¿Deben limitarse las remuneraciones de los futbolistas y de los consejeros de las grandes corporaciones?

O sea, ¿es moralmente justo que Messi gane 33 millones de euros anuales, que el consejero Delegado de Inditex se embolse casi 20 o que el consejero delegado del Santander 12,5? Desde luego, son cifras estratosféricas y quizá un tanto absurdas en relación al trabajo que un ser humano puede razonablemente realizar o lo que puede gastar. En todo caso, la cuestión se ha agravado en los últimos tiempos pues la “brecha” entre los sueldos medios de los empleados y los de los ejecutivos no ha dejado de crecer.

Pero como señala nuestro colaborador Luis Garicano en su reciente libro “El dilema de España”, para entender la existencia de esos sueldos elevadísimos hay que tener en cuenta el fenómeno de las economías de escala, particularmente ligado a las tecnologías de la información: hace cien años un jugador de futbol muy bueno podría estar en segunda división y uno un poquitín mejor en primera y ganar también un poquito más. Hoy, la difusión y la repercusión a nivel mundial de los partidos de primera en una liga como la nuestra hace que se mueva muchísimo más dinero y que, en consonancia, el jugador de primera un poquito mejor que el de segunda gane en cambio cantidades enormes en comparación al de segunda. Y eso ocurre también con los abogados o ejecutivos que se mueven en ámbitos globales donde el dinero que se mueve es muchísimo mayor.

Nuestro sistema capitalista es así y ello mueve a competir y mejorar y, por tanto, esto pertenece a la autonomía privada del que paga y el que cobra y no tiene por qué meter en este asunto sus narices el Estado para complicarlo todo con limitaciones. Ahora bien, me hago tres preguntas: 1. ¿Son iguales los tres ejemplos que presiden este post?; 2. ¿Una limitación afectaría a la calidad de nuestros ejecutivos? y 3. ¿Seguro que es una cuestión sólo de la autonomía privada?

Comenzando por la primera cabe decir que probablemente los tres ejemplos no son para nada comparables, porque el de los futbolistas no desestabiliza un país, (aunque hay que decir que los sueldos de los jugadores de la NBA están limitados por convenio) mientras que los sueldos de los directivos, y particularmente el de las entidades financieras durante los años ochenta hacia aquí ha sido un factor determinante en la crisis porque han empujado a los directivos a obtener ganancias a corto para incrementar sus bonus a costa de que la entidad sufriera graves riesgos convertidos finalmente en una hecatombe. Este diagnóstico puede ser erróneo, pero no es una paranoia mía: véase el Libro Verde de la UE sobre gobierno corporativo en las entidades financieras y políticas de remuneración. En fin, que no es lo mismo el futbol que las empresas too big too fail, y particularmente las financieras, que pueden cargarse un país.

A ello se añade el escándalo de directivos que se subían el sueldo cuando sus entidades sufrían pérdidas, en plena crisis. Todos podríamos mencionar unos cuantos casos, pero quizá merezca la pena resaltar el caso del gran banco UBS, que fue rescatado mientras los directivos de esa empresa cobraban bonus. David Roth, un joven estudiante, pensó que había que poner un tope a esas remuneraciones y le pareció razonable que ningún empleado de una empresa ganase en un mes más que cualquier otro en un año. De ahí surgió el nombre de la propuesta, 1:12, que finalmente no fue aprobada en referéndum.

El caso es que el año pasado el Parlamento Europeo aprobó una iniciativa para  evitar la asunción de riesgos especulativos excesivos por los banqueros en virtud de la cual la parte variable de las remuneraciones, ligada al logro de objetivos, no puede en general superar el salario fijo anual. Sin embargo, pueden llegar a duplicarlo si al menos un 66 por ciento de los accionistas que tengan al menos la mitad de las acciones así lo aceptan (o un 75 por ciento de los votos si no hay quórum). Además, al menos el 25 por ciento de los bonos que superen el importe del salario tendrán que ser diferidos por un plazo de al menos cinco años. Y recientemente se aprobó por el Consejo de Ministros un proyecto de ley en este mismo sentido (a consecuencia de la normativa europea, claro, no motu proprio aunque así parece deducirse de la noticia). Ya antes, eso sí, había habido normas en relación a entidades intervenidas. O sea que para Europa no es lo mismo el fútbol que los bancos.

En relación a la segunda cuestión, la de si limitará la competencia y la calidad de nuestros ejecutivos, cabe decir que eso es justo lo que debe de pensar el gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, que se mostró contrario a ejecutar una “cruda limitación de las primas” a banqueros durante una comparecencia ante el comité parlamentario del Tesoro (ver aquí y aquí)Pero no es de extrañar, dado que el Reino Unido era el único que se había opuesto a la reforma de la UE antes mencionada, porque afectaba a su “gallina de los huevos de oro”, la posición de Londres como uno de los principales centros financieros del mundo, alegando que no se había hecho con los estudios suficientes y que lo único que haría es que se suban los sueldos fijos de los banqueros.

