Político y opositor. Parecidos razonables.

Como todo el mundo sabe, nuestro actual Presidente del Gobierno es Registrador de la Propiedad.

Ignoro si habrán advertido ustedes la trascendencia de ello. No me malinterpreten. No me estoy refiriendo –Dios me libre- a la existencia de un lobby registral, que aprovechando tal circunstancia, quiera posicionarse bien de cara a la asunción de nuevas competencias u otras cosas por el estilo. Ni lo sé ni me importa.

Lo que quiero decir es que Mariano Rajoy fue opositor y eso se nota. La oposición pasó por el ciudadano Rajoy, como pasa por todos aquellos jóvenes que aspiran a un empleo público, lo consigan o no.

Si no, explíquenme cómo puede entenderse que soportase estoicamente dos convocatorias sin aprobar (las elecciones generales de 2004 y 2008) hasta que finalmente obtuvo su plaza; mediando entre ello nada menos que casi 8 años.

Un ciudadano convencional no tiene tanta paciencia y a la mínima de cambio se hubiera desanimado. Máxime en circunstancias tan adversas. Seguro que pensó que 8 años no son tantos. La medida del tiempo, en el ámbito opositoril, es un tanto curiosa. Los años, como las convocatorias, van pasando y el opositor ni se percata.

Ya le pasó a su antecesor en el cargo, de su mismo partido, José María Aznar, que, ¡oh casualidad! también fue opositor. Aznar fue capaz de aguantar, casi sin inmutarse, como jefe de la oposición, desde 1989 hasta 1996, cuando aprobó en la tercera consulta electoral en que apareció como cabeza de lista por su partido. ¿Recuerdan cuando perdió las elecciones en 1993? Únicamente el que ha sido opositor es capaz de no tirar la toalla en semejantes circunstancias.

Retomando el argumento, un buen opositor es una persona que aunque valora la suerte del principiante, del que aprueba a las primeras de cambio, sabe, por experiencia, que para lograr su objetivo tiene que sufrir y luchar contra viento y marea, incluso cuando los supuestamente peor preparados le comen el terreno. Seguro que Rajoy tuvo ese pensamiento cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa.

A mayores, llega un momento en que sólo un círculo muy pequeño y leal cree firmemente en las posibilidades del opositor, dudando incluso los más próximos y la propia familia. Eso hace que el opositor, en su etapa final, cambie hasta de amistades.

Justamente lo que le ocurrió a nuestro personaje, poco antes de acceder a la Presidencia del Gobierno y refiriéndome, por lo que se ha escrito y es conocido, a su familia “política”.

Finalmente, para terminar con los paralelismos, adviertan una última circunstancia que se da en Rajoy: La escasa capacidad que tiene para improvisar, para salirse del guión escrito; sus comparecencias parecen las de aquél que canta un tema previamente memorizado. No duden que la causa no es otra que la de haber sido opositor. Al opositor le sacas de sus temas y es un ser inseguro. Es una persona metódica, racional y todo lo ha de llevar bajo control; por eso, los cambios le provocan desazón y su capacidad de maniobra en tales circunstancias es casi nula.

Sólo me queda una duda. ¿Lo expuesto hasta el momento le ocurrirá también al opositor candidato a la Presidencia del Gobierno por un partido de izquierdas o es exclusivo del centro derecha? El tiempo, sin duda, despejará la incógnita en este país donde todo el mundo aspira a un empleo público, aunque sea costa de sufrir para siempre el estigma de la oposición.

Moraleja: Querido amigo, si después de haber pasado por una oposición, decide probar fortuna en los niveles más altos de la política a nivel nacional, se repetirá su sino y no dude que todo el mundo sabrá de dónde viene y a qué ha dedicado una parte de su vida.

Su comportamiento le delatará porque la oposición le habrá marcado para siempre. Como toda generalización, tal vez no sea acertada. Juzguen ustedes.

31 comentarios
  1. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Diced usted: Al opositor le sacas de sus temas y es un ser inseguro. Es una persona metódica, racional y todo lo ha de llevar bajo control; por eso, los cambios le provocan desazón y su capacidad de maniobra en tales circunstancias es casi nula.
    Ya que es usted abogado ¿cree que la mayoría de los jueces y magistrados que han accedido por oposición a sus empleos son seres inseguros?, ¿que cuando les plantea sopresivamente en una vista alguna cuestión complicada no la resuelven inmnediatamente y con acierto?. Y lo mismo le pregunto respecto a los fiscales.
    Yo, por mi profesión, me relaciono con jueces, fiscales, notarios y abogados del Estado, y ninguno de los que conozco se corresponde con ese perfil.

