquí se permiten serían poquísimas para describir la maravilla que allí he encontrado. La gente ante todo. Ciertos valores que en las grandes ciudades han desaparecido, allí, como en una reserva, se conservan. Hasta el más humilde de los agricultores tiene estilo. Tiene dignidad, y lo sabe, y la valora. Solo por eso ya valía la pena ir.
      Y lo que me piden. Me piden que les asesore, que les ayude a elegir el camino mejor para ellos entre los varios que el Derecho les ofrece. Hasta que ponga paz en sus querellas. Se fían de mí desde el primer día, porque soy “el Notario”. No necesitan terceros. Creo que les ayudo, igual soy muy optimista. Y eso me hace sentir muy bien, como hace mucho tiempo que no me sentía.
      Está Ud invitado a una ensalada de pepinos de allí, y un asado, con vino de la tierra. Pero con una condición. ¡Como vuelva a incluir a Huete entre los “pueblos” lejanos, no respondo! ¡Huete es Ciudad, coño, desde los Reyes Católicos que le concedieron ese título, bien ganado guerreando contra los moros!
      Un abrazo

  9. Traveller
    Traveller Dice:

    Ha sido una obra de teatro que posiblemente haya sido ensayada en La Moncloa para darle más credibilidad.

    Los que podían obtener respuesta no preguntaron y los que preguntaron sabían que no les iban a responder.

    Era tan sencillo como inquirir de qué cantidades estamos hablando cuando el tesorero puede distraer 50 millones de euros sin que el partido lo note. ¿Quién aportó esos fondos?

  10. paloma
    paloma Dice:

    la cuestion es si alguna vez en España se concedió limpiamente una adjudicación , una obra p una contrata. Me temo que no. Me temo que sipre ha sido y es con mordida , con comisión. Ninguna contrata publica se concede limpiamente, siempre es con trapicheo y cohecho para el partido… y para el tesorero.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Paloma.

      La cuestión de la contratación y adjudicación de obra, contrato o servicio público, en la mejor y más limpia de las circunstancias, es complicada.
      Para contratos importantes también lo es en el sector privado. A veces más que en el público.
      He pasado mi vida teniendo que contratar en ambos sectores en muchos países y antes de entrar en materia, que no cabe aquí, voy a tratar de responderte.

      Hay sectores en los cuales la contratación pública española es limpia, transparente, muy profesional. Incluso ejemplar. Se ha ido deteriorando algo por contagio pero es buena o muy buena.

      Por ejemplo, la contratación de productos TIC ha sido excepcionalmente bien gestionada, en interés del Estado por cuerpos funcionariales especializados supervisadas sus actividades de contratación y decisión por los Interventores y ayudados por una Subdirección de Patrimonio.
      En el Gobierno central esto es referencia mundial. En los Autonómicos no es igual pero tampoco es un desmadre porque hay forma de comparar y se tiende a gestionar de modo transparente.
      Además muchos proveedores son USA y sus gestores tienen que firmar que cumplen la célebre “Foreign Corrupt Practices Act” –cada año– con graves penalidades por incumplimiento.

      Hay sectores, como la obra pública, en la cual lo anterior ha sido imposible y los proveedores son locales sin leyes especiales que les limiten. En todas partes, en Europa, en LA y en USA que es lo que conozco bien.

      Dos motivos. La extraordinaria importancia del detalle discrecional en el resultado económico de la operación y la facilidad con la cual las contratistas han aprendido a relacionarse y a gestionar los famosos “reformados”.
      Esto facilita ofertar a cero margen o a pérdida y “arreglarlo” posteriormente en la gestión de las incidencias inevitables en el proceso.
      Capítulo y mundo aparte son las recalificaciones y concesiones especiales por todo el territorio. Tupido velo.

      Además hay sectores privados especialmente “delicados” donde ni de lejos se puede decir que todo el monte sea orégano. En España y fuera.

      Cierro con un apunte.

      La asepsia total es imposible.

      Por ejemplo. La mayor empresa compradora de cada provincia suele ser el hospital.
      En la UE si los refrescos se comprasen cumpliendo sus directivas habría que comprarlos a la embotelladora o distribuidor belga que suele ser el más barato. O, como sucede hoy, ver que el catering de un hospital de, pongamos, Asturias lo lleva una pequeña empresa de, digamos, Bilbao? ¿Qué efectos tiene esto en la economía y el empleo provincial? ¿Y en la recaudación?
      Estas prácticas no son neutras y llevan a que se pase mucho tiempo preparando pliegos de modo que el gestor tenga capacidad decisoria en cosas que son bien comprensibles.

