El informe sobre la reforma tributaria ¿mucho ruido y pocas nueces?

Seguramente que Joaquín Estefanía consideraría como parte del lenguaje de la “economía del miedo”  (La economía del miedo. Galaxia Gutemberg, 2012) la frase del profesor Manuel Lagares (Presidente de la Comisión de expertos para la reforma del sistema tributario español) dicha en la entrevista  de Jesús Sérvulo González para El País (16 de marzo de 2013): “Hay que ver si se quiere pagar dos puntos menos de IVA, y mantener el paro”. Como ha señalado Francisco de la Torre (“Una propuesta de sabor agridulce”. Expansión, 15 de marzo de 2014), “La denominada “reclasificación” de productos en el IVA es regresiva, mucho. Considero que aumentar la carga fiscal, de forma especial para los más desfavorecidos, elevando en un 11% los productos de primera necesidad debería ser el último cartucho recaudatorio, y no la primera medida para financiar una bajada de otros impuestos”.

Después de una primera lectura del Informe de la Comisión (`presentado el viernes 14 de marzo), de la referida entrevista y algunas otras opiniones ya publicadas, saco la impresión de que la reforma fiscal anunciada, si se siguen las recomendaciones de la Comisión, perjudicará, como siempre, a la depauperada clase media. Y menos mal que el Gobierno  se ha apresurado a decir que no aplicará el recomendado gravamen de la vivienda habitual, criticado con gran acierto por el vocal de la Comisión Pedro M. Herrera Molina en su interesante voto particular. La grosera medida propuesta supondría un verdadero ataque a las personas que ahorran.

Cuando leí el Acuerdo del Consejo de Ministros del 5 de julio de 2013 sobre la creación de la referida Comisión de expertos y, más concretamente, su composición, consideré que era una decisión equivocada: nueve miembros de los cuales exclusivamente uno es jurista (Catedrático de Derecho Financiero y Tributario). El resto son prestigiosos economistas y expertos en Hacienda Pública. El propio Lagares lo ha resaltado en la referida entrevista: “En la Comisión hemos sido ocho economistas y un abogado, todos catedráticos. Los economistas hemos pensado como economistas y hemos diseñado un esquema que puede ser duro y difícil de asumir…”

Cualquiera que conozca un poco el sistema tributario español y su falta de coherencia, acumulada por los desaguisados y despropósitos infligidos al mismo durante años, convendrá en que hacían falta más juristas en dicha Comisión. Esta presencia minoritaria de juristas se nota a lo largo de todo el Informe. Brillan por su ausencia las consideraciones relacionadas con la seguridad jurídica y la técnica normativa. “La reforma en ciernes es la ocasión para enmendar los errores y parches del marco actual”, decía el editorial de Expansión del 3 de febrero de 2014 (“Una reforma fiscal que dé más seguridad jurídica”).

A estas alturas pueden resultar irritantes algunas propuestas harto voluntaristas: “Suprimir la cuota gradual del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados cuando lo permita la situación presupuestaria”. Pero resulta más irritante lo que se dice de este arcaico impuesto. Se sigue sosteniendo que su justificación es “la ventaja derivada de la protección que otorga la fe pública…” Argumento harto falaz como hemos intentado demostrar en otra ocasión : la referida ventaja la pagamos los ciudadanos y empresas cuando acudimos al notario y al registro público correspondiente.

Siguiendo con los ejemplos, se dice en el Informe, sobre la delimitación entre el IVA y el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, que “las normativas de ambos tributos delimitan perfectamente la asignación de operaciones a uno y otro impuesto”. Esta afirmación sobre la perfecta delimitación es más que discutible si observamos la doctrina administrativa y la jurisprudencia al respecto. La propia Comisión alude a operaciones que suelen crear mayores dificultades (la renuncia a la exención en el IVA; el concepto de segunda o ulteriores entregas de edificaciones, etc). Pero lo que es de lamentar es que la Comisión, en aras del principio de neutralidad que rige en el IVA, no haya propuesto una justa delimitación entre ambos impuestos, llevando al ámbito del IVA todas aquellas operaciones que vayan a ser incorporadas a actividades empresariales, aunque el transmitente sea un particular. Qué no decir de la necesaria abolición del incremento del gravamen de Actos Jurídicos Documentados impuesto por algunas Comunidades Autónomas cuando se renuncia a la exención en el IVA, lo que supone un verdadero dislate desde el punto de visto jurídico.

