Los abogados que ganarán más con la mediación. La clave de las hojas de encargo.

Uno de los principales motivos del recelo, o hasta hostilidad, con que la herramienta de la mediación se está recibiendo en España por muchos abogados es el temor de verse desplazados como protagonistas en la gestión de los conflictos de sus clientes. Y de que su arraigo pueda significar por ello una merma de asuntos y, por tanto, también de ingresos. Sin embargo estos profesionales pueden (y deben) tener una función esencial dentro de los procesos de mediación sin ver reducidos los rendimientos de sus despacho, o incluso mejorándolos.

 Si observamos lo ocurrido en otros países vemos que ese temor de pérdida de asuntos e ingresos por los bufetes carece de suficiente fundamento. En el Reino Unido y Holanda, que son los países europeos donde más se utiliza hoy voluntariamente la mediación por los abogados, la mediación fue acogida con el mismo temor y recelo. Conforme algunos estudios que se han hecho en el RU (el último que conocemos realizado por Viktoria Peto, de la Escuela de Negocios de Rgent,s University en septiembre de 2013, que incluye entrevistas a varias empresas ultinacionales, a organismos y a operadores jurídicos), los gerentes de grandes empresas, consideran que la adaptación de los despachos jurídicos británicos a los métodos alternativos de resolución de conflictos, como la mediación, ha sido demasiado lenta, aunque hoy esté ya avanzada. A ellos también les costó comprender la necesidad de las empresas de conseguir nuevas soluciones más eficientes frente a los problemas, y su escaso apego a financiar las batallas de dialéctica jurídica ante los tribunales como única respuesta.

 En estos países la utilización cada vez más generalizada de la mediación por los bufetes no ha generado, de hecho, una caída de asuntos e ingresos de los profesionales jurídicos, si bien probablemente esos ingresos se habrán desplazado en favor de los despachos que se hayan adaptado antes y mejor al uso de estos nuevos instrumentos, en beneficio de sus clientes.

 Imaginemos  un agente de viajes que ofrece a su cliente dos opciones para intentar llegar al destino deseado.

   Uno es un tren de vapor, viejo y traqueteante. Circula a lo largo de una cordillera, lo que hace el viaje largo y cansado. Y no hay garantía de que alcance el destino, pues hay veces que toma una ruta diferente que deja al viajero aún más lejos de su objetivo que al principio, en un lugar en el que además ya no se puede alcanzar aquél por falta de otros medios de transporte. Y que, además, exige que el viajero se pertreche con un equipaje abundante y costoso.

   El otro es un tren de alta velocidad que circula por el valle. Es un tren cómodo y rápido, que permite un viaje sin apenas equipaje. Su inconveniente es que en algunos pocos casos el tren se estropea y no llega a su destino, pero aún en esas raras ocasiones al viajero siempre le queda la opción tomar el otro tren para poder alcanzar aquél.

El viajero supone que usar el tren moderno será más caro, dadas sus ventajas. Pero, para su sorpresa, el agente le explica que le va a cobrar mucho más por gestionarle el viaje en el tren viejo, dado que va a necesitar dedicarle entonces mucho más tiempo a los trámites necesarios.

La actual tarifa de los abogados, de la misma forma, suele estar basada esencialmente en las horas de trabajodel abogado en vez de en el resultado conseguido. En gran parte por inercia, y a pesar de las crecientes protestas de sus clientes, sobre todo de los más sofisticados como las grandes empresas. Pero las necesidades de sus clientes no favorecne que pueda mantenerse por mucho este sistema.

Uno de los instrumentos por el que los despachos jurídicos españoles podrían adaptarse y colocarse así en una situación ventajosa respecto del uso de estos instrumentos novedosos, y recibir una retribución adecuada a la satisfacción de su cliente, es el uso de Hojas de Encargo en las que prevean el uso preferente de la mediación cuando se considere conveniente, por medio de mediadores independientes y prestigiosos, y con predeterminación de honorarios por resultados obtenidos. Con ello pueden sacar un justo rendimiento económico de la gestión eficiente de los problemas de sus clientes, e incluso ganar nuevos, gracias a las satisfactorias soluciones conseguidas. Un modelo de ese tipo de hojas de encargo puede verse aquí.

