Los sueldos de los políticos

 

Como era de esperar, se ha levantado una pequeña polvareda a raíz de las recientes declaraciones realizadas por el Director General del CEPC en su comparecencia como experto ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados con ocasión de la tramitación del Proyecto de ley sobre control de la actividad económico-financiera de los partidos políticos y del Proyecto de ley regulador del ejercicio de alto cargo de la Administración General del Estado.Beningo Pendás defendió –entre otras medidas- la necesidad de elevar las retribuciones de los políticos con la finalidad de atraer “a los mejores” a la vida política, favorecer la apertura de la política a la sociedad, acotar el problema de las  “revolving door” o puertas giratorias entre política y empresas privadas y, en general, combatir la corrupción.

Es evidente que el momento actual puede no ser el más oportuno para debatir sobre lo relativamente altas o bajas que son las retribuciones de nuestros políticos en comparación con los de otros países o incluso en comparación con los CEOS de las empresas españolas, grandes, medianas y pequeñas. Esta última fue la comparación que utilizó el director del CEPC para concluir que los Ministros están peor pagados incluso que el directivo de una pyme. La falta de oportunidad se debe a que los ciudadanos españoles que trabajan en el sector privado han visto reducidas de forma muy significativa sus retribuciones salariales, los que tienen la suerte de conservarlas. El fenómeno de “devaluación interna” ha sido mucho menor en el sector público, aunque otra impresión subjetiva puedan tener los empleados públicos. Sin embargo los datos del INE (encuesta de estructura salarial) muestran que los empleados públicos cobran un 40% más de media que sus colegas en el sector privado, relación que se mantiene para todo tipo de trabajos excepto para puestos de gerencia y dirección que el sector privado paga mejor. Nada que los funcionarios no sepamos ¿cuantos auxiliares administrativos, por ejemplo, piden la excedencia para ir a trabajar al sector privado? Pues ninguno.

Pero además todos los españoles estamos soportando el incremento de la presión fiscal  para financiar no solo el Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones, desempleo) sino un importante gasto público estructural que parece imposible de recortar y que es generado por unas estructuras claramente sobredimensionadas tanto a nivel local como autonómico o estatal. En este apartado y de forma muy relevante hay que incluir el llamado  “gasto político” asociado tanto al consumo directo de recursos públicos por parte de los partidos políticos como al “indirecto”, en la medida en que se han convertido en auténticas “agencias de colocación” en expresión del profesor Gómez Yáñez, dedicados a engrasan su base clientelar proporcionando trabajo a una miríada de afiliados, simpatizantes y familiares con cargo a nuestros impuestos.

Pues bien, este y no otro es el contexto en el que se pretende abrir el debate sobre los sueldos de los políticos, que no afecta solo a los cargos electos, que son los menos. Es fácil comprender que resulte difícil de asumir una propuesta de subida de sueldos cuando si algo tenemos claro los ciudadanos es que nuestros políticos y sus redes clientelares no han compartido los sacrificios económicos que hemos hecho el resto de los españoles estos años. No solo eso, es más que dudoso que la capacidad, la experiencia y la formación de muchos de nuestros cargos públicos sea la más adecuada para desempeñar las importantes funciones que tienen encomendadas, en especial en época de crisis. Los casos recientes de “arreglos” de algunos cvs de políticos destacados ponen de manifiesto hasta qué punto ellos mismos son conscientes de su insuficiencia.

Con esto no quiero decir que no sea conveniente abrir un debate sobre los sueldos de los políticos. Todo lo contrario. Pero no puede abordarse con seriedad sin hacer previamente un ejercicio de rigor. Lo primero es definir que son “sueldos de los políticos”.  Porque no se trata solo de hablar de Ministros o diputados nacionales que pueden estar peor remunerados que sus homólogos de otros países o que los CEOS de las empresas (lo que es dudoso en el caso de las pymes). Recordemos que existen también en España cargos públicos relativamente bien pagados, particularmente en los organismos reguladores. La justificación era precisamente que había que atraer a estos organismos “a los mejores” (expertos independientes de fama internacional) pero al final muchos han sido ocupados por políticos.

