¿Una sociedad y una democracia hitlerianas?

 

Como seguimos en verano, quiero recomendar la lectura de un libro que me ha resultado muy interesante y revelador: Laurence Rees, El oscuro carisma de Hitler. Cómo y por qué arrastró a millones al abismo, ed. Crítica, Barcelona, 2013. Algunos dirán que se trata de un periodo oscuro de la historia que es mejor olvidar, o que ya está muy estudiado. Pero la lectura del libro aporta al menos dos cosas: un análisis psicológico de cómo un personaje tímido y marginal pudo transformarse en un líder carismático que arrastró a la guerra más mortífera que se recuerda a un país que estaba en contra de ella (en agosto de 1939 antes de la invasión de Polonia el sentimiento antibélico de los alemanes, contrarios a una segunda guerra mundial, era abrumador); y nos revela también aspectos de su actuación y estrategia como candidato y como gobernante que pueden suponen importantes alertas para problemas que estamos viviendo en la actualidad. Para los aspectos psicológicos me remito a la lectura del libro, pero en un Blog como ¿Hay Derecho? creo que puede ser interesante detenernos un poco en algunas lecciones para impedir  que ciertas situaciones puedan repetirse o vayan a mayores. Y es que contra lo que pudiera pensarse por algún observador bienintencionado existe más de una reminiscencia del nazismo en nuestra sociedad y políticas actuales, reminiscencias que podrían ir a más si no se atajan a tiempo. Para esto sirve mirar al pasado.

 

Vayamos por partes:

 

a) La (posible) influencia hitleriana en algunas prácticas políticas y de gobierno

 

Quien inventó las campañas electorales maratonianas con viajes en avión y mítines cara a cara en múltiples pueblos y ciudades fue Joseph Goebbels en 1932. Lo hizo en la campaña por la presidencia que enfrentó a Hitler contra Hinderburg. Igualmente la escenografía y la utilización de carteles con la cara del candidato, y otras técnicas de mercadotecnia política vienen de ahí (L Rees: 64). Hasta entonces, a los candidatos sólo se les veía en noticiarios en el cine o se les leía en periódicos. Teniendo en cuenta que el objetivo de Goebbels era claramente el de manipular a las masas, y sustituir el juicio crítico por las impresiones sensoriales, ¿no sería tal vez el momento de volver a campañas más austeras y sobrias? Hoy además contamos con la televisión y las redes sociales. Esto no sólo ahorraría tentaciones a la financiación ilegal de los partidos políticos, sino además afectaría al perfil del candidato (más fondo, menos forma) y humanizaría la política.

 

Otra técnica que proviene del nazismo y que sobrevive en la actualidad en algunos gobernantes es la tendencia a puentear a los ministros, consejeros o secretarios de estado, cuyo poder se quiere controlar o minimizar, despachando en su lugar directamente con sus subordinados. Hitler utilizó esta técnica, en uno de sus primeros gobiernos, con Alfred Hugenberg, Ministro de Economía, Alimentos y Agricultura y lorepetiría muchas veces más en el fututo (L. Rees: 84).

 

Del mismo modo, otra actitud que se observa en la actualidad es que el líder político pide objetivos imposibles a sus colaboradores y que estos compiten por otorgar “como sea” los deseos del líder. Esto es lo que hizo Hitler, de forma cada vez más intensa, conforme avanzaba la guerra (por ejemplo a Heinz Guderian le pidió que llevara su ejército a 320 km al este de Moscú desconociendo o considerando irrelevante la realidad del terreno) o realizando peticiones logísticas imposibles. Esta negación de la realidad acabó por provocar su derrota, así como la enfermedad, depresión, locura y el suicidio de varios de sus generales (como Udet, el jefe de equipo de la Lutwaffe), algunos de los cuales eran mariscales de campo con muchos años de experiencia y heridas de guerra a sus espaldas (p. 217). La tendencia era entonces y es ahora la de rodearse de colaboradores cada vez más aduladores (“Síndrome de la Moncloa) y con menos ideas propias y personalidad. Esto es lo que pasó al final de la guerra y determinó que el fracaso fuera total y humillante para Alemania (p. 240). Hitler era un líder que escuchaba poco o nada. Presumía de seguir sus instintos y “no” leer los informes y memorandos que les pasaban sus colaboradores (p. 107).

