La Educación de un Economista (I)

 

En unos días daré una serie de charlas (en Estados Unidos y en Madrid) sobre la situación económica y política de España. Por ello, estas semanas últimas y en vez de escribir, he dedicado tiempo a pensar sobre nuestras tesituras. No solo esto me ha permitido delinear los temas sobre los que hablaré, sino que también me sirve para enfocar algunos de los aspectos en los que me gustaría construir argumentos más solidos.

Quizás no sea una sorpresa para aquellos que han leído mis columnas y mis entradas en internet, especialmente desde que me mudé a las más acogedoras páginas de este blog, que estas reflexiones me alejen de aspectos meramente económicos y me lancen contra los peligrosos arrecifes de la economía política de España.[1] En particular, contra las rocas de nuestro maltrecho estado de derecho, nuestro decadente sistema de partidos y nuestras doloridas instituciones.

Esta evolución es consecuencia de años de frustración ante la gestión de nuestra crisis económica. Cuando, en 2008, España entró en una profunda recesión disponíamos de amplios márgenes de maniobra. Nuestra deuda pública era reducida, el sector financiero contaba con ciertas reservas y, desde nuestra entrada en la Unión Europa, habíamos acumulado un amplio capital de credibilidad con nuestros socios.

La reacción del gobierno de Zapatero ante la crisis fue decepcionante. Primero se negó que la crisis fuera objeto de mayor preocupación (“no llegaremos a 4 millones de parados”). Luego se pretendió salir de ella a golpe de talonario público. Finalmente, se habló de unos brotes verdes que nunca existieron.

Este comportamiento del gobierno no me sorprendió. Nunca había tenido a Zapatero en mucha consideración. Intelectualmente no era más que un ejemplo de esos políticos superficiales que producen las sociedades modernas. Políticamente, su llegada al poder había sido producto de unos acontecimientos excepcionales en los que él solo había jugado un papel secundario. Entre sus asesores más cercanos, unos votaban al PSOE fruto de nuestras peculiaridades históricas pero poco tenían que ver con el resto del partido. Otros habían sido catapultados a posiciones de influencia muy por encima de sus capacidades fruto del reducido banquillo del partido. España estaba malgastado siete años y medio en días de vino y rosas.

Pero, si Zapatero únicamente cumplía con mis limitadas expectativas, para mi sorpresa, el comportamiento de Rajoy en la oposición cada vez me preocupaba más. El 21 de Diciembre de 2010, cuando ya estaba claro que el PP iba a ganar las elecciones, escribí con Luis Garicano:

“Ante la necesidad imperativa de llevar a cabo estas profundas reformas, y las enormes dificultades para hacerlo que suponen sindicatos, baronías regionales, etc., nos ha sorprendido la evolución aparentemente inexorable del principal partido de la oposición de popular a populista. Cada día, al leer el periódico, vemos noticias que cuentan como el PP vota en contra de la congelación de las pensiones o de la reducción de sueldo de los funcionarios, no apoya el incremento de la edad de jubilación o tiene una actitud cuando menos equívoca con los desmanes de los controladores aéreos.”

Y:

“Pero no solo es la posición con respecto a las pensiones la que nos parece incomprensible. Miremos aquellas situaciones donde el PP tiene un poder de decisión más directo. ¿Se entiende la lista de 11 consejeros, todos ellos más o menos políticos, que Cajamadrid propone para el consejo del banco del SIP con Bancaja y otras entidades? ¿Se entiende la demanda contra los administradores del Banco de España en la CCM? ¿Se entiende el nivel de endeudamiento del Ayuntamiento de Madrid o de la Comunidad Valenciana? Todas estas medidas nos hacen temer que la demagogia de las pensiones sea la prueba de una enfermedad mucho más seria que el electoralismo cortoplacista: el populismo, el todo es gratis, el vayamos despreocupadamente por el camino más fácil, el la culpa la tienen los demás, usted no tiene que hacer nada costoso.”

