La culpa bancaria fue del cha-cha-cha

Confieso que, si bien no me sorprende, no deja de preocuparme que la crisis financiera no acabe cambiando las cosas. El sector bancario ha hecho las cosas francamente mal, algunos por ignorancia, otros por avaricia y algunos por mala fe, probablemente.  Los bancos y cajas de ahorro no son culpables, los culpables son las personas empleadas por ellas, los políticos que no han querido o podido legislar adecuadamente, unos cuestionados y cuestionables gestores del Banco de España y CNMV, tasadores que se han dejado influir por directores de oficina y los propios compradores, notarios que firmaban escrituras en cinco minutos, inmobiliarias e intermediarios hipotecarios que negociaban financiaciones que jamás deberían haberse planteado y, también, clientes irresponsables, perezosos o ignorantes.

Una primera lectura del inicio de este escrito podría llevarnos a concluir que todos los participantes en el mercado inmobiliario son culpables y, al tener todos la culpa, nadie puede ser castigado. Como cantaba Gabinete Caligari, al final la culpa será del cha-cha-chá. Podría ser, pero no en igual grado. Y esta es la clave del tema, que no se debe repartir la responsabilidad de forma proporcional y, por tanto, hay personas e instituciones que han de purgar sus errores y desatinos de forma más intensa que otras. Esta es una de las tesis de mi primer libro ‘La banca culpable’, un manual de supervivencia para el cliente bancario, además de una recopilación de mis experiencias en banca comercial, que desde mi punto de vista dejan bien claro que los banqueros y bancarios  han hecho las cosas rematadamente mal, pagando sus confiados clientes culpas que no les corresponden. Ya en la introducción, que se puede leer en formato PDF en este enlace, dejo bien claras mis intenciones:

“A lo largo de las próximas páginas voy a tratar de explicar no solo que el banco no es tu amigo, que no lo es, sino que tampoco ha sabido gestionar bien su negocio, que pasa irremediablemente por tener clientes contentos y fieles. El banco no es tu amigo, ciertamente, pero no debería volver a ser jamás tu enemigo.”

Con estas palabras trato de evidenciar una realidad: el banco jamás será un amigo, ya que es una empresa que trata de tener los máximos beneficios posibles, siendo sus recomendaciones siempre interesadas (o cuanto menos jamás serán independientes). Pero con formación financiera, no será el enemigo de nuestros ahorros, ya que seremos capaces de elegir, evitando productos financieros que nos sean perjudiciales.

Para que los medios de comunicación afines a la banca y supuestos expertos no nos contaminen con afirmaciones falaces pero sugerentes, del tipo “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “la dación en pago dispararía el tipo de interés de las hipotecas” o “los ahorradores que invirtieron en preferentes querían duros a cuatro pesetas”, es necesario hacer un importante esfuerzo de aumentar nuestra cultura financiera. Una dura tarea que nadie hará por nosotros, ni el bancario ni ningún asesor independiente. Es por ello que tomo prestado de Confucio la siguiente sentencia:

Yan-kieu dijo: «Tu doctrina me complace, Maestro, pero no me siento con fuerzas para practicarla». El Maestro le contestó: «Los débiles emprenden el camino, pero se detienen a la mitad; tú ni siquiera tienes voluntad para iniciar el camino; no es que no puedas, sino que no quieres».

Hay que cambiar nuestro sistema de comercialización al cliente minorista de productos financieros, la normativa hipotecaria para introducir una vía concursal que de una segunda oportunidad al endeudado de buena fe, legislar para que los banqueros y políticos respondan de determinadas prácticas, por acción u omisión. Pero antes de nada, debemos formarnos e informarnos, como clientes, contribuyentes, votantes y ciudadanos. De nada sirve quejarse de la colocación inadecuada de un Swap como un “seguro de tipos de interés”, si continuamos trabajando con el banco que nos lo endosó. De nada sirve quejarse de los políticos, si votamos a los mismos que nada han hecho para modernizar la normativa hipotecaria.

Endeudarse irresponsablemente

Una pareja joven, con pocos años de relación (o meses), decide que quiere vivir en su propio hogar. Como “alquilar es tirar el dinero”, se van al banco en el que alguno de los padres tiene a un “amigo” director y le piden un préstamo hipotecario al 100% más gastos, ya que ahorrado no tienen ni un euro. El bancario, muy responsable él, exige el aval de los padres, que firman por amor a sus vástagos.

