No querer hacer las cosas bien

Reproduzco aquí una versión más larga de mi “cuarta”de ayer en El País sobre el nombramiento de cargos en las instituciones en España. Al escribirla me enfrentaba con un límite de unas 1300 palabras. Tal límite es útil al obligar a la concisión a la que tan poco somos dados en Español. Pero en este caso, dado que tenía mucho “material” que incluir, también supuso que algunos argumentos han quedado solo apuntados en la versión publicada. Aprovecho la ausencia de restricción de espacio en el blog para, sin abusar en exceso de la paciencia del lector, ser más explícito en varios párrafos. Ahí va. Jesús Fernández-Villaverde.

 

¿Por qué no hacen bien las cosas los gobiernos? Esta es una pregunta clave para los que, de manera profesional, estudiamos las sociedades modernas. Si hacer las cosas bien genera más bienestar, riqueza y empleo, ¿por qué hacerlas mal?

A grandes rasgos, existen tres explicaciones. La primera es que a los gobiernos no les queda más remedio. Por ejemplo, reformar la universidad española supone enfrentarse con los beneficiarios del caos actual, en particular los decanos. Un gobierno puede carecer de fuerzas o de votos para vencer esa resistencia. La segunda explicación es que los gobiernos no saben qué hacer. Una nueva regulación financiera es complejísima. Incluso los mejores expertos pueden ser incapaces de entender todos los detalles de la misma o de predecir todas sus consecuencias. Las cosas salen mal porque es difícil hacerlas bien. La tercera explicación es que los gobiernos no quieren hacer las cosas bien. Liberalizar mercados puede perjudicar los intereses personales de un ministro o los de sus colaboradores más cercanos. Una reforma fiscal puede castigar a los grupos económicos que apoyan a un partido.

En el mundo real cuesta distinguir entre estas tres hipótesis. Si un gobierno toma una mala decisión, ¿es que no puede, no sabe o no quiere hacerlo mejor? Casi siempre existen indicios a favor de cada hipótesis. Además, normalmente, las tres razones influyen de manera más o menos importante. Por ello, para aprender cómo se determinan las políticas, lo que podemos hacer es buscar casos donde estemos razonablemente seguros de que solo uno de los tres factores impera. Así, identificamos el motivo detrás de una mala decisión y podemos diseñar mecanismos para evitar su repetición.

Tristemente, en España, uno no tiene que buscar mucho para encontrar esta identificación. La política de nombramientos en instituciones del actual gobierno solo se explica desde la voluntad de no querer hacer las cosas bien. Desde el nombramiento de Elvira Rodríguez como presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores a los consejeros de la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia pasando por los miembros del Consejo de Seguridad Nuclear y muchos otros, hemos asistido atónitos a decisiones que desafían la credulidad.

¿Por qué estos nombramientos solo se explican por el deseo de no querer hacer las cosas bien? Nombrar a personas independientes y competentes, lejos de generar rechazo, hubiera sido aplaudido dentro y fuera de España. Si algo esperaríamos es una ganancia en prestigio del gobierno y quizás de votos. Por tanto, la primera explicación, las imposibilidades políticas, no se sostiene. La segunda explicación, no saber qué hacer, tampoco es plausible. La evidencia de que la buena selección de directivos públicos incrementa el bienestar es abrumadora. Nuestros gobernantes, especialmente los del área económica, la conocen de sobra y la Unión Europea nos la recuerda constantemente. Por eliminación, nos queda la tercera explicación: el no querer hacerlo bien.

La siguiente pregunta es inmediata. ¿Qué gana el gobierno con tales nombramientos? Dos cosas. La primera el controlar las instituciones. Una Comisión Nacional del Mercado de Valores o una Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia vigorosas pueden cercenar la libertad de actuación futura del gobierno. A nuestros políticos esta idea no les gusta por dos razones. Primero porque esta libertad es muy valiosa para ellos. España tiene una economía pequeña y intervencionista. La ausencia de limitaciones al poder ejecutivo permite que desde Moncloa se puede hacer o deshacer a antojo en grupos industriales o actividades varias. Esto permite premiar a amigos, castigar a enemigos o simplemente tirar hacia dónde la inspiración de uno le diga en aquel momento. El reciente sainete de la subasta de electricidad ilustra este argumento de manera transparente.