Esa columna no sentó demasiado bien. Una persona con razones para saberlo me comentó que Rajoy y su entorno no olvidaban este tipo de artículos en la prensa y que tendría que vivir con las consecuencias de mis palabras. Obviamente, tal amenaza me importó bastante poco (las ventajas de no querer nada del poder, ¿o se cree nadie que si yo hubiese tenido otras ambiciones –como se nos ha acusado en decenas de casos- hubiese escrito eso?).

Sin embargo, lo que no terminé de ver lo suficientemente claro es que lo que Luis y yo apuntábamos como una posibilidad (“una enfermedad mucho más seria que el electoralismo cortoplacista”), era una triste realidad. Que había un problema estructural con nuestro sistema político mucho más profundo que el que Zapatero fuera un mal guiño del destino o que Rajoy sufriese de veleidades populistas.

Cuando llegó el PP al poder tenía fundados temores sobre los dilemas a los que se enfrentaba y sobre la voluntad de atajarlos. Como escribí el 11 de Noviembre de 2011, el día antes de las elecciones (en un post que más de uno me criticó por no “respetar” esa institución infantil de la jornada de reflexión):

“No sé quién se paseará por la calle de Alcalá en Madrid en unas semanas, pero no le envidió en absoluto. Hagamos lo que hagamos, el 2012 y 2013 solo podrán moverse entre lo horrible y lo realmente horrible. Incluso la mejor política posible, que pasa muy a mi pesar por grandes sacrificios para todos, solo podrá aspirar a salvar los muebles lo mejor que podamos. Y lo realmente aterrador: si no seguimos esa política, los resultados serán aún más nefastos.”

A la vez, y quizás en un ejercicio de ingenuo optimismo, durante el verano y el otoño de 2011 pensaba que el gobierno del PP corregiría algunos de los peores defectos del PSOE. Tenía una idea más o menos clara de a quién Rajoy iba a poner en su equipo económico. Había hablado con ellos en muchas ocasiones y, si bien no siempre compartía sus diagnósticos o prioridades, si que esperaba una gestión relativamente competente aun si tuviesen que cumplir ciertas promesas demagógicas. Mis temores se centraban más en que fuera demasiado tarde para corregir la situación, en que -siendo todos ellos funcionarios- carecieran de la imaginación para acometer reformas radicales que España necesitaba y en que el resto del partido no les dejase márgenes de maniobra.

Además, y de manera egoísta, en el otoño de 2011, esperaba poder dejar de hablar de la crisis por una temporada. Como concluía, con cierta tristeza, en ese mismo post que cité anteriormente: “Yo me apunté a esto del blog para hablar del último modelo de aversión a la ambigüedad y de lo que acabábamos de descubrir sobre como computar verosimilitudes en paralelo.” Tras un par de años muy metido en la conversación de política económica, me apetecía volver a mis cosas. Trabajar en una universidad americana rica tiene muchas ventajas pero ninguna mayor que el poder vivir muy tranquilo dedicándose a leer lo que a uno le apetezca en cada momento y sin darle explicaciones a nadie.

Por ello, durante los siguientes Diciembre y Enero no comenté nada (o casi nada) sobre el nuevo gobierno y me dediqué a hablar de cosas raras como la política industrial en Corea o sobre las aventuras de Niall Ferguson (una serie de tres entradas que me hicieron mucha gracia: una, dos y tres).

Mi primeras sospechas de que mis temores de la columna en El Confidencial de Diciembre de 2010 eran fundados fue el anteproyecto Ley de Estabilidad Financiera (otra serie de tres entradas –una, dos y tres– en el que, con bastante esfuerzo, hice lo que nadie más hizo en España: leerse el anteproyecto en detalle y explicarlo en público). El anteproyecto desvirtuaba todo el objetivo de la reforma constitucional al eliminar cualquier mecanismo de control independiente de la situación fiscal. Pero incluso a finales de Febrero de 2012 aun me quedaba un residuo del optimismo de 2011 acerca de la posibilidades del nuevo gobierno.

