¿Puede un partido regeneracionista tener hoy éxito electoral? (y II): The War Book

La primera entrada en tu libro de guerra es un análisis completo de la situación, sin autoengaños de ninguna especie. A los partidos con recursos económicos estos análisis se los hacen consultoras y empresas especializadas. Los pequeños no pueden pagarlo, por lo menos a escala nacional, así que te lo tendrás que currar tú solo. Tendrás que analizar y comparar los últimos resultados electorales mesa por mesa, y compararlos con otras variables como nivel de renta, índice de población, de edad, índice de paro, etc. Tienes que saber quién te vota y, mucho más importante, quién te puede votar. En qué mesas se ha cambiado más de voto en las últimas elecciones y en qué mesas entra ahora un mayor número de nuevos votantes. Ahí hay que echar el resto. Hay que ser conscientes de que más de la mitad del electorado español (el 53,8%) no se identifica con ningún partido y el 73% consideran que PP y PSOE son fundamentalmente lo mismo. En las últimas elecciones municipales hubo un 4,2% de votos nulos y en blanco. Existe una enorme bolsa de españoles dispuestos a ser convencidos, pero hay que dosificar el esfuerzo donde más incidencia puede tener. Por eso hay que saber dónde están, geográfica e ideológicamente.

La segunda entrada en tu libro de guerra es apuntar tus debilidades. Una a una. No tiene sentido engañarte a ti mismo, máxime cuando el enemigo va a tratar de explotarlas. Por mucho que no quieras hablar de ellas te las sacarán una y otra vez. Por eso analiza detenidamente las cosas que más te echan en cara. Las del partido en general y las tuyas en particular. Apúntalas y busca los mejores argumentos para eliminarlas, disimularlas o rebatirlas.

La tercera entrada son las debilidades del enemigo. Es necesario convertir tus obstáculos principales (la desconfianza y el miedo) en sus obstáculos. ¿Cómo se puede confiar en el PP cuando incumple sistemáticamente todas sus promesas electorales? Prometía no subir los impuestos y lo ha hecho sin reparo alguno (casi 60 subidas); prometía reforzar las instituciones (como el Poder Judicial) y las ha hecho todavía más dependientes del Gobierno, etc. ¿Miedo al caos? La gestión de las Cajas realizada por el PP casi nos hunde en el pozo de forma definitiva; nuestro paro juvenil es el más alto de Europa (56%); el nivel de nuestra educación es tan lamentable (ranking PISA) que deja a nuestros jóvenes sin futuro, etc. Todos estos ejemplos a nivel nacional tienen su correspondiente traducción a nivel local. Para el caso del PSOE tres cuartos de lo mismo.

Esto es lo que los expertos denominan publicidad negativa. Es muy útil, pero hay que tener mucho cuidado con ella, porque todos los estudios demuestran que también perjudica al que la utiliza, pues te identifica como gruñón y ventajista. Solo resulta rentable si se fundamenta en bases sólidas y contrastadas, de tal manera que con ella se refuerce la impresión que ya tiene el elector. La conclusión, entonces, es que resulta ideal en sectores con poca fidelidad a los partidos y en ataques al PP y al PSOE, pero, sin embargo, resulta contraproducente en otros escenarios. Por ejemplo, la publicidad negativa no resulta interesante para atacar a otros partidos de oposición que no han llegado a ejercer el poder. Más bien es desaconsejable, porque esta publicidad nunca es capaz de crear un rechazo al adversario donde no existe ya de alguna manera, sino que solo es útil para reforzarlo. La estrategia inteligente respecto de estos partidos es la ignorancia y que sean los partidos mayoritarios los que se desgasten con ellos.

La cuarta entrada de tu libro debes dedicarla a los mensajes positivos, a tu oferta al electorado: qué has hecho ya y qué te comprometes a hacer si llegas a gobernar; qué cuatro o cinco cosas fundamentales vas a hacer por tu electorado. Por supuesto, esas propuestas se deben poder escribir en una tarjeta de visita, y que al otro lado aparezca tu cara con una leyenda que diga que no te vuelvan a votar si no las cumples.