Segundo, porque la mayoría de los políticos españoles nunca ha interiorizado el espíritu del estado de derecho y la idea de controles y contrapesos. Mientras que formalmente proclaman su adhesión a tales principios (lo contrario sonaría extraño en la Europa contemporánea), nuestros políticos piensan que las normas, como en el viejo pase foral, se acatan pero no se cumplen. ¿Europa nos pide una Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal? No pasa nada. Como el gobierno no cree que tal autoridad sea buena idea, escribe una norma que, formalmente, satisface los requerimientos de Bruselas para luego desvirtuarla en los detalles normativos, en retrasos en su implementación y en los nombramientos de sus gestores. Ya lo hicieron anteriormente con la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera y se han salido con la suya con toda la tranquilidad del mundo ante la indiferencia de la sociedad civil.

En una interpretación capciosa de la constitución, estas arbitrariedades se disfrazan de actos políticos legitimados por las urnas. Para los que nos acordamos de Ruíz-Gallardón (padre) argumentando en 1985 contra la Ley Orgánica del Poder Judicial y lo que llamó “la creación de un órgano de depuración de la magistratura”, no deja de ser irónico ver a Ruíz-Gallardón (hijo) defender los nombramientos por el Congreso del el Consejo General del Poder Judicial en 2013 como un acto de la soberanía popular. Tal contraste se explica por la cruel necesidad de evitar sorpresas inesperadas. Las arbitrariedades del poder han de escudarse en un Consejo General del Poder Judicial seleccionado por los políticos para generar una magistratura temerosa de controlar al ejecutivo y comprensiva de los “errores” de políticos (casos Blanco, Matas y Barcina) y empresarios (caso Alierta). Alianza Popular, en 1985, estaba lejos del poder y se podía permitir defender la separación de poderes. El Partido Popular, en 2014, está en el poder y tales lujos son muy caros. Es mucho más cómodo asumir un jacobinismo infantil y trasnochado que solo llama la atención por la superficialidad de los argumentos.

La segunda ganancia del gobierno de su política de nombramientos es recompensar a los colaboradores de los partidos políticos. Los dirigentes de los mismos comprenden que necesitan palos (la amenaza de salirse de la lista electoral) y zanahorias (los cargos a repartir) para asegurar la dócil cooperación de los militantes y de la nube de simpatizantes que se mueven en sus órbitas. Estas designaciones son el pegamento que sostiene un ecosistema de políticos profesionales que raramente han alcanzado la excelencia en el mundo privado.Las sinecuras de los organismos públicos son el estado del bienestar de nuestros políticos.

Este sistema sobrevive por la ausencia de una fiscalización efectiva de la actuación pública. Los jueces no osan trazar la frontera entre la arbitrariedad y la discrecionalidad de los poderes ejecutivos y legislativos. Nuestros magistrados, una y otra vez, se aferran a una interpretación formalista de la ley que permite a la clase política campar a sus anchas. El mundo empresarial sonríe ante todos estos nombramientos pues permiten una captura más sencilla del regulador, una complicidad con el poder en detrimento de los consumidores y una notable inmunidad contra sus propios abusos. Los medios de comunicación prestan poca atención a la buena gobernanza, sobre todo si los pecados son “de los míos”. Cuando algunos protestamos al respecto se nos acusa de intereses propios (“¡mama, quiero un cargo!”) o de hacerlo por ojerizas personales. La sociedad civil, invertebrada, raramente combate las inmunidades del poder, en parte por falta de capacidad pero también, más tristemente, por falta de interés.

En resumen: la selección de directivos en nuestras instituciones públicas no es un accidente. Es una respuesta estructural dados los incentivos existentes. Los gobiernos no quieren ser controlados, unos políticos de mala calidad necesitan de salidas económicas personales y los mecanismos de control no operan.

En los ejemplos anteriores me he referido al gobierno actual por ser quien, respaldado por una mayoría absoluta, toma hoy las decisiones. Pero el análisis, al ser estructural, no se limita al PP. El PSOE, Izquierda Unida (que cuando ha podido, como en Caja Madrid, ha demostrado saber jugar este juego como el mejor), CiU y PNV han participado con alegría en el sistema por décadas. Las organizaciones empresariales y los sindicatos mayoritarias también han sabido acomodarse al reparto de cargos y obtener jugosas rentas de su colaboración.

Más en concreto: aunque los socialistas ahora protesten, cuando estuvieron en el poder, actuaron igual o peor. Como hemos visto recientemente con el Consejo General del Poder Judicial, a la hora de la verdad, populares y socialistas se reparten cargos sin rubor. Los socialistas saben que, eventualmente, regresaran al poder y tienen tan poco interés en quedar fiscalizados como los populares. Y, mientras tanto, hay que contentar a muchos.Ambos partidos responde a la misma lógica: mismos incentivos, mismos comportamientos.