Bueno, los anglosajones son así y la globalización es así (y no olvidemos que en el referéndum suizo uno de los elementos determinantes para la negativa fue la posible pérdida de competitividad). Es una decisión política y económica y habrá que ver cuáles son las consecuencias. Pero, vamos ¿se nos van a escapar a Australia los banqueros porque ganen 10 millones de euros en vez de 20? Según lo que indica Luis Garicano arriba, quizá mereciera la pena porque los banqueros de segunda línea quizá sean sólo un poquito peores que los de primera, cobran mucho menos y a lo mejor no llevan a la quiebra a las entidades.

Claro, me podrán decir ustedes, el, problema no es que se vayan los banqueros, es que se vayan los bancos o las empresas (dominadas por los banqueros). Y es que esta última objeción se relaciona con la también última cuestión: ¿Va contra la autonomía de la voluntad en empresas privadas?, ¿son los accionistas los que verdaderamente deciden? Es cierto que ha habido iniciativas que tratan de “recomendar” moderación y transparencia, como la votación consultiva de los accionistas sobre la retribución de los consejeros (el llamado “say on pay”) que, al ser clamorosamente  infringido como recomendación, pasó a integrar el art. 61 ter de la Ley del Mercado de Valores, que impone a las sociedades cotizadas la obligación de someter a votación consultiva, y como punto separado del orden del día, un informe anual de retribuciones de los consejeros. Pero, en fin, como todo lo que sea recomendación y voluntario, son medidas puramente cosméticas que se han constituido en las de menos cumplimiento de todas las del Código Unificado de Buen Gobierno (menos de un tercio). Ya he tenido ocasión de despacharme a gusto en otros trabajos contra los Códigos de Buen Gobierno y esta política en general.

Y es que el problema, de verdad, el de fondo, es que ningún precepto establece para las sociedades anónimas, a diferencia del art. 217 LSC para las limitadas, que la remuneración de los administradores deba de ser fijada por la junta, lo que ha hecho que se desarrolle la práctica, a mi modo de ver antijurídica, de que los sueldos se lo fije el mismo que lo cobra, con proliferación de comportamientos abusivos. Así figura en muchos de los Estatutos Sociales y encima es confirmado indirectamente por el art. 61 ter de la LMV que exige información sobre la política de remuneraciones “aprobada por el Consejo para el año en curso” (muy interesante este trabajo del profesor Roncero). Hay pues un verdadero conflicto de intereses.

En este post Rodrigo Tena y yo mostrábamos las ideas contrapuestas que presentaban la Propuesta de Código Mercantil (que establecía un tope a la parte variable del uno por ciento de los beneficios) y el Estudio de los Expertos que, compuesto en buena parte por abogados de las cotizadas, consideraba esta limitación arbitraria, sin más, haciendo una propuesta muy complicada de reforma. Sin lugar a dudas, la aprobación de la junta de las remuneraciones concretas de los consejeros sería muy poco práctica por una cuestión de logística y quizá ilusoria porque la junta está normalmente controlada por los propios administradores, como bien es sabido, y de ahí los numerosos intentos de revitalización; ni tampoco parece posible una solución como el del Derecho Alemán que, por su sistema dual de administración, establece que sea la Comisión de Vigilancia la que establezca las remuneraciones.

En definitiva, ¿es una locura la limitación impuesta a los banqueros? Creo que no, ni tampoco la que se impusiera a las cotizadas en general. De los futbolistas, ya hablaremos….

25 comentarios
  1. Manuel Illueca
    Manuel Illueca Dice:

    El artículo es como siempre muy interesante. No obstante, la literatura no es tan concluyente sobre la relación entre la política retributiva de los bancos de inversión y la estrategia de asunción de riesgos que originó la debacle de las subprime. El paper clave es éste:

    http://www4.gsb.columbia.edu/rt/null?&exclusive=filemgr.download&file_id=7214553&rtcontentdisposition=filename%3DStultz_Bank+CEO+Incentives+and+the+Credit+Crisis+20100508+RMS.pdf

    Siendo consciente de los problemas que plantea el modo en que se fija la política de retribuciones en las compañías cotizadas, creo que los británicos tienen razón cuando se oponen a los techos salariales. Demasiada ideología y muy pocos hechos probados.

  2. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Esta polémica es falsa y está por un lado confundiendo dos problemas y por otro escondiendo el verdadero problema.
    Confundirlo es mezclar los salarios de los futbolistas con los de los ejecutivos: no hay comparación posible entre una carrera profesional muy limitada en la edad (todos se retiran antes de los 40) y la de un ejecutivo. Además como en el caso de España (y de otros países donde el fútbol es el opio del pueblo) a mi no me importa lo que cobre un futbolista, mientras no lo tenga que subvencionar yo con mis impuestos. Es decir, lo que está mal en el fútbol es la cantidad de dinero público, vía préstamos de cajas, subvenciones o cuotas perdonadas a la SS, que se utiliza en mantenerlo.
    Esconderlo es hablar de salarios y no de la asimetría en la responsabilidad: cuando esas entidades ganan los ejecutivos cobran sus generosos bonus. Cuando esas entidades pierden, lo pagamos todos. Si no hubiera esa asimetría yo no tendría ningún problema en que se pusieran los sueldos que les diera la gana. Pero claro, si los voy a acabar pagando yo, como los del fútbol, pues mire, como que no.
    Y la única solución que de verdad funcionaría sería eliminar cualquier regulación de sueldos y prevenir los riesgos sistémicos. De esa forma, si una junta de accionistas o un consejo aprueban comprar un yate para cada miembro del consejo, allá ellos. Eso sí, cuando descubran que esos ejecutivos con yate han destruido la empresa será su problema, no el mío.
    Que las perspectivas de beneficios extraordinarios generen recompensas extraordinarias es algo que todo el mundo asume. Que los beneficios extraordinarios entrañan riesgos también extraordinarios es algo que, por alguna razón, nadie quiere entender.

