La dicotomía Paidos/Nomos: más educación es más justicia y no a la inversa.

Confieso que llevo demasiado tiempo con este “post” en galeradas. Resumir no es siempre sencillo y el curso del tiempo cambia sucesivamente la idea de base que entroncaba con el reto de refutar las palabras del Prof. José Antonio Marina a las que me referí en este post , ya que nuestro insigne filósofo mantiene en dicho prólogo para no juristas que: “Los griegos, demasiado racionalistas, pensaban que era mejor que las normas fuesen redactadas por una sola persona”. Quería entonces haber expuesto que, como en tantas otras cosas, debemos los conceptos originarios de justicia no a la cultura romana, sino a la griega y pretendía – como allí se dice – apoyarme en “El Derecho Antiguo” de Sumner Maine y en “Paidea” de Werner Jaeger, para demostrar que la Historia del Derecho, con mayúsculas, no puede comprenderse partiendo de Apio Claudio “el ciego”, su escriba Cneo Flavio y el Pontífice Máximo Tiberio Coruncario, para quienes las formas rituarias eran más importantes que el contenido.

Quería entonces sostener la opinión de que fueron los poetas filósofos y legisladores griegosantiguos, desde Hesiodo hasta Platón, pasando porSolón (al que Marina llama “profesional de la redacción de constituciones”, pero que debe ser recordado tanto como sabio cuanto como poeta y legislador, quienes nos llamaron la atención, para siempre, la importancia de la Justicia (“Dike”), como puede verse en el propio el problema de la Justicia se liga no a la norma positiva, sino, a la Educación, entendida como “paideia”, esto es, como “principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite su peculiaridad física y espirtual” en palabras de Jaeger.

Sin embargo, desde entonces y a lo largo de estos meses, cualquier planteamiento relativo a la educación nos aparta de un debate profundo sobre la diferencia entre “Paidos” y “Nomos” tal y como queríamos plantearlo, es decir, como está planteado desde Grecia: la educación, ad intra, hace poco necesario el Derecho, ad extra. Por tanto tendremos que dejar esa cuestión para otro momento y, al hispánico modo, posponer lo importante en aras de lo urgente, es decir, la importancia crucial de que España alcance, cuando menos, una estabilidad del “sistema educativo”.

Cuando decimos “sistema educativo” en realidad nos alejamos ya de modo notorio de la cuestión fundamental: educar (de ex-ducere, “conducir o llevar hacia fuera” que personalmente he traducido siempre como “extraer las cualidades de la persona”), no es instruir ni enseñar, es mucho más, pero desde luego, no es adoctrinar o indoctrinar. Y tengo para mí que la gran falla de nuestra sociedad actual (y no me refiero sólo a la Española, aunque hablo aquí de nosotros) es, tristemente, la única que podría habernos hecho mejores tras el cambio constitucional de 1978. Hemos perdido más de tres décadas en los que la educación ha sido un campo de batalla político más, en vez de una “res sancta” y como tal fuera del comercio no ya económico (que también) sino especialmente partidario.

Para abordar un problema lo primero que hace falta es saber si existe y, si existe, examinarlo sobre la base de evidencias, de datos. Como no hay espacio suficiente en un “post”, me permito remitir al lector a este post de una web de divulgación científica bastante ilustrativo sobre muchas de las cuestiones del debate abierto sobre “la cuestión educativa” hoy y aquí. En vez de partir de datos y analizarlos sin apriorismos, parece que entre nosotros se parte de un “modelo educativo” determinado para conseguir unos fines no necesariamente comunes, algunos de los cuales son ideológicos y otros simplemente estadísticos.

Así, se lee que España no invierte en educación y a la par que España invierte un 35% más en educación que la media de la OCDE pero se encuentra estancada desde hace una década. Al final, como los que deben no quieren ponerse de acuerdo, imaginamos que presionados por sus respectivos grupos de presión y cabildeo, y la sociedad civil no hace lo que debe, volvemos a los debates de siempre (que si religión o la educación para la ciudadanía, que si la escuela pública o privada, que si la camiseta verde o el alzacuellos…) , si bien nadie se hace preguntas tan simples como: ¿Por qué la tableta o el portátil se da(ban) gratis a los estudiantes pero los libros, los cuadernos y los lápices no?

Entonces, lo que ocurre es que, si acudimos a la historia legislativa española, desde la Ley de 9 de septiembre de 1857 de Claudio Moyano (“Ley Moyano”), salvando algunos Decretos de la Segunda República, pasamos a las Leyes de 1939 y 1953, de ellas a las de 1970 y, desde entonces, se han publicado en el Boletín Oficial del Estado nada menos que ocho Leyes Orgánicas tan peculiares como sus siglas (LOECE, LODE, LOGSE,LOPEG, LOCE, LOE y LOMCE) más las Leyes Universitarias, todo ello seguido de reglamentación nacional y legislación y reglamentación autonómica. Es decir, aquí creemos que la educación se remedia a base de normas cuando son las segundas las que se cumplen e incluso hacen innecesarias a base de la primera.

Así, el BOE de 1 de marzo publica precisamente la ultimísima (por el momento) norma, a saber, el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria, en desarrollo de la Ley Orgánica 8/2013, de 8 de diciembre (“Ley Wert”), lo que nuestros niños, nuestra única esperanza real de mejorar en un plazo razonable, deberán estudiar. La pugnacidad política anuncia ya que, de producirse cambios electorales, la Ley, y por tanto, las normas que la desarrollan y por tanto los estudios, será modificada por novena vez, a lo que se añade el hecho de que varias Comunidades Autónomas hacen gala públicamente de que no van a cumplir la norma, lo que no es de extrañar tras la radical decisión de inaplicar la LOCE realizada por el primer “Gobierno Zapatero” mediante el Real Decreto 1318/2004, de 28 de mayo.

El marasmo normativo-educativo no es sino prueba del desafecto o del mal inclinado afecto del pueblo español hacia la educación en su sentido más profundo. Afortunadamente ya no hay analfabetos estadísticos, pero les aseguro a Uds., como profesor universitario y profesional en ejercicio, que el número de analfabetos funcionales, de personas incapaces de un sentido crítico razonado es muy elevado y creció exponencialmente con la implantación de la ESO. Lo más triste, castrando las enormes posibilidades de varias generaciones de estudiantes que han contado con más medios que las anteriores y que hemos lanzado a la vorágine del botellón, la vida fácil y la falta de esfuerzo, cuando pueden verse en ellos cualidades preciosas como las de cualquier nueva generación.