Las razones que han llevado a esta situación se encuentran en la economía política de la transición a la democracia. Unos partidos nuevos y débiles necesitaban afianzarse y las instituciones del Franquismo renovarse. Colocar a los “nuestros” cumplía, así, una doble misión. Con el argumento de la democratización de las instituciones, tal actuación era fácilmente vendible a una sociedad que, acostumbrada a ser ignorada, tampoco exigía mucho.

Los males del sistema se incrementaron con el tiempo. Al modernizarse la economía española y abrirnos al exterior, las alternativas a las carreras administrativas y jurídicas (los caladeros tradicionales de nuestras élites políticas) se multiplicaban. Al mismo tiempo, las reforzadas burocracias de los partidos iban expulsando a aquellas personas más capaces e independientes o, más comúnmente, impidiendo su promoción en la organización. Ambas fuerzas llevaron a un desplome de la calidad media de los políticos. La burbuja inmobiliaria agudizó el proceso de manera dramática. Por un lado, la burbuja multiplicó las rentas que los políticos podían extraer del sistema. Por otro, la aparente prosperidad anestesiaba a la sociedad frente a los abusos.

El reto es romper el sistema actual. La regeneración institucional de nuestra democracia es fundamental para una expansión sólida de la economía. Nuestra clase política va a emplear la excusa del magro crecimiento que probablemente tengamos en los próximos años para cantar victoria. Armados con tal argumento y con la garantía implícita del Banco Central Europeo para refinanciar nuestra deuda, cesará todo esfuerzo reformista.

Rajoy, reacio por temperamento a cualquier movimiento, no verá razones para hacer nada. Sus ministros se ceñirán a cambios cosméticos. El mejor ejemplo, casi demasiado claro para ser verdad, ha sido el reducir el número de impresos de los contratos de trabajo pero no modificar el contenido de los mismos. Así se salva la cara con Europa y se puede afirmar en público que se ha hecho algo sin sonrojarse en exceso. El electorado conservador, mucho del cual vive cómodamente en la actual organización económica de España, no pondrá presión en el partido mientras este cumpla con sus otras prioridades (aborto, Cataluña, etc.) y la economía crezca al 1-1.5%. Los socialistas estarán aún menos interesados en cambios que jubilarían a la mayoría de sus dirigentes. Simplemente esperarán a que el desgaste natural del gobierno les devuelva al poder. Su llegada al mismo podría ser bien liderando una variopinta coalición de “todos los que no son PP” o, si esto no funciona, en una gran coalición con los populares que se presentaría como un “ejercicio de sentido del estado”. IU y UPyD se enfrentarán a la realidad de nuestro sistema electoral y la cruel aritmética de circunscripciones electorales pequeñas.

Paradójicamente, este letargo puede retroalimentarse. El PP, por ejemplo, ha ido perdiendo a buena parte de las clases profesionales en Madrid y otras grandes capitales a favor de UPyD. Los populares, por tanto, tiene menos incentivos que nunca a satisfacer las aspiraciones reformistas que estos grupos suelen apoyar. Muchos de los jóvenes más descontentos y mas capaces emigran. Aunque muchos seguirán votando, la realidad de la distancia limitará su participación. Yo mismo no pude votar ni en 2008 ni en 2012 porque las papeletas llegaron en ambas ocasiones tarde a mi casa en Estados Unidos. Los votantes que se quedan en España, al ir envejeciendo, verán poca ganancia de cambios que pueden solo resultar fructíferos en horizontes largos.

Ante la falta de voluntad del sistema político, la parte más concienciada de la sociedad civil, con su movilización política, legal y mediática, tendrá que liderar el esfuerzo de quebrar el deterioro de las instituciones y restaurar el estado de derecho en España. Nos jugamos mucho en ello.

29 comentarios
  1. Pablo Ortega
    Pablo Ortega Dice:

    Un artículo excelente, muchas gracias.
    Quizá añadiría a lo que menciona acerca de la juventud emigrante un aspecto que me parece incluso más grave, por cuanto los emigrantes que votan siguen interesados en la marcha del país y los que no lo hacen tampoco trabajarían por él desde dentro. Creo que los jóvenes españoles pueden (podemos) ser clasificados en dos grupos: los indolentes y los cínicos. Y ambos representan un problema. Los indolentes porque son carne de partido, gente dispuesta a la comodidad del cargo suministrado por las élites del partido que premian así su inacción (como dice Ignacio Camacho: del fracaso escolar al escaño en el Congreso). Los cínicos suponen un problema porque son incapaces de considerar que ninguna alternativa sea viable, y por tanto no se sacrificarán por ninguna de ellas, desconfiando de todas y condenando a las válidas al fracaso del olvido. Somos una generación, en fin, en la que quedan pocos dispuestos a sacrificarse por algo más elevado que un partido. Y los pocos que quedan se queman rápido. De ahí la importancia de las generaciones que nos preceden para apoyarlos y evitarles un desgaste moral y anímico mayor al que pueden soportar. Iniciativas como este foro son excelentes, ya que así ven que no están solos.