Pero para completar la cuarta entrada antes tienes que escuchar a tu electorado potencial. No para hacer lo que te pidan, por supuesto, sino para saber lo que les preocupa. El CIS puede darte algunas pautas, pero no es suficiente. Los partidos potentes anglosajones  montan una vez a la semana (y cuando se acerca la campaña seis veces a la semana) los llamados “Focus Groups”. También lo hacen el PP y el PSOE. Reúnen a ocho personas en una habitación seleccionados con arreglo a criterios estadísticos y se pasan dos o tres horas charlando con ellos sobre cuestiones políticas. Escuchándoles y preguntándoles. Los partidos pequeños no tienen dinero para organizar eso, así que habrá que hacerlo en el bar, en el trabajo o en el fútbol. Reúnete con cualquier asociación, club, o simple grupo de amigos que quiera hablar contigo, por muy plúmbea que te parezca la perspectiva y por poco tiempo que tengas. No se trata de hacerles un favor (aunque incluso a ellos se lo parezca): asume de una vez que te lo están haciendo a ti. Por eso hay que escucharles. No te defraudarán: los expertos nos dicen que no hay nada más valioso que esto, con mucha diferencia. Por supuesto tienes que apuntar todo lo que te digan.

La quinta entrada en tu libro exige combinar la primera con la tercera y la cuarta. Existen ciertos mensajes que llegan mejor a un grupo que a otro. No se trata de decir cosas contradictorias a unos y a otros, evidentemente, sino, dependiendo del auditorio, incidir en aquellos temas que en ese grupo pueden tener mayor receptividad (a los jóvenes las subidas de impuestos les importan menos) o escoger aquellos más compartidos cuando el auditorio sea universal. Esto nos conduce al último tema: los medios de comunicación, los nuevos (las redes sociales) y los tradicionales.

Los nuevos medios han facilitado mucho las cosas a los partidos pequeños, siempre que sepan utilizarlos, claro. Pero hay que estar muy atento. Hay que tener en cuenta que un error o una mentira viajan igual de rápido que una verdad, y tienen exactamente la misma eficacia corrosiva si se deja incontestada. Los grandes partidos anglosajones disponen de equipos de ataque y de defensa activos 24 horas al día. Una mentira tiene que ser contestada en minutos, nunca más tarde de tres horas, porque, si no, ya puede ser demasiado tarde. Si no lo haces, terminarás encontrándote un día a tu hermana preguntándote por qué te has aliado con Bildu en el Parlamento europeo. Pero, por supuesto, la mentira no puede contestarse con un simple exabrupto. Hay que denunciarla argumentando por qué es falsa y demostrándolo. Sencillamente porque el elector no es tonto, y menos el que es activo en la red. Tiene gran habilidad para detectar las consignas. Por eso nunca infravalores su inteligencia y nunca sobrevalores su información. La información razonada hay que repetirla y repetirla y repetirla. La inteligencia para procesarla se presupone, y si no lo haces su destinatario se molestará, con toda razón. En las últimas elecciones generales en el Reino Unido el Partido Laborista cometió el error de utilizar twitter como una herramienta para fomentar la agitación y el activismo entre los simpatizantes, mientras que el Partido Conservador lo utilizó como un instrumento para transmitir información seleccionada a la carta dependiendo del grupo de destinatarios (Kavanagh y Cowley, The British General Election of 2010).

En cuanto a los medios tradicionales hay que tratarlos como aliados, no como enemigos o sicarios del adversario político (aunque lo sean). En muchos partidos pequeños existe una cierta tendencia a pensar que les odian por algún motivo. Puede que sea así, pero por encima de ese odio (en el caso de que exista) a los periodistas les preocupa su puesto de trabajo y la viabilidad de su empresa, como es natural. No son un servicio público. No te darán nada si tú no les das algo a cambio, y eso vuelve a ser perfectamente lógico. Pero lo que les tienes que dar no es nada que no te interese darles: son noticias. En los tiempos de crisis que corren, con las plantillas actuales, el periodista apenas puede investigar nada. Si le haces parte del trabajo te lo agradecerá.

