El evanescente impuesto de sociedades en los tiempos de Internet…y del Starbucks

 

La lectura de esta noticia sobre los impuestos que (no) paga Google en España causa cierta perplejidad. Google declaró pérdidas de 1,4 millones € en 2012 en España. La Agencia Tributaria había iniciado una inspección a Google en el año 2011 sobre los ejercicios fiscales de 2007 y 2008 que concluyó con el pago de una pequeña cantidad, y el aval del modelo fiscal utilizado por Google, que le permite año tras año, seguir declarando pérdidas en España. La consultora PwC en su informe Global Entertainment and Media Outlook 2013-2017, cifra el mercado de publicidad en buscadores en España en el año 2012 en alrededor de 464 millones de euros. En este mercado el dominio de Google es casi absoluto. En el año 2012 Google declaró en España unos ingresos de 41,6 millones, y unas pérdidas de 1,4 millones de euros.

Hace tiempo que la mayoría de los países afrontan serios problemas con la recaudación del impuesto de sociedades ligado a los beneficios obtenidos por las grandes empresas multinacionales, que aplican lo que se ha denominado “planificación fiscal agresiva”. Las grandes empresas de Internet, como Google, solo parecen haberle dado una nueva vuelta de tuerca, amparadas en la facilidad que proporcionan los servicios digitales para transferir los beneficios.

Toda gran empresa, en su intento legítimo de minimizar sus impuestos, busca llevar los beneficios a aquellos países donde el impuesto de sociedades es menor. Irlanda, Luxemburgo, Suiza, o cualquiera de los bien conocidos paraísos fiscales en el mundo ofrecen muchas alternativas. Este modelo suele conocerse bajo el nombre de “Profit Shifting” y aun cuando presenta muchas variantes, todas ellas se basan en la misma idea: facturar desde los países con un impuesto de sociedades reducido, a los restantes países donde opera esa empresa, con conceptos tales como propiedad intelectual, publicidad, marketing, etc,… imputando gastos que harán desaparecer cualquier beneficio en los países con un impuesto de sociedades más elevado.

Este modelo no es algo exclusivo de las grandes tecnológicas. Empresas como Starbucks o Burger King llevan tiempo utilizándolo. Los ciudadanos ingleses se sorprendieron al conocer que una empresa como Starbucks nunca había tenido beneficios en Reino Unido en los últimos diez años. Tampoco los ha tenido en España. Cuando se difundió esta información a mediados de 2012 (ver aquí) generó tal indignación, que finalmente la empresa decidió hacer una contribución voluntaria a la Hacienda inglesa (ver aquí). A otras empresas, como Google, no parece importarles demasiado esa indignación popular. Bien al contrario, consideran que ellos se limitan a cumplir la legislación fiscal que aprueban los gobiernos y, como declaró su consejero delegado, Google es una empresa capitalista (ver aquí). No le falta razón, puesto que sus prácticas, como la de tantas otras multinacionales son perfectamente legales. Y sin duda, Google tiene claro que si su lema es “Do not be evil”, no pagar impuestos, no les va a llevar al infierno.

Si Google, Burger King o Starbucks utilizan la propiedad intelectual y los costes de marketing como mecanismos legales para distribuir los beneficios, otras empresas como Apple utilizan mecanismos aún más sencillos (ver aquí). Las tiendas de Apple en cualquier país de la Unión Europea compran los productos a la filial de Apple en Irlanda. Los precios a los que la filial de Irlanda vende estos productos son tales que no permite a ninguna filial en otro país obtener ningún beneficio, aun cuando las ventas de estos productos hayan crecido extraordinariamente en los últimos años, y aun cuando los productos de Apple sean la envidia de todo el sector tecnológico por sus elevados márgenes. Se estima que Apple vende en España por valor de más de 2.000 millones de euros. A pesar del éxito de ventas, Apple declaró pérdidas en España en el año 2012. Microsoft, Yahoo, Amazon, Facebook o eBay utilizan mecanismos similares para minimizar los impuestos que pagan en España.

Según la OCDE, las multinacionales tecnológicas tributan de media un 1% o un 1,5% de sus ingresos en todo el mundo. En España, en el año 2011, Microsoft pagó alrededor de un 3,9% de sus ingresos, Apple un 2,8%, Facebook un 2,3% y Google un -0,1%. En Estados Unidos Google paga alrededor de un 12% de sus ingresos y Apple un 10%.