 

Por último, los nazis perdieron también la guerra porque no tenían ni tiempo, ni recursos, ni intención de innovar. Mientras los aliados mejoraban sus técnicas de contraespionaje (e.g. descifrando el sistema “Enigma”), sus sistemas de radares, o las comunicaciones, los alemanes seguían confiando especialmente en la superior capacidad de visión de su líder carismático (p. 246). En muchos gobiernos y muchasempresas, pasa hoy lo mismo.

 

b) La (posible) influencia hitleriana en la estrategia nacionalista

 

Más allá de que sea políticamente correcto o no el plantearlo, siendo Hitler el dirigente nacionalista por excelencia resulta lógico que se encuentren más de una similitud con la actitud y estrategia de los líderes de los partidos nacionalistas tanto en Cataluña como el País Vasco, pues comparten al menos un objetivo común: cambiar la sociedad para que el sentimiento nacionalista sea asumido por todos y con la mayor intensidad posible.

 

Lo primero que hizo el nazismo fue instrumentalizar la educación (atacando así el frente más vulnerable: los niños y los adolescentes) al servicio de la causa, glorificando el pasado del Reich y sus héroes, así como la superioridad de la raza aria. En este sentido, conviene recordar que fueron los partidos nacionalistas vascos y catalanes los que no quisieron que se restablecieran los Estatutos de autonomía  aprobados en la República (verdadera causa del “café para todos”) porque no transferían la educación a Cataluña y País Vasco, tal como sí hicieron los nuevos Estatutos: necesitaban tener la competencia de la educación si querían cambar la sociedad y convencer a los remisos a una aventura secesionista. Esta ha sido de hecho la estrategia (confesada en privado por Pujol): ir ganando poco a poco nuevos apoyos “a la causa”, ante la mirada complaciente de los gobiernos “de Madrid”, a través de una educación ideologizada que ensalzara un imaginado pasado glorioso de cada territorio, así como unos medios de comunicación y de promoción cultural subvencionados y controlados por el poder local de turno.

 

Hitler escribía en el Mein Kampf sobre la importancia de los enemigos. Para él, sedebían combinar varios enemigos en uno solo para que los ojos de las masas pudieran concentrar su visión en un solo objetivo: ”esto fortalece su fe en sus derechos y acentúa su enconamiento contra quienes los atacan” (citado en p. 99). Hitler intentó crear un único enemigo (la confabulación judeo-bolchevique) resultado de unir al comunismo y los judíos. Los nuevos nacionalistas han encontrado en “el gobierno de Madrid” ese enemigo responsable de todos los males. Y se tacha de ajeno, traidor o colaboracionista a todo lo que suene a español, o a España y su historia.

 

También es revelador a este respecto cómo se trataba a los judíos: con perjuicio psicológico, insultos y ostracismo, causando un estado de miedo permanente (p. 100). En la cuestión judía Hitler expuso su estrategia en 1937 ante líderes nazis: “Mi máxima preocupación siempre es evitar dar un paso del que más tarde pueda arrepentirme y no tomar ninguna medida que pueda perjudicarnos en ningún sentido. Deben comprender que siempre voy lo más lejos que puedo, pero no más. Es vital poseer un sexto sentido que te diga: ¿Qué puedo hacer todavía? ¿Qué no puedo hacer?” (p. 125). Es decir, el nazismo fue en su estrategia contra los judíos paso a paso, lo que hizo que muchos ingenuos pensaran que no se atreverían a traspasar determinadas barreras. Cuando lo hicieron ya era muy tarde para pararlos. Aquí, hemos asistido a una presión creciente sobre amplias capas de la población para que opten entre el exilio y el “acomodamiento”. No hemos tenido cámaras de gas, pero sí hemos tenido cartas bombas, bombas lapa, tiro en la nuca o en las piernas. Se puede decir que esa violencia y estrategia de terror no ha sido en nuestro caso institucional, no ha tenido origen en instancias oficiales. Pero también es verdad que desde esas instancias y desde el mundo nacionalista no ha habido suficiente reacción, y que se ha menospreciado y tratado de hacer invisibles a las víctimas. El conocido comentario de Arzallus sobre el árbol y las nueces es muy significativo.