En esta película, más que frecuente en la época dorada de las hipotecas, ¿qué culpas y culpables actúan?

La pareja alocada, embaucada por el amor, tiene responsabilidad. A fin de cuentas, endeudarse durante décadas, cientos de miles de euros, para tener una casa en propiedad, cuando la relación de pareja está en una fase incipiente, es cuanto menos un suicidio financiero. Y pedir que los padres avalen y comprometan todo su patrimonio presente y futuro, otro desvarío.

Los padres, que quieren mucho a sus hijos pero de la forma equivocada, arriesgando su propio patrimonio, muchas veces sin saberlo. Nunca avales a nadie, a no ser que estés dispuesto a pagar su deuda en caso de necesidad. Hay figuras menos arriesgadas, como la del hipotecante no deudor o limitar el aval personal a un importe de deuda determinada.

La entidad financiera, que de las bases del préstamo responsable poco tiene en cuenta, concediendo financiación a una pareja con poca trayectoria profesional y sentimental, con la probabilidad de que acaben separados y discutiendo por quién paga el préstamo hipotecario. Por otra parte sabe que la pareja no tiene capacidad de ahorro alguno, con lo que a la primera que le vengan mal dadas, tendrá problemas para pagar las cuotas. Y además, para acabar de poner en riesgo a familias, pide el aval de los progenitores. Un banco tiene un equipo humano, técnico e información estadística suficiente para saber que este préstamo es de alto riesgo. Si lo concede, es porque tiene la garantía de un inmueble y de los avalistas, no en base a la capacidad de retorno de los hipotecados. En otras palabras, el banco no analiza bien el riesgo, sino las garantías de recobro. Por si fuera poco, la normativa hipotecaria, que sigue siendo un despropósito para el cliente pese a las reformas, Ley 1/2013 incluida, proporciona a las entidades financieras una arma de recobro letal: un procedimiento ejecutivo privilegiado, en el que el Juez solo ahora puede decir algo en materia de cláusulas abusivas, con costas procedimentales discrecionales, intereses de demora excesivos (limitados tardíamente al triple del interés legal del dinero), que se puede iniciar con un impago de solo tres cuotas (antes bastaba una) y que, encima, roza la barrera del enriquecimiento ilícito, al poderse apropiar del bien en subastas desiertas por el 60 o 70% del valor de tasación (según sea o no vivienda habitual). Y si no basta la casa de los titulares, que no basta, va contra el patrimonio de los avalistas.

El banco, mucho más culpable que los clientes, no responde de su responsabilidad; el cliente y avalistas, confiados e ignorantes financieros en la mayoría de casos, pagan sus errores con mucho más que sus deudas. Y siguen habiendo centros científicos que lo justifican.

Depósitos preferentes

¿Realmente hay algún experto que pueda defender que una persona mayor o no tan mayor sin formación financiera sabía el riesgo que asumía al invertir en participaciones preferentes? Asombrosamente, sí.

Nadie en su sano juicio y formación adecuada habría invertido un porcentaje significativo de su capital líquido en participaciones preferentes. Son un producto extremadamente más arriesgado y complejo que un depósito a plazo fijo. A una persona que siempre invertía sus ahorros en depósitos, nunca se le debería haber ofrecido preferentes. Solo con argumentos del estilo “usted es un cliente preferente” o tenemos un “depósito preferente” para usted se puede colocar este producto.

Incluso si fuera cierto el mensaje de los voceros de los bancos, de que el cliente de preferentes era avaricioso y ahora no quiere asumir el riesgo que contrató, que no lo es, bancos y cajas habrían engañado a sus clientes (y a los propios bancarios); los habría engañado porque falseaban sus balances, legalmente gracias a la normativa del Banco de España, en múltiples casos. Los activos de los bancos, inmuebles adjudicados y créditos, valen mucho menos de lo que nos decían (y de lo que nos dicen ahora).

Al ahorrador arruinado se le dice que es culpable de querer ganar más dinero que los “clientes juiciosos”. Se les puede acusar de confiados o de no ser expertos en finanzas, pero de poco más. Y confiaban en los bancos y cajas porque se les decía que podían y debían. No tienen cultura financiera, algunos por desidia o pereza, puede ser. Pero ¿tenemos estos contenidos en el sistema educativo? No, es más importante la tectónica de placas de Wegener.

