Rubalcaba, la química y los “servicios especiales”.

Rubalcaba (1951) dejará su escaño de diputado  a la vuelta del verano y del tirón se reincorporará a dar clases de Química Orgánica en una universidad pública de Madrid, donde fue profesor hasta 1986. Abandonó hace casi treinta años la docencia por la política, a la que ha dedicado su tiempo en exclusiva hasta ahora. Es funcionario. Y como tal tenía el privilegio de que le reservaran  la plaza sine die mientras estuviera en cargos políticos (desde Secretario General de Educación que fue en los años ochenta hasta hoy, diputado). La situación en que se halla un funcionario en tales casos se denomina  técnicamente “servicios especiales”.

La reserva “sine die” de la plaza comporta el derecho a poder reincorporarse automáticamente a su puesto de profesor de Química cuando abandone la política, aunque no haya cogido un libro de química ni haya entrado en un laboratorio en estos casi treinta años. Es decir, aunque sus conocimientos estuviesen obsoletos puede volver a dar clase sin que le sea jurídicamente exigible un periodo mínimo de actualización y puesta al día para así garantizar la correcta formación de sus futuros alumnos.

Considero a Rubalcaba una persona valiosa. Y no precisamente  por esa capacidad suya  de poder escucharnos a todos sin que nos enterásemos (de la que, ufano, hasta presumía algunas veces). Pero sí porque es hombre de inteligencia rápida, perspicaz, habilidoso, astuto. Otra cosa es que esos talentos no los haya puesto siempre al servicio de lo que debía. Pero esa es otra cuestión.

No tiene él solito, ni mucho menos,  la culpa del deterioro que ha sufrido el PSOE esta última década. Ahí Rodriguez Zapatero se lleva la palma. El verdadero milagro es que el PSOE haya sobrevivido a ZP, como  lo será que el PP sobreviva a Rajoy en un lugar distinto de la oposición. Estamos ante un cambio de época. Se ha ido el Rey Juan Carlos, se ha ido Rubalcaba y algunos más, ya solo nos falta para cerrar el ciclo que se vaya Rajoy. Y cuando eso suceda, Rajoy se volverá probablemente a su Registro de la Propiedad. También es funcionario.

Estos son los casos más relevantes, Rajoy y Rubalcaba, pero hay muchos otros cargos públicos que llevan décadas dedicados en exclusiva  a la política, bien en cargos representativos (diputados, senadores, concejales), bien en puestos directivos de la Administración. Cuando estas personas dejen la política, podrán volverse a “su” plaza de funcionario. La tienen “reservada”, aunque hayan pasado veinte o treinta años desde que la abandonaron para entrar en política.

La mayoría son funcionarios de perfil jurídico. Aquí ocurren dos cosas. Una, que la política guarda una cierta relación con el Derecho, pero aún así, ¿alguien cree, por ejemplo, que a Rajoy, ministro, líder de la oposición, y Presidente del Gobierno le ha sobrado tiempo cada día de estos últimos veinte años para estudiarse las resoluciones de la Dirección General de Registros y Notariado, como hacen sus compañeros del cuerpo de Registradores  cotidianamente? Es imposible. Es más, si lo hubiera hecho, habría estado empleando indebidamente un tiempo que sus votantes esperaban dedicara al interés general y no a su antigua profesión. Ocurre una segunda cosa:  en  las profesiones jurídicas, tristemente, el papel lo aguanta (casi) todo. Un funcionario hace su informe, su nota de calificación, su propuesta de resolución  en un papel, y si dicho papel está mejor o peor fundamentado no se ven las consecuencias tan rápida y descarnadamente como en el caso de un médico que le hace al paciente una incisión con el bisturí en el lugar equivocado, o le suministra una dosis excesiva de un anestésico, y el paciente la palma.

Y es que ha habido (y hay) funcionarios dedicados a la política, en exclusiva durante años y años, que no eran juristas, sino ingenieros, o arquitectos, o cirujanos de un hospital público de la Seguridad Social. Cuando éstos abandonaron la política, y sin que les fuera exigible hacer un curso de adaptación, pudieron volver al quirófano, a su plaza en la sanidad pública. Quizá no se atrevieron a meterse solos en la sala de operaciones  y pidieron ayuda a otro compañero que estuviera al día en las técnicas quirúrgicas más modernas. Pero si decidieron abordar ellos solos la intervención quirúrgica, ¿cómo hubiera podido el paciente defenderse de un médico cuyos  conocimientos técnicos estaban obsoletos y le hubiera podido provocar males irreversibles, o incluso la muerte? El médico, por su parte, desempeñaba ese trabajo con pleno respaldo legal. Era funcionario o personal estatutario y como tenía la plaza en propiedad  pudo volver a ella tras sus largos años en  política. Esto ha pasado. No es una invención.

Juristas, fiscales, inspectores de Hacienda, ingenieros, maestros, profesores de universidad pública, médicos de la Seguridad Social o de las Comunidades Autónomas, todos ellos  funcionarios o empleados públicos tienen ese privilegio de que les reserven “su plaza” indefinidamente (a veces décadas) cuando deciden entrar en política.