  3. fernando
    fernando Dice:

    Cuantísimo se puede hablar de retribuciones salvajes. A un registrador de la propiedad de Cataluña, posiblemente el más conocido, le oí decir en cierta ocasión que su colega al cargo de la oficina liquidadora más importante de la provincia de Barcelona había levantado en un año DIEZ MILLONES DE EUROS. Ahí es nada.

  4. Pilar Piquer
    Pilar Piquer Dice:

    A mí nunca me han gustado las limitaciones y prohibiciones sin causa justificada, porque es una manera de limitar los derechos individuales.
    Como dice Alfonso, lo que no puede ser es que los equipos de fútbol reciban subvenciones públicas, pero ¿Limitar sueldos?. Y respecto los ejecutivos, igual que yo pago la mala gestión de mi empresa, los ejecutivos de empresas que reciben dinero público (por mala gestión) deben responsabilizarse de verdad por el daño producido a la entidad. Pero dudo que sea acertado limitar sueldos en una empresa que no recibe dinero público.

  5. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Como se suele decir, “me alegro de que me haga usted esta pregunta”, y me refiero particularmente a Manuel Illueca, Alfonso y Pilar. Evidentemente la razón del post es llamar la atención sobre la existencia de otras visiones más intervencionistas respecto a los dogmas en boga y las razones que pueda haber para ello, comparando dos casos muy distintos, fútbol y sociedades mercantiles.
    Claro, la razón de la diferencia es el muy distinto papel que pueda tener en la economía y en el interés general esas remuneraciones. Respecto de la influencia de las de los consejeros en la crisis, ya me curé en salud en el post diciendo que, aunque la tesis pueda ser errónea, no es una cuestión puramente mía. Indudablemente, el trabajo que aporta Manuel habrá que leerlo con detalle, pero obsérvese lo que la Recomendación 2009/384/CE, en definitiva, un órgano de la UE decía en 2009:
    “(1). La asunción de riesgos excesivos en el sector de los servicios financieros y, particularmente, en los bancos y empresas de inversión ha contribuido a la crisis de algunas entidades financieras y a la aparición de problemas sistémicos tanto en los Estados miembros como a nivel mundial. Estos problemas se han propagado al resto de la economía, produciendo altos costes para la sociedad.
    (2) Hay un amplio consenso cuando se afirma que las inadecuadas prácticas de remuneración aplicadas en el sector de los servicios financieros, aunque no sean la causa principal de la crisis financiera abierta en 2007 y 2008, han favorecido una asunción de riesgos excesivos y contribuido así a las importantes pérdidas sufridas por las principales entidades financieras”
    Pueden consultarla aquí:
    http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2009:120:0022:0027:ES:PDF
    Y tampoco es manca la 2009/384/CE
    http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2009:120:0028:0031:ES:PDF

    (sigue el comentario a continuación)

  6. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    El segundo aspecto, que plantean Alfonso y Pilar, es muy interesante también y me gustaría remacharlo. La cuestión no es si los fondos son públicos o privados: la he enlazado que respecto a las entidades que han sido intervenidas o pertenecen al Estado ya hay limitaciones, que simplemente le impone su dueño. No, la cuestión es si en las demás verdaderamente los dueños son los que acuerdan las remuneraciones. Y la respuesta es NO. Es muy interesante el trabajo de Roncero que he enlazado. Recientemente fui a escucharle a unas jornadas y me confirmó en mi idea. Las remuneraciones en la práctica se las ponen las que las reciben y por tanto, como es humano, en su propio beneficio y aunque perjudiquen a la sociedad, lo que es bastante arriesgado. Por tanto, no cabe hablar de libertad de empresa no de contratación. Unos se ponen el sueldo y otros sufren las consecuencias. ¿Qué deberían acudir a la junta y protestar? Totalmente de acuerdo, pero el jurista debe percatarse de que hoy las juntas no funcionan por diversas cuestiones estructurales y entonces debemos plantarnos: si cuando una persona es incapaz el estado provee de medios para que sea representado (tutela, limitaciones, etc) si una persona jurídica es incapaz de expresar su voluntad y el socio no es realmente oído ¿por qué no vamos a hacer lo mismo?

  7. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    Lo que parece es que la tendencia a que las madejas de lo público y lo privado se mezclen y enreden formando un nudo imposible de deshacer es cada vez mayor. Vivimos en economías hiperintervenidas y reguladas, pero proclamando algunos que el capitalismo salvaje nos lleva a la ruina. De la mezcla resultan remuneraciones astronómicas en instituciones privadas que si lo hacen mal son rescatadas por “lo público”. Desde mi punto de vista, la progresiva y constante desaparción de la frontera entre lo público y lo privado desnaturaliza el sistema (entendido el sistema como una economía de mercado dentro de un estado de derecho vertebrado sobre la libertad) y contribuye a minarlo en detrimento de la mayoria y en favor de los pocos que sacan provecho de la complicidad entre finanzas y poder público.

