Qué pena de Parlamento

«Que se jodan», Andrea Fabra, diputada del PP, el 11 de julio de 2012 en el Congreso de los Diputados.

 

Hay anécdotas personales que tienen por sí mismas gran expresividad de una idea o realidad. Sobre el actual deterioro del valor del Congreso, –del que hace ya bastantes años formé parte–, en dos artículos publicados en EL MUNDO, relataba alguna experiencia. En ¿Para qué sirve el Parlamento? (30 de julio 2012) contaría el reproche de un alto dirigente de mi grupo en 2003 recriminándome en el hemiciclo: «Jesús, aplaudes poco». En Políticos honestos pero silentes (3 de marzo de 2013), relataba cómo en las reuniones internas era imposible que un compañero, amenazado por los oídos del Gran Hermano, pudiese compartir, ni tampoco en privado, una reflexión crítica y leal sobre un asunto de actualidad. Ya entonces empecé a mostrar públicamente distancias.

 

Ahora quiero compartir otra experiencia muy reciente. Para la Revista de las Cortes Generales, una publicación sobre Derecho Político-Constitucional (donde antaño me editó cuatro trabajos académicos), envié el texto de una conferencia que impartí en la prestigiosa ICADE. El título era Calidad normativa-Calidad democrática. Era una reflexión sobre el modo defectuoso de hacer leyes, apresurado, donde la virtud de la rapidez es sustituida por el defecto de la prisa, donde el Parlamento es solo un trámite o una apostilla a lo remitido por el Gobierno o, como sucede ahora, ya ha aprobado previamente, arrogándose la potestad legislativa y donde el debate no existe y no se da la cara, confundiendo una mayoría absoluta legítima en origen con una mayoría absolutista ilegítima en su ejercicio.

 

El trabajo tenía carácter técnico, con citas de leyes y sentencias del Tribunal Constitucional. Pero también estaba inserto en una reflexión de que esa merma de la calidad normativa se está intensificando y, al mismo tiempo, está generando una aguda crisis de la calidad democrática. Me pidieron en dos momentos que corrigiese seis o siete puntos, algo poco frecuente pero lo hice. Algunas sugerencias mejoraban el texto, otras no pero las recogí. Pregunté semanas después por el artículo y me comunicaron que saldría en el siguiente número de inmediata aparición.

 

Pero, y ahí surge la anécdota, días después me llaman para trasmitirme que «no se considera oportuna su publicación». Tras 65 artículos publicados en las revistas jurídicas más variadas y prestigiosas de España y de carácter internacional, por vez primera padecía tanto por mi persona, como por el contenido y por quien lo promovió, un acto de censura grave. Y por razones políticas. El estupor era un motivo más de indignación por cómo el Congreso evitaba, incluso en una revista jurídica de éste, cualquier reflexión leal con el sistema pero crítica sobre el funcionamiento del Parlamento.

 

El deterioro de la clase política es inmenso. El divorcio con la ciudadanía es total. No es solo la corrupción y el consentimiento y complicidad con ella (la de los vividores de sobresueldos gracias a favores a contratistas y especuladores a través del cobrador es indisoluble) sino cómo su atrincheramiento está afectando muy negativamente a las instituciones. Y cualquier reflexión, aunque sea técnica sobre esto último, es reprimida. Es grave ese retroceso democrático.

 

El inmenso daño no les preocupa. Solo quieren seguir viviendo de lo público como llevan haciendo, no pocos de ellos (Rubalcaba y Rajoy los primeros) incluso más de 30 años y donde cada vez el hemiciclo se ha ido okupando progresivamente de sumisos vividores profesionales que no han hecho en su vida otra cosa. Se les ocurrió fichar a un galáctico, Manuel Pizarro, que salió corriendo cuando pudo. Fue el último patriota ingenuo.

 

Es lamentable que no les preocupe el descrédito de las instituciones. Es más, les molesta tanto la crítica, que la desvían como si fuesen críticas a las instituciones y casi al modelo democrático. Pero no somos antisistema muchísimos de los millones de ciudadanos de todas las tendencias que estamos decepcionados por el secuestro de las instituciones. Se atrincheran en sus escaños, están muy alejados de la realidad y siguen bunkerizados respecto una realidad social que cada vez más les desprecia.