  2. Penny
    Penny Dice:

    Jesús: Es una grata noticia que te animes a escribir en Hay Derecho. Espero que esta sea la primera de una larga serie de contribuciones. Tus análisis son siempre materia de reflexión y esta no es una excepción.
    Respecto al post, estoy bastante de acuerdo con lo que dices, aunque no estoy nada seguro de que sea cierto el “desplome de la calidad media de los políticos” que mencionas. En general, muestro gran escepticismo respecto a las afirmaciones que suponen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Desde mediados del siglo XIX ha historia de la humanidad es una historia de progreso: en promedio, en la actualidad somos más ricos, más altos, más cultos, recurrimos menos a la violencia y vivimos más. ¿En qué evidencia te apoyas?

    En mi opinión, hacer realidad la deseada regeneración pasa por apoyar opciones políticas que hagan bandera de la necesidad de profundos cambios. Las próximas elecciones europeas son particularmente importantes para reforzar ese mensaje y, además, sus resultados no se ven distorsionados por el tamaño de la circunscripción

  3. misnotas
    misnotas Dice:

    Albricias! Bonita sorpresa para el 2014. Un nuevo (sigan sumando) talento para HayDerecho. Me alegra poder volver a leerlo.

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Creo que no se puede resumir con más rigor y con más claridad lo que está pasando en España y lo que nos estamos jugando aquí. Com`prendo que haya gente que por buena voluntad -mejor intentar reconducir las cosas desde dentro- por interés -hay muchos a los que este sistema les interesa- por pura dejadez y desistimiento -hay mucho funcionario público muy comodón- o hasta por miedo -en la calle hace mucho frío- estén “colaborando” con este estado de cosas y prefieren no ver la cruda realidad. Necesitamos por eso voces autorizadas y que ven las cosas desde fuera para recordarnos donde estamos y que o nos ponemos las pilas, o las clases medias meritocráticas ya podemos empezar a emigrar porque aquí no se nos ha perdido nada. Bueno, de hecho la gente joven ya lo está haciendo.

    • Pablo Ortega
      Pablo Ortega Dice:

      Buenas tardes:

      Creo que tiene razón en lo que indica, pero el problema de “ponerse las pilas” es que no basta con la crítica, por muy acertada y constructiva que sea. Y con esto me quiero referir también a la respuesta de Jaime de Nicolás, más abajo.
      Considero que el problema que plasma el Prof. Fernández-Villaverde consiste en que los partidos políticos tienen fagocitados todos los resortes del poder. No sólo las cámaras, sino también la Administración al controlar sus altas esferas, los medios de comunicación a quienes reparten subvenciones, los grandes empresarios con quienes juegan a adularse y amenazarse (¿por qué la “Lista Falciani” no está dando titulares a tres columnas en los periódicos día sí, día también? ¿Sólo han descubierto el 8% en Bankinter de Jaime Botín?)… En la sociedad civil podemos rebelarnos lo que queramos, podemos tratar de informar, instruir y denunciar como se hace -magníficamente- desde este blog, pero no es suficiente. Hay que jugar a su propio juego para echarlos de donde están. No basta con criticar el reparto vergonzoso de puestos en CGPJ: mientras no llegue un partido capaz de cambiar el sistema político desde dentro, los que ahora están en el poder no lo harán. Pierden más de lo que ganan, porque trabajan para el partido, no para el país, para su propio presente, y no para el futuro de todos.
      Al final, como dicen, “quien quiera peces, que se moje el culo”. Tendremos que preparar los chubasqueros y las botas de agua, porque esta pesca es gorda y difícil.

  5. Páradox
    Páradox Dice:

    Enhora buena al Blog, a sus Editores y a todos los lectores por el magnífico fichaje. Se trata de un autor tan reconocido por su sabiduría y capacidad de análisis como por su valentía a la hora de exponer su opinión. Y además es un gusto leerlo.
    Muchas gracias, Jesús, por ese esfuerzo desinteresado por ayudar a España con tus análisis certeros, tan necesario en estos momentos de desconcierto en que los principales actores de nuestra escena política juegan a engañar al auditorio con sus juegos de prestidigitación..