  8. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Interesante debate que ya toca abordar con cierta imparciaiidad. Ciertamente no es lo mismo el caso de los futbolistas (o de los actores de Hollywood, por poner otro caso) que el de los directivos. En el primer caso los resultados millonarios de los fichajes son claros y transparentes: o metes goles o no, o traes gente a la taquilla o no y eso se sabe muy rápido y se puede medir con objetividad. En el caso de los directivos, hay mucha más tela que cortar, especialmente en empresas como son las de la mayoría del Ibex que dependen del BOE y del favor público para prosperar. Por no hablar del riesgo moral que menciona Alcides Bergamota o de los sueldos millonarios de gente que no sabía hacer la o con un canuto pero que gozaba del dedo divino, veáse la lista de consejeros de Caja Madrid en los buenos tiempos de Blesa. En cuanto lo de la fuga de talentos a Australia si bajan las retribuciones de 20 millones de euros yo también estoy expectante a ver si se produce, en algunos casos hasta sería una suerte..:-))

  9. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    En todo caso, se me olvidaba decir que cuando la gente se pone su sueldo como ocurre en las sociedades cotizadas es fácil que se los pongan estupendos, porque todos los seres humanos nos vemos mucho mejoers e lo que somos..:-)

  10. Juan
    Juan Dice:

    Interesante tema el que plantea el post. Tema para largo debate. Creo que claramente el ejemplo de futbolistas y ejecutivos es diferente. Aunque a muchos les pese, en el fútbol el espectáculo lo dan los jugadores. Pocas personas, que generan un volumen de ingresos impresionante. Eso genera extraordinaria competencia y movilidad. Además con la extraordinaria ventaja, como señala Elisa, que la valoración de su trabajo es muy objetiva, y por tanto si merece o no ese sueldo, es muy objetivable. La limitación de salarios en la NBA responde a la necesidad de conseguir un espectáculo interesante, no a una cuestión de equidad en los salarios. En la medida en que los equipos se igualen, el espectáculo tiene interés. Nadie quiere ver una liga donde un equipo gana siempre. Esos criterios son aplicables a los actores (igualmente fácilmente objetivable), a los deportistas, ….

    En una empresa, y su CEO, es más difícil repartir el mérito del éxito o fracaso de una empresa entre CEO y otros trabajadores, con lo cual, entran otros parámetros que deben tenerse en cuenta. El problema de que esas personas se fijen el salario a sí mismos es muy real, pero aquí debería primar lo que dicta el mercado, que suele ser mejor indicador, y más operativo que lo que un gran referendum entre los accionistas puede fijar. Publiquen los salarios y comparen empresas (y resultados claro). El problema de como equilibrar los incentivos a corto y a largo en cualquier empresa cotizada es un desafío no resuelto. Muchos intentos, y hasta ahora pocas soluciones reales.

    En cualquier caso, fijar por ley retribuciones de empresas privadas, suena fatal. De empresas públicas por supuesto. En las privadas, empiezas por eso, y terminas con la nacionalización. El control de los riesgos debería hacerse de otra firma, no con el control de los salarios. Formas hay.

  11. Carlos Urrestarazu Rodrigo
    Carlos Urrestarazu Rodrigo Dice:

    No creo que sea una cuestión de moralidad. Ni siquiera de justicia, entendida ésta como algo etéreo que va más allá de su administración. Es una cuestión de transparencia real, de que sea natural y ordinariamente accesible cualquier información al respecto. Yo puedo ser crítico con los sueldos del fútbol, de que -por ejemplo- el futbolista peor pagado del Real Madrid gane 800.000 € anuales, pero tengo capacidad de elegir y de que no me guste el fútbol y no lo consuma. Pero esa información ha salido en los medios. En cambio, los sueldos y bonus estratosféricos de algunos banqueros, especialmente de aquellos cuyas entidades que han sido intervenidas o “ayudadas” con dinero público, no sólo deberían conocerse plenamente, sino estar sujetos a control pleno y, además, percibir un “malus”, o lo que es lo mismo, un descuento proporcional a las pérdidas generadas y que entre todos estamos taponando. Queramos o no.

  12. maria jesus
    maria jesus Dice:

    Enhorabuena por esta sensata reflexión. Muy bien fundamentada jurídicamente. El interes de la sociedad y su supervivencia, en determinados casos, es un bien jurídico protegido en Derecho. Pienso que los códigos de buengobierno, principio de gestión ordenada, due diligence dan mucho juego a la hora de valorar jurídicamente un supuesto de responsabilidad corporativa .la leal administración es exigible incluso en via penal