Fue durante Marzo y Abril de 2012 que mi visión de los objetivos del gobierno cambió radicalmente. Se iba por ahí diciendo cosas peligrosas sobre el Euro que a muchos asustaban. Las reformas no se hacían. Y, en general, no avanzábamos. Esta evolución culminó en la famosa columna de EL PAÍS con Luis Garicano y Tano Santos, No Queremos Volver a la España de los 50. Pero esto lo dejamos para mañana.



[1] “Economía política” es una expresión que se utiliza en diferentes sentidos según el contexto. Aquí la empleo como el área que estudia la interacción entre la economía, el sistema político y el ordenamiento jurídico. Piso disculpas a los lectores que prefieran otros usos.

30 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Sospecho que en este post late un desencanto por las reacciones de algunos integrantes del actual ejecutivo contra quienes los critican.

    En ese sentido, la actitud del poderoso oscila siempre entre el resentimiento y la magananimidad. Sobre todo lo primero.

    Resentimiento. Ya lo explicó Marañon en su libro sobre Tiberio: todo resentido alberga un poderoso deseo de estimación.

    Por eso, ante quienes ve que no le estiman pone en marcha represalias como un mecanismo de castigo para el crítico y de autoafirmación para su orgullo de político herido o acomoplejado.

    Magnanimidad. Esta segunda actitud puede ilustrarse con la frase de Clemenceau en su “Demóstenes”: todo hombre consagrado por entero a una gran causa no esperará nunca de la virtud ajena una recompensa, que por lo mismo que es una remuneración no podría sino rebajarle ante sí mismo.

    Lo que se ve hoy es que nuestros políticos son de tan bajo nivel que magnanimidad, ninguna! Sólo quieren recompensas, o sea halagos y pelotas. Quien desafía esa dinámica será presa del resentimiento del poderoso. Y en esas seguimos. Nada nuevo desde los tiempos de Tiberio.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días.

    A todos nos ha desencantado lo de este gobierno. Al igual que el autor no creo que se resuelva nada importante ni que seamos capaces de salvar el “empleo” por vía de más trabajo ni por vía de menos población activa. Porque también ha habido una enorme burbuja de “mano de obra” para la cual ni hay ni va a haber empleo remunerado.

    Como tampoco pienso que el sistema político pueda autocorregirse, pues nos queda la cosmética que frecuentemente suele dar juego sobre todo si hay algo de suerte. Y de estas cosas, cosmética y suerte, vamos bastante bien servidos.

    Con todo, cuando uno coge un tren en marcha primero tiene que llegar al tractor y hacerse con él sabiendo que no va a poder salirse de la vía y que si lo hace descarrila. Su labor se limita a administrar potencias y velocidades con la energía disponible.
    Esto es lo que nos sucede en la vida cuando tenemos entre manos procesos de los que depende la vida diaria de millones de personas. Se puede pasar muy fácilmente de lo apacible al caos más destructivo.
    Tampoco creo que de esta situación se pueda salir con más o menos ajustes del “modelo” incluso si fueran posibles y aceptables para nuestra limitada soberanía nacional.

    Lo del “modelo” significa que hay una mente detrás y en el caso de nuestra economía parece que no hay ninguna que reclame paternidades. Tenemos un hijo sin padres que lo quieran reconocer. “Coitadiño” diría Rajoy.
    Y hablando de padres y madres sería interesantísimo saber quiénes fueron los que en el gobierno del Sr. Zapatero fueron capaces de llevarnos en volandas desde 375,000 viviendas/año a 800,000. Quienes pasaron de 1.7 millones de emigrantes a 6.7 Millones en sólo 4 o 5 años y quiénes llevaron nuestra deuda bancaria exterior de unos 200,000 millones al triple. Sobre esto, —que es relevante para entender los “por qué”– hay una especie de conspiración silenciosa. Los silencios son tremendos.