Cambiemos primero nosotros, asumamos la responsabilidad individual que nos corresponde, para después reiniciar el sistema. Sin culpabilizarnos de lo que no tenemos culpa, pero sí actuando en conciencia.

O sigamos bailando el cha-cha-chá.

 

24 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Pues sí, más allá del cha, cha, chá.

    Una burbuja del calibre de esta, –que llegó justo tras el reventón de la “Punto.com”– es una operación global de Estado. Es de alta complejidad y requiere mucha legislación aparentemente descoordinada y más reglamentos.

    Recordemos que el último gobierno de Aznar, en el que ya estaba en marcha una dinámica burbujera (como en USA y en otros países) terminamos con 375,000 viviendas/año, unos 200,000 millones de Deuda Bancaria Exterior y 1.7 Millones de emigrantes.

    En los 4 primeros años de Zapatero, estos números se multiplican por entre 2 y 3 veces. Cerca de 800,000 viviendas/año, algo más de 600,000 millones de euros de deuda financiera externa principalmente con Cajas Alemanas ( cajas todavía hoy fuera de la Unión Bancaria por negativa Alemana) y la friolera de más de 5 millones de emigrantes a los que hay que sumar los incontrolados y los Schengen.
    Orgía keynesiana.

    En una operación de Estado de este calibre hay creadores conceptuales, tácticos instrumentales, ejecutores, aprovechados inteligentes, comparsas y de entre ellos debe haber algunos dispuestos a convertirse en chivos expiatorios por un precio razonable. Cobrando.

    Y, como en todo negocio serio, hay que tener también una buena estrategia de salida. Discreta.

    ¿Quiénes asesoraban por debajo de los Ministros y Moncloa la economía de España? ¿Cómo se movieron y fueron desapareciendo del foco de luz. ¿Dónde se instalaron?

    Está todo bastante claro pero no hay titulares.

    Titulares tan reveladores como aquel del luego ministro Sebastián cuando, en el 2007, concurrió a las municipales contra Gallardón. “Aquí cabemos 66 millones”.

    ¿Sesenta y seis millones? ¿Cómo? ¿Cómo entra tanta gente sin exenciones de visados bien calculadas y una red de promoción y financiación del viaje, tarifas especiales de vuelos baratos, rutas nuevas y cambio de residencia más la providencial manga ancha de traslado, empadronamientos y servicios asistenciales? ¿Cuántos miles de millones de cédulas hipotecarias y “subprime” había que reciclar a fondos de inversión privados?

    La gravedad de la situación actual comienza a entenderse cuando caemos en la cuenta de que esto sólo sucede por decisiones políticas con un plan legislativo muy claro y a lo largo de varios años. Comenzando en USA y siguiendo en Europa bien cogidos de la mano porque si no es así no funciona.

    Decisiones que nos obligan a cuestionarnos hasta épicas nacionales como el coste real de esta forma de Unión Europea, nuestra insostenible estructura de Estado y la entrada en el Euro a las que no se dio suficiente reflexión a pesar de que los gobiernos estaban muy bien avisados de lo que sucedería.

    En ese instante se empieza a ver el drama y por qué, ni siquiera hoy, se ha hecho un diagnóstico oficial y ortodoxo medio serio del problemón.

    Lo peor de esta situación es, justamente, la oscuridad y la impotencia ciudadana porque a nuestro alrededor el silencio se impone.

    Buenos días.

  2. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Bienvenido al blog, Pau, me satisface decir que coincido con lo que expones en el post, como también lo hice al leer tu libro, en ambos hay algo poco frecuente al tratar el tema de los bancos, clientes y productos comercializados: una ponderación de culpas y responsabilidades que no las atribuye a todos por igual, pero que tampoco las concentra en exclusiva en las entidades, es decir, que está matizado. Y asimismo una exigencia futura de mayor responsabilidad para los consumidores y clientes bancarios, algo que me parece fundamental y en lo que he insistido varias veces. Así también como en la idea de que podría ocurrir que después de una crisis de caballo como ésta, las cosas acabaran estando como antes, sin cambios apreciables, temor que comparto también.