  13. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Interesante debate Ignacio. Coincido con algunos comentaristas en que creo que no se pueden equiparar los excesivos sueldos de los futbolistas con responsables de entidades financieras que han sido rescatadas con dinero público. Respecto de los primeros, el futbol mueve dinero y si uno es bueno, que cobre más no me parece mal. Quizá lo llamativo es que estemos en una dinámica en la que algún club esté dispuesto a pagar semejantes cantidades (al jugador claro, porque lo de pagar impuestos por la operación eso ya es otra cosa…). El problema no creo que esté en Ronaldo o Messi sino en quienes se prestan a pagar semejantes cantidades. Pero la ley de la oferta y la demanda es así y como bien dices, el Estado no tiene que poner limitaciones en este terreno. Lo curioso es que esto suceda en pleno contexto de crisis económica…
    Por supuesto que nada tiene esto que ver con los directivos de entidades rescatadas con dinero público que han sido indemnizados incluso cuando su gestión ha sido pésima. Esto sí es intolerable porque implica actuar en situación de riesgo moral. Hay que estar a las duras y a las maduras. Si lo hago bien, gano y si lo hago mal, pierdo. Tan sencillo como eso. Y me da igual la cantidad. El problema no es el salario, sino la impunidad y falta de consecuencias por la mala gestión. La asunción de riesgos excesivos en la banca pienso que está más vinculada al “too big to fail” y a una supervisión bancaria ineficaz que a los bonus. Por eso no creo que una limitación de salarios sea la solución.

  14. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Voy a jugar un poco contra del por otra parte excelente artículo de Ignacio que en gran medida comparto.

    Por varios motivos.
    Uno de ellos es que me parece un debate con matices soviéticos en el cual tenemos derecho a decidir sobre la vida ajena y sobre el precio de las cosas sin influir ni en el “Supply Side” ni en la Estructura. Las causas primeras.

    Y ello a pesar de que viendo lo que emerge tras el fiasco de buena parte de Occidente en Ucrania, estoy dispuesto a reconocer que mucha gente añora a dicho régimen y no sólo en Crimea.

    Otro es que cuando los comanches acabaron con el General Custer en la larga noche de Little Big Horn, los “Salvajes” nos conocían como “Wasichus” (Envidiosos).

    Además, como he dicho, estoy de acuerdo en que este es un problema real no exento de peores calificativos.
    No es razonable que un gestor oligopólico tenga remuneraciones astronómicas mientras hay padres perfectamente homologados con los estándares del sistema que lloran porque –sin trabajo– no tienen para llevar a su niño al Burger con otros amiguitos del cole (caso real visto hace unos días).

    Por ello, lo que quizás debemos abordar antes de comenzar a prohibir (o a “vivir de redistribuir” que es lo que astutamente hacen los listos) serían dos cosas. Dos preguntas de lo más normalito.

    1. ¿Por qué, de repente, en los últimos 15 o 20 años, se disparan determinadas remuneraciones? Si no se entienden las razones estructurales de esto –y todos los efectos de dicha estructura– creo que no se puede abordar el problema o que se pierde lo más importante de un posible diagnóstico. Si actuamos así las soluciones son falsas.

    2. ¿Qué es Justicia?
    Hoy día es normal que los filósofos sociales pontifiquen sin definir. Es el caso de Rawls en cuya obra fundamental no hay una definición moralmente aceptable del término más allá del proverbial “Justice as Equity” medido en dinero contante y sonante y sin usar para nada el concepto de Responsabilidad o Mérito. Al contrario. Estas filosofías –si se convierten en estructurales– son parte del problema y conviene valorarlas por sus efectos reales. Hasta a la Metafísica le llega su San Martín.

    Buenos días

  15. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Me alegro de que se haya producido debate, que es lo que precisamente pretendía. Es evidente que no hay soluciones mágicas paro lo que quería poner sobre el tapete es que a veces funcionamos con estereotipos y que hay que abrir la mente, no excluyendo en principio ninguna posibilidad.
    Esa es la razón de meter a los futbolistas. En relación a lo que dice Matilde y algún otro comentarista, creo que sí diferencio bien futbolistas y consejeros, aunque creo que son comparables: ambos son personas que cobran por jugar un papel en entidades privadas. Lo que pasa es que los segundos pueden llevar a un país a la ruina si están mal gestionados y los primeros, al menos de momento, no. Y quizá la ley pueda tener algo que decir en todo esto, ya que se mete en muchísimos otros sitios, sin a lo mejor tanta razón.
    Ahora bien, coincido con Manu Oquendo y con Manuel Illueca en que hay que estudiar bien el origen de los problemas antes de hacer nada. Un post no da para mucho más que para plantear las cosas. Cabría añadir un par de cosas:
    Sobre el tema de lo que es justo o injusto, podemos traer a colación a Sandel, que hemos entrevistado en el blog, sobre lo que es la justicia y, sobre todo, sobre si se ha reflexionado suficientemente, tras la crisis sobre cuál es el verdadero papel de los mercados (“Lo que el mercado no puede comprar”). Tampoco es que Sandel descubra el mediterráneo, pero como es de Harvard se le escucha más. Desde luego, puedo comprender perfectamente las economías de escala y que esas son las reglas del juego, pero creo que también hay que comprender que eso no puede llevarnos a quiebras bancarias y a que todos tengamos que poner dinero por los fiascos de otros, que se han divertido en el juego con muy poca responsabilidad.
    Si a ello le añadimos que el juego del mercado a veces está amañado, como bien dice Alcides Bergamota, con una desaparición práctica de la frontera entre lo público y lo privado quizá no sea una locura tomar cartas en el asunto. Lo cual por otro lado es difícil, porque quienes tienen que tomarlas muchas veces están capturado por los propios regulados.
    Decía Galbraith que un hecho fundamental del siglo XXI es el de la existencia de un sistema corporativo basado en un poder ilimitado para el enriquecimiento con retribuciones exageradas incluso en caso de disminución de las ventas, lo que no es sorprendente cuando los favorecidos tienen las posibilidad de fijar su propia retribución, “un fraude no del todo inocente”.
    http://hayderecho.com/2012/04/22/poder-y-dinero-en-el-control-de-las-grandes-sociedades/

