El IVA y la reforma fiscal. Instrucciones de uso

“…Todo esto fuera bien escusado, respondió Don Quijote, si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinasLuego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana…” El Quijote Cap. X.

  Los orígenes

En la situación actual de crisis y ante la perspectiva de una reforma fiscal hay dos preguntas de actualidad: La primera es si la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es suficiente para combatir el déficit en las cuentas públicas. La segunda si  tiene sentido compensar el  incremento del IVA con una correlativa disminución de las cargas sociales. Para responderlas conviene  hacer una breve referencia  histórica.

En el año 1986 España se adhirió a las Comunidades Europeas e implantó IVA. Las  autoridades comunitarias exigieron tal implantación por su  neutralidad en el comercio entre Estados miembros al no incorporarse al precio de los productos y por afectarse un 1% de su base imponible al presupuesto de ingresos  comunitario.

Hace tiempo sin embargo que el IVA rebasó el ámbito europeo y hoy es ya un “impuesto global” vigente en gran numero de países. Esto se explica por razones  técnicas y, sobre todo , por su gran capacidad recaudatoria dada la amplitud de su base imponible, así como por la simplicidad en su gestión. No es de extrañar pues que cualquier legislador tributario o Ministro de Hacienda recurran  a este impuesto en situaciones de importante y/o urgente necesidad financiera. En los países de la UE- se observa a lo largo del tiempo una tendencia al alza en el impuesto instrumentada  mediante incrementos en sus tipos de gravamen.

Nuestro país tampoco ha sido ajeno a este fenómeno. Desde que el IVA se estableció en España el “tipo general” se ha modificado al alza en cinco ocasiones, pasando desde el 12%  hasta el 21 %. , lo que ha supuesto a lo largo de todo el período un incremento del 75%.  En la actualidad el tipo medio español ha alcanzado ya el nivel medio europeo .

La situación es distinta en cuanto a los tipos reducidos. La normativa comunitaria  permite que, para determinados bienes y servicios incluidos en una  “lista cerrada“,  pueda aplicarse un “tipo reducido” de un mínimo del 5%. No obstante algunos países -caso de España, Francia o Italia- pueden aplicar además un “tipo superreducido” inferior que en el caso español es del 4%. Excepcionalmente algunos países – Irlanda, Malta y Reino Unido- pueden aplicar un tipo 0% a determinados productos.

Crisis y ajustes fiscales

Ofrecen especial interés las dos últimas subidas de IVA realizadas en España (en 2010 con gobierno del PSOE y en 2012 con gobierno del PP) por su proximidad en el tiempo,  por haberse producido en el contexto de “la crisis” y, finalmente por que quizás sean precedentes de medidas análogas en el futuro.

En la Ley de Presupuestos para 2010 el Gobierno socialista incrementó en dos puntos el tipo general del IVA, lo que dio lugar a un llamamiento a la rebelión fiscal por la militante del Partido Popular a la sazón Presidenta de la Comunidad de Madrid. Según el Gobierno socialista tal medida fue insoslayable, no para introducir mejoras de técnica tributaria, sino por exigencias perentorias de consolidación fiscal planteadas por la UE , el FMI y en general por los  mercados financieros.

En el año 2012 , con Gobierno del Partido Popular en el poder como resultado de las elecciones generales de Noviembre  2011 , se aprobó una subida generalizada de tipos de IVA y ello a pesar del compromiso de bajar los impuestos contenido en su programa electoral. Su resultado fue que el tipo “general” pasó del 18 al 21 %, el “reducido” pasó del 8 al 10%, mientras que el tipo “super-reducido “ se mantuvo en el 4%. Según el Gobierno tal medida fue indispensable, no por razones  técnicas, sino para afrontar una insostenible situación de déficit heredada del Gobierno socialista anterior. Ulteriormente se han aprobados medidas que han supuesto una resignación a tipos más altos para determinados  bienes y servicios.

Hacia una  reforma fiscal

Como  he indicado antes el recurso al IVA, en circunstancias de avidez de financiación, se explica por su potencia recaudatoria, y por ser fácil la instrumentación practica de las subidas. Por ello en tiempos difíciles el IVA suele ser el remedio al que a cualquiera se le ocurre acudir para abordar los problemas del momento. Nada hay en ello de especialmente original.

Sin embargo en el caso de España los problemas actuales son de mayor alcance, tras más de cinco años de severa crisis económico-financiera -con cifras de paro y endeudamiento insostenibles y con dificultad para cumplir los sucesivos objetivos de déficit público exigidos por la Unión Europea- ya nadie discute la necesidad  de reformar el sistema tributario español en su conjunto  A ello se ha comprometido el Gobierno ante la UE, y a tal efecto se nombró la comisión de expertos encargada de diseñar las grandes líneas de la reforma.

Las  consideraciones anteriores sirven para apreciar mejor las diferentes recomendaciones  –a veces perentorias y en la mayor parte de los casos arropadas bajo el manto de una necesaria “consolidación fiscal”–  formuladas tanto  por la UE, el BCE, el FMI, como por los mercados financieros.