    En cuanto al tema de la educación financiera, absolutamente esencial, en una conferencia de hace un año, decía: “no tiene sentido a mi juicio que en bachiller no exista una asignatura que sea Derecho práctico para la vida diaria. Qué duda cabe que es muy importante conocer qué es la tabla periódica, quién fue Felipe II o cómo calcular el área de un triángulo pero a partir de cierta edad también lo es, y mucho, saber para qué sirva la TAE, qué es una hipoteca, un préstamo, a qué te obligas con un aval, y ya puestos, qué es un arrendamiento, cómo funciona la propiedad horizontal o qué es un testamento”.

    Sobre la necesidad de cambiar de raíz el comportamiento financiero del ciudadano de a pie, escribí esta tercera de ABC: http://hayderecho.com/2013/05/06/tercera-de-abc-del-coeditor-fernando-goma-sobre-productos-financieros-complejos/

    Y sobre la implementación de mecanismos que ayuden a decir “no” cuando sea necesario: http://hayderecho.com/2012/10/30/una-propuesta-sencilla-contra-los-productos-financieros-toxicos-un-registro-de-autolimitacion-de-riesgo/

    • Unaquepasaba
      Unaquepasaba Dice:

      Completamente de acuerdo. En eso debería consistir la educación para la ciudadanía.

    • Frost
      Frost Dice:

      No hay ni habrá semejante asignatura nunca en nuestro sistema educativo, porque a los partidos políticos no les interesa que los ciudadanos conozcan sus derechos. Esto ocurre por varias razones. En primer lugar, porque eso da lugar a ciudadanos más receptivos a las consignas y programas políticos. Si son conscientes de que un determinado programa o promesa política o electoral va en contra de sus derechos a pesar de ser anunciada como lo contrario, todo el mundo la va a rechazar. En cambio, una incultura generalizada en Derecho favorece un asalto a las instituciones que permita su uso para fines privados o interesados.
      En segundo lugar, tampoco interesa a quienes constituyen la columna vertebral de la financiación de los partidos, esto es, las empresas y lobbies que reclutan a los políticos retirados después de haber servido a sus intereses durante su mandato. Una ciudadanía educada en Derecho no permitiría puertas giratorias.
      Finalmente, y de forma fundamental, no favorece a los bancos y al sistema financiero, porque precisamente de esa forma pueden seguir llevando a cabo prácticas opacas ante clientes/ciudadanos inconscientes ante el riesgo jurídico y financiero de entregar su dinero al banco para que este juegue en la economía del casino.
      Ni siquiera favorece tampoco a la Iglesia, que de esa forma puede seguir llevando a cabo prácticas financieras e hipotecarias sumamente opacas y muy sospechosas (recuerdan el caso Gescartera? y la “catedral” -mezquita- de Córdoba).
      Con tantos estamentos en contra -político, financiero y religioso-, es imposible que se lleve a cabo semejante reforma por mucho que se reclame y sea necesaria.

  3. Josef K.
    Josef K. Dice:

    Muy bueno e ilustrativo post. Muy importante el último párrafo en negrita. En cuanto al contenido del sistema educativo; por eso precisamente hay tanto “fracasado” en el sistema.

  4. enric sibina
    enric sibina Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo,pero ademas los directivos deben devolver todo el dinero que se han desembolsado ilicitamente i los que mantengan todavia cargos deben dimitir o ser cesados (regeneracion de las cupulas directivas) y tambien los politicos que no han actuado como debieran deben dimitir de sus cargos (regeneracion politica)

  5. Patricia
    Patricia Dice:

    Conocí la existencia del libro del Sr. Montserrat a través de una publicación de Ausbanc y lo estoy leyendo justo ahora. Se lo recomiendo a todos que quieran entender, primero qué son cada uno de estos productos y cómo funciona (o ha funcionado en este país) el negocio bancario. Y segundo, que para la mala leche que nos gastamos los españoles, no entiendo por qué tenemos ese buen rollito y confianza en “pepe el del banco, [o la caja]”, como si fuera un amigo de toda la vida.
    He discutido muchas veces sobre este tema y al principio, el ciudadano de a pie siempre dice lo mismo “a nadie le ponen una pistola en la cabeza para firmar…” pero al final, a poco que les expliques cómo son las cosas, acaban dándose cuenta de que las pistolas no eran necesarias.
    Frases que hunden un país: alquilar es tirar el dinero, las viviendas nunca bajan, el banco “te deja” el dinero (en realidad no te lo deja, te lo alquila, y a cambio de cobra una renta más alta de lo que tú te crees).
    Al final, es un problema de incultura. nadie da duros a cuatro pesetas, y sin embargo, no hay en todo el currículo escolar ni media línea dedicada a economía básica.

