Notas para una secesión legal

 

Ante la actual campaña del independentismo y nacionalismo catalán por el “derecho a decidir”, los medios de comunicación y redes sociales hierven en debates y artículos al respecto. Todo el mundo tiene una opinión o sigue las consignas difundidas por los diferentes partidos o plataformas.

En este contexto, me planteo el reto de hacer un análisis simple y lo más neutro posible. Como es lógico, yo también tengo mi opinión y probablemente no será difícil percibirla en este artículo, pero confío en que esa opinión no reste coherencia al razonamiento que voy a intentar plasmar, que por otra parte es muy básico.

Como ya viene siendo habitual en los artículos que publico en HayDerecho, voy a empezar citando la Constitución Española, en concreto su artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”Tenemos suerte con este artículo, porque carece por completo de ambigüedad, y su redacción no deja lugar a dudas en cuanto a su intención: queda claro que los padres de la Constitución cerraban la puerta a cualquier secesión, y los españoles que la votaron no pudieron interpretar el artículo de otra manera. Así pues, la Constitución Española actualmente en vigor no admite la secesión, ni en su letra ni en su espíritu.

Sin embargo, han pasado 35 años desde aquel referéndum, los que entonces tenían 18 años ahora tienen 53, y los que somos más jóvenes de esa edad nos encontramos con una Constitución que nos ha venido dado sin que nadie nos preguntase si nos gustaba o no. Y como en todo, hay opiniones para todos los gustos: hay quien la dejaría como está, quien la cambiaría por completo, y en el tema que nos ocupa, hay una parte significativa de la población que está en completo desacuerdo con el artículo 2.

Para todos aquellos que consideran que nuestro marco legal no es aceptable en la actualidad, tenemos buenas noticias: la Constitución Española se puede reformar.

En concreto, la propia Constitución dedica un título completo a su reforma: el X, incluyendo los artículos 166 al 169. Como no son demasiado largos, vamos a citarlos aquí:

Artículo 166

La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en los apartados 1 y 2 del artículo 87.

Artículo 167

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Artículo 168

1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

Artículo 169

No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo 116

Todos los poderes públicos españoles, ya pertenezcan a la administración central o autonómica, juran la Constitución, lo que les obliga a respetar todo su articulado. Es decir, un presidente autonómico no puede promover una iniciativa secesionista ya que choca frontalmente con el artículo 2, pero sí puede promover una reforma del artículo 2, al amparo del 166. En concreto, este último hace referencia a los apartados 1 y 2 del artículo 87:

Artículo 87

1.  La iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado, de acuerdo con la Constitución y los Reglamentos de las Cámaras.

2.  Las Asambleas de las Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la adopción de un proyecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, delegando ante dicha Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados de su defensa.

Es decir, el artículo 87.2 da claramente a cualquier parlamento autonómico la posibilidad de tomar la iniciativa para reformar la Constitución.

Ahora bien, si se trata de proponer una reforma para dar cabida a eventuales secesiones, la tramitación se realizará según lo indicado en el artículo 168, ya que el artículo 2 forma parte del Título Preliminar. Esto significa que la reforma necesitaría, para salir adelante, una mayoría de dos tercios en el Congreso y en el Senado, la disolución de las cortes y el sometimiento del nuevo texto a referéndum. Por supuesto, todos los españoles mayores de 18 años estarían llamados a participar en dicho referéndum, porque es la Constitución de todos los españoles la que se plantea reformar.

Como conclusión, podemos afirmar que es posible definir una hoja de ruta hacia la secesión de un territorio dentro de la legalidad vigente. Obviamente, no es un camino fácil, y tiene altas probabilidades de fracasar, pero un gobernante autonómico que ha jurado la Constitución no tiene más alternativas: no hay atajos.

Por supuesto, también existen vías al margen de la legalidad; tomar esas vías supone asumir un riesgo, o más bien una certeza: los demás poderes del Estado han jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución, por lo que ante una secesión ilegal estos poderes se verían obligados a actuar.

Y esto no debe interpretarse como una amenaza, sino como el simple cumplimiento de la ley.