Pues bien, me parecen explicables y lógicas las recomendaciones hechas a España de  reforma del sistema tributario en su conjunto para afrontar los problemas de financiación con perspectiva de futuro. Sin embargo, estimo que no lo son tanto las medidas referidas exclusivamente al IVA, ya consistan en incrementos de tipos de gravamen, o en combinar simultaneamente subida de IVA y correlativa bajada de cotizaciones a la Seguridad Social como medida de alcance coyuntural.

Creo que hacer pivotar básicamente en el IVA el esfuerzo de consolidación fiscal -, aunque sea a corto plazo  supone atribuirle un papel a la vez excesivo e insuficiente  convirtiéndolo en “panacea” o “bálsamo” que todo lo cura.

Aunque en el momento en que escribo la comisión de expertos designada por el Gobierno todavía no ha publicado integramente su informe, la prensa  ha avanzado ya algunas primicias al respecto. Se publica que “El comité de sabios plantea al Gobierno fórmulas para subir el IVA y bajar cotizaciones sociales y que la combinación de ambas medidas permitirá ganar competitividad exterior e impulsar el empleo”.

Parece que -al menos  por el momento- el Gobierno no se muestra receptivo a esta  propuesta. Según declaraciones del Ministro de Economía : “El Gobierno ya ha tomado medidas importantes en relación con el IVA, no se van a producir modificaciones sustanciales en absoluto del impuesto sobre el valor añadido“, y en relación con las cotizaciones sociales destacó que el Ejecutivo “acaba de aprobar una tarifa plana de 100 euros que supone una bajada de las cotizaciones”, una medida que consideró que es muy importante”. (El Mundo 12.03.14).

Comparto en buena medida este criterio ya que, aun estimando necesaria alguna reducción de las cotizaciones sociales (verdadero gravamen sobre el trabajo y empleo) considero que el coste de dicha reducción debe asumirse  por el conjunto de los ciudadanos -via Presupuesto- con cargo a lo recaudado por los diferentes conceptos de ingresos y no sólo por los consumidores -via IVA- con cargo a la recaudado por este sólo Impuesto. Considero que esta formula propuesta por los expertos, que algunos califican de “devaluación fiscal “, atenta además a un sólido principio de ortodoxia presupuestaria que exige que la totalidad del presupuesto de ingresos financie la totalidad del presupuesto de gastos y prohíbe afectaciones parciales de unos a otros.

Por otra parte es de temer que tanto las propuestas de reforma fiscal de los expertos como las que en su día sean asumidas por el Gobierno en sucesivas etapas (se prevé  un calendario de reforma  205/207) ignoren el problema básico de nuestras finanzas publicas que alguien ha calificado recientemente como “desaforado nivel de gasto publico” y la necesidad de una drástica reducción del mismo en los diferentes niveles de gobierno: central, regional y local.

Hay que reconocer que el diagnóstico inicial de este “mal nacional” y la propuesta de medidas para afrontarlo -en los que  ha sido pionero el partido político UPyD– hoy en día  es aceptado ya por la opinión publica en general y por los diferentes partidos políticos. Urge sin embargo llevarlo a la práctica adoptando medidas  concretas  de recorte de gastos que son siempre difíciles.

Dicho esto y volviendo al terreno de los ingresos, que es el campo propio de una reforma fiscal, estimo que, para garantizar la suficiencia financiera del sistema, son prioritarias las siguientes acciones:

  • Lucha decidida contra el fraude fiscal.
  • Revisión a la baja de incentivos fiscales en los diferentes impuestos.
  • Reducción selectiva de las cotizaciones sociales , financiada con cargo a los PGE
  • Paulatina supresión de los regímenes de estimación objetiva de bases imponibles: módulos (en el IRPF) y  simplificado (en el  IVA).
  • Posible reasignación de tipos de IVA, aplicable  a  bienes y servicios concreto, al alza o a la baja.

 

No considero conveniente ahora una subida del tipo general del IVA, ya que ha sido objeto de incrementos sucesivos recientemente.

 

 

REFLEXIÓN FINAL. Un sistema tributario no es sólo un instrumento para recaudar, sino que -sobre todo- debe servir de  marco para la convivencia. La tarea de su reforma ha de extenderse al conjunto de los tributos que lo integran y afectar a todos los ciudadanos en función de sus diferentes capacidades contributivas. La carga fiscal ha de distribuirse equitativamente entre las distintas manifestaciones de capacidad contributiva: renta, riqueza, consumo y tráfico de de bienes. Todo ésto, aunque pueda parecer obvio y ya sabido, es preciso recordarlo aquí ya que suele olvidarse con frecuencia.

6 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    ……………
    Qué malo.
    Técnicamente pobre, argumentativamente escaso.
    Este post no merece ser publicado.
    Y dejen de intentar colar con calzador a UPyD sin cuento ni fundamento (es ridículo lo que dicen de que son los “descubridores” del “desaforado nivel de gasto público”, vamos como si fueran Moisés con las tablas de la Ley reveladas) en cualquier oportunidad, o si van a seguir así tengan la decencia de poner un ‘disclaimer’ de que no son independientes.