Podemos hablar también de los sueldos de alcaldes y concejales de pueblos pequeños –que ya no se pagan en aquellos países donde se ha procedido a fusionar municipios- o de los Presidentes de las Diputaciones provinciales, con la posibilidad además de acumular varios sueldos,  o de los Senadores o de la miríada de directivos de entidades públicas de todo tipo que cobran más que el Presidente del Gobierno sin que sepa muy bien a qué se dedican exactamente.En la mayoría de los casos no es nada evidente que estas personas pudieran alcanzar un sueldo parecido en el sector privado a la vista de su formación y experiencia profesional. Al contrario, muchos tendrían muy difícil recolocarse fuera de la política no ya con retribuciones similares sino muy inferiores. No es casualidad que el Gobierno haya fracasado en su intento de limitar las retribuciones en el ámbito local o de poner orden en las entidades públicas.

Por tanto, antes de iniciar este debate hay que realizar un ejercicio de transparencia para responder algunas cuestiones importantes. La primera sería¿Cuál es el número de políticos que podemos razonablemente permitirnos? Puede ser una buena idea tener menos políticos pero de más nivel y mejor pagados. Habría que empezar por calcular su número, lo que no es tarea fácil. El profesor Andrés Ortega en su reciente libro “Recomponer la democracia” considera que tenemos unos 125.000 frente a los 29.000 por ejemplo del Reino Unido.

Una vez establecido el número, la segunda cuestión sería delimitar el concepto de “retribuciones”.De nuevo la transparencia brilla por su ausencia, dado que los boletines oficiales solo suelen recoger, en el mejor de los casos, una parte de las retribuciones salariales de los cargos públicos y no de todos ni muchísimo menos. Normalmente la publicidad se limita al sueldo base y a una serie de complementos establecidos legalmente. Pero a estas remuneraciones, además de las variables, hay que mencionar una serie de“ventajas”con un claro componente retributivo de las que gozan muchos cargos(indemnizaciones por cese, dietas por alojamiento, pensiones, beneficios fiscales, compatibilidades, etc, etc) por no referirnos a gastos de protocolo o los famosos coches oficiales. Incluso se podría hablar de “retribuciones diferidas” que son las que esperan a muchos políticos vía “puertas giratorias” en empresas o asociaciones dependientes del favor público, y que en la práctica suponen convertir el más que probable conflicto de intereses en una salida profesional muy bien remunerada.

La tercera cuestión a abordar sería la de quien decide sobre el sueldo de los políticos. Más allá de los formalismos, la respuesta ahora mismo es obvia: ellos mismos.El problema en España es que este sujeto, gracias a la descentralización política, es muy amplio lo que ha propiciado una disparidad de sueldos públicos enorme a lo largo y ancho del territorio nacional, sin que sea fácil encontrar un criterio que permita relacionar las retribuciones con las funciones o responsabilidades. Y no digamos ya con la preparación o la capacidad. Como hemos visto, cualquier intento de introducir una mínima racionalización tropieza con la feroz resistencia que oponen los posibles afectados.

Pero la última pregunta es quizá la más relevante ¿Sería útil de verdad una subida de sueldos públicos para atraer “a los mejores” a la política? Pues sinceramente, creo que sin otras reformas imprescindibles muy poco. Sin democracia interna en los partidos y sin depuración de los constantes casos de corrupción que les afectan considero improbable que personas con trayectorias profesionales –y vitales- sólidas den el paso a la política por muy buen sueldo que se les ofrezca y por mucha voluntad de servicio público que tengan. Y es que en política, como en la vida, el dinero no lo es todo.

