¿Por qué las instituciones públicas más valoradas son la Guardia Civil, la Policía y el Ejército?

En el último barómetro del CIS (07/04/2014, pregunta 9) ) se dice algo que ya se venía sosteniendo en otros anteriores (por ejemplo, en el barómetro del CIS de hace justo un año, abril de 2013) que las únicas instituciones públicas que aprueban en la valoración de los ciudadanos son, por este orden, la Guardia Civil, la Policía y las Fuerzas Armadas. ¿Por qué sucede esto? Otros podrán identificar otras razones (bienvenido el debate), pero intuyo que existen tres, algo incómodas para el imaginario colectivo, que justifican esta “singularidad” y que nos obligarían a poner en cuestión otros tantos “mantras” postmodernos que predominan en la gestión de lo público:

1. Que la disciplina y el cumplimiento estricto de las normas es propio del medievo y que atenta contra los derechos de los empleados públicos(ya que estos, por ejemplo, no tendrían forma de defenderse de la arbitrariedad de sus superiores). Qué curioso que las tres instituciones seleccionadas sean las únicas donde se aplica con rigor el régimen disciplinario. Han leído bien, no es que no exista en el resto de los órganos públicos, es que no se aplica, ni se puede aplicar, necesitando tener madera de héroe para intentarlo: ¿alguien ha visto alguna vez una estadística de cuántos procedimientos disciplinarios son tramitados (con éxito) por las inspecciones de servicios de los distintos ministerios (que como las meigas, existir, existen, aunque poco trascienda su actuación?). De hecho, la Administración General del Estado cuenta con un exigente y riguroso régimen disciplinario que contempla como conducta sancionable, entre otras, “la falta de rendimiento”. Así, cabe recordar que el vigente Real Decreto 33/1996 de 10 de enero establece en su art.6 f) como falta muy grave: “la notoria falta de rendimiento que comporte inhibición en el cumplimiento de las tareas encomendadas”. Y el art. 7 1, i) como falta grave: “La falta de rendimiento que afecte al normal funcionamiento de los servicios y no constituya falta muy grave”; y el 8 d) como falta leve: “El descuido o negligencia en el ejercicio de sus funciones”; todo ello además de considerar la falta de asistencia al trabajo no justificada, igualmente como infracción muy grave, grave o leve, según la duración.

El problema es que estas normas difícilmente se aplican en la prácticapor un criterio excesivamente legalista respaldado por los jueces de lo contencioso y por la intervención de algunos sindicatos que, equivocando su función, prefieren apoyar a los empleados públicos menos ejemplares en lugar de defender la calidad del servicio y a todos los ciudadanos que se benefician de sus prestaciones. Y sin embargo…, cuando se aplican regímenes disciplinarios, incluso más rigurosos, en policía, ejército y guardia civil, curiosamente o no, coinciden según el barómetro del CIS con los organismos públicos más valorados por los ciudadanos. ¿Pura casualidad?

Y, sin embargo, salvando las distancias cuantitativas y cualitativas, existen aspectos del régimen disciplinario de las fuerzas armadas que podrían extenderse a todo el personal civil, tanto en cuanto al procedimiento, bastante más flexible en las faltas leves, como en cuanto a las sanciones. Así, se podría prever una sanción económica de uno a siete días por falta leve y de ocho a treinta por falta grave, además de las lógicas suspensión de empleo y separación del servicio por las muy graves (vgr. art. 11 de Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas).

2. Que el papel de los sindicatos está tan justificado en el ámbito público como privado, siendo éstos además esenciales para mejorar la calidad de los servicios públicos y mantener su existencia.Qué curioso que las tres instituciones seleccionadas no cuenten con sindicatos sino con un régimen asociativo (mejorable sin duda) unido a un canal oficial para presentar quejas y reclamaciones. Y además no quepa en estos tres ámbitos el ejercicio de la huelga. Ello no les hace estar necesariamente peor protegidos: que se lo cuenten a los cientos de expedientes de responsabilidad patrimonial que soldados y oficiales ganan en los tribunales cada año al Ministerio de Defensa. Por el contrario, un papel excesivo de los sindicatos en el sector público tiende a olvidar que aquí no existe un empresario que persiga intereses privados sino un gobierno elegido por las urnas (nos guste o no), ignorando asimismo que el interés prioritario de los servicios públicos es servir a los ciudadanos y no a los propios “servidores” públicos. De esto se puede poner como ejemplo la actividad de los sindicatos en el sector de la educación, primer sector de lo público donde surgen los sindicatos por cierto. Según ellos los responsables de la baja calidad de la educación serían todos (gobierno, padres, la sociedad, falta de medios, de más profesores, de más salarios, de más vacaciones, de inversión), todos…, salvo los criterios de selección y formación de los propios profesores. ¿Será casualidad?