  6. Pau Antoni Monserrat Valenti
    Pau Antoni Monserrat Valenti Dice:

    Para mi es un verdadero places poder opinar en un portal jurídico de referencia como es ¿Hay Derecho?, además de leer comentarios tan interesantes (y halagadores). Espero que sea el inicio de una bonita amistad 😉

  7. Cruz
    Cruz Dice:

    Comparto plenamente la perspectiva del artículo y la preocupación del Sr. Monterrat ante el hecho de que la crisis financiera no haya hecho cambiar las cosas. Porque eso significa que hay problemas más profundos, de mentalidad y de actitud, además de los que tan certeramente señala el Sr. Oquendo.

    Que los programas educativos deberían contener nociones de Derecho y Economía está más que claro. Y lo primero que habría que enseñar es la diferencia entre coste, gasto, inversión, pago y qué es un contrato. Pero no olvidemos que el sentido común y la responsabilidad obligan a reunir información suficiente antes de tomar cualquier decisión, porque todas tienen consecuencias. Las cosas no se aprenden por ósmosis, como mínimo requieren tiempo y esfuerzo. Y no solo se aprende en las aulas. Si no se quiere consultar con un profesional (porque cuesta dinero y no se percibe como valor “productivo” que te eviten tener un problema en el futuro) hay en internet información útil más que de sobra. Eso sí, hay que saber buscarla y no es fácil ni inmediato. Lo curioso es que hay mucha gente que dedica una increíble energía en comparar precios y características técnicas de cosas como teléfonos o coches, preguntan a sus conocidos… Pero ni un minuto en enterarse de las cuestiones jurídicas y económicas que hay en torno a su adquisición ( embargos, permanencias…)

    En realidad, parece que el problema es el mismo que tienen los médicos y farmacéuticos con la automedicación: Si al otro le va bien, a mí también. Si me dice Fulano No Profesional (o la tele o la prensa) que es bueno, me lo creo. Me gustaría que publicasen datos sobre el éxito (o no) de aquella campaña para evitarlo…

  8. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Pau, no lo dudes, necesitamos mucha gente como tú en este foro y en España. Bienvenido y que sea una larga y duradera amistad..:-)
    Por lo demás, totalmente de acuerdo con el post. Y aunque sea una lata, hay que cambiar de banco (o de partido político) si le han endosado a uno unas preferentes o un programa electoral de mentirijillas. Por responsabilidad.

  9. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Gracias Pau por tu post y bienvenido al blog. Es un lujo contar con tu colaboración. La verdad es que estoy de acuerdo con el titular de tu libro: “banca culpable” y no quiero parecer visceral, pero es que así lo creo.
    Con los bancos hay una especie de “síndrome de Estocolmo” y parece que da miedo decir las cosas claras (aunque no es tu caso). A mi no me cabe duda que las entidades financieras ( no todas son iguales) han actuado de manera irresponsable y lo he argumentado repetidamente en este blog http://hayderecho.com/2012/02/14/credito-responsable-informacion-financiera-y-proteccion-de-datos-personales/ , una irresponsabilidad estimulada por el propio sistema jurídico que las arropa. Cuando las normas te favorecen y no existen mecanismos adecuados de control o el que te tiene que controlar no lo hace, es difícil no extralimitarse si sabes que solo puedes ganar porque no te van a dejar caer (too big to fail). Se generan situaciones de riesgo moral.
    Por eso, hablar de responsabilidad del consumidor en este contexto no me parece razonable, por más que sea precisa su formación para que, por lo menos, pueda darse cuenta que le están engañando (evitar que le engañen resulta muy difícil y que respondan por ello los que lo hacen, todavía más). No hay que olvidar que nadie se endeuda de manera irresponsable si no hay quien le dé dinero de manera irresponsable: “contra el vicio de pedir… está la virtud de no dar.” Otra cosa es que el que los bancos concedieran préstamos a todo el mundo haya beneficiado a muchos.
    La diligencia exigible a las entidades financieras es la del bonus argentarius , es el que tiene un departamento de riesgos con personal especializado, es quien tiene que evaluar la solvencia……y decir NO cuando corresponda y no decir SI y luego transferir el riesgo a terceros. Por lo tanto, yo no creo que en esta película el malo sea el consumidor, que ni siquiera es cómplice: es la víctima de un sistema desequilibrado que protege a solo una de las partes de la relación jurídica. Esto sigue siendo así después de las reformas aprobadas.
    Si algo positivo tiene fracasar en una actuación es la experiencia que aporta. Esta crisis ha evidenciado el fallo de un modelo de crecimiento, pero no hemos aprendido la lección y, sobre todo, no se están sentando las bases para proteger al sistema financiero de sus sí mismo.