En cuanto a las intervenciones en medios (radio y tv) y en la calle, lo aconsejable es elaborar paquetes de no más de 45 segundos que, de una manera u otra, se repitan incesantemente. Lo ideal de este formato ha sido corroborado en multitud de ocasiones. La gente no atiende más que ese periodo de tiempo, como regla general. No tiene sentido elaborar historias largas que, aunque estén bien argumentadas, no serán seguidas hasta el final más que por una minoría. Mucho menos pretender utilizar estos espacios para transmitir largas informaciones. Aquí es donde se aprecia el valor de la caja de cerillas.

Esto nos lleva a la última cuestión: luchar por la iniciativa. Como en el ajedrez, en esta guerra el que tiene la iniciativa gana. Y en una situación de crisis brutal como la que estamos pasando el que no la tengan los partidos pequeños no tiene perdón de Dios. Si lees el periódico local encontrarás decenas de noticias que te la pueden proporcionar. Encuentra una que te de presencia en los medios y explótala. Al igual que a nivel nacional se ha hecho con otros casos (aforamientos, politización de los organismos reguladores, privilegios de la clase política, etc.), la vida local ofrece innumerables oportunidades. Utilízalas como ejemplo de todo lo que quieres transmitir y criticar. El caso de las múltiples Cajas de Ahorro, por ejemplo, es una mina todavía por explotar que, exceptuando en algunos lugares, apenas ha pasado sin pena ni gloria.

Por último, no nos confundamos. La gente quiere que le gobierne gente con principios, pero también que sea competente. Si esos partidos sólo tienen principios pero no los explotan bien están defraudando a nuestro país, comunidad o municipio y ocupando un espacio que podía ser mejor aprovechado por otro. Si actúan de manera profesional (aunque no sean profesionales de esto) generarán confianza en sus aptitudes. Pero, además, el electorado percibirá que se le toma en serio, que se preocupan de él sin por ello considerarle menor de edad. Ahí está la clave de la confianza.

 

12 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Sartori hablaba de la “democracia de la protesta” frente a la “democracia de la razón”. Según él, la primera se ve favorecida por la videopolítica y por el (mal) uso de las redes sociales… Al final (y es lógico) , Twitter, Facebook, o los SMS han favorecido más a Podemos que a Ciudadanos o a UPyD, aunque según Rodrigo también estos partidos pequeños han sacado provecho de esas vías.

    Pero en 140 caracteres o en facebook no cabe mucho más que píldoras efectistas de corte demagogo/ populista. Los razonamientos largos exigen mayores matices argumentales y un mayor esfuerzo personal de discernimiento de ideas y políticas correctas. Está claro que eso no favorece a los regeneracionistas.

    La razón -decía Ortega- no es un tren que parte a hora fija. Pero, paciencia, que todo se andará. Aunque no tan rápido como al autor le gustaría.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      JJGF, en parte tienes razón, pero eso más que otra cosa es otro argumento a favor de un tratamiento profesionalizado del tema. Gould te diría que es una forma más de aprovechar la famosa caja de cerillas…. Se puede ser breve y bueno (es decir, serio y riguroso).

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Estoy de acuerdo. Se puede ser breve, bueno, y riguroso. Incluso se debe. Ahora, por desgracia, la historia política está plagada de ejemplos donde quien gana el partido no es el equipo que juega mejor ni el que tiene más razón ni el que ha planificado más científicamente la jugada. Y eso a veces seguirá pasando. Aquí y en otros países. Hay voto racional, voto visceral, y demás variantes.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Pregunta Rodrigo si puede un partido regeneracionista tener éxito electoral.

    Supongo que nos lo pregunta a corto plazo. Es decir, en las elecciones de los próximos 5 o 10 años. También supongo que por “éxito” quiere decir alcanzar mayorías de gobierno o una posición de bisagra esencial como la que han tenido PNV y CIU la mayor parte de estos 35 años.

    La respuesta, en mi opinión, es que no puede.