En resumen, considero que la regulación legal de ese privilegio debe revisarse para evitar que, cuando personas como las mencionadas dejan la política y se reintegran a sus antiguas plazas en la Administración, su formación pueda estar desfasada o totalmente obsoleta y resulte un problema potencial para el alumno, el ciudadano o el paciente, que no tienen por qué “sufrir” un servicio público de peor calidad por ese motivo.Al final, Rubalcaba ni es el primero ni es siquiera el caso más grave.

40 comentarios
  1. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Difícil cuestión la que plantea este interesante artículo. Lo deseable sería que los políticos funcionarios regresasen a su plaza, pero con un período de adaptación y actualización que evitase la pérdida de la calidad. Esto parece claramente viable en casos de políticos que no llevan demasiados años en la política, con lo que el período sería corto y poco costoso para las arcas públicas. Parece más complicado en el caso de políticos que han ejercido las más altas responsabilidades y que les queda poco tiempo para la jubilación. Una posible solución sería formar un “staff” dentro de la administración que estuviera fuera de la línea jerárquica y de la relación con el ciudadano, y que sirviese para asesorar en materias diversas. Esa podría ser también una solución para algunos funcionarios que, sin tener una incapacidad total para ejercer su propio trabajo, con los años han vistos mermada su capacidad de responder a las más altas exigencias de calidad, lo cual no quiere decir que no tengan mucho que seguir aportando. En este tipo de circunstancias, podrían participar en comisiones, apoyar y aconsejar a profesionales más jóvenes,etc. Fundamentalmente lo que pueden aportar a sus respectivas profesiones es la visión de alguien que teniendo una base de conocimientos, no olvidemos que todos los conocimientos seguramente que no se han quedado obsoletos, puede aportar una visión diferente. Desde luego, la que no me parece una buena opción sea la de que pasen a prestar sus servicios en la empresa privada. Si sus conocimientos se han quedado parcialmente obsoletos para la administración, ¿qué pueden aportar a la empresa privada? Es una fuente de posible corrupción y debería evitarse, en la medida de lo posible. Para mí, la mejor alternativa sería que los políticos de una cierta importancia se jubilasen en la política, quizá en cargos de menos responsabilidad, pero cargos para los que hayan de seguir contando con la confianza de los ciudadanos y de sus compañeros. Muchos son los ejemplos de políticos que han ejercido sus labores políticas hasta edades en las que habían superado con creces la edad de jubilación, casos como los de Adenauer y Brandt en Alemania, como el de Churchill en el Reino Unido o de Gaulle en Francia. En cualquiera de las alternativas que se planteen debe buscarse un equilibrio entre el servicio para el ciudadano y unas posibilidades razonables de elección personal para el político que se plantea su retiro de la política en una edad próxima a la de la jubilación.
    Reciba un cordial saludo.

  2. izaskun
    izaskun Dice:

    Nos dejas a medias. Hay que revisar la regla, pero ¿en qué dirección? ¿cuál es la propuesta? ¿quitar la posibilidad de retornar a su puesto de trabajo? ¿dar un año sabático con sueldo?
    En todo caso, el señor Rubalcaba no comienza a dar clases directamente, sino que tiene al menos seis meses teóricos para ponerse al día, que en realidad se extenderán hasta hasta el curso 2015/2016 que es cuando le pondrán docencia (en su caso).

  3. Gesundheitor
    Gesundheitor Dice:

    Bueno. El comentario no deja de tener cierto sentido. No obstante da por sentado, es decir, considera “hecho demostrado” que el retornado a su puesto sufre grave obsolescencia cuando no es más que una mera suposición basada en una lógica un tanto, y perdón, simplista como esa de que si el palo pega al perro, debe deducirse que es el palo el enemigo agresor, y no el ente o individuo cuyo brazo impulsa violentamente el palo asido en su mano. La realidad es, (y hablo por mi caso, que no relacionándose con ocupaciones de cargo alguno, ni mucho menos, sí tiene cierto parangón con el tema por haber estado lejos de la actividad profesional activa debido a enfermedad prolongada + excedencia casi obligada por lo anterior), que el retomar dicha actividad, por otra parte bastante competitiva (investigación científico-técnica) exige mucho esfuerzo si se está dispuesto a ello, como todo, y termina uno poniéndose “al día” en lo más vanguardista y en plenas facultades porque ¡que remedio!; el ego, la vanidad y la necesidad o el miedo al ridículo intra-gremial lo exigen.