Andy Robinson en su libro “Un reportero en la montaña mágica” dedica un capítulo al pueblo de Zug, cerca de Davos, donde un impuesto de sociedades muy bajo atrae a más de 29.000 empresas, y 500 sedes de multinacionales. Este cantón suizo, del que quizás Vd. no haya oído hablar, se hizo famoso hace algunos años cuando Michael Schumacher, campeón del mundo de Fórmula 1, estableció allí su domicilio fiscal. La gris frontera entre un país que utiliza el impuesto de sociedades para atraer empresas que creen empleo y riqueza, y otro que utiliza ese modelo para beneficiarse fiscalmente de los beneficios realizados en otros países no es siempre sencilla. Aunque, ciertamente, con unas 3.400 “empresas buzón” en Zug, que no cuentan con ningún empleado, ninguna actividad, y ninguna sede más allá de un apartado postal, deja las cosas bastante claras en esa difusa frontera entre la competitividad y el “vampirismo fiscal”. Andy Robinson describe en su libro, con no poca ironía, las prácticas que utilizan las multinacionales que han fijado su sede en el pueblo de Zug, para no pagar impuestos en los restantes países europeos en los que operan.

Aún peor que los pocos impuestos que pagan todas estas empresas es el efecto contagio, y la distorsión que introducen en toda la economía. Pagar pocos impuestos otorga una ventaja competitiva, por lo que cualquier otra empresa intentará emular estas prácticas para reducir sus costes fiscales. El ejemplo de las grandes empresas de Internet, y la presión competitiva que ello ejerce sobre cualquier empresa que opere en el mundo digital, harán que todas ellas acaben utilizando prácticas fiscales semejantes. Aquellas empresas con actividades en varios países, buenos abogados y asesores fiscales, se ven irresistiblemente atraídos por estas prácticas. Las Pymes y pequeñas empresas, con menos posibilidades, se verán obligadas a competir en inferioridad de condiciones. A aquellas cafeterías que han tenido que cerrar por la competencia de un Starbucks cercano les encantará saber que esta empresa no paga impuestos.

La preocupación de los países ante la reducción de sus ingresos por el impuesto de sociedades ha ido creciendo en los últimos años. Países como Francia se están mostrando especialmente beligerantes con las grandes empresas tecnológicas. La Asociación Francesa de empresas de Telecomunicación encargó un estudio (ver aquí) sobre la tributación de las cinco mayores empresas tecnológicas (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) que concluía que las estrategias de optimización fiscal derivaban en un déficit anual estimado para Francia de entre 377 y 754 millones de euros. Francia ha venido apostando por la creación de una tasa específica que se aplicaría a estas empresas.

En el ámbito de la Unión Europea y de la OCDE se están abordando diferentes estudios y aconsejando la aplicación de medidas encaminadas a reducir el impacto de estas agresiva planificación fiscal. La Comisión Europea publicó el 6 de Diciembre de 2012 un plan para reforzar la lucha contra el fraude y la evasión fiscal internacionales (COM(2012) 722/2 y C(2012) 8806 final). Estos trabajos se encuentran en la línea de los ya publicados por la OCDE sobre Base Erosion and Profit Shifting (BEPS), en particular los más recientes del 12 de febrero y el 17 de Julio.

El Consejo Europeo celebrado en mayo de este año, centrado en fiscalidad y energía, no consiguió alcanzar acuerdos relevantes en materia fiscal. En este consejo únicamente se presentó un calendario que incluía un compromiso de la Comisión de presentar antes del final de 2013 ideas para luchar contra la planificación fiscal agresiva, a través de la directiva sobre compañías matrices y filiales. Lo cierto es que en el Consejo Europeo celebrado en Octubre la Comisión admitió que únicamente tendrá tiempo para abordar el tema de la doble imposición (por el que algunas empresas consiguen no pagan impuestos en ninguna jurisdicción), pero no el de las grandes empresas de la economía digital, que tendrá que esperar hasta la siguiente legislatura que se iniciará en el 2014, ya con una nueva Comisión y un nuevo parlamento.

Si echamos un vistazo a la legislación española sobre el impuesto de sociedades es fácil apreciar la complejidad que introduce el tema de las multinacionales y sus filiales. La redacción de estas leyes es ya hoy en día el paraíso (o la pesadilla) de abogados y asesores fiscales. La solución más sencilla a esta situación pasaría por una armonización fiscal en el tipo impositivo del impuesto de sociedades en todos los países, en particular en los países de la Unión Europea. Sin embargo, esta solución parece poco realista. Igualmente poco realista parece la opción de considerar a las multinacionales como una única empresa, en lugar de como una empresa por país, y repartir sus beneficios, con un criterio por determinar, entre todos los países en los que operan. Otros abogan por suprimir el impuesto sobre los beneficios, y pasar a un modelo impositivo basado sólo en los ingresos.