    La explicación más simple la daría un gerente de campaña publicitaria de productos de consumo: “No hay dinero suficiente para cambiar la impronta neuronal ya establecida en los compradores que serían necesarios”.

    De otra forma también lo trató de explicar Mancur Olson –en “The Logic of collective action” Harvard U.P. 1965 —por la imposibilidad de reunir incentivos internos y externos suficientes y el hecho, bastante incontestable, de que lo racional es el free-riding–. El esfuerzo es tan ingente y de dudosos resultados que sólo unos pocos pueden contemplarlo.

    En cierto modo los dos estupendos artículos de Rodrigo (me los he guardado) vienen a afirmar que la tesis de Olson sigue vigente. Además la situación se ha degradado desde entonces por numerosos motivos que Mancur no llegó a conocer tan bien como hoy se conocen.

    Me refiero a la naturaleza emocional de la mayor parte de las decisiones de voto hoy contrastada hasta por el estudio físico de la sinapsis neuronal y descrita hace seis o siete años por Drew Westen en su “The political brain” que inexplicablemente sigue sin estar traducido al español (creo).

    La naturaleza humana tiene sin embargo rasgos inhumanos, –entre divinos y diabólicos, según Milton–: No nos rendimos ni ante un muro vertical de un kilómetro de altura y cubierto de hielo invernal.

    http://www.youtube.com/watch?v=OmGcRIIIxK8

    La mayor parte del esfuerzo es solitario y sin un reconocimiento que realmente para Ueli no es importante.
    You wanna keep moving…

    Saludos y enhorabuena

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Totalmente de acuerdo en lo que respecta a la comunicación: el personaje teatral tiene que transmitir sinceridad y creer en lo que es en ese momento. Creo que el Sr. Iglesias, sin pretenderlo conscientemente, se ha encontrado haciendo un personaje que nadie quería hacer porque los “palos” y “críticas” llueven desde todos los sectores que ven en peligro sus (a veces) mezquinos privilegios. El no tener nada que perder pero mucho que ganar es una situación de partida más favorable que el de los regeneracionistas de éxito profesional, económico y social. El Sr. Iglesias ha cogido una bandera (la del 15M) con un gran impacto social que nadie quiso o supo aprovechar, desde los partidos clásicos (incluidos los de izquierdas) hasta los “regeneracionistas” que, en el fondo, están llenos de prejuicios y temores que les impiden actuar no vayan a hacer el ridículo. Las peores cadenas son las que nos colocamos nosotros mismos.

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      Estimado O’Farrill,

      No es que nade hubiese querido antes levantar la bandera del 15M ; es que esa bandera inexistente, siempre tuvo un dueño, que la diseñó hace, al menos, 10 años. Y que no permitió que nadie se pudiese acercar a ella. El 15M fue la válvula que permitió al sistema no implosionar. Y ahora esa “bandera” es la que permitirá al mismo sistema sucederse a si mismo. Gatopardismo.
      Cierto que muchos intentamos ver, no a Giuseppe Tomasso di Lampedusa, sino a il Generale della Rovere. Pero en este caso, la voluntad no basta.
      Y, digo yo, ¿porque no lo intentamos con algo más sencillo, para probar.
      Por ejemplo, con el fútbol: cambiemos el “deseo que gane m”i” equipo, aunque juegue mal” por un “que gane el mejor”.
      Es la falta de sentido crítico del ciudadano la culpable de que la Democracia no sea ya un sustantivo, sino un mero adjetivo (comportamiento democrático; decisión democrática; elección democrática). Adjetivo que ya nada significa en realidad. Salvo la adscripción a un bando político.
      ¿Disonancia Cognitiva? NO; vagancia y cobardía.
      Ahora viene el “Suárez” de la “Segunda Tra-ns-ición”, travestido de coletas; a la espera de la Felipe González del Siglo XXI, la actriz que encarna al Hada que nos han Colau.
      El 15M no existe; es un cascarón vacío que en cada momento la “voz de su amo” llena con lo que conviene al poder real (Poder real contrapuesto a Poder democrático).
      Saludos