Ante tal estado de cosas, leemos día tras día propuestas de todo tipo, desde las más radicales (por ambos lados, güelfos y gibelinos) hasta las de todos aquellos que, como algunos colaboradores de este Blog  o el propio Marina en su reciente artículo de “El Mundo” de 4 de diciembre de 26/02/13, ven con preocupación la aceleración de los conocimientos y del aprendizaje en el mundo actual y consideran necesario subirse a ese tren de alta velocidad. En palabras de Fernández-Villaverde y Garicano “¿Qué cabe hacer? La verdad es que no tiene mucho secreto: mover a la mayor cantidad de gente posible del segundo grupo (los perdedores) al primero (los ganadores). La clave, más que nunca, es la educación en habilidades abstractas, analíticas y de creativas, es decir, justo lo que no estamos haciendo en España (aquí lo explicamos)” (conviene leer su artículo de “El País”, incluso aunque no se esté de acuerdo en todo su enfoque).

La cuestión de base sobre este tema es si existe o no un consenso de la sociedad civil, de la amplia clase media española, sobre la importancia esencial de alcanzar un acuerdo estable que la ponga a la Educación, en su más amplio sentido, en el epicentro de nuestros esfuerzos de mejora, como el único remedio, la única medicina, que puede devolvernos las riendas de nuestro futuro colectivo, con hechos, no con declaraciones, aunque estas ayudan. Tengo dudas.

Por ejemplo: En el ámbito de la Unión Europea, tanto el Consejo como el Parlamento y el Comité Económico y Social hablan de “un nuevo concepto de educación” y creo yo que en lo esencial coindicen con los colaboradores antes citados de “¿Hay Derecho?” y con el propio Marina y otros muchos. Para empezar, la página de la Comisión sobre políticas educativas ni siquiera está disponible en Español (sólo inglés, idioma en el que la Comisaria Vassiliou, chipriota educada en Gran Bretaña, suponemos estará cómoda), lo que constituye un disparate burocrático. Si alguna información debiera estar disponible en todos los idiomas de la Unión, cueste lo que cueste la traducción, es la de las políticas de Educación y Justicia. Mi pregunta es, ¿cuando se habla de una educación para el futuro en la Agenda Europea 2020 (sólo faltan 14 años para llegar a la estación final) o en cualquier trabajo al respecto, se piensa más bien en la integración laboral de los educandos, o se piensa en su formación integral?

Porque, verbigracia, no veo cómo una persona adquiere una mayor libertad de pensamiento aprendiendo inglés o alemán que aprendiendo latín y griego clásicos y haciendo de aquél la lingua franca realmente neutral de la Unión Europea, sin ventajas para ningún Estado Miembro. ¿Hablamos de matemáticas y física, economía y derecho (además, visto éste como una ciencia auxiliar de la economía, tal y como lo ven gran parte de los economistas docentes y prácticos), o hablamos de arte – incluyendo música, evidentemente -, historia y literatura también? ¿Hablamos de formar gente capaz para “encontrar un empleo cualificado” o hablamos de gente capaz, incluyendo en el términos a los discapacitados, por supuesto? ¿Hablamos de formación práctica o hablamos de formación? Porque, verán Uds. sin aprender teoría es imposible que las cosas funcionen en la práctica.

Un tal Sr. Renzi, del que incluso quienes viajamos con frecuencia a Italia habíamos oído hablar más bien poco hasta hace unas semanas, declaraba el 15 de noviembre de 2013, en la apertura del curso académico de la Universidad de la ciudad de la que era alcalde, Florencia: “Es necesario, sin embargo, recuperar los valores de la propia identidad y de la propia comunidad. Se sale de la crisis invirtiendo en educación, cultura, investigación y universidad. Puede sembrar un elemento de locura, pero en mi opinión es el único camino para salir de la fase de dificultad”. Este mismo señor, al solicitar la confianza del Senado dijo: “Que conste en acta que la escuela es nuestro punto de partida. Cada miércoles estaré en una escuela del País: partiré de Trieste”. Parece que ya estuvo en Treviso , pero ya veremos si sigue y si es de verdad o es populismo y si Italia aborda las reformas educativas imprescindibles y similares a las que debe emprender España, pero partiendo de un gran acuerdo social que sirva para lo poco que queda de siglo XXI. Un hombre educado no es necesariamente un escéptico, pero no da por cierto nada que no pueda comprobarse y en el campo de la política poco hay roca firme y mucha arena movediza.

Lo que el Sr. Renzi considera necesario en Italia es igualmente necesario en España, pero no para hacer que las futuras generaciones sean más productivas, manejen mejor internet o los ordenadores, sino y además de eso, para que puedan elegir libre y dignamente su futuro con igualdad de oportunidades, para que elijan si quieren ser, el palabras del Sr. Garicano, Dinamarca o Venezuela, pero mejor aún para que sepan quienes somos y hemos sido nosotros mismos y, acaso, prefieran no se bálticos ni caribeños y elijan conscientemente ser, simple y llanamente, españoles, cultivando las muchas virtudes que nos empeñamos en empañar con nuestros tantos defectos, pero que nos ponen en una situación razonable para formar a nuestras nuevas generaciones en la “tercera cultura”, esa para la que no hay distinción entre ciencias y letras, sino entre saber e ingnorancia, y en la que la formación del hombre íntegro e integral, la “paideia” es un fin en sí mismo, y no un medio para conseguir un fin impuesto por no se sabe quién desde no se sabe dónde con no se sabe qué intereses, que no son, desde luego, los que libérrimamente se fija a sí mismo un hombre debidamente instruido y educado.

Si al hablar de educación Uds. entienden lo mismo que la Comisión el Parlamento Europeo  o incluso el Comité Económico y Social Europeo, entonces nos entendemos bastante a medias. Si al hablar de educación Uds. entienden que es la forja y tradición (de traditio, entrega) del espíritu individual y colectivo, la transmisión de ciertos valores comunes e intangibles forjados generación a generación tras decenas y decenas de generaciones, al punto de que esa educación hace que los ciudadanos alcancen el convencimiento interior y libre sobre tales principios y valores comunes, puede que estemos hablando de lo mismo y, si vemos que en España no somos capaces de ponernos de acuerdo sobre la importancia intrínseca y no extrínseca de la “paidea” entonces creo que podremos llegar a algunas conclusiones de por qué nos pasa lo que nos pasa, porque tal vez el enfermo no es sólo la clase (“la casta”, volviendo a la Península Itálica) política, sino la sociedad civil a la que representa y que todos nosotros, la amplia clase media que tiene alguna instrucción, que mantiene aspiraciones y no necesita quemar contenedores (con su IVA incluido) tengamos también que ser diagnosticados, como mínimo por lo fácil que resulta culpar al otro por acción mientras nosotros nos declaramos inocentes por omisión.