18 comentarios
  1. LuisXXI
    LuisXXI Dice:

    Hay veces que uno lee opiniones y artículos que suscribiría íntegramente.Como ocurre en este caso. Lo único que no me ha quedado claro es la opinión de la autora al respecto. Esto es, si se diesen las condiciones que cita, y por supuesto hablando en general, ¿estaría a favor o no de una subida de sueldos a nuestros políticos?

    Creo que con este tema se hace mucha demagogia, también y especialmente por parte de los políticos, y que en este país hay que plantearse seriamente las funciones, organización, tamaño, límites y eficiencia de nuestro sector público, por no ceñirlo sólo al ámbito administrativo. Y entre esos aspectos, desde luego que se puede y se debe hablar de las remuneraciones con naturalidad.

    Recuerdo de manera aproximada una frase de Jack Welch -que después se supo que no era precisamente un CEO ejemplar en Generala Electric- que venía a decir que las empresas debían ser gestionadas con las personas justas -o sea, las menos posibles-, bien remuneradas y con suficiente carga de trabajo para que no tuviesen tiempo para pelearse entre ellos por cuestiones de competencias, politequeo, etc..

    Independientemente de la opinión que merezca el personaje, no me parece mala idea.

  2. YoMismo
    YoMismo Dice:

    <>

    ¿Los “mejores” son los que más cobran? No creo que muchas personas cobren más que los altos directivos de la banca, y han llevado a sus empresas a la quiebra…

  3. Andrés
    Andrés Dice:

    Menos mal que al final hace mención a lo sucios que están los partidos en su funcionamiento interno y que el mero hecho de subir los sueldos no sería suficiente. Estoy de acuerdo en el punto 2 (sobran políticos) y en el punto 3 (hay que hacer cambios profundos en el funcionamiento de los partidos), pero en el 1 (aumentarles el suedo) no creo que tenga el efecto llamada a los mejores, y aunque lo tuviera, dentro de un partido no suele ascender el más apto, sino el que mejor padrino tiene y a más gente le ha hecho la pelota hasta el infinito.

    Y aunque uno de “los mejores” llegue a ministro o presidente, ser el mejor en algo no te convierte en la persona más apta para liderar un país. Hay algo todavía más importante, creo yo, que son los valores, y uno puede ser doctor honoris causa en 30 universidades del mundo, pero también puede ser el mayor hijo de p… sobre la faz de la Tierra, porque la inteligencia y habilidad profesional o técnica no está luchada con tener unos valores políticos o sociales nefastos.

    Y yo creo que cuanto más alto sea el sueldo, más atraerá a la gente buitre que ya nos gobierna o ya tiene un cargo asignado a dedo por un político amigo. Sino miren como alguno de los asesores de Rajoy que sin tener la ESO seguro que jamás habrían soñado tener el sueldo que tienen.

    Sinceramente, creo que sería más efectivo reducir los sueldos para auyentar a los trepas e inútiles que buscan conseguir lo más haciendo lo menos, y dejando vía libre a los que quieren dedicar a servir a los demás por vocación, gente que no suele llegar lejos en político porque sus valores le obstruyen el camino dentro de los partidos políticos. ¿Quién asesoraría a esta gente? Pues gente que ya sea funcionaria, que no tenga interés en obtener suplementos o “regalos” por tenerlo prohibido ¿que se convertiría esto en una tecnocracia? ¿acaso no se convertiría en una tecnocracia si fuera un médico el que dirigiera el ministerio de sanidad o un jurista de gran prestigio el que dirigiera el ministerio de justicia?

    ¿Que queremos que nuestros gobernantes tengan un mínimo de formación? Pues limitemos el derecho del artículo 23 de la Constitución y exijamos que para ocupar determinados cargos políticos y sus derivados (asesores y demás) se necesite de poseer una titulación universitaria para los más altos cargos y para cargos como concejal, por ejemplo, una educación de grado medio. Sería muy hipócrita querer expulsar a los peores de la política y seguir dejándole la puerta abierta para que vuelvan.