  6. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    Coincido 100% en el análisis del profesor Fernández-Villaverde, y refuerzo una idea que él ya refiere: el Gobierno no hace las cosas bien porque puede elegir entre no saber y/o no querer hacer las cosas bien en la mayor parte de los casos, dado que la sociedad civil se lo permite y lo alienta en muchos casos. Por tanto la pregunta que se hace respectodel Gobierno hay que repetirla en cuanto a la sociedad civil, a la ciudadanía: ¿por qué ha hecho las cosas tan mal, tolerando conductas intolerables, perdonando lo imperdonable, votando a personas y partidos invotables en un momento dado? La respuesta no es unitaria, casi nada en un análisis político o social lo es. Pero si se hacen las cosas tan mal, y tan a la luz del día, es entre otras cosas porque carecen de presión ciudadana para hacerlo de otra forma. A Europa si la temen y la tienen en cuenta, y por eso hacen de muy mala gana reformas, aunque propcurando minimizar lo que se pueda los efectos que no les convengan. A la sociedad civil, la clase política en España no la teme. Quizá porque parte de ella es beneficiaria directa de esta situación.

  7. Mucius Severus
    Mucius Severus Dice:

    Muchísimas gracias don Jesús por este análisis tan claro y también a Hay Derecho por proporcionarnos un nuevo colaborador que tanto coinicide con la linea editorial de este blog, pero que a su vez aporta nuevas perspectivas.

    En definitiva el problema es que el sistema político, como si fuera el de un motor, tiene un error de incientivos: un problema en el sistema eléctrico que hace que las ruedas vayan cada una a su ritmo., porque tienen estímulos diferentes.

  8. Arcimboldo
    Arcimboldo Dice:

    ¿Va a tomar medidas Nada es Gratis? Esto es como cuando Figo dejó el Barça para ir al Madrid 🙂
    Un placer poder leerle por aquí.

  9. Jesus Fernandez-Villaverde
    Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

    Gracias a todos los lectores de Hay Derecho por su cariñosa bienvenida (en especial la comparacion con Figo 😉 Voy a intentar escribir de vez en cuando (aunque mis obligaciones me dejan poco tiempo). Solo destacar que la razon principal por la que admiro Hay Derecho es porque este es el unico blog serio de España donde se critica por igual a las injusticias publicas (CNMC, Elvira Rodriguez, CGPJ…) como las privadas (Alierta, Saenz). En otros sitios se miran los problemas de uno o de otros, pero tan dañino es para España que Elvira Rodriguez sea la presidente de la CNMC como que Cesar Alierta lo sea de Telefonica.

    Un fuerte saludo a todos

    • Isaac Ibáñez García
      Isaac Ibáñez García Dice:

      Con qué claridad se ven las cosas desde la distancia. Tan claras que hasta el Presidente de los EEUU le ha dicho a nuestro que lo principal es crear empleo.

  10. Maximilien Robespiere
    Maximilien Robespiere Dice:

    DEMOLEDOR. Muy bien expresado el pensamiento de la mayoria de la ciudadanos impasibles antes los acontecimientos. Se requiere una articulación de la sociedad civil al margen de la burocracia partidista.

  11. Social Capital
    Social Capital Dice:

    Hoy mismo salían datos de la confianza en la política y los políticos de los españoles (http://politica.elpais.com/politica/2014/01/14/actualidad/1389701333_740639.html) y en ellos se puede ver cómo estamos de mal (nunca hemos sido un país que haya confiado demasiado en sus instituciones pero lo de ahora es de pena). Y buena parte de la explicación del por qué la da Jesús en esta entrada. Sin confianza es difícil liderar cambios y con estas instituciones y estos políticos la tarea es complicadísima.
    ¡Enhorabuena al blog y enhorabuena por esta entrada!

  12. JuanAV
    JuanAV Dice:

    Estoy de acuerdo con el contenido general del artículo. Un pero. De él parece desprenderse que unos ciudadanos ejemplares hemos estado arruinados por unos políticos incompetentes y corruptos que solo pensaban en sus intereses. Muchas de las cosas que han sucedido y que tan bien ha expresado JF-V no hubieran sido posibles sin la connivencia, pasividad o complicidad de la ciudadanía. ¿Cuántos alcaldes perdieron la alcaldía por corruptos? No recuerdo ninguno. Sí recuerdo casos de manifestaciones en defensa de alcaldes acusados de corrupción. Ahora en Valencia, mucho más después de quedarse sin tele, parece que todo el mundo está indignado, pero Camps ganó con una holgada mayoría absoluta. Como decía el secretario o interventor de Castro Urdiales, para que haya corrupción generalizada hay que repartir muchas migajas y parece que Camps sabía repartirlas. Parece que mucha gente esperó a que se acabaran las migajas para recuperar la dignidad.

