Fiscalía y Consejo Fiscal

Mucha gente contempla la actuación de la Fiscalía en la persecución de ciertos delitos de gran impacto mediático o social desde un análisis insuficiente: la Fiscalía está politizada.   La ineficiencia o pasividad de la Fiscalía -a juicio de algunos- en casos que atañen a bancos y banqueros, a políticos o a las más altas instituciones del Estado, encuentran en la influencia política partidista en la Fiscalía su natural explicación.  Pero siendo evidente la politización de la Institución  al resultar que en España el FGE, jefe de la institución, lo elige el Gobierno entre juristas de su confianza, las claves de la actuación de la Fiscalía son algo más complejas.  Porque lo cierto es que existen sobre el papel y para los fiscales mecanismos de resistencia ante la politización de la institución.  Y esos mecanismos no parecen funcionar: muy raramente un fiscal aparece en los últimos tiempos defendiendo su criterio personal frente al de la jerarquía.

Para ayudar a entender esto quizá conviene señalar que la Carrera fiscal está fuertemente jerarquizada; que todo en la Fiscalía, a excepción del Consejo Fiscal (cuyos vocales son elegidos por los fiscales) está inserto en esa jerarquía: todas y casa una de las Fiscalías, generales o especiales (anticorrupción incluida, claro); y también la Inspección Fiscal, con competencia disciplinaria están subordinadas al FGE.    Conviene recordar también que todos los jefes de esas Fiscalías son elegidos a través de un procedimiento en el cual la decisión final corresponde al FGE, aunque el Consejo Fiscal (CF) ha de ser oído.  Incluso todos los miembros –no solo los jefes- de esas fiscalías especiales son elegidos por criterios en los que al final lo único reglado es un número mínimo de años de servicio.     El único órgano de la Fiscalía que en teoría está sustraído al control directo del FGE, decimos, es el Consejo Fiscal.  A pesar de ostentar competencias limitadas, tiene sin embargo un gran potencial como órgano de prestigio, como baluarte de la profesionalidad en la toma de decisiones, como órgano para garantizar la legalidad y la imparcialidad en la actuación de la Fiscalía, y para garantizar la indemnidad de los fiscales en caso de expedientes injustificados.   Y en teoría también, como único órgano en la Fiscalía al cual el FGE no puede obligarle a actuar en una manera u otra.   Por eso, los Fiscales Generales tienden a buscan la anuencia -aunque sea solo minoritaria- a sus decisiones en el CF.

Sin embargo, desde hace mucho tiempo el Consejo Fiscal no cumple con esa importantísima misión de control, en mi modesta opinión.   Seguramente, si la cumpliera, otro gallo cantara.   Pero no la cumple porque al CF  han llegado desde siempre representantes de la asociación conservadora y de la progresista de fiscales.   Asociaciones cuya posición en la Carrera mejora según el FGE sea nombrado por un partido o por otro.   Asociaciones durante muchos años -no ahora, la crisis ha llegado ahí también- subvencionadas por los gobiernos conservador y progresista.   El sistema electoral establecido para cubrir las vocalías del CF determina (hasta la fecha sin excepción) que asociaciones que no cuentan juntas ni con el treinta por ciento de afiliados de la Carrera consigan en proporción de seis vocales (AF) y tres (UPF) una presencia absolutamente estable en el Consejo.   A lo largo de los años –de las décadas- esa situación ha supuesto una integración de esas asociaciones y de sus miembros más relevantes en la jerarquía de la Fiscalía.   Hoy, incluso, el FGE promovido por el PP es el líder histórico de la asociación conservadora.

