De debates, consignas y democracia para menores de edad

 

Una de las características de la vida política española es la baja calidad de los debates sobre cualquiera de los temas que ocupan o preocupan a la sociedad española. Podríamos aducir que esta sociedad no es demasiado aficionada al debate, y que la dialéctica ocupan poco espacio y atraen poco interés en cualquiera de los niveles del sistema educativo español. También podríamos argumentar que el nivel de rigor intelectual de los políticos españoles no se presta a intercambios de argumentos demasiado profundos.

Cualquiera de esas dos razones podría ser parcialmente cierta, pero ninguna de ellos explica realmente el deterioro en el nivel del debate público en la vida política española. Probablemente el aspecto que mejor pueda explicarlo es la extraordinaria importancia de la carga ideológica en cualquier debate político que tiene lugar en España. Sin duda, para un profesional de la política, lleva cualquier debate al terreno ideológico hace su vida mucho más sencilla. Lo preocupante es que los ciudadanos, los medios de comunicación, e incluso las élites intelectuales también parecen encontrarse mucho más confortables con este tipo de argumentos.

El debate en torno a la nueva ley de Educación ha permitido alcanzar una nueva cima en cuanto al número de despropósitos que se pueden decir en España. Que para un problema del que depende el futuro del país, y para el que existen infinidad de experiencias y prácticas internacionales que muestran el camino a seguir,  los políticos y los medios de comunicación  decidan que los temas a debatir son las clases de religión y el idioma en que se imparten las clases, solo puede causar perplejidad. No niego que para algunas personas estos sean temas  muy relevantes, pero para el futuro de la educación en España lo son bastante menos. Los verdaderos problemas, el verdadero debate sobre las medidas que pueden adoptarse para incentivar el trabajo de los profesores, combatir el abandono escolar, motivar el esfuerzo y el mérito, adecuar los curriculum al nuevo entorno social y laboral, etc, etc, apenas si han conseguido hacerse un hueco entre el ruido y la furia de la vida pública española.

Mientras en otros países la educación es una cuestión de Estado y como tal se trata en España, desde hace mucho tiempo, es solo un campo de batalla ideológico, todo se reduce a dar clases de religión (derechas) clases de educación para la ciudadanía (izquierdas). Todo lo demás son aspectos secundarios. Claramente los partidos políticos se sienten cómodos con argumentos básicos: la escuela pública es de izquierdas, la escuela privada o concertada, de derechas. El debate sobre escuela pública o privada se realiza bajo una premisa ideológica, no de calidad de la enseñanza. El debate sobre el modelo de escuela más adecuado para el país, excelencia o  igualdad, o una feliz conjunción de los dos,  se pierde en la maraña de la discusión ideológica.

Y sin embargo debates en profundidad sobre el tema de educación, pueden encontrarse, por ejemplo en el blog de FEDEA, Nada es Gratis, en post como éstos. Este blog también ha dedicado numerosas entradas a estos temas, como ésta. En muchos de estos posts encontrarán datos para avalar unos u otros argumentos. Nada de eso ocurre en nuestra vida pública. Debatir sin datos suele responder más a un intercambio de opiniones que a un intercambio de argumentos.

Si el debate sobre la educación es un debate adulterado por la carga ideológica, el debate sobre la sanidad no se queda a la zaga. El lema “la sanidad no se vende, se defiende”  cumple perfectamente todos los principios de una comunicación efectiva: simplificar y movilizar. Lástima que aporta poco al debate sobre la mejor forma de aprovechar los recursos disponibles para proporcionar la mejor sanidad posible. Si sorprende que los Gobiernos que proponen la privatización de la gestión sanitaria no aportan ni un dato que avale que ese modelo redundará en una sanidad más barata y de mayor calidad, para los que se oponen al modelo de privatización de la gestión el argumento de defensa de la sanidad pública les parece más que suficiente. Para aquellos a los que nos resulta indiferente si la gestión es pública o privada, mientras la gestión sea eficiente, no es fácil decidir qué modelo es mejor ante la total ausencia de datos. El análisis sobre cómo reducir las listas de espera, cómo remunerar adecuadamente al personal sanitario, o cómo hacer sostenible el coste sanitario ante el envejecimiento de la población, nuevamente quedan ocultos bajo el manto del debate ideológico de sanidad pública o privada.