    Una alegría recuperar a JF-V, aunque sea en el blog de al lado

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      Digo en la entrada:

      “La sociedad civil, invertebrada, raramente combate las inmunidades del poder, en parte por falta de capacidad pero también, más tristemente, por falta de interés.”

      Si, demasiados españoles de a pie han sido y consentido. Y en los medios de comunicacion, incluso mas.

  13. Muyharta
    Muyharta Dice:

    Enhorabuena por su artículo y será un placer contar con sus brillantes y valientes intervenciones en este blog. Destaco lo de valientes porque aquí cada vez da más miedo decir lo que se piensa sobre todo si pretendes llegar a algo en este país. Yo tengo cada vez más la sensación de falta de libertad a la hora de expresarme y eso creo que es muy grave.
    Efectivamente, el sistema sobrevive por la ausencia de fiscalización efectiva de la actuación pública, por esa sensación de impunidad, de que “no pasa nada” si las cosas se hacen mal. Y esa percepción impregna también el pensamiento de la sociedad civil: no merece la pena hacer nada porque no vale de nada, frase que escucho con alguna frecuencia. Por eso es bueno que exista gente valiente que todavía se atreve a decir lo que piensa y a cuestionar el sistema

  14. Albert
    Albert Dice:

    Enhorabuena por la rigurosa descripción de la realidad de los poderes públicos bajo la bota de los partidos políticos.Sin embargo tengo la sensación de que estamos hablando de la “polvora mojada”; ya la hemos descubierto y ahora qué, como la secamos para que sea útil? Somos sociedad civil y estamos concienciados, y enfrente unos partidos polític0s omnipresentes que tienen interés en mantener el statu quo. Igual hay que comenzar a proponer y articular soluciones y sistemas jurídicos alternativos (comenzando por la reformulación constitucional); yo creo que ese es el reto para romper el sistema actual.

  15. pericles
    pericles Dice:

    Certero diagnóstico del sistema político corrupto y agotado que padecemos, cuya epitafio sarcástico sería la gran coalición PSOE-PP después de las próximas elecciones. Ya ni siquiera la alternancia en el poder al modo de la restauración.
    En efecto, la leyes se dictan para no cumplirlas o para aplicarlas sólo a los indiferentes, de manera que se ha derrumbado el sistema de controles, frenos y contrapesos que caracteriza a cualquier democracia. En éstas, también existe la corrupción, que es iniscindible de la naturaleza humana, pero sus leyes acaban con los corruptos, mientras que en España las leyes y el sistema protegen a los corruptos, por lo que la ciénaga de corrupción cada vez es más grande y acabrá sepultando al propio sistema.

  16. Juan
    Juan Dice:

    Excelente artículo. Difícil expresar de forma más clara y certera la situación española.
    Ahora nos queda decidir que vamos a hacer nosotros ….

  17. Purgandus Populus
    Purgandus Populus Dice:

    Os propongo un método para contribuir a la regeneración democrática de España sacar vuestros ahorros de España. De esta forma nos protegemos frente a una salida del euro y contribuimos a evitar que suceda.

    Vamos a explicarlo.

    Como explican Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano, Tano Santos y César Molinas un instrumento importante de disciplina económica es el euro (ver por ejemplo “No queremos volver a la España de los años 50”, Flirteando con el subdesarrollo y “Una teoría de la clase política española”.

    Vamos a explicarlo brevemente. España, por su forma de funcionar (incluyendo los fallos de las instituciones) tiene una economía poco competitiva. Esto se refleja en el déficit de balanza de pagos por cuenta corriente (diferencia entre el dinero que se obtiene mediante exportaciones y turismo y el que sale por las importaciones, ver Boletín Estadístico del Banco de España, cuadro 17.1). La forma habitual de actuar en España es devaluar la peseta, cosa que no se puede hacer. Entonces, la única forma de seguir en el euro es hacer reformas económicas y políticas que hagan la economía más eficiente. Pero estas reformas acabarían con los privilegios de muchos, facilitarían un poder económico independiente que no deba favores, lo cual no apasiona a nuestros dirigentes.

    Por tanto, una tentación que han tenido y tendrán es salir del euro. Ya se ven movimientos en este sentido, por ejemplo, en el último congreso del PCE se aprobó pedir la salida del euro. Y el programa del PSOE, que pretende derogar la reforma laboral (mejorable, pero necesaria) sin alternativas que permitan ser competitivos sin poder devaluar la divisa, es incompatible con estar en una moneda fuerte.