  10. Teilhard
    Teilhard Dice:

    No nos quedemos en los bancos. Vayamos aún más arriba. Tampoco los partidos políticos son nuestros amigos, ellos tienen sus propios intereses, nosotros sólo somos sus medios. Cada vez que votamos, somos responsables de perpetuar un sistema de partidos no democráticos. De fomentar la ilusión de una supuesta división de poderes. De engañarnos, creyendo que los diputados nos representa a nosotros en vez de a los partidos. De equivocarnos intencionadamente sobreentendiendo que nuestra constitución fue fruto de un periodo constituyente. Todo lo demás es por añadidura, incluida nuestra irresponsabilidad financiera.

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    He vuelto a leer el artículo de Pau.
    Ayer del derecho y hoy del revés.
    Esta mañana lo he hecho con un enfoque alternativo y me gustaría hacerle algunas preguntas habida cuenta de que su foco profesional incide en la relación banca-cliente y su voz es muy importante.
    Es evidente que todos estamos de acuerdo en que educarnos viene bien. A cualquier edad.

    Pero… ¿cuánta explicación airosa resiste el sistema bancario occidental si se explica correctamente su funcionamiento, reglas, situación y función? Hablo del sistema actual tal y como ha ido evolucionando desde Breton Woods.

    ¿En qué medida este conocimiento no redunda en el descrédito del sistema comenzando por el propio Estado que, a fin de cuentas, es no sólo el legislador que ha construido el sistema en minucioso detalle, sino que es quien lo supervisa –cada día desde cada banco– al tiempo que es su principal cliente y colaborador para-simbiótico?

    Cómo se le explica con la cara seria qué es una “reserva fraccionaria” o un apalancamiento de capital de 1 a 70 (la mayor parte de los buenos bancos cuando la quiebra de Lehman) o que la Fed tiene una ratio de capital superior a 1/100 y el BCE 1/400.

    Cómo explicamos que, por poner un caso, siendo los Swaps teóricamente de cero riesgo sistémico fueron la causa de la mayor quiebra (La de AIG). O que la Fed deja de medir los “repos” justo seis meses antes de que por esa causa quiebre Lehman.

    Cómo contamos que para vender deuda de Estados quebrados técnicamente (Insolventes de Minsky) hace falta mucho cliente obligado de fondo de inversión y fondo de pensiones privado. Que sin ellos cautivos nadie la compraría.

    Y cómo contamos que sin coacción-penalización fiscal por parte del Estado (trato que penaliza a la persona física) no habría apenas clientes de gestión de patrimonio porque tu gestión es mejor y mucho más barata de la de tu banco y además te ahorras un 2.5% de comisiones varias (sobre 100% del patrimonio) así como tener en tu fondo deuda patriótica de la Generalitat (caso real, como bien sabe) ya convertida en bono basura?

    Cómo contamos a nuestros hijos y nietos que el Banco de España lleva años sin supervisar las tropelías de las comisiones bancarias y hoy te es obligado controlar cada apunte por desidia culposa (¿cómplice?) del Estado con tu banco al que llegas porque el propio Estado te obliga a tratar con él para tus pagos y cobros fiscales sin tener opción.

    O que ha sido el propio Estado quien nos ha llevado, de tener más de 100 Cajas y Bancos muy sanos, a tener que pasar por las horcas caudinas de un Cartel de siete u ocho bancos que dominan todo sin opción real?

    ¿Cuánta educación resiste esto en una población que mayoritariamente sale del colegio sin dominar ni el interés compuesto y que confiaba en que la función del Estado era protegerla?

    Pues quien trate de hacerlo tiene un buen problema en sus manos.

    Buenos días

    • FBR
      FBR Dice:

      Permítame hacerle una reverencia. En este estado de cosas, el conocimiento conduce a la náusea.