20 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    ¡Bravo! Un poquito de seriedad y rigor en la cuestión.
    Se podrá estar de acuerdo o no con que Cataluña (o quien quiera) sea independiente o por lo menos tenga la oportunidad de decidirlo, pero desde luego habrá que hacerlo según el Imperio de la Ley.

  2. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Ningún Gobierno de España va a poner en marcha un proceso de reforma constitucional para reconocer el derecho de autodeterminación a los habitantes de Cataluña, ni ahora, ni en el futuro. Sería su suicidio político, porque el rechazo de la inmensa mayoría del Pueblo Español es muy evidente.
    Esto Artur Mas y sus adláteres lo saben muy bien, por lo que todo parece indicar que al provocar esta crisis política lo que pretenden es levantar una cortina de humo para tapar su incompetencia y la corrupción de CiU y presionar al Gobierno de España para obtener más dinero.
    En cualquier caso me parece que a medida que pase el tiempo la crisis se terminará disolviendo como un azucarillo en el agua, como ocurrió en su momento con el Plan Ibarreche, ya que es imposible mantener la tensión política con la intensidad actual durante mucho tiempo.

    • Eduardo Valdelomar
      Eduardo Valdelomar Dice:

      Gracias por su comentario, Juan. No parece aventurado suponer que la crisis ha supuesto una buena oportunidad para promocionar ideas independentistas: cuando las cosas van mal, cualquier cambio suscita interés. La promesa de una vida mejor tiene más posibilidades de calar en una sociedad que está angustiada y no ve la luz al final del túnel.

  3. Gulliver
    Gulliver Dice:

    Ya sabemos que un estado demográficamente dominante puede utilizar la ley e incluso los votos en unas instituciones formalmente democráticas para (intentar) someter a un pueblo en contra de su voluntad. Pero no deja de ser un sometimiento odioso.

    Ya veremos si la crisis territorial se disuelve como un azucarillo. Esta vez Cataluña va en serio, porque no es un partido político el que da movimientos de veleta en función de sus intereses, sino que los partidos se ven arrastrados por el clamor de una sociedad civil muy activa y con un apoyo a la independencia muy arraigado entre la población.

    Si el estado español se dedica a torpedear cualquier consulta, veo muy probable que el Parlamento de Cataluña acabe declarando unilateralmente la independencia. Por supuesto el estado español tiene la fuerza del ejército para someter a Cataluña, pero las consecuencias para la cohesión nacional y para la imagen exterior de España serían entre malas y catastróficas.

    No se crea una nación moderna, abierta y cohesionada sobre las bases de entrar con el ejército a someter a un pueblo que se rebela.

    Sobre esas bases solo se puede crear el estado inmovilista, cerrado a todo tipo de reformas modernizadoras y cabreado al que ya estamos acostumbrados.

    • Fernando
      Fernando Dice:

      A la actitud de los políticos nacionalistas catalanes sólo cabe aplicar el consejo de Gracián: contra malicia, milicia. Pero no hace falta enviar al ejército, basta con enviar a Más a su casa. En cuanto pierda los presupuestos públicos para pagar la propaganda se acaba el invento independentista.

    • Eduardo Valdelomar
      Eduardo Valdelomar Dice:

      Gracias por su comentario. Supongo que lo que ud. llama “demográficamente dominante” es otra forma de decir “la mayoría”. En efecto, en una democracia debe dominar la mayoría, pero también deben garantizarse los derechos de las minorías: por eso en democracia la ley es tan importante como las urnas.

      No estoy en absoluto de acuerdo con el uso que hace ud. de términos como “pueblo”, “sociedad civil” o “Cataluña”. Cataluña no es un individuo, sino un colectivo, y no tiene una voz unánime. Hoy mismo tiene ud. en las calles de Barcelona un número considerable de catalanes que no apoyan esa independencia que ud. considera tan arraigada. Parte de la “sociedad civil” quiere una cosa, y parte quiere otra. Y para que una buena convicencia entre esas partes sea posible, es esencial que se mantenga el imperio de la ley.