    • Diego Vigil de Quiñones Otero
      Diego Vigil de Quiñones Otero Dice:

      Enhorabuena a José Manuel por el artículo. Muestra su estima por los opositores, que comparto. Y hace bien en aprovechar el ejemplo para destacar las capacidades de los opositores. Pero disiento en un aspecto: un buen opositor si que tiene capacidad de adaptación a cambios. Se demuestra en los ejercicios teóricos cuando se sobreponen a imprevistos de tiempo, cambios en las convocatorias etc…pero sobre todo en el ejercicio práctico.

  2. Eduardo
    Eduardo Dice:

    Estimado José Manuel:

    No estoy muy convencido de que un opositor no separa improvisar y que fuera de su tema se siente inseguro. En la vida pública española tenemos muchos ejemplos de opositores que han sabido improvisar y acertar. Manuel Pizarro (expresidente de Endesa) y Francisco González (presidente del BBVA) son abogados del Estado y agentes de cambio y bolsa, supieron adaptarse rápidamente a las circunstancias y creo que en los puestos que ocupan han tenido que improvisar en multitud de ocasiones. La propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, es abogada del Estado y durante muchos años azote de la oposición por sus rápidas e incisivas contestaciones.

    No creo que Mariano Rajoy no sepa improvisar. Creo que lo que le gusta es meditar antes de tomar decisiones precipitadas, que creo que es algo diferente. Ante la cuasiquiebra de España hace un año, supo mantener la sangre fría y por lo que se ve las decisiones que adoptó, frente a la opinión de muchos expertos, por ejemplo los catedráticos de nada es gratis, parece que acertó.

    Normalmente el opositor es una persona que sabe sufrir. Evidentemente no es una persona que tome decisiones arriesgadas, lo cual tiene aspectos positivos y negativos. Pero sí creo que sabe improvisar. Ademas el verdadero buen opositor es el que sabe improvisar cuando se queda en blanco cantando el tema, controlando la situación, dando la sensación de que lo que dice está perfecto.

    Muchas gracias por el post

  3. Fuencisla Gaitero Suárez
    Fuencisla Gaitero Suárez Dice:

    No resulta un poco superficial el análisis comparativo basandolo sólo en los años en que un político puede haber tardado en ocupar la presidencia del Gobierno con los años que puede dedicar una persona – sin más apoyo que su esfuerzo y estudio personal- en superar un proceso selectivo para acceder a un empleo público?

    Accede acaso el candidato a la Presidencia de Gobierno a través de un duro proceso, con concurrencia competitiva con otros cientos y miles de candidatos, a unas pruebas de conocimientos que miden méritos y capacidades del individuo? Creo que no.

    Creo que este artículo es bastante desafortunado este post.

  4. AlvaroMadrid
    AlvaroMadrid Dice:

    Coindo con los comentarios que me preceden. Soy opositor y, personalmente, me he sentido bastante ofendido con la opinión manifestada por el autor del post. Respeto la libertad de expresión, como no podría ser de otra manera. Pero, francamente, como seguidor incondicional y diario de este Blog, formado casi en su totalidad por ex-opositores por cierto (con su plaza ganada), creo que la opinión del autor no podía haber sido más desafortunada.

    • Jaime de Nicolás
      Jaime de Nicolás Dice:

      Bueno, creo que es posible entender que en el artículo hay una cierta dosis de provocación, de exageración querida si se quiere, para generar un debate sin pretender llegar a conclusiones muy científicas.
      Por mi parte, supongo que habrá de todo, pero sí entiendo que, muy en general, se podría decir que la forma de trabajar e incluso la visión de la sociedad de una persona que ha opositado a un puesto público de relevancia, y la que proviene de un sector privado, habitualmente serán bastante diversas.

  5. AlvaroMadrid
    AlvaroMadrid Dice:

    Don Jaime; Ciertamente el post tiene un claro ánimo ofensivo hacia un colectivo caracterizado por su elevada capacidad de sacrificio en aras de defender los intereses generales sin mayor contraprestación que la vocación por y para el servicio público. Es que, sinceramente, no acierto a adivinar el porqué de arremeter contra este colectivo, comparándolo ya desde el título del post con la clase política, que poco o nada tiene que ver.

