Pactos judiciales con “arrepentidos” y el peligro del estrellato mediático

A nadie se le oculta que estamos viviendo una época especialmente complicada, tanto en las familias y en la sociedad española en general como en la Administración de Justicia en particular. La crisis económica que nos sacude a todos está siendo acompañada, bien como causa o bien como consecuencia  -sobre ello tengo serias dudas-, por una situación de crisis de valores y de crispación social desconocida hasta tiempos bien recientes, que está afectando al funcionamiento normal de muchas instituciones, entre ellas, y especialmente, a nuestra propia y delicada Administración de Justicia.

Que la Justicia española tiene buenos profesionales y precariedad de medios lo sabemos todos, especialmente los que nos dedicamos al Derecho. Que la corrupción política y económica ha sido una de las causas de nuestra crisis actual también lo conocemos. Y que cunde entre la mayoría de los ciudadanos un ansia de limpieza, regeneración y cambio de las cosas es también un hecho indudable. Pero buscar una solución contundente a todo ello no debería hacernos perder el norte, so pena de convertir un proyecto de moderno Estado de Derecho del siglo XXI en un Estado vengativo, asimétrico, dominado en sus instituciones más delicadas (Justicia, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Agencia Tributaria,…) por pulsiones políticas y efectos mediáticos y, en definitiva, profundamente injusto. Y digo esto porque estamos jaleando a diario como paladines de nuestra hipotética “regeneración” no a quienes deberían serlo, las miles de personas anónimas que intentan hacer cada día bien -o mejor- su trabajo, sino a aquellos que pretenden “mostrarse” insistentemente a través de los medios de comunicación, aunque bastantes veces realicen su trabajo de una forma deficiente, irregular, sectaria e incluso hasta peligrosa y contraria a los principios que deberían regir un Estado de Derecho.

En los últimos tiempos, en la práctica de algunos Tribunales penales, y especialmente en Baleares, está proliferando la existencia de “pactos” por los que determinados imputados confesos de cometer determinados delitos, en general relacionados con la corrupción política o económica,  acusan -de acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción- a determinadas personas que han constituido en general el “objetivo” mediático del procedimiento, a cambio de eludir los “confesores” o “arrepentidos” sus correspondientes penas de prisión, o de conseguir espectaculares reducciones en sus condenas. Y estamos hablando de la declaración de personas imputadas que reconocen haber delinquido o que han sido “pilladas” con las manos en la masa, como la Directora General a la que se encontró un bote de Cola Cao lleno de miles de euros enterrado en su jardín, a la que el Fiscal calificó en el juicio, tras delatar a su jefe, como “persona de una entereza digna de admiración”. La generalización de esta situación, aunque ha permitido enjuiciar e incluso encarcelar a algunas “bestias negras” de los medios -y probables delincuentes- como la ex Presidenta del Consell Insular de Mallorca María Antonia Munar, el ex Presidente de la Comunidad Autónoma Jaume Matas, o su ex Conseller de Comercio e Industria Josep Juan Cardona, todos ellos condenados básicamente por la delación de “arrepentidos”, está causando perplejidad en muchos juristas serios ya que, generalizando, permite que cualquier delincuente pillado “in fraganti” se libre de su condena o buena parte de ella si acusa, con razón o sin ella, a alguien más mediático o más interesante para el lucimiento o el “éxito” profesional de los acusadores.  En definitiva, podríamos decir que la Fiscalía Anticorrupción está actuando en los últimos tiempos “a la americana”,  es decir, tratando de acumular méritos ante la opinión pública como si de ésta dependiera su “éxito” o su “reelección”. Pero con la gran diferencia respecto al sistema americano de que no hay posibilidad de no reelegirles si acaban haciendo mal o irregularmente su trabajo.

Sin embargo, lo que nadie se ha tomado la molestia de explicar a esa opinión pública es que, en el Derecho español existen límites a la admisibilidad de tales pactos y confesiones. El Tribunal Constitucional, en varias Sentencias, especialmente en la 153/1997, dejó bien claro que, cuando la prueba de cargo esencial consiste en la declaración de un coimputado, debe recordarse que dicho coimputado, a diferencia de un testigo, no tiene obligación de decir la verdad, pudiendo incluso mentir -en virtud de los derechos constitucionales a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable-. Por ello, la declaración incriminatoria del coimputado contra otro acusado carece de consistencia plena cuando no sea corroborada por otras pruebas.