  3. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Sé que llego tarde, pero cada uno dispone del tiempo que puede tras producir para Hacienda y la familia. He leído los dos posts y los comentarios, aunque algo deprisa y creo que sólo puedo aportar algo que hecho en falta: en España ya hubo un intento de este tipo, el PRD de Roca y Garrigues, Partido Reformista Democrático o “Pobre Roca, Delira” cuyos resultados electorales a la vista están. Tampoco entiendo muy bien, a pesar de la explicación del Sr. Tena, lo del “frente amplio” y mucho menos si aglutina cosas tan heterogéneas como las que vemos en las distintas coordenadas del mapa político español. De hecho, lo primero que me llama la atención es que pueda existir un partido reformista porque los partidos, sindicatos y patronales son un problema, no un medio para hallar la solución. Se me dirá que no hay otra forma de concurrir a las elecciones, y que las plataformas y platajuntas acaban fraccionandose por heterogéneas. Las fórmulas reformistas tienen poco caché y poco futuro en España, donde, como dicen varios comentaristas, glosadores y postglosadores, impera – como en casi todo el “mundo mundial” el más miserable populismo – de la anona y el circo (panem et circensis). El diseño de las reformas que necesitamos pasa por la Educacion (en sentido amplio, como siempre digo) y la Justicia y luego, en unas décadas, las personas con formación irán consiguiendo hacer que las cosas mejoren. O se construye con buenos cimientos o mejor no se construye. Las mismas campañas británicas o estadounidenses a las que se hace referencia son la prueba. Tampoco Hollande vendió sacrificios, y ahora se los encarga a Valls.

  4. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    “¡Quitad los cerrojos de las puertas!
    ¡Quitad las puertas mismas de sus quicios!
    Quien degrada a otro me degrada a mi,
    Y todo lo que se hace o dice vuelve a la postre a mi.
    La inspiración mana y mana de mi, me recorren la corriente y el índice.
    Pronuncio la contraseña primordial, doy la señal de la democracia.
    Nada aceptaré, ¡lo juro!, si los demás no pueden tener su equivalente en iguales condiciones”.
    Walt Whitman, “Leaves of Grass” (Canto de mi mismo, 24)

  5. momus
    momus Dice:

    La democracia que mejor funciona en el mundo es la norteamericana. Son presidencialistas y además bipartidistas. Y les va estupendamente!

    En EE.UU o eres demócrata o eres republicano. No tienen partidos bisagra, ni partidos regeneracionistas, ni partidos pequeños, ni los necesitan.

    Aprendamos de ellos, de los norteamericanos. Aquí a todo el mundo se le cae la baba de poder decir “yo he estudiado en Harvard”. Pues que se note que el pasar por Harvard ha servido para algo…

  6. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Quiero dar las gracias a “de Lege Ferenda” por sus comentarios que comparto en gran medida, pero no quiero pensar que “ésto no tiene remedio” sino que tenemos capacidad, ilusión y sueños suficientes para cambiar las cosas. ¡Si queremos claro! Es ahí donde nuestras voluntades se quedan por el camino y las resignaciones llenas de justificaciones nos paralizan en eso que se llama “miedo”. Tanto este blog como otros muchos del mismo tipo demuestran que son muchísimas las personas que cuestionan lo que está ocurriendo. No sólo en España, sino en el mundo donde los tambores de guerra están sonando desde hace tiempo. Puede que el 15M fuera una ilusión colectiva desperdiciada o claramente manipulada, pero es la primera vez que en los años que tengo (y son muchos) he visto caras llenas de luz que se recuperaban como ciudadanos. La cuestión es la responsabilidad que muchos tienen por su preparación para ponerse manos a la obra y empezar a construir las alternativas con rigor y sensibilidad social.

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      Gracias a ti, O’Farrill.

      Soy más que crítico con el 15M; pero hago mío uno de sus slogans: “Vamos despacio, porque vamos lejos”.

      Nadie puede creer que cambiar el mundo en una tarea sencilla. Pero es la tarea.

      Lo que bien hecho está, bien hecho queda para siempre.

      Un abrazo.

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