    Si de generar un debate entre los comentaristas se trata, creo que ello podría haberse hecho perfectamente sin necesidad de establecer comparaciones odiosas. ¿Qué ocurriría si se hiciera a la inversa; es decir, si alguien del colectivo de los opositores, por ejemplo yo, arremetiera con ánimo ofensido y desinformado contra el autor del post, afirmando, a modo de ejemplo, que la causa de su redacción viene motivado como consecuencia de una frustración por no haber, quizá, ganado la plaza deseada en su día? Una falacia. Es más, una auténtica falta de respeto intolerable. Del mismo modo, ciertas aseveraciones que el autor ha puesto de manifiesto en su escrito son injustas y ofensivas.

  6. KC
    KC Dice:

    Para entender bien esta entrada hay que saber bucear en ella. Claro que para saber bucear primero hay que saber nadar. Además, también hay que llevar el equipaje necesario. Algunos de los comentaristas o bien no saben bucear o bien no saben nadar o bien se han dejado el equipaje en casa… Aunque demasiado general, la entrada es totalmente acertada. Me parece bastante jocoso el comentario anterior al mío (AlvaroMadrid), en el que se asegura que la clase política poco o nada tiene que ver con el colectivo opositor. Me parece muy bien que usted quiera defender a un colectivo en el que posiblemente se vea identificado, pero sinceramente, esa frase en particular que deja en su comentario ya dice del nivel de comprensión que tiene usted de la realidad. La esencia del artículo no trata, desde mi punto de vista, ofender el esfuerzo de los opositores sino que va mucho más allá, entrando en cuestiones tales como la incapacidad creativa y de solución de perfiles de metodología puramente rutinaria, una crítica a esa parte de la cultura española del conseguir un empleo público cueste lo que cueste para dar el pelotazo, los peligros que eso puede suponer en cuanto a un probable acomodo, la escasa didáctica de las oposiciones públicas a la hora de la resolución de problemas, etc.

    El comentario más acertado, sin duda, el de Jaime de Nicolás.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Nadie comprende la entrada salvo usted, nadie bucea salvo usted, nadie conoce la realidad salvo usted, los juristas son tal o cual, y usted es el que más sabe, el que más comprende, el que más conoce y el que tiene la solución siempre perfecta. Sus comentarios, revestidos de una supuesta autoritas intelectual de la que parece que los demás carecemos, son todos iguales. Igual de aburridos.

      “Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio”. Miguel de Unamuno.

    • KC
      KC Dice:

      Isidro, le aseguro que yo no intervengo en los comentarios para que usted se sienta acomplejado. Simplemente digo que para interpretar correctamente este tipo de textos se necesita algo más que hacerlo de forma literal, que es lo que suele llevar inherente el análisis sistemático. Si usted se siente ofendido porque no entiende la crítica a mí me importa un somero pimiento, como comprenderá, porque ni soy su padre ni su profesor. Pedantes llamando pedantes a otros ya he visto a patadas, no hace falta que me cite a Unamuno. Tampoco es que yo tenga soluciones perfectas o lo conozca todo, sencillamente sucede que intento adherirme a la interpretación/solución más objetiva posible de forma que si alguien resuelve X+2=5 y dice que X=5 no le voy a dar la razón aunque yo le pueda parecer pedante. De la misma forma, señores interpretando textos de forma que no entienden el trasfondo, o le dan una interpretación totalmente chapucera, o interesada, también he conocido unos cuantos y le aseguro que si algo sé es diferenciarlos. Pero lo mejor de todo es que usted tiene todo el derecho del mundo a no leerme. Mire si es sencillo.

      Repito por si no ha quedado claro mi intervención anterior: no creo que el autor esté criticando el esfuerzo de los opositores -que obviamente es admirable-, sino sazonando el texto con ironía en el sentido de que algunos políticos se toman sus funciones de forma sistemática, tal y como hicieron con sus oposiciones. Y eso, obviamente, no lleva a ningún lado.

      Todo eso no quita que muchas veces se den los supuestos problemáticos que explicaba en el comentario anterior. El que quiera verlo me parecerá perfecto. Y el que no, también. Porque aunque esto le pueda parecer extraño, yo no baso mis comentarios en que a usted le gusten o no, como supongo que también comprenderá.

      Saludos.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Siempre se envuelve primero en una pseudo superioridad intelectual, luego ataca las posturas contrarias exponiéndolas como “básicas”, “jocosas”, “chapuceras” o cualquier otro adjetivo de aquellos que no entienden, no comprenden, no bucean y demás y por último expone su tesis que si bien en este caso dice que no es la perfecta (oh sorpresa!) si es la más objetiva posible (faltaría más) y quien no lo entienda así es su problema.

