El fracaso de las Sociedades Anónimas Deportivas en España

En estos últimos meses ha sido noticia que la Comisión Europea ha abierto expediente a siete clubes españoles de fútbol (entre ellos el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona) por presunta infracción de las reglas comunitarias reguladoras de la libre competencia. La Comisión acusa, especialmente a las entidades que no adoptaron en su día la forma de Sociedad Anónima Deportiva y se mantuvieron como Clubes Deportivos de base asociativa, de recibir ayudas públicas de varios tipos que podrían haber vulnerado las reglas del mercado comunitario. Mientras tanto en nuestro país, en la típica reacción visceral que suele caracterizar a los europeos del sur, el Gobierno ha interpretado la actuación de las autoridades europeas como un ataque a la “Marca España” y la opinión pública se ha puesto, mayoritariamente, del lado de los Clubes afectados. Esta cuestión ya ha sido tratada en diversos artículos y blogs, entre ellos en el del profesor Luis Cazorla (“Sociedades Anónimas Deportivas y Ayudas de Estado”) y en Nada es Gratis por Gerard Llobet (“Clubs de fútbol en fuera de juego”). Por ello no voy a profundizar en ella, aunque quiero que me sirva de pretexto para analizar lo que considero un clamoroso fracaso, en todos sus órdenes, de la normativa española de Sociedades Anónimas Deportivas.

Todo empezó con la Ley del Deporte de 1990, que creó la figura de las SAD como variante de las sociedades anónimas típicas del Derecho mercantil. Bajo el loable propósito de dotar de un mayor control y transparencia a las estructuras del fútbol profesional, la Ley establecía una especie de castigo o sanción a los Clubes “endeudados”, obligándoles a adoptar la forma jurídica de SAD, que teóricamente garantizaba un mejor y más claro funcionamiento futuro, mientras permitía que las entidades “saneadas” pudieran seguir compitiendo bajo la forma jurídica asociativa de los Clubes Deportivos. En pura teoría, la reforma se basaba en un planteamiento irreprochable. Pero en España, como casi siempre, al legislador le preocupa mucho más crear y vender una apariencia de legalidad que conseguir la legalidad en sí misma. O sea que, en definitiva, la Ley tenía truco. El desarrollo posterior de los acontecimientos ha demostrado claramente que la voluntad política real era crear un marco jurídico aparentemente impecable que escondía una intención no manifestada: que determinados Clubes muy poderosos e influyentes, por todos conocidos, no tuvieren que convertirse nunca en SAD. Lo más curioso del asunto es que –cosas de la vida política- el Ministro que alumbró esa tramposa Ley del Deporte es ahora uno de los beligerantes Comisarios europeos que habla de las “dudas razonables” sobre las ayudas públicas españolas prohibidas a los Clubes exceptuados de la conversión en SAD….

Lo que ha sucedido después la mayoría de ustedes lo conoce: los Clubes que se convirtieron en SAD están casi todos en la ruina, demostrando la escasa utilidad de una norma perversa aparentemente trufada de buenas intenciones. Y los que no lo hicieron no están en mejor situación, o si lo están, es porque un vergonzoso reparto de los derechos televisivos y una larga serie de recalificaciones, subvenciones, ayudas públicas, aplazamientos tributarios y laborales y otras prebendas inalcanzables para las empresas normales y corrientes, todas ellas fundamentadas en el enorme poder social y mediático –y por lo tanto político- de algunos Clubes españoles, han contribuido de forma notable a que, con el dinero de todos, mantengamos vivo el espectáculo.

Pero el fracaso de las SAD españolas va más allá de su origen, y tiene, en mi opinión, una doble vertiente:

– Por un lado existe el fracaso económico, que es el que con más profusión se ha tratado en los medios de comunicación. La Comisión Europea, con la loable intención de reprimir el descontrol en las cuentas de los equipos españoles pero con poco tino, ha creído que los que mantienen la forma jurídica de Clubes Deportivos tienen un régimen económico y tributario más beneficioso que las SAD, generando una desventaja para éstas en términos competitivos. Sin embargo, como nos ha explicado muy bien en su blog el Profesor Cazorla (“El aumento de capital del Bayern de Munich”, o “El interés de fondos de inversión en clubes de fútbol: KKR y Hertha de Berlín”), la forma de SAD permite acudir a sistemas de financiación y obtención de recursos (multinacionales o fondos de inversión que participan en el capital) que en el caso de los Clubes con formas de asociación no es posible. Aun así, el fracaso de la normativa española no debe reducirse sólo a la distinción entre SAD y Clubes Deportivos, examinando su distinta situación y régimen jurídico y económico. También dentro las entidades que se convirtieron en SAD encontramos problemas importantes causados por las disfunciones que crea la aplicación de la propia Ley. Ya sabemos que en España las autoridades son maestras en hacer la vista gorda con algunos preceptos legales y en aplicar a rajatabla otros, según quien sea el destinatario de los mismos. El caso paradigmático de ello es la situación del modesto Eibar, uno de los líderes de la actual Segunda División del fútbol español. El Eibar es una SAD saneada, sin deudas, que lleva muchos años sin gastar más de lo que ingresa y cumpliendo puntualmente todas sus obligaciones de pago. Hasta el Presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, ha alabado públicamente el “modelo Eibar”como espejo en el que debe mirarse la gestión de los demás equipos. Pues bien, la aplicación a rajatabla del artículo 3 del Real Decreto 1.251/1999, que regula el capital mínimo que deben tener las SAD, estableciendo un baremo entre los gastos de todos los equipos de la misma competición, le obliga a ampliar inmediatamente su capital social, que es actualmente de 440.000 euros, multiplicándolo por cinco, cosa poco viable en la ejemplar y trabajadora villa de menos de 30.000 habitantes. Y no hacerlo puede suponer la descalificación de una entidad modélica que, simplemente, maneja sus cuentas bien. Paradójicamente pues, decenas de equipos que pierden dinero sistemáticamente parece que no pueden desaparecer bajo ningún concepto por el daño social que, supuestamente, ello generaría a sus aficionados, mientras que otro excelentemente gestionado está a punto de ser descalificado de la competición por no encajar en los parámetros de capital social inventados por un poco afortunado Real Decreto.

– Ello nos lleva al segundo gran fracaso de las SAD, que es el fracaso social. Es absolutamente cierto que los equipos representan a una importante masa social, y que la gran mayoría de ellos canaliza los sentimientos de una enorme afición, e incluso de buena parte de una ciudad, una provincia, o una gran comunidad de personas. Y en un análisis riguroso ello no puede desconocerse ni despreciarse. La “marca”de los equipos de fútbol con importante arraigo social sigue siendo muy valiosa aunque la entidad esté en quiebra. No todo es mercantil en el deporte profesional, ni siquiera en el fútbol de élite, y ahí está, seguramente, el secreto de su éxito. Cuando cines, teatros y demás espectáculos han visto despoblados sus asientos por la crisis económica, los estadios españoles han mantenido un más que respetable aforo de público. Asumida esta situación, guste más o guste menos, hay que reconocer que la obligatoriedad de convertirse en SAD, impuesta por la Ley, ha facilitado el lamentable hecho de que se apropien del enorme legado histórico y social de muchas instituciones deportivas casi centenarias personajes poco ejemplares o directamente indeseables, que incluso han hecho dejación de sus responsabilidades sin que nada puedan hacer las autoridades para desalojarlos de su posición. Propietarios mayoritarios condenados por diferentes delitos, gestores y directivos a cual más estrambótico, derrochadores o especuladores de la peor calaña, e incluso exóticos dueños en paradero desconocido (caso del histórico Rácing de Santander) están a la orden del día. Y ahí la normativa de las SAD constituye un obstáculo irrefrenable para que las cosas vuelvan a su cauce, ya que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 33 de nuestra Constitución, nadie puede ser privado de sus bienes ni obligado a venderlos contra su voluntad, si no es por resolución judicial. Hay que reconocer que en estos casos, lamentablemente cada vez más numerosos, la masa social de los Clubes de forma asociativa, en los que no existen acciones susceptibles de propiedad privada, solucionaría estos temas por la vía rápida, poniendo a semejantes impresentables directamente de patitas en la calle.

En definitiva, las SAD han fracasado rotundamente en España como instrumento de control de una buena gestión deportiva y también social, y no por la forma elegida, común y habitual en la mayoría de los países de nuestro entorno, sino por la connivencia, diferencia de trato y “manga ancha”de las autoridades españolas (¿les suena de algo?) con las instituciones deportivas más poderosas e influyentes.