Algunos pueden considerar que esta baja calidad de los debates públicos es un tema menor, frente a los problemas a los que debe enfrentarse la sociedad española, pero lo cierto es que la consecuencia inmediata de esta tendencia a la discusión ideologizada es que vivimos en una democracia “para menores de edad”. Los políticos consideran que hay muchos debates para los que la sociedad española no está preparada, y por ello es mejor, no abrirlos, no plantearlos, y gestionarlos “en los pasillos” y de espaldas a la sociedad. La herencia de la transición española, donde el miedo a la reversión democrática y a un golpe de estado llevaba a que la mayoría de los temas se gestionaran “a escondidas” y sin debate público, hoy sigue vigente y con notable éxito entre la clase política española.

El modelo territorial es otro de esos debates públicos para el que los políticos consideran que la sociedad española no está madura. Solo el desafío nacionalista de Cataluña, ha obligado, a regañadientes, a abrirlo y con muchos reparos. Otro gran debate que se hurta a los españoles es el de las pensiones. Quizás pedir que se discuta sobre si los ciudadanos prefieren un sistema de reparto o un sistema de capitalización sea una quimera. Pero que haya un debate riguroso y que se nos informe de forma veraz es un derecho de los ciudadanos.  Ciertamente es un tema incómodo, porque solo pueden darse malas noticias. Para el partido en el poder cualquier decisión negativa sobre las pensiones es una decisión con un gran coste político. Para la oposición es un tema que proporciona enormes réditos electorales. El actual Gobierno buscó el refrendo de un comité de expertos para apoyar las difíciles decisiones que tendría que tomar, pero las conclusiones de ese Comité no han llevado a ningún debate público Es difícil que lo haya entre los que opinan que la demografía y el envejecimiento de la población hará inviable que pueda sostenerse el actual nivel de las pensiones, y que lo mejor que pueden hacer los ciudadanos es ahorrar para la jubilación, y los que consideran que siempre habrá dinero para pagarlas y que todo depende de una decisión política.

El debate de las pensiones ilustra también la ya abordada (en este post) ideología de los “derechos adquiridos” o “conquistados”, tan usual en los debates para menores que se usan en España. En este modelo todo se reduce a una lucha de buenos frente a malos, en los que unos, los buenos, conquistan y defienden derechos, y otros, los malos, quieren recortarlos o eliminarlos. Las cosas así planteadas son siempre sencillas y agradecidas. Qué lástima que la realidad sea más compleja, y qué pena que estos planteamientos impidan que los ciudadanos cuenten con una información veraz que les permita valorar qué decisiones más adecuadas. Qué diferencia con la forma de abordar estos temas ede Nada es Gratis  en post como éstos, o de este mismo blog en entradas como ésta.

No nos engañemos, un país que no es capaz de abordar los debates públicos, con rigor, con argumentos y datos, dejando a un lado las trincheras ideológicas, y  la demagogia  es un país condenado a ser manejado por los intereses de las élites políticas y económicas. Y además a estas alturas de 2013 el debate ideológico suele tener poco fondo. Aquí y ahora lo que priman son los intereses de los partidos, y las supuestas diferencias ideológicas quedan reducidas con frecuencia a meras consignas, que disfrazan aunque cada vez menos un objetivo compartido: ganar las elecciones, repartirse los cargos y mantener el status quo. Hoy, España, es un país con una democracia para menores de edad, donde los debates difíciles se escamotean a una sociedad que se considera inmadura, y donde las cuestiones más complejas se transforman más sencillas consignas para  alimentar y movilizar a las respectivas bases. Mientras, el futuro de nuestro país se nos escapa entre los dedos.

 

 

 

 

 

 

16 comentarios
  1. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    El otro día escuché a Antonio Naranjo en Julia en la Onda decir que la sociedad española prefiere que le mientan a saber la dura realidad y afrontarla. Y eso se vio en el debate Pizarro-Solbes. Un increíble profesional cuyas tesis se confirmaron punto por punto y sin embargo rápidamente fue defenestrado en política. La sociedad prefirió los brotes verdes y pensar que no había crisis a reconocerla y afrontarla. La sociedad incluso después del Gal, de los Eres, o de Camps prefirió seguir votando a corruptos que asumir que lo eran y que el sistema en pleno lo es. Y así parece que lo volverán a hacer con Bárcenas.

    Con esta sociedad, no sale a cuenta ni decir la verdad ni debatir los temas en profundidad. Que con eso no te votan. Hay que hacer demogagia, envolverse en banderas, un discurso político ideológico y prometer hasta meter. Que los adultos españoles recientemente ha salido que son medio analfabetos y se les puede engañar fácilmente.

  2. Sofía
    Sofía Dice:

    Interesante reflexión que comparto plenamente. Quizás sería conveniente hacer un poco de autocrítica y asumir, que algo hemos contribuido los ciudadanos a que se nos considere “menores de edad”. Ciertamente es más fácil que nos lo den todo cuasi-hecho y decidido para que lo único que se espere de nosotros sea decidir en cada sufragio en base a ideologías y no argumentos.