    Lo que les propongo es abrir cuentas en el extranjero, y, a continuación, en función de las reformas económicas y políticas que se hagan (o no se hagan) traer o sacar dinero de España. También es una buena idea sacarlo si suenan tambores de populismo. Hacerlo no es caro, y es totalmente legal, ya que la Unión Europea es un área de libre circulación de capitales.

    Las opciones más populares en este momento son el banco suizo Swiss Quote (ver el hilo en el foro burbuja.info) e ING Luxemburgo (ver el hilo en el foro burbuja.info)

    • Purgandus Populus
      Purgandus Populus Dice:

      Otras opciones, si a alguno le crea un problema ético un banco suizo, pero exigen condiciones adicionales (ABN AMRO holandés un depósito inicial de 25.000 € para abrir una cuenta no residente) o saber francés (Banque Fortuneo) o alemán (Comdirect.de del grupo Commerzbank). Este hilo tiene una recopilación de opciones.

      En resumen, si por las circunstancias políticas de falta de reformas estructurales y económicas de que la deuda exterior neta no se corrige, la continuidad de España en la peseta se hace insostenible, un ahorrador prudente debe tener sus ahorros fuera de España. No sólo gana evitando que sus ahorros se pierda por la devaluación. Además, así contribuye a incentivar las necesarias reformas económicas y evitar caer en populismos peronistas.

  18. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Menudo fichaje! Fernandez Villaverde es el CR7 bloguero! Enhorabuena por el artículo, y bienvenido! Por mucho que esté el principio de Hanlon, «Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez», yo ya dudo que sea tanta la estupidez. Es ya tanta la desfachatez, con tanto descaro y malas intenciones, tienen tanta sensación de impunidad, que solo puede ser la maldad, y no querer hacer las cosas bien. Pero en el fondo es estupidez, porque la desafección ciudadana es enorme, la intención de voto a PPSOE ha caído brutalmente, y estoy seguro que en muchos ciudadanos están deseando volver a votar con la mayor de las venganzas y usar verdaderamente el mayor instrumento, el voto. “Tranquilos, que aquí os espero”. Y ese hacer las cosas mal y no aceptar las reclamaciones de la ciudadanía, la regeneración y nuevos tiempos puede ser la mayor estupidez del bipartidismo. Se están cavando su propia tumba y no sería la primera vez en este país que un partido de Gobierno desaparece.

  19. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Muy bueno, gracias Jesús. Veo que hay un comentario general al que me sumo: todo esto se hace con la complicidad de los votantes. No se explica de otra manera que listas trufadas de imputados arrasen. O que las encuestas continúen mostrando que el actual gobierno conserva un suelo del 25% de apoyo. Los cómplices están entre nosotros.
    Lo difícil de la regeneración es cómo hacerla sin fracturar la sociedad, sin convertir a los cómplices en enemigos. Las fracturas sociales de este tipo son inevitablemente traumáticas, y tenemos el ejemplo reciente de la transición, donde se dejaron pasar muchas cosas a cambio de la estabilidad social. Y ya hace casi un siglo, hubo una Guerra Civil donde, en donde entre otras muchas causas, los estamentos del poder económico no admitieron las vías democráticas de cambio. No soy experto y seguro que hubo muchas otras, pero lo cierto es que un país que llega a dividirse en bandos de forma tan traumática tiene que padecer unas tensiones sociales enormes.
    Por eso la idea de un partido político nuevo sin ataduras a los resortes de poder existentes también tiene el riesgo de convertirse en más de lo mismo una vez que llegue al poder.
    Aunque por lo menos serán distintos perros, incluso si tienen los mismos collares ¿Hace falta recordar que en Italia la regeneración social acabó con Berlusconi en el gobierno y ahora Beppo Grillo?
    No quiero decir que nos resignemos, quiero plantear la pregunta de cómo hacerlo sin volver a la casilla de salida, o generar aún más crispación.

  20. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Jesús.

    Me alegro de esta últimamente rara aparición bloguera porque me habría perdido tu excelente artículo de El País. Un medio un tanto distraído durante los largos años de gestación de esta “ciclogénesis implosiva” parece que comienza a despertar. Aleluya.

    En algún momento sería de agradecer una reflexión sobre por qué habiendo tanta unanimidad ciudadana acerca de los males del sistema, mostramos tal incapacidad para enfrentar situaciones de auténtico desastre. Mancur Olson escribió algo sobre esto pero en el fondo nos gustaría que la solución fuese más fácil de resolver que nuestra falta de incentivos individuales para ello de forma que no tengamos que llegar a situaciones como la del Gamonal.