  Con ello, además, el abogado estaría cumpliendo su obligación ética de recomendar a su cliente  el sistema más eficaz para la resolución de la controversia, en su caso a través de un acuerdo que va a verse favorecido (y muchas veces sólo es posible) con soluciones alternativas como la mediación (art. 3.7.1 Código Deontológico de la C.C.B.E)

En esta situación parece paradójico que tantos abogados se hayan interesado en formarse como mediadores en España para trabajar como tales (algo que supone, si se hace bien, un proceso largo y esforzado), pero tan pocos se estén planteando la opción, llena de sentido, de utilizar esa preparación, o formarse específicamente, para actuar como asesores de sus clientes a lo largo de los procesos de mediación y ayudarles así a conseguir las mejores soluciones. Es ésta una  función imprescindible, además de claramente más rentable. No contemplar esta posibilidad quizá explique que, a día de hoy, no sean (seamos) muchos los abogados que, en la práctica profesional, recomienden el uso de la mediación.

Es necesario que los abogados superen ya sus recelos. Y que los más innovadores de ellos y los que quieran dar buen servicio a sus clientes se conviertan (nos convirtamos) en decididos impulsores de la mediación en beneficio de las partes en conflicto, de la sociedad en general y de ellos mismos. Los que actúen así se convertirán en vanguardia privilegiada de un cambio social a mejor, y contribuirán además a aliviar la sobrecarga de los juzgados, incapaces de dar respuesta a adecuada a muchos problemas. Y al menos en parte suplirán la sorprendente pasividad de nuestro Gobierno y Parlamento, que apenas están haciendo nada por promover la mediación, y que parecen “conformarse” con afrontar tal sobrecarga con medidas disuasorias mucho más negativas y contrarias al Estado de derecho, como las tasas.

La utilización de Hojas de Encargo como la que se indica, que recoge un modelo de acuerdo con un cliente en el que se prevé que el abogado pueda recomendar mediación, y asesorar durante el proceso, puede ayudará a revertir esta situación en beneficio de todos.

 

15 comentarios
  1. Izaskun
    Izaskun Dice:

    Aparte de la mediación, en la actividad de los abogados echo de menos un producto habitual y preventivo de la medicina: los chequeos y los análisis (me cobran para decirme que no tengo nada, o los riesgos y consejos para afrontarlos, sé lo que hay y me quedo tranquilo).
    Deberían ofrecer y habituar al ciudadano a realizrse “chequeos jurídicos” inmediatos, preventivos y a precio asequible: análisis jurídicos de la situación jurídica de cada persona en su integridad, o por ámbitos (sucesión, familia, contratos…).

  2. Aris03
    Aris03 Dice:

    Me parece muy interesante la idea de facilitar a los profesionales un modelo de hoja de encargo, para que se familiaricen con una posible intervención en los procesos de mediación como si fuera una faceta más de su labor profesional.

  3. José M. Sánchez Tapia
    José M. Sánchez Tapia Dice:

    Coincido totalmente con tu visión Rosa.
    Especialmente llamativo me parece la proliferación de cursos de mediación, que muchos abogados se han lanzado a hacer, algunos con la intención de formarse como mediadores y muchos otros como vía para acercarse a “esta novedad”. Para estos últimos sería mucho más práctico aprender a servirse de la mediación, a usarla, a negociar dentro de ella. Si así lo consiguen, sin ninguna duda, tomarán la delantera.

  4. Loreto Reyna
    Loreto Reyna Dice:

    Como abogada creo que un cliente satisfecho supone más trabajo (e ingresos) para el futuro: el cliente volverá a ti cuando vuelva a necesitar un abogado y, además, te recomendará a sus conocidos. Por ello, si con la mediación podemos dar a nuestros clientes un servicio más rápido, más barato y más flexible o adecuado a sus intereses que con un proceso judicial, ¿por qué no intentarlo?

  5. Rosa Mijangos
    Rosa Mijangos Dice:

    Gracias a José M.. Loreto, y Aris03. Veo que coincidimos, en que la mediación debe “dar” trabajo a los abogados, que estos tienen un papel fundamental en ella. Un cliente puede no querer acudir sólo a una mediación, sino con su abogado. El asesoramiento jurídico que aquél reciba, tanto si su abogado está presente durante las sesiones como si acude a él fuera de ellas, es fundamental. Acerca de la interesante cuestión que plantea Izaskun, coincido plenamente. Ya nos gustaría que nos preguntaran antes de que el problema alcanzara su apogeo … Incluso en estos casos, relaciones tanto comerciales, como personales con consecuencias jurídicas, los indicios de problemas, cuando empiezan a aparecer, son más manejables. En muchos de estos casos también puede sugerirse una mediación, y, si es así, cuanto antes, mejor