  12. Francisco López
    Francisco López Dice:

    Me ha gustado mucho el planteamiento, Pau, espero que la lectura del libro me confirme las sensaciones. Estoy totalmente de acuerdo con la idéa : se han cometido errores por todas las partes, pero la equidistancia resultaría justificadora.
    Hay que aportar soluciones para que en el futuro el partido se juegue con reglas claras y la transparencia que por definición debe inspirar el mercado financiero. Creo que estas soluciones deben venir en tres direcciones: educación financiera, regulación y supervisión eficaz. Hasta la fecha solo ha existido regulación y con grandes carencias, a la educación financiera y a la supervisión eficaz aún se las espera.
    Especialmente sangrante, tal y como apuntas, es la ausencia de una regulación del sobreendeudamiento de particulares, como ha reclamado últimamente hasta el Defensor del Pueblo.
    Me alegra mucho encontrarte en un sitio de tanto prestigio y estoy seguro que tendrás mucho que aportar a este torrente de ideas que es Hay derecho.

  13. Cruz
    Cruz Dice:

    Parece que la Banca (y el Sistema Financiero) ha cometido errores estratégicos de bulto:

    El primero, dejar de ser bancos para convertirse en bazares.

    El segundo, con el dinero fiat, perder la base real que debería sustentar las operaciones. No es dinero, son apuntes contables.

    El tercero, con la inestimable ayuda de la normativa nacional e internacional, convertir a sus clientes en clientes cautivos. Por mucha formación e información financiera de la que se disponga, la única negociación posible es : “O lo tomas o lo dejas”. Exactamente lo mismo que con las compañías de suministros,las de seguros o con la Administración: Relaciones asimétricas en las que la defensa del ciudadano, a la hora de la verdad, es casi imposible por lo complicado de usar normas que se contradicen o son inaplicables en un sistema lento y tedioso. ( Ley de Azcárate, Artículo 1

    “Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”

    Actualmente el interés legal es del 4%. Sin embargo, el TAE medio en tarjetas de crédito es de un 27% y en créditos personales puede llegar a ser estratosférico, mientras que la remuneración en depósitos raramente alcanza un 3%, cuando la tasa interbancaria (Euribor) hoy es del 0,548 %. Agradecería que alguien me explicara lo razonable o proporcionado de estas relaciones, porque no lo veo).

    El tercero utilizar prácticas abusivas. No siempre ni en todos los casos, pero sí de forma bastante amplia, como obligar a contratar SU seguro o domiciliar lo que sea.

    Enlazo con el comentario de Matilde para decir que este es el motivo por el que sí parece razonable hablar de la responsabilidad de los clientes: Plantear adecuadamente el problema para buscar soluciones implica tener en cuenta a todos, absolutamente todos, los intervinientes y sus circunstancias. En esto, como en casi todo, no conviene generalizar de manera absoluta. Hay auténticas victimas y otras que, conociendo el caso, no lo son tanto. De la misma forma que hay personas que reaccionan contra los abusos con las armas que les parecen más convenientes: Demandando,asociándose, manifestándose, cambiando de banco o todo ello.

    ¿Puede cambiar esta situación? Si el Sistema Legal y Financiero llegan a ver que están lanzando piedras contra su propio tejado, quizás sí. Si no, habrán de ser los ciudadanos quienes les abran los ojos.

    • Matilde Cuena Casas
      Matilde Cuena Casas Dice:

      Totalmente de acuerdo Cruz. Tengo muy claro que la educación financiera de los clientes es transcendental y así lo he defendido en varios trabajos. La educación siempre es buena y no parece razonable que la economía se estudie en bachillerato y solo si la escoges. Debería estar en la Educación Secundaria Obligatoria. Cierto es que no se puede generalizar y que es posible que haya habido imprudencia en los consumidores y por eso las medidas tienen que ser globales, pero en la crisis actual, mi opinión es que la mayor carga de responsabilidad la han tenido las entidades financieras arropadas por un sistema que las protege de manera desmesurada.

  14. Pau Antoni Monserrat Valenti
    Pau Antoni Monserrat Valenti Dice:

    Apreciado Manu Oquendo,

    Estoy de acuerdo que ni a bancos ni a políticos les interesa que el ciudadano medio sepa de finanzas y regulación bancaria. Pero a los profesionales sí que nos interesa divulgar esta información.

    Efectivamente intentar arrojar luz en el entramado formado por banqueros y políticos es meterse en problemas. Pero una vida sin problemas es una vida aburrida.