      No hace falta que me repita la misma argumentación con la misma formulación sintáctica. Lo había entendido en el primer comentario. El que parece que no ha entendido el mío es usted, pues si se fija no he discutido su opinión sobre el fondo del artículo y otros comentaristas como Ennecerus pueden compartir, sino su sistemática forma en sus comentarios. Simplemente usted es muy previsible y me aburre y lo he dicho. Aunque con no leerle me basta, tiene usted razón. Bien sencillo.

      Por cierto, usted asume la interpretación de la voluntad del autor como la mejor solución posible, la “mens legislatoris”. Simplemente porque es su interpretación, claro está. El resto somos unos catetos que nos ceñinos a la interpretación literal o gramatical. Pero decirle, que su interpretación o la ratio a la que se refiere, propia de la codificación francesa, es una forma más de interpretar, y es más, en textos legales la solución monista se considera bastante superada por su simplicidad e insuficiencia frente a otras formas como el sincretismo metódico, la combinación de distintos sistemas de interpretación con el fin de dar la interpretación más completa posible. Así, además de la interpretación gramatical, y la teleólogica o voluntad del autor, está la interpretación de lo realmente escrito, la sistemática, la interpretación de los intereses ocultos tras el texto, o la interpretación de la realidad social en la que se escribe el texto.

      En fin, podría pensarse que la intención del autor era criticar una acción política, un inmovilismo de Rajoy o una personalidad del Presidente. Pero también podría pensarse que como exopositor y expreparador sin plaza esta crítica viene del resentimiento hacia este colectivo. Y es que la interpretación de la voluntad del autor tiene ese problema, que no podemos meternos en su cabeza.

      Si la intención era la primera, el objetivo del autor ha sido en balde, y por lo tanto el artículo ha sido un fracaso porque la mayoría de los lectores, combinando la interpretación literal, con el curriculum del autor, la voluntad del autor (“piensa mal y acertarás”) y la realidad social con una clase política impopular y altamente criticada lo han interpretado de otra forma.

      Si por el contrario el artículo fuera un resentimiento contra un colectivo comparándolo con lo peor que se puede casi comparar en la actualidad, hubiera conseguido el objetivo propuesto: ofender, pues muchos se han sentido así.

      En ambos casos, puede decirse que ha sido desafortunado.

      Y complejo frente a usted ninguno oiga, puede estar tranquilo.

  7. JJGF
    JJGF Dice:

    Posiblemente el político al que menos se le podría aplicar este artículo en los últimos cuarenta años es Francisco Fdez. Ordóñez. Fiscal e inspector de hacienda, era un político imaginativo y hábil en la negociación y el requiebro. No de los que a base de echar horas y no salirse de la línea prefijada pensaban que se llegaba a puerto seguro. Algunos le tacharon de traidorcuelo, pero acaso Rajoy no ha traicionado el 80% de su programa? Al menos Ordóñez era cordial e imaginativo, y no un muermo que rehuye dar ruedas de prensa por miedo a los periodistas y a no tener preparadas las respuestas a preguntas espontáneas y no pactadas con antelación.

  8. FBR
    FBR Dice:

    Pues yo creo entender que lo que el autor nos dice es que, probablemente, el Sr. Presidente confunde la acción de gobierno con sacarse una oposición. Sacarse una oposición es algo que se hace “por uebos”, es un empeño personal con un objetivo claro. Gobernar consiste en llevar la nave siempre a las aguas más tranquilas, no en llevarla a América, donde cuando llegues a lo peor hay un tifón. En la acción de gobierno no hay más objetivo que ese, navegar, no existe un “destino en lo universal”. Y quizás alguien empeñado en “opositar” no comprende eso.

  9. José María Perez
    José María Perez Dice:

    Siento decir que me parece un post desafortunado en el que el autor se proyecta en exceso. El que una misma persona haya sido capaz de triunfar en dos mundos tan distintos, que sólo tienen en común la necesidad de perseverancia y de disciplina, sólo puede ser digno de elogio y pretender realizar una crítica sobre esa base, parece un tanto forzado.