  4. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Suponga Ud. que sus conocimientos de Derecho administrativo de la función pública están tan anticuados como los del aludido en química (supuesto que no haya tenido tiempo de estudiar en sus ratos libres), porque desde 1986 no ha vuelto sobre la cuestión salvo en raras ocasiones. Lo primero que necesitará es una buena recopilación (privada, claro, porque el Estado no se preocupa de esa vulgaridad de sistematizar la legislación y garantizar la que está vigente) y un buen manual. Si es Ud. afortunado y tiene una base de datos jurídica la vida se le simplifica algo, gracias a Internet. Como ignorante absoluto teclea en el buscador “funcionarios”, rango “ley”, ámbito “estatal”, “excluir derogadas” y la máquina le escupe a Ud. 144 leyes presuntamente vigentes. 144 leyes deberían ser, en una sociedad decente, todas las vigentes, debidamente codificadas y actualizadas y garantizado su texto auténtico vigente y consolidado mediante la Web del BOE.
    Tras leer unos cuantos Reales Decretos-Leyes, esa aberración contra la separación de poderes y la dignidad de la representación popular tan en boga declarada constitucional contra la Constitución por el garante de la misma, o sea, el Tribunal Constitucional, llega Ud. a 1984, dos años antes de la excedencia del aludido y se topa con la Ley 30/1984, de 2 de agosto para la reforma de la función pública. El art. 29 parece aclararle algo:
    Situaciones de los funcionarios
    1. Quedan suprimidas las situaciones administrativas de excedencia especial y de supernumerario, creándose la de servicios especiales, la excedencia para el cuidado de hijos, la expectativa de destino, la excedencia voluntaria incentivada y la modalidad de excedencia forzosa aplicable a los funcionarios declarados en expectativa de destino.
    2. Servicios especiales. Los funcionarios públicos pasarán a la situación de servicios especiales:
    c) Cuando sean nombrados miembros del Gobierno o de los órganos de gobierno de las Comunidades Autónomas o altos cargos de los mismos que no deban ser provistos necesariamente por funcionarios públicos.
    d) Cuando sean elegidos por las Cortes Generales para formar parte de los Órganos Constitucionales u otros cuya elección corresponda a las Cámaras.
    f) Cuando accedan a la condición de Diputado o Senador de las Cortes Generales.
    i) Cuando presten servicio en los Gabinetes de la Presidencia del Gobierno, de los Ministros y de los Secretarios de Estado y no opten por permanecer en la situación de servicio activo en su Administración de origen.
    j) Cuando sean nombrados para cualquier cargo de carácter político del que se derive incompatibilidad para ejercer la función pública.
    l) Cuando ostenten cargos electivos a nivel provincial, autonómico o estatal en las Organizaciones Sindicales más representativas.
    m) Cuando sean nombrados Subsecretarios, Secretarios generales técnicos o Directores generales.
    A los funcionarios en situación de servicios especiales se les computará el tiempo que permanezcan en tal situación a efectos de ascensos, trienios y derechos pasivos y tendrán derecho a la reserva de plaza y destino que ocupasen. En todos los casos las retribuciones del puesto o cargo efectivo que desempeñen y no las que les correspondan como funcionarios, sin perjuicio del derecho a la percepción de los trienios que pudieran tener reconocidos como funcionarios.
    Los Diputados, Senadores y los miembros de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas que pierdan dicha condición por disolución de las correspondientes Cámaras o terminación del mandato de las mismas podrán permanecer en la situación de servicios especiales hasta su nueva constitución.
    Convendría que se lo lean Uds. entero y que nos digan el número de funcionarios excedentes porque igual nos sorprende como el de aforados.
    En cuanto al reingreso, se regulará por la legislación universitaria, cuya norma básica sigue siendo, con parches y novelas la famosa LRU 11/1983, de 25 de agosto, que se encargó de expropiar a los Catedráticos de verdad, en injusto perjuicio de auténticos sabios, y de convertir en tales (en cátedros, no en sabios, claro) a los agregados en beneficio de bastantes políticos de la época (Disp. Ad. 7ª).
    En la foto del primer Gobierno de la Nación compuesto tras la victoria del Partido Socialista en las elecciones de 1982 (no hay “Gobiernos Socialistas “ o “Gobiernos del PP”, sino que los ciudadanos elegimos a los Diputados que eligen al Presidente (art.99 CE) que, a su vez, propone a los Ministros, de modo que el Gobierno no es un patrimonio del partido que gana las elecciones, sino un órgano constitucional que sirve a todos los españoles) no está “Rubalcaba” (http://politica.elpais.com/politica/2012/11/29/album/1354214157_472037.html#1354214157_472037_1354214193 ), ya que no fue hasta 1986, en efecto, cuando fue nombrado Secretario de Estado de Educación, Ministerio al que llego en 1992, un decenio más tarde pero todavía bajo el mandato de D. Felipe González Márquez.
    Por tanto, el Dr. Pérez Rubalcaba, nacido en Cantabria pero criado en el Colegio del Pilar (privado, no público) en Madrid, regresa a las aulas de Química Orgánica de la Universidad Complutense, que tomó su nombre a la muy gloriosa y venerable de Alcalá y allí explicará el ciclo de Krebs y tantas otras maravillas de la vida, el azar y la necesidad, como decía su eximio colega Jacques Monod. Esperemos que aproveche a sus alumnos más que su paso por los Gobiernos a los españoles. De Pérez Rubalcaba se ha dicho como de Fraga Iribarne, que le cabía el Estado en la cabeza. Yo en estas loas creo poco. Normalidad democrática. Le echaremos de menos tanto como él a nosotros. ¿O no?