  4. Luisa
    Luisa Dice:

    No creo que el pueblo mayoritario de Restospaña vaya a someter a un pueblo minoritario (Cataluña) contra la voluntad de este último.

    Los ciudadanos, el pueblo no son (no somos) tiranuelos opresores que disfrutamos sometiendo gente, sino personas adultas y maduras.

    Somos seres pensantes, reflexivos, civilizados. Y, si alguna vez queda claro que el pueblo catalán mayoritariamente quiere su independencia, los españoles todos aceptarán una reforma constitucional que posibilite esa separación.

    Han de ser los partidarios de la independencia quienes convenzan, mediante argumentos claros, al conjunto de la ciudadanía española de la voluntad mayoritaria catalana de independendizarse.

    Para empezar, en las próximas elecciones autonómicas los partidos independentistas deberían presentarse sin dobleces, con una propuesta nítidamente independentista y no con medias tintas (al estilo PNV).

    Y si queda clara y patente esa voluntad independentista, los españoles todos aceptarán una reforma constitucional que posibilite esa independencia, pues lo que está claro es que nadie desea resolver esto a cañonazos.

    • Eduardo Valdelomar
      Eduardo Valdelomar Dice:

      Gracias por su comentario, Luisa. Lo que está claro es que, para que los españoles aceptemos la reforma constitucional, alguien tiene que proponerla. Sin embargo, los políticos independentistas parecen tener bastante aversión a seguir la vía legal.

  5. Gulliver
    Gulliver Dice:

    Luisa, eso de que sean “los partidarios de la independencia quienes convenzan, mediante argumentos claros, al conjunto de la ciudadanía española de la voluntad mayoritaria catalana de independendizarse” es conceptualmente correcto pero operativamente ambiguo. Las elecciones autonómicas no son suficientemente clarificadoras a la hora de mostrar cual es la voluntad de la ciudadanía respecto a la independencia porque en ellas el votante tiene que sopesar muchas dimensiones políticas además de la identitaria.

    La manera correcta de formalizarlo, de mostrar de manera inequívoca si los catalanes quieren compartir un proyecto común con el resto de los españoles o prefieren seguir su camino, es un referendum. Es lo que se hace en otros países menos acomplejados que el nuestro. Ya se sabe cuales son los ejemplos habituales: Canadá, Reino Unido,…

    Pero en el nuestro no se llevan esas cosas. Nosotros preferimos la imposición (aunque sea con un cumplimiento exquisito de la legalidad), el cabreo, y en última instancia los cañonazos.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      ¿Quién es “un catalán” y quién no lo es? ¿En qué consiste “ser catalán”? ¿Qué evento les da derecho a saltarse las leyes y decidir sin contar con el resto? ¿Por qué pretenden excluir de la decisión a indudables afectados por ella?
      Por cierto sólo el 15% de los españoles está de acuerdo no ya en una secesión sino en una constitución que la permita.

      Saludos

    • Eduardo Valdelomar
      Eduardo Valdelomar Dice:

      Eso es porque Canadá y Reino Unido no tienen constituciones que descartan por completo cualquier secesión, y España sí. Por otro lado, los poderes públicos de esos países suelen ser bastante respetuosos con sus propias leyes.

  6. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    En la hipótesis de que la crisis catalana se tuviese que resolver, en último término, mediante el empleo de la fuerza armada, no pasaría nada, ya se hizo en octubre de 1934 por un gobierno democrático y no pasó nada. Se hizo un uso mínimo de la fuerza y se resolvió el problema evitando males mayores, y no hay la menor duda que no sólo sería legal sino también legítimo.
    Siempre ha sido legítimo el empleo de la fuerza contra sediciosos y rebeldes, máxime si, como es el caso, los sediciosos han sometido a la población a un intenso programa de lavado de cerebro durante décadas para crear un sentimiento independentista donde no lo había, y que de seguir adelante y alcanzar sus propósitos ningún bien les causaría la independencia a las víctimas de ese lavado de cerebro sino todo lo contrario.
    No está de mas recordar que alguien nada sospechoso de fascismo, como fue el Presidente Lincoln, empleó la fuerza para mantener la unidad de la Nación Americana y hoy día es reverenciado por sus compatriotas.