 

29 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días.

    Simplemente agradecer al autor sus pensamientos sobre el asunto de la educación, su emotivo recuerdo de D. Juan Iglesias y hacer algunos apuntes menores y complementarios.
    Llevo unos días en Canarias visitando a uno los hijos y a un amigo que lleva unos años prejubilado de la docencia universitaria en el norte de España. El domingo pasado me acerqué unas horas a Tenerife y pasamos un largo rato charlando. Mucho de aquella conversación acabo de revivirlo al leer el artículo de Jesús Casas. La sensación es descorazonadora. Triste.

    El jueves siguiente asistí en Gran Canaria a una conferencia en la que un diputado socialista, joven profesor universitario, demostró la profundidad del “precipicio” a una audiencia de fieles corteses y algún despistado. –Tierno lo dejó bien avisado–
    Ni al veterano presidente de la mesa quedó la menor duda del daño que el sistema educativo había causado al propio conferenciante. En valores y en “contenidos” que ya es decir.

    Si pensamos que esto es corregible desde dentro creo que estamos equivocados.
    Similar fenómeno es observable en toda Europa en prácticamente cualquier materia pero fundamentalmente en las llamadas “ciencias sociales” todas ellas de naturaleza profundamente política y “politizable”.

    Esto tiene efecto práctico y mucho más en los más altos niveles de gobierno donde todo se hace en función de su efecto en la opinión y es posible ver a aspirantes a líder-lideresa decir monumentales sandeces o balbucear aterrados ante una pregunta “delicada”, es decir contraria a la opinión predominante o al perfil público buscado.

    A veces, a estas horitas, se le ocurre a uno que si esto no tiene arreglo desde dentro quizás pueda ayudar organizar un ejemplo desde fuera. Un “faro” ahora que también a ellos hemos jubilado. Un lugar de “postgrado no reconiocido”, libre y fuera del sistema. Hoy hasta las “privadas” siguen el Currículum estatal y no lo endurecen por seguir lo público (incluyo la UE) y no perder mercado, de tal modo que la regresión es la norma y el resultado. Un lugar en el cual los maestros pasen el relevo a los que quieran salir del pozo. Como se hace lo importante. Porque sí.
    Las cosas son poliédricas. Y cuando el profesor Iglesias decía aquello de que el ser humano es “con” otros, creo que sabía perfectamente que, al mismo tiempo, el ser humano sólo se realiza en soledad profunda, donde el gregarismo forzado no impide palpar el verdadero sentido de todo.

    En fin, D. Jesús, muchas gracias.

  2. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Fe de erratas: “abalféticos estadísticos” por “analfabetos estadísticos”.

  3. Cruz
    Cruz Dice:

    Gracias por este artículo, Señor Casas.

    Cada vez que salta a la palestra el tema de la educación no puedo evitar acordarme de la Institución Libre de Enseñanza. Por su ideario y por las circunstancias que dieron lugar a su nacimiento, casi exactamente las mismas que ahora. Si aquellos “krausistas”, que concebían la educación, entre otras cosas, como un todo integral, neutro, dentro de la tolerancia y extensiva a todas las clases sociales, considerando imprescindible el apoyo de las familias, viesen lo que hay ahora, no se si se echarían a llorar por el fracaso cosechado o celebrarían, esperanzados, su visión de futuro.

    Eso sí: Si hay algo que está claro es que al Poder Establecido, ahora igual que entonces, no le interesan ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. Y mientras se siga viendo la “educación” como algo global “que el Estado regala desde las aulas” y no como el logro individual derivado de una actitud de aprendizaje, de esfuerzo continuo, que conforma a la persona como ser humano, seguirá siendo un vulgar adoctrinamiento de masas que dependerá de la presunta ideología del partido gobernante en cada momento.

    ¿Aprenderemos?

  4. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Fantástico artículo. La educación sigue mereciendo toda nuestra atención, a pesar de constatar que seguimos caminando en la dirección errónea. Tantas veces denunciada la deriva de la educación en campo de batalla político e ideológico, y la ausencia de una educación para formar personas capaces de pensar y desarrollar un espíritu crítico. Gracias por el post. Ahora nos queda pensar que vamos a hacer al respecto …

  5. KC
    KC Dice:

    “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres” Claro que al pobre Pitágoras lo de la Psicología no se le daba del todo bien… Y es curioso en lo que ha devenido Roma, Atenas y Castilla, en las que cualquier imbécil se pone ropa elegante o un bolso de marca y se piensa que ya es un tipo educado.
    “Porque, verán Uds. sin aprender teoría es imposible que las cosas funcionen en la práctica”. Bueno, eso mismo dice la teoría, Casas, lo que se sucede es que cuando la teoría está alejada totalmente de la praxis por mucha teoría que usted quiera aprender, volverá a caer una y otra vez en la aplicación. La teoría se extrae de la observación práctica/empírica y no al revés. Esto en Física, Química y Biología lo tienen muy claro, pero no sé por qué en Derecho, Economía y similares no lo tienen tanto. ¿Es qué creen estos teóricos que son ellos los que hacen la práctica de la realidad? Pues menudos catetos, oiga.

  6. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Jesús, bienvenido de vuelta al blog, te echábamos de menos. Totalmente de acuerdo con tus reflexiones pero mientras los padres españoles no exijamos más, lo llevamos claro. Aquí la mayoría encuentra que sus vástagos están muy bien formados porque sacan buenas notas en matemáticas o lengua en un sistema bastante mediocre aunque no abran un libro en su vida y el espíritu crítico ni está ni se le espera. Como bien dices, ya no tenemos analfabetos estadísticos, ahora los tenemos funcionales pero encima están encantados de haberse conocido. Algunos de ellos en puestos muy relevantes, por cierto. De la mediocridad general de las Universidades españolas también habría mucho que hablar. Pero me parece que lo primero es que los padres -y no solo los profesores, que lo saben muy bien- empecemos a tomar nota del estado del arte.

