Otra forma de hacer políticas públicas: el sistema público norteamericano

En Estados Unidos desde hace más de 30 años se ha desarrollado una profesión denominada “policy analyst”. Básicamente los analistas de políticas públicas investigan los complejos problemas a los que se enfrenta la sociedad, recomiendan políticas públicas para hacerles frente y evalúan sus resultados. Trabajan tanto en la administración, como en el sector privado y, principalmente, en los denominados “think tanks”. El “Bureau of Labor Statistics” publicó hace unos años un buen resumen sobre esta consolidada profesión. Son cientos las universidades americanas que ofrecen programas de “policy analysis” y hay miles de profesionales dedicados a esta tarea. Básicamente dan un enfoque científico (o al menos todo lo científico que las ciencias sociales permiten) a las políticas públicas. Para ello usan análisis cualitativos, pero sobre todo cuantitativos, para analizar los problemas, las posibles soluciones, su coste-beneficio y la evaluación de su impacto.

Se preguntarán ustedes por qué les cuento esto. He trabajado durante 10 años en/para la administración española y poco había oído hablar del concepto de análisis de políticas públicas. Frente a ello, en el año y medio que llevo viviendo en Washington he descubierto que en EEUU el análisis de las políticas públicas es un elemento clave del sistema público.  ¿Por qué existe esta gran diferencia? Les cuento cuales son las razones más importantes.

El sistema público americano tiene, como todos los sistemas públicos, algunas miserias, entre las que destacaría la intromisión de los grandes agentes económicos en la cosa pública, la falta de equidad en muchas de sus actuaciones y la deficiencia de algunos servicios públicos esenciales como la sanidad. Pero no cabe duda que la cultura de la “acountability”, o rendición de cuentas, está infinitamente más extendida que en nuestro país. Y esa cultura es, en gran medida, la que ha promovido ese enfoque científico en la definición de las políticas. La sociedad americana es muy crítica con la gestión pública y exige justificaciones rigurosas de las políticas y evaluaciones de sus resultados. Aunque las políticas están en muchos casos condicionadas por razones ajenas a los intereses generales, las decisiones se analizan, se critican y se evalúan.  Y ese papel de Pepito Grillo lo juega, en primer lugar, la propia administración a través de la “Government Accountability Office” y el “Congressional Budget Office”.

Ustedes me dirán que aquí tenemos la IGAE, el tribunal de cuentas y demás. Pero no hay más que darse una vuelta por la página web de la US GAO para darse cuenta de que aquello es otra historia. Además, los grandes pensadores y analizadores de las políticas públicas no solo están en la administración sino también en los “think tank”. Eso tiene mucho sentido por 2 razones: la administración es en gran medida juez y parte y sus análisis no son todo lo imparciales que deberían (los “think tank” actúan como contrapoder)  y la administración muchas veces carece de las capacidades y de los perfiles requeridos para ese tipo de análisis. De eso se dieron cuenta hace mucho tiempo las democracias más avanzadas y promovieron con fuerza la creación de los “think tanks”. Aunque los “think tank” también pueden estar sesgados por sus afiliaciones y por sus patronos, su papel es fundamental en el análisis y evaluación de las políticas públicas. En general se considera que emiten informes y evaluaciones rigurosas, transparentes y contrastables. Además, hay tantos y de tantos colores que se pueden comparar informes y sacar conclusiones más que valiosas. En este proceso la academia también juega un papel importante por su neutralidad y por proporcionar métodos, herramientas y conocimientos que facilitan la investigación.

En España, por desgracia, los pocos “think tanks” que tenemos no pasan de ser extensiones de nuestros desacreditados partidos políticos (FAES o la extinta IDEAS) o herramientas pseudo-comerciales de los grandes grupos empresariales y bancarios que no cuentan entre sus prioridades el criticar abiertamente a su principal cliente/valedor. Miren el informe de referencia de los “think tanks” de la Universidad de Pensilvania o simplemente la página de wikipedia sobre el tema para darse cuenta de la situación de España, 55 “think tanks” frente a los 1.823 de EEUU.  Y no solo es la cantidad. El primer “think tank” español en el ranking global está en la posición 60 (FAES para más señas). De la academia española, ni hablo.

Y por último me quiero centrar en un punto que es fundamental para el desarrollo de esa nueva forma de hacer política científica y crítica: la existencia de datos transparentes y confiables con los que analizar las políticas públicas. Sin datos no se puede conocer, no se puede analizar, no se puede evaluar y no se puede mejorar. Y en España no hay datos y si los hay, no se conocen. Les invito a que visiten unas cuantas webs públicas americanas con infinidad de datos detalladísimos sobre educación, sanidad o empleo. Esto es solo una muestra porque hay decenas de sitios donde se publican datos de libre acceso y directamente explotables por paquetes estadísticos comerciales. Esos datos son el combustible que necesitan los “think tanks” y la academia para analizar las políticas públicas. Intenten buscar algo mínimamente parecido en España. Ni está, ni se le espera. Y sin eso, poco o nada podemos hacer. ¿Quién debería garantizar la existencia de esos datos? Principalmente la administración central que podría recopilar datos sobre educación, sanidad, empleo, innovación, etc. que nos permitiera analizar la eficiencia y la equidad de las políticas desarrolladas. Para aprender y para mejorar. Pero no, claro, ¿cómo va a osar nuestra acomplejada administración central pedir datos a nuestros celosos de lo suyo gobiernos autonómicos? Si es que las comparaciones son odiosas.

