Bunkerización

Es propio de todos los fines de ciclo y épocas de grandes cambios lo que puede calificarse de la “bunkerización” del sistema que se resiste a los mismos. Sucede en todos los ámbitos de la actividad humana, pero muy especialmente en la política. Ya ocurrió en España al final del franquismo.  Hay muchos síntomas de que algo parecido está sucediendo ahora, ya se trate de las tentativas de acallar las voces críticas o los medios desafectos, de los intentos de desmantelar las instituciones de supervisión y control apartando a los funcionarios y técnicos más profesionales e independientes (veáse el reciente caso de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria) del reparto sin ningún rubor de cargos, ventajas, y prebendas de todo tipo a los más fieles y complacientes o directamente a los familiares y amigos o del temor que suscitan las manifestaciones y protestas de todo tipo, que se intentan combatir con importantes sanciones económicas. El establishment se defiende con uñas y dientes porque entiende que si no utiliza todos los medios a su alcance para defenderse los cambios que lleguen no le van a ser favorables.

Pero como la ciudadanía se muestra cada vez más levantisca y desafecta -y sin ciudadanos que estén por la labor es difícil mantener la ficción de una democracia ejemplar y avanzada- también se multiplican como en el tardofranquismo las propuestas de cambios y reformas para apaciguarla. Todos los días surgen iniciativas “reformistas” , ya se trate del informe CORA sobre la reforma de las Administraciones Públicas, la ley de Transparencia (que tardará todavía casi un año en entrar en vigor para el Estado y dos para CCAA y Entidades locales), las propuestas de lucha contra la corrupción,  la reforma local,  la reforma fiscal, etc, etc. Lo que ocurre es que todas estas iniciativas son desmentidas todos los días por los hechos que demuestran que no hay la menor intención de ir más allá de las palabras y de los cambios puramente cosméticos.

En resumen, los candidatos en los partidos políticos se siguen eligiendo a dedo, en las listas electorales se sigue primando la obediencia y la fidelidad al líder sobre cualquier otra consideración, el nepotismo y el clientelismo siguen campando a sus anchas en nuestro sector público, las Administraciones se saltan la ley cuando les conviene…es decir, todo sigue igual. Lo único que ha cambiado y de forma muy relevante es la percepción ciudadana muy consciente ya de que no va a haber ningún cambio político real desde arriba por la sencilla razón de que a los únicos capaces de promoverlos no les interesa. A estas alturas ya sabemos que nuestra clase política no va a cambiar voluntariamente la ley electoral, ni va a reformar y democratizar internamente los partidos políticos, ni va a acabar de verdad con su financiación irregular, ni a reformar las Administraciones Públicas, ni a promover la transparencia, ni van a promover la separación de Poderes ni la independencia y profesionalización de los organismos reguladores y la función pública.

Claro está que todo esto públicamente no se puede reconocer. De ahí que o se evite la discusión sobre estos espinosos asuntos reduciéndolo todo a un debate económico (como si la degeneración política e institucional y la economía no tuvieran nada que ver) o se realicen esfuerzos un tanto desesperados por convencer a la ciudadanía de que realmente las reformas van en serio.

Por eso la situación política  recuerda un tanto al famoso “espíritu del 12 de febrero” de Arias Navarro, al principio de la Transición, y su tímida ley de asociaciones políticas que debían respetar “los principios del Movimiento Nacional”. De esta forma se pretendía tranquilizar a los que mandaban entonces, evitando legalizar los partidos políticos cuya sola existencia  se consideraba entonces la piedra de toque de una auténtica democracia (por contraposición a la democracia “orgánica” franquista) procurando contentar a los que reclamaban una democracia homologable con la de los países libres occidentales. Evidentemente, con este tipo de “reformas” solo estaban contentos los que las hacían, dado que las únicas asociaciones compatibles con estos principios eran precisamente las falangistas. Como la realidad es tozuda, la solución no tuvo mucho recorrido, lo mismo que el Gobierno de Arias Navarro y los partidos políticos que concurrieron a las primeras elecciones defendiéndolos.