  6. carmen
    carmen Dice:

    La mediación puede entrañar más eficiencia en la prestación de los servicios del letrado. Puede conllevar que se ahorre tiempo, costes y desgaste personal en la resolución de los conflictos. Por lo tanto, debe ser contemplada por el letrado como una alternativa prioritaria de la que debe informar a su cliente. La mediación ha venido a quedarse entre nosotros, porque es una alternativa buena y cuanto antes nos sumemos a ella mejor . Estoy convencida que es cuestión de tiempo, hay buenos profesionales que harán suya esta práctica, que en absoluto será una desventaja, todo lo contrario, algo que los diferencie, porque supone estar al día, avanzar, subirse al tren del futuro desde el origen y no en marcha.

  7. Sofía
    Sofía Dice:

    Muy bien, Rosa! Los abogados tienen un papel muy importante en la mediación. El mediador no debe asesorar poniendo el marco legal ni abogando por una de las partes sobre la otra más allá de unas mínimas intervenciones para asegurar un equilibrio en la mesa de negociación. Este trabajo es de los abogados. El mediador aprecia la presencia de los abogados en la mediación; los abogados forman parte del equipo que está intentando ver qué alternativas hay para resolver o mejorar la situación para todos. Los abogados no sólo pueden poner el marco legal, sino también ponen de su energía y creatividad para generar ideas que puedan mejorar la situación para todos.

    Los abogados que se preparan para saber asesorar a sus clientes en mediación efectivamente ofrecen un valor añadido. No pierden ingresos como bien demuestras, Rosa, con la idea de la hoja de encargo. Es más, es interesante considerar esto: hay algunos casos que un cliente puede llevar por la vía judicial, pero, por razones variadas cómo pueden ser el no querer estar liado dos años en pleitos, o mantener su relación con el cliente, o proteger la imagen de su impresa, o mantener la confidencialidad del asunto, no quiere llevar el asunto al juzgado. La mediación ofrece un espacio donde se pueden resolver muchos de estos casos que el abogado no recibiría de otra manera… Resultando en un incremento, no disminución, de ingresos…

  8. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Muchas gracias por los comentarios tan positivos. Es cierto que entre muchos abogados abunda el recelo hacia la mediación alimentado por un insuficiente conocimiento. Por eso es encomiable la labor de abogados como Rosa.
    En este artículo Ilaria y yo comentábamos las prejuicios que crecen en ese terreno abonado:
    http://www.forjib.org/-por-que-muchos-abogados-se-resisten-a-la-mediacion
    Para la mayoría de los abogados el verdadero interés, como hemos dicho, no está en hacerse mediadores, sino en aprender a usar la herramienta. A partir de ahí se me plantea una duda ¿Por qué ni siquiera los abogados formados en mediación, en general, sugieren esa herramienta a sus clientes? Puedo elucubrar alguna respuesta, pero me gustaría oir las opiniones de otros.

  9. Sofía
    Sofía Dice:

    Fernando, algunas ideas sobre por qué abogados formados en mediación no llevan sus propios casos a mediación: quizá en parte tiene que ver con lanzarse a la piscina… No saben cómo estará el agua en cuanto a llevar a su cliente a mediación; no saben si el mediador sabrá manejar bien la negociación, no saben si ellos mismos sabrán llevar bien la negociación en este escenario porque es diferente ser mediador de ser la persona responsable por que salga bien la negociación para una de las partes…. Y para algunos es distinto llevar esta negociación de abogado a abogado en privado que tener que hacerlo en público. Muchos abogados no saben la diferencia entre la negociación integrativa y la distributiva, los usos de cada, y menos cómo llevarlas a cabo con destreza. (Cosa que un buen mediador les ayudará a hacer sin ponerle nombre, pero hasta que se lancen a la piscina no lo sabrán).

    Por otro lado es posible que el abogado entrenado en mediación pueda confiar en su propia habilidad de llevar una mediación pero no creer en la habilidad de otros a quienes no conoce, y no quiere poner en riesgo a su cliente ni a la relación que tienen con su cliente… O posiblemente porque su propia formación en mediación no ha sido adecuada piense que otros tampoco saben mediar…

    Por tanto, posiblemente ayudé a que lleguen más casos a mediación el dar seguridad y confianza en la calidad y habilidad del mediador. También quizá ayude el entrenar a abogados en cómo asesorar a sus clientes en mediación.