Esta clara doctrina, reiterada por otras Sentencias de nuestro Tribunal Constitucional (115/1998, 55/2005) o del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (25 de febrero de 1993, caso Funke A) se está vulnerando en la práctica de forma creciente, produciéndose un abuso de la figura del “arrepentido” y un mercadeo impresentable de confesiones pactadas o teledirigidas, resultando en la práctica para algunos hasta más “cómodo” el riesgo de delinquir, ya que si son “pillados” les basta con soltar la lengua -aunque mientan- y disparar hacia arriba, con la bendición reiterada de un Ministerio Público a quien teóricamente corresponde la búsqueda de la verdad y la defensa de la legalidad. ¿Cuántos de ustedes no dirían, tras “macerarse” unos meses o años en prisión, que cualquier otro colaborador ha delinquido también, sea o no verdad, si el Ministerio Fiscal les ofrece rebajarles considerablemente la pena para salir inmediatamente de la cárcel? Les ruego que vayan levantando la mano los valientes que no lo harían…

En mi opinión, esa proyección mediática de la Fiscalía, y en general de los funcionarios al servicio de la Administración de Justicia, es profundamente errónea. Hemos adoptado por la vía de hecho la peor parte del sistema americano sin asumir la buena, el verdadero control democrático de su actuación a través de elecciones libres al cargo. Y eso me parece un error inmenso, y una situación realmente peligrosa, que lo fía todo al buen criterio y a la ecuanimidad del funcionario de turno o de los cargos políticos que le mandan (los Fiscales tienen obediencia jerárquica), que no siempre –y está demostrado- tienen por qué tener….

Piensen ustedes que esa falta de anonimato y esa proyección mediática diaria no son hechos intrascendentes. El convertir en “héroe” popular a un profesional de la Justicia o del Derecho, además de resultar tremendamente injusto en comparación con los verdaderos “héroes” diarios de la sociedad española, causa indudables efectos distorsionadores en su trabajo cotidiano. Un Juez o un Fiscal que se convierte en un personaje popular -no de forma ocasional sino reiterada- suele dejar de trabajar con objetivos puramente profesionales, esto es, de conformidad con los Códigos legales y éticos de su profesión, y pasa a hacerlo cada vez más, y tal vez sin darse cuenta, de una forma anómala, afectada por una creciente interdependencia con los medios de comunicación, con los que acaba alimentándose recíprocamente. Y así termina transformando sus normales objetivos profesionales (dar cabal solución a los problemas legales que se le presentan) en otros puramente públicos o mediáticos (responder a las expectativas creadas), totalmente condicionados por lo que “exige” su público, que de Derecho nada sabe, pero que le ha convertido en su “paladín” o  “vengador” particular, ante el comprensible hastío que le produce la crisis económica, la corrupción, o la ineficacia de la clase política. Y entonces las normas legales y la búsqueda de la verdad, imprescindibles en un verdadero Estado de Derecho, pasan a un segundo plano. A algunos, simplemente, parece que les estorban en su fulgurante carrera hacia el estrellato. Ejemplos de todo ello tenemos varios que todos ustedes conocen bien.

Por todo lo anteriormente expuesto, y si -por diversas razones- no nos convence este modelo de Fiscal “a la americana” que se está utilizando por la vía de hecho, no estaría mal adoptar el sistema existente, por ejemplo, en Alemania o en otros países de seriedad contrastada, donde los Jueces y los Fiscales tienen que cambiar de destino obligatoriamente cada pocos años, para evitar vicios, personalismos y contaminaciones de todo tipo. Así se solucionarían, y de una manera muy fácil, bastantes de los problemas que estamos comentando. La reforma de la Ley Procesal Penal que está elaborando el Ministerio de Justicia puede ser una buena oportunidad para recoger importantes mejoras al sistema, tomando lo mejor de cada país y no sólo lo malo, teniendo en cuenta también que todo lo que les he comentado en el post parece muy poco compatible con la atribución al Ministerio Fiscal de la dirección de la instrucción en sustitución del Juez, que es la novedad principal de la reforma proyectada.