  15. Pau Antoni Monserrat Valenti
    Pau Antoni Monserrat Valenti Dice:

    Apreciado Francisco López,

    He de agradecer a Fernando Gomá la oportunidad. Escribir en un portal de expertos en Leyes es un peligro para un economista, pero creo que aporto otra visión (aparte de que saque un notable en Derecho Romano y Teoría del Derecho, que mis pinitos hice en Derecho 😉 ).

    Además entre todos, como bien sabéis vosotros dos ya que también ayudáis en iAhorradores, podemos conseguir que la cultura financiera llegue a todo el mundo.

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Gracias a ti, Pau por querer aportar tu interesante punto de vista. En relación con el tema de la educación financiera, no participo del pesimismo que he visto en algunos comentarios anteriores.Coincido en que habrá resistencia de los llamados antes al menos “poderes fácticos”, pero no creo que insalvable. Como todo, no se puede pasar de 0 a 100 de manera inmediata, hay que ir acelerando poco a poco, sin desanimarse.
      Como digo muchas veces respecto a temas de regeneración, lo primero es convertir un “no tema”, algo alejado de los intereses y la reflexión pública, en un “tema”, que salga constantemente en los debates, eso ya de por sí genera una cierta presión. Es lo que ha pasado claramente con la cuestión, ahora candente y hace unos años desconocida por completo, del nombramiento de vocales en el CGPJ y su politización.

      En segundo lugar, yu aparte de lo que diga la ley, que salga en las reuniones de las AMPA y se solicite a las autoridades educativas autonómicas. Si se quiere, de una manera o de otra, se puede encajar una serie de clases aunque sea extraordinarias o seminarios, sobre estas cuestiones, que no se necesita que sea un curso entero.

      E incliuso promover privadamente sesiones informativas, web explicativas, e iniciativas privadas, propuestas de programas en TV, e incluso libros cuyos destinatarios directos sean los escolares de bachiller, que se podrían ofrecer al colegio.

  16. Pau Antoni Monserrat Valenti
    Pau Antoni Monserrat Valenti Dice:

    Cien por cien de acuerdo contigo, Fernando Gomá. Creo que hay una serie de profesionales relacionados con el mundo financiero que podrían ser una punta de lanza. La cultura financiera interesa, es cuestión de hacerla llegar a los interesados.

  17. Pablo Miguel Kremer Piñeiro
    Pablo Miguel Kremer Piñeiro Dice:

    Después de leer el espléndido post y los igualmente magníficos comentarios, la primera pregunta que me vino a la mente, fue: de acuerdo, todos estamos de acuerdo en que es imprescindible una mayor cultura financiera y que es trascendental implementarla en la educación para que los ciudadanos, todos y no solamente quien se pueda pagar un buen asesoramiento o tenga la suerte de haber recibido una buena formación, sepan qué les va en cada contrato, adquisición o acto de su vida con trascendencia legal, financiera o tributaria; pero, ¿cómo evitamos que los desmanes del sistema bancario se sigan produciendo entre tanto (y me remito, por ejemplo, al reciente caso de la venta de pisos por la Sareb). La respuesta de Fernando me parece esclarecedora, y creo que lo que propone debería convertirse en cuestión prácticamente “de Estado”, para formar ciudadanos-consumidores responsables e informados. Quizá sea el momento de exigir a los partidos una política educativa en este sentido, y votar en consecuencia (aunque se intenten resistir a aplicarlo por intereses y visiones cortoplacistas).

  18. Luis Cazorla
    Luis Cazorla Dice:

    Enhorabuena por el post y por el interesantísimo debate enlos comentarios. Lo he disfrutado. Como he disfrutado leer planteamientos que lejos del fácil y recurrente la culpa es sólo y exclusivamente de la entidad bancaria, se plantean un análisis de la concurrencia de culpas que está en el orígen de la tormenta perfecta que ha supuesto nuestra crisis financiera hipotecaria e inmobiliaria. Me da la sensación que sólo un planteamiento como este tiene alguna perspectiva de que en el futuro no vuelvan a producirse situaciones como la que vivimos. Mayor control de las entidades de crédito sí, por supuesto, pero también educación financiera y asunción de responsabilidad por parte del consumidor que ha sido irresponsable, en la medida en la que efectivamente lo haya sido.

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