La práctica ausencia de juristas en la Comisión ha significado que no se tomen en consideración sugerencias tales como la eliminación de recargos e intereses en regularizaciones de IVA sin perjuicio económico para la Hacienda Pública; elevación el plazo máximo de repercusión del IVA, para hacerlo coincidir con el plazo para la deducción del soportado, la necesaria proporcionalidad de las sanciones que castigan el mero incumplimiento de obligaciones formales cuando se han cumplido las materiales, etc, etc.

Soy de los que piensan que con el desaforado nivel de gasto improductivo de nuestro país, cuyo principal beneficiario es buena parte de la parasitaria casta política, es el verdadero problema, y que no existe sistema tributario eficiente que lo financie. El “impuesto justo” al que se refirió Luigi Vittorio Berliri hace tiempo provoca risa y algazara en cualquier reunión de gente con cierta altura intelectual. De ahí las referidas propuestas voluntaristas: “para cuando se pueda”.

Lo que  parece claro es que un Informe de estas características no puede digerirse en un par de meses y que debería abrirse un cierto debate público. Una pretendida reforma fiscal global apresurada podría ser insoportable. Dice el profesor Lagares en la entrevista que no está seguro de las propuestas que le van a admitir, señalando que el eminente Hacendista Richard Musgrave le comentó en cierta ocasión que él era feliz cuando le habían admitido el 10% de lo propuesto. Esta reflexión es peligrosa, pues se supone que el Informe es coherente y no dado a la fragmentación. Es decir, el conjunto de propuestas del mismo no son las estanterías de un supermercado para que el Gobierno vaya llevando al carrito las que le apetezca. Sería desastroso, por ejemplo, que se llevara al carrito la supresión de beneficios fiscales en el Impuesto sobre Sociedades pero no la bajada de los tipos impositivos actualmente vigentes. Una medida es complementaria de la otra.

12 comentarios
  1. misnotas
    misnotas Dice:

    no dispongo de tiempo para leer el informe pero desde el …”piensa mal y acertarás”…me barrunto que los sabios no han entrado en las cargas fiscales indirectas y en el caso de las locales que son las que conozco. Tal vez alguién deba hacerlo si ese “reformable sistema fiscal” pretende ser una herramienta en una sociedad más eficiente, más productiva y menos burrocrática. (con perdon a los Equus africanus asinus). Las incontables horas de trabajo y de productividad perdidas en la peregrinación entre la recaudación municipal y la gerencia del catastro por problemas en los datos con los que los inmuebles se registran en el catastro, el Ayuntamiento apuntando al Catastro como origen del problema y yo a cobrar el IBI erre que erre, amparado en el acto administrativo del censo catastral y ahí te las den. Y otro tanto con el Impuesto de Actividades Económicas IAE ……peregrinación entre el Ayuntamiento y la Delegación de la AEAT a cuenta de un error en los datos de su negocio/actividad económica. Y al ayuntamiento le reccurre Ud en reposición pero al Estado le reclama en vía economica administrativa…..Un galimatías de costes indirectos inasumibles. Debería suprimirse el desdoblamiento “gestión censal vs. gestion tributaria” de una vez, por muy tradicional que sea e integrar la recaudacion y gestion censal en una única administración y sujetandola a un régimen de recursos único. Y cobrarse con la declaración del IRPF o Sociedades. Dejennos trabajar y evítenos más gastos de un tiempo escaso ante ventanillas donde nos dicen “eso no es aquí”….”esa reclamación no toca ante esta Admon”

  2. Francisco de la Torre
    Francisco de la Torre Dice:

    Gracias por la cita, Isaac. Aquí se puede encontrar el artículo citado: http://t.co/z8MbAOVgt1
    Francamente, creo que el principal problema no es el perfil jurídico o económico, sino quizás la falta de experiencia práctica de una comisión de expertos.
    No sé qué recorrido tendrá la famosa reforma pero es bastante probable que el gobierno se aparte sustancialmente de las propuestas. Seguiremos comentando.