 

El objetivo de aislar al disidente requiere sembrar la cizaña en la sociedad, entre vecinos e incluso dentro de la misma familia, con una estrategia de endurecer el corazón de sus correligionarios, trasladando poco a poco la idea de que “los que no son como nosotros son inferiores y por ello merecen lo que les pasa” (ver, p. 153). Es una estrategia de deshumanizar al no nacionalista, considerándolo no adversario, sino enemigo interno y traidor. El asalto creciente a sedes de Ciudadanos en Cataluña es muy significativo. Hitler usó esa estrategia frente a los judíos, y también sino sobre todo frente a los pueblos eslavos y rusos a los que se consideraba subhumanos, y a los que por tanto se podía destruir y matar sin compasión. Lo malo es que mucha gente tiende a creer lo que dice la propaganda porque es más cómodo que pensar por sí mismo y enfrentarse a la mayoría.

 

Por último, cuando se trata de atraer al mayor número posible de adeptos a la causa nacionalista es importante no dar muchos detalles sobre cómo será el supuesto nuevo mundo feliz. Decía a este respecto Joseph Goebbels el 5 de abril de 1940, en una reunión confidencial con la prensa alemana: “Si alguien os pregunta hoy en día cómo concebimos la nueva Europa, tenemos que decir que no lo sabemos. Está claro que tenemos una idea. Pero si la expresamos con palabras, eso creará enemigos al instante e incrementará la resistencia…. Hoy decimos “Lebensraum”. Cada cual puede imaginarse lo que quiera. Sabremos lo que queremos cuando llegue el momento” (p. 194). “Lebensraum”, o “el sueño catalán o vasco” donde todo será bello, no habrá ya paro ni corrupción, ni déficit o deuda, todos serán felices sin españolistas que molesten, pues se habrán convencido o marchado. Pero ¿cómo sucederá ese milagro? ¿Qué precio habrá que pagar? (pues en la vida todo tiene un precio). Eso se omite. Lo importante es sumar el mayor número de gente al proyecto, lo otro vendrá después, cuando ya no haya marcha atrás.

 

El nacismo no fue propiamente un partido político sino un “movimiento” con componentes irracionalistas y tintes pseudoreligiosos. Se ofrecía a millones de ciudadanos perdidos y deprimidos, en un momento de fuerte crisis económica, política y espiritual (¡como hoy!), un sentido a sus vidas: luchar por un ideal que superara el valor de uno mismo a través de ensalzar supertenencia a una comunidad “nacional” que se pretendía superior a las demás. Pero con esta concepción es inevitable caer en el fanatismo y en los excesos, con nefastas consecuencias. Los experimentos de manipular emociones sin evaluar las consecuencias suelen provocar funestos resultados…, cuando es ya demasiado tarde para repararlos.

 

 

16 comentarios
  1. hackbogado
    hackbogado Dice:

    Uno de los aspectos más llamativos es que en ningún momento se abandono el concepto de que todo lo que se hacía había que hacerlo a través de las leyes. Y se produjo lo que conocemos como “derecho penal nazi” o la bestialidad de la legislación alemana de los años 30. La perversión de los principios. Bueno, pues desgraciadamente, eso ha vuelto a suceder, y lo estamos sufriendo nosotros, aunque esta vez no en el campo de las leyes penales o civiles (contra judíos y otros), sino en el campo financiero y económico. Dentro de algunas décadas se estudiará que hicieron nuestros legisladores en estos tiempos con las leyes que regulaban la economía. Y veremos como no hay diferencias entre una y otra época a los efectos de acometer barbaridades jurídicas. La experiencia indica que pervertir ordenamientos de esa forma conduce al desastre.