 

El actual Congreso, por vez, primera ha sustituido la histórica jornada de puertas abiertas por la de puertas cerradas. Rompieron, miedosos, una tradición de que el pueblo pudiese visitar el Parlamento en diciembre. Las concentraciones en Neptuno les aterraban y luego a los manifestantes les imputaban delitos casi de subversión que los jueces rechazaron con nitidez. Como un equipo futbolístico que no quiso ceder su estadio para una final de copa, se «promovieron» unas obras y todo cerrado.

 

Hace ahora justo un año, se exclamó en el hemiciclo, en el mini-debate sobre los mayores recortes sociales en 35 años de Historia constitucional, la frase de arriba. Si eso fue grave, también lo es que en este tiempo ni pidiera disculpas ni que ningún dirigente de su grupo le reprochara públicamente esa ofensa a millones de españoles sufrientes. Esa frase nunca será olvidada y formará parte de la degradación y la infamia parlamentaria, consentida, además, por sus jefes. ¡Los mismos que culpan a la oposición de encubrir a su propio tesorero!

 

El aislamiento del Parlamento se refleja en que pese la gran tormenta siguen viajando en primera clase. Muchísimas son las empresas, entidades e instituciones públicas y privadas cuyos altos dirigentes viajan ahora en turista. Tanto por ahorro como por imagen. En cambio, ellos no, salvo los pocos que voluntariamente renuncian a ello. En rutas nacionales cuyos vuelos son de 45 minutos o una hora, cuyos asientos son iguales (se desplaza la cortina separadora) y solo varía el aperitivo gratis, es frecuente ver sólo sentados a parlamentarios. Claro, son de otra pasta los de la casta.

 

Lo de los gin tonics subvencionados que generó amplios comentarios hace poco parece una tontería pero no lo es. La falta de sensibilidad de sus altos mandatarios y sus mandarines serviles les hace cometer esos errores. Están en otra galaxia y ausentes de una realidad que, más allá de una propaganda edulcorada (cualquier día repiten el «España va bien»), es la de un país en enorme crisis institucional, social y ética. Aplican la frase de Voltaire: «El optimismo consiste en insistir que todo va bien cuando todo va mal».

 

El sistema constitucional español se define como «parlamentario» pero la realidad es muy distante de ello. Con los dos partidos principales cuyo gran desgaste, desprestigio y falta de credibilidad están dañando a la institución, tenemos que seguir urgiendo una regeneración frente a esa casta política decadente.

14 comentarios
  1. Juanjo
    Juanjo Dice:

    Muy bien señores, hasta aquí hemos llegado.

    Cuando descubrí este blog, pensé como profesional del Derecho, que había encontrado un instrumento interesante y de valor informativo sobre aspectos jurídicos y, vale, también políticos, pero tratados ambos con objetividad y rigor.

    Tras varios meses de seguimiento, tengo que manifestar mi más absoluta decepción, al ver que esto se ha convertido en un mecanismo de politiqueo, absolutamente sectario, sin ninguna preocupación por la objetividad, donde no sólo no se siguen unos mínimos principios de rigor y respeto, sino que se actúa como la prensa más sensacionalista (¿será aplicable el “dime con quien andas…”?) o como los políticos más maniqueos y se olvida de un modo absoluto e interesado fundamentos básicos que ningún profesional del Derecho debería orillar.

    No se confundan, considero que están en su perfecto derecho de hacer eso, como de hacer un blog sobre la importancia de Mourinho en el devenir de la civilización occidental, o sobre la introducción del dragón de Komodo en el ecosistema mediterráneo; pero lo que me solivianta es que se vista este blog como un blog jurídico y se le ponga el rimbombante título de “¿hay derecho?”, a menos claro, que sea para que los que lleguen aquí despistados sobre la naturaleza del blog pero conservando un mínimo de pensamiento propio, se contesten a sí mismos: no, no hay derecho, no hay derecho a que se use la apariencia jurídica para ocultar el más cerril politiqueo; asi como tampoco hay derecho a que quien llegue aquí buscando respuestas a problemas jurídicos, no se encuentre prácticamente con ninguna y sí con multitud de posicionamientos políticos del jaez que antes expuse.