Resolver esta situación mediante leyes va a ser una tarea difícil, que amenaza con complicar aún más la ya compleja legislación del impuesto de sociedades. La solución más sencilla pasaría por un cambio en la percepción de la opinión pública, en la que los impuestos que paga una empresa en un país, pasasen a considerarse un criterio relevante en las decisiones de compra. Solo si aquellas empresas que no pagan impuestos en un país perciben el rechazo de los ciudadanos podrá pensarse en una solución sostenible. Si las empresas se ven forzadas a ser transparentes en los impuestos que pagan en cada país, y los ciudadanos valoran esta información en sus decisiones de compra, como sucedió en el caso de Starbucks en el Reino Unido, podemos esperar un giro en la planificación fiscal de las empresas de agresiva, a responsable.

 

17 comentarios
  1. KC
    KC Dice:

    A buen lugar ha venido usted a escribir esto… Lo mismo que si lo hubiera publicado en un site de informáticos…
    Sin embargo, le felicito por el contenido de su artículo, porque es tal cuál. Sólo que estamos en 2013 y algunos ya explicaban lo mismo en 2005, cuando las operadoras de casinos online comenzaron a hacer desaparecer dinero sin que nadie dijera nada… Desde que algunos dimos la “alarma” hasta que el legislador respondió con la nueva regulación del juego pasaron como 8 largos años en los que mucho dinero se fue a otras latitudes. Pero si una ex-ministra de sanidad era capaz de portar una pulsera “mágica” que se basaba en un parecido modelo de negocio (salvando las diferencias), ¿qué espera usted concretamente? Ahora lo que le queda descubrir es de qué nacionalidad son esas empresas que dice y cómo funciona realmente la globalización y ya tendrá usted todas las piezas del puzzle.

    […] y los ciudadanos valoran esta información en sus decisiones de compra[…]

    Agua.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      KC, no le gustan los temas fiscales para este blog? Me parece interesante la reflexión sobre si una legislación nacional sobre el impuesto de sociedades tiene alguna posibilidad de aplicarse de forma efectiva en un mundo global. Yo soy escéptico. Pero veo que Vd lo es aún más respecto a la posibilidad de que los ciudadanos puedan cambiar esas prácticas en las empresas con sus decisiones de compra. Creo que ese poder es mayor del que solemos imaginar.

    • KC
      KC Dice:

      Juan Luis, desde que algunos avisaron/mos de este tema hasta el día de hoy han podido desaparecer tantos millones de euros de España como pelos tengo en la cabeza y de momento no estoy calvo. Y diría que muchos más con el tema del juego online, hasta que el legislador se enteró de qué iba la película. Por supuesto que me gustan, pero le aseguro que he ido viendo la cronología de todo este tema y es impresionante ver esto por aquí a día de hoy…

      Y no, no es que sea escéptico, es que tengo datos comprobados. El consumidor/ciudadano pierde todo tipo de criterio debido a varias razones. Un buen economista le explicará el por qué. Me refiero a uno bueno, objetivo, sin intereses espúreos y no el amiguete de turno. Así que en España no lo busque.

      Saludos.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      KC, a pesar de los años transcurridos, la situación no ha hecho más que empeorar, y es ahora cuando la Comisión Europea y la OCDE lo está abordando. Se trató en los dos últimos Consejos Europeos, se tratará en el siguiente y la OCDE creó un grupo específico, a petición de sus miembros. Creo que si el Consejo, la Comisión y la OCDE lo están debatiendo, no me parece que sea tarde para debatirlo en este blog.
      Y sigue pendiente el debate sobre si realmente una legislación nacional va a solucionar las cosas, o debería cuestionarse un impuesto como el impuesto de sociedades, sobre beneficios. Sobre el consumidor, ya sabe, las personas cambian, y pueden hacer cambiar a las empresas.