    • Juan Ciudadano
      Juan Ciudadano Dice:

      Durante el régimen nacional-socialista se desarrolló por la Escuela de Kiel el denominado Derecho Penal de autor. Muy ilustrativa es esta frase de uno de sus representantes más conspicuos: «Para nosotros el
      sentido de la pena y del Derecho penal ya no es la protección de esferas de bienes individuales, sino depuración y a la vez protección de la comunidad del pueblo mediante la separación de los degenerados» (Schaffstein).
      Respecto a quienes consideraban degenerados no es preciso hacer comentario alguno.

  2. IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
    IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO Dice:

    Pues eso es lo que EXACTAMENTE ha ocurrido en España :en el País Vasco y en Cataluña.- Exactamente.Y desde luego es irreversible.En Cataluña se está viendo. En El País Vasco se ha visto y se verá.-.
    Otra cosa es plantear el “Estado Propio” en el marco de la Unión Europea pués hay territorios vascos y catalanes en Francia por lo que la posible estatalidad vasco/catalana afecta- ya lo creo que sí – a la República vecina desde ya aunque consideren los franceses que es un asunto interno de los españoles.Nada de eso.-Pero con un matiz importantísimo: en Francia la República no ha dejado en manos de ninguna entidad menor,como los departamentos, la “Educación o Instrucción Pública”,principio republicano indelegable y sagrado : ergo ,por eso los nacionalistas de aquí no quieren ni hablar de “un ambito de decisión posible” en ambos lados de los Pirineos,sino “conformación” pactada y “confederal gradualista ” de las distintas sensibilidades de los diversos territorios ultra o intra pirenaicos.-

  3. Alvaro García
    Alvaro García Dice:

    Ante todo, quisiera felicitar al autor del post por la recomendación literaria que nos hace pero sobre todo por la brillante relación que construye entre el conflicto nacionalista en España y las tácticas goebbelianas. Al hilo de esta cuestión, me gustaría poner sobre la mesa una paradoja jurídica que estudié hace unos años en la asignatura de Derecho Internacional, y es que, mientras que el derecho de autodeterminación al amparo de los arts. 1.4 en relación con el 55 de la Carta de la ONU, como todo jurista sabe, estaría vedado tanto a Cataluña como al Pais Vasco, por no ostentar estos territorios la consideración ni de colonias ni de territorios invadidos objeto de graves violaciones de derechis humanos (vid. “Asunto Timor Oriental” de la CIJ; Res. 52/83; Res.1514 y 2625), lo cierto es que el Derecho Internacional no contempla prohibiciones sobre las declaraciones de independencia, argumento esgrimido en la Res. de 22 de julio de 2010 por la CIJ más conocida como “Caso Kosovo” y de la que se hacen eco los nacionalistas autóctonos. Suerte que, el Tratado de Lisboa exige la unanimidad de todos los Estados Miembros para la incorporación de un nuevo socio a la UE.

  4. FBR
    FBR Dice:

    El fascismo se resume en uno de los párrafos del artículo: La cosificación de los otros. Y eso se está viviendo continuamente. Todos tenemos algo de fascistas, pero es que lo que está ocurriendo en el mundo con la política y la economía es el FASCISMO, así, como mayúsculas. Y crece cada día.

  5. Paloma
    Paloma Dice:

    No me gustan estas comparaciones. Comparar realidades políticas españolas actuales con el nazismo, con el terrorismo, etc son excesos verbales que no debemos permitirnos, porque, por muy mala que sea la actual situación en España, no resulta parangonable (ni de lejos) con esas vivencias tan terribles.

    Espero que la humanidad no tenga que revivir esos hechos, y actualmente, gracias a Internet, parece improbable que vuelvan a producirse. Muchas veces pienso que, si hubiera existido entonces Internet, un personaje como Hitler nunca habría llegado al poder, pues Internet nos vacuna contra los carismáticos, que son el azote de la humanidad.

    Me gustan los políticos sencillos y prácticos, incluso feotes, sin ningún asomo de carisma. Y por el contrario, detesto los políticos “santones” o salvadores de la patria, así como los “jueces estrella”.

    El futuro de la humanidad depende de que ésta tome el control de sí misma y del futuro. Y con Internet eso es más posible que nunca.