  7. Sergio
    Sergio Dice:

    Enhorabuena por el post Jesús, completamente de acuerdo en la idea de recuperar una verdadera educación no en habilidades prácticas sino en contenidos, en principios y en razonamientos que permitan adquirirlas.
    Sin embargo, en mi opinión, esto no se conseguirá sin superar el Estado de “taifas” en el que vivimos, sin que exista una única ley de educación (con un contenido claro e inteligible tanto para el personal docente como el resto de ciudadanos) y sin que, en definitiva, el Estado recupere sus competencias educativas de forma que se excluya a la política educativa de la pugna política regional. No nos engañemos, la educación lleva todos estos años en manos de personas que o bien han actuado de mala fe por verdaderas “fobias” ideológicas y personales contra cualquier forma de excelencia en aras de un “igualitarismo en la mediocridad” falaz y pernicioso, o bien, simplemente, han dado muestras de un alto grado de incompetencia en el ejercicio de sus funciones.
    La única forma de revertir la situación en que nos hallamos es negar cualquier intervención en la política educativa a pedagogos, psicopedagogos y demás partidarios del modelo de educación comprensiva en el que se ha basado nuestro mal llamado “Sistema educativo”.

  8. Horatius
    Horatius Dice:

    Chapeau por tus reflexiones, Jesús. Humanitas, paideia … es decir, contenidos y no ‘competencias’ es lo que necesitan los jóvenes españoles. Necesitan transitar el camino de la tradición, no dar bandazos, porque simplemente han aprendido la ‘competencia’ de andar. Eso en cuanto a la raíz *paido- (ojo, ‘paidos’ es genitivo: cuidadín con la declinación). En cuanto al ‘nomos’ (esto sí que es nominativo), lo mejor es lo que dice Sergio: la ley educativa ha de ser redactada en español, no en esa jerga indigesta moldeada por los ‘expertos’ a su gusto (que evidentemente es malo, muy malo); ha de ser sencilla (quod fit per pauciora frustra fit per plura); y ha de ser española, sin complejos. A ver si así tenemos no sólo más ‘paideia’, sino también más ‘dike’ y, en definitiva, llegamos a la ‘areté’.

  9. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Gracias a todos los comentaristas, glosadores y postglosadores. Para no hacerlo largo, copiaré mis respuestas en dos comentarios:
    Acabo de aterrizar de un viaje a Tel-Aviv y Jerusalén. He comentado con amigos locales la situación de la educación en el sentido de mi artículo. Creo que ni siquiera están en posición de abordarlo. Salvo grupos pequeños de idealistas y genios como Baremboim, los jóvenes israelíes tienen miedo de los árabes y viceversa y ninguno de ellos veía sus problemas acabados en una generación. Sin embargo, si miráis a la historia de Israel veréis la de un pueblo que, no necesariamente por motivos religiosos, tiene una idea de su propia “paideia” lo que le lleva a sobrevivir como tal pueblo desde los últimos 4.000 años tras la deportación a Babilonia, la diáspora, la expulsión de España y tantos otros lugares y la shoa. Tener una idea de lo que uno quiere ser (y nada más lejos de la sociedad Israelí que el “monolitismo”, pues son profesionales de la polémica entre sí) ayuda a ser.
    Para Manu Oquendo: “Un lugar de “postgrado no reconocido”, libre y fuera del sistema”. No tengo el gusto de saber cómo funciona, pero existe una asociación llamada “Colegio Libre de Eméritos” (http://www.colegiodeemeritos.es/ ) que acaso sea a esto a lo que se refiere. Prometo informarme.
    Para Cruz: Un oasis admirable (aunque tengo amigos historiadores que la han analizado con profundidad y califican la Institución Libre de Enseñanza de “Club de Señoritos”) y creo que el comentario está en la línea del Sr. Oquendo: si hay instituciones que pujan por el saber, éste se extenderá como una gota de aceite en el agua, aunque lo que yo trataba de decir no es eso, porque el aceite flota sobre el agua y no se mezcla con ella…
    Para Juan Luis Redondo: nos queda que pensar, pero la cosa es que no sé si nos ponemos a pensar en la naturaleza esencial de la “paidea” (creo que el término griego expresa mejor lo que pretendo decir) para el futuro de nuestra sociedad. ¿Queremos pensar en común y ponernos manos a la obra o somos más de discutir e ir promulgando leyes que deroguen otras leyes?
    Para KC: La teoría que se extrae de la práctica anterior se puede y debe enseñar a las siguientes generaciones como algo ya aprendido, por supuesto, experimentando, pero lo que trato de decir es que la educación de alto nivel no puede limitarse a la explicación de saberes prácticos. Por lo demás, el Derecho de verdad no es una ciencia teórica, sino práctica. El Derecho no se inventa, se descubre mirando la realidad: “iura condere”, ya lo he dicho en otro lado.

    • KC
      KC Dice:

      Jesús, lo primero, lo fundamental, lo principal, lo primario es la observación de la realidad para extraer lo que algunos teóricos de postín denominan teorías. Lo segundo, lo accesorio, lo secundario es la teoría, que es un conjunto de descripciones que proceden de la observación práctica de la realidad. Lo que sucede con las ciencias sociales, a diferencia de las exactas, es que los teóricos son absolutos ignorantes prácticos que aprenden teorías totalmente desfasadas y creen que van a perdurar en el tiempo porque “ha sido siempre así”. El mundo jurídico y económico español está lleno de este tipo de teóricos de barra de bar, que creen que el manual que leyeron hace 30 años funcionará igual hoy día. La educación de alto nivel por supuesto que puede y debe pasarse en “saberes prácticos”, Jesús, hoy más que nunca. Porque es la práctica de las cosas, el cómo se practican, lo que debe generar la teoría en las ciencias sociales. Sinceramente, hay manuales de Derecho y Economía españoles que parecen extraídos de películas de ciencia-ficción. Si a ti eso te parece adecuado, me parece bien. A mí me parece una desfachatez la de afirmaciones y aseveraciones lamentables que se lanzan al vuelo bajo lo de “es que yo puedo tener mi opinión”, que es a lo que se reduce la educación española, sin importar que la esencia de lo que se diga tenga más o menos una objetividad y un criterio. Es así precisamente, con las teorías de determinados catetos, como se generan las ideologías que luego degeneran en todo tipo de chapuzas, como las que lleva sucediendo con el tema fiscal, el societario y demás, que afectan directamente al estado económico de un territorio. Yo creo que no somos conscientes de hasta qué puntos hemos sido unos chapuceros por, precisamente, no tener en cuenta la práctica real de las cosas. Pero que la educación es la mayor riqueza que pueda tener un país debería ya ser un mandamiento sagrado. A excepción de quien crea que educación es ponerse una corbata o un bolso de marca, como cree algún que otro merluz@.
      saludos.