3. Que es antiguo premiar la antigüedad o la experiencia, y que lo moderno es que el político de turno elija libremente a “sus” directivos públicos. Qué curioso que las tres instituciones seleccionadas sean las únicas donde exista una carrera reglada para subir en el escalafón y poder ocupar así los puestos superiores de cada organización, aunque desgraciadamente la policía se esté viendo sometida a excesivas presiones políticas en los últimos ejercicios (lo que por cierto podría afectar a su valoración en el futuro). Podemos citar en este sentido el curso del alto estado mayor: un requisito imprescindible y selectivo para que los oficiales del ejército puedan pasar del grado de capitán, y entrar así en la carrera “directiva” para poder llegar a ser comandante, coronel y general.¿Será casualidad?

Obviamente las cosas no son blancas o negras, y todo es mejorable, pero estos datos del CIS nos obligan a pensar y cuestionar cosas: si los funcionarios deben tener mayores garantías de estabilidad en el empleo (por ejemplo, por la exigencia de neutralidad), deben aceptarse a cambio algunas contrapartidas, sin necesidad de volver al medievo. Para ello convendría mantener en la mente de todos (políticos, sindicatos, funcionarios y empleados públicos) que el criterio prioritario a la hora de valorar la reforma del sector público es pensar en el interés general y de los destinatarios de los servicios públicos (esto es los ciudadanos), y no en el interés particular de ningún grupo o colectivo. De hecho, no siempre los que más chillan son los que peor están o los que más razón tienen.

11 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    Aparte de que me chirría sobremanera que se considere instituciones a ejército, guardia civil y policía, unas cuantas precisiones:

    1) Disciplina y cumplimiento de las normas pueden ser totalmente contradictorias, Véanse sentencias condenando a mandos militares y de la guardia civil tanto cuando ordenan cometer ilegalidades así como cuando las realizan aplicando sanciones al margen de la normativa del régimen disciplinario.
    2) Sindicatos tiene la policía, y la guardia civil teniendo en cuanta que una de sus asociaciones casi funciona como sindicato clandestino podría tenerlo sin problemas si de una vez por todas se desmilitarizase. Que además no pasa nada por desmilitarizar la guardia civil.

    3) Que la promoción por antigüedad es lo más ineficaz, ineficiente y antimeritocrático que puede existir.

    CODA: que si quiere saber las razones de la valoración de estas “instituciones” lo correcto no es echar a volar la imaginación aprovechando para construir hombres de paja, sino algo tan sencillo como preguntar a quien ha hecho la valoración.

  2. Fernando Portillo Rodrigo
    Fernando Portillo Rodrigo Dice:

    Bueno, se pueden dar tantas razones como interpretaciones quieran hacerse a unos datos estadísticos. No cuestionando la “ruptura” con esos mantras (porque básicamente creo que está en lo cierto), no lo es menos que la valoración de tales profesionales por encima de otros no refleja más que la percepción positiva que la sociedad tiene de los mismos, claro está, y la razón que entiendo que subyace en esta positiva valoración es que, siendo España uno de los países del mundo con menor tasa delicitiva, esto es, como casi todos somos buenos, no vemos a la policía como un problema, sino como una ayuda (e incluso le “culpamos” de que podamos vivir con tanta seguridad en nuestras calles). Y el ejército, desde que hace años se intenta hacer pasar en la imagen pública como una ONG, pues otro tanto.

    Una única precisión, por lo que me toca: los jueces puede que sean los servidores públicos más sancionados (tras las profesiones indicadas) No tengo los datos actuales, pero los que manejé en su día daban cuenta de ello. La imagen de los jueces, sin embargo, no es muy buena que digamos, pero eso ya daría para otro post en el que la contaminación política que padece la cúpula judicial entiendo que tiene mucho que ver.

  3. morgate
    morgate Dice:

    Solo un matiz al post.
    En la carrera militar actual, la antigüedad cada vez pesa menos, y cada vez pesa más la discrecionalidad. Los ascensos son por elección, y en ellos pesan unos informes personales que son subjetivos y opacos, porque constituyen documentación clasificada según la ley de secretos oficiales. Los militares no tienen ni idea de los informes de sus compañeros y no pueden comprobar por qué unos saltan a otros. A su vez, el Tribunal que tiene por cometido fiscalizar las decisiones en materia de ascensos (la seccion 5ª de la Sala de lo contenciosdo-administrativo de la Audiencia Nacional) es el Tribunal más acomodaticio y deferente con la Administracion que existe en la Jurisdicción española, y se limita a dar por bueno cómoda y acríticamente cualquier cosa que decide el Ministerio de Defensa.