En mi opinión, y aunque superficialmente parezca lo contrario, lo que está sucediendo ahora en España revela la extremada debilidad del régimen nacido de la Transición, lo que también le convierte en más peligroso, al menos desde el punto de vista de las libertades y derechos de los ciudadanos. Afortunadamente, hemos dejado atrás los tiempos en que las amenazas se referían a derechos como la libertad o la seguridad; ahora se trata más bien de amenazas de tipo económica contra los derechos fundamentales de manifestación y reunión  –veánse las increíbles sanciones económicas que estaban previstas al menos en la primera versión del Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana— contra la libertad de expresión –aunque sea mediante vías indirectas pero que pueden suponer la pérdida de importantes cantidades de dinero para los desafectos ya se trate de periodistas, medios, o ciudadanos en general- y de ataques contra la neutralidad y la imparcialidad de empleados y funcionarios públicos e incluso de empresarios privados pero cuyas cuentas de resultados son muy dependientes del sector público.

Lógicamente estas “sanciones” económicas  son el reverso de las ventajas que confiere la proximidad al Poder, ya se trate de mejores retribuciones para los funcionarios complacientes, obedientes,  contratos públicos para empresas próximas, cargos para amigos, rescates para socios en apuros o publicidad institucional para medios afines.  No obstante, conviene recordar que este tipo de sanciones o desventajas, aunque no sean comparables a las que en otros tiempos tenían que soportar los desafectos y los críticos, son muy reales y dolorosas en un contexto de crisis económica como el que padecemos y muy sensibles para la mayoría de los españoles. Y resultan efectivas

Lo más interesante es que hasta hace poco la existencia de este tipo de comportamientos tan poco homologables con los de nuestros socios europeos era negada cuidadosamente. Por eso otra señal inequívoca del fin de régimen es que ahora se están perdiendo las formas y se dice en público lo que antes se comentaba en privado. Se puede vetar en una rueda de prensa de la Moncloa a determinados medios sin dar más justificación que la que de la santísima voluntad, se hacen insinuaciones sobre la situación tributaria de determinados colectivos críticos, o o se destituye sin miramientos y sin explicaciones a los molestos funcionarios que investigan y denuncian caiga quien caiga o se sanciona disciplinariamente -cuando no se expulsa de la carrera como ha ocurrido con algún Fiscal reingresado por vía judicial- a los que osan levantar la voz contra este estado de cosas. Decir la verdad en España es hoy peligroso. Al menos económicamente peligroso.

Por último, otro rasgo sintomático de bunkerización y fin de ciclo es la apelación al miedo del electorado, miedo a lo desconocido, al caos, a la italianización, al populismo,  lo que pueda venir en estos momentos en que, siempre según la versión oficial ya ha empezado la recuperación económica, aunque los ciudadanos todavía no lo perciban en su vida diaria, más bien al contrario. Lo que sí se empieza a percibir con bastante nitidez es la involución democrática.  Ha empezado el partido del gobierno declarando por boca de su  Secretaria General que es “o el PP o la nada”, en feliz expresión que tanto recuerda el famoso chiste de Hermano Lobo en las postrimerías del franquismo en el que un prohombre del Régimen decía algo similar (“O nosotros o el caos”). En los próximos meses seguirán apelando al miedo y las voces se elevarán cada vez más a medida que las encuestas del CIS les resulten más desfavorables. Me imagino que también intentarán meter miedo a los socios y acreedores europeos.

Y sin embargo, si algo han demostrado estos años es la extraordinaria madurez y resistencia de la sociedad española frente a la adversidad. Los españoles nos hemos hecho mayores de edad y estamos preparados, sin ninguna duda, para una democracia de calidad, que es lo que ya toca para los siguientes 40 o 50 años. No hay que tener miedo.

19 comentarios
  1. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Cada vez se habla más de que, tras las próximas elecciones, habrá un gobierno de Gran Coalición PP-PSOE, pues, aunque aparenten enfrentamiento ideológico, es sólo una pose ya que sus postulados esenciales son los mismos, básicamente el mantenimiento del “statu quo” y la ocupación de estructuras para la colocación de acólitos en canonjías y sinecuras (diputaciones provinciales, parlamentos autonómicos, consejos consultivos, consejos de administración, consejos audiovisuales de TVs autonómicas, CGPJ, TConst, etc). En definitiva, hipertrofia de las estructuras políticas -estatales, autonómicas y locales- junto a corrupción institucional generalizada.

    Los nuevos partidos que desean romper el estado de cosas son una amenaza para quienes han hecho de la política su medio de vida, y por ello habrá un gran pacto para mantener lo que en verdad les une, o sea, el aprovechamiento de las actuales estructuras para el medro personal.