La solución vendrá dada, como ya dijo en su blog Luis Cazorla (“Fútbol: pan y circo”), por un pleno y real sometimiento de todos los Clubes a la legislación mercantil, con excepciones que se justifiquen exclusivamente en las especialidades de la competición (por ejemplo, en materia de ejercicio social o en el ámbito concursal), pero no en el “valor social” o en la “influencia política”del fenómeno fútbol.

 

15 comentarios
  1. Chimo Calvo
    Chimo Calvo Dice:

    Como siempre magnífico Álvaro.

    Ayer mismo por twitter Luis Cazorla comentaba que el derecho deportivo le sirve en sus clases para explicar casi todo el derecho mercantil, a lo que yo le apostillé que seguro que tenía la misma aplicación en otras asignaturas como fiscal y penal, me temo que siempre como ejemplo negativo de lo que no funciona y no debe hacerse.

    Al final el problema siempre es el mismo, el fútbol genera reacciones viscerales muy poco jurídicas y éticas (la vergonzosa firma para el indulto de Del Nido es uno de los últimos ejemplos), lo que ha llevado a un funcionamineto de entidades con millonarios presupuestos a funcionar como repúblicas bananeras.

    Se incumplen normas de competencia, normas laborales, se vulneran derechos, se defrauda a hacienda, se deja de pagar a Seguridad Social, se juega con reglas distintas según los clubs y lo único que se le ocurre decir al ministro, en un alarde de soberbia y de estultez sin parangón es decir “el problema es que nos tienen envidia porque ganamos siempre”. Toma ya! Y no sólo no pasa nada, sino que la gente aplaude tan sabias palabras.

    El sistema de SAD ha generado con el tiempo unas diferencias insalvables deportivas y económicas que han hecho del fútbol español actual una bomba de relojería que sino estalla es porque a nadie con poder para hacerlo le interesa explotar. El negocio (para unos pocos) es el negocio! y el resto, a tragar.

  2. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Quiero poner el acento en una mención que hace Alvaro en su post, que es tan claro como siempre: el caso Eibar. No soy sospechoso de propugnar el incumplimiuento de las normativas, pero suelo decir que una norma se encuentra dentro de un ordenamiento jurídico, imbricada en él como una parte de un todo. Que un club que está al corrriente de pago, que está bien gestionado y que es un ejemplo para los demás tenga que efectuar una operación mercantil como es un aumento de capital a la que puede verse imposibilitado, con el consiguiente riesgo para el equipo, los futbolistas y los trabajadores, puede ser algo injusto en sí mismo, porque la norma tiene una finalidad, un objetivo, y puede que los medios que ha arbitrado el legislador para llegar a ese objetivo sean desproorcionados o inadecuados. En ese caso en mi opinión sería perfectamente impugnable el RD en cuestión.

  3. Luis Cazorla
    Luis Cazorla Dice:

    Brillante el Post Alvaro, enhorabuena, y enhorabuena también a ¿Hay Derecho? por contribuir al debate de las SAD que cada vez cobra más fuerza e interés para sectores a los que la problemática jurídico-deportiva no llegaba. Estamos ante una cuestión jurídico-mercantil (no sólo) de primer orden, y merece de análisis como este que contribuyan al acierto de la pendiente Ley del Deporte profesional. En lo personal muchas gracias por las referencias, un honor.

    He escrito y manifestado en diferentes foros que entiendo ( y como todo es opinable y discutible) que el problema de las SAD está en su origen: se las encumbró como la solución mágica a los problemas financieros del fútbol profesional, existentes ya en 1990. Y no lo eran, y no lo han sido. No lo han sido porque hasta fechas muy recientes las normas de control financiero no han interesado (ahora el reglamento de la LFP, reglamento que proviene de una entidad privada y no del CSD), y porque por las causas que expone Álvaro, ha existido una “barra libre” y un “todo vale”. Causas en las que me detengo con más detalle en los posts reverenciados en el texto. Pero siendo lo anterior cierto, no me parece correcto concluir que la causa de la situación actual reside en las propias SAD, no han servido para lo que se pretendía, pero no son la causa de lo que ahora tenemos. Esperemos que la Ley de Deporte Profesional opte por un principio de libre elección de la forma social para los clubes y que en paralelo se trabaje en la aprobación de normativa de solvencia y control financiero procedente de las AAPP, que se imponga a todos los clubes con intendencia de la forma social por la que opten.