  4. Juan Ciudadano
    Juan Ciudadano Dice:

    Según el autor que cita el número de políticos profesionales en España es de 125.000, pero hace unos dos años fue divulgado un informe por un diario digital que lo cifraba en 445.000, y el coste en 14.000 millones de euros.

    • de lege ferenda
      de lege ferenda Dice:

      El “estudio” que cita, y recuerdo bien, era falso. Un truco más para lograr la subida de la abstención y la consiguiente mayoría absoluta de Partido Podrido. Puro “15M” (si, esa desorganización que soy yo; no, no, el 15M soy yo; de eso nada, el 15M dice que … PUAGGGG).

      La deslegitimación de la Política, y no solo de los políticos y partidos corruptos, ha sido el maravilloso logro del “15M”; este movimiento inmóvil que dice que los políticos electos, no nos representan, pero que ellos, a quienes por cierto, ni conocemos, si nos representan, sin necesidad de votaciones por supuesto.

      Los sueldos deberían ser directamente proporcionales a la responsabilidad de la labor que se retribuye. En Epañaohe los políticos -como los jueces- son sujetos irresponsables (salvo en cuanto a sus luchas intestinas; entre ellos se acusan y juzgan). Su sueldo debería estar en consonancia.
      Otra “propuesta” sería dar gratis combustible a los atracadores de gasolineras, para que no roben … aunque ese tipo de delincuencia no es comparable a la corrupción administrativa o judicial…

      Gracias por elPost.

  5. Javier Vicens
    Javier Vicens Dice:

    Si el Rey y el Presidente del Gobierno de Españita se pusieran el sueldo mínimo suscitarían nuestro amor y nuestra simpatía y nos parecería muy bien que viajasen en primera, que tuvieran a su disposición muchos palacios y coches caros y que, después de servir al Reino de Españita, el sueldo mínimo hubiera subido un tantico y ellos gozasen de una jubilación dorada y jubilosa.

  6. Roberto
    Roberto Dice:

    Si el dinero es el único aliciente para atraer a los mejores a los altos cargos políticos entonces tenemos un problema. Parece que sólo nos movemos por los intereses más materiales. Si los mejores no se sienten atraídos por la política es precisamente por la preeminencia de los contactos y favores recíprocos y la excesiva polarización de la opinión pública. Un profesional de la empresa privada puede encontrar pocos alicientes a exponerse día tras día a las críticas y ataques de toda índole que, no siempre, pueden llegar a ser injustos y sólo motivados por pertenecer a un partido u otro. Esa falta de análisis objetivo de su trabajo puede llegar a ser muy frustrante. Tener mejores políticos requiere de un cambio colectivo y no sólo de un mero aumento salarial. Enhorabuena por la entrada.

  7. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Creo que el Estado tiene una influencia muy grande y muy variada en la actividad privada: impuestos, subvenciones, contratos, regulación de diversos sectores, defensa de la competencia… Es evidente que en esas condiciones el terreno está abonado para los conflictos de intereses que se pueden generar al sucederse una actividad pública y otra privada. Si aumentamos el salario, lo justo sería que el régimen de incompatibilidades sea más estricto. Quizá tendríamos que caminar a un sistema político donde una mayor proporción de políticos sean políticos hasta su jubilación.¿Fueron Churchill, Fraga o Billy Brandt peores políticos por no tener una actividad empresarial tras retirarse de la política?

  8. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Muy acertado artículo. Claro, certero y muy bien ordenado. Como siempre Elisa. Sobre el fondo, está claro, de nada sirve subir el sueldo si no se atraerán a los mejores. Y no podemos subir el sueldo a todos porque ni siquiera los que tienen podemos permitírnoslos, así que hay que reducir el número de políticos, cargos de confianza, asesores, chupópteros, y demás parásitos sociales. Pocos, bien preparados y buenos. Y hasta que no haya listas abiertas, valoración social, transparencia y rendición cuentas y un aumento del prestigio en la política nada de nada. Tendríamos los mismos incompetentes pero encima más caros, es decir default estatal seguro.