    Sólo los ciudadanos pueden, con su voto, impedir que esto se materialice, castigando electoralmente a ambas formaciones mayoritarias e impidiendo su objetivo de mantener la situación.

    • Domingo del Pino Gutierrez
      Domingo del Pino Gutierrez Dice:

      Se que existe ese acuerdo PP-PSOE, he oido hablar mucho de él. Desde una optica partidista sería logico en una situación política de desafección como la actual. Pero no creo que se concrete porque sería un suicidio político para un PSOE ya muy tocado. Soy de los que creen que el ciclo del sistema político en vigor desde la transición está agotado. Estoy contra el actual bipartidismo/turnismo en que se ha convertido y pienso que la crisis actual es sistémica. Pero no soy antisistema, sino todo lo contrario. Creo que cualquier sistema futuro en el cual queramos vivir no tendrá éxito si no incorpora constitucionalmente a la ciudadania como elemento moderador de los otros tres poderes entre periodos legislativos. Los medios de comunicación han fracasado como el cuarto poder que nunca fueron y se han convertido en un poder más del segundo poder. Una participación ciudadana estructurada, institucionalizada, constitucionalizada, podría suplir las carencias de los tres poderes clásicos en una situación excepcional como la que vivimos los europeos en que la utilidad del voto nacional es solo relativa en la medida en que en la Unión Europea siempre existirá un poder que necesariamente estará en contradicción con la elección de los ciudadanos y del gobierno de un país lo varios países miembros por separado.

    • G. Reglero
      G. Reglero Dice:

      Quería decir que no parece posible, por el tiempo transcurrido, incluirlo como comentario al post inicial.

  2. Purgandus Populus
    Purgandus Populus Dice:

    Os recuerdo que entonces debéis sacar vuestros ahorros de España.

    Como dije otras veces, la falta de reformas políticas y económicas hacen insostenible que España siga en el euro. Obligarían a devaluar la moneda, antes o después. La falta de competitividad de la economía española obligó a España a devaluar la peseta cada 5-10 años (ver http://elpais.com/diario/1992/11/22/economia/722386813_850215.html http://elpais.com/diario/2010/02/14/economia/1266102006_850215.html ) , y ahora hay que hacer lo mismo si no se hacen reformas.

    Como explicó Luis Garicano en su artículo “Ante la catástofe Griega, el método Nadal” ante una expectativa de salir del euro un ahorrador prudente debería sacar su dinero de bancos españoles para evitar su conversión a pesetas devaluadas, pues perdería dinero (bastante dinero). Y por ello, una salida del euro implicaría un corralito, para que los ahorradores no puedan evitar esa pérdida.

    Hay muchas entidades extranjeras donde abrir cuentas para proteger nuestros ahorros frente a devaluaciones y corralitos. Aquí hay una buena lista. Las opciones más populares en el foro de burbuja.info son ING Luxemburgo y Swissquote.

    Sacar el dinero de España es ético. No sólo salvamos nuestro patrimonio de devaluaciones monetarias expropiatorias (¿acaso no es devaluar la divisa un 20 % un impuesto expropiatorio?) sino que incentivamos las reformas estructurales que necesita España y prevenimos derivas hacia peronismos y chavismos.

  3. Purgandus Populus
    Purgandus Populus Dice:

    Matizar que el riesgo de populismo es muy real. Gran parte de la oposición viene de gente que quiere implantar un sistema de tipo bolivariano en España. (Algunos, como el mediático Pablo Iglesias, cuentan con unos medios – aquí habla de 22 colaboradores – de origen difícilmente confesable)

    Esa es una de las razones por las que abogo por sacar los ahorros de España, para hacer inviable esta vía, que necesita imprimir dinero (a costa del valor del que quede en España) para poderse llevar a cabo.

    • Luzfugaz
      Luzfugaz Dice:

      Es Vd. muy libre de pensar lo que quiera. Pero tan populista es Pablo Iglesias como Vd.
      El gran problema que tenemos en España actualmente es que no tenemos ninguna banca pública ya que los viejos partidos se la han cargado (Cajas de Ahorro) y después de nacionalizarla con el dinero de todos los españoles van a vendérsela a los fondos buitres del antiguo patrón del ministro de Economía.
      El problema de España se encuentra en los viejos partidos y en personas que solo piensan en como salvarse ellos y no en como salvar a todos los ciudadanos.