  10. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    La verdad es que este artículo no me ha aportado nada. Está plagado de generalizaciones, imprecisiones (consecuencias de lo anterior) y aunque parece una crítica gratuita a los opositores, la exposición de sus virtudes, algunas muy valiosas, podría considerarse un halago. Si me inclino por considerarlo un ataque, aunque desafortunado, es porque comparar a un colectivo o persona hoy por hoy con un político, incluido Rajoy, es un insulto. El autor en su biografía afirma ser ex opositor y preparador de oposiciones, y no entiendo este artículo, pues nadie mejor que un opositor comprende a otro, se trata de una experiencia que “marca” y espero que haya dejado de preparar porque un preparador que no creyera en un sistema de oposiciones por mérito y capacidad podría perjudicar a sus alumnos.

    Le atribuye a las oposiciones la causa de su comportamiento, cuando una persona es la suma de sus experiencias, conocimientos y circunstancias. Está claro que opositar forja el carácter y éste condiciona el destino, pero si sustituimos ser opositor por ser gallego o por ser de la generación de la Transición “baby boomer” este artículo hubiera sido igualmente válido.

    Si cree que un ciudadano normal no tiene paciencia pregunte a los parados, o a los que durante años aspiran a un puesto, o persiguen trabajar en una empresa o juegan a la lotería todas las semanas. Una cosa es paciencia, otra resilencia, otra sacrificio y fuerza de voluntad.

    Menciona a ZP y luego de nuevo a la derecha como si los ex altos funcionarios fueran exclusivos de este espectro ideológico, pero Oh! ¿ZP opositaría a profesor de Derecho Constitucional, no? ¿O le regalaron la plaza? Y muchos otros ilustres socialistas igual.

    Lo de que el opositor cambia de amistades o un ser inseguro, pues otras generalizaciones sin fundamento. Si los cambios provocan desazón pregunte a los actuales opositores, que están estudiando el mayor número de reformas legislativas en el menor tiempo transcurrido en la Historia de España. Alguien que es capaz de aprender, desaprender y volver a aprender presenta un nivel de flexibilidad, capacidad de adaptación y tenacidad digno de admiración. Y alguien inseguro no puede ser opositor, no podría confiar en sus capacidades, no podría esperar un año a un examen y jugárselo todo, un ser inseguro no puede sentarse ante un Tribunal y jugarse varios años de su vida a todo o nada. Es verdad que varios años y suspensos pueden minar la autoestima, pero al igual que hacer entrevistas de trabajo y que no te contraten.

    En fin, un opositor es una persona con un enorme nivel de exigencia y capacidad de sacrificio, una elevada formación con una base jurídica muy sólida, la habilidad de identificar rápidamente conflictos de normas y concordancias legales, así como una gran capacidad de concentración y comunicación oral. Es una perdona que es capaz de sacrificar un beneficio actual por una promesa de recompensa mayor futura y con un alto grado de compromiso con la sociedad. Mucho ánimo a los opositores en las difíciles circunstancias actuales.

  11. kuzushi
    kuzushi Dice:

    Señores, que el post es para solaz y descanso, meramente irónico, no se ofendan ustedes, que no es para tanto¡

  12. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Buscar una salida profesional a través de una oposición para un recién licenciado universitario es una alternativa tan legítima como cualquier otra, por lo que afirmar,como hace alguno, que de lo que se trata es de conseguir un empleo público cueste lo que cueste para dar el pelotazo, es altamente ofensivo para quienes han opositado u opositan.
    En cuanto a lo de “la escasa didáctica de las oposiciones públicas a la hora de la resolución de problemas” demuestra una ignorancia supina sobre las oposiciones.
    Para aprobar, además del aprendizaje del temario y la correcta exposición de los temas ante el tribunal, es necesario saber analizar complejos problemas jurídicos y dictaminar con acierto.
    En cuanto al pelotazo, los sueldos de la alta función pública, jueces, abogados del Estado, inspectores de Hacienda,etc., no son nada del otro mundo.

  13. Martí
    Martí Dice:

    Bajo mi punto de vista, no considero que la calificación del autor de la clase opositora sea mala ni mucho menos. Para determinados trabajos, como por ejemplo el de Registrador de la Propiedad, no tienes que tener grandes capacidades creativas o innovadoras como son inherentes a otros colectivos como los artistas o los emprendedores. Todo lo contrario, tienes que ser metódico y constante. Y esto es imprescindible que lo tenga un opositor a Registro de la Propiedad. Sin embargo, y aquí es donde estoy de acuerdo con el autor, considero que las tareas que debe afrontar un Presidente del Gobierno van mucho más allá de los requisitos mencionados. Entiendo que en el fondo, el texto no compara dos profesiones sin más, si no que cuestiona las habilidades y aptitudes de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno.