    La SAD es una forma social, una estructura o revestimiento jurídico para el desarrollo de una actividad mercantil como es el deporte profesional, y no han sido el elemento que habría de embridar y conducir todos los problemas de la mercantilización del deporte profesional, pero tampoco son la causa de la situación actual que ha de encontrarse tanto en los factores ya apuntados, como en las especiales circunstancias concurrentes en el plano externo de la actuación y desarrollo de la actividad propia de la SAD. Sinceramente pienso que ni eran en 1990 las SAD la solución mágica al endeudamiento sistémico del fútbol profesional, ni son la causa de que dicha situación que trataba de solventarse en 1990 se haya reproducido en la actualidad con una intensidad mayor.

    Lo dicho. Enhorabuena. Un abrazo.

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Buenisimo y clarificador post Alvaro, Está claro que todo lo que se ha montado alrededor de los clubs y las SAD no es más que otra tomadura de pelo a los sufridos españoles y que la broma nos está saliendo bastante cara, aunque por lo menos a diferencia de las cajas de ahorro, o las autopistas, aquí por lo menos sigue habiendo un espectáculo. En cuanto a los impresentables que se han hecho con los mandos, algunos de ellos como bien dices en busca y captura en feliz convivencia con los políticos y caciques de turno no puedo estar más de acuerdo en lo que habría que hacer con ellos.

    • RC
      RC Dice:

      “aunque por lo menos a diferencia de las cajas de ahorro, aquí por lo menos sigue habiendo un espectáculo”

      Bueno, las cajas siguen dando espectáculo, aunque sea en los tribunales…

  5. Álvaro Delgado
    Álvaro Delgado Dice:

    Gracias a todos por vuestros elogiosos comentarios. Y enhorabuena a tí Luis, por tu magnífico blog. Da gusto leer unos posts tan concisos, claros y actuales. Como antiguo Consejero de una SAD, hoy tristemente en horas bajas, creo que tu blog es una referencia nacional en temas de derecho mercantil y del deporte. Y como bien dices, pese al desprecio de muchos “eruditos”, ésta es una materia jurídica de primer orden. Justo ayer publicaba el diario “El Mundo” que el Gobierno y la Liga de Fútbol Profesional están elaborando una nueva Ley del Deporte que trata de corregir algunos de los males apuntados aquí, en especial el desigual reparto de los derechos televisivos. Bienvenida sea la nueva Ley y sus buenas intenciones. Pero lo que necesitamos en España no son instrumentos legales, que tenemos de sobra, sino una verdadera y firme voluntad de las autoridades públicas de aplicarlos con ecuanimidad y justicia, sin trucos ni concesiones ocultas. Y es que en este país, al final, por la razón que sea, siempre resulta muy difícil tratar por igual a Florentino Pérez que al Presidente del Eibar…. Un fuerte abrazo

  6. Manuel Cotorruelo
    Manuel Cotorruelo Dice:

    Enhorabuena Álvaro por la elección del tema y sobre todo, por el tratamiento y exposición del mismo. Estoy absolutamente de acuerdo contigo en que la forma de SAD ha hecho mucho daño a los clubs de fútbol españoles, no ha solucionado el tema económico (pues los equipos están proporcionalmente más o igual de endeudados que a principios de los 90) y con la ruptura del carácter asociativo de los mismos, se han añadido problemas de gestión y estructura de propiedad derivados de la aplicación de malas prácticas en estas sociedades mercantiles. Así, hemos pasado de la angustia de los dirigentes que se sometían quincenalmente al veredicto de los aficionados que acudían a los estadios (verdaderos “dueños”) que con sus pañuelos o pitos constantes acababan con juntas directivas ineptas o que simplemente tenían la mala suerte de padecer rachas de resultados adversos; de eso, como digo, hemos pasado a la angustia de los aficionados (ya no “dueños”, más bien clientes) que ven como sus equipos pasan de mano en mano como cualquier otro objeto especulativo y a lo peor quedan en poder de quien no invierte para el normal funcionamiento de los equipos y sólo admiten su transmisión por un precio inalcanzable para aficionados o empresarios con arraigo en la ciudad o entorno donde radique el club. Por otra parte, la aplicación de la Ley Concursal a la SAD tampoco ha dado los resultados esperados, es necesario como dices atender a la especialidad de los equipos de fútbol, pero mientras seguiremos con concursos inacabables donde la presión social que rodea al mundo del balón puede a veces, con los administradores concursales y quizás también, con la autoridad judicial encargada de ellos.
    Lo dicho, enhorabuena y esperemos que las futuras normas y la esperada mejora de la situación económica nos traiga mejores tiempos. Un abrazo.