    • Ramón García
      Ramón García Dice:

      El discurso de Pablo Iglesias es populismo, porque en vez de buscar que los sacrificios necesarios sean equitativos, se niega su necesidad.

      España tiene una deuda exterior muy elevada, de cerca de un billón de euros, un 100 % del PIB (ver datos de Eurostat http://epp.eurostat.ec.europa.eu/tgm/table.do?tab=table&language=en&pcode=tipsii10 ). Esta deuda exterior es consecuencia de una falta de competitividad de la economía, que se compensaba tradicionalmente con devaluaciones monetarias. A corto plazo es necesario que bajen precios y salarios, así como intentar cambiar el modelo producto mediante reformas para mejorar el poder adquisitivo a largo plazo.

      En vez de eso, Pablo Iglesias propone salir del euro para devaluar la moneda. Esto es un timo: nos oponemos a la reforma laboral porque bajar salarios es muy malo, así que la alternativa es devaluar la moneda que es bajar salarios. El trabajador que antes cobraba 1500 seguiría cobrando lo mismo, pero antes eran euros y luego serían pesetas de mucho menos poder adquisitivo. En Venezuela saben mucho de eso.

  4. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Elisa, te felicito por el análisis ya que creo que pones palabras a una sensación -de deterioro progresivo- que todos tenemos. De lo único que dudo es de tu párrafo final: Y sin embargo, si algo han demostrado estos años es la extraordinaria madurez y resistencia de la sociedad española frente a la adversidad. Los españoles nos hemos hecho mayores de edad y estamos preparados, sin ninguna duda, para una democracia de calidad, que es lo que ya toca para los siguientes 40 o 50 años. No hay que tener miedo
    De la resistencia del pueblo español ante la adversidad nadie duda. No hay más que mirar los últimos 200 años de historia. Pero ¿de verdad crees que sabemos lo que es una democracia de calidad? ¿de verdad?
    Será que tengo el día fatalista, pero lo cierto es que ya hemos vivido casos de populismo a la italiana en pequeña escala ¿se acuerda alguien de Jesús Gil? Ese que hasta su último día de alcalde mantuvo un nivel de apoyo popular impresionante en su municipio ¿Y de Ruiz Mateos? ¿Y de la mayoría absoluta del PP en Valencia con la mitad de su lista imputada? No me parecen buenos síntomas de que estemos preparados para pedir una democracia de calidad.
    Supongo que si los articulistas opinaís o queréis pedir el voto para un partido deberíais decirlo. Y en caso contrario, poned ejemplos de alternativas a quienes los votantes pudieran otorgar su voto. A ser posible más de una y de signos opuestos, así no habría duda de vuestra intención. Aunque me temo que por muy buena intención que tengáis, os iba a costar encontrar no ya una, sino dos, alternativas en el espectro político.
    No quiero que esto suene a acusación, todo lo contrario, me gustaría que mantuvierais vuestra línea actual, pero sin que nadie pudiera dudar de vuestras intenciones.

  5. Tony García
    Tony García Dice:

    Si PP y PSOE pactan una colación para gobernar de manera conjunta tras las próximas elecciones estarán firmando su acta de defunción. Sino, al tiempo

  6. Paloma
    Paloma Dice:

    Hay un consenso generalizado sobre la necesidad de adelgazar la Administración mediante devolución de competencias autonómicas al Estado (en Justicia, Educación y Sanidad), supresión de Diputaciones y eliminación de duplicidades orgánicas (Mini-defensores del Pueblo, mini-Consejos de Estado, TVs en CCAA sin lengua vernácula, etc).

    Pero tendrán que hacerlo otros partidos, ya que PP y PSOE están enquistados en las instituciones superfluas y agencias, consejillos, observatorios y empresas públicas que ellos mismos han creado para autocolocarse.

    Así que difícilmente la solución puede venir de ambos partidos mayoritarios, pues sus “intereses creados” (parafraseando a Benavente) se lo impiden.

    Es necesario que otros partidos, como los recientemente surgidos, les obliguen, para lo cual es necesario que en próximas convocatorias obtengan suficiente respaldo electoral.