    La cuestión de fondo es : ¿qué mecanismos prácticos podemos utilizar los ciudadanos para revertir esta situación? Creo que sin una mayor participación activa en política por parte del ciudadano de a pie esto no es posible. Y no creo que la afiliación sea la única solución, debemos encontrar otra forma: tenemos que pedir y exigir calidad democrática, es decir, exigir que los temas que nos preocupan sean planteados con rigor y como muy bien se indica en el post con datos sobre los que poder razonar.
    Ahora bien, nos estrellamos con la falta de tiempo: si es difícil que en el día a día se llegue a trabajo, familia y un mínimo de tiempo para uno mismo, ¿cómo sacamos el tiempo para poder contribuir a mejorar nuestra democracia? ¿Qué mecanismo sería el más eficiente?
    Sugerencias , más que bienvenidas!

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sobre la sociedad española actúa un numero anormal de intereses políticos. De organizaciones muy poderosas, con enorme incidencia en nuestras vidas y que ocupan el territorio con una intensidad que no he visto ni de lejos en país alguno. Unos nos quieren dar identidades nuevas (no les gustan las que tenemos) otros esquilmarnos y todos ellos gobernarnos.

    Y una la forma muy socorrida de influir políticamente es a través de nuestros circuitos instintivos y emocionales.
    Esta técnica se ha ido perfeccionando durante el siglo XX y hoy, tras los últimos Nobel en neurología, tiene ya pocos secretos.

    Desde el marketing de consumo al posicionamiento de Marcas hasta a la gestión de masas lo esencial es la apelación al instinto reflejo y a la emotividad de la manada.

    Las marcas nacen y adquieren inmenso valor porque son el símbolo que activa inconscientemente una parte del cerebro previamente condicionada. Pavlov está mucho más presente y activo en nuestras vidas de lo que pensamos.

    Un paso crucial para mejorar la autonomía personal y la madurez ciudadana consistiría por tanto en la desaparición estructural de niveles políticos de gobierno. Cuanto más distantes mejor.

    Otro paso importante es conocernos mejor a nosotros mismos sabiendo, por ejemplo, que al igual que otros mamíferos, nos comportamos de forma muy diferente si estamos solos, en grupos reducidos o en grandes números.

    Todos los niños debieran leer en el colegio la obra de W. Trotter y la de G. Le Bon. Son cortitos y muy instructivos.

    http://archive.org/stream/instinctsofherdi00trot#page/n7/mode/2up

    http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/LeBon/LeBon_PsicologiaDeLasMasas.htm

    Buenos días y enhorabuena a todos los articulistas, el blog está sembrado de talento y buen trabajo.

    • Quasimontoro
      Quasimontoro Dice:

      Estimado Manu Oquendo,

      Seguramente no podrá leer este comentario a su comentario porque la censura de los indignados no acepta que se critique la indignación como medio para manipular la masa. Si lo llega a leer, desde la Patagonia le manifiesto mi acuerdo con sus ideas sobre la magnitud de los intereses políticos y el uso de las emociones como arma para conquistar el poder (la indignación es una situación extrema que esos intereses usan para primero bloquear el poder de otros y luego conquistar el poder). Pero le cuento que España hoy es un poroto en relación a la experiencia argentina de por lo menos los últimos 65 años (no tengo experiencia directa anterior al primer triunfo electoral de Perón). Además discrepo a la solución que usted propone porque el argumento de limitar la estructura vertical de gobierno a un nivel distante de la masa es lo que siempre ha sucedido a pesar de que hoy digamos que la masa gobierna; no, la masa no gobierna, los privilegiados siguen gobernando y deben recurrir a la manipulación de las emociones para intentar controlar a la masa. Por último, conocernos a nosotros mismos es algo que a muchos asusta y sólo se logrará luego de un par de generaciones siempre si el sistema educativo cambie radicalmente, algo que los políticos de hoy jamás aceptarán (todo lo contrario, en particular la izquierda pretende un control de la educación para formar manadas maoístas).