  2. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    En este blog cuidamos mucho los temas fiscales por la cuenta que nos trae como ciudadanos. Es verdad que todavía hay poca preocupación ciudadana por estos temas, pero por eso precisamente hay que ir hablando de ellos. Yo reconozco que tengo bastante menos simpatía hoy al “gratuito” google o a los cafés del starbucks sabiendo que al final me cuestan un dinero por los impuestos que no pagan y por el cierre de las cafeterías españolas de al lado que sí los pagan y no pueden competir. Y lo de los cafés éticos y solidarios me lo creo también un poco menos. Por cierto, en relación con el post de hoy interesante link en http://www.knowcosters.org/huella-fiscal/

    • KC
      KC Dice:

      Elisa, la solidaridad de según qué personas/empresas es como el cebo de una caña de pescar. Pero de esto hace milenios. No uno ni dos días… Exceptuando, quizás, Nunca Jamás y jurisdicciones similares. Creo que a determinada edad ya deberíamos ir sabiendo diferenciar…

  3. David Sotomonte
    David Sotomonte Dice:

    Coincido con el autor del post en el escepticismo que muestra sobre la capacidad del legislador y la legislación nacional para atajar este tipo de “argucias” de multinacionales tipo Google. Y también confío en el poder de los consumidores y la influencia que pueden ejercer para que las empresas cambien su modus operandi. Seguro que si la audiencia de google bajase y sus ingresos por publicidad empezasen a descender, se plantearían algunas de las cosas que hacen.

    Que quiere que le diga, a mi como ciudadano que paga sus impuestos religiosamente, me toca el pie que una empresa como Google no page un euro de impuestos aquí en España. Y la inspección que ha hecho la Agencia Tributaria me parece decepcionante la verdad.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    La fiscalidad de operadores internacionales, multinacionales o globales es un asunto vidrioso por muchos motivos y viene de muy atrás porque ningún estado nación puede controlar los “transfer costs” o el “transfer pricing” entre subsidiarias. Cuando un Fisco va, el CFO de la compañía en cuestión ha ido y vuelto varias veces. Legalmente y sin torcer una coma de ley alguna.

    Si a esto le sumamos que hay países –dentro de la UE– que sin aparecer en las listas de paraísos fiscales “exógenos” operan como tales con todas las de la ley (Irlanda y Holanda, por ejemplo) el control es imposible como en alguna medida lo es en USA dependiendo de dónde esté incorporada tu sociedad en el territorio federal y los cientos de acuerdos para evitar la doble fiscalidad.

    Esto me tocó de cerca (dentro y fuera) durante 15 años de vida profesional en corporate finance y ni UK Inland Revenue que se te metía en casa y pretendía auditar tus costes corporativos en cada transferencia de productos o servicios “intercompany”, consiguió nunca nada más allá del cierre de alguna fábrica o una modificación de los flujos internacionales.

    Naturalmente esto produce de vez en cuando algún caso llamativo o aparentemente escandaloso pero –más allá de titulares– no habrá nueces. Y menos con los negocios en Internet que hoy parecen ser el Potosí y mañana han desaparecido como mina de oro tras dar el pelotazo.

    Otro asunto del que no se habla por motivos políticos es la naturaleza de un impuesto corporativo de este tipo.
    ¿En qué consiste realmente el Impuesto sobre Sociedades si la abrumadora mayoría de las compañías pierden dinero?
    Pues, como explicó Friedmann hace más de 30 años, no sirve para nada bueno porque todos los impuestos corporativos los terminan pagando las personas físicas, nunca las compañías. Ý nadie ha sido capaz de desmentirlo. http://www.youtube.com/watch?gl=IL&v=YmqoCHR14n8&hl=en (Minuto 1:14)

    Por tanto ese impuesto es un “embalse de financiación temporal”. Una compañía adelanta dinero al Estado incurriendo en un coste que va a tener que transferir a sus clientes, empleados y accionistas.

    Ojo, yo creo en que el Estado tiene una función importante y que la redistribución es parte de esa función. Pero esto es como cabalgar a lomos de un tigre rabioso y querer apearse.
    Mientras no haya “coto estructural constituyente” a lo que el Estado puede hacer fiscalmente los políticos seguirán buscando Titulares y Molinos de viento para despistar.