    Por eso digo que hoy no sería posible el nazismo, e incluso el terrorismo tiene perdida la batalla, como lo demuestra la desaparición de Eta, pues Internet desmontó el clima de opresión y “omertá” que la banda Eta había impuesto a la sociedad vasca.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Vaya, queridos editores, no me habéis publicado el comentario; me ha extrañado porque vuestra paciencia franciscana conmigo ha llegado a veces a límites asombrosos: Habrá sido porque me metía con ciertas juventudes (no las nombro más) de cuando la República y las comparaba con Tartarín de Tarascón. Y citaba anarquistas que les atribuían torturas. Vale, no lo hago más.
    Pero el resto era -creo yo- muy respetuoso: En esencia decía que el nacismo había encontrado seguidores en bastantes más cosas que las mencionadas por el post:
    1.- La general aceptación del Derecho Penal de Autor, no en la teoría sino en la práctica. Según quién realice una y la misma acción, es delito gravísimo o todo lo más merece “reprobación”.
    2.- La normativa sobre aborto, eutanasia y eugenesia. ¿Igual el contenido del link era demasiado “gore”? ¡Es Historia! ¡Pasó! Y conviene que, como el Holocausto, se sepa que pasó… aunque le venga fatal a algunos lobbies. Ver documentos y fotos de la eutanasia de enfermos, de “degenerados” es duro, claro; pero esa es la verdad.
    3.- Los “derechos de los animales”. Los nacis legislaron contra la vivisección, contra el sufrimiento del ganado en el transporte (nos suena); llegando a decir Adolfo que los animales merecían respeto, no por ser útiles al hombre, sino por sí mismos. PETA puro. (No os dará miedo PETA, ¿verdad?)
    Cordiales saludos.

  7. Alberto G
    Alberto G Dice:

    Una matización: decir que el Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de 22 de julio de 2010 en el caso de Kosovo/Serbia da legalidad a la declaración unilateral de independencia es ir tal vez demasiado lejos. A a pesar de la manipulación periodística de este caso, lo cierto es que el Tribunal no entra a analizar el derecho a la secesión de Kosovo limitándose a contestar formalmente (y de forma bastante cobarde, la verdad) a la pregunta que le formulaba la Asamblea de Naciones Unidas, sobre si era contrario al Derecho internacional el que las instituciones provisionales de Kósovo hiciera una declaración unilateral de independencia. El Tribunal expresamente se niega a ir más allá, limitándose a contestar que no es contrario hacer declaraciones, sin querer pronunciarse sin embargo sobre el valor jurídico de esa declaración.

    Respecto a lo de si procede comparar o no la situación actual o no con el nazismo, hace algunos años un periodista alemán declaró que era muy cómodo por parte de la sociedad considerar a Hitler como el malo “ajeno” de la película, un hecho absolutamente excepcional y pasado de la historia. Por el contrario, habría que aceptar que hay un pequeño Hitler en el corazón de la mayoría de la gente (si no en todos) que lucha por salir a la luz, si no estamos vigilantes. Hay actitudes que alertan de que este hecho es más que una hipótesis. Negarlo es hacernos posibles responsables (como nuevos Chamberlanes) de la vuelta de tiempos oscuros. Al menos el terreno de la crisis global y la confusión ideológica parece un terreno abonado para ello,

    • Alvaro García
      Alvaro García Dice:

      Buenos días Alberto; En primer lugar, me gustaría felicitarle de nuevo por su interesantísimo (y ya recomendado post por mi parte). Además es de agradecer que saque tiempo para contestar los comentarios que los distintos lectores del blog vamos publicando.

      En relación con la matización que usted pone de relieve, debo decir que estoy de acuerdo con usted. Nadie puede afirmar que el referido Dictamen del TIJ da carta de naturaleza a la declaración unilateral de independencia -yo en ningún caso lo he dicho-.

      Conviene poner de manifiesto que el mencionado Dictamen es una mera opinión no vinculante en la que los jueces afirman que la declaración kosovar no viola el derecho internacional general, ni contravino la resolución 1244 del Consejo de Seguridad, que reguló el régimen administrativo de Kosovo en 1999, tras la guerra balcánica contra los serbios en la medida en que dicha resolución “no prohibía declaraciones de independencia de Kosovo respecto a Serbia”, concluyendo así que “ninguna norma aplicable del derecho internacional ha sido violada”.