16 comentarios
  1. Juan Antonio
    Juan Antonio Dice:

    Con todos los respetos, me parece un artículo muy bien intencionado pero que olvida la realidad de lo que es un juicio. Por circunstancias personales no le tengo un especial cariño a la fiscalía, pero he vivido como fiscal juicios contra 13 y 20 defensas y si a todo lo que conlleva ser la única acusación (carga de la prueba, convencer al juez o tribunal, que no quede ningún delito de los varios que cada uno ha cometido), se le añade la pluralidad de defensas, defensas entretejidas y varias distintas entre sí buscando cada una salvar su pellejo, no es de extrañar que se aplique el principio de Julio César de “divide et vinces”, por muy mal que luego se vendan los acuerdos o lo mal que se expresen puntualmente en público.

    A veces la victoria completa no es posible o incluso ni has intervenido en la instrucción de la causa y hay que salvar los muebles como mejor se pueda. Porque es muy fácil hablar (no lo digo por el post sino en general) y luego verse en medio de la tarea. De todos modos el artículo, pese a que no lo comparta, me ha gustado. Saludos.

  2. Gonzalo
    Gonzalo Dice:

    “generalizando, permite que cualquier delincuente pillado “in fraganti” se libre de su condena o buena parte de ella si acusa, con razón o sin ella, a alguien más mediático o más interesante para el lucimiento o el “éxito” profesional de los acusadores”

    A mi me parece un método fantástico para que los que pueden decidir corromper la Administración o no hacerlo (los que tienen poder, que serían los mediáticos) no lo hagan por miedo a ser delatados por uno de sus sicarios. Una buena ristra de mediáticos entre rejas por delaciones y los próximos posibles mediáticos se lo pensarán dos veces, cosa que no han tenido que hacer nunca.

  3. maria jesus
    maria jesus Dice:

    Aunque el post me ha gustado me gustaría matizar lo siguiente:
    La importancia del arrepentido, whistle blower etc para descubrir y luchar contra las mafias poderosas. La necesidad de una regulación legal en España que estuviera bien coordinada con un eficaz servicio de protección testigos y una sensata regulación de las facultades del fiscal en relacion con los pactos procesales
    Un arrepentido es mas complejo que un imputado

  4. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Gracias por vuestros interesantes comentarios. Que conste que no critico todos los pactos, que son necesarios y útiles en muchos casos. En eso estoy totalmente de acuerdo con Juan Antonio y María Jesús. Sólo crítico los pactos CONTRA LA VERDAD, cuya finalidad es salvar el elevado listón que se ha colocado a sí mismo algún fiscal al interactuar con los medios de comunicación. En Mallorca muchos abogados habituales de ciertos pleitos mediáticos saben que averiguar la verdad de lo que ha sucedido es lo de menos….. Y eso es lo que no puede ser. Y que conste que no estoy defendiendo a ningún corrupto. Pero los hombres de leyes no debemos ponernos a su tramposa altura. Estamos obligados a ser mejores que ellos. Os reitero mi agradecimiento. Saludos.

  5. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    El artículo es interesante aunque haya cuestiones que no comparta, como anteriores comentaristas. No soy muy favorable a pactos, pero entiendo que en ciertas ocasiones son necesarios, y dada la situación, la falta de medios, la carga de trabajo, y quizás la falta de contundencia de pruebas, pues en ocasiones es la solución “menos mala”. Como han argumentado, la figura del “arrepentido”, debería potenciarse.

    Otra cosa distinta, puede ser las ganas de protagonismo de algunos jueces y fiscales. Eso irá en sus egos, afán de protagonismo e incluso falta de profesionalidad, pero la solución no la veo ni en la elección por votación a la americana, y no sé si la movilidad obligatoria periódica sería conveniente. Unas votaciones de un fiscal con ganas de protagonismo, se lo daría aún más, convirtiéndolo en una auténtica campaña electoral, y como sabemos, en USA, puede surgir un conflicto de intereses e incluso corruptelas con aquellos que financien las campañas de fiscales. Sobre la movilidad periódica, considero que en las Carrera Fiscal y Judicial, por regla general hay bastante movilidad de destinos. Quizás la mejor solución sería una autoregulación, y que fueran los propios compañeros y superiores los que afearan ese tipo de conductas.

