La educación del futbolista profesional (I): la visión de un ex directivo

Ésta es la primera de dos entregas en las que se pretende analizar, desde la óptica de la diferente experiencia que hemos vivido sus dos autores, las carencias en la educación deportiva y personal de los futbolistas profesionales, aunque el tema, mutatis mutandi, podría extenderse también a bastantes otros deportes. Los dos autores, ambos notarios, hemos vivido desde dentro el complejo mundo del fútbol profesional de la Primera División de la Liga española, una de las más importantes del mundo.  Yo mismo, durante varios años, como directivo y portavoz del Consejo de Administración del Real Club Deportivo Mallorca, y Borja Criado, como futbolista profesional en Primera División. A él corresponderá el segundo post de la serie.

Las enormes cantidades de dinero que se mueven actualmente en el fútbol profesional hacen que los Clubes, en su afán de fichar barato para luego poder vender caro, creen redes internacionales de búsqueda de futbolistas en edad infantil, que se extienden por todo el mundo. Si hay hoy en día un mundo global de verdad, ese es el de los ojeadores de futbolistas de los Clubes más importantes del planeta. Pero esa situación tiene una “cara B”, ya que no es oro todo lo que reluce en la búsqueda de las jóvenes estrellas. Al necesitar jugadores cada vez más jóvenes, sean de donde sean, y existiendo un entorno de enorme competencia entre los Clubes más poderosos, se utilizan cada vez más argumentos e incluso triquiñuelas para convencer a las familias de los menores: dinero, oferta de trabajo para los padres, la promesa de una vida mejor en una ciudad del primer mundo….  Ello trae también consigo importantes riesgos y una presión enorme para esos menores, que se convierten de la noche a la mañana en los mantenedores económicos de sus propios padres y del resto de su familia y entorno, con los perversos efectos que eso puede producir en su crecimiento personal y en su educación. Y, además, comporta el riesgo adicional de quedarse literalmente “tirados” si la carrera deportiva del chaval no sale bien.

Compatibilizar la práctica del deporte en un club importante con una adecuada educación es el principal problema de estos jóvenes. Aunque en España existen escuelas tradicionales que han cuidado siempre bastante a los chicos, como la de Lezama del Athletic de Bilbao, o la de Mareo del Sporting de Gijón, o la propia Masía del Fútbol Club Barcelona -por citar las más conocidas- y aunque la mayoría de Clubes más o menos grandes tienen ciudades deportivas e incluso residencias bien dotadas de medios y de personal, en esta materia, como en bastantes otras, los Clubes de fútbol británicos han sido muchas veces el modelo a seguir. Siempre recordaré un reportaje emitido por televisión hace ya un tiempo en el que se explicaba el fichaje del actual jugador del Barça Cesc Fàbregas por el Arsenal de Londres cuando tenía 15 años, y se marchó solo a vivir a la capital inglesa desde su Arenys de Mar natal. Contaba Cesc que el Arsenal le hospedó junto con Phillippe Senderos, otro futbolista suizo-español de su misma edad y hoy jugador del Valencia, en la casa de una señora inglesa que se convirtió casi en la madre adoptiva de ambos, encargándose de su comida, mantenimiento, educación y aprendizaje del idioma, creando tal vínculo personal que Fàbregas continúa visitándola cuando viaja a Inglaterra.  Por supuesto, el Arsenal pagaba una parte del sueldo de Cesc a su “madre inglesa” para su mantenimiento, y enviaba el resto a Arenys de Mar a casa de sus padres  para que el chico no manejara cantidades importantes. Esa hogareña forma de vivir le resultó fundamental para adaptarse a su nueva vida en un país extranjero, y también a las duras exigencias del fútbol profesional. Algo parecido sucedió con Gareth Bale, hoy estrella del Real Madrid, y Theo Walcott, estrella del Arsenal, que compartieron varios años la casa de una señora en Southampton cuando formaban parte de las categorías inferiores de ese ilustre Club del sur de Inglaterra. En el Reino Unido, y también en otros países del norte de Europa, la formación personal de los chicos en un ambiente familiar es un aspecto absolutamente prioritario para los Clubes.