Todas las Fiscalías especiales (Anticorrupción, Nacional, Drogas), y la inmensa mayoría de las demás que pueden tener alguna relevancia en la lucha contra la corrupción (me ahorro enumerarlas porque ocuparían muchas líneas de este artículo) están ocupadas por fiscales adscritos a una de esas asociaciones.   Y la Inspección.   Con la circunstancia de que cada cinco años esos Fiscales jefes han de ser renovados (o no). A la hora de plantar cara al FGE (sea éste nombrado por el PP o por el PSOE) los vocales de estas asociaciones que han ocupado siempre el Consejo Fiscal se encuentran con que su eventual oposición ha de ser limitada.   Se juegan que muchos compañeros, influyentes en sus asociaciones, corran riesgos por la absoluta discrecionalidad del FGE en la renovación de sus cargos.   A veces, incluso se trata de vocales del propio Consejo Fiscal, que son fiscales jefes, o que aspiran –y obtienen- promociones profesionales desde el Consejo Fiscal a través de la decisión del FGE.  Esta situación tremenda en la que las lealtades de los vocales del Consejo Fiscal se trasladan desde cada uno de los fiscales (que les elegimos) a sus asociaciones (que les proponen, y que por hacerlo casi les garantizan que saldrán elegidos) hace que los fiscales estén totalmente desprotegidos frente al poder de cada Fiscal General del Estado que llega.  Y si llega, como es el caso actual, un FGE que conoce como funciona la institución por dentro, cuales son las aspiraciones de cada cual, cuales son las debilidades de cada cual, la posibilidad de que en el Consejo Fiscal se plante cara al Jefe por razones de naturaleza profesional son muy escasas.  Por eso el FGE –que repetimos, elige el Gobierno en jurista de su confianza- impone su voluntad en la Fiscalía de manera absoluta, sin resistencias internas: en este caso, como el titular es una persona de buenos modales, lo hace de manera amable; pero implacable.

Pero es que además, todo este tinglado no podría ser mantenido si hubiera transparencia, publicidad en lo que se decide o se trata en el Consejo Fiscal.    También eso está controlado: casi todo lo que se cuece en el Consejo Fiscal es secreto porque quienes han formado de él desde siempre no han adoptado medida alguna para abrir la ventana.  Así, los nombramientos no se motivan, no se conoce quienes aspiran a plaza alguna, no se conocen sus currículums, no se sabe que se pide de ellos y no se les exigen cuentas de lo realizado.   La arbitrariedad –protegida por el secreto- campea sin límites.   Así, los “repartos” o los equilibrios o desequilibrios ideológicos en la Fiscalía son lo que cuenta.  No hay además vocal que rinda cuentas a la Carrera, que explique lo que hace o lo que no hace y porqué.  No hay vocal que comunique a los fiscales el objeto de las discusiones en el Consejo, los órdenes del día, las distintas posiciones.   No hay publicidad, incluso, de las razones por las cuales el CF puede acordar la expulsión de la Carrera de un Fiscal, y tan solo comunicados de las asociaciones a las que pertenecen dan magras explicaciones a posteriori de lo que ocurre, plasmando con claridad deslumbradora la inversión de lealtades ya tradicional en el CF.     Y muchos fiscales nos decimos que esto no puede ser, que hay que hacer algo.   Pero no hacemos nada, o casi nada.

La Fiscalía no va a cambiar por obra de los partidos políticos.  Es claro que tanto el PP como el PSOE han dejado claro a través de sus sucesivos pasos por el Gobierno y por las reformas que impulsaron sobre el Poder Judicial, que consideran la Justicia como un pastel añadido a la victoria electoral.  Y la Fiscalía es un pastel sabroso.   Pero si podría cambiar –con muchas dificultades, cierto- desde dentro.   Así, por ejemplo, cuando proceda, privando al FGE del respaldo de los fiscales del Consejo cuando actúe por motivaciones no estrictamente profesionales, y obligándole a pensar en medios materiales y en las condiciones de sobrecarga que padecen muchos fiscales.  Y explicando a la Carrera y a la opinión pública las cosas que ocurren, de manera transparente.  Y eligiendo a los mejores, no a los afines.   En próximos días la Carrera fiscal va a ir a las urnas; va a decidir si todo sigue igual, o si finalmente el 70 por ciento de los fiscales no asociados, y muchos de los asociados, deciden que ya está bien de este estado de cosas, y que procede empezar a cambiar ese estilo de conducir la Fiscalía que la ha llevado a un descrédito social perceptible por cualquiera que no sea parte interesada.  En el estado actual de cosas, la cuestión adquiere una clara dimensión social.

10 comentarios
  1. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    El Consejo Fiscal pasa por lo mismo que tantas instituciones en España: está abducido por la partitocracia, en este caso de manera indirecta, puesto que se hace por medio de las asociaciones mayoritarias en la carrera fiscal, la Asociación de Fiscales y la UPF, PP y PSOE respectivamente. Los efectos son, como en el resto de los casos, en especial por su cercanía el CGPJ, bien conocidos: vaciamiento de la institución a pesar de conservar formalmente su estructura, y férrea sujeción a los intereses del partido dominante en cada caso. Nada de checks and balances, todo lo contrario. La solución es siempre complicada, pero es natural que una de ellas pase por que lleguen al Consejo fiscales impermeables a los intereses de los partidos, lo que significa en la práctica que no sean de esas asociaciones, me temo. Y además que sean sensatos y con personalidad, así como que no teman no tener carrera futura en los ámbitos políticos. Muchos requisitos, desde luego.