      Ahora bien, el dictamen del TIJ no juzga efectivamente si existe, o no, con carácter general un derecho a la secesión o a la declaración unilateral de independencia. Lo que sí recalca en varias ocasiones es la excepcionalidad de la situación sobre el terreno que precedió a la secesión kosovar. “Hay que tener en cuenta el contexto de lo ocurrido en 2008”, dijo el Presidente, juez Owada, cuidándose muy mucho de subrayar la singularidad del caso y acotar las posibilidades de aplicación del fallo a otras situaciones. En definitiva, como usted dice, una postura bastante cobarde.

  8. Roger
    Roger Dice:

    Perdona que sea tan claro, pero esta entrada me parece muy por debajo de otras tuyas. No se si el problema es el libro de Rees o tus interpretación de su libro, pero me da la impresión que has dejado que tu opinión politica prime sobre el libro.

    Aun así, quiero aclarar algunas cosas desde el punto de vista histórico:

    1. La primera campaña política moderna no es la Hitler, Gladston en el s.XIX fue anterior o incluso muchas de las campañas americanas en el s.XIX.

    2. Puentear a ministros es algo tan antiguo como la historia. ¿Cuantos validos, consejeros y protegidos han caído en desgracia porque alguno de sus súbditos les han puenteado y han conseguido el nuevo favor del rey? Solo en la historia de Enrique VII encontraras unos cuantos casos.

    3. La petición de imposible a los colaboradores es también anterior a Hitler. Por poner un paralelismo, Stalin hizo lo mismo no solo con sus colaboradores, sino con el pueblo llano. Este ha sido un método clásico de deshacerse de competidores en política durante toda la historia: enviarles a lidiar con un enemigo al que no puede ganar.

    En cualquier caso, me quiero centrar en lo poco neutral que es esa opinión. El punto de vista de que Hitler enviaba a sus colaboradores a una muerte segura es similar a muchas de esas autobiografías de generales Nazis que se publicaron post segunda guerra mundial: Hitler era un tonto asesino microgestor y si no fuera por sus ordenes hubiéramos ganado la guerra. El problema es que Hitler esta muerto para responder a esas opiniones, así que me parece una opinión interesada.

    4. La instrumentalización de la educación es claramente pre-Hitleriana. En el s. XIX Prusia modifica su sistema educativo para adoctrinar a los estudiantes en un modelo nacional que restara poder a la aristocracia local y se lo diera al Rey.

    Pero incluso antes de Prusia, la educación inglesa ya tenía un claro curriculum imperial, así que Hitler no inventó nada.

    Me parece bien que quieras llamar hitleriano a Pujol, pero no metas a Rees en esto, sabe demasiado de historia como para compartir tu opinión.

  9. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Quizá en España no esté demasiado claro lo que se “vive” en Kosovo. Quizá se piense que los albano-kosovares aspiran a ser eso, un país independiente. Otro más. Tal vez la Otan sí quiera eso. Los kosovares, no.
    No es así en absoluto.
    Aspiran por este orden:
    1.- A librarse de los serbios, que les oprimieron “de veras” muchísimos años. “De veras” quiere decir que el grado de atraso económico de Kosovo era asombroso comparado con el resto de Yugoslavia. No había una autopista, por ejemplo, y la sanidad pública era de cuadra. “De veras” significa que -ya más recientemente- en los controles los soldados serbios paraban chicas kosovares y, si les gustaban, las esclavizaban durante unos meses. Como chicas “para todo”, literalmente.
    Por eso hubo guerra.
    Como se ve, nada que ver en absoluto con ciertas regiones españolas que se dicen muy “oprimidas” y que estas cosas jamás las han sufrido. Gracias a Dios, eso jamás ha pasado en España.
    Esta aspiración ya la han conseguido.
    2.- A integrarse en la Nación de la que de veras forman parte: Albania.
    No quieren “independencia”, quieren anexión por parte del vecino: su Patria común.
    Si te llegas a la tumba de cualquier caído del
    Ushtria Çlirmtrare e Kosovës, y preguntas por qué ondea allí la bandera del águila bicéfala (la albanesa), en vez de la “kosovar”, te aclarará la gente que “si álguien osa poner allí el “trapo” ese, sobre esas tumbas, volverán a tomar las armas”.
    Cuidado con llamar a un kosovar “kosovar” con intención; te aclarará que él es “albanés”.
    Los hombres corrientes en los pueblos kosovares, en el día a día, se cubren con un gorrillo blanco donde campea el escudo albanés.
    Esta segunda aspiración no la han conseguido. Todavía.
    Kosovo, en Derecho, existe. Pero en el corazón de sus habitantes… no.