  16. ikazkun
    ikazkun Dice:

    Lo que es inmoral, injusto e ilegal es que los clubes de futbol, teniendo dinero para pagar a sus jugadores, no tengan dinero o teniéndolo no paguen a Hacienda. Si saldaran sus deudas, a ver cuánto les queda para pagar a los jugadores (que tienen todo el derecho del mundo a cobrar cuanto más mejor)

  17. piterino
    piterino Dice:

    Aunque llego algo tarde al debate, quería dejar mi granito de arena. Sólo quería establecer dos criterios diferenciadores en relación con el magnífico artículo del Prof. Gomá y a los interesantes comentarios ofrecidos.

    Por un lado, yo distinguiría radicalmente aquellos ámbitos y sociedades en que fluye (ojo, directa o indirectamente, como señala Elisa de la Nuez) dinero público y aquéllos en los que no lo hace. Porque me parece que, en los primeros, algo tenemos que decir los ciudadanos, pero en los segundos, no tanto. Serán los accionistas, o los socios en su caso, quienes deberán controlar las retribuciones de ejecutivos y profesionales, haciéndose responsables, eso sí, pues en caso contrario nos iríamos al primer supuesto…

    Y por otra parte, yo diferenciaría los criterios morales de los jurídicos al valorar estas cuestiones. Habla el Prof. Gomá de los futbolistas. Si de moralidad se trata, tampoco considero yo excesivamente justo que Messi genere lo que genera a su alrededor (miles de millones de euros para patrocinadores, marcas e instituciones; millones de espectadores en todo el mundo que encienden su TV para verle cada partido; decenas de miles que llenan los estadios para verle en directo; se presenta a un acto promocional en, pongamos, Malasia, y paraliza la ciudad que sea; y un largo etcétera) y que ingrese 3.000 euros mensuales, por poner un ejemplo.

  18. KC
    KC Dice:

    Esta entrada debería haber sido escrita hace como 5 ó 6 años para que realmente hubiera tenido la importancia a la que aspira. Como ya han dicho algunos comentaristas, la comparación no es idealmente perfecta, en el sentido de que los futbolistas forman parte de un circo libre que se ajusta y reajusta de distintas formas. Los problemas empiezan cuando los fichajes superan ciertas cantidades y entonces el club tiene que verse “obligado” a tirar de aspectos ilegales (creo que todos sabemos a qué me refiero). Porque no, querido Gomá, lo de que “Nuestro sistema capitalista es así y ello mueve a competir y mejorar” es absolutamente falaz. No es que sólo sea falaz, es que es muy inocente. Tan inocente que pudiera pasar la barrera de algo que sonara peor.
    El sistema capitalista puede ser o muy bueno, o muy malo. Esas dos posibilidades dependen del conocimiento de un país para establecer unos criterios que normalmente se verán realizados en filosofías/ideologías y, más tarde, en leyes. Pero sería muy inocente pensar que estas leyes derivan únicamente de la objetividad (que sería lo deseable para el buen funcionamiento de la maquinaria). Del mismo modo, la competencia puede ser o muy buena, o muy mala y ello dependerá de las reglas de cada sistema, que a su vez derivan de la cultura y la ética colectiva. Y no, España no es un ejemplo en eso. Más bien todo lo contrario. Es más, sinceramente da vergüenza ajena el leer según qué cosas a determinados juristas y economistas españoles. Puede sonar muy duro, pero a veces roza lo lamentable. Y no me estoy refiriendo a opinólogos de barra de bar, no. Ojalá. Me refiero a personas de las que se les espera un criterio más o menos acorde a sus posibilidades de información. Y eso, en España, es absolutamente lamentable y da, como digo, vergüenza ajena. Pero no me refiero a una vergüenza anecdótica, o un rubor pasajero, me refiero a un estado emocional en el que uno llega a sentir auténticas ganas de vomitar.
    La pregunta a la que se refiere la entrada algunos se la hacían ya “cuando todo iba bien”, porque alguien que aspire a no ser un cazurro intelectual entiende que los límites no siempre son sinónimo de disminución de libertades, sino de sostenibilidad. Y eso es lo que algunos no han entendido ni entenderán en su vida, porque creen, por alguna razón, que todo es infinito. Y como ya decía el sabio, no hay nada infinito, más allá de lo que pueda ser el Universo y la imbecilidad humana.
    Lo del tema de los directivos en España es otro tema que da vergüenza ajena, ya desde hace tiempo. Pero es que no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que la regulación era una soberana bazofia. Es tan simple como que es absolutamente ilógico que unos directivos puedan aumentarse los salarios o bonificaciones cuando están despidiendo masivamente y generando un aumento de desempleo (cosa que tiene una obvia e indirecta trascendencia pública). Aunque eso es una mera anécdota en todo el tinglado. Y un blog tampoco es infinito.