  4. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Sofía, la interesante pregunta que planteas se ha analizado y debatido algunas veces en este blog. Hay una necesidad bastante generalizada de pasar de la discusión a la acción, pero no es sencillo. Los partidos políticos acaparan todos los mecanismos realmente efectivos, y a la sociedad civil le quedan resortes muy limitados. Todo debería empezar por pensarte muy bien a quien votas, como señala Isidro. Si en este país nada pasa factura, expresada en votos, no creo que haya ninguna esperanza. Y después, es preciso participar y apoyar iniciativas que buscan cambiar las cosas, y plantear debates con mayor rigor, sea este blog, los de FEDEA, las iniciativas de cambios de la ley de partidos, etc, etc ….. Mejorar la calidad de la democracia, en mi opinión, pasa por romper el modelo de partitocracia que está ahogando este país, e introducir grandes dosis de transparencia. Sin esos pasos, todo va a ser muy difícil. Quizás deberíamos concentrarnos en esos objetivos para intentar ver algún mínimo cambio. El cambio real vendría de educar a la gente en la capacidad de análisis y crítica, como señala Manu Oquendo, pero creo que eso, aún nos va a llevar más tiempo … si cabe.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Me alegra ver por aquí de nuevo a Redondo, que se prodiga tan poco.

      Me gusta la frase última de su comentario…. Capacidad de análisis y crítica en que debemos educar a la gente.

      Bien, sobre eso quería yo decir que uno de los problemas que hay en España es que la gente supuestamente bien educada, instruida, viajada, que ha estudiado en la London School of Economics, en París o en Harvard (o incluso enseñado allí, como el prof. Andreu Mas Colell) sigue siendo igual de prejuiciosa que antes. Sigue actuando desde la emoción y el sentimiento, como antes de pasar por universidades y estudios tan elevados. No por la razón, por el análisis frío y crítico, no.

      Con ello quiero decir que los cambios que deben darse son también de otro orden, interior, a nivel personal y colectivo, y no fiarlo todo a universidades o estudios de donde muchos vuelven tan asilvestrados o tan perspicaces como se fueron. Porque una cosa es tener conocimientos y otra muy diferente es el comportamiento verdaderamente democrático, maduro, responsable.

      Y aunque cito a Mas Colell, hay casos de estos en todas las formaciones políticas, en todos los periódicos, en el mundo de la cultura. Cómo no se rebela medio país y todo el feminismo barato contra un personaje tan sectario y tan ramplón como Almudena Grandes que tratando de descalificar a la juez Alaya difícilmente consigue otra cosa que descalificarse a sí misma y al mundo de la “”cultura”” a quien pretende representar?? Hay tantos y tantos ejemplos de este percal que malamente puede avanzar un país así! Si ellos representan lo ilustrado, cómo será lo no ilustrado?

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Querido Quasimontoro.

    Tomo buena nota de sus palabras, como de costumbre.
    Por otra parte no tengo constancia de censura en este foro amable que nos acoge como comentaristas esporádicos. No es lo habitual, pero sus editores tampoco lo son.

    Lo que sí le garantizo es que se le echa mucho de menos.

    Un fuerte abrazo.

  6. Javier Navarro
    Javier Navarro Dice:

    Afortunadamente tenemos hay derecho y nada es gratis (seguramente alguno más). La desgracia es que los medios no les interesa en absoluto difundir su contenido, sólo aquello que les convenga, de nuevo, en su batalla ideológica.

    • Jaime de Nicolás
      Jaime de Nicolás Dice:

      Yo también destacaría otros blogs como Politikon, centrado en cuestiones políticas y sociales o Sintetia, de temática más económica, que también son colectivos, con publicaciones muy frecuentes y una idea general regeneradora.

  7. Usuario
    Usuario Dice:

    Los debates para menores de edad, no solamente se dan en los parlamentos. Basta con ver la mayor parte de programas en tv generalistas sobre diversos temas, especialmente judiciales, para darse cuenta de la falta de rigor y el atrevimiento ignorante de muchas personas. Con honrosas excepciones, desde luego.

  8. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    El tema que comenta el autor es efectivamente un tema crucial para el futuro de nuestro país y nuestra democracia. En este momento histórico resulta que hay que debatir en serio sobre todo lo que funciona mal en España, que es prácticamente todo y resulta que en el debate público no hay argumentos ni datos sino consignas y descalificaciones. TIene mucho que ver con el problema de la falta de medios de comunicación de masas independientes o/y serios (viene a ser lo mismo) y de “think tanks” potentes como los que existen en USA por ejemplo. Aquí los think tanks, como los medios, están okupados por los partidos (o por las grandes empresas del capitalismo castizo) con el resultado de que no hay debate riguroso sobre nada. Y lo peor de todo es que la ciudadanía no parece que se haya dado cuenta todavía de que la tratan como si fuera efectivamente menor de edad.

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Concuerdo con el autor del comentario, aunque me permitiría una pequeña crítica: Si alguna administración plantea la externalización de la gestión de determinados servicios públicos, como pueda ser la sanidad, sólo puede deberse a una o a dos razones: a) Una economía de costes o b) Una mejora de la prestación del servicio. No hay ningún otro argumento y en mi opinión ahí se acaba el debate: Si se consiguen o no se consiguen.