  5. ALAIN CUENCA
    ALAIN CUENCA Dice:

    Este artículo me parece que carece de argumentos jurídicos, solo contiene valoraciones y prejuicios, lo que me decepciona en este blog. La no reserva de puestos en la administración daría lugar a que no hubiera funcionarios en política. Bien. También hay reserva de puestos en la empresa privada, aunque de hecho no funciona. La pregunta es: ¿quien podría dedicarse a la política? ¿Solo las 40.000 personas más ricas de España? Se agradecería una propuesta que contribuya a mejorar las cosas.
    Soy profesor de universidad, estuve en servicios especiales desde septiembre 1999 hasta regresar al servicio activo el 1-1-2012 en diversos puestos de la administración pública. Y desde luego, he tenido que estudiar mucho para preparar mis clases a mi regreso, lo he tenido que aprender todo, para eso me paga mi universidad. Mis alumnos me han calificado muy bien en la evaluación de la docencia ¿Porque me he dedicado a puestos políticos, soy un inútil por definición?
    Rubalcaba puede dar clase en primer ciclo de carrera si se lo prepara, perfectamente.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Hay que distinguir entre aquellos casos de políticos cuya actividad guarda relación con su antigua profesión. Aquí no ha riesgo de obsolescencia. Ejemplo. el señor de Guindos. Funcionario del Cuerpo de Técnicos Comercial/Economistas del Estado. Seguramente está en servicios especiales dedicado a una materia típica de su profesión. Si se reintegrara a la función pública, no habría riesgo de obsolescencia.

      Pero hay otros casos en los que un político se pasa décadas desconectado de su antigua profesión. Lo único que digo es que debe pasar por un periodo de actualización y puesta al día. Me parece elemental.

      En cuanto a que yo quiera que los funcionarios no se dediquen a la política, y que ésta sea solo ejercida por millonarios o aristócratas, pura demagogia por su parte, señor Cuenca. Espero que inculce a sus alumnos más altura en sus razonamientos que esa demagogia trasnochada de tan corto alcance.

      Lo que ocurre hoy en día es que los cargos políticos y representativos están repletos de funcionarios. Quizá conviniera que entrara un poco de aire porque los asuntos públicos también son cosa de la sociedad civil, de los profesionales liberales, y de todos los sectores sociales, que no tienen las espaldas tan cubiertas para dedicarse al noble oficio de la político como el funcionario que sabe que, cuando decida retirarse de la política, podrá volver tranquilamente a su plaza. Por eso se eternizan ahí. Y por eso el riesgo está en lo contrario de lo que usted dice.

  6. JJGF
    JJGF Dice:

    Gesgundheitor. No me haga decir lo que no digo. No he dicho que “sufre grave obsolescencia”. Digo que “aunque sus conocimientos estuviesen obsoletos” puede volver a la plaza sin que le sea jurídicamente exigible un periodo mínimo de actualización.

    Por muy bien que uno aproveche el tiempo, éste es limitado, y si a los profesores con dedicación exclusiva les cuesta estar al día de todas las cuestiones de su competencia, a un señor que estaba consagrado a una actividad tan absorbente como la política, en puestos tan destacados, es razonable pensar que estaba menos al día que sus colegas universitarios en activo.

    Pero este asunto no es una crítica a Rubalcaba sino al sistema en sí. Ahí tenemos a Vidal Quadras, profesor de Física Nuclear, también es servicios especiales desde hace 20 años. Un hombre con fama de buenísima cabeza. Pero no es ésa la cuestión. Es muy dificil que del Parlamento Europeo a una tertulia política, de Barajas a Bruselas, y de conferencias por España, le diera tiempo para estar tan al día en los temas de Física Nuclear como los catedráticos que se pasan ocho horas al día en un laboratorio. Ocho horas al día durante veinte años. Así que algo desfasado es inevitable.

    Yo no entro en lo que hagan Vidal Quadras, Rubalcaba, o cualesquiera otros en sus ratos libres. Igual son tan concienzudos que ocupan sus vacaciones en no perder ningún avance científico de sus antiguas profesiones. Pero las normas que regulan esa cuestión con carácter abstracto y general tienen que articular mecanismos para que el reintegro al servicio público (docente, o sanitario…) de un señor que ha estado veinte/treinta años alejado de su antigua profesión se haga con garantías para los beneficiarios de esos servicios.

    Garantías en normas abstractas y generales. Y no confiar solamente en la buena voluntad de una persona concreta. Porque me consta que ha habido casos de cirujanos -quizá el ejemplo más grave- que se han reintegrado a un hospital público tras 20 años en política y practicaron algunas operaciones rayanas en la negligencia médica.

    • José Mª Pérez
      José Mª Pérez Dice:

      Por favor, no me hagan reir. ¿Un catedrático ocho horas al día en un laboratorio durante 20 años en una universidad pública española? Eso es algo tan improbable como las 11.000 vírgenes de Jardiel Poncela.
      Lamento tener que decir que discrepo totalmente de la posición del ponente de este artículo. A veces de tan puristas se nos va la mano. La previsión de las excedencias en sus trabajos de origen para poder dedicarse al ejercicio de responsabilidades políticas tanto en el ámbito público como privado, es algo imprescindible para que la gente de clase media normal pueda dedicarse a la política con cierta tranquilidad y sin necesidad de obsesionarse con cual puede ser su futuro cuando lleguen mal dadas. Es más, lo normal es que esos periodos en la mayoría de los casos son más breves o, en el mejor de los casos, intermitentes. El caso del Sr. Rubalcaba aunque llamativo no es tan frecuente y no puede tomarse como punto de partida para cambiar todo el sistema.

  7. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No conozco ningún catedrático que esté 8 horas en su despacho, laboratorio o lo que sea.