    • KC
      KC Dice:

      Dónde dije “descripciones” va “conclusiones”, algo que importa bien poco hoy día por lo que veo, porque cualquiera extrae una conclusión de una conversación de ascensor, una entrada de un blog o, peor aún, un post en Feisbu o en el Tuiter. Pero no, el arte de concluir es mucho más que eso, y como uno no esté observando constantemente la práctica, se va a dar un buen leñazo teórico e hipotético…

  10. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Para Elisa de la Nuez:
    Dña. Elisa, el trabajo manda. Hay que trabajar muchas horas al día. Sigo sin entender, con todo lo que trabajan los editores en sus demás ocupaciones, de dónde sacan tiempo para el Blog. Por otra parte, como ya he confesado en privado y en el post, el tema se me ha ido enredando porque el debate cotidiano sobre la situación de la educación en España me apartaba, como al final ha sucedido, de la idea originaria. Pues sí, la exigencia tiene que partir de las familias, aunque me pregunto si se puede educar a los hijos estando tantas horas fuera de casa o lejos de casa. Los coches del atasco de las mañanas y de las noches son los padres que van a producir para pagar impuestos y luego vivir con lo que el Estado les deja de lo que han producido, pero dos sueldos normales no llegan para pagar todas las facturas de todo el consumismo que nos hemos echado a las espaldas (que, por cierto, llevan no un diezmo, sino un vigésimo, además). Si eres exigente con tus hijos, corren el riesgo de volverse “frikis” que es como en España llaman no sólo a los aficionados a las sagas de ciencia ficción, sino a los que tratan de aprender y entender y encontrar su camino. El comentario va en la línea con el de KC y lo comparto: hay quien piensa que el puesto – o el coche! – lo son todo.
    Para Sergio: Tengo dudas entre los reinos de Taifas o tributarios y la España prerromana. En el fondo de nosotros hay una voz que clama anterior al desembarco de Ampurias: ¡Volvamos a las esencias locales! En cuanto al pernicioso “igualitarismo en la mediocridad”, qué razón tiene, aunque siempre me cabe la duda de si el modelo es el Elitismo de Oxford o de Harvard. ¿No podríamos encontrar una solución propia en la que, respetando al que destaca, se eleve el nivel medio de la mayoría y se apoye especialmente al que padece dificultades de cualquier tipo (psíquicas, físicas, económicas, etc.)? Otro día hablamos de los formularios de los pedagogos y psicopedagogos, que es un tema de enjundia porque no hay que irse muy lejos para saber que si querías que tu Facultad se adaptase a Bolonia había mejor que contratar a determinados gabinetes que sabían poner esas cosas que se ha puesto en los programas de adaptación. Eso es lo que quiero decir cuando indico que si por “educación de futuro” nos referimos al modelo de palabrería huera de la Unión Europea, no nos entenderemos del todo. Aunque hay muchas cosas salvables, por supuesto, en los documentos a los que remitía en el los “hipervínculos” (suena a hiperespacio…)
    Para Horatius: Pues no puedo decir nada, ya que no estudié griego, para mi pena, aunque lo tengo entre mis tareas pendientes para cuando me sobre algo de tiempo. En el título trataba de jugar con la armonía de las palabras, sé que todo aquello que busca un efecto “paidos/nomos” pierde precisión, pero para los brutos como quien suscribe tiene un atractivo fonético. Con todo, así acabamos con Jaeger, ya que en su obra explica de modo muy claro como los griegos consideraban la “paideia” un camino hacia a la “areté” que, en términos actuales me atrevería a traducir por excelencia.

  11. JJGF
    JJGF Dice:

    Sobre lo que dice el autor en el post y más en concreto al contestar a KC quisiera recordar un texto de Guasp -“Cómo debe estudiarse el Derecho”- que a mí me parece luminoso y extrapolable a muchas otras disciplinas.

    Para tener sentido crítico hace falta perspectiva. Y para tener perspectiva hacen falta visiones generales bien articuladas.

    Por eso dice Guasp que no es buen estudiante el que se apodera a fondo de cada problema en particular y no se atreve a pasar al segundo hasta que no domina o cree dominar el
    anterior. Frente a ese sistema intensivo el propugna un método intensivo de aproximación al conocimiento. Primero una panorámica general, global, y a partir fe ahí descender al detalle de una manera progresiva. Esa es la única forma de situar la función de cada institución en el conjunto. De conocer al esencia de las cuestiones para luego descender a lo que pueda regular una orden ministerial o el artículo X de la norma Y,

    Ahora hay masters en derecho de la energía o en derecho farmacéutico cuyos alumnos saben tanto de cuestiones de detalle sobre esos sectores regulados que, como en el complejo de Tiresias, ignoran principios básicos como la inderogabilidad singular de los reglamentos o el Incumplimiento de las obligaciones. Y eso para Guasp es el modo equivocado de entender el Derecho.

    De ahí la importancia de la visión sistemática, global, en la educación. Y no de ir al detalle sin saber las categorías principales. Más valen pocos planetas que muchas estrellas, decía Saavedra Fajardo. O más valen quintaesencias que fárragos, diría Gracián.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Errata, Guasp proponía un método EXTENSIVO frente a uno
      intensivo de estudio para así tener una visión del todo, con perspectiva.

  12. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Para JJGF: En mi tiempo de profesor asociado en la Facultad de Derecho de la “Cumplu” se manejaban nuevos planes de estudio que al final no se implantaron. En mi departamento (Derecho romano) se hacían las propuestas correspondientes. Mis propuestas de reforma de los estudios de Jurisprudencia se basaban en lo que dice JJGF, una amplia formación general de tres años, incluyendo antropológia, sociología y psicología, y una especialización de dos, pero de alto nivel de exigencia todo ello. Fracaso. Me fui, aunque hecho de menos las aulas, y seguí en el IEB hasta que se implantó Bolonia. Tengo una mala impresión de la Universidad privada en España. No es un centro de excelencia, “areté”, como dice Horatius, como tampoco lo es la Universidad pública. Bolonia es a Derecho como al ESO al bachillerato: un desastre de magnitud incomparable como se está viendo ya y se verá en los próximos decenios aún más, pero, bueno, lo que se busca es que el Derecho sea una ciencia auxiliar de otras, se buscan juristas acomodaticios, aúlicos, serviles, como dice otro post de la pasada semana. En cuanto a la educación, “paidea” en sentido más amplio y más profundo, me temo que tampoco caminamos en la buena direccion, si bien espero equivocarme.

  13. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Para KC: de acuerdo sobre sus comentarios de hoy, que me parecen compatibles sin reserva con los de JJGF ilustrados por las preciosas y precisas palabras de Gracián y de Saavedra Fajardo.