  19. KC
    KC Dice:

    Lo que no puede ser es que haya personajes que afirmen cosas como que “los que roban en mi supermercado se llevan whiskey y jamón ibérico” (titular en un diario online hoy mismo) “desconociendo” (por supuesto que no lo desconoce) que el 30% de los supermercados son cometidos por sus propios trabajadores (obviamente por razones muy claras que este señor no va a querer reconocer). Y es curioso, porque este mismo personaje dice a veces cosas interesantes. Pero imagino que es complicado no dejarse llevar por el más burdo cinismo, hipocresía y demagogia cuando se habla de sí mismo y de la conducta de otros.

    No, hombre, no, la mayoría de la gente que va a hurtar a un supermercado es porque se ve abocado a ello, entre otras cosas, por la de incapacitados mentales que han ido poblando el sistema y que de una u otra forma lo regulan. Cuando uno paga unos salarios justos al trabajo que se hace, y con una parte justa de las posibilidades de esa empresa, ese 30% de trabajadores de tu empresa que te roba al más estilo “quién roba a un ladrón tiene 100 años de perdón” disminuye considerablemente. Eso lo saben hace ya bastante tiempo en muchos países, pero por alguna razón parece que en España eso no lo vamos a entender nunca. Porque en España somos especiales, imagino.

    http://ultimahora.es/mallorca/noticia/sucesos/ultimas/el-30-de-los-robos-en-supermercados-son-cometidos-por-los-propios-trabajadores.html

    Habrá quien lea lo que ha dicho el personaje y directamente piense que hay españoles que son unos vagos que no quieren trabajar y que por eso van a robar whiskey y jamón serrano a su supermercado (cuando los profesionales de seguridad están diciendo que el 30% son los propios empleados y el 20% fallos administrativos y proveedores, además de una tasa alta de reventa entre inmigrantes del este en el otro 50%). Lo curioso es que en la totalidad del territorio español es muy posible que, mientras el índice de desempleo en este sector ha aumentado considerablemente, los directivos hayan también aumentados sus cuotas. Y ya ni hablemos de presuntas donaciones…

    Insisto, el tema empresarial/dirección en España es ya no lamentable, sino absolutamente vomitivo. Está en las antípodas de otros territorios a los que por supuesto les va bastante mejor (y no por casualidad).
    Y este es un sólo ejemplo de muchos que podrían ponerse. Es más, sólo hay que recordar que un ex Presidente de empresarios está en la cárcel por razones fundadas…

    ¿Hay que explicar de dónde sale esta gente y por qué hacen este tipo de declaraciones? A ver si va a ser como Pedro J el otro día y dentro de un año dice que él no dijo lo que todos entendimos claramente…

    Es que es un país de circo, señores. No he visto cosa igual exceptuando Italia. Bueno, y Portugal y Grecia, pero éstos estarían de alguna forma exonerados porque allí no hay tanta posibilidad de criterio. Lo de la educación tampoco se ha llevado nunca (en el sentido académico, la otra me la sopla, particularmente).

  20. KC
    KC Dice:

    Porque estoy pensando que igual es que hay alguien que piense que los muertos de hambre lo que deberían hacer es dedicarse a buscar trabajo y si no lo hay, o no lo encuentran, vivir del aire o emigrar a otros territorios ¿no?

    Que esto lo diga alguien “normal” es lamentable. Pero si además lo dice alguien que está metido en todo tipo de sombras (por las que además luego ha sido imputado o incluso encarcelado) ya es digno de estudio psiquiátrico y sobre el que la Criminología debería indagar bastante más.

    A ver si Panero tenía razón y el loco no era él, sino nosotros.

  21. Delaney
    Delaney Dice:

    No nos engañemos, el fútbol se lleva mucho dinero público y disfruta de grandes privilegios. Por ejemplo, para el Barsa es fundamental la aportación de la televisión pública catalana, sin la cual ninguno de los dos sería ni la mitad de lo que es. Y si las celebraciones de cualquier otra entidad generasen los disturbios que hay siempre en las celebraciones del Barsa, hace tiempo que se hubieran prohibido radicalmente. Por otra parte, esos grandes sueldos son sencillamente inmorales, como son inmorales quienes los reciben y viven con lujos exorbitantes mientras otros seres humanos mueren de hambre.

  22. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    A mí no me parece mal en absoluto que alguien cobre no 40 sino 4000 millones de euros anuales. Como máximo, que tampoco, me produciría envidia, de la sana, que la otra si la conozco, no soy consciente.

    A mí lo que me parece inmoral es que quien decide se fije su propia retribución “por sí y ante sí” y en perjuicio de terceros.

    Veamos el caso del tubolista. No gana por pegarle patadas a un balón, sino por pegárselas de determinada manera que sólo él sabe hacerlo y además, porque genera una imagen que permite obtener cuantiosos réditos publicitarios. Salvo que haya un fraude entre las partes, estas son libres de pagar lo que estimen por los servicios de la estrella.