  2. josé plaza
    josé plaza Dice:

    ¿El autor del post es candidato al Consejo Fiscal, y por tanto oponente a esas asociaciones a las que critica? Porque se trata de un interesante dato que no aclara al lector, y viene bien para situar la fiabilidad de sus palabras y la imparcialidad de la crítica.

  3. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Enhorabuena por el post, yo particularmente estoy convencida de que las cosas solo pueden cambiar desde dentro porque lógicamente los partidos políticos no van a renunciar al territorio conquistado y que tan buenos rendimientos produce, ya se llame CGPJ, Fiscalía o cualquier otra institución. Lo que es particularmente grave cuando se ocupan las instituciones de control por los controlados por medio de asociaciones de los propios funcionarios afines a los grandes partidos y repartidas entre estas. El recuerdo de los sindicatos amarillos viene inevitablemente a la cabeza y es que han sido muchos años de franquismo y muchos de democracia de poca calidad. Suerte mañana.

  4. Salvador Viada
    Salvador Viada Dice:

    Le debo una explicación a D. José Plaza puesto que así lo plantea. Lo que usted ha leído más arriba es un análisis de la situación de la Fiscalía y de las causas de la politización que condicionan muchas cosas en su seno. Un análisis de un profesional con más de treinta años de ejercicio como fiscal. Pero nada más que un análisis subjetivo que tengo que decir que hay fiscales que no comparten, y que otros, estando de acuerdo en el mal estado de nuestra Justicia, no consideran que el Consejo Fiscal pueda en modo alguno contribuir a paliarlo. Es, en definitiva, mi opinión. Y como creo -con otros fiscales- que la actuación del Consejo Fiscal es en lo único que podemos directamente corregir los fiscales respecto de la situación de la Fiscalía, lucho por ello. Durante muchos años, denunciando la situación. Y ahora, intentando cambiarlo desde dentro, acudiendo a las elecciones. Me disculpará si no he dado la información en el texto. Llevamos dos semanas de campaña electoral entre los fiscales, donde este tema de las elecciones tiene una gran importancia, y en la exposición de las posiciones de cada cual, la condición o no de candidato la sabe todo el mundo en la Fiscalía. Pero fuera de ella, lógicamente, no. Error mío.

  5. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Como siempre que escribe este honesto y valiente fiscal, su palabras son acertadas, enhorabuena Salvador! Y mucha suerte. Esperemos que los trincheristas se den cuenta de la importancia de estas elecciones y de lo que hay en juez. Como sabemos, en nuestro país la mayoría de instituciones están secuestradas y politizadas por los partidos (y no lo digo yo, lo dice la ONU, el Consejo de Europa, la Comisión Europea…¿sigo?) y la solución pasa por los elementos esenciales de toda democracia pura y real que se precie:independencia, separación de poderes y sistemas de control y de responsabilidad.

    El otro día, a cuento del asunto Pedro J, Manuel Conthe, también colaborador de este blog, daba una clase magistral sobre los tipos de presiones contra la independencia e imparcialidad que suelen utilizarse. Más de uno de ellos, se usa en la Fiscalía, como también retrata Viada.

    http://www.expansion.com/blogs/conthe/2014/02/02/pedro-j-y-el-precio-de-la-independencia.html

    Y la solución, como dice el autor no va a venir de la política, sino que tiene que venir de dentro. Si queremos un MF autónomo, imparcial, objetivo y sujeto de verdad únicamente a la legalidad no podemos esperar que el Gobierno renuncie a nombrar al FGE o establezca “checks and balances”, pero sí desde dentro pueden buscarse esos contrapesos. Como argumentaba Teniente Kaffee, a lo mejor la cuestión no está en reducir ciertos poderes, sino en aumentar los contrarios. Y esto sirve para todo.

    http://www.eldiario.es/protesto-senoria/Elecciones_6_224737534.html

    Un saludo.

  6. maria Jesús moya
    maria Jesús moya Dice:

    Estimado Isidro:
    Te agradezco en nombre de todos los fiscales tu magnífico comentario. Me asombra tu sensatez y la solidez de tus argumentos. Lógicamente respeto tu anonimato, pero sinceramente me gustaría saber quién eres y a qué te dedicas.
    Bueno es para mi un placer debatir con todos los comentaristas de este blog porque siempre aprendo mucho de todos ustedes
    un saludo

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Te agradezco María Jesús tus halagos del todo inmerecidos y fruto seguro de mis felicitaciones a alguno de tus artículos. Felicitaciones que reitero por los últimos aquí publicados, o en justiciaimparcial.