  8. Margarita Salas, discípula de S.Ochoa, ya jubilada, pasa 10 horas al día en su despacho/laboratorio
    Margarita Salas, discípula de S.Ochoa, ya jubilada, pasa 10 horas al día en su despacho/laboratorio Dice:

    http://www.sendasenior.com/Margarita-Salas-Mi-trabajo-es-lo-que-me-mantiene-activa_a688.html

    ¿Cómo es el día a día de Margarita Salas?
    Llego al laboratorio a las diez de la mañana (para evitar la hora punta), organizo las actividades con mi secretaria, contesto los email que me llegan, atiendo las llamadas que pueda tener, corrijo trabajos pendientes de publicación, hablo con mis colaboradores para ver cómo llevan los experimentos y sobre las ocho de la tarde me marcho a casa. El jueves es algo más ajetreado porque tengo comisiones en la Real Academia Española. Aún así aprovecho la hora de comer para acercarme al laboratorio.

    ¿Y en sus ratos libres?
    Mi trabajo es mi vida, es lo que me mantiene activa.

    …………….. y hay más ejemplos, no lo dude.

    • ENNECERUS
      ENNECERUS Dice:

      Le felicito Margarita. No creo que su ejemplo sea el más habitual. Usted lo sabe igual que yo, que también paso más de 10 horas diarias en mi despacho.

  9. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    el tema de fondo sobre el que el post entiendo que quiere llamar la atención es que los servicios especiales permiten a los funcionarios una cómoda vuelta a su puesto original sin ningún tipo de “sacrificio” como el que tendría por ejemplo alguien que tuviera un negocio e intente reengancharse después de 30 años. Más allá de lo que opinen los alumnos de D. Alfredo, que seguro que tendrá muchas cosas interesantes que contarles que no tengan que ver con la química, estamos ante un síntoma de una peculiaridad muy española, que es el número de funcionarios metidos a políticos, sin parangón en ninguna democracia conocida. Fenómeno que está estudiado por ejemplo en el recomendable libro de Politikon, “la urna rota” o en el de Andrés Ortega “recomponer la democracia”. No es un fenómeno normal y tiene consecuencias poco deseables, como el notable sesgo y anquilosamiento de nuestros político-funcionarios. Volveremos sobre el tema porque merece la pena.

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      ¿Funcionarios en política? ¡No, por Dios, que no saben nada de nada!

      ¿Empresarios en política? ¡Menos aún: lobbies, tráfico de influencias…!

      ¿La política para los profesionales de la política? ¡De ninguna forma! ¡No a los Carromeros y a las Bibianas!

      Pues, estimados regeracionistas, ustedes dirán.

    • Próspero
      Próspero Dice:

      No es solo que los servicios especiales permitan una cómoda vuelta al puesto original, es que la existencia misma de esa posibilidad constituye un poderoso incentivo para “meterse” en política, pues solo se puede ganar. La consecuencia está a la vista. Una Administración politizada hasta la médula. Hay algo que me parece, si cabe, más grave: los jueces tienen un régimen muy parecido. Es posible ser Secretario de Estado hoy y volver a impartir Justicia mañana, como lo es pasar veinte años sin poner una sentencia y conseguir después una plaza judicial basada en llevar veinte años de juez. Este ha sido el caso de un fugaz magistrado del TC, sobradamente cometnado en este blog.

  10. JJGF
    JJGF Dice:

    Próspero, entonces a usted le parecería mal que el amigo Gallardón, cuando deje la política, pudiera aterrizar como fiscal por todo lo alto, en el TS o en el TC, cuando solo ejerció como tal unos meses, a principios de los 80?

    • Próspero
      Próspero Dice:

      Hombre, yo “no sería partidario” de que ocurriera eso, pero mejor no adivinar el futuro, no sea que suceda.

  11. JJGF
    JJGF Dice:

    Me alegra saber su opinión.
    Yo de lo que sería partidario es de cambiar la legislación que permite que eso pueda ocurrir y además ocurrir de manera automática.
    Buenas noches.

  12. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    A mí no me parece tan mal que funcionarios puedan pasarse a la política la verdad. Creo que hacen falta. Si no queremos una política profesionalizada sino profesionales en la política deberá haber funcionarios y no sólo debería facilitarse la reincorporación de estos a sus puestos, sino también en el sector privado. La política es un servicio público y debería agradecerse y valorarse aunque no sea nuestra actual situación. Yo soy de la opinión que un ministro/consejero de sanidad debería ser médico, el ministro de justicia un juez, el de ciencia un investigador, fomento un ingeniero y así sucesivamente.

    Aunque sí veo los dos inconvenientes que se han apuntado. Por un lado el reingreso y ese desfase de conocimientos y desactualización, que creo que se da principalmente por carreras políticas demasiado largas (no debería permitirse más de 8 años) y la adecuación al puesto en la vuelta. Además de la posibilidad de adecuar destino en puestos ejecutivos o consultores aprovechando su experiencia como han mencionado otros comentaristas, debería comprobarse que un político que vuelve como profesor, médico, juez, economista, etc. Ha recuperado la capacitación necesaria. Para ello, creo que un periodo de adaptación y actualización y quizás una prueba o un examen por un tribunal de la carrera a la que pertenezca. No creo que sea justo que tuviera que repetir de nuevo la oposición, además que hay oposiciones que es muy difícil aprobarlas si no es en la juventud, sino una acreditación de que se ha adaptado, conoce los últimos avances y técnicas y que en definitiva no es un peligro. Que yo también conozco médicos ex-políticos y dan bastante miedo.

