Lecturas de verano: el nuevo regeneracionismo

Reproducimos por su interés el artículo publicado en EP hace dos domingos por Jesús Fernández Villaverde y Luis Garicano sobre el nuevo regeneracionismo y las lecturas recomendadas, entre ellas nuestro libro ¿Hay derecho?

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Nuestra normalmente apática sociedad civil se moviliza periódicamente para exigir cambios institucionales que nos acerquen más a Europa (no hablamos aquí de los que buscan imitar a nuestros arruinados primos venezolanos). Desgraciadamente, estos momentos suelen acabar mal: el primero de ellos, articulado alrededor de los ilustrados y la Constitución de Cádiz, sufrió el exilio tras el regreso de Fernando VII. El segundo, el regeneracionismo de Costa y Ortega, murió con la Guerra Civil.

Una de las pocas cosas buenas de la brutal crisis económica ha sido el renacimiento de estos anhelos en un nuevo regeneracionismo. Los miembros de este movimiento, cada uno con sus propios matices, comparten una idea común: regenerar nuestra nación para construir una España más democrática, más moderna, más próspera y más justa. A diferencia de los movimientos anteriores, los nuevos regeneracionistas disfrutan de una novedosa herramienta, Internet, que les permite llegar a muchos españoles y aspirar a no terminar como sus antecesores. Por ejemplo, varios grupos se han reunido alrededor de blogs colectivos que analizan nuestra realidad con independencia y claridad.

Quizá sea el verano de 2014, ante la eclosión del populismo demagógico, del enconamiento del rupturismo en Cataluña y del desconcierto del partido en el Gobierno (imaginen, ¡hasta el presidente del Gobierno habla de regeneración democrática!), un buen momento para repasar esas ideas y ofrecer una guía de lectura del nuevo regeneracionismo.

Empezamos por los más sorprendentes miembros de este movimiento. El blog Hay derecho y el libro del mismo nombre (Ediciones Península, 2014), firmado con el seudónimo colectivo Sansón Carrasco, analizan el profundísimo deterioro del Estado de derecho en España que subyace a todos nuestros problemas. La sorpresa viene por ser los autores del libro notarios y abogados del Estado. ¿Qué hace un grupo de altos funcionarios en la vanguardia reformista? Parece difícil de creer que autores que podrían vivir tranquilamente ganando mucho dinero puedan tener el valor y la independencia para decir lo que saben a riesgo de perjudicar su carrera profesional. Y, sin embargo, lo hacen. El libro es extremadamente valiente e informado, con brutalmente claros análisis de las causas y consecuencias de la impunidad de nuestros altos cargos y ejecutivos. No leerán ustedes análisis más profundos, por ejemplo, de la escandalosa prescripción del delito de César Alierta, de la corrupción de nuestras instituciones y de la importancia del derecho para tratar de enderezar las cosas. A nosotros, que vemos los toros desde la barrera que concede trabajar en universidades anglosajonas, nos impresiona el valor de los autores que escriben cosas que, desgraciadamente, en España no se pueden decir. Porque una de las características de España es cuánto de lo que todo el mundo sabe (es decir, los cenáculos de Madrid) no se cuenta en ningún sitio en alto, sobre Gowex, sobre Bankia o sobre la financiación de los partidos. El arma secreta del éxito de Occidente durante ya varios siglos ha sido el imperio de la ley, la invención más importante de nuestra civilización. Los autores de Hay derecho explican mejor que nadie cómo este imperio de la ley se ha disuelto en España y cómo debemos de traer nuestro Estado del derecho del exilio en el que vive.

El segundo colectivo importante es el formado por un grupo de jóvenes investigadores y profesionales agrupados en el blog Politikon y que han publicado La urna rota: La crisis política e institucional del modelo español (Debate, 2014). La mayoría de los miembros de Politikon son científicos sociales con intereses en política y sociología. Como tales, escriben un libro analítico y basado en la evidencia empírica, pero ameno y entretenido. Su argumento principal (similar al que nosotros hemos apuntado en otras ocasiones) es que nuestra crisis es el producto de una combinación de malas instituciones y una burbuja inmobiliaria que lo permitió todo. Las malas instituciones vienen de unos partidos cerrados y monolíticos, un sistema electoral que impide el control interno (los miembros de los partidos no quieren perder su puesto en las listas) o externo (el sistema electoral tiene un sesgo mayoritario), una Administración pública muy politizada y de la ausencia de cuerpos intermedios (prensa, asociaciones privadas, etcétera) que sirvan de contrapeso a los partidos. La burbuja trajo crédito fácil que dejó a los políticos hacer y deshacer con total olvido del futuro y sin consecuencias en el corto plazo. Lo que diferencia a Politikon y a La urna rota de muchos otros autores es la claridad en presentar reformas posibles sin caer ni en la tentación de prometer milagros ni en la desesperanza, como le gusta decir a uno de los autores, de culparlo todo a que “España esta llena de españoles”. Los miembros de Politikon entienden muy bien que todo sistema político y electoral encara problemas y contradicciones, pero que existen alternativas a nuestras instituciones que, cuidadosamente diseñadas, traerían mejoras marginales.