  14. Pelusilla
    Pelusilla Dice:

    Cada cual tiene su opinión, su visión, su experiencia y ello motiva que el discurso propio tenga una u otra dirección.
    El magnífico artículo que, aun publicado en día inhábil, su eco temprano tuvo, contiene la respetable vivencia de un estudioso del Derecho que con ahínco dedicó sus mejores años al ordenamiento jurídico.
    Enhorabuena, José Manuel, por tu valentía

  15. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Sinceramente, comparar la acción política de Rajoy y Aznar me parece un despropósito.

    Para empezar, Aznar fue proclamado candidato del PP a las elecciones un mes antes de su convocatoria, a la vista de su brillante gestión en la Junta de Castilla y León, cuyo primer gobernante, aunque cueste trabajo creerlo, fue socialista.

    En esas elecciones, donde se esperaba un tortazo mayúsculo, tras la fulminación indigesta de varios presidentes y candidatos en poquísimos meses, el Sr. Aznar ganó la elección parcial en Ávila frente a un CDS de Adolfo Suárez que renacía de sus cenizas. Hubo que repetir las elecciones en Melilla que el PP ganó por vez primera al PSOE, manteniéndose esa hegemonía desde entonces.

    Luego con su liderazgo el PP ganó unas elecciones autonómicas y municipales y cuando parecía que la victoria estaba al alcance de su mano, perdió las generales por estrecho margen, incluso contra las encuestas israelitas que le daban ganador. A los tres años, ganó otra vez por estrechísimo margen.

    El opositor Aznar consiguió gobernar en exigüa minoría y su gestión como presidente, más allá de aciertos y errores, de acuerdos o desacuerdos puede tildarse de todo menos de “funcionarial”, sea en el mejor o en el peor sentido del término.

    El pueblo le revalidó su gestión con una amplia mayoría absoluta. A pesar de los pesares (Irak, Prestige), su partido continuó siendo el hegemónico en municipios y autonomías y en le cresta de la ola, cumplió su palabra de no presentarse a un tercer mandato que, 11-M mediante, habría conseguido con toda probabilidad.

    De momento, la gestión de Rajoy no tiene nada que ver. Se encontró con una derrota inesperada, pero demostró una total falta de reflejos y cintura política en los desastrosos días del 11-M y siguientes de 2004. Siguió con su equipo hasta la derrota del 2008. Su análisis del resultado fue “este no es mi equipo” y culpabilizó de la derrota a los números 2->n para que el 1 quedase incólume.

    Tras ganar por mayoría absoluta, mayor que la de Aznar en escaños pero menos extendida que la de aquel en Cataluña y País Vasco, por ejemplo, gracias al hundimiento del PSOE, su gestión es típicamente funcionarial y funcionarista, cuasi ultra-ortodoxa, pegada a las exigencias de la Troika.

    En definitiva, Rajoy o Aznar son los perfiles de dos exopositores que se parecen entre sí como un huevo a una castaña. Exactamente igual que todos los opositores que yo conozco.

    También Mario Conde fue opositor.

    La cuestión es que MR lo que parece es un opositor profesional, cosa que ninguno de los demás citados lo parece. Y eso que MR no tuvo tiempo de serlo, pues aprobó Registros a la primera con 23-24 años, de manera que difícilmente pudo marcarle tal circunstancia de forma demasiado profunda en su personalidad.

  16. Noé de Callar
    Noé de Callar Dice:

    A Ennecerus, totalmente de acuerdo en que no se puede comparar a todos los opositores metidos a políticos por el mismo patrón. Ahí está Magdalena Álvarez, Inspectora de Hacienda, por oposición, diciendo que “el dinero público no es de nadie”. Un disparate tan brutal como si un ingeniero del MIT no supiera sumar o multiplicar. Así que eso de la profesionalidad que imprime a los políticos su condición de funcionarios, pues depende.

    Al autor del post. Aún habiéndose explicado bien le han llovido tortas inmerecidas porque su post no se puede leer al pie de la letra, como algunos han hecho.

    Extracto un párrafo de un post de Rodrigo Tena que va en su misma dirección.

    http://hayderecho.com/2012/05/01/un-modelo-politico-agotado/

    Por lo demás, una partitocracia tan cerrada como la nuestra impide asumir responsabilidades por las derrotas. Los candidatos repiten hasta la extenuación, sin más aval que el apoyo del aparato del partido que, evidentemente, ellos han montado a su imagen y semejanza por la fácil vía de respaldar a su vez a aquellos fieles que han probado su lealtad en los momentos difíciles.