    • Nones
      Nones Dice:

      Adelgadog ya que habla de decencia y de disclaimer, predique con el ejemplo y díganos a qué partido pertenece usted, así queda más contextualizada su crítica.

  2. Modesto Ogea
    Modesto Ogea Dice:

    Para aldelgadog.- Comprendo su discrepancia y lamento su disgusto ante las opiniones expresadas en mi post. Es un riesgo que siempre se corre al dar una opinión escrita y que tengo asumido.

    Vaya por delante que en mi post he pretendido ofrecer una opinión personal acerca de la oportunidad y el alcance de recurrir al IVA en la coyuntura actual de reforma fiscal, recordando a la vez las circunstancias que han concurrido desde el tiempo en que se implantó este impuesto hasta el momento actual . No se trata por tanto de un informe “técnico” sino de “oportunidad” política actual. Por ello no me siento especialmente afectado por la orfandad técnica que me atribuye Ud., aunque lo haga sin precisar los aspectos concretos a los que se extiende su apreciación.

    A propósito de mi escrito sugiere que acompañe una advertencia (“disclaimer”) acerca de mi sintonía o militancia política. No tengo ningún inconveniente en manifestarle aquí mi militancia en UPyD. Estimo sin embargo que esta circunstancia no me impide opinar con independencia, y que nada ni nadie me obliga a tener que manifestarla en todo momento y ocasión.

    Para su información le diré que al utilizar en mi post la expresión “Gasto desaforado” estaba pensando en el titulo de un artículo, publicado en el Diario “El País” de fecha 10.03.2014 , firmado por Luis María Ansón , autor que no me consta sea militante o simpatizante de dicho partido.

    Parece deducirse de su escrito la conveniencia de hacer una pública confesión de ideología o militancia política al tiempo de emitir una opinión. No comparto tal apreciación pues supondría cuestionar la independencia de quien lo emite, cosa que Ud. hace aunque tampoco lo demuestre.

    A este respecto creo conveniente distinguir entre dependencia e influencia. Influencias hay muchas en el campo de la ciencia, de la política y de la política fiscal. Me permito recordarle que el presidente de la comisión de expertos para la reforma tributaria, Manuel Lagares, compareció el 19.03.2014 en el Congreso para explicar los detalles de su propuesta a los grupos políticos, donde manifestó: “Hemos recibido recomendaciones externas. La comisión se ha entrevistado con miembros del FMI, de la UE y de la OCDE, que han venido a intercambiar opiniones” (Jesus Sérvulo Gonzalez. Diario El País , 19.03.2014.

    Saludos

  3. Sin tanga y a lo loco
    Sin tanga y a lo loco Dice:

    Alguien que ha calificado recientemente como desaforado el nivel de gasto publico o es un integrista o es un ignorante. Luego te enteras de que era Ansón y confirma el diagnóstico.

    P.D. Que aldelgadog no se sulfure, participa en todos los blogs que inspiran a UPyD 😉

  4. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Darle vueltas al sistema de ingresos públicos sin haber resuelto antes el control de lo que debe ser el “gasto público” es de una incoherencia manifiesta y, desde luego, se presta a interpretarse con la subjetividad legítima de cada uno. Desde el crecimiento elefantiásico y desproporcionado de las AA.PP. y su colaterales ha pasado mucha agua bajo el puente y es por supuesto anterior a la existencia de UPyD. Incluso “Ciutadans” lo denunció de una forma simple y natural desde el primer momento de su existencia (anterior a UPyD). Pero no se trata de caer en el consabido “y tú más (o menos)” que tanto criticamos sino en aportar respuestas objetivas a los problemas sociales y eso pasa al menos por:
    1.- Reforma en profundidad de la organización política y administrativa del estado, reduciendo su lastre sobre las actividades legítimas de los ciudadanos.
    2.- Reajuste competencial, político y administrativo de las CC.AA. suprimiendo realmente los miles de órganos que comen de los presupuestos públicos.
    3.- Rediseño estructural, organizativo y funcional de todas las AA.PP. para ganar en efectividad de servicio y en economía del mismo.
    4.- Reajuste fiscal para hacerlo razonable, simple y proporcional desde el principio ejemplarizante del efectivo control del gasto público y su transparencia y accesibilidad.
    5.- Liberación de trámites administrativos legítimos para la actividad económica.
    6.- Control de los oligopolios y sistemas (privados en teoría) que cuelgan de los privilegios, relaciones y amistades del sector público bien por via de subvenciones directas como por beneficios indirectos (como el llamado interés público).
    7.- Lucha contra el fraude cometido desde las AA.PP. con el gasto público y el endeudamiento generado, incluyendo las responsabilidades que correspondan (no sólo las políticas).
    Son simples ideas desde el sentido común, la sensatez y la sencillez que, estoy seguro, coinciden con las de los ciudadanos normales (que no cobran de los presupuestos públicos). “Hacer normal en política lo que es normal para la calle” (Adolfo Suárez)

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