  9. misnotas
    misnotas Dice:

    4 parrafo Elisa dixit”…. No solo eso, es más que dudoso que la capacidad, la experiencia y la formación de muchos de nuestros cargos públicos sea la más adecuada para desempeñar las importantes funciones que tienen encomendadas”

    Dice Ud. “…de muchos de nuestros cargos públicos…”. Evita referirse a todos. Lo cual es cortés por intelegente. Y permite retocar la cortesía meramente cortés del principio de la frase “…es más que dudoso….”y despejar la duda para convertirla en certeza. Es personalísima opinión claro. Sólo la incompetencia, la inexperiencia y la ignorancia de los listillos/as de muchos de nuestros cargos públicos para desempeñar sus responsabilidades desde la cúspide de las organizaciones que deberían liderar, explica su interés en mantener una administración caótica, adormecida y burrocrática. No, no se dan las condiciones para elevar los sueldos de los políticos. Gracias por el post

  10. Jose Luis
    Jose Luis Dice:

    A mi me parece oportuno, incluso en la coyuntura actual, abrir este debate, creo que es necesaria mucha más transparencia en relación con los sueldos del sector público, en general, y creo que una iniciativa que pilota el Ministerio de Hacienda va en esa línea y se prevé antes de fin de año una publicación en ese sentido.

    En mi opinión las retribuciones son un disparate si se hace una comparativa, se discute sobre los sueldos de los Alcaldes, pero no se dice que un Interventor de un municipio pequeño de alrededor de 25.000 habitantes, puede estar ganando en muchos casos alrededor de 90.000 € anuales, más que su Alcalde y que el Presidente del Gobierno, por supuesto, y eso, que ese funcionario es el garante del cumplimiento de la legalidad presupuestaria, con lo que cualquier avezado lector puede entender el por qué de dichos emolumentos.

    Las disparidades entre sueldos de funcionarios de rango y responsabilidades equivalentes pueden ir de 3 a 1, y como entiendo entre líneas señala la autora del post, una cosa son las retribuciones y otra el número exagerado de políticos con derecho a ella, especialmente en el caso de concejales cuyas dedicaciones exclusivas son a todas luces innecesarias, sobre este punto creo que también habría que debatir la diferencia entre el político gestor y el político-parlamentario, porque en este último caso la existencia de un sueldo en pocas ocasiones se justifica.

    creo en todo caso que la discusión y el sacar a la palestra este tema sería otra buena oportunidad de acometer una profunda reforma de nuestra Administración y nuestro sistema político institucional, más allá de que como se ha visto, los bajos sueldos de los políticos de primera fila es también un fraude de cara a la galería como se ha demostrado con los sobresueldos del PP

  11. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Gracias a todos por los comentarios, que, como es habitual en el blog, complementan y mejoran el post. Se trata de un debate sobre el que tendremos ocasión de volver, pero en resumen la idea es que nada de mejorar solo las retribuciones sin mejorar a la vez todo lo demás: reducción de cargos políticos no electos, sistema de selección, democracia interna en los partidos, rendición de cuentas, transparencia, seriedad y rigor. Si no tendremos más de lo mismo pero como dice algún comentarista todavía mucho más caro.

  12. momus
    momus Dice:

    Mi propuesta en esta cuestión es simple, aritmética, y alejada tanto de la moralina como de la burofobia.

    Un ministro de nuestro Gobierno anda por los 5.000 euros al mes, después de impuestos. De modo que el Ministro de Justicia gana menos que un Oficial de Notaría. ¿Cuánto le deberíamos pagar al ministro?