  14. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    (Por favor suprimid el anterior, que se envó sin corregir)
    La historia de la educación en España tras la Constitución permite extraer unas concluisones inatacables como no sea desde el dogmatismo sectario a que tan proclives somos los españoles.
    1.- Los políticos y los gobiernos ven en la educación un instrumento para sus fines políticos. No quieren ciudadanos adultos y responsables, quieren adolescentes perpetuos, carne de cañón de sus consignas buenistas a los que manipular a su antojo.
    2.- Lo anterior es imprescindible para sus turbios y corruptos manejos y sus experimentos de ingeniería social.
    3.- Frecuentemente se echa la culpa al “enfrentamiento político” y de manera paladina o sedicente, según los casos, al “poder de los curas” en el ámbito educativo, que es preciso expurgar para que el sistema educativo realmente funcione.
    4.- Lo anterior se hace imposible por la propia torpeza de quienes hacen tal planteamiento, pues lo unen de forma inseparable, en aras a la igualdad, a una política que con la libertad, elimina cualquier intento de conseguir la excelencia, sea del propio sistema sea de los alumnos.
    5.- El objetivo de la “educación pública y de calidad” no es otro que la igualación de alumnos y profesores a toda costa, la mejora progresiva e irreversible de las condiciones laborales del funcionariado docente y la oposición absoluta a cualquier intento, incluso interno de evaluación del sistema, por considerarse elitista.
    Sinceramente, no me extraña que lo poco de calidad del sistema se refugie en su mayoría en la educación privada y concertada, que es la mayoritariamente elegida para sus hijos por los políticos que nos gobiernan.
    Afortunadamente los míos no tienen que padecer nuestro infame sistema educativo, porque estudian en Francia, donde se reproducen exactamente los mismos problemas sociales, ideológicos y educativos que tenemos en España. Sin embargo, allí las reivindicaciones de los docentes no ponen en duda la necesidad indiscutible de que el sistema ofrezca la mejor calidad posible y que nadie ponga en solfa la evaluación constante de resultados de alumnos, profesores y centros, aspectos que calca la criticadísima Ley Wert.
    Los libros de texto son propiedad del colegio y objeto de préstano a los alumnos, que tienen que pagarlos si tras su uso quedan inservibles. El uso de la fotocopia para los trabajos es una constante, así como la economía de medios, pues Francia no es un país tan rico como España.
    El dominio de las matemáticas, la lógica, la geometría y sobre todo la lengua oral y escrita como instrumento de construcción del pensamiento es una obsesión.
    Los principales interesados en que los mejores progresen son los socialistas, que consideran a la educación como el primer instrumento de promoción social. Y ahora se han caído del guindo: El problema no es el presupuesto.
    No me resisto a enlazar la carta del anterior presidente francés a los docentes franceses.
    http://etica.duoc.cl/pdf/fet00/articulos/CARTA-SARKOZY.pdf

  15. Josef K
    Josef K Dice:

    Cuando se valore de verdad el trabajo de los maestros, y lo mejor de la sociedad se dedique a la educación en las primeras etapas, entones la educación empezará a cambiar.

    “¿Qué somos los catedráticos de universidad, los periodistas, los artistas y escritores, incluso los políticos conscientes, más que maestros de segunda que nada o muy poco podemos si no han realizado bien su tarea los primeros maestros, que deben prepararnos la clientela? Y ante todo tienen que prepararlos para que disfruten de la conquista cultural por excelencia, el sistema mismo de convivencia democrática, que debe ser algo más que un conjunto de estrategias electorales…”

    El Valor de Educar (Fernando Savater)

  16. JJGF
    JJGF Dice:

    Ya dijo Cicerón y lo ha recordado Álvaro D’ors más de una vez que “docere non haber dignitatem”.

    Un catedrático insigne de medicina, Juan Negrin, escribió en los años 30 un artículo -“la democratización de la universidad”- cuyas ideas, aún sin él quererlo, están en la base de lo que ha pasado décadas después. La proletarizacion de la universidad, universidad para todos, barra libre, y para eso no hay otra que rebajar la exigencia. Y ahí estamos, un lugar aristocrático por excelencia degradado por una idea mal entendida de regalar café para todos. Y ya lo avisó también Amando de Miguel hace 30 años; la universidad, “fábrica de parados”.

  17. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Para Ennecerus: Los que tenemos posibilidades, trabajando muchas horas y asumiendo riesgos, de educar a nuestros hijos en otros países o colegios privados (pagando dos veces su educación, una vía impuestos y otra vía banco) tenemos que comprender que, con el salario medio bruto español (unos 1.800 Euros) eso no es posible y tenemos que aspirar a una educación estatal desideologizada (vaya palabreja!) y de calidad. El tinglado de educación pública, concertada y privada que tenemos montado en España (similar al de la sanidad, por cierto) favorece la dilución de la responsabilidad personal del maestro y del alumno.
    Para Josef K: Maestro viene de “magis”, grande; alumno de “alere”, alimentarse. Cuánta razón sobre la importancia de la figura del maestro de alto nivel desde las primeras etapas escolares. Todos quienes hemos tenido buenos maestros, aunque fumaran en pipa en clase y nos dieran palmetazos, llevamos sus enseñanzas en nosotros. Seremos un 90% biología, pero el 10% que queda para nuestra iniciativa hace de nosotros personas o no. Es como el 1% de diferencia entre los genes del chimpancé y los nuestros, o la menor distancia aún entre el violento chimpancé (pan troglodites) y el bonobo (pan paniscus) y su muy diferente etología. Con todo, simplemente con que los Catedráticos de Instituto y la Inspección de Servicios volviesen a funcionar, ya habríamos ganado mucho.
    Para JJGF: lo bueno de escribir un mal post es que siempre los aliñáis con excelentes comentarios y mejores vínculos.

    Saludos a todos de camino a Barcelona

  18. Otraspoliticas
    Otraspoliticas Dice:

    Dicen que toda acción provoca una reacción. Y esta es la impresión que da la futura ley de educación, la LOMCE: una reacción extrema ante los excesos de la ley que deroga. Una ley que ha sido elaborada sin consultar a los directamente implicados, que solo se justifica con razones de eficiencia y competitividad pero que carece de pensamiento pedagógico. Una ley cuya principal fuerza reside en la que proporciona la mayoría absoluta, pero que no goza de ningún apoyo entre los partidos de la oposición. Una ley que pierde lo que podría tener de razón por su total falta de consenso, incluso entre los miembros del propio partido.