    Y por otro lado, la computación de la política para ascensos, trienios etc. Un juez o un fiscal que ejerce el tiempo mínimo obligatorio, o cualquier otro, después de 20 años en política no puede volver como magistrado del TS o cualquier otra categoría y que se le compute como si hubiera ejercido la labor originaria. No lo ha hecho, ha ejercido la política, y no ha podido adquirir ni la experiencia ni los méritos ni capacidades para llegar a ese puesto que le correspondería si no se hubiera ido. Seguramente como político haya tenido su coche oficial, haya podido colocar unos cuantos enchufados, habrá cobrado más que de funcionario… así que si se va y vuelve que no se queje si tiene que retornar donde lo dejó. Sería lo justo. A lo mejor si tuvieran que retornar a sus puestos originarios se preocupaban más de invertir en buenos servicios. Como decía Rubalcaba, que había vuelto y estaba todo igual, pues será porque en 20 años de gobiernos socialistas no se ha invertido lo suficiente en investigación, porque lo normal sería lo contrario

  13. JJGF
    JJGF Dice:

    José María Pérez:

    1. Nadie está contra las excedencias. Sí a favor de revisar su regulación para incorporar la necesidad de un periodo de adaptación/actualización cuando el reintegro a la plaza de funcionario se produzca tras mucho tiempo alejado de la materia de ésta. En el caso de los médicos se ve especialmente claro que el sentido patrimonial de la plaza como algo propio debe cohonestarse con los derechos del paciente de la sanidad pública a que le trate un médico que esté al día y no desfasado. Evidentemente si el Sr. Guindos vuelve a su plaza de funcionario no necesita actualizarse porque la materia que trata como ministro es la misma que trataba como funcionario.

    2. Le podría citar ahora más de 100 nombres de políticos que llevan 20 años o más en servicios especiales.

  14. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    Siento decirlo, pero es un artículo muy desenfocado y que ataca a los funcionarios públicos de manera injustificada. El argumento de que, en esta materia, los servidores públicos disfrutan de “privilegios” vedados al resto de los ciudadanos no debería utilizarse en un blog jurídico riguroso como éste.

    Si echamos un vistazo al Estatuto de los Trabajadores (arts. 45 y ss.) resulta que los empleados sujetos al régimen laboral común -es decir, los no funcionarios- disfrutan del mismo derecho de tener reservado su puesto de trabajo si se dedican al ejercicio de un cargo público representativo.

    El mismo ET dispone que la excedencia forzosa, que dará derecho a la conservación del puesto y al cómputo de la antigüedad de su vigencia, se concederá por la designación o elección para un cargo público que imposibilite la asistencia al trabajo.

    De modo que si Rubalcaba, en vez de profesor de una universidad pública, lo fuera de una privada, tendría el mismo derecho a reincorporarse a su puesto de trabajo.

    Saludos.

  15. JJGF
    JJGF Dice:

    Luis, eso que usted dice será en la pura teoría porque ¿cuántas empresas que existían en el año 83/86, cuando Rubalcaba empezó en política, han quebrado desde entonces? Y no ya en el 1986, sino hace menos de un lustro.

    De las que quedan, y como decía otro comentario de este blog, el Sr. Cuenca: “También hay reserva de puestos en la empresa privada, aunque de hecho no funciona.”.

    Sabemos que no funciona, y sabemos que la mayoría de políticos en servicios especiales son funcionarios de carrera, o empleados públicos. No trabajadores de Repsol, o de Telefónica o de Ferrovial. Por eso centré ahí el tema. Para su disgusto.

    • Luis Villameriel
      Luis Villameriel Dice:

      Yo lo que sostengo -con la ley en la mano- es que los funcionarios no tenemos en este tema mayores beneficios legales que un empleado sujeto al régimen laboral común. Digo que la situación de servicios especiales del funcionario que pasa a ocupar un cargo público es equivalente a la situación de excedencia forzosa con reserva de puesto que contempla el ET. Y digo que no se debe intoxicar a la opinión pública con los “privilegios” de los funcionarios cuando tales privilegios no existen, entre otras cosas porque serían inconstitucionales.

  16. JJGF
    JJGF Dice:

    Yo, con esa misma ley, pero sobre todo con la realidad de los datos, de los currículum de la mayoría de los políticos que llevan décadas en servicios especiales, que no son empleados de empresas privadas, sino funcionarios de carrera o empleados públicos, niego lo que usted dice.

    Ese derecho no se aplica igual en la práctica a los empleados de empresas privadas que a los funcionarios públicos, cuando unos y otros se dedican a la política. Y si quiere póngame usted ejemplos y empezamos a contrastar sobre personas concretas, y no en el mundo ideal de la ley abstracta. Los números cantan!

    El principio de realidad, que diría Freud. Y no el mundo ideal de lo que debería ser y no sucede, lamentablemente, en la realidad.