    Buenos días

  5. Francisco de la Torre
    Francisco de la Torre Dice:

    Juan Luis: Enhorabuena por el post. Estoy muy de acuerdo, pero por añadir algunas cuestiones:
    En primer lugar, en la Unión Europea tenemos países que no sólo tienen una fiscalidad bastante reducida, sino que hacen de puente hacia paraísos fiscales. El caso más conocido es Irlanda, a través de lo que se conoce como la estructura de Double-Irish, que no es un whisky sino una estructura “legal” que permite canalizar los beneficios hacia territorios de baja tributación:
    http://cincodias.com/cincodias/2011/01/04/economia/1294257344_850215.html
    Es increíble que todos los europeos hayamos rescatado a Irlanda y todo esto no haya cambiado.
    Esto ha llegado a un punto en que esta cuestión le empieza a preocupar hasta a los chinos:
    http://www.inspectoresdehacienda.org/images/stories/pdf/inspectoresprensa/julio2013/090713_forbes_tribuna.pdf
    De hecho, resulta bastante irónico, que a los británicos les preocupe tanto la evasión fiscal de las multinacionales, cuando son precisamente ellos las que la han facilitado, con la constelación de paraísos fiscales que han ido dejando por medio mundo. En España tenemos Gibraltar; pero en cualquier caso, creo que deberíamos comentar las cuestiones de paraísos fiscales en este blog, especialmente porque no son sólo una cuestión de impuestos.
    En cualquier caso, un placer observar que haya interés por difundir estas cuestiones, que no son fáciles, pero sí importantes. Gracias.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Francisco, gracias las interesantes aportaciones. No puedo estar más de acuerdo. Creo que el caso Irlanda, o el holandés, como menciona Manu Oquendo son demasiado poco conocidos. Países que presumen de utilizar el bajó impuesto de sociedades, como atracción de empresas, pero que hoy están más cerca de ser paraísos fiscales, que polos de atracción de empresas “de verdad”. El caso de Holanda, que por ejemplo utiliza Yahoo, sorprende cuando el presidente del euro grupo hasta 2012, Juncker, tanto pontifico sobre lo sistemas fiscales del sur. La fiscalidad holandesa es otro agujero por el que escapa mucho del dinero de esas multinacionales.
      Como comenta Manu, el tema de los costes de transferencia siempre ha sido motivo de discusión entre multinacionales y hacienda, pero ya ha llegado a un punto en que merecería la pena cuestionarse si tiene sentido el impuesto de sociedades.
      Gracias a todos por los comentarios.

  6. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Está muy bien tratado el tema en el post, que efectivamente es para mí uno de los temas fundamentales a los que se enfrentan las economías del mundo y en especial las europeas. Algunos apuntes telegráficos en el mismo sentido:

    – Se trata de cuestiones en las que el criterio de la inspección, su voluntad de llevar la interpretación en una dirección u otra, determina que exista lo máximo (delito y encausamiento de toda la plana directiva y actas de cientos de millones de euros) o nada (como en estos casos). Esa subjetividad es cambo abonado para la arbitrariedad.
    – Si esto se liga con el régimen de ayudas de Estado, parece aún más patético. Resulta que estamos tan armonizados en la UE que un Estado casi no puede aprobar ninguna deducción fiscal que prime a determinados sujetos que cumplen una cierta función económica o social, porque por menos de nada se reputa eso ayuda de Estado. Pero si se puede tener un tipo del IS irrisorio porque en eso no estamos armonizados. Y nos quedamos tan anchos.
    – Nace así un deporte que consiste en competir por inventar los mecanismos de ayudas más disimulados y gana el país o la región que tiene a los juristas más listillos. O más piratas.
    – El coste de transacción es enorme. Da pena ver tantas cabezas preclaras, en el sector privado o en el público, haciendo encajes de bolillos con estas materias, cuando podrían dedicarse a algo productivo.
    – Dan ganas en efecto de pedir lo que sugiere el autor: quítese el IS y páguese por los ingresos. Muerto el perro, se acabó la rabia. Las injusticias que genere esa simpleza, seguro que son menores que las que propicia la actual complejidad.

  7. Ana
    Ana Dice:

    Juan Luis enhorabuena por el post. Está muy claro. Creo que efectivamente debatir estos temas en el blog y recordar cuál es la situación, no está de sobra. No creo que haya poco interés por parte de los ciudadanos, sino falta de información y complejidad para entender este tipo de cuestiones. No sé si al legislador le falta capacidad o simplemente políticamente no interesa. Ninguna de las dos razones nos sorprendería a estas alturas. Pero parece que, como todo en la economía digital, cuando en Europa se pongan de acuerdo para adquirir compromisos dirigidos a regular la fiscalidad de las empresas del mundo internet, estaremos ante nuevos escenarios de negocio que quedarán al margen de los modelos impositivos. Al menos es lo que parece que ha ocurrido casi con todas las normas cuya pretensión ha sido regular la red.