    Aunque hay que decir que los rechazos que provoca y el consenso que se busca responden más a razones políticas y de reparto de poder que a un intento sincero de mejorar la educación y el sistema educativo. Así, la pérdida o ganancia de atribuciones de las Autonomías, la lengua en la que se imparten las enseñanzas, el tratamiento que recibe la religión en el currículo y el aumento o disminución de los conciertos educativos han primado sobre cualquier otro planteamiento o discusión sobre lo que debería hacerse para proporcionar la educación que cada uno precisa y armonizarlo con lo que la sociedad, en su conjunto, necesita.

    Pero esta discusión no se ha producido. No ha habido ninguna intención de construir un modelo educativo que sea capaz de perdurar al margen de los vaivenes políticos. No se ha buscado la aportación de los colectivos de profesores, padres, alumnos, empresarios, trabajadores, parados, jubilados, artistas o economistas; como tampoco se ha pedido o se ha tenido en cuenta la opinión de pedagogos, filósofos, historiadores, científicos o cualesquiera otros expertos, generalistas o pensadores con el suficiente peso como para ser escuchados por separado.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/meritocracia-e-igualitarismo

  19. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Para Jesús Casas:
    Concuerdo contigo, querido amigo. Pero aclaro que mis hijos no van a un carísimo colegio privado en Francia sino a un colegio concertado prácticamente gratuito, si tenemos en cuenta que no se pagan los libros y que en Francia justifican hasta el último céntimo de gasto.
    En España la educación es un juguete político irrenunciable para los partidos de izquierda y los nacionalistas, que justifican por el dominio de la “Iglesia conservadora” en la simplemente tolerada red concertada. Felipe González dijo que lo único que el PSOE jamás pactaría con el PP sería la política educativa. Que sí pacta con los nacionalistas, para quienes el adoctrinamiento político antiespañol y pronacionalista es incuestionable, mientras los titulares de muchos centros católicos concertados sólo se preocupan de cobrar el concierto que conceden las CC.AA.. Consecuencia, quienes menos importan son los alumnos, rehenes de políticos y docentes.
    El otro día un amigo me comentaba como en cierto pueblo los docentes hicieron hasta seis referendos entre los padres hasta conseguir que no se diera clase por las tardes, “porque era mejor para los alumnos”. El hecho de que los profesores vivan en su inmensa mayoría en la capital de una provincia vecina a 60 kms nada tuvo que ver con la decisión. Ya no hay más consultas.
    El camino para la excelencia educativa sin merma de la igualdad es tan fácil como improbable en un país como el nuestro. Se llama cheque escolar que, aunque inventado en el plano teórico por el liberal de la escuela de Chicago Milton Friedman, fue implantado con éxito por los socialdemócratas suecos y noruegos.
    De esta manera se evitaría el sacrosanto discurso de que todo el problema educativo en España es la falta de presupuesto, cuando el coste por alumno en la educación pública casi triplica al de la escuela concertada.
    El estado debería limitarse a establecer los conocimientos mínimos que todo alumno debería tener al final de cada ciclo o etapa educativa, los centros deberían ser libres para adoptar los medios que estimaran oportunos para conseguirlos y las familias libres para elegir el centro que mejor se adaptase a sus necesidades, pagando con el cheque escolar, complementado con un sistema de becas.
    De este modo todo el mundo tendría estímulos e incentivos para mejorar y como es lógico, el sistema mejoraría, pues quedaría inmediatamente despolitizado, entendiendo como tal el intrusismo partidista y sindical y la ideologización como fin último del sistema educativo. Por supuesto quien quisiera educar a sus hijos en un ambiente ideologizado podría seguir haciéndolo sin problemas.
    Pero es más fácil ir por la vía de grandes leyes orgánicas que nunca mejoran la anterior. Recordemos que todas ellas fueron aprobadas por el PSOE y sus mariachis, pues la LCE del PP no llegó a aplicarse (derogada por ZP nada más llegar al poder) y la Ley Wert no puede calificarse por sus resultados como buena o mala porque aún no ha comenzado a aplicarse.

  20. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Me sumo a las felicitaciones por el estupendo artículo de Jesús Casas. El mundo de la Educación ¡tan importante en nuestra vida! a pasado también a ser un artículo de consumo, como la sanidad, la justicia, etc. por una sociedad desnortada a la que se han impuesto unos modelos desafortunados (estamos padeciendo sus consecuencias) aprovechando la falta de criterio propio. No es un fenómeno español solamente, es un fenómeno globalizado que es mucho peor. El afán de conocimiento como herramienta de crecimiento personal se ha sustituído por “lo práctico” y en eso estamos. Nos tendieron la trampa no sólo de vendernos todo lo que se producía, sino también sus modelos sociales, gustos, comportamientos y diseño de poder controlado por el más fuerte y más poderoso. ¿Seremos capaces algún día de darnos cuenta y escapar de la trampa diseñando nuestra propia vida desde el conocimiento, la cultura y la libertad?