  3. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Hoy aparece en Expansión un interesante artículo de Marta Villar Ezcurra (Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad CEU San Pablo): “Hacia la revisión del sistema tributario español”, en el que se pone un especial enfásis en los aspectos jurídicos de la anunciada reforma del sistema tributario y sobre la técnica normativa a emplear.

    Dice la autora que “es fácil realizar una crítica a nuestro modelo de imposición, que hace muchos años dejó de constituir un verdadero “sistema” -que implica orden y coherencia- a pesar de que la sistematización jurídica sea el factor clave de igualdad y de economía”.

    Ninguna reflexión sobre lo expuesto por la autora figura en el Informe de la Comisión de expertos.

  4. Luis Maria Perez Herrero
    Luis Maria Perez Herrero Dice:

    La anunciada, con gran aparato propagandístico, como “Reforma Fiscal” no es más que una continuidad del desmesurado aluvión de normas fiscales promulgadas, bajo ropajes diversos, a lo largo de la crisis. Se nos anuncia una nueva tanda. Las “reformas fiscales” son algo muy serio … En este país, los que tenemos cierta edad, hemos conllevado dos. Una en pleno franquismo, cuando se decidió, al menos, abrir la ventana económica del régimen, en 1964. La segunda, a los inicios de la transición desarrollada en dos fases; en 1978, la imposición directa; y, en 1985, la indirecta. Todas ellas modificaron sustancialmente los esquemas tributarios y, en ambos casos, pretendiendo una mejor y más justa distribución de la carga tributaria. Problemas que quedan muy lejanos a los economistas actuales para los que la eficiencia, aunque se injusta, es el principio rector. Los juristas, aún nos regimos por los grandes principios de justicia, igualdad … Se han molestado, por ejemplo, en reflexionar sobre lo que significa realmente tener un impuesto sobre la renta definido púdicamente como “dual”, sobre la más que tendencia a que los destinatarios satisfagan directamente parte de los servicios públicos percibidos proporcionando a tales instrumentos una vestimenta tributaria; la lista sería interminable. En definitiva se va a proceder a un lavado de cara de un sistema fiscal en el que la descoordinación es la regla. Además, después de un pormenorizado análisis económico con la pretensión de corregir las inconsecuencias vendrá el gobierno a elegir, obviamente según criterios políticos, las medidas que estime convenientes. Vendremos luego los que nos dedicamos profesionalmente a este ámbito a poner de manifiesto en sesudos estudios doctrinales las incongruencias presentes en las medidas acordadas. En definitiva, alguien ganará y otros perderán, pero, la ausencia de un principio rector de justicia impedirá la consecución de una mejora global … que no sea la recaudatoria.

  5. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Tuve la ocasión de escuchar al Prof. Lagares varias veces en el Foro de la Sociedad Civil. Todo lo que dijo me pareció mesurado y razonable. Lo que leo del informe en la prensa (no tengo tiempo de leer las 444 páginas) me parece todo lo contrario. Me parece uno de esos informes “de encargo” en el que el comitente dice al comisario lo que espera que diga para que luego, además, parezca que el comitente es moderado porque algunas propuestas eran más agresivas. Los hay desde retribuciones de consejos o directivos hasta inversiones o gastos, a medida, lo que Ud. desee previo pago de los honorarios correspondientes. Eso sí, lo que tengo claro es que el Estado va a seguir haciendo de Sheriff de Nothingam y nosotros de sufridos contribuyentes con todo tipo de impuestos, sin que el Sheriff disminuya su cuenta de gastos ni su déficit, además de incrementar el endeudamiento de Juan sin Tierra hasta el 100% del PIB con lo que, uno pagamos la mitad de nuestra vida (no os olvidéis, contad en días, no en euros), luego de vivir, pagamos al morir y además, quedamos endeudados sin cuento. Estoy de acuerdo con el post y los comentaristas: el mal no es el sistema, sino la fata del mismo, no es la recaudación, sino la falta de control del desbocado y elefantiásico gasto público. Nos estamos olvidando de los depósitos porque ya no parece que nos los vayan q quitar de un día para otro, pero no os olvidéis de que, después de Chipre, se acordó en Bruselas que los depósitantes también pagarían los platos rotos. Desalienta, sinceramente, venir a trabajar todos los días durante más de un cuarto de siglo y asumir riesgos y crear algunos empleos, ahorrar, cotizar, pagar impuestos para esto. Melancolía o exilio. Por cierto sólo se oye a Lagares, ¿qué ha sido de los otros “sabios”?