    Los candidatos repiten hasta la extenuación -dice Rodrigo-. Muchos opositores repiten hasta la extenuación (aunque Rajoy no lo hiciera ésa es la idea que se tiene comúnmente, pues muchos sacan las oposiciones a base de presentarse 4 y 5 veces, cosa que por ejemplo en Italia está prohibida para acceder a la condición de notario).

    Pero la diferencia es que el opositor que repite “hasta la extenuación” se juega solo su futuro particular, su salud particular, y como mucho de su familia.

    Por contra, el candidato que repite hasta la extenuación muchas veces antepone su vanidad, sus “ganas de llegar a mandar y a ser Presidente” a los intereses generales de un país que no puede estar esperando ad infinitum a que éste, por fin, gane o se dé cuenta de que su país o su partido necesitan algo mejor. En USA pocos de los que se postulan a candidato a Presidente por el partido demócrata o republicano siguen “echándole horas” “hasta la extenuación”, como un opositor, hasta por fin aprobar. Porque no le espera su abnegada novia, sino un país entero, perjudicado por su falta de generosidad en dejar paso a otro más válido y más atractivo por los votantes.

  17. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Que un aspirante a la Presidencia del Gobierno gane esta peculiar oposición a la tercera convocatoria, como ha sido el caso de Rajoy, no me parece relevante, como no lo fue que también González y Aznar ganasen a la tercera.
    Además, perseverar hasta la extenuación hasta alcanzar la Presidencia del Gobierno no es un rasgo peculiar de los políticos españoles.
    Pensemos en Miterrand, a la tercera, tras perder frente a Charles de Gaulle y frente a Giscard, o Chirac, eterno candidato a la Presidencia de la República. O pensemos en Winston Churchill, toda la vida persiguiendo el cargo de Premier que alcanzaron antes que él personajes de menor valía.
    Llegar a la primera o a la cuarta es lo de menos, como el haber sido opositor, lo importante es como se desempeña el cargo, que en el caso de Rajoy es lamentable. A este respecto pocas veces se ha visto en la historia de nuestro Congreso de los diputados mentir tan descaradamente como lo hizo Rajoy en el caso Bárcenas.
    Por último me parece que toda esta polémica es inútil, porque si los opositores tienen rasgos psicológicos peculiares, o si preparar una oposición produce alteraciones en la personalidad del que la prepara, eso solo puede decirlo un psicólogo, y tras un estudio de un numero significativo de opositores, y me parece que ninguno de los que participamos en este foro es psicólogo ni ha tenido acceso a un estudio de tal tipo, si es que existe.

  18. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Por seguir en el “modo irónico” en el que está escrito el post, diré que el vocablo “oposiciones” tiene su leyenda negra, como todos los que proceden de la tenebrosa Edad Media. A ello hay que añadir la literatura costumbrista o castiza, en la que pululan opositores macilentos alojados en míseras pensiones, los eternos aspirantes a registros, suma y sigue.

    De modo que estando la palabra “oposiciones” contaminada, lo mejor es sustituirla por otra y asunto terminado. Miren que elegante queda esa prometedora actriz cuando declara: “Tuve que pasar un durísimo casting para conseguir el papel de Alicia en la próxima película sobre Alicia en el país de las maravillas. Me preparé muy a fondo, porque nos presentábamos miles de actrices que queríamos ese papel”. La clave es decir casting, y no decir oposiciones.

    Dicho esto, y ahora en serio, sí que deberíamos reflexionar sobre las modalidades de selección de funcionarios, especialmente en los cuerpos jurídicos, donde se está disparando el tiempo necesario de preparación, con costes personales y sociales muy altos. Actualmente, el tiempo medio de preparación y estudio para acceder a la carrera judicial, por ejemplo, creo que ronda los cinco años. Me parecen muchos años, tanto para el joven que aprueba como para el que al final tira la toalla. Deberían exitir sistemas de selección (oposiciones, casting, etc) que garantizaran un plazo medio razonable de aprobado, digamos en dos años. Hay modos técnicos de hacerlo. Por ejemplo, el sistema español MIR de acceso a las especialidades sanitarias, mucho más “amigable” para el recién graduado.
    Saludos.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Le daré una alegría D. Luis. Desconozco el tiempo medio de otras oposiciones, pero el de la carrera judicial es de 3 años y 1 mes en la 65 promoción, la última. Y con la perspectiva actual parece que será la tendencia.