Pues en EEUU lo hacen. Miren por ejemplo lo que hizo el departamento de educación americano con una de sus actuaciones estrellas, “no child left behind”.  Básicamente establecer test estandarizados para evaluar el rendimiento de los diferentes sistemas educativos. Mientras, nuestro Ministerio de Educación se dedica a discutir si tenemos que incluir o no la educación para la ciudadanía o si la religión es computable. Asuntos ciertamente sustanciales para la mejora del sistema educativo. Al final, en España, para conseguir datos fiables y comparables de nuestro país tenemos que acudir a organismos internacionales como eurostat o la ocde (informe PISA por ejemplo).

Se nos hace la boca agua hablando de evaluaciones, de transparencia y de gobierno abierto cuando la administración española es extraordinariamente opaca y poco amiga de evaluar sus resultados. Yo me lo guiso, yo me lo como. Y como muestra, vean el informe 2012 de la Aeval. Mucha comunicación, mucha estrategia y mucha promoción pero poca evaluación. Resulta francamente sorprendente (por no decir tristísimo) que solo se hayan hecho ¡cuatro! evaluaciones en 2012 (como se pueden imaginar todas ellas de enorme relevancia). Todo lo demás son charlas, acuerdos, cursos y supongo que viajes. Un despropósito. Hay más consejeros que evaluaciones han hecho. ¿Cómo podemos mejorar si no tenemos ni idea de lo que funciona o no funciona?

Esperemos que poco a poco podamos cambiar esta situación y que en unos años el análisis riguroso de las políticas públicas en España sea una realidad. Fácil no va a ser, porque no se trata de profesionales o metodologías, sino sobre todo de un profundo y complejo cambio cultural en la que numerosos intereses creados irán a la contra.  Con tenacidad y empeño seguro que lo conseguimos.

6 comentarios
  1. Jorge Alexandre
    Jorge Alexandre Dice:

    Felicidades por el artículo. Es brillante. Lo que ocurre en España es una consecuencia más de la falta de madurez democrática y del nacimiento con carné de partido. Las personas que tratamos, desde nuestras profesiones, de hacer críticas objetivas en nuestros ámbitos de conocimiento nos encontramos de bruces con el politiqueo absurdo barato y sectario. Luego se sorprenden de que busquemos suerte fuera de España.

  2. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Rafa, enhorabuena por el clarísimo post. Coincido con el comentarista anterior que la situación en la que extensiones comerciales de grandes empresas pasan por think tanks serios o el simulacro de evaluación que realiza la AEVAL (a quien por otra parte nadie conoce fuera de sus oficinas) demuestra básicamente falta de mandurez democrática. En cuanto a las fundaciones de los partidos políticos, están para lo que están, básicamente para colocar a unos cuantos y eso con suerte, porque algunas están para canalizar la financiación ilegal al partido. Cuanto antes se diga, mejor. Y efectivamente, sin datos ¿qué vamos a evaluar? Lo que pasa es que los datos no se enseñan muchas veces porque oh sorpresa, el que los encarga no sale nada bien en la foto. .

  3. Maximilen Robespierre
    Maximilen Robespierre Dice:

    En primer lugar felicitarte por disfrutar de la suerte de poder trabajar fuera del pais que esta alcanzando las mas altas cotas de corrupcion politica despues de Namidia, maxime si es Estados Unidos.
    En segundo, tambien hacer lo propio por el articulo escrito.
    En tercer lugar una consideración, tenemos la Agencia Estatal de Evaluación, sin duda que tenemos infinidad de normas juridicas organicas que lo regulan – no lo he comprobado pero lo intuyo. Solo nos falta que se ponga a funcionar. Pero amigo eso es harina de otro costal Sencillamente NO INTERESA. Apuntaré solo una razón la falta de preparación y formación de los señores que nos representan. SON UNOS OPACOS y de ello se valen para asaltar el poder.

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No estoy para nada de acuerdo con el artículo, por varias razones:

    1ª.- En ningún sitio se vive tan bien como en España.

    2ª.- La calidad de la democracia en España es incomparablemente mayor que la de Estados Unidos. Nosotros tenemos problemas, muchos de los cuales los han generado los malditos yankis, por cierto, pero ellos son el Imperio y el origen de todos los males del mundo.

    3º.- El Gobierno norteamericano está en manos de las multinacionales y los ricos y poderosos lobbys y clanes mafiosos, a diferencia del español, donde todo es transparencia, claridad, eficiencia y rigor, tanto en el manejo del dinero público como en la rendición de cuentas a los ciudadanos. Por poner un ejemplo, en España jamás ha habido un desvío injustificado en el coste de una obra pública, excepto el velódromo de Palma de Mallorca, que le ha costado la cárcel al entonces Presidente de Baleares.

    4º.- Además hemos prohibido las agresiones al Planeta (fracking) no como los salvajes aquellos que sólo piensan en reducir el paro y enriquecerse a costa de Gaia.

    Yankees go home. No tenemos nada que aprender de ellos.

    Tomado del manual de todólogo progre tipo, que corresponde al perfil del “ciudadano” medio Destepaís.

    Lo siento pero es así y por eso nuestros políticos responden al mismo tipo y los listos se aprovechan de ello.

  5. Ramon Palacio
    Ramon Palacio Dice:

    Rafa, de acuerdo con tu mensaje, y si me permites, lo resumo en dos palabras: Transparencia y “Accountability” . Como recordarás, aquí es más importante cumplir el proceso administrativo que la utilidad/necesidad/eficiencia del servicio prestado.
    Enhorabuena por el post.

  6. Enrique de la Cruz
    Enrique de la Cruz Dice:

    Me parece un artículo muy interesante y marca una dirección en la que podemos avanzar como país y progresar en políticas de igualdad de oportunidades.
    Sobre la parrafada de ENNECERUS sólo voy a entrar en la prepotencia de “no tienen nada que enseñarnos”. Siempre se puede aprender de otras formas de gobernarse. Además, está llena de simplezas.

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