  4. momus
    momus Dice:

    La opinión pública valora a la Guardia Civil, Policía y Ejército por una razón que no tiene nada que ver con lo que teoriza el autor del post.
    Las tres son instituciones de origen represivo y con un tenebroso pasado. En el franquismo eran los pilares del mantenimiento de la propia dictadura (Ejército), de la persecución política y del aplastamiento de los disidentes.

    Sin embargo, las tres Instituciones han sabido adaptarse a la Democracia. Y ahora, a pesar de estar armadas, no suponen un peligro para la población y hacen su trabajo con aceptable profesionalidad.

    La opinión pública, temerosa y desarmada, agradece que la antaño temible Guardia Civil ayude ahora a la gente cual bondadosa ONG. Eso es lo que pasa.

  5. Alberto
    Alberto Dice:

    Resulta que entre las instituciones sobre las que se pregunta no hay ningún otro cuerpo de empleados públicos (ni médicos, ni profesores, ni bomberos, ni inspectores de hacienda), por lo que deducir que la “buena” puntuación de policías y militares (aprobado raspado, algo que también ha olvidado mencionar) se debe a características que los diferencian de otros funcionarios me parece fuera de lugar. Teniendo en cuenta además que en la institución peor valorada de la lista, los partidos políticos, imponen una disciplina férrea, carecen de sindicatos ni ningún tipo de representación efectiva de las bases frentes a la dirección y mantienen un gran respeto a la antigüedad y el escalafón.

  6. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Todas las opiniones son bienvenidas, pero la comparación con los partidos políticos me parece fuera de lugar. La política es la única actividad en la q se puede tener éxito sin ninguna firmación alabando al líder, y justamente esto no pasa en los tres cuerpos seleccionados. Pero en fin lo q he echado de menos es alguien q dijera q son las más valoradas por los valores q representan ( dar la vida por los demás, el sacrificio personal, el valor…) y porque su misión es defender la seguridad de todos los ciudadanos dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo había esperado y nadie lo ha dicho. Supongo q es normal en el lenguaje post moderno q todo lo invade… Respecto a que los inspectores de hacienda o los funcionarios de manguito pudieran ser más valorados si se preguntara por ellos…, buen sueño…pero me temo que poco realista. Buen fin de semana

    • Alberto
      Alberto Dice:

      Que no se pueda tener éxito sólo alabando al líder es una buena razón para ver más valorados a policías y militares frente a políticos, pero esta razón no aparecía en el post, ni siquiera se los comparaba con los políticos sino con otros funcionarios, que, insisto, no figuran en la lista de instituciones de la pregunta del CIS. En cuanto a la valoración de inspectores de hacienda, intuyo que no muy buena, sería interesante ver cuanto peor que los policías, por lo menos tendríamos datos para valorar. Curioso que no mencione las otras profesiones que incluía en mi paréntesis, en el barómetro de febrero los policías (locales, eso sí, son los únicos por los que se pregunta no sé muy bien por qué) sólo superan en valoración a jueces, abogados y periodistas, muy por detrás de médicos y profesores:

      http://datos.cis.es/pdf/Es2978mar_A.pdf

  7. deletereo
    deletereo Dice:

    La policía mal cumple las tres características citadas. Lo del cambio de mandos ligado a la política es una constante y todos saben dentro qué sindicato pone a los suyos en las cúpulas cuando cambia el gobierno. Hay sindicato interno de próximos al PP y sindicato del amigos del PSOE.
    Y luego está el SUP, que a la postre es lo más parecido a una institución que hay en el Cuerpo Nacional de Policía… y que seguirá ahí cuando al cuerpo le cambien la uniformidad y el nombre otra vez.

  8. Albert
    Albert Dice:

    Tal vez porque son las más desconocidas y opacas, y por el tratamiento de la prensa. ¿Qué pasaría si todas las semanas se publicase lo que se gasta en aviones supersónicos, maniobras militares, misiones en el extranjero mientras hay niños españoles pasando miseria?

  9. LAURA
    LAURA Dice:

    Antes que lo cambiara el PP con 15 años cotizados, a partir de los 52 años y SIN TENER EN CUENTA LOS INGRESOS DE TU CONYUGE, te daban un subsidio de 426.-€/mes hasta la edad de Jubilación.
    Me han echado con 50 años, después de trabajar más de 32 AÑOS en la misma empresa, sólo tengo derecho a dos años de paro, no tendré derecho después a ningún subsidio por trabajar mi marido y ganar algo más de 1.000.-€, ni a jubilación por no haber trabajado 2 años dentro de los últimos 15.
    Cualquiera que trabaje sólo TRES MESES en toda su vida, o consiga que un empresario amigo le haga un contrato por ese tiempo, tiene subsidios de hasta 33 MESES.
    Mientras he trabajado NO HE PAGADO MENOS IMPUESTOS por trabajar mi marido, al contrario. ¿Porqué ahora que necesito ayuda, si lo tienen en cuenta?.

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