      http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder_Judicial/En_Portada/El_presidente_del_CGPJ_y_del_TS_inaugura_el_curso_de_la_65__promocion_de_la_Escuela_Judicial_y_el_primer_curso_de_especializacion_para_operadores_juridicos_iberoamericanos

      Es verdad que hace años la media estaba en unos 5 de preparación, pero eran otros tiempos. Tiempos de vino y rosas, con 400 plazas cada año, con tasas de éxito de 6-7%, donde el Poder Judicial pintaba algo en este país, y donde salvo pequeñas reformas del Código Penal, uno sabía que las principales leyes y códigos no sufrirían muchas reformas en ese tiempo. Con las circunstancias actuales, opositar más de 4-5 años lo veo una locura. No sólo por el coste personal y social que apunta, sino también por la extraordinaria dificultad de la situación actual. 50 plazas para miles de personas y con multitud de reformas legislativas anuales, chapuceras e insuficientes donde nadie piensa en los opositores. Si para quien ejerce es dificil conocer el derecho vigente, imagine para quien lo tiene que memorizar. Quien empezo antes de 2010 por ejemplo pillaría una histórica reforma penal, y en menos de 3 años hay preparada otra que parece de aupa. Y eso tiene que aprenderse literal. Imagine si cambia entera la LECrim, o la reforma de la LEC, o quien haya aguantado varias reformas laborales, varias electorales, multitud mercantiles, etc.

      Las oposiciones deberían mejorarse, sobretodo para interés de los opositores, y ya hay estudios sobre ello y con propuestas muy razonables. Recuerdo el informe de una Comisión de estudios liderada por el vocal Felix Azón, del CGPJ muy trabajado y creo que bastante acertado, aunque no lo encuentro. Planteaba la adaptación al Marco Común Europeo, la necesidad de reducción de tiempos de preparación, aumento de plazas, convocatorias anuales y estables en plazas para evitar promociones mucho menos preparadas que otras y grandes alteraciones en exigibilidad, limitación de convocatorias, racionalización en temario, prueba de idiomas, psicotécnico, un ejercicio escrito y recuperación de las becas.

      Pero el problema es implementar esas mejores con la situación actual y hacerlo con una vacatio que no perjudique a muchos opositores, y además proteger los principios de mérito y capacidad. Cuando se habla de oposiciones y de reformarlas miles de leones se lanzan al cuello soñando con colocar a los suyos a dedo, con acabar con lo que queda de la independencia de altos funcionarios y con los puestos por oposición por acceso libre. Imagine cuantos enchufados y los que viven de las mamandurrias de los partidos estarían deseando ser jueces, fiscales, registradores o notarios.

  19. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Me parece una muy buena noticia que descienda el tiempo medio de estudio para ingresar en la Carrera Judicial. Que cunda el ejemplo. En su día leí el informe propuesta del CGPJ al que se refiere Isidro Elhabi y recuerdo que proponía cosas muy sensatas para modernizar nuestro sistema de oposiciones.

    El tema tiene interés porque, además, existe hoy un debate sobre la titulación académica que se exigirá para acceder a los cuerpos superiores de la administración pública. Hasta ahora era bastante el título de licenciado, sin exigirse el de doctor. En estos momentos, hay posiciones a favor de exigir un título de grado para concurrir a las oposiciones, pero también hay voces a favor de exigir una titulación de master universitario para poder concurrir a los procesos selectivos.

    Traigo esto a colación porque si a los jóvenes con vocación de servicio público (suponiendo que nos quede algo de servicio público dentro de unos años) se les exige obtener un título de grado, luego otro de master universitario, y de postre cinco años de opositor, menuda forma de disfrutar la juventud!

    Saludos

  20. Fernando
    Fernando Dice:

    ¡Ay señor! Para lo que ha quedado España. Ni la fina ironía se entiende. Ya lo dijo alguien, a este pais no lo va a reconocer ni la madre que lo parió. Si Quevedo levantara la cabeza se volvía a la tumba en busca de Góngora que seguro que metiéndose con él se lo pasa mejor que leyendo tanto comentario políticamente correcto.

  21. KC
    KC Dice:

    Isidro, le había contestado, no sea crea, pero por algún motivo no ha salido el comentario. Una pena, porque le daba un consejo que probablemente le habría encantado.

  22. Juanjo
    Juanjo Dice:

    Coincido con el compañero de arriba…..hay una total falta de comprensión del sentido del mensaje por parte de la mayoría de los comentarios vertidos. Y añado, ese carencia se combina con un exceso de sensibilidad por parte de algunas perdonas. PD: soy funcionario y ex-opositor.

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