El tercer libro del buen regeneracionista, Qué hacer con España (Destino, 2013), es de César Molinas, el pionero del nuevo regeneracionismo. Su artículo del 10 de febrero de 2009 en Expansión presentando una agenda de reformas para España y su influyente artículo en EL PAÍS del 9 de septiembre de 2012 desarrollando una teoría de la clase política española han sido trabajos clave en la gestación del movimiento. El libro es una lúcida exposición de las causas últimas de nuestra aparente incapacidad para crear instituciones modernas al servicio de los ciudadanos. El problema, según Molinas, es la falta de voluntad de nuestras élites. Estas élites, que disfrutan de jugosas rentas extraídas del resto de la sociedad, se resisten a poner en marcha cambios hacia la democracia y la transparencia que limitarían su capacidad de exprimir nuestro capitalismo castizo.

El cuarto libro, quizás el de objetivos más concretos, pero no por ello menos importantes, es ¿Hacienda somos todos?: Impuestos y fraude en España, de Francisco de la Torre (Debate, 2014), un brillante joven inspector de Hacienda que entiende como pocos los entresijos de nuestras cuentas públicas. De la Torre repasa nuestro sistema fiscal, los mitos y leyendas que existen con respecto al mismo, los problemas de recaudación y fraude que sufrimos, y propugna una reforma fiscal que vaya mucho más lejos que el maquillaje de las medidas anunciadas recientemente por el Gobierno.

Terminamos con una mención breve a nuestro trabajo, pues nos consideramos miembros de este nuevo regeneracionismo. Juntos contribuimos regularmente al blog económico NadaEsGratis, inicialmente bajo el paraguas de FEDEA y ahora gestionado de manera independiente por la asociación Nada es Gratis, cuyos autores somos economistas académicos. Nuestras reflexiones sobre la crisis económica y las reformas necesarias están reflejadas en el libro Nada es gratis (Destino, 2011), bajo el seudónimo colectivo Jorge Juan. Uno de nosotros ha escrito recientemente un libro, El dilema de España (Península, 2014), que refleja en muchos casos ideas que hemos desarrollado conjuntamente y con otros autores del blog, y que presenta una agenda regeneracionista concreta de reformas económicas, políticas y educativas necesarias para hacer de España un país comparable a las sociedades más avanzadas de la Europa del Norte.
Esperamos que esta lista de seis libros sirva a los españoles, incluidos a los más ilustrados de nuestros políticos (que en nuestra experiencia existen en todos los partidos), para plantear una ambiciosa agenda de reformas que transforme a España en la nación que todos soñamos.

11 comentarios
  1. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Me parece interesante la comparación con el regeneracionismo que recorrió España en el penúltimo cambio de siglo. Creo que los españoles de hoy tenemos en cierta medida algunas de las preocupaciones de entonces, la corrupción o el papel de España en el mundo son dos buenos ejemplos. Aquel regeneracionismo contó con brillantes cabezas, lo mismo que el actual. Por desgracia aquel regeneracionismo que tanto aportó no pudo con su labor de pedagogía ciudadana evitar que con el paso de los años llegase a España uno de los mayores horrores de nuestra Historia, la Guerra Civil. Creo que en este caso no nos encontraremos a la vuelta de unas décadas con un horror semejante. Lo creo por varios motivos. Ese nuevo regeneracionismo no se enfrenta a un porcentaje importante de población analfabeta, o al menos ajena a las propuestas de renovación. Además la idea de que, conservando los logros, se debe reformar todo cuanto sea necesario para mejorar nuestro país es transversal, hoy es una idea defendida por todos los partidos políticos. Es lógico que cada cual tenga su propia visión de cuáles son las reformas que España necesita, ideas en ocasiones antagónicas, pero creo que cada vez surgen más espacios de debate, donde se puede discrepar educadamente y donde se puede aprender mucho de quien tiene opiniones distintas. Varios de los libros recomendados se basan en una buena experiencia en este sentido, como es la de los excelentes blogs Hay derecho, Nada es gratis y Politikon. La labor de mejorar algunos de los males de España no creo que sea rápida ni sencilla, pero no me cabe la menor duda de que merece la pena.
    Solamente un pequeño lamento. Creo que los medios de comunicación deberían aportar algo más al debate para mejorar España. Antes de la crisis tuvimos un gran número de formatos periodísticos a nuestra disposición. Creo que la crisis ha afectado muy duramente a los medios de comunicación. Me da la sensación de que nuestra prensa tiene una carencia de medios para hacer llegar al público estos debates. Creo que España debe redoblar sus esfuerzos para que este tipo de debates puedan llegar con más fuerza a los medios de comunicación.