    Vamos, que no es lo mismo el caso Bale que el caso Neymar.

    Y para eso el estado de derecho tiene mecanismos de respuesta que deben ser necesariamente ex post: el poder judicial. Ni el gobierno ni el parlamento deberían meterse a limitar lo que ganan o dejan de ganar los demás, máxime cuando no son tan estrictos consigo mismos cuando se trata de determinar, con toda la falta de transparencia y todos los privilegios posibles, sus propias remuneraciones.

    Se me ocurren varias soluciones para el problema, curiosamente algunas están previstas por las leyes para los clubes de fútbol:

    a) Requisitos rigurosos para evitar el conflicto de intereses a la hora de fijar las remuneraciones.

    b) Remuneraciones ligadas a objetivas y sistemas bonus/malus.

    c) Hay que hilar fino: No es lo mismo robar, fallar, equivocarse en las previsiones o una crisis global, causada por agentes externos y muy especialmente la irresponsabilidad de quienes manejan la política monetaria.

    d) Máxima transparencia, incluso con obligación de publicarlas en páginas webs, aunque con restricciones derivadas de la seguridad de las personas y del derecho a la intimidad. No es lo mismo una sociedad cotizada que una pequeña empresa familiar.

    f) Exigencias de fianzas y garantías para responder de posibles quebrantos por la gestión. Curiosamente se exige de los directivos de los clubes de fútbol pero no de las SADs.

    Veamos el caso de los banqueros.

    ¿Cuánto debería ganar Goirigolzarri que va a salvar Bankia y conseguir que el erario público recupere lo que se puso en Bankia (17.000 m€)?

    Veamos el caso de los cajeros.

    ¿Cuánto debería ganar Narcís Serra cuya gestión al frente de Caixa Catalunya nos lleva costando hasta la fecha 11.000 m€, sin perspectivas de poder recuperar nada?

    ¿Cuánto debería pagar Zapatero cuya indiscutida gestión política ha llevado al país a la quiebra?

    ¿Cuánto Rajoy que tras haber sido presidente de diputación, vicepresidente autonómico, 5 veces ministro, vicepresidente del gobierno y lider de la oposición parlamentaria durante 7 años no se enteró del desastre de las cuentas de ZP hasta que llegó al poder, despues de haber pactado con él la reforma de la Constitución ventilada en quince días de agosto?

  23. Juan Antonio Aliaga
    Juan Antonio Aliaga Dice:

    Ignacio, muy interesante y actual tu artículo…. Tu aproximación al problema global me parece que es la más acertada: la practica de una política retributiva incorrecta (más que alta) de los más altos directivos no tiene los mismos efectos en todos los sectores de actividad.

    El sector financiero es, con diferencia, el más sensible a políticas retributivas inadecuadas. Y no es es necesariamente inadecuada la que es “alta” (incluso extremadamente alta); es inadecuada aquella que ancla su materialización a indicadores de (i) beneficios a corto plazo, o (ii) hacia tipos de negocio de riesgo elevado, dentro de los posibles, o (iii), lo peor, de creatividad contable desbordada. Esta inadecuada fijación de criterios retributivos es lo que -según se supone que hemos aprendido- resulta lesivo para la empresa.

    Y lo peor es que en el caso de bancos, la gestión de estos altos directivos (conducida por sus retribuciones) está inevitablemente impregnada del “moral hazard”, de modo que el desastre completo de la entidad acaba siendo un desastre social, no solo para sus accionistas, tal como mis hijos averiguarán cuando echen la vista al origen de lo que les toque pagar…. De ahí que sea importante en extremo la fijación de criterios adecuados en la retribución de los directivos bancarios. Las inmobiliarias se liquidan (con el consiguiente perjuicio para accionistas y directivos); los bancos, en la práctica, no. Ningún Estado quiere jugar con el riesgo de corrida de depósitos.

    Y en medio de esta realidad, ahí siguen parte de los mismos directivos beneficiados en su día por esa incorrecta política retributiva. Resulta -mirado con cariño- irónico ese grito apagado a favor de la “autonomía” en la fijación de la retribución.

  24. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Creo, como Delaney, que no nos podemos engañar pensando en que la actividad de un club de fútbol está tan controlada como el bar de la esquina. Hemos hecho del deporte futbolístico más que eso: lo hemos convertido en uno de los mitos con que engañamos, entretenemos y distraemos a los ciudadanos para que no se metan en otros asuntos más serios. Pan y circo. En su momento se le reprochaba a Franco. Hoy hemos multiplicado el supuesto espectáculo (pocos partidos lo son como deporte) de los grandes clubs que venderán después sus camisetas o las entradas a precios exagerados contando con la alienación de los aficionados. Al final los clubs se convierten en brazos del sistema o del poder y lo escenifican con la asistencia a los palcos presidenciales de gobernantes de todo tipo y pelaje. El fútbol de verdad está en quien se compra sus propias botas para competir en lo que no es más que un simple juego deportivo. Todo lo demás es negocio privilegiado y rentas que se escapan. ¿De donde si no iban a remodelarse estadios cuando la cifra de deuda es insostenible? Con respecto a los sueldos de los “directivos” en general ¿qué justificación tienen sus méritos cuando el resultado final es una crisis mundial?

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