  7. Borja Criado
    Borja Criado Dice:

    Me ha encantado el artículo. De acuerdo con Fernando Gomá, las leyes estan para instrumentalizar y facilitar la vida jurídica, no para poner trabas inútiles que lleven al absurdo. Sigo pensando que cualquier ley que se apruebe sera insuficiente o defraudada porque el problema es de fondo, es de todos esos chupópteros que viven del dinero inmediato y de su minuto de gloria. Falta más gente competente y honrada Álvaro y contra eso no se puede competir.

  8. Omar
    Omar Dice:

    Gran post

    Sigo sin entender qué sentido tiene obligar a adoptar una figura (la SA) cuyo objetivo es buscar un beneficio económico a unas entidades con otro tipo de objetivos (deportivos, sociales…).

    Ahora mismo el Eibar tiene qué buscar inversores, como MIrandés y Lugo la pasada temporada ¿invertir para qué?

  9. Lourdes Catrain
    Lourdes Catrain Dice:

    El artículo es muy interesante, gracias Álvaro. Toca un tema, las ayudas de estado, que considero ha sido manipulado por la prensa y algunos miembros del Gobierno. El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea prohíbe las ayudas estatales en sus Artículos 107-108-109 excepto aquellas que puedan ser justificadas por objetivos de interés común, por ejemplo las dirigidas a los servicios de interés económico general, siempre que no distorsionen la competencia en contra del interés general. La Comisión Europea es el órgano competente para el control de las ayudas estatales y para ello valora el equilibrio entre los efectos positivos y negativos de las mismas.
    Las críticas a la incoación del expediente en materia de ayudas estatales a clubes de fútbol españoles ignora no sólo los poderes de Comisión Europea de velar por la libre competencia sino también el hecho que la Comisión Europea ha incoado un expediente de ayudas estatales a cinco clubes de fútbol de los Países Bajos: NEC, Willem II, MVV, PSV and FC Den Bosch.
    La prensa en general y la española en particular tiene una responsabilidad social de ser rigurosa e independiente. Los expedientes incoados por la Comisión Europea están dentro del marco de sus competencias y hay que esperar a la Decisión de la Comisión Europea para hacer una valoración jurídica de los mismos. Mientras tanto dejemos que los procedimientos legales sigan su curso, sin perjuicio de que a todos los españoles nos duela el lamentable estado de nuestra querida Marca España. Quizás el hecho de haber pasado una buena parte de mi vida estudiando y trabajando en el extranjero, me permita o me impida (dependiendo de las gafas que se utilicen) ver los toros desde la barrera.

    • KC
      KC Dice:

      Oiga, aunque pudiera ser que para usted ideológicamente el Estado fuera algo poco importante, resulta que se diferencia del estado de algo en que lo primero es una concepto político y lo segundo un concepto general sobre un “estar” de algo. Porque de otra forma no sabríamos cómo hablar acerca del estado del Estado.
      Es ciertamente impresionante que en un blog de juristas tenga que leer cada dos por tres la palabra “Estado” escrita en minúscula haciendo referencia al ente político… No es que me sorprenda, claro, pero no deja de impresionarme… Sería algo así como si un matemático escribiera el signo igual con dos puntos en vez de dos rayas.

  10. KC
    KC Dice:

    Esto enlaza con el porqué personajes como Del Nido, aquel del Betis cuyo nombre no recuerdo, Florentino Pérez, Enrique Cerezo, el señor de Mercadona y otros se meten en estos temas…

    Yo no he visto foro dónde se hagan más negocios que un palco de un campo de fútbol. Y por qué no decirlo, no siempre perfectamente legales… Para esta gente el fútbol es totalmente secundario, pero eso no lo va a entender el forofo medio. En realidad es como el alcohol en los ’30 en EEUU… Nunca faltaban “emprendedores”…

    Pero oiga, aquí lo realmente importante es que somos Campeones del Mundo. Lo demás tampoco es tan importante… Por eso debemos de estar de acuerdo en que los bancos sigan otorgando créditos multimillonarios a estos clubes y no a pequeñas o medias empresas.