    En resumen, que como decía aquél: “no es esto, no es esto”.

    Y en consecuencia, no me queda más remedio que despedirme haciendo patente una vez más mi total decepción. En momentos difíciles para el país, necesitamos rigor, propuestas, objetividad, ciencia y principios. De politiqueo, sectarismo, intereses personales, subjetividad, cainismo y demás, ya vamos sobrados en otros medios.

    Que no, que no hay derecho en lo que se ha convertido este blog.

    Un cordial y último saludo.

    Hasta nunca

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      Estimado don Juanjo, la pésima calidad de nuestras leyes ¿no es una cuestión jurídica de importancia? La omnipresencia de redacciones ambiguas y contradictorias, las frecuentísimas y a veces sustanciales modificaciones normativas vía corrección de erratas (http://www.boe.es/boe/dias/2013/05/25/pdfs/BOE-A-2013-5511.pdf, http://www.boe.es/boe/dias/2013/04/04/pdfs/BOE-A-2013-3609.pdf) ¿no deben ser señaladas y discutidas por los juristas?

      Y que una revista jurídica se niegue a publicar un artículo que habla -supongo- de estas cuestiones, ¿tampoco debe ser denunciado en una bitácora jurídica?

      Pues bueno, para todo hay opiniones.

      Yo también me despido, pero sólo hasta septiembre.

    • Patricia
      Patricia Dice:

      No comparto su punto de vista.
      Todos los juristas hemos padecido en nuestro trabajo cotidiano las torpezas del legislador.
      Las leyes son nuestro instrumento de trabajo, y cada vez están peor redactadas y concebidas, hasta el punto de ser a veces difícil de encajar en un sistema armonioso que debe ser el Derecho. Pero es que, además, se cambian una y otra vez: ¿cuántas modificaciones de la LEC en los últimos años…? ¿Cuántos parches más aguanta la LECrim? ¿Cuántas reformas penales al abrigo de la última polémica… ?)
      Sinceramente, un trabajo puramente técnico por parte de un jurista de prestigio -además de haber desempeñado cargos políticos bajo las siglas del PP- como el autor de este artículo, tiene un notable interés jurídico. Al menos, para mi.
      Parece que no sólo se legisla mal, es que no hay propósito de enmienda. Y apuntar el por qué me parece relevante.

  2. Pepe Montoro
    Pepe Montoro Dice:

    A mi en cambio, me parece este uno de los foros políticos y jurídicos más serios e interesantes q te puedes encontrar.
    En pocos sitios te encuentras autores tan lúcidos y tan independientes y trabajos tan actuales, comprometidos e interesantes.

  3. @JuanAVazq
    @JuanAVazq Dice:

    El otro día mientras oía el debate del caso Bárcenas me acordé de la anécdota “Jesús, aplaudes poco”. Según parece, han conseguido deshacerse de todos los “jesuses”. Fue realmente triste ver cómo los diputados hacían méritos para ir en las próximas listas jaleando fanáticamente las no explicaciones de Rajoy.

  4. Páradox
    Páradox Dice:

    Libre es su opinión, Juanjo. Pero hubiera sido deseable que la acompañara de argumentos en vez de descalificaciones. Usted puede ver falta de propuestas (!) y subjetividad donde otros vemos rigor, independencia y múltiples propuestas. Usted ve politiqueo donde otros vemos Política con mayúsculas, pues es inevitable tratarla si se quiere abordar la crisis del Estado de Derecho.
    Lo que ya no me parece procedente es que usted señale a intereses personales como fundamento de este medio, sin explicarlo. Los demás lectores quisiéramos que si se lanza esa acusación se concrete y fundamente.
    Efectivamente, estamos sobrados de plumas mercenarias, de comentaristas aliados a turbios intereses. Tal vez la suya pudiera ser una de ellas, no lo sé. En todo caso que hayan publicado su comentario desmiente por sí solo bastantes de sus acusaciones.
    Un saludo.