    Reciban un cordial saludo, mi reconocimiento a su labor y los mejores deseos de difusión de su libro.

  2. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    Pues si, se quedará en lectura de verano.
    Porque para tener voluntad hay que tener información. Y careciendo, como carecemos, de Información veraz y plural, nuestra voluntad es un brindis al sol.
    Como en derecho privado, no hay consentimiento si la voluntad está viciada por el error, en derecho público, las elecciones basadas en información falsa o incompleta, no tiene más valor que el que a cada uno le interese darle, en cada momento. Es el nuevo adjetivo “líquido”, que se abre paso por encima del antiguo sustantivo.
    Pongamos un ejemplo. Actual.
    La Ministra Ana Mato,la que no se entera de lo que hay en su casa, nos ha traído el virus del Ébola dentro de nuestras fronteras.
    El Director General Adjunto de la OMS, Señor Fukuda, ha advertido hace un par de días: “La OMS no recomienda la prohibición de viajes o comercio, a menos que se trate, de manera específica, de personas infectadas o que estuvieron en contacto (con un enfermo) y que no deben viajar”.
    Mato ya había traído el virus a casa.
    Veamos un poco de historia recientísima:
    Fue el pasado 22 de marzo cuando se confirmó el brote de ébola en Guinea. Pero ya antes habían comenzado a subir las acciones de las compañías farmafiosas involucradas en la expansión primero, la recogida de beneficios, después, y quizás luego la curación de la enfermedad causada por el supuesto virus del ébola.
    Así, el pasado 14 de enero, la compañía farmacéutica canadiense Tekmira, con sede central en Vancouver, anunció que había realizado la primera prueba en seres humanos de su antídoto contra el ébola, conocido como TKM-Ebola, dentro de las investigaciones que realiza bajo un contrato con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El 5 de marzo, informa eldiario.es, la empresa hizo público que había recibido una ayuda especial (denominada fast-track, y cuyo objetivo es “facilitar el desarrollo y acelerar la revisión de medicamentos para una necesidad médica insatisfecha”), dentro de un contrato de 140 millones de dólares, para acelerar su investigación.
    Así son los adivinos de los mercados; saben que se van a declarar epidemias meses antes de que tengan lugar.
    Y ahora, la Mato que mata, nos ha infectado el país. Contras la más elemental lógica, ha repatriado el virus apátrida.
    ¿Las razones? La primera es evidente, cerrar una planta del Carlos II para ¿curar a un españolito?, o para facilitar las investigaciones de patentes en el sector privado, con fondos públicos, claro, como siempre.
    Debe ser el afán por dotarnos de una sanidad pública universal de calidad. Como venimos viendo día tras día, mes tras mes, año tras año.
    También podría ser algo más: Contro social por medio del miedo al virus repatriado.
    Porque es el miedo lo que nos esclaviza. Ahora ya hay una razón más para tener miedo al otro, para separar, para estigmatizar. Solo falta que la quieran poner en práctica. Solo falta que decidan el momento.
    Ya tuvimos un anticipo del valor de la pandemia para controlar sociedades.

  3. Mariano
    Mariano Dice:

    En una lista de las modernas aportaciones regeneracionistas, creo que no debería faltar el análisis que desarrolló en su “El desmoronamiento de España” Alberto Recarte (empresario, Técnico Comercial del Estado, y una de las personas que mejor comprende la economía española).

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Por qué –en esta coyuntura– el Regeneracionismo podría ser un error estratégico grave.

    Supongamos que somos el pasaje de una nave que viaja entre las galaxias con nula capacidad de elegir rumbo. La nave carece de gobierno en el sentido naval del término.
    Su movimiento se debe a fuerzas externas, mareas gravitacionales, corrientes estelares y a la densidad de átomos de hidrógeno interespacial que alimentan el “Bussard ramjet” que nos propulsa.

    Dentro de la nave la tripulación, que lo sabe perfectamente, se ha enseñoreado y somete al pasaje a una fiscalidad ilimitada, cunde la corrupción e impera el miedo.
    Ayer mismo los rumores hablaban de una epidemia mortal buscada por la tripulación para mejor preservar las ya escasas raciones alimenticias y el limitado botiquín de antídotos.
    Ha comenzado un goteo de conversiones religiosas fruto de la irreversible pérdida de confianza.