    Spanish style

  11. Álvaro Delgado
    Álvaro Delgado Dice:

    Amigo KC: He releido mi post y no he encontrado escrita la palabra “Estado”, ni con “E” máyúscula ni con “e” minúscula. Tal vez se refiera usted al comentario justo anterior al suyo, el realizado por Doña Lourdes Catrain, que efectivamente veo que ha escrito una vez “estado” con “e” minúscula. Conociendo a la Sra. Catrain, prestigiosa Abogada internacional especialista en Derecho de la Competencia, cuyo despacho en Bruselas trabaja para varios Estados (todos ellos con “E” mayuscula), me atrevo a deducir, sin temor a equivocarme, que, dado que usa poco el idioma español en sus exitosos escritos jurídicos, simplemente se le ha colado una involuntaria “e” minúscula al teclear su comentario, ya que ha escrito “Comisión Europea” (varias veces), “Paises Bajos” y “España” con sus mayúsculas correspondientes. Impresionarse tanto por esa insignificante errata, muy habitual por otra parte en la celérica mecánica de los comentarios en blogs o chats, e interpretarla como un menosprecio a la importancia del Estado, que usted hace además extensivo a bastantes otros juristas de este blog, me parece, con todos los respetos, realmente delirante. Éste es un blog de juristas y de no juristas, en el que ni editores ni colaboradores ni comentaristas nos ponemos de acuerdo ni tenemos una ideología oficial o una idea del Estado común. Gracias en cualquier caso por sus comentarios.

  12. Eduardo Amat
    Eduardo Amat Dice:

    Enhorabuena Álvaro, muy didáctico y clarificador tu post. En mi opinión, la figura de las SAD fue vislumbrada como un tertium genus entre las sociedades mercantiles puras y los clubes deportivos de base asociativa existentes; así, el Preámbulo del RD 1084/1991 (luego derogado por el RD 1261/1999 citado en el post y hoy vigente) define las SAD como una “nueva forma jurídica que, sujeta al régimen general de las Sociedades Anónimas, incorpora determinadas particularidades para adaptarse al mundo del deporte”; particularidades derivadas fundamentalmente, a mi entender, del fuerte arraigo sentimental y social que ostentaban los clubes deportivos, alejados del carácter deshumanizado con regencia del ánimo de obtención de ganancias de las sociedades mercantiles, especialmente anónimas. El descalabro de la figura lo ha explicado perfectamente el autor del post en una doble vertiente, social y económica: la social, a mi juicio, ha sido agravada por la absoluta carencia de instrumentos de control por parte de los poderes públicos respecto a los gestores de las SAD, lo que ha originado desamparo y alejamiento de la base asociativa que sustentaba los clubes deportivos. Y en la económica, creo que, junto a lo apuntado por Álvaro, incidió un hecho casi coetáneo al nacimiento de las SAD: la sentencia del caso Bosman, que al suprimir los cupos de extranjeros de jugadores nacionales de Estados miembros de la UE, liberalizó la contratación de los mismos, y originó un frenético boom especulativo en los fichajes de jugadores (deportistas, ladrillo, en la España del pelotazo no importa tanto el objeto negociado como la posibilidad de un ingente lucro inmediato), con el consiguiente endeudamiento de las SAD que participaron en este juego (vemos cómo equipos que no entraron en este juego, como el Eibar, que siempre mantuvo una filosofía de contar jugadores de la tierra poco “mediáticos” y de bajo coste, están saneados económicamente… lo que parece un pecado, visto lo visto, es sangrante el caso…).

  13. Guillermo Ragazzi
    Guillermo Ragazzi Dice:

    La experiencia de Eibar que comentan, ¿no lleva a pensar que el problema no está en la figura sino en sus administradores?. ¿No serìa factible introducir algunas modificaciones al régimen legal y tornarlo operativo y funcional ?. En fin, muchas preguntas suscita este interesante foro para un colega que se conecta desde Argentina. Aquí rige el modelo de la tradicional asociación civil, regulada en el Código Civil del año 1871 (sic). Existieron proyectos de SAD. Uno de ellos muy novedoso ya que disponía la participación obligatoria de la entidad en una parte del capital social no inferior al 5%; además de ocupar asientos obligatorios en el directorio y contar con la mayoría en la Comisión fiscalizadora (sindicatura plural). La dirigencia lo rechazó e Incluso el estatuto de la AFA se modificó prohibiendo que las entidades federadas (clubes) se transformaran en SAD o figura similar. Lamentablemente el debate parece cerrado y es una lástima atento la crìtica situación económico-financiera de muchas entidades (en concurso/quiebra), lo cual justifica un amplio y generoso debate para encontrar, si fuere posible, solución a estas recurrentes crisis para el bien de los las entidades.

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