  10. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Voy a animar a un oficial español a quien conozco muy bien que ha estado varias veces en Kosovo a que escriba un comentario. Cuenta cosas espeluznantes de aquella tierra, muy en la línea de lo que escribe Curro.

    En aquella mal llamada tierra, los accidentes de chapa se resuelven a balazos entre los conductores.

    La limpieza étnica en Bosnia y Croacia es una broma comparado con lo que han vivido los Kosovares.

    Recordemos que la intervención en Kosovo se produjo por decisión directa y personal del Presidente Clinton, ante la inacción absoluta de la Unión Europea, esa que al parecer, es la única que puede arreglar el conflicto de Gibraltar…

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Quizás lo que hizo Hitler fue aprovechar para sus fines –perversos hoy para nosotros, pero buenos para él–un Rasgo de nuestra especie que manejamos mal: Nuestra propensión a la conducta de la manada.

    Decimos que somos racionales, nacidos para el bien y destinados a regresar al seno del creador, pero tenemos una rara tendencia a comportarnos como las manadas y estamos condicionados a reaccionar prioritariamente a la inseguridad y al miedo.
    Lo hacemos de modo instintivo porque nuestros circuitos lógicos son demasiado lentos.

    Realmente, Hitler, en esto no innovó; tampoco Goebbels.

    Simplemente estudiaron lo que décadas antes explicaron los padres de la Psicología moderna (Freud, Jung, Adler) y resumieron en lo referente al comportamiento colectivo Gente como Gustave Le Bon y Wilfred Trotter. Final del XIX y principio del XX. Lecturas obligadas si se les consigue encontrar.

    Mucho antes que ellos y de forma intuitiva lo había descubierto L’Abbé Pierre que se lo explicó a Diderot que a su vez impartió instrucciones sobre cómo escribir y comunicar.
    Lo hizo usando el ejemplo del Inglés Richardson en su novela “Pamela o la virtud”.

    Rousseau usó la técnica de Richardson en “La nouvelle Héloïse” que inauguró el Romanticismo continental. Una moda cultural orientada a lo emocional e instintivo que sirvió de soporte a muchos revolucionarios y entronizó el Nacionalismo Identitario, la sublimación del ego colectivo.

    Hitler hoy cumple el papel del muñeco sacrificial que nos permite liberarnos temporalmente de nuestros demonios interiores.

    Por ejemplo, Artur Mas castiga con el Fracaso Escolar (doble de los niños cuya lengua madre es el catalán) a los niños hispanoparlantes en casa.

    Probablemente el Sr. Mas no se considera Fascista ni mucho menos heredero ideológico de Hitler..

    Quizás haya olvidado el discurso de Hitler a los trabajadores de la Siemens Motor Werke en 1933, Oktober. La audiencia era esencialmente de sentimiento socialista. El Führer les habló: “No nos importa no estar en vuestros corazones ni en vuestras mentes. Nos basta con educar a vuestros hijos”.

    En fin, un saludo a todos.

  12. Aloe
    Aloe Dice:

    Este es un post eminentemente nacionalista y sobre todo nacionalista (aunque toca puntos interesantes, como el abandono de la innovación y la autocritica en nombre de la “visión del líder”.
    Por qué se ve el nacionalismo en el ojo ajeno y no en el propio, es otro de los misterios del maniqueísmo que nos domina.
    Lo que por cierto, también era una característica del estilo propagandístico y político del nazismo que está demasiado presente.

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