    Lo de si el concurso se lo damos a un amiguete es harina de otro costal. Pero si la gestión privada permite reducir costes manteniendo o mejorando el servicio parece poco discutible, teniendo en cuenta la cantidad enorme de servicios públicos esenciales (i.e. recogida de basuras, control de aparcamientos, vigilancia de instalaciones oficiales, escolta de personalidades, etc.) que son prestados por empresas privadas.

    De nuevo si luego son contratas a dedo, hay coimas, etc., eso es harina de otro costal: La ausencia de controles efectivos del gasto del dinero privado que está en manos del sector público.

    Por otra parte, como muy bien dice Manu Oquendo en el fondo somos presos de nuestros miedos y nuestras emociones primarias. Nada excita tanto las pasiones humanas como la invocación del miedo, de la catástrofe, de la inseguridad frente a los que sólo cabe la integración en un grupo que te defienda: Los nuestros.

    Curiosamente, aún no hemos asumido plenamente nuestra condición racional y estamos ante un nuevo salto evolutivo: La condición transpersonal del ser humano, la inteligencia emocional, el sentido holístico del universo y de la propia mente humana, etc.

    Mientras tanto, los expertos en manejar pasiones y emociones colectivas, hacen su agosto.

  10. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Gracias a todos por los comentarios, y gracias a JJGF por la cálida bienvenida. Mas Colell merecería sin duda una reflexión a fondo, no se si para analizar los prejuicios que sobreviven al paso por universidad prestigiosas, o para analizar las élites que ponen su prestigio al servicio de una causa, y que no les importa adoptar un nivel de rigor “sonrojante” en los mensajes ligados a esa causa, nivel que nunca podrían permitirse en su campo de prestigio. Y en efecto, estoy de acuerdo en que la profesión de manejar pasiones y emociones colectivas es una profesión con un brillante futuro.

  11. KC
    KC Dice:

    Le voy a decir dos cosas tan ciertas como la vida misma:

    1.- En España el nivel de debate viene siendo el mismo que el de las hinchadas deportivas, tanto en mecanismos de interpretación, como de argumentación como de desarrollo de ideas. Supongo que es debido a cómo nos han y hemos educado.

    2.- Una vez escribí un comentario en el blog al que usted hace referencia -Nada es gratis- comentándole a uno de sus autores en uno de sus artículos que estaba diciendo una cretinada bastante espectacular y “democráticamente” nunca se publicó el comentario, así que de ejemplo de debate nada de nada. Y además le aseguro que era una cretinada tal y como la palabra cretino describe muy correctamente en el DRAE (desgraciadamente no recuerdo cuál era la entrada). Uno no debería censurar un comentario porque alguien le llame cretino, simplemente debería intentar demostrar si quien se lo llama es más o es menos.

    Por tanto, lo de educación, eficiencia, debate y demás es todo bastante relativo; como el espacio cósmico. Eso sí, si alguien no quiere que le llamen cretino -u otros-, que se esfuerce en no escribir cretinadas.

  12. KC
    KC Dice:

    Por cierto, Sr. Redondo, la locución latina correcta de “status quo” va sin la s final; se lo comento porque yo también la usaba como usted, quizás subconscientemente debido al marketing del grupo musical. Esas cosas del subconsciente.

  13. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    Yo no creo que se trate de un problema social, de la sociedad española (a menos que extendamos el problema al resto de Europa que eso ya es otro análisis). Creo que es un problema de atasco político, de sistema que funciona sobre sí mismo, sin los gobernados (a los que sólo tiene en cuenta a la hora de pagar como bien dice el señor Oquendo), inmune a la crítica y a la reforma. Hay un problema en el debate público, en los medios. Pero la sociedad civil, que existe, a mí me parece que se da cuenta de lo que sucede. Sirva de ejemplo este blog dónde el espíritu crítico y la reflexión son esenciales. Espíritu crítico y reflexión están presentes en la mayoría de entornos profesionales y familiares dónde yo tengo ocasión de moverme. Otra cosa es pasar a la acción, esa es la gran cuestión. Como reformar un sistema que está copado y bloqueado por sus actuales titulares, que de común acuerdo se niegan a dar paso alguno. Véase como ejemplo el día de la Hispanidad. La gente de a pie responde en masa, contra viento y marea, contra medios, soflamas y disparates de toda clase, en cambio, la clase política en su mayoría da la espalda a la movilización y ningún partido grande hace por canalizar toda esa demostración patriótica.

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