  6. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    De las propuestas de la Fundación Impuestos y Competitividad conviene resaltar mucho las dos siguientes:

    “1) Asegurar el acceso a la casación para poder formar jurisprudencia de todas las cuestiones fiscales controvertidas, superando el actual obstáculo de un umbral cuantitativo muy elevado (600.000 euros la casación ordinaria).

    2) Introducir la posibilidad de que la Audiencia Nacional y los Tribunales Superiores de Justicia puedan plantear cuestiones prejudiciales, al menos respecto de leyes de nueva promulgación, ante el Tribunal Supremo, a fin de anticipar la fijación de jurisprudencia”.

    Mientras tanto, duerme el sueño de los justos la “Propuesta de anteproyecto de Ley de eficiencia en la jurisdicción contencioso-administrativa”, elaborado en el seno de la Comisión General de Codificación. Lo que demuestra que la seguridad jurídica es un valor poco apreciado en los ámbitos oficiales.

    http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1215198252237/ALegislativa_P/1288775964648/Detalle.html

    Puede verse también:

    http://www.sepin.es/visor/default.asp?imprimir=1&referencia=SP/DOCT/16769

  7. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Diario Expansión de hoy.
    Noticia: “Torres-Dulce: “No hay un verdadero interés por reformar la justicia”.

    “Es urgente e inaplazable una reforma de la justicia, aunque haya discrepancias sobre los modelos”, afirmó el fiscal general del Estado. “Vamos con mucho retraso y la sociedad demanda una reforma de la justicia. PERO COMO FISCAL GENERAL SOY BASTANTE ESCÉPTICO EN QUE HAYA UN VERDADERO INTERÉS EN REFORMARLA”, aseguró.

    Lasciate ogni speranza…

  8. Gonzalo
    Gonzalo Dice:

    Aunque con retraso, creo que por aportar otro punto de vista quiero exponer lo que creo: (y perdón por longitud, separo en dos comentarios)

    No, no, y no. Por partes:

    El primer comentario sobre neo-lengua es estúpido y gratuito.

    Sobre su principal tesis, la falta de juristas y demás; vaya por delante que no tengo mucha idea de derecho tributario, pero sí sentido común, así que déjeme decirle sin acritud que todo lo que expone me suena a rancio y casposo corporativismo.

    Antes de entrar en aspecto económico ¿Qué seguridad jurídica falta? El derecho tributario tiene que ser simplemente un conjunto de tributos bien delimitados en lo que gravan y en quien los recauda.

    Como decía Jesús Fernández Villaverde en otro post (cuando estaba en Neg, no aquí, hablando sobre la ley de economía sostenible creo) es que las leyes, pocas y claras. Y mejor fijarse en los incentivos y el diseño del sistema que en formalismos. Seguro que usted es de los que piensa que más vale 1.000 páginas nuevas del BOE y muchos juristas más que intentar racionalizar todo lo que hay.

    No, no faltan más juristas para ver el encaje y la constitucionalidad de los impuestos.

    Una reforma fiscal tienen que plantearse por economistas del ramo, porque es lo que interesa, y aún más, me tiro a la piscina sin saberlo, le apuesto lo que quiera a que en los países de nuestro entorno las reformas fiscales se hacen de igual manera, si quiere investigue, yo no voy a perder el tiempo.