  21. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    Siempre son interesantes las reflexiones sobre la educación en España y más aún sobre la educación en general, como las incluidas en su post. Enhorabuena. Sólo algunas observaciones:
    Destaca usted “la importancia crucial de que España alcance, cuando menos, una estabilidad del sistema educativo”. En realidad esa estabilidad ya existe. Es la impuesta por la LOGSE, con diferentes nombres hasta la reciente Ley Wert, y es la que volverá cuando vuelva la izquierda al poder (asumiendo que el partido actualmente en el poder no es un partido de izquierdas, que es mucho asumir…). Es la ley de los Marchesi y Rubalcaba, la adaptación a España de la “comprehensive school”, para imponer por la fuerza la igualdad, rompiendo las piernas que haga falta para que todos midamos lo mismo. No es más (ni menos) que ingeniería social de extrema izquierda disfrazada de democracia, buenismo y amor al pueblo. La misma mentalidad y la misma acción que modificaron el acceso a las cátedras universitarias (para rebajar la dificultad por supuesto). Me apresuro enseguida a pedir perdón por tener que hablar utilizando términos como “izquierda” y tener que lanzarme enseguida a la arena política. Pero la responsabilidad por el desastre educativo en España tiene nombres y apellidos, responde a una ideología concreta (es progresismo puro) y es el resultado de una acción consciente y voluntaria que se resume en igualdad para los demás mientras mis hijos acuden a centros privados elitistas y completan sus estudios en el extranjero. Y esto con independencia de que la mancha igualitaria haya podido alcanzar a esos centros y al resto de la sociedad civil en mayor o menor medida. Es famosa la lista de los colegios a los que han acudido los hijos de los ministros del PSOE promotores y defensores de la política de educación de ese partido. Exactamente como en el caso de los promotores de la inmersión lingüística en Cataluña cuyos hijos acuden al liceo alemán o a colegios ingleses. Mientras no se diga alto y claro todo esto, mientras no se explique que existe una mentalidad y una política educativa igualitaria que implican la destrucción de las clases medias (y por lo tanto del país), podremos lanzarnos en grandes disquisiciones sobre la educación pero no atajaremos el problema ni lo enfocaremos, seguiremos escurriendo el bulto, como se viene haciendo desde has décadas. Es una batalla ideológica sostenida en España por una izquierda soberbia y cerril, que llamará fascista a todo aquél que pida un poco de esfuerzo, constancia, y premio a los mejores resultados. Es más, confundimos a la gente que acaba pensando que todo es un problema de estabilidad de las leyes, cuando no es así. La mentalidad LOGSE ha sido una auténtica apisonadora social e intelectual: todos los derechos y ningún deber. Me atrevería a asegurar que si repasamos la historia legislativa de otros países de nuestro entorno, aparecerá un número similar de normas, pero con un contenido distinto.
    Por otra parte, pensar que pueda surgir alguna solución de la actual Unión Europea, que tanto se ha decantado hacia el estatismo y la burocracia, a mí me parece de una gran ingenuidad. Las soluciones pueden partir de dos áreas: en todo caso de la sociedad civil y de los padres, que son los que deben procurar educación además de instrucción (lo explica muy bien en su artículo) y además, (i) bien de que los grandes partidos se pongan de acuerdo sobre una educación fundada en principios radicalmente distintos a los actuales (imposible con el rancio sectarismo progre buenista que impera en la izquierda española, con los separatismos y con una derecha que es intelectualmente inexistente) o (ii) bien de una sociedad civil que se decida a coger el toro por los cuernos si le dejan hacerlo la colonización de lo privado por lo público y el estatismo galopante, y si tiene todavía fuerza para ello por no haberse contagiado de la mentalidad aludida y por los obstáculos a que alude en sus respuestas. Esto nos llevaría a las sugerencias del Sr. Oquendo tan acertado como siempre, aunque agua y aceite no se mezclen por lo menos que haya algo de aceite, luego veremos la forma de que se extienda.
    Y por último, me sorprende en un artículo tan sugestivo la presencia de un juicio de valor como éste: “El marasmo normativo-educativo no es sino prueba del desafecto o del mal inclinado afecto del pueblo español hacia la educación en su sentido más profundo”. Tenemos que hacer todos, la sociedad civil que somos, un enorme esfuerzo por deshacernos de una vez de estos tópicos tan esterilizadores y tan poco fundados, deshacernos de la leyenda negra (tanto como de la dorada) y afrontar los problemas del presente sin flagelaciones que carecen de fundamento. Los actuales problemas de la educación en España son problemas de nuestro régimen político, nada tienen que ver inclinaciones o rasgos de un carácter nacional que como repetidamente han demostrado Julián Marías o Julio Caro Baroja no es otra cosas que un mito, agradable como tema de conversación a la hora del café, pero nada más. Enhorabuena de nuevo por su artículo.

    • O'Farrill
      O'Farrill Dice:

      Totalmente de acuerdo con la premeditación y alevosía de la ingeniería social con que se nos quiere “educar”. Es todo un proceso concienzudo de erradicar cualquier atisbo de criterio propio nacido del conocimiento y de la construcción personal. Un genocidio intelectual para que los mediocres sigan al mando de la nave sin complejos. Una anécdota: Recuerdo cómo se laminaron los mejores profesionales de las AA.PP. cuando el PSOE llegó al gobierno al igual que se laminaron los sistemas de control internos al igual que ocurrió con la Universidad y demás instituciones de prestigio. Se acabaron los complejos de inferioridad y los títulos universitarios se daban como un maná fácil. Igualar por debajo para permanecer encima.

  22. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    No había leído el último comentario de Ennecerus que da absolutamente en el clavo con argumentos que a mi me parecen irrefutables. De eso es de lo que se trata. No se puede decir mejor.

  23. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Para Ennecerus: Sigo conforme con sus comentarios, especialmente éste: “El estado debería limitarse a establecer los conocimientos mínimos que todo alumno debería tener al final de cada ciclo o etapa educativa, los centros deberían ser libres para adoptar los medios que estimaran oportunos para conseguirlos y las familias libres para elegir el centro que mejor se adaptase a sus necesidades, pagando con el cheque escolar, complementado con un sistema de becas”.
    Para O’ Farril: Esperemos que sí nos demos cuenta.
    Para Alcides Bergamota: Tomo nota de sus observaciones. No puedo estar enteramente conforme con que tenemos una estabilidad legislativa, pero no es la cuestión básica que trato de plantear, ya dije que no estoy muy contento con lo que me ha salido al final entre la cuestión de fondo y el peso de la actualidad. Mantengo mi comentario (“El marasmo normativo-educativo no es sino prueba del desafecto o del mal inclinado afecto del pueblo español hacia la educación en su sentido más profundo”). No trato de hacer referencia a ninguna cuestión genética, sino histórica. Los españoles no somos capaces de alcanzar consensos fundamentales en cuestiones esenciales, no porque no podamos, sino porque no queremos, porque nuestra sociedad civil está siempre en un segundo plano, pasiva.

  24. Cruz
    Cruz Dice:

    Estimado Señor Casas, tenía pendiente agradecerle su respuesta directa.

    No se si sus amigos historiadores, al decir que la ILE acabó siendo un ” Club de señoritos”, compartirán la idea de que esa evidente renuncia a los principios que la inspiraron (amén de la disociación ideológica que se dio en su seno) fueron la causa “intangible” más probable del inicio de su fracaso.

    Por algún motivo, los brillantes constructos teóricos y académicos terminan por estrellarse contra una realidad de la que huyen o a la que desprecian o que desconocen. Comparto las apreciaciones de KC en este sentido: Sin una base sólida, real, con la que las ideas puedan tomar cuerpo, solo quedan opiniones superficiales. No se llega a la raíz de los problemas. No hay visión de conjunto ni de consecuencias a largo plazo. No se alcanzan soluciones sino parches. Cuando, además, existen marcados sesgos ideológicos de carácter antagónico, se crea el escenario perfecto para evitar el consenso y que la sociedad civil continúe pasiva, en un segundo plano. Al menos una buena parte de ella, la suficiente como para que todo continúe como siempre.

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