Pobreza argumentativa: a propósito del artículo de un secretario de Estado

El deterioro que estamos experimentando en la calidad del debate público es cada vez más notable. Esto es así porque el debate público se sustenta en las argumentaciones sólidas, y éstas han sido sustituidas por un mal sucedáneo: las apelaciones sentimentales.

En un caso reciente el secretario de Estado para el Deporte, señor Miguel Cardenal, se valía de una tribuna en el diario El País para ilustrarnos sobre sus particulares puntos de vista en relación con un prestigioso club deportivo radicado en Barcelona.

Analicemos el artículo en cuestión. Contaba con diez párrafos:

1) El primero glosaba destacados momentos deportivos protagonizados por deportista enrolados en las filas del mencionado club vistiendo la camiseta nacional. [OK.]

2) El segundo se apoyaba en una serie de virtudes del club (apuesta polideportiva, apoyo a la cantera, defensa de la igualdad de género, impulso a la integración) para ensalzarlo y otorgarle rango de activo fundamental de eso tan amorfo y sospechoso llamado ‘Marca España’. [Bueno, vale.]

3) En el tercero el autor, encuadrado en el Ejecutivo, no olvidemos, declaraba su obligada rebeldía frente a la desmesura de unos impersonales acosos y acusaciones experimentados por un club considerado patrimonio del deporte español. [¿Cómo? ¿Qué acosos y acusaciones, exactamente? ¿Por qué es obligada la rebeldía frente a ellos?]

4) El cuarto párrafo es un autoelogio de la labor realizada al frente del Consejo Superior de Deportes. [Ruido argumental.]

5) En el quinto el autor se autoasigna encomiables méritos pro transparencia en su desempeño y formula la hipótesis de que el club en cuestión pueda ser el equipo de fútbol que más impuestos genera en el mundo.  [¿Relevancia? ¿Hay algún motivo por el que debería no serlo? ¿Dónde están los datos?]

6) En el sexto comienzan los problemas importantes. Con la manida fórmula de ‘no me corresponde opinar, pero…’, el señor Cardenal formula una serie de juicios de valor espeluznantes sobre un asunto sometido a escrutinio judicial. [Esto ya no es serio.]

7) El séptimo incluye una introducción a la fiscalidad en el ámbito de las compraventas de derechos federativos, con un guiño a lo extendido de unas prácticas concretas bajo investigación ahora. El párrafo concluye que la casuística fiscal es diversa. [Insinúo algo, pero no digo nada.]

8 ) En el octavo párrafo Cardenal lamenta la gran repercusión mediática adquirida por el caso y relaciona el asunto judicial con una tendencia española al enfrentamiento enfermizo. [¿A entre jueces y políticos, se refiere?]

9) En el noveno se especula con el grado de orgullo que en opinión del autor los españoles podemos continuar sintiendo respecto al club y, de propina, se ofrece una posible línea argumental de defensa. [¿Es ese el rol de un miembro del Ejecutivo?]

10) Como colofón se reclama la desaparición del “juicio paralelo” que se está llevando a cabo “en beneficio del deporte español”. [Por fortuna no se pide directamente la desaparición del juicio original…]

¿Qué sucede tras la publicación de la tribuna? Pues que la Fiscalía se queja y, tras el consiguiente escándalo, el señor Cardenal recalca su absoluto respeto por las actuaciones de la AEAT y de la justicia. A continuación, eso sí, se marca una ronda por distintos medios radiofónicos para hablar de cualquier cosa menos del núcleo real de su argumentación precedente.

En una democracia no debería resultar aceptable una mezcla de argumentos tan grosera bajo el puño y letra de un representante público. Cualquier guía para falacias permite desnudar la pobreza de la argumentación empleada por nuestro secretario de Estado para el Deporte en esta ocasión –aunque el ejemplo elegido podría haber sido cualquier otro–. Tampoco una reacción tan poco rotunda.

En su informe anual más reciente la singular organización estadounidense Code for America incluye una cita de Alec Ross, Senior Adviser de Hillary Clinton en la Secretaría de Estado dentro de la primera legislatura de la administración Obama.

La frase traducida viene a decir: “La tensión principal del siglo XXI no es izquierda o derecha, sino abierto vs. cerrado”. Estoy muy de acuerdo. En un artículo publicado en julio 2012 defendí un punto de vista similar, sustituyendo los términos abierto y cerrado por los sustantivos más definidos –y equilibrados–transparencia y privacidad, respectivamente.

¿Qué propicia lo cerrado? Lo cerrado, por mantenerse fuera del alcance del escrutinio público, da cobijo a un mundo opaco de justificaciones y de confusión de roles. Ahí es donde surgen esas actitudes propias de quien se cree ungido de un poder que le mantendrá indemne frente a las consecuencias de sus –bienintencionados incluso– despropósitos argumentativos.

 

3 comentarios
  1. Fermin
    Fermin Dice:

    Tambien es interesante que el jefe del CSD comente que no va a entrar en asuntos como el fichaje de Neymar o los impuestos que paga el Barsa cuando una funcion del CSD es comprobar las cuentas de los clubs

  2. Gonzalo Atela
    Gonzalo Atela Dice:

    En definitiva, el mensaje es:
    1. Que estos traviesos y simpáticos muchachos, cuando no idealistas, parece que podrían haber incumplido la ley.
    2. Pero bueno, lo cierto es que hacen muchas cosas buenas por nosotros.
    3. Tantas, tantas, que querer investigar o querer respetar la división de poderes equivale a desear que dejen de hacer cosas buenas, equivale a desear que no salgamos nunca de la crisis.
    4. El Secretario de Estado, en estricto cumplimiento de su deber, hace un noble llamamiento a la nación española para evitar esta execrable ingratitud a nuestros heroes.

  3. Juan Luis
    Juan Luis Dice:

    Totalmente de acuerdo. Este señor debería estar ya cesado para que pueda seguir oficiando de “hooligan” e ir a jalear a Messi si tiene que declarar por sus impuestos no declarados.

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