    Pero terminará saliendo a la luz porque es una de las claves para entender las limitaciones reales de los gobiernos para hacer otra cosa (hablo de las de fondo, no de los matices).

    Saludos

  3. misnotas
    misnotas Dice:

    Gracias al autor del post y a los editores que lo alojan en su web por su valentía, por no arredrarse ante los anunciados males (amenazas en cristiano) que se avecinan.

  4. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Jesús, un post realmente interesante. Creo que muchos compartimos el temor de ver como la demagogia y el populismo se apodera cada día más de la vida política española. El deterioro institucional, con la pérdida de los necesario contrapesos del poder que impidan que se tomen decisiones disparatadas, llevados por el populismo, se une una selección de líderes viciada por el sistema partitocrático que atenaza al país. La ausencia de responsabilidad por las decisiones tomadas, y la ausencia de rendición de cuentas sobre las consecuencias de esas decisiones acaba de pintar un panorama desalentador. Como señala en el post, y señalásteis enel artículo “No queremos voolver a la españa de los 50”, hoy hay muy poco que proteja a los ciudadanos de un iluminado que tome decisiones disparatadas fruto de un momento “idea feliz” demagógica (salir del euro, impulsar el proteccionismo, etc, etc, etc …).

  5. Cayo Ignoto
    Cayo Ignoto Dice:

    Buen resumen de lo que, desgraciadamente, ya sabemos los lectores de haydercho y de nadaesgratis. Menos mal que existís vosotros, porque si no parecería que la única solución a España es o bien seguir con el cabildeo o las locuras colectivistas que proponen otros…

    Por cierto, esa buena memoria de Rajoy, ¿tiene qué ver con los líos de Fedea? ¿por qué te fuiste y qué está sucediendo actualmente allí?

  6. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Coincido con el análisis si bien en este blog tardamos poco en caernos del guindo, y eso que esforzadamente nos hicimos una serie electoral sobre propuestas que habría que meter en los programas (algunos dejo constancia que llegaron al programa del PP) pero cuando vimos la composición del Gobierno ya nos hicimos una idea de lo que nos esperaba. Y eso que nos hemos quedado cortos. El post que algunos buenos amigos nos recriminaron por pesimista y por no dar tiempo al Gobierno a demostrar de lo que era o no era capaz está aquí http://hayderecho.com/2011/12/25/un-peral-da-peras-sobre-los-frutos-de-la-partitocracia-espanola/
    Lo que decíamos básicamente es que el gobierno de Rajoy, con sus Montoros, Matos, Bañez y Gallardones incluidos era el fruto inevitable de la partitocracia y de la mediocridad de la clase política. De la decadencia institucional nos dimos cuenta un poquito más tarde, bien es cierto. Y de la deriva populista y el sálvese quien pueda, todavía más tarde. Mi opinión ahora es que esto es un fin de régimen con todas sus características y que nos esperan meses o años muy duros. Y a los desafectos, todavía más..:-)).

  7. Hoya
    Hoya Dice:

    Jesús, gracias por compartir vuestra experiencia y la evolución de acontecimientos que a tantos nos ha dejado atónitos (aunque efectivamente las experiencias pasadas no eran muy halagüeñas). ¿Dónde darás tus conferencias?

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      Madrid: 28 Marzo, 12.00 Circulo de Bellas Artes, planta 5

      Me imagino que habra un anuncio oficial

    • Hoya
      Hoya Dice:

      Otra cosa, la entrada “Las consecuencias económicas del señor Zapatero” se publicó el día 19 de noviembre, ya que el 20 de noviembre fueron las elecciones.