  17. Luis Villameriel
    Luis Villameriel Dice:

    En el Congreso de los Diputados el número de diputados varones es casi el doble que el número de mujeres diputadas. Este es un dato cierto que puede llevarnos a una reflexión necesaria sobre las dificultades comparativas de hombres y mujeres para acceder a los cargos públicos.
    Pero si yo digo que los hombres, en España, tienen privilegios legales para dedicarse a la política y que esto explica el mayor número de diputados varones, pues digo una falsedad.
    En el post que da lugar a este debate se dice literalmente:
    “Juristas, fiscales, inspectores de Hacienda, ingenieros, maestros, profesores de universidad pública, médicos de la Seguridad Social o de las Comunidades Autónomas, todos ellos funcionarios o empleados públicos tienen ese privilegio de que les reserven “su plaza” indefinidamente (a veces décadas) cuando deciden entrar en política.”
    Pues bien, este “privilegio” legal lo tienen también los empleados por cuenta ajena sujetos al Estatuto de los Trabajadores. De modo que los funcionarios no tenemos ningún “privilegio”, y si Rubalcaba, en vez de ser profesor de una universidad pública, fuera profesor de una universidad privada, pues volvería también a su plaza.
    A partir de ahí, pueden pasar mil cosas: Que los empleadores vulneren en la práctica este derecho de los ciudadanos a la participación política, que muchas empresas pequeñas o medianas desaparecen con lo cual el derecho de retorno resulta inaplicable, suma y sigue.
    Pero lo cierto es que en el post se habla de privilegios de los funcionarios, y mi intervención pretende dejar claro que los funcionarios no tenemos ningún privilegio, en el sentido de un régimen jurídico propio, diferenciado del régimen común, y más ventajoso que el común en términos comparativos.

    Saludos

  18. JJGF
    JJGF Dice:

    Luis, me coges en el aeropuerto, sin batería en el iPhone ni tiempo para responderte tranquilo.
    Te voy a poner un ejemplo, ya que hablas de mujeres en minoría, sobre la marcha de como la ley beneficia a quién se dedica a la politica en esto de la reserva de la plaza.

    Art. 89 dd la ley 7/07 Estatuto básico Empleado Público.

    Tiempo máximo reserva plaza a mujer que pide excedencia para cuidado hijo recién nacido: 2 años.

    Para mujer víctima violencia de género: 6 meses.

    Luego pueden volver pero no a la misma plaza que deja de estar reservada.

    Tiempo máximo para quien se dedique a la política: ilimitado.

    Esto para mí es un privilegio. Para ti no. Discrepamos. No pasa nada.

  19. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Interesante debate e interesante como vemos solo los problemas y los privilegios que tienen los demás y no los propios. Los funcionarios españoles son unos privilegiados a la hora de ocupar puestos políticos, simplemente por la regulación de los servicios especiales. Lógicamente esto es un incentivo para pasar a la política y poder “volver” cosa que para otros colectivos no es nada evidente. Esto tiene consecuencias -a mi juicio más bien negativas que positivas- en la política española, sobre todo porque los altos escalones de la función pública entran en una “zona gris” muy interesante. Lo de la ida y vuelta de jueces y fiscales no es en absoluto normal en otros países, es claramente una anomalía española, como tantas otras y no contribuye a una democracia avanzada. Y sí, tenemos propuestas al respecto básicamente copiadas de lo que hacen en países con democracias de mayor calidad. Dicho eso, no se trata solo del tema de los funcionarios-políticos d ida y vuelta, lógicamente hay que tratar muchos otros temas en relación con la selección de nuestros políticos, no vaya a ser que al final nos quedemos solo con los “funcionarios del partido”.

    • Luis Villameriel
      Luis Villameriel Dice:

      Estimada Elisa, estoy deseando conocer esas propuestas “regeneracionistas” que evitarán el que los funcionarios cometan el error de pasar a ser Diputados, Secretarios de Estado o Alcaldes. Sin duda es muy malo que en la Comisión de Exteriores del Congreso (por ejemplo) haya diputados que sean diplomáticos de carrera, o catedráticos de Derecho Internacional (funcionarios todos ellos). Quizá el regeneracionismo consiste en que los Diputados procedan del mundo del cine, la canción, y los programas de variedades de la TV.

      Puestos a evitar que los altos escalones de la función pública entren en zonas grises (sic) ¿el regeneracionismo llevará a suprimir las excedencias por interés particular ilimitadas a los funcionarios? Lo digo porque aquí se demoniza al funcionario que se dedica a la política (esa innoble actividad) y se le concede el derecho de retornar al servicio activo (servicios especiales). Pero el funcionario que se va a trabajar a la empresa privada, o a montar un negocio, también se le permite retornar al servicio activo hasta un día antes de jubilarse (excedencia por interés particular). Ese privilegio no lo tienen los empleados ordinarios, ahí sí que hay una diferencia, y hay colectivos profesionales (especialmente inspectores de Hacienda y abogados del Estado) que lo usan masivamente. ¿Alguna propuesta sobre ello?

      Saludos cordiales

  20. JJGF
    JJGF Dice:

    Luis, en lo de la excedencia por interés particular había un límite de 10 años, y luego de 15 (ley 29/1993, tiempos del PSOE).

    Fue llegar el PP al poder y se suprimió, si no recuerdo mal en la ley 13/96, 30 dic. Ahora también es ilimitado. Mal desde mi punto de vista.