    • Alfonso
      Alfonso Dice:

      Paloma, el problema de fondo que tenemos es que los grandes partidos se han enquistado porque nuestro sistema electoral fomenta ese tipo de estructuras jerárquicas que concentran el poder en unos pocos núcleos que son los que mandan en el partido: los que deciden las listas.
      Mientras no cambiemos ese sistema, me temo que todos los partidos a los que demos nuestro voto acabarán convirtiéndose en más de lo mismo. Llegarán al poder y se convertiran en el orden establecido.
      Tendría que existir un partido kamikaze, que se comprometa a reformar la ley electoral para luego disolverse. Algo así como http://goo.gl/aL8frp .

  7. Dan Evans
    Dan Evans Dice:

    Yo no creo que haya que pedir el voto para nadie. Creo que hoy día es más fácil saber a quién no votarle que a quién votarle, sobre todo porque de la mayoría de los partidos nuevos no hay experiencias para contrastar. Yo tampoco estoy seguro de que la sociedad española sea lo suficientemente avanzada para hacer frente a la crisis institucional y moral que hay.

    De todas formas coincido con Elisa en que ahora la gente empieza a saber lo que lleva mucho tiempo ocurriendo y puede empezar a exigir un cambio. No nos engañemos, en el 2005, 2006 y 2007 todo estaba tan mal como ahora (moral y quizás también económicamente) pero sólo unos pocos lo apreciaban. El que ahora sea una percepción generalizada es positivo, qué duda cabe.

  8. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Miedo no hay que tener, pero prudencia toda, Dña. Elisa. Entre malo conocido y bueno por conocer ya se sabe lo que concluye el refrán. Entre la “bunkerización” de la partitocracia y el aventurerismo político la cuestión fundamental para el ciudadano libre es qué hacer con uno de sus principales patrimonios como tal ciudadano: su voto. Cuando hay mayorías absolutas (incluso convenientes, como la actual), mal, y, cuando no las hay, pasamos al pasteleo con los nacionalismos. ¿Una gran coalición? Pues no estaría mal del todo. Ya debería haberse hecho en 2008 aunque el problema no es el cómo sino el qué y quién: ¿vamos a conseguir con ello un acuerdo nacional no excluyente que aborde educación, justicia, política internacional, erradicación de exclusión social y proyecto económico? Habrá que comenzar a pensar qué se debe hacer con el voto, porque la abstención no deja escaños vacíos en el Parlamento Europeo y, si los dejara, España se quedaría sin representantes. Vamos a ver muchos colorines en los quesitos pre y post electorales, pero las políticas de los grupos en Estrasburgo/ Bruselas son mucho más complejas, porque Europa, a su manera está también “bunkerizada” sobre sí misma, jugando a las influencias en Kosovo y en Ucrania.

  9. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Lo característico del delito colectivo es que el objeto que se promete el delincuente no sea personal; que la idea que le guía, el sentimiento o lapasión que le impulsa, guíen o impulsen a otras muchas personas para un fin que no sea exclusivamente egoísta; que tenga, no una empresa, sino una,pasión que le impulsa, guíen o impulsen a otras muchas personas para un fin que no sea exclusivamente egoísta; que tenga, no una empresa, sino una,causa,2 buena o mala, razonable o absurda, pero común a todos los que la defienden: a ella sacrifican, unos el sosiego, otros la hacienda o la vida,y es ocasión para que muchos realicen cálculos interesados o den suelta a malos instintos; pero las diferencias en el modo de servirla odesacreditarla no prueban que deje de existir la idea, el sentimiento, la pasión que inspira a los autores o cómplices del delito colectivo, y quitándoleel carácter personal esencialmente egoísta, le diferencian del delito común; difiere también de él, no sólo por el fin, sino por los medios, que, auncuando lleguen a ser violentos, no están envilecidos por el egoísmo.3 El delincuente colectivo priva de la vida o de la hacienda, no por satisfacer sucodicia o su odio contra el que personalmente le ofendió o aborrece, sino a fin de procurar medios pecuniarios con que sostener su causa o paracombatir a los que la atacan; no persigue ni mata a un hombre como tal, sino como defensor de lo que él quiere destruir, como funcionario, comoautoridad, como representante de una institución, como parte de una casta o de una clase. (CONCEPCIÓN ARENAL)