  10. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Completamente de acuerdo contigo, Sofía: ayudará a que lleguen más casos a mediación, sin necesidad de orden judicial, el dar seguridad y confianza en la calidad, honestidad y habilidad del mediador. También quizá ayude el entrenar a abogados en cómo asesorar a sus clientes en mediación. Lo que no es difícil para un abogado despierto.

  11. Rosa Mijangos
    Rosa Mijangos Dice:

    Creo, contestando a Sofía, que cualquier abogado con formación en mediación, y que confíe en esta herramienta, puede recomendar, y ser quien asesore durante la mediación. Pero no mitifiquemos. A día de hoy, no es fácil que los clientes acepten acudir a mediación de buenas a primeras, salvo si tienen una relación de confianza muy arraigada con su abogado. Todavía hay que vencer alguna resistencia. Sin embargo, creo que el papel de los abogados (como el de otros profesionales e instituciones) es clave en la difusión de la mediación. Y estoy convencida de que podemos facilitar enormemente el proceso, y que los clientes obtengan una solución buena a su problema. Eso da fuerza a la relación. Se trata de tener una mirada distinta como profesionales; más amplia, y, aunque a algunos les pueda parecer paradójico, más realista

  12. Patricia Lamo
    Patricia Lamo Dice:

    Yo soy mediadora en Massachusetts, USA, donde esta Harvard y donde nació el modelo de mediación. Aquí la mediación se hace muchas veces con las partes y sus abogados, los cuales intervienen en la mediación apoyando y asesorando a sus clientes, y en general aportan valor añadido a la mediación.

    En ocasiones en USA son casos que ya están en los Juzgados y que el Juez envía a mediación y por ello las partes acuden con abogados; en otras ocasiones acaban en mediación antes de acudir al Juzgado y aquí hay veces que cuando son los propios abogados los que la han aconsejado también acuden a asesorar a sus clientes.

    • Lucía de las Heras
      Lucía de las Heras Dice:

      Patricia, si conoces el sistema de EEUU sería estupendo que nos lo describieras con detalle y en toda su extensión. Seguro que tenemos mucho que aprender.

      Uno de los grandes problemas de nuestro sistema procesal es que nos creemos los “reyes del mambo” y no estamos dispuestos a aprender de los demás. Así nos va.

      Me viene a la cabeza que España es el único país donde un accidente de tráfico ocurrido a 300 kilómetros del trabajo se considera accidente laboral (“in itinere”). ¡Qué gran invento! ¿Acaso las empresas y mutuas patronales pueden hacer algo para reducir esos accidentes… de tráfico! Bueno, pues algún genio tuvo la ocurrencia de considerar que es accidente laboral y recientemente el Supremo ha extendido aún más el concepto.

      No quiero irme por las ramas. Es sólo un ejemplo de que en España hacemos muchísimas tonterías y nos creemos genios de la legislación, pero nuestra “gloriosa tradición jurídica” está llena de insensateces.

      Una de ellas, por cierto, es permitir que puedan recurrirse ante el juez todas las resoluciones interlocutorias. Así, hay abogados especializados en alargar, ralentizar y dilatar. Y no les pasa nada.

      En fin, creo que la mediación sólo se potenciará realmente cuando haya una norma que prohíba taxativamente a un abogado minutar más por un asunto resuelto por sentencia que lo que podría haber minutado si se hubiera resuelto por mediación.

      Pero, insisto, sería estupendo que Patricia u otra persona nos contase cómo se actúa, en este ámbito, en otros sistemas jurídicos, para poder aprender de ellos.

  13. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Totalmente de acuerdo con el comentario de Lucía. Hacemos muy poco caso de la experiencia internacional en el tema de la mediación y también en otros. Es frecuente oír que nosotros “somos diferentes”, hay “otra cultura”. Pues si es así, hay que cambiarla, sin duda. Y, por supuesto, mientras la confrontación y los procesos contenciosos supongan mayores ingresos para los abogados (entre otras cosas porque conllevan más trabajo), difícilmente se potenciará la mediación.
    Con todo, merece la pena echar un vistazo al exterior y la experiencia argentina de la mediación prejudicial obligatoria es reveladora http://www.diariojuridico.com/opinion/ley-argentina-de-mediacion-prejudicial-ensenanzas-despues-de-16-anos-de-funcionamiento.html

  14. Patricia Lamo
    Patricia Lamo Dice:

    Lucia, gracias, me pongo a ello.
    Hablare con los editores a ver si lo publican.
    Te adelanto que es muy interesante ver como se utiliza la mediación en USA.

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