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    También hay que discernir dónde está el “negocio” en la Red.
    Se piensa a veces que el negocio está en “la operación cotidiana” y que dicha operación proporciona la rentabilidad astronómica que se presume a las siglas en cuestión. El “on going”.
    La mayor parte de estos modelos son de acumulación de audiencia, se basan en la “publicidad esperada” y esto no da para tanto como se piensa.
    Otra parte del pastel es el de los proveedores de software para la red, grandes o pequeños.
    Los muy grandes, ya cuasi monopolistas, compran continuamente start-ups prometedores (muchos de los cuales se quedan en eso).

    Esto da origen a titulares y alimenta el mito (“a Johnny le han comprado “la start-up” por N billones de dólares y el compromiso de que su equipo siga al frente cinco años, etc). Los titulares nunca explican los detalles, condiciones y plazos.

    Pero el negocio de verdad, realmente el único negocio, es sacar estas operaciones a bolsa La Primera Vez. Los IPO’s.

    Esto tiene el incentivo de que como mucho cae en la zona de “capital gains” con una fiscalidad bajita –a veces inexistente en función de los domicilios y la estructura de los “vehículos” — y que se instrumenta para “una sola vez” por caminos que ningún fisco podría predecir o que se incentivan fiscalmente (para fomentar la iniciativa tan escasa hoy día).

    Es muy instructivo diseccionar los incentivos psicológicos que operan en estos ecosistemas; casi nunca se analizan en detalle y frecuentemente dependen de un mito onírico profesionalmente construido.

    El sistema necesita mostrar que el infinito es posible y está ahí cerca. Heavens on Earth.

    Saludos

  9. Ana
    Ana Dice:

    Quizás es cierto que hay que analizar dónde está el negocio en la Red para buscar un sistema fiscal apropiado, pero aunque este negocio no siempre se encuentra en la “operación cotidiana”, lo cierto es que algún país como Francia se ha planteado aplicar impuestos sobre actividades como el tratamiento de datos personales y la publicidad lo cual no me parece una mala idea, entretanto la UE encuentra mejores fórmulas para que este tipo de empresas paguen impuestos. http://www.fayerwayer.com/2013/01/francia-propone-un-impuesto-a-internet/

  10. Juan J. Rodríguez
    Juan J. Rodríguez Dice:

    De la lectura del artículo, y de la mayoría de los comentarios, detecto que se han olvidado de un detalle importante: los impuestos son malos. Cuanto más altos son los impuestos, y la carga fiscal, más cerca estamos de la pobreza. Nos estamos acostumbrados a oír que una gran empresa que busca evadir impuestos es la mala de la película y la realidad es al revés. Las empresas obtienen sus beneficios de forma legítima, a través de una ecuación muy sencilla, ofrecen un producto que satisface una necesidad a cambio de un precio. Cuando ese precio esta en competencia con otros precios, el producto se vuelve o más barato, o mucho mejor, o le que suele pasar, las dos cosas a la vez. En cambio, la imposición fiscal siempre es de dudosa legitimidad. No deja de ser una apropiación de un beneficio legítimo.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Juan J Rodríguez, como provocación tu comentario es interesante. Quedan algunas preguntas que responder. La primera sería quien crees tú entonces que debería pagar impuestos. Dado que crees que las empresas no, supongo que deberían asumirlo todos los ciudadanos. O quizás tienes alguna otra propuesta para financiar los servicios públicos. Si unos no pagan, a otros les harán pagar su parte.

      Y el segundo punto, del que realmente se ocupaba el artículo, es el de por qué un beneficio realizado en España, por ciudadanos españoles que han generado unos ingresos a una empresa como Google, o Starbucks, debe transferir esos impuestos a Irlanda, o a Zug, donde no se ha realizado esos ingresos, ni esos beneficios. Por supuesto, una gran empresa que trata de evadir impuestos es la mala de la película. Una gran empresa que trata de minimizar su factura fiscal, hace su trabajo, si lo hace dentro de la ley. El resto queda en la ética. Y lo que me parece poco discutible es que los países que viven de vampirizar los impuestos de otros países merecen poco aprecio, más bien merecen mucho desprecio.

  11. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Al hilo del comentario de Juan J. Rodríguez, querría recomendar este breve artículo que me han hecho llegar, que muestra la creciente indignación también en USA, con las empresas tecnológicas que no pagan impuestos. Bajo el lema de la revolución americana contra los ingleses “No taxation without representation”, el artículo propone cambiar a “no representation without taxation”, y aplicarlo a estas empresas.

    http://www.zdnet.com/representation-without-taxation-tech-giants-and-their-loopy-business-of-innovative-tax-avoidance-7000023539/

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