    En este entorno surge entre la parte más educada del pasaje –académicos, comunicadores, noblesse de robe, etc– el deseo de “regenerar” el clima social y para ello plantean rediseñar instituciones, mejorar controles, rutinas diarias y métodos de elección de la Jerarquía y la Tripulación profesional.
    Incluso se habla de centrarse en la “educación” como camino de salvación.

    Todo ello sucede en un entorno Universal. Es decir, en una réplica inconmensurable de aquellas “globalizaciones” de Gaia, –el planeta primigenio, hoy perdido– de las que nos hablan los libros de historia de los mitos galácticos.

    Hace apenas unas semanas, un grupúsculo de comunicadores, sociólogos y psicólogos estelares, pasajeros de tercera clase, alerta al resto diciendo que el problema es la incapacidad del capitán para marcar el rumbo.

    Según ellos, su mente está controlada por los descendientes de Hari Seldon, victoriosos tras el final de Trantor y por ello la situación de la nave, lo esencial de sus problemas internos, es “el resultado lógico de su pérdida de soberanía”, de capacidad de “gobierno”

    El mensaje de este grupúsculo se disemina rápidamente entre un pasaje que ya intuía que su rumbo alocado sólo se explicaba si era marcado desde fuera de la nave.

    Y ahora, –sabiéndolo conscientemente–, no pueden menos que agradecer las buenas intenciones de los regeneradores benévolos mientras se va haciendo cada día más consciente de que el “grupúsculo” dice la verdad aunque todavía no sepa cómo librarse de ella.

    El resultado es una tripulación cada vez más nerviosa (las restricciones y la fiscalidad al pasaje aumentan cada semana) y un pasaje melancólico plenamente consciente de su impotencia.

    No puede creer a los regeneracionistas –porque parece que no quieren tomar nota de parte importante la realidad– y no puede esperar nada del “grupúsculo” porque, ni unos ni otros, tienen capacidad para influenciar a los herederos de Hari Sheldon que gobiernan el imperio galáctico.

    Hay que buscar una estrategia alternativa.
    Y lo bueno es que ya nos Falta menos.

    Saludos cordiales

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      La Psicohistoria, estimado Sr.Oquendo, partía, si no recuerdo mal, del axioma según el cual la inteligencia humana era la única Inteligencia de la Galaxia. Craso error.
      En efecto, el Regeneracionismo es inviable en el actual estado del viaje.
      Regenerar supone construir sobre lo existente. Y las ruinas que quedan son inestables.
      La otra esquina, la del tercer cuerpo, los trasformadores, requiere lo mismo, pero de otra manera. Aquí a la inestabilidad se suma el espíritu aventurero. Malo y peor.
      Tertium genus?
      El evidente: recuperar la libertad y reconstruir el punto de partida sobre la base del listado de Derechos Humanos (Fundamentales).
      Una vez recuperado el ejercicio -y sus garantías- de los Derechos Humanos, erradicado en su mayor parte el clima de temor, vendrá el momento de las decisiones en democracia. En Libertad.
      Recuperemos lo recuperable; y después construyamos.
      Saludos galácticos.

  5. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    El término “regeneracionismo” ya supone de entrada la voluntad de cambiar de “regenerar” algo podrido, incapaz o insuficiente…. El problema es que la sociedad en su conjunto es profundamente conservadora y, como muy dice Lege Ferenda, está dominada por el miedo. Hay un pequeño reducto de insatisfechos con el sistema con capacidad de cambiarlo, tanto por su formación como por su experiencia limitados a predicar en el desierto de las redes sociales donde, lo leído hace tres minutos, deja paso a otro rumbo de “navegación” y se pierde. El ejemplo de los ilustrados es que chocó con la Iglesia entre otros poderes terrenales, en pos de una ilusión de modernidad. ¡Y encima lo celebramos como fiesta nacional! No estoy de acuerdo con el “mantra” oficializado de calificación de “bolivariano”, “chavista”, “castrista” o “estalinista” del nuevo partido “Podemos”. Es como lo de preparar la vacuna antes de que se produzca la epidemia. Porque hay epidemia de indignación de TODO TIPO Y CLASE DE CIUDADANOS que pueden poner en peligro el “status quo” de muchos en las próximas elecciones, según dicen las propias encuestas del CIS. Hay que poner cortafuegos a la regeneración a toda costa, sobre todo si ésta tiene posibilidades reales de salir adelante. Cuando los hayamos echado otra vez haremos otra fiesta nacional y volverá el ¡Vivan las caenas!

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