    Hace unos días, a propósito de otro asunto, apareció este enlace de la BBC que en sus minutos 2:20 a. 6 (más o menos) ofrece otra explicación al dilema que plantea el artículo acerca de las políticas de nombramientos. Tiene que ver no tanto con nuestras expectativas acerca del papel de los políticos como como su preocupación predominante en el día a día real.

    http://www.youtube.com/watch?v=wupN9t2MJnA

    Saludos cordiales

  21. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    El artículo me parece magnífico, así como la mayoría de los comentarios. Por mi parte me gustaría añadir algunas reflexiones:

    Un artículo de opinión en un periódico no refleja la línea editorial de ese periódico. Aunque parezca absurdo tampoco la reflejan los editoriales. La refleja el tratamiento de los hechos, lo que el medio considera noticiable o no y cómo trata informativamente el asunto.

    Desde esta perspectiva parece evidente que el País, como el Mundo, el ABC, no digamos la Razón y en general, los medios de comunicación tradicionales son parte esencial del problema. Hace mucho tiempo que los medios renunciaron a su papel de contrapoder y se han convertido en portadores de los intereses de los diversos miembros de la casta político-económico-financiera dominante. Es decir, la discrepancia y la crítica siempre se hace desde la perspectiva de quien está dentro del Sistema, forma parte de él y su único interés es defender, preservar o aumentar su cuota de poder.

    No existe esa unanimidad de crítica global al sistema a pesar de lo que dice Manu Oquendo. La inmensa mayoría de la gente y aún de los analistas y de la intelligentsia o no reconocen la quiebra total del sistema o se esfuerzan en esconderla porque o son directos beneficiarios del mismo (gobiernos, políticos, banqueros, grandes empresarios y medios de comunicación) o creen serlo por haber sido sistemáticamente educados cuando no manipulados por el pensamiento único políticamente correcto. ¿Cuánta gente cree posible y viable una democracia que no sea socialista? ¿Una cohesión social con un estado reducido cada vez más respetuoso con las libertades, incluidas las económicas? ¿Una sociedad integrada por personas que día a día demuestran que no se mueven únicamente por fines económicos y egoístas? ¿Una sociedad de gente adulta, libre y responsable de sus actos y omisiones?

    Poco a poco va calando el mensaje de la inviabilidad del sistema actual pero no nos engañemos, aunque se vayan sumando más somos una inmensísima minoría.

  22. carmen lence reija
    carmen lence reija Dice:

    Resulta difícil trazar un diagnóstico más certero de la situación de España. Coincido con el autor en que la sociedad civil es la único motor de cambio posible porque los demás carecen de incentivos.
    He tenido una experiencia al frente de una asociación vecinal en el ámbito del Ayuntamiento de Madrid. Con grandes dosis de ingenuidad (junto con otros vecinos) me embarqué en el proyecto de poner en marcha una asociación vecinal, (Avaustrias), pues entendimos que podríamos aportar mucho en la toma de decisiones que afectan a nuestra vida diaria y a la de nuestros hijos.
    Pues bien, el resultado de esta experiencia es desalentador y no solo por las razones apuntadas en el artículo. El escollo fundamental es la falta de transparencia que impide a los ciudadanos conocer las razones que determinan una actuación y no otra. Y es obvio que es muy difícil dialogar con una institución cuando no se tiene un solo documento sobre las razones que motivan una decisión y, por añadidura, no sabemos a quiénes recibe el responsable político en su despacho y que argumentos trasladan estas personas.
    Sin duda, la asimetría de información entre el ciudadano y el político es un escollo que dificulta el éxito de acciones emprendidas desde la sociedad civil. Y ahí es donde más hay que actuar, en reducir esos desequilibrios. Para ello se requiere un doble cambio de mentalidad tanto por parte de los políticos (que sepan escuchar) como por parte de los ciudadanos (se sepan argumentar objetivamente sus propuestas, sabiendo que serán escuchadas).

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Estimada Carmen, es muy interesante que hable de esta cuestión de las dificultades de la participación ciudadana en el ámbito municipal, y al mismo tiempo la necesidad que se siente de implicarse más.
      Quiero comunicarle que dos editores del blog, Elisa de la Nuez y yo mismo, junto con dos colaboradores del mismo, estamos trabajando en un proyecto que estimamos muy atrayente, que va en esa dirección, y del que esperamos dar noticias en unos dos o tres meses.

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