    También me ha llamado la atención que D. Álvaro Delgado critique los pactos contra la verdad (con mayúsculas). Pero, ¿qué verdad? Es que si ese es el punto de apoyo, entonces nos cojea la mesa entera. Sobre la naturaleza de la cosa juzgada se han formulado diversas teorías, y una es la de la presunción de veracidad, la santidad de la cosa juzgada. Considerar la sentencia como la verdad, o en este caso el pacto. Pero esta teoría está superada, pues como sabemos, pueden ser aceptados unos hechos por las partes que resultan falsos, puede el confidente mentir, puede haber pruebas que se desconozcan o que hayan sido destruidas, o pueden no existir todavía técnicas que pudieran aclarar delitos en un futuro (como ocurrió con el adn). La sentencia, o el pacto no se basan en la verdad, si no en el poder del Estado y en lo que se consigue demostrar. Mucha gente se queja de ciertos asuntos judiciales, que lo único que demuestran es que nuestra justicia es humana, sin que haya malicia o negligencia. La verdad entera, quizás solo la sepa Dios en muchos casos, por lo que se intenta una aproximación.

    Incluso aunque se crea que se sabe cuál es la verdad, si no puede demostrarse ante un tribunal, mejor es un acuerdo.

  6. Mariano Luque Carmona
    Mariano Luque Carmona Dice:

    Ese protagonismo se lo da los medios de comunicación.Estos fiscales son “más conocidos” a raíz de intervenir en estos procesos. Ellos hacen su trabajo y los profesionales del famoseo el suyo en el cual entra poner patas arriba a quienes son los actores de los diversos procesos.

  7. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Con todos los respetos, veo muchos comentarios bienintencionados y, en mi opinión, algo ingenuos. Son capaces algunos de ustedes de imaginar que determinados jueces, fiscales o funcionarios filtran sumarios, incluso secretos, a los medios? Y que les narran en detalle actuaciones que van a realizar en el futuro? Y que utilizan a ciertos periodistas afines ideológicamente como portavoces oficiosos de ciertas investigaciones? Y que, a cambio de todo ello son sistemáticamente ensalzados por determinados medios? Pues TODO ESTO PASA A DIARIO EN BALEARES, quieran creerlo o no. Por favor, dejémonos de historias sobre la utilidad de ciertos pactos o la voracidad de ciertos medios. Eso ya lo sabemos todos..Para explicar esto no haría falta un post en hayderecho.com. Lo que aquí estoy contando son los comportamientos patológicos de algunos funcionarios públicos, que actúan mal y son encima jaleados públicamente por quienes se nutren de sus incumplimientos. Y esto quienes lo han vivido de cerca, como Don José María de Pablo, lo conocen perfectamente. Tenemos un sistema que se basa demasiado en el “fair play” de determinados jueces y fiscales, y ello no siempre se da. Quitémonos las caretas por favor. Para eso está este blog.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Estimado Álvaro, pues si esa es la cuestión menuda novedad. Y los abogados defensores no utilizan a los medios para hacer campañas de desprestigio a jueces o difamarlos? Acaso la mejor táctica de un penalista no es desprestigiar al juez para así hacer perder la credibilidad de sus actuaciones? Y las acusaciones no filtran partes de sumarios en sus intereses? Las partes no dan patadas ni juegan sucio? No amenazan, presionan y hasta extorsionan en ocasiones a jueces y fiscales? Hasta la policía filtra noticias falsas para ver por “cómo respira”… Ahora resulta que un fiscal utiliza ciertas artes y él no puede. Pues yo opino que si el poder judicial y la fiscalía se prodigaran más en los medios mejor los iría. Que muchas veces parecen una bola de punx y a nadie le preocupa el prestigio de un poder del estado y de quienes lo componen, y la confianza ciudadana en instituciones básicas mientras van diciendo cualquier barbaridad. Y no hablo de ir al Sálvame, si no de acabar con juicios paralelos, con especulaciones de gente que no tiene ni idea, o poner coto a campañas de difamación infundadas y que nadie explique ciertas resoluciones judiciales. Que eso de que se explican solas, pues deberían, pero miren qué bien explicado esta el famoso auto de la juez Ayala, y la que le ha caído, incluso desde en este blog, casi parecía otro Silva. Que los procesos por regla general son públicos, y la justicia emana del pueblo. Que no pasaría nada si por ejemplo rotativamente van televisándose distintos juicios de distintos órganos judiciales. Y ya veríamos como no habría algunos jueces maleducados y prepotentes, o fiscales que no se han preparado el caso, o abogados que defienden en los medios una táctica y ante el Tribunal es otra. Y además nos ahorraríamos la cutrez de “De buena ley”.