  10. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimada Elisa: como siempre tu post acierta en la médula espinal de la ciudadanía. Son el miedo y la comodidad las circunstancias que más afectan a una sociedad donde la seguridad se está llevando por delante nuestras ya de por sí escasas libertades. Estoy de acuerdo con Jesús Casas en la diferencia entre miedo y prudencia. Los riesgos deben controlarse pero nunca impedir la acción. Los sistemas políticos están hechos a nuestra medida y son la consecuencia lógica de nuestra huída de la responsabilidad ciudadana. Esa que nos debería llevar a que todos los ciudadanos pudieran dedicar un tiempo de su vida a servir a los demás en vez de mirarse el propio ombligo y sólo trabajar para sus propios intereses. La perversión está servida y los administradores (funcionarios de Hacienda incluídos) se sienten cada vez más a gusto “controlando” en lugar de “sirviendo” a los administrados como demuestran las últimas propuestas publicadas de los cuerpos correspondientes pretendiendo controlar sin límites.

  11. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    En el fondo, ya existe de facto la Gran Coalición, sobre la base de un reparto del poder cuyo tamaño relativo fija indirectamente el cuerpo electoral cuando es consultado cada cierto tiempo.
    Los españoles nos hemos acostumbrado a poner el cuerpo y además a pagar la fiesta. A cambio de estar calentitos o no pasar demasiado frío y sobre todo, que todos estemos igual.
    Como nuestro pecado capital es la envidia, el problema no es cómo estemos o cómo vayamos a estar sino como están los demás en relación con nosotros. Al que está por encima le miramos mal: No se lo merece, lo que habrá robado, etc. Al que está por debajo le compadecemos y estamos dispuestos a que los demás hagan todos los sacrificios que sean necesarios para tratar de igualarlos al menos un poquito.
    Money, Its A Crime.
    Share It Fairly But Dont Take
    A Slice Of My Pie. (Money, Pink Floyd).
    Y lo que pensamos y hacemos del dinero lo extendemos a todo lo demás. Libertad-responsabilidad individual. Dos caras de la misma moneda.
    Como los adolescentes nos hacemos la ilusión de que es posible ser libre y que los demás paguen nuestros desmanes y nuestros errores, porque “tenemos derecho”. Antes esto se pasaba a cierta edad, ahora no, salvo que recibamos la amarga medicina de los efectos inevitables de una crisis devastadora. Pero los causantes, a quienes les dimos todos los poderes para que la generaran, siguen en su sitio.
    ¿Hasta cuando?

  12. Josep M
    Josep M Dice:

    Totalmente de acuerdo.
    En este contexto parecen querer prescindir del programa Salvados de TV4 puesto que el programa del pasado domingo de “Salvados” (recordad, en la Sexta a las 21:30) ha causado un gran revuelo en el sector de las eléctricas. Y es que por primera vez un periodista se ha atrevido a denunciar lo que todos sabemos por experiencia: la situación de oligopolio, la falta de transparencia, la complicidad con los políticos y sus beneficios exagerados a cuenta de nuestros bolsillos. Estos gigantes no sólo tienen en su nómina a ex ministros y ex presidentes (¿como pago de favores?), también engordan a un buen número de periodistas para que defiendan con la pluma sus intereses. Y además, debido a la situación de crisis de los medios de comunicación, utilizan el arma de la inversión en publicidad para garantizar que siempre tendrán tratamientos favorables.
    Lo de Jordi Évole los ha descolocado. Por primera vez un periodista quijotesco se atreve a arremeter contra los colosales molinos. ¡Y con un 12% de audiencia! Porque no les importaría si
    lo siguiesen cuatro gatos, pero eran varios millones los que estaban viendo el programa. Esto ha provocado una airada protesta (o amenaza) del oligopolio, que se ha dirigido a Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta (que controla Antena 3 y la Sexta) para exigirle un espacio en el que poder lavar su imagen.
    Me temo que la temeridad de Jordi Évole, el periodista más valiente que tenemos hoy en España, puede costarle el programa. Por favor, no os lo perdáis el próximo domingo. Hay que darle un 15% de audiencia para que, si Lara cede a la presión de los ladrones del oligopolio y retira el programa, que no se diga que fue por falta de seguidores. Es necesario proteger a los que dan la cara por todos.
    Queremos remarcar lo tremendamente valiente que es Jordi Évole al atacar la corrupción y monopolios de este país, sabemos perfectamente que el periodismo esta lleno de mercenarios que no merecen el nombre de periodista . Por eso consideramos fundamental que todos apoyemos su labor.”
    El follonero, se ha ganado los respetos de los periodistas más renombrados de este país, es un periodista, que saca los colores

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