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      1) Si, “19 de Noviembre”, se me movio un “1” por un “9”.
      2) La chara es en NYC pero no es abierta al publico. Lo siento

  8. TERESA BAÑOBRE
    TERESA BAÑOBRE Dice:

    ¿Puede explicarme qué entiende usted por”desmanes de los controladores” y qué tuvo que ver FEDEA en todo ese turbio e inconstitucional asunto? ¿En qué momento el PP no apoyó al PSOE? Hasta donde me alcanza la memoria, apoyaron todas las medidas legales e ilegales…

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      1. El articulo del 21 de Dicembre no esta firmado como FEDEA. FEDEA no tuvo nada que ver con el asunto. Pero que mania tiene la gente de ver conspiraciones por todos los sitios.

      2. Los controladores fueron unos sinverguenzas que aprovecharon una situacion de poder para mantener unos privilegios injustificados.

  9. Carles Sirera
    Carles Sirera Dice:

    Distinguido Profesor Jesús Fernández-Villaverde
    En su relato retroactivo para justificar su línea ideológica destacan dos silencios: el papel jugado por FAES (con quienes colaboró en 2010) en la teoría de la conspiración del 11M y el intento del PP de tumbar al gobierno en mayo de 2010 al riesgo de forzar la intervención de España.
    ¿Estas dos actuaciones son comprensibles pulsiones populistas? Sorprende su magnanimidad conociendo el habitual rigor que aplica a otros. Con los historiadores españoles no ha sido jamás tan atento, imagino que es porque no tocamos poder. Sinceramente, puede que convenza a muchos, pero la única forma de comprender su línea de actuación ante el PP o FAES es que usted carece de cualquier atisbo de algo parecido a la lucidez o no quería enterarse porque le convenía no enterarse. De todas formas, muy saludable el intento de contrición y exposición de motivos casi honesto.
    Le aconsejo seguir con la introspección, puede que llegue a preguntarse por qué se ha metido tanto con la universidad pública española cuando usted se queja siempre de lo mala que fue la suya, que era privada.

  10. Sioux Costa
    Sioux Costa Dice:

    Me gustaria conocer/leer las cosas que el Profesor Fernandez Villaverde decía o publicaba sobre la economia española en los años de la presunta bonanza (1998-2007). ¿Hay algo? Lo digo porque hablar de la crisis cuando ya ha estallado es muy facil…..

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      Durante esos años yo era un chaval (no se me nota en la foto?) Estaba todavia en el doctorado (hasta 2001) o muy ocupado con ser assistant professor. Ni era el tiempo de hacerlo (uno cuando es estudiante, estudia, no opina) ni tenia la madurez para decir nada interesante.

    • Sioux Costa
      Sioux Costa Dice:

      De 2001 a 2007 ya era Doctor y entiendo que tendria alguna opinión sobre si en la economia española habia excesos y burbujas de todo tipo. En España hubo una cierta controversia sobre el tema en esos años y no recuerdo si Vd. tuvo alguna posición.
      Es evidente que las burbujas hay que intentar desinflarlas ANTES de que estallen, aunque es muy arriesgado diagnosticarlas en ese momento. Una vez han estallado, es muy facil el diagnóstico, pero me temo que su gestión es bastante irrelevante (si es que se puede gestionar una “burbuja estallada”).

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      A mi me dieron tenure en UPenn en el verano de 2007. Antes de que te den tenure no creo que sea una buena idea hablar: ni se tiene tiempo para ello (el tenure track es para investigar y completar la formación) ni la madurez. Es una mala idea. Lo defendía entonces y lo defiendo ahora. Si cualquier assistant me preguntara que si se mete en esto le respondería que no. Yo en cuanto tuve tenure empece a opinar (tardas tiempo en darte a conocer). A mi la crisis me pillo, por edad, en ese momento, ni antes, asi que tengo la conciencia muy tranquila.

  11. Joan Robinson
    Joan Robinson Dice:

    Sr. Fernández-Villaverde, su decepción con nuestros gobiernos comienza en 2008, porque, al parecer, antes no había tenido tiempo de analizar en profundidad la situación del país, por sus estudios, primero, y su posterior actividad académica como assistant professor, después en una Universidad Americana.