En España, salvo honrosas excepciones, y aunque la cosa va mejorando bastante en los últimos tiempos porque los responsables de muchos Clubes se van concienciando del problema, el panorama no es igual. En el Mallorca, ejemplo de equipo mediano que ha estado dieciséis temporadas seguidas en Primera División, los chicos de las categorías inferiores que eran de fuera solían vivir en varios pisos alquilados por la entidad, bajo la supervisión del personal de la Secretaría Técnica, y comían y cenaban a diario en el bar de un empleado del Club, donde su mujer les atendía, poniendo toda su voluntad, de la mejor manera que podía. Como pueden ver, la situación, sin ser mala, no era la ideal para unos chavales en plena adolescencia. Y por lo que yo conocí, la mayoría de Clubes medianos o pequeños, cuyo presupuesto no alcanzaba para tener una residencia para futbolistas, se manejaban de manera parecida. En cualquier caso resulta muy difícil ser un chico normal cuando desde los trece o catorce años tienes un utillero que te prepara y limpia todos los días tu ropa y tus botas, unos fisioterapeutas y un equipo médico a tu disposición ante la menor molestia, un grupo de empleados del Club que te cambia hasta el móvil o las bombillas, y miles de fans por la calle que casi besan el suelo por donde pisas. Además, aquí los medios de comunicación y el público en general son bastante más “invasivos” de la privacidad de los deportistas. Contaba Fernando Torres que unas chicas adolescentes estuvieron un día durante más de una hora, bajo la lluvia, a las puertas de un restaurante de Liverpool, para pedirle un autógrafo esperando a que acabase de comer con su mujer para no importunarle mientras comía. En esta materia la diferencia con España es abismal. Por ello, en nuestro país, si alguien no se encarga de ponerte cada día en la realidad, la cosa es bastante difícil que salga bien.

El problema de la educación personal y deportiva resurge también en otro momento importante de la vida de estos chicos, que es cuando el fútbol se acaba. ¿Qué hacer entonces? La verdad es que el propio fútbol ofrece algunas salidas para varios de ellos, tal vez los mejor dotados para la enseñanza, la comunicación o la dirección de equipos. Así vemos habitualmente que bastantes ex jugadores se ganan bien la vida al acabar sus carreras como entrenadores, directivos, ayudantes o incluso como comentaristas de prensa, radio o televisión. Pero un buen número de ellos, los menos dotados, conocidos o mediáticos, sufren un importante “shock” al terminar su carrera deportiva, pasando de la fama (ya sea internacional, nacional o local) al ostracismo casi absoluto en cuestión de pocos meses. Sobrellevar esta situación no resulta fácil, y no todos son capaces de hacerlo con normalidad, y algunos ni siquiera con dignidad. Todos hemos conocido casos de ex futbolistas abandonados al alcohol o a la droga, convertidos en “juguetes rotos” de una sociedad que un día les encumbró y luego se ha olvidado de ellos. Y la culpa no es sólo suya. Muchos Clubes, como en el que yo estuve, hacen lo que pueden con la mejor voluntad, tratando de buscarles alguna ocupación -aunque sea modesta- en su organigrama, pero ello no es suficiente. Resulta realmente difícil poner a entrenar a unos chavales, por ejemplo, a alguien que ha estado notoriamente enganchado a las drogas. ¿Qué puede hacerse para evitar esta triste situación?

Por mi experiencia en el mundo del fútbol creo que hay tres factores muy importantes que influyen en esta cuestión:

– El primero, lo que el chico trae de casa. No suele acabar igual un chaval que procede de un hogar normal, aunque sea humilde, pero en el que ha recibido una mínima educación en determinados valores, que el que viene de un ambiente conflictivo o desestructurado en el que el fútbol es la panacea para que unos padres o familiares casi marginales salgan de la miseria. Yo hice bastante amistad con Samuel Eto’o, que llegó a España desde Camerún él solito con quince años un mes de noviembre, vestido con una camiseta y unos pantalones cortos, y con una mochila al hombro por todo equipaje. Y bastante mérito ha tenido saliendo adelante en esas condiciones. Lo consiguió por su enorme talento y su carácter indomable, que sus malas pasadas le jugó en otros aspectos de la vida. Pero eso no es ni mucho menos lo habitual. Para que conozcan ustedes la otra cara de una gran estrella del fútbol, un día, hablando con él, me contó que la mayoría de sus amigos de Camerún que no habían muerto por drogas, enfermedades, leones o pateras vivían en su casa…