  7. Luisa
    Luisa Dice:

    Hasta ahora ni los nacionalistas catalanes (Ciu) ni los vascos (PNV) han concurrido a las elecciones con un programa nítidamente independentista. Esto ha impedido siempre saber qué parte de la población es decididamente partidaria de la independencia. Tanto un partido como otro siempre han jugado (en sus respectivos ámbitos territoriales) a dos barajas, a las “medias tintas”, al “ni contigo ni sin ti”, a “nadar y guardar la ropa” (hay muchas expresiones para llamar esa perfidia, esa ambigüedad, esa doblez).

    Es muy posible que, si alguna vez en el País Vasco o en Cataluña se mostrase una voluntad INEQUÍVOCAMENTE independentista, los ciudadanos de Restospaña nos planteeemos (como el cónyuge al que su pareja le dice que quiere divorciarse):

    “¿Qué sentido tiene retener a alguien contra su voluntad?”

    Y entonces creo que no habría reparo para que todos los españoles votemos en referéndum reformar la Constitución, como ésta exige.

    Pero lo que no resulta viable es incumplir la Constitución por vías de hecho. Una declaración unilateral de independencia no podría tolerarse ni por España ni por ningún otro Estado del mundo. A continuación cualquiera podría declararse independiente unilateralmente: Calatayud, San Pedro de Alcántara, Almendralejo, Toulouse, Nápoles… (o yo mismo podría declarar la independencia de mi casita. Why not?).

    La Constitución tiene unas reglas y hay que cumplirlas. El supuesto “choque de legitimidades” (soberanía popular española vs. soberanía popular catalana) sólo se resuelve por el cauce de la reforma constitucional.

  8. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Si tuviéramos un Presidente del Gobierno que no fuera un cobarde y un acomplejado, nada más llegar a la Moncloa, se hubiera reunido con Mas y le hubiera dicho:

    – Quieres la independencia no majete? Pues te vas a hartar. Mira, no vais a entrar en la UE como estado propio nunca, os vamos a vetar en todos los organismos internacionales, vuestras exportaciones a España van a estar gravadas con un impuesto especial y bajaremos el impuesto de sociedades a empresas catalanas que se afinquen en España, vamos a calcular de verdad esa balanza fiscal en la que mentís como bellacos, y rescates del estado español y dineros del fondo de liquidez cero. Si queréis rescates y financiar vuestras embajadas y dispendios os lo pagáis vosotros. Conforme tengáis la independencia salís a los mercados con vuestros bonos patrióticas calificados como basura y a financiaros. Que encima el Estado español nos vamos con decenas de miles de millones junto con las principales empresas españolas en poner en cortos con vosotros y nos vamos a forrar a costa de vuestra quiebra. La pregunta va a ser: ¿quieres la total independencia de Cataluña? Ni dobleces, ni matices, ni historias. Independencia total. Y en 10 días se celebrará el referéndum, ya que es competencia estatal convocarlo. Ale, majete, toma tu indepedencia y cierra la puerta por fuera.

    En dos días desaparecían estas ansias independentistas absurdas, mentirosas e inviables chocando con la cruda realidad económica y global del s. XXI.

  9. Alberto
    Alberto Dice:

    El artículo 168 es una puerta blindada en un tabique de cartón: como no se protege a sí mismo, saltárselo es tan fácil como reformarlo según el artículo 167.

  10. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    Decir que el artículo 2 de la Constitución no es ambiguo es muy atrevido. Dicho artículo habla de la nación española como patria única de los españoles para acto seguido hablarnos de nacionalidades ¿? Desligar nación y nacionalidad en la redacción del artículo ha creado una inseguridad tremenda porque genera ambigüedad. Y no hace falta ser licenciado en derecho para verlo, cualquiera que lea dicho artículo se da cuenta de semejante ambigüedad.

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