    Dejo la redacción de la antigua ley 29/93:

    Artículo 19. Modificación del plazo máximo de diez años de la excedencia voluntaria por interés particular.

    Se da nueva redacción al artículo 29.3 c) de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas de Reforma de la Función Pública:

    «c) Podrá concederse igualmente la excedencia voluntaria a los funcionarios cuando lo soliciten por interés particular.

    Para solicitar el pase a la situación prevista en esta letra c) será preciso haber prestado servicios efectivos en cualquiera de las Administraciones Públicas durante los cinco años inmediatamente anteriores y en ella no se podrá permanecer menos de dos años continuados, ni más del número de años equivalente a los que el funcionario acredite haber prestado en cualquiera de las Administraciones Públicas, con un máximo de quince.

    La falta de petición de reingreso al servicio activo dentro del período de duración de la excedencia voluntaria por interés particular comportará la pérdida de la condición de funcionario.

    Los funcionarios excedentes no devengarán retribuciones, ni les será computable el tiempo permanecido en tal situación a efectos de ascensos, trienios y derechos pasivos.»

  21. RC
    RC Dice:

    A mi me parece, francamente, que la cuestión no son los servicios especiales. Lo que es verdaderamente preocupante es que, en más de un caso, los conocimientos de más de un funcionario que ha estado trabajando como tal durante treinta años puedan estar tan obsoletos como si se hubiera dedicado a la política o al encaje de bolillos, ya que tiene la plaza igual de “reservada”.

    Aunque sea partidario acérrimo de la seguridad del empleo de los funcionarios (visto que los responsables políticos actuales son igual de partidarios de poner y quitar enchufes que sus bisabuelos del siglo XIX y el “¿qué hay de lo mío?”), tampoco hay que pasarse. Que desgraciadamente, hay más de uno que piensa que pasando la oposición ya tiene la vida resuelta. Por lo tanto, debería haber una obligación legal de formación continúa en la función pública, obligación extendida a los funcionarios en servicios especiales con reserva de pájaro. Así matábamos dos pájaros de un tiro: el gorrión de los servicios especiales…y la avestruz del principal inconveniente del sistema de oposiciones.

    Eso sí, que esa formación continua no se la encarguen a UGT-A o a ANECI, porfa…

  22. 21-22 años, de media, llevan en Serv.Especiales los ministros del Gobierno que son funcionarios
    21-22 años, de media, llevan en Serv.Especiales los ministros del Gobierno que son funcionarios Dice:

    Estoy de acuerdo, RC. Totalmente.

    Uno de los motivos que desincentiva el impulso por actualizarse entre los los funcionarios en activo es que la mayoría de las plazas bien pagadas se proveen por el sistema de libre designación. Luego no hay que esforzarse en estudiar para conseguirla. En cambio, sí hay que esmerarse en llevarse bien y no contrariar a quien puede designarte, o cesarte.

    En cuanto a lo que afirmaba Elisa de cómo la regulación de los servicios especiales comporta la sobreabundancia de funcionarios en política, en vez del dinamismo y la renovación de la clase politica, dejo los datos aproximados de los años que llevan en Servicios Especiales (o asimilables, “excedencia especial”) los miembros del Gobierno que son funcionarios.

    Ministros:

    -MARGALLO: desde 1977 a 1982, desde 1986 hasta hoy (el periodo 82-85, no lo tengo contrastado): 34 años
    -GALLARDÓN: desde 1983: 31 años.
    -MONTORO: desde 1993:21 años
    -SORIA: desde 1995 hasta hoy: 19 años.
    -ANA PASTOR: desde 1996: 18 años
    -SORAYA SdSANTAMARIA: desde 2000. 14 años
    -GUINDOS:desde 1996 a 2004, desde 2011: 11 años.

    Presidente del Congreso, Sr. Posada: más de 30 años.

    Presidente de la COmunidad de Madrid, I. GONZALEZ: mínimo 18 años, y seguramente más.
    Su antecesora, Esperanza Aguirre: continuados 1983-2012: 29 años

    Presidente de la CNMV, Elvira Rodríguez: 18 años.

    Y podría seguir con Manuel Chaves y tantísimos más.

  23. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    Pues a mi lo que me emociona es que a la Secretaria Judicial en excedencia, de la Vega, Teresa, la hija del jefe de Sindicatos, socialista no más, pase de no haber visto un juzgado en 20 años -salvo sus visitas al Tribunal Constitucional para abroncar públicamente a su Presidenta- pase a Magistrada del Tribunal Supremo, mediante uno de esos concursos “deméritos” en que aquéllos a los que ha digitalizado en su etapa de madresuperioragubernamental, le dan su plácet como jurista de reconocida competencia.

    Esa es la antiexcedencia; dejo la “carrera” como Secretaria Judicial y vuelvo como Magistrada del Supremo.

    Prefiero el caso de los pilotos de Iberia, a los que formamos en nuestras Academias del Aire, para que se vayan a ganar una pasta al sector privado, sin darnos las gracias siquiera.

    Regenerando, regenerando, llegamos a donde estábamos. Y si a alguien se le ocurre proponer algo viable, entonces sacamos la cuestión incuestionable de la identidad nacional y ya podemos volver a la cizaña improductiva de siempre. El bucle dorado que permite a los pocos pastorear a los muchos. Divididos, como desarmados y cautivos.

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