      Todo lo muy grande termina corrompiendo, manipulando reglas y comportamientos, de una un otra forma. El poder grande, sea político o económico, necesita hacerlo para sobrevivir y prosperar. Y, cuando se tiene poder, lo usamos.

      Saludos

      • Aloe
        Aloe Dice:

        Y a veces se intenta que sea “grande” a propósito para que pase lo que usted dice, cuando siendo “pequeño” funcionaba razonablemente bien.
        Un ejemplo (que habrá miles): Hace algunos años, la contrata de los comedores escolares de los colegios de Primaria públicos de Madrid se gestionaba directamente por el Consejo Escolar de cada centro (con alguna supervisión): esto tenía toda la lógica porque el comedor escolar lo pagan los padres, y la Administración pone solo las instalaciones. Y en el Consejo Escolar están representados los que pagan (que son los padres de los niños que comen y tienen más interés que nadie en que haya calidad y orden) y los profesores, que están al pie del cañon y comen allí también en parte.
        Pues la querida Administracion educativa cambió el sistema para que no se le escapase el control de ningún jugoso contrato: los centralizó,. hizo “grande” lo pequeño y metió todos los comedores en la Gran Rueda De Contratas, haciendo de paso tan opaco el asunto como de habitual es. Eso, para una vez en que no había un inevitable problema de agencia tan grande como es usual, porque por una vez decidían los que pagaban y eran usuarios.

  11. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Lo surrealista de la pretensión del PSOE y otros grupos parlamentarios subidos a la oportunidad de dar caña al gobierno actual, salió al final con el trasquilado de quienes promovieron las dichosas “explicaciones” que, en el fondo, no interesan a nadie. Primero porque todos conocen y posiblemente hayan practicado diferentes modos de financiación de los que habría mucho que decir. Desde la directa y oficial o la indirecta o extraoficial por medio de las vías más sorprendentes: fundaciones, cursos, estudios o trabajos, etc.etc. En mi modesta opinión la forma de financiarse un partido es responsabilidad del partido (penal incluso) y se sustancia en los tribunales de justicia con las pruebas correspondientes (que “ni las hay ni las habrá” como dijo en su momento Felipe González), pero no procede en sede parlamentaria donde se controla la labor de gobierno y se presentan propuestas y alternativas cuando se tienen. Lo ocurrido el jueves 1 de agosto no ha sido “ni chicha ni limoná”; ni moción de censura más surrealista todavía, ni deseo de escuchar explicaciones, sino de derribar a un gobierno que -mal que bien- parece que va recuperando el pulso del país. Ahora quienes tienen que dar explicaciones y muchas son los promotores de tamaño dislate, medios de comunicación incluídos, que han provocado una zapatiesta interesada. Otra burbuja: esta vez mediática por querer influir en la política. ¿O no?

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Discrepo de que lo ocurrido el uno de agosto no haya sido “ni chicha ni limoná”. Yo creo que ha sido importante. Un Presidente no ha dado explicaciones convincentes, porque no puede darlas. Y ha insultado al Parlamento con manifiestas mentiras.
      Las consecuencias todavía son difíciles de predecir. Pero existirán.

      • O,Farrill
        O,Farrill Dice:

        Estimado Fernando: Desde el primer momento hay dos cuestiones básicas en el asunto Bárcenas. La primera es la extraordinaria laxitud con que se controlan (si es que se hace) las cuentas públicas en contraposición con la persecución implacable de las personas privadas o pequeñas empresas. La segunda es la sensación de un acuerdo tácito de no sacar los trapos sucios de unos y otros. En lugar de propuestas y alternativas reales políticas (cuando las hay no son noticia), estamos en el eterno “navajeo” que a nadie interesa y tiene a los ciudadanos hasta las narices. El supuesto “debate” del 1 de agosto que se transmitió era simplemente un “clónico” de otros ya vistos con la sola intención de desgaste de gobierno por una parte y evitación de desgaste por otra. Insisto que una cuestión es el morbo mediático de un tema que se puede manejar con mucha habilidad y otra la propuesta concreta de crear empleos no ficticios y tener una economía industrial que compita de verdad en el mundo. Eso es lo que interesa a la mayoría de los ciudadanos. De eso trata una moción de censura y un debate parlamentario. Un cordial saludo.

Los comentarios están desactivados.