    Es una pena que no tuviera tiempo, como al parecer tampoco lo tenía el mundo académico al que Ud. pertenece, ya que ni estuvo ni se le esperón desde la década de los 90. Como tampoco estaba ni se le esperaba, cuando este país más lo necesitaba, una vez desatada la crisis. Se lo digo, porque, a diferencia de Ud., mi decepción no comienza en 2008, sino mucho antes, y no sólo con la clase política que esta sociedad genera y mantiene, sino con las clases dirigentes en su conjunto, en un sentido más amplio.

    Y es una pena que el mundo académico y los llamados “técnicos o expertos” no tuvieran tiempo antes del 2008, porque los que, con una formación académica tan sólida como la suya y sin ningún apoyo, como ahora Ud. denunciaron ex-ante, en la más absoluta soledad, desde finales de los 90, la burbuja financiera en ciernes, el incorrecto funcionamiento de las instituciones de control de mercados e instituciones, las injerencias políticas en empresas y cajas, la sostenibilidad de nuestras pensiones, la relajación de los criterios en la asunción de riesgos bancarios etc…. De haber tenido tiempo, se hubiera podido evitar que España llegara al estallido de la crisis financiera mundial, en la situación en la que llegó.

    Y es una pena que tampoco tuvieran tiempo entre el 2008 y el 2010, para apoyar al único miembro del Gobierno Zapatero que, en 2008, hablara abiertamente de crisis y, en 2009, denunciara la restricción del crédito con consecuencias muy negativas sobre empresas y, en definitiva el empleo. Recuerdo que, por aquel entonces, todavía se homenajeó a los dos superministros económicos de PP y PSOE de los últimos 20 años y nadie dijo nada.

    Me congratulo de que ahora gente como Ud. quiera recoger esa antorcha. Se lo agradezco, porque siempre apoyaré a los que proponen soluciones para el futuro, a riesgo de equivocarse. El pasado parece suficientemente analizado, aunque no resuelto.

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      Yo no se si tuve tiempo o no antes de 2008 pero, al menos, desde 2009 lo he hecho y lo he hecho siempre dando la cara y diciendo mi nombre, no escodiendome detras de un pseudonimo para acusar a otros de sus faltas (a menos, claro, que Joan Robinson haya resucitado).

  12. Andrés
    Andrés Dice:

    Llevo años leyendo al Profesor Fernández-Villaverde, puedo afirmar que he leído prácticamente todo lo que ha publicado en prensa y blogs. Conozco perfectamente su cualificación y he observado una y otra vez sus enfrentamientos con unos y otros. Creo que a veces ha tenido razón y otras no. A veces le he visto chocarse contra un muro por defender lo que estuviera pensando llegando a perder, por sus formas, la razón. Lo he observado todo y me surgen montones de dudas, si tan claro está que tiene razón, si es una obviedad que la jornada de reflexión es infantil, si los derechos de autor están mal diseñados, si nadie que no tenga su cualificación sólo puede escuchar y tratar de aprender, si Rajoy, Zapatero, todos somos incapaces de ver una verdad a veces sólo disponible a sus ojos. Si todo lo que dice es cierto, ¿por qué pierde muchas veces los modales? ¿Por qué no es capaz de ignorar a los necios apoyándose en sus sobrados motivos para ello? ¿No es una incoherencia tener razón y perderla tratando de defenderla?

  13. Andrés
    Andrés Dice:

    Además de mi reflexión anterior, me gustaría comentar que creo que no hay nadie aquí que pueda decidir si debe o no cumplir una ley, se puede cuestionar, criticar e intentar cambiar, pero no saltársela. Por lo demás, es absolutamente cierto que el Profesor Fernández-Villaverde siempre ha defendido la idea transmitida en este post y siempre dando la cara. Desde 2009, sus aportaciones han sido la misma y no le he visto jamás cambiar de “chaqueta”, eso es loable en estos tiempos y en este país.