    Tomemos los salarios de todos los ministros de Justicia de la eurozona, por ejemplo, y saquemos la media aritmética. Supongamos que la media es de 10.000 euros. Veamos el PIB español comparándolo en porcentaje con el PIB medio de la eurozona. Si el PIB español, por ej., es el 90% del PIB eurozona, pues a nuestro ministro le pagamos 9.000 euritos. Si el PIB patrio fuera el 110% del PIB eurozona, pues le subimos el sueldo al ministro hasta los 11.000 euros.

    PD: Dice Elisa de la Nuez que el problema es que el sueldo de los políticos lo fijan los políticos. Claro. Y las retribuciones de los consejeros del IBEX las fijan los consejeros del IBEX. ¿Alguno de ustedes ha visto una asamblea de accionistas votando los bonus de los Sres. Consejeros? Yo no.

  13. madrid abogados
    madrid abogados Dice:

    Un artículo muy interesante en el cual haces un análisis muy bueno de la actualidad y de las pequeñas (y no tan pequeñas) diferencias entre ambos sectores y las condiciones de los mismos. Enhorabuena por el post. Un saludo

  14. SEGISMUNDO ALVAREZ
    SEGISMUNDO ALVAREZ Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo. El problema de la falta de calidad de los políticos no se soluciona subiendo los sueldos sin tocar nada más. Solo se puede atraer a personas de más nivel atacando varios frentes:
    – Establecer requisitos objetivos de cualificación para determinados cargos
    – Aumentar el control democrático para los cargos electos:
    o En la selección de los candidatos dentro del partido: primarias para una serie de cargos, en las que deben poder votar, al estilo americano ( y del PSOE), todos los simpatizantes, previo registro con una mínima aportación y sin posibilidad de hacerlo por varios partidos
    o En las elecciones: para evitar que la elección dependa solo del que hace las listas, se debe establecer un sistema de listas desbloqueadas, en la que los electores puedan relegar a uno o varios de la lista.
    – Limpiar las finanzas de los partidos imponiendo la transparencia. Nadie honrado quiere entrar en una organización corrupta.
    – Retribución: la retribución actual, con la mezcla de “prebendas” y ventajas diferidas de las que habla Elisa supone un doble obstáculo. Los que forman parte del juego saben como sacarle partido, algunas veces de manera ilícita y a veces en los límites. A los de fuera les repugnan prebendas como coches oficiales, chófer y asistentes personales, que no consideran ni necesarios ni estéticos, pero al mismo tiempo los bajos sueldos son a veces un obstáculo. Por tanto un sueldo, como todo el mundo, sin coches, dietas, ni otras ventajas. Pero en algunos casos (que también cita) es lógico que sean más altos.

  15. Fernando Guerrero
    Fernando Guerrero Dice:

    Si queremos que los cargos políticos sean ocupados por personas que reúnan una buena formación y experiencia laboral, profesional o empresarial (que hayan cotizado a la Seguridad Social, en definitiva) hay que pensar que la mayoría de las personas que tengan esas cualidades están percibiendo, en su actividad privada, una remuneración superior a la que actualmente pueden recibir por una actividad pública.
    En consecuencia entiendo que para atraer a esas personas a la política (como sería deseable) hay dos caminos: Aumentar los sueldos de determinados cargos y/o facilitar la compatibilidad (con una adecuada transparencia) de la actividad privada con la pública. Quizás la aplicación de una u otra vía debería depender de la exclusividad, dedicación e importancia que demande el concreto cargo político.

    • Escotero
      Escotero Dice:

      Bien, en principio de acuerdo. Sin embargo, lo gracioso es que esos mismos políticos profesionales que reclaman mayores sueldos para mejorar la cualificación de nuestros dirigentes se autoseñalan como sobradamente preparados. Por ejemplo, tenemos el caso de Carlos Negreira (véase mi comentario anterior) cuya experiencia profesional se reduce a la derivada de la posesión del carnet del PP. Además, en apenas cuatro años, ya vemos la que tiene liada con la operación Pokemon y su “hombre de confianza”.

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