    Aspecto económico: no tiene ni idea y se le nota, como al resto de opiniones que he oído en los medios, (y comentarios aquí) dicen: subir Iva es regresivo y malo (como si fuese la única medida) sin un análisis detallado o mínimamente técnico que rebata con números y argumentos.

    Como no tengo espacio, solo decir que en politikon y nada es gratis, buscando por “impuestos” y parecidos hay decenas de artículos; como botón de muestra: http://politikon.es/2012/07/10/iva-y-redistribucion/ y como dice Penny en comentarios, la imposición indirecta en España es casi “neutra”, progresiva y no regresiva.

    Y una cosa más, fíjese si de verdad es tan malo y regresivo nuestro sistema, que el comité ha dicho (lo dijo en rueda de prensa) que de hecho, eliminando deducciones, exenciones y bonificaciones y bajando IRPF y SÍ, subiendo solo los productos del tipo medio del 10 al 21% (por cierto, mire el sistema alemán a ver cuantos productos y tipos de IVA tienen) se puede incluso GANAR dinero, para el estado y ahorrar para los contribuyentes.

  9. Gonzalo
    Gonzalo Dice:

    A estas conclusiones también llega otro informe de Fedea (del que me vi la presentación, que está colgada en Youtube, hora y pico de duración).

    Supongo que el que todo esto lo digan decenas de académicos y expertos debe ser una prueba más de una conspiración, pero bueno, que se le va a hacer.

    Aspecto temporal, delirante, empieza el gobierno hace dos años, varios meses seleccionar comité, otros tantos realizar la reforma, ahora hasta Junio para proyecto de ley, la aprobación… a saber. Y esto es ir súper rápido, sin comentarios.

    Y no, por favor, que no se “abra diálogo” con nadie, que bastante va a desvirtuar el gobierno lo que es una buena reforma (ya ha dicho que no va a hacer dos cosas), porque lo es, para que se meta más gente. Que enlace con tema “coherencia”. Claro que es coherente la reforma, el problema es que los gobiernos hacen lo que les da la gana y este infausto que tenemos no creo que apruebe ni el 30%. Y la difusión mediática ha sido entre parcial y nada, no es referencia.

    Pero, quiero decir, lo peor de esto, lo que me molesta de este tipo de artículos en sitios como este, es que no solo muestra la indudable ignorancia media de la sociedad española en cualquier tema que requiera un mínimo de análisis y conocimientos “técnicos” p. ej. Varios temas económicos; sino también entre gente supuestamente más cualificada y que escribe en sitios bastante mejores, como este (que lo es).

    Igual de terrorífico que el 90% de críticas a la ley Wert que se centran en ideología/religión/Cataluña/es un chulo (seguramente lo es) pero no se dice nada de algo que pueda sonar a argumento sobre medidas concretas (y tiene algunas muy buenas, p.ej exámenes externos)

    En fin, que de, verdad, nos merecemos lo que tenemos y así seguiremos.

  10. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Mire Gonzalo, no espere de mí ningún comentario ni discusión sobre divagaciones maleducadas como las que expone en sus comentarios. Mucha palabrería y poca sustancia, pero con exceso de mala educación, amparada como siempre en el anonimato.
    Dado que es Vd. tan listo y con las ideas tan claras, podría escribir un post con su nombre y apellidos que nos deleitara a todos.
    Por mi parte, cuando escribo trato de dar mi opinión documentada sobre un tema y dentro de los límites de la buena educación.
    El Informe para la reforma tributaria ha sido acreedor de opiniones para todos los gustos. Las que yo he leído tienen más críticas que halagos. Una de ellas, de José Carlos Díez (“La reforma fiscal”, publicado en El País de hoy) dice que la principal crítica “es que sería la reforma más regresiva de la democracia, ya que bajaría los impuestos al 1% de la población más rica y nos los subiría al resto”. Pero supongo que este economista estará en su lista de economistas-tontos o indocumentados.

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