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      Andres

      No me queda claro si lo de decidir o no cumplir la ley se refiere a lo de la jornada de reflexion. Supongamos que asi sea (en caso contrario, lo siento).

      La “jornada de reflexion” se refiere a la campaña electoral, que segun el articulo de la Ley 5/1985, “Termina, en todo caso, a las cero horas del día inmediatamente anterior a la votación.”

      Pero el articulo 50 explica a quien se aplica:

      “4. Se entiende por campaña electoral, a efectos de esta Ley, el conjunto de actividades lícitas llevadas a cabo por los candidatos, partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones en orden a la captación de sufragios.”

      Es decir que yo, como ciudadano individual, puedo decir lo que quiera sobre la campaña electoral este o no en la jornada de reflexion y estar plenamente en el marco legal.

      Otra cosa distinta es que haya gente que crea que exista una “norma social” que extienda la “jornada de reflexion” a todos, independientemente de lo que diga la ley. Yo no estoy de acuerdo con esa “norma social” y por tanto ni la respete el 19 de Noviembre ni la respetare en el futuro.

  14. Andrés
    Andrés Dice:

    ¿Y no considera más adecuado permitir un día sin ruido para que la gente pueda pensar con más claridad? Bajo sus supuestos no veo problema, pero de seguir así, me imagino a todo el mundo menos a los citados pidiendo el voto. Eso sería un caos evitable, pero supongo que me diré que si no le gusta lo que dice en la jornada de reflexión, no lo lea.

    Disculpe por acusarle de saltarse la ley.

    • Jesus Fernandez-Villaverde
      Jesus Fernandez-Villaverde Dice:

      “¿Y no considera más adecuado permitir un día sin ruido para que la gente pueda pensar con más claridad? ”

      No, no lo considero. En EEUU no hay jornada de reflexion (ni limitaciones de publicar encuestas). Los candidatos hacen campaña hasta que cierra el ultimo colegio electoral. Lo que yo veo es una democracia que, con todos sus defectos (que tiene muchos), es mucho mas vibrante que la Española. A mi, periodicamente, me llaman a la puerta candidatos en persona para explicarme porque les tengo que votar. No todo es perfecto en la democracia americana, pero me quedo con ella frente a la española, como dicen aqui, every day of the week and twice on Sunday,

  15. Cruz
    Cruz Dice:

    Siempre son de agradecer los análisis de quienes se esfuerzan por ser independientes y objetivos. Seguramente por eso este blog y el de NeG nos han permitido conocer trabajos tan interesantes como los del profesor Fernández-Villaverde y sus compañeros.

    Ya que se ha mencionado el tema de las pensiones, hay algo que me resulta curioso: En las discusiones sobre su modificación/congelación/ supresión no se suele mencionar el art. 17.2 de la LIRPF. Esto es, que tributan como rentas del trabajo.

    No he conseguido encontrar el dato de las aportaciones efectivas de mayores de 65 años, ni siquiera en porcentaje, respecto a los trabajadores en activo. Tampoco cuánto pagan en concepto de otros impuestos (especialmente IBI). Sobre todo cuando el único ingreso real, medianamente estable y consistente es ese. (¿Para cuándo integrar el concepto de solvencia en el principio de Capacidad Económica REAL?)

    Tampoco sobre cuántas pensiones contribuyen a mantener economías de descendientes y colaterales, aunque sean de mera subsistencia.

    Y todo esto sin entrar en más consideraciones, como el posible caladero de votos que supone esta capa de población para los partidos “tradicionales”.

    Me pregunto si este será otro de los “silencios tremendos” que menciona Manu Oquendo…

    • Cruz
      Cruz Dice:

      Acaban de decir en el telediario de Antena 3 que ha aumentado el gasto de los jubilados y que ha bastado una mañana para constatar que es debido a la ayuda que prestan a sus familias…

      ¿Estadísticas?

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