      Con todo el respeto, el comentario suena a niño malcriado que le encanta dar patadas en el fútbol, pero parece que sí le dan a él un empujón, se enfada y se lleva el balón.

    • jetkom
      jetkom Dice:

      Dice Isidro que “Pues yo opino que si el poder judicial y la fiscalía se prodigaran más en los medios mejor los iría.”

      Estudio derecho en Alemania y mi duda es, ¿Hacen notas de prensa los juzgados españoles?
      Aquí es común encontrar notas que explican con bastante detalle el contenido y los motivos de cualquier resolución medianamente importante.

      Por poner un ejemplo: http://www.justiz.bayern.de/gericht/olg/m/presse/archiv/2013/04083/index.php aquí explican la resolución sobre la recusación de uno de los jueces en el macro proceso sobre el NSU (terrorismo neonazi), que es probablemente el juicio más mediático de la década.

      Si esto no se hace en España, deberían comenzar a hacerlo. Que luego la prensa muchas veces no haría ni caso, pero al menos algún ciudadano interesado podría informarse por aquí.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Estimado jetkom. No conozco el sistema de comunicación con los medios que llevan los Tribunales alemanes, pero me parece muy interesante lo que comenta. La respuesta es no, aquí no se hacen notas de prensa y se debería, como bien comenta. Es más hay jueces que no facilitan sus resoluciones a los medios, que no les gusta que se graben los juicios, o que siguen creyendo que cuanto más lejos de la prensa mejor. Que sólo se habla por la sentencias, y quien se sale de ahí es un “juez estrella”. Flaco favor, habría que ir repensando esos argumentos.

      Aquí hay un Gabinete de Comunicación del CGPJ, que publica noticias judiciales en http://www.poderjudicial.es, principalmente del CGPJ, Audiencia Nacional y Tribunal Supremo. Pero a mí parecer es insuficiente.

      – Primero porque no alcanza ciertos asuntos mediáticos que se llevan en Juzgados o Audiencias o TSJ.

      – Segundo, porque normalmente sólo se refiere a las sentencias y su publicación, no dando publicidad a otras actuaciones judiciales.

      – Tercero, porque su contenido es insuficiente. El que por ejemplo, en un asunto donde es investigado un Ministro y archivada la causa, ésta sea la nota de prensa, pues me parece que hace flaco favor a la opinión pública sobre la independencia judicial.

      http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder_Judicial/Tribunal_Supremo/Noticias_Judiciales/ci.La_Sala_II_del_Tribunal_Supremo_archiva_la_causa_seguida_por_trafico_de_influencias_contra_Jose_Blanco.formato3

      Un saludo

    • Juez y parte?
      Juez y parte? Dice:

      A mi quien me parece ingenuo en el Sr. A. Delgado, con todos lo respectos, y la respuesta de Isidro Elhabi es contundente para expresar esta idea. Quizá Sr. Delgado usted está especialmente sensibilizado al haber vivido situaciones en su entorno mas cercano como las que describe y no le gustan los métodos de los fiscales, no lo sé, pero quizá sí lo aclara sería positivo como muestra de transparencia con los lectores
      Gracias

  8. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Ámigo isidro. Lo siento pero no salgo de mi asombro. ¿Está usted defendiendo el juego sucio de Jueces y Fiscales? Pues me parece tremendo, con todos los respetos. Da la casualidad que abogados y justiciables pueden ir a patalear a los medios, pero ellos, además de poder también hacerlo, ejercen el “imperium” del Estado y pueden meter a la gente en la cárcel. Y si encima se les permite jugar sucio aviados estamos. ¿Como los GAL?…. ¿Sabe una cosa? Yo soy notario desde hace 22 años. En todo este tiempo he visto de todo: clientes que me han querido engañar, alguno que ha intentado extorsionarme, periodistas que han criticado algún aspecto de mi trabajo sin saber una palabra de Derecho, mentirosos, estafadores, y un montón más de historias en las que se ha intentado poner en cuestión mi trabajo. ¿Y sabe qué he hecho yo, como tantos otros colegas y profesionales de otras ramas del Derecho? Aguantarme y seguir trabajando igual. ¿Se imagina el poder de la fé pública y del protocolo notarial practicando juego sucio aunque fuera para “defendernos”? Pues yo no. Y lo del niño malcriado, sinceramente, sobra.