  5. FBR
    FBR Dice:

    El problema es que el dislate es de tal tamaño que es imposible dibujarlo con un pincel. A uno cuando lo llaman imbécil no se le ocurre explicarse con diagnóstico psicológico. Y nos están llamando imbéciles una vez tras otras. No hay disimulo, no hay consideración, no hay aprecio por la ciudadanía. No se puede pretender entrar en detalles, cuando el disparate es del tamaño del que es. El elefante ha entrado en la cristaleria.

  6. Johnny Mentero
    Johnny Mentero Dice:

    Gracias señor López-Médel, comparto cada una de sus palabras, que expresan mi propio pensamiento mejor de lo que yo mismo sería capaz de hacer. La frase Jesús, aplaudes poco, es demoledora por ser una mezcla explosiva de ridículo de fondo y de una presupuesta y pavorosa docilidad por parte del receptor, en la seguridad de que va a ser obedecida la sugerencia.

  7. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Se puede aplaudir poco o aplaudir mucho.
    Hace no tanto tiempo se debatía no sé qué cuestión en el Congreso. El PSOE había pactado votar en cierto sentido. Se formó algo de follón en el debate. El tema era mitinero, algo de los recortes o algo así, creo yo. Tres o cuatro diputados del PSOE aplaudieron, en un momento de espontaneidad, una intervención contraria (creo que de IU). No se pudieron aguantar, se distrajeron, cualquiera sabe.
    Fue digno de verse. El portavoz del Partido se abalanzó hacia sus escaños, abroncándoles, y Sus Señorías adoptaron la mismísima actitud de los chiquillos cuando les pillan en el cole haciendo diabluras: sobresalto, seguido de gesto de compunción, mirada baja, labios musitando algo inaudible que bien podría ser “no lo haré más…”
    ¿Esto es Democracia?

  8. ciudadanopintante
    ciudadanopintante Dice:

    Cualquier jurista vocacional contemporáneo está interesado en la defensa del Estado de Democrático y de Derecho, el sistema de convivencia más avanzado alcanzado por la civilización para la realización de la Justicia. Y denunciar públicamente las prácticas que contribuyen a su deterioro inexorable no es politiqueo, sino ejecicio valiente y responsable de virtud cívica.
    Gracias Jesús.

  9. SantiArq
    SantiArq Dice:

    Nos encantaría poder leer ese trabajo.

    Que se modifiquen normas vía corrección de errores ya puede parecer curiosidad con cierta gracia costumbrista. También se alteran mediante DL (textos refundidos) o con normas de desarrollo. Los profanos que actuamos bajo muchas regulaciones nos sentimos abrumados por la multiplicación y la dispersión. Abuso de leyes ómnibus, leyes de presupuestos con varios vagones de adicionales, leyes-kinder (me viene a la cabeza la alteración sustancial del régimen de la reversión en una D.A. de la LOE). Pero las más temibles son las leyes-piñata, donde un ministro -generalmente del gremio económico- se aplica a dar palos sin saber lo que tiene delante más que por el ruido que hace al romperse. Etc.

  10. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Sublime el post. Lo tenía archivado para poder leerlo con tiempo, y ha merecido la pena.

    Yo creo D. Jesús que todavía hay resquemor en gente como Juanjo de que usted no sea un palmero. Quizá alguno tiene que justificar su actual posición de mamporrero exigiendo luego online mayor rigor jurídico, vaya usted a saber.

    Enhorabuena por el post, pero qué pena de país!! Y además es que no se dan cuenta que ese daño a las instituciones cortoplacista y a toda costa es un daño mayor a largo plazo a sus propios partidos y escaños. Puede verse el efecto de ese mismo tipo de política en el PSOE, que ha dejado de una oposición fuerte y relevante y parece condenada a la oposición, y parece que el PP lleva el mismo camino. Cuando hablo con cargos del partido, por supuesto me lo niegan, “a ellos nunca les pasará eso”, y confían en un milagro económico que les remonte, pero si con un año el desgaste es enorme, ¿cómo será con 4 de Gobierno? ¿Y si el milagro no es tal o una recuperación económica los votantes no la atribuyen al Gobierno sino a su propio esfuerzo viendo a los distintos gobiernos más como lastre que como cometas?

    En fin, las instituciones bajo mínimos de credibilidad y lo que van a a conseguir es el que mala electoral no lo reconozca ni la madre que lo parió

Los comentarios están desactivados.