      Pero te aseguro que lo mío no tiene mucho mérito. Me limito a leer con avidez, intentar no dejar nunca de aprender, busco elegir buenos maestros y tener mi propio criterio. Con eso, a veces sólo hay que poner la línea a los puntos separados entre sí.

      Y lo mío no tiene mucho mérito no sólo por eso. Si no por la razón que apuntas, escribo con seudónimo. Bueno, seudónimos. Y eso no tiene mucho mérito. Mérito el vuestro, el de los editores y colaboradores de este blog que vais con valentía y nombre y apellidos por delante en los asuntos más espinosos. Larra, que también tenía varios seudónimos, decía que “escribir en Madrid (España) es llorar”, llorar por lo que hay que contar o por lo que te puede pasar. Hoy por hoy, me hallo en una situación delicada profesionalmente, y sabemos como se las gasta el establishment en sus últimos coletazos a la desesperada. Le aseguro que me encantaría firmar con mi nombre y apellidos, ir a conocerles en la copa de Navidad, o al Taj Mahal o ir a escuchar a Elisa de la Nuez en su próxima conferencia en Granada. Espero en poco tiempo poder hacerlo y que la espera haya merecido la pena, aunque quizás se sorprenden

      Un saludo

      Pd. Y espero que por mi discrepancia en su post no retire los halagos

  7. antonio
    antonio Dice:

    Es lógico que los fiscales acaten las decisiones jerárquicas, en lugar de defender sus criterios personales, que por supuesto los tienen, al menos la mayoría de ellos… Caso contrario te puede pasar como al compañero de La Coruña, que te expulsen de la carrera y te dejen en la p… calle, con mujer y un hijo.
    Así se las gasta esta Institución, tan democrática, perdón, quería decir tan antidemocrática, en su funcionamiento interno.
    Por no hablar, que también, de los FISCALES SUSTITUTOS, a los que basta con un simple informe secreto de su Fiscal Jefe, y digo secreto pues no se somete a contradicción, ni se da traslado del mismo al interesado, para que pueda hacer alegaciones, se le DECLARA INIDÓNEO y se le prohibe volver a ser fiscal de por vida…, en virtud de una simple norma reglamentaria, entiendo que totalmente ILEGAL.
    Y la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, por aquello de que los fiscales y los jueces “somos primos”, sigue haciendo la vista gorda a estas situaciones, sin darse cuenta de que están haciendo el primo…

  8. daniel cuadrado zuloaga
    daniel cuadrado zuloaga Dice:

    El principal instrumento de lucha contra la corrupción política, habida cuenta de que estamos hablando de prácticas delictivas, ha de consistir en una represión criminal adecuada. Para lo cual es imprescindible, además de la existencia de una legislación penal adecuada, contar con unos órganos jurisdiccionales independientes y comprometidos que apliquen ese marco legal a la finalidad perseguida. Y es en este último punto donde falla el sistema debido a que, dado que el elemento subjetivo de la corrupción son los cargos políticos, a los dos grandes partidos que viene gobernando nuestro país no les interesa luchar contra esta actividad delictiva. Y para ello utilizan un doble instrumento. Por un lado, la falta de independencia del colectivo judicial, derivada de su dependencia del poder político, y por otro la notoria falta de medios para dado que el elemento subjetivo de la corrupción son los cargos políticos, a los dos grandes partidos que viene gobernando nuestro país no les interesa luchar contra esta actividad delictiva poder ejercer su actividad. La Fiscalía Anticorrupción es el único órgano judicial bien dotado en cuanto a medios. Sin embargo, la Ley creadora de esta institución limita claramente su independencia al prever que todos sus fiscales integrantes serán elegidos por el Gobierno, así como que los delitos que ha de conocer serán los que determine el Fiscal General del Estado, cargo que igualmente es designado directamente por el Gobierno. Con lo cual, la creación de esta figura no tiene otro objeto que aparentar un deseo de lucha contra la corrupción política que no se percibe realmente. Es decir, la implantación de una Fiscalía especial para reprimir la corrupción en la que todos sus miembros son nombrados por el Gobierno, y en la que su competencia va a depender de lo que decida el Fiscal General del Estado, carece de toda credibilidad si tenemos en cuenta que de lo que se trata es de luchar contra unos delitos en los que, precisamente, ese mismo Gobierno o personas a él cercanas son los supuestamente implicados.

Los comentarios están desactivados.