  9. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    No he pretendido ofenderle con lo del niño y el balón amigo Álvaro, era una metáfora reduccionista de lo que me ha recordado su comentario. Pero también sobra su comparación con el GAL, no comparemos filtraciones, pactos, y medios de comunicación con terrorismo.

    Como apunta al final yo lo que defiendo es que el PJ y la Fiscalía se defiendan. No defiendo nada ilegal por supuesto. Que el secreto de sumario legalmente es excepcional. Y si el proceso es público así debería ser. Que para la Justicia no hay nada mejor que luz y taquígrafos. Es que hay jueces que se niegan hasta a facilitar sentencias por miedo a no sé qué, cuando es su obligación. ¿Y si el proceso es público y las diligencias las solicitan las partes o el MF y están reguladas en la ley, qué miedo hay y qué hay de malo en que se vea que los tribunales están actuando? Porque si la opinión pública va viendo las actuaciones luego puede ser más conscientes del resultado en la sentencia. Todo el mundo se indigna por sentencias como la Marta del Castillo y fue porque muy poca gente se preocupó de leerse las resoluciones de cientos de páginas donde se explicaban todas las diligencias tomadas, las investigaciones y la infructuoso de las mismas. O por ejemplo, no tendríamos esos políticos que se salvan por los pelos o por interpretaciones algo retorcidas, y luego van diciendo que “todo ha sido una persecución política”. Transparencia también judicial. ¿ es eso juego sucio?

    La opinión pública se queda con el resultado y que la justicia es muy lenta pero no se preocupa o no se le ofrece la tramitación del proceso, sus distintas fases y en ocasiones la complejidad de las mismas. Que no vendría mal que se enseñase un juzgado por dentro, y los legajos por el suelo o habitaciones llenas, y los programas informáticos incompatibles entre sí, la falta de informatización, lo que cuesta conseguir una comisión rogatoria, etc. O por lo menos no de la forma que se debería. Que sólo sacan las escaleras de la Audiencia Nacional, pero cuando uno entra se le caen los palos del sombrajo. No pueden “opinadores profesionales” decir si es o no culpable, no puede haber juicios paralelos, pero sí se deberían conocer los hechos, las actuaciones judiciales, y explicar las resoluciones. Una sentencia de 200 páginas, o un auto de 50 nos lo leemos cuatro. Nos guste o no. Y si el juez o el gabinete de prensa lo explicaran o los puntos más conflictivos, pues a lo mejor no había tantas maledicencias e infundios. No un resumen y el resultado, que es lo que se da, si no la explicación. Y si resulta que se interpreta de una forma inadecuada, e incluso a veces intencionadamente para desprestigiar, ¿no se puede corregir públicamente esa interpretación o aclarar la resolución?

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      No sé, quizás este post no trata de esto al no poder exponer públicamente los hechos recriminables del post, pero yo lo que quería expresar es que eso de “poder judicial” e “imperium” y “hablar por las sentencias” es muy bonito, pero la realidad es otra, y ciertas conductas pasivas, de aguante y servilismo de unos cuantos han provocado que la Justicia española esté en el peor momento de la historia, que cada día sufran sus jueces ataques sin cuartel cuya respuesta es un escrito de medio folio que otorga el “amparo” y a veces ni eso, que las condiciones laborales sean infrahumanas, que sea una institución de las peores valoradas, que la imagen pública de la Fiscalía es más de defensa de los poderosos que de promotor de la justicia y garante de la ley …

      Que el Poder Judicial en la actualidad sólo tiene el nombre, así que algo habrá que hacer. ¿O dejamos que la última institución que queda en este país, la última esperanza, se despeñe como los partidos políticos, el TC o el Tribunal de Cuentas?

  10. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Isidro tiene usted razón en muchas cosas que dice, pero es que usted y yo no estamos hablando de lo mismo, sabe? Usted defiende que los buenos funcionarios puedan explicar su trabajo y defenderse. Estamos de acuerdo. Yo hablo de que los malos funcionarios compinchados con algunos medios son muy peligrosos y pueden hacer muy mal uso del “imperium” que el Estado les otorga. Y a lo que está pasando en mi tierra me remito. Los versos sueltos en la Judicatura y en la Fiscalía no están bien inspeccionados ni controlados, y deberían estarlo con el poder omnímodo que manejan. Y todo el mundo que los sufre lo sabe.

Los comentarios están desactivados.