– El segundo, el entrenador con el que se encuentran en la adolescencia. Es la persona que más les suele marcar en su desarrollo personal y que tiene una gran influencia sobre los chavales, por lo que aquellos que han dado con uno de los buenos -no sólo en el sentido deportivo del término sino sobre todo en el personal- lo han agradecido de por vida. Luis Aragonés, con el que pude convivir un tiempo en el Mallorca, era todo un maestro para ello, especialmente para los más jóvenes. El propio Eto’o ha declarado siempre, y lo recordó en una emocionante carta que publicó días después de su reciente fallecimiento, que fue para él como su segundo padre. Y eso que las broncas que tuvieron fueron sonadas. Muchos aficionados recordarán el “míreme a la carita” que le gritó a un palmo de la cara el sabio de Hortaleza al indomable camerunés tras haber montado en cólera después de haber sido sustituido en un partido. También recuerdo bien a Dani Güiza, hijo de una familia gitana de Jerez de la Frontera, que llegaba a veces a entrenar en Mallorca y en Getafe con aspecto de “haber pasado la noche debajo de un puente”, como definió gráficamente su entonces entrenador, el alemán Bernd Schuster. Pues ese chico, rodeado del ambiente adecuado, llegó a ser máximo goleador de nuestra Liga e internacional con la selección española. El problema es saber qué habrá sido de su vida al llegar el inevitable declive futbolístico y con él, la protección que, en los buenos momentos, le brindaba su Club…

– Y el tercero, el entorno o ambiente en el que viven y se relacionan a diario. Aquí los Clubes tienen una enorme responsabilidad, como hemos visto que era habitual en Inglaterra, para procurar a los chicos un ambiente familiar y casi hogareño que les aleje el mayor tiempo posible de los riesgos de todo tipo que comporta la vida lejos de casa a una edad temprana y de las tonterías de la fama y el “estrellato”. Serra Ferrer, por ejemplo, en su época de entrenador del Mallorca, hacía concentraciones especiales sólo para los solteros, dejando que los que estaban casados durmieran en su casa. Y un buen amigo, el ex futbolista Jordi Vinyals, actual entrenador del Barça juvenil A, recién proclamado hace pocos días Campeón de la División de Honor española, prohíbe a sus jóvenes pupilos llevar piercings, tatuajes y peinados estrafalarios, e incluso jugar con botas de colores chillones, comportamientos que copian de sus ídolos, las grandes figuras de este deporte.


Leer la segunda parte: la visión de un ex futbolista

 

8 comentarios
  1. Usuario
    Usuario Dice:

    Muy interesante el post, es evidente que la educación de los chavales que tiene como meta alcanzar el fútbol profesional deja muchas veces bastante que desear, y que los padres juegan un pape,l decisivo. Sería muy instructivo un reportaje que nos contara cómo se han adaptado a la vida normal deportistas de élite, porque me temo que nos llevaríamos muchas sorpresas poco agradables…

  2. Rafa bescansa
    Rafa bescansa Dice:

    A veces hay una delgada línea entre los extremos, el cielo o el infierno, no solo en
    Fútbol, sino la sociedad actual donde cada vez existen menos valores, se pasa de un extremo a otro en milésimas de segundo. Y nos enteramos de la mitad de la mitad.
    Gran artículo. Enhorabuena.

  3. Mario del A.
    Mario del A. Dice:

    Juguetes rotos hay en todos los deportes, en este enlaces se recuerdan casis diversos http://www.libertaddigital.com/deportes/2011-10-09/los-juguetes-rotos-del-deporte-espanol-1276437686/.

    Habría que plantearse si un poco de responsabilidad no la tenemos quizá todos, que endiosamos hasta unos niveles esperpénticos a chicos jóvenes, poco formados, que salvo que sean de las pocas decenas de verdaderos TOP, cuando acaba el sueño, y dura muy poquito tiempo aunque parezca lo contrario, pueden estar con la sensación (real) de haber perdido una enorme oportunidad sin saber cómo ni en qué momento de sus vidas. Porque no lo olvidemos, cuando dejas de estar, ya no eres nadie, y eso se debe notar mucho, máxime si careces de preparación y formación adecuadas.

  4. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Alvaro, creo que tu experiencia hace que des en el clavo: los tres factores son esos: la familia, la segunda familia, como es el entrenador, es decir, el “colegio” en el que estén, y en tercer lugar los amigos. Tratarles como héroes, como ídolos, a su ego les hace mucho bien, pero a su personalidad y a su educación, muy poco.

  5. Diego Vigil
    Diego Vigil Dice:

    La solución, por tanto, sería crear entornos universitarios para deportistas profesionales. Clubes o fraternidades universitarias a la americana que harían mucho bien a la Universidad española, a los deportistas y a la fama de los Clubes: en la Universidad española, salvo el 1% de universitarios de los Colegios Mayores, apenas existen espacios universitarios extraescolares que desarrollen la parte convivencial profesores-alumnos de la Universidad. Y seguro que muchos profesores y alumnos irían de buena gana a compartir un espacio y un tiempo con los deportistas.

  6. Luis Cazorla
    Luis Cazorla Dice:

    Enhorabuena por el post, Álvaro, me ha encantado. Es muy oportuno, didáctico e instructivo. Tienes una posición y experiencia privilegiada para poder hablar de estos temas, y en un mundo, como en el del fútbol, en el que no abundan “directivos” de nivel, y ese ha sido uno de los grandes problemas, poder disfrutar de un relato así de una de las excepciones a lo anterior, es un privilegio.

    Dicho lo anterior, me gustaría aportar mi granito de arena, al éxito que está teniendo esta serie de posts. El deporte profesional, y en particular el fútbol, ofrece una gran riqueza de problemas jurídicos de todo tipo, como otros sectores, pero tiene una diferencia principal frente a otros: la capacidad de llegar a todo el mundo, porque a casi todo el mundo interesa, por lo que es muy buena fuente de ejemplos y casos jurídicos con los que divulgar y llegar a la gente.

    Por todo ello, me gustaría relacionar tus reflexiones con el reciente asunto de la FIFA y el Barcelona en relación con el artículo 18 del RETJ. En el fondo se debate no sólo si hay el incumplimiento de una norma FIFA, que parece obvio, sino que en el TAS, el Barcelona hará valer, seguramente, el hecho de que su sistema de cantera garantiza una salida al niño y su mejor formación. Creo que incluso este planteamiento es discutible: el fútbol es negocio, y en el caso de las canteras, por muy bien planteadas que estén, la formación del niño es sólo secundaria, vinculada a la obtención de los máximos beneficios económicos posibles por parte del club (ventas, derechos de formación, etc). Yo no lo tengo claro, y es un tema complejo, incluso a nivel de principios. OS dejo un artículo, fantástico, aclaratorio del tema de Javier Latorre:
    http://iusport.com/not/1996/cantera_de_los_grandes_clubes___formacion_o_negocio_/

    y otro mio en el que analizo la cuestión FIFA-Barcelona:

    http://luiscazorla.com/2014/04/la-fifa-el-barcelona-y-la-justicia/

    Enhorabuena por el post, y muchas gracias por compartir con nosotros tu experiencia. Un lujo.

    Un fuerte abrazo.

    PD. Diego, en a URJC en vinculación con el Madrid y el COE se está intentando montar una “Universidad de deportistas profesionales”

  7. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Muchas gracias a los comentaristas que, como siempre digo, sin uno de los principales activos de este blog. La verdad es que el fútbol es un tema que interesa, y que en muchos aspectos es un trasunto -a veces exagerado- de la propia vida. La aportación de Luis Cazorla me parece interesantísima. El Derecho del Deporte ha sido durante mucho tiempo considerado como una materia “menor” por muchos juristas, y es un campo muy rico, interesante, didáctico y que da mucho de sí. Es absurdo negar lo que el fútbol representa en la sociedad moderna, a todos los niveles, incluso en el mundo del Derecho. Su enorme interés y difusión puede utilizarse, como está haciendo este blog, o como hace a diario el de Luis Cazorla, para “regenerar” instituciones, normas, costumbres y educación personal y deportiva, esa que da para otro post y que un día también comentaremos. Si los chicos ven que sus ídolos futbolísticos se comportan mejor, que los Clubes funcionan mejor y que sus dirigentes tienen conductas más ejemplares estaremos haciendo mucho para mejorar la educación de los españoles, que buena falta nos hace. Y muchas gracias Luis por los halagos. No se merecen, aunque me siento especialmente honrado viniendo de uno de los mayores especialistas españoles en la materia. Un abrazo fuerte.

  8. Daniel
    Daniel Dice:

    Soy jugador sala (amateur) y he flipado en colores con estos dos artículos.
    En mi deporte las personas no importan